Caso Cursach

Una testigo denuncia que altos cargos del PP en Baleares asistían a fiestas con sexo y drogas

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Una testigo que colabora en la investigación de la trama corrupta en la Policía Local ha asegurado que el expresidente de Palma, José María Rodríguez, y el exregidor de Seguridad Ciudadana, Álvaro Gijón, asistían a fiestas con droga y sexo en una finca propiedad de Cursach o en prostíbulo.

Se trata de una de las testificales sobre las que el juez de Instrucción número 12 de Palma, Manuel Penalva, ha levantado el secreto. Según este testimonio, al que ha tenido acceso Europa Press, cada lunes se organizaban partidas de póker en la finca Puntiró, propiedad del empresario Bartolomé Cursach, y que cuando concluía la partida "había auténticas bacanales".

En estas fiestas se daba cocaína a las chicas, que "cobraban muy bien" pero "tenían que someterse a vejaciones como palizas, sobredosis de drogas y prácticas sexuales violentas" en las que empleaban "juguetes eróticos" o las ataban y mantenían sexo con varios hombres a la vez.

La declarante afirma que sabe por sus compañeras que Rodríguez "pasaba tardes enteras" en un prostíbulo de Palma, donde consumía "botellas caras" y "constantemente iba seleccionando chicas para mantener sexo", con las que "se encerraba".

Siempre según esta versión, las chicas se negaban a mantener sexo con él porque tenía "unos gustos extraños y peligrosos" por lo que Rodríguez "mandaba traer chicas de la calle e incluso chicos" para presenciar cómo tenían sexo entre ellos o con las chicas. En este sentido, precisa la testigo que "Gijón también iba a este piso" aunque "de forma más esporádica" que Rodríguez.

Asimismo, manifiesta que vio "en numerosas ocasiones" a Rodríguez saliendo del piso "en un estado lamentable" y "totalmente pasado de cocaína y alcohol", mientras que Gijón se iba "en coche oficial" también en un estado "deplorable".

Acusa a Gijón de exigir a las chicas que se drogasen

La testigo también ha afirmado ante el juez que Gijón y Rodríguez no pagaban a las chicas sino que "quien pagaba era la casa"; además, en el piso no se vendía cocaína pero los dos políticos "llamaban a no se sabe quién y la traían hasta el piso" para invitar a las chicas a la droga.

La declarante afirma que Gijón "seleccionaba a las chicas" y exigía que tomaran cocaína, y que quien se negara "no entraba con él". Las que lo hacían estaban "días enteros sin salir del piso", mientras que Gijón "alguna reunión de la policía la hacía por teléfono desde la casa" y cuando se cansaba "llamaba al chófer y se iba".

La testigo también asegura que en otra fiesta, organizaba en Mega, Gijón le ordenó ir a "buscar más cocaína" al haberse acabado la que tenían y que quien le pagó por la droga –500 euros– fue el actual abogado defensor de Gijón en el caso, José Ramón Orta, que entonces trabajaba en el área de Seguridad Ciudadana.

La partieron el brazo a una prostituta y "desapareció del mapa"

La mujer sostiene que en una de estas fiestas, en la que estaba presente Rodríguez, a una amiga suya le acabaron rompiendo el brazo y fue conducida por la dueña de la casa de citas a Son Dureta echando "sangre por la boca y la vagina". La describe como una chica "mulata, brasileña y muy guapa".

La testigo fue a visitarla a Son Dureta y más tarde esta chica "desapareció del mapa" después de que, según confesó a la declarante, Cursach "le dio mucho dinero para que se marchara a Brasil".

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