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Entrevista

José Antonio Martín Pallín: "La vía adecuada es la canadiense porque las demás están agotadas"

  • El magistrado emérito del Supremo defiende un referéndum pactado, aunque sin descartar una reforma constitucional que duda que fuera aceptada en Cataluña
  • "Si hay independencia unilateral, el Estado tiene que intervenir", señala

Ángel Munárriz Publicada 03/10/2017 a las 06:00 Actualizada 04/10/2017 a las 00:13    
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José Antonio Martín Pallín, magistrado emérito del Tribunal Supremo.

José Antonio Martín Pallín, magistrado emérito del Tribunal Supremo.

Europa Press
Preocupado por la escalada de tensión y escéptico sobre las capacidades de los máximos responsables políticos en España y Cataluña, al mismo tiempo que convencido de que es posible una solución dialogada y razonada, José Antonio Martín Pallín (A Coruña, 1936) asiste a la crisis catalana con voluntad de aportar su granito de arena.

El destacado jurista, magistrado emérito del Tribunal Supremo y ex fiscal del mismo, anunció la pasada semana que trabajará con otros expertos en derecho en una propuesta de referéndum pactado para Cataluña basada en el caso de Quebec, en Canadá. La conocida como vía canadiense consiste en la celebración de un referéndum no directamente vinculante, pero que sí obligaría al Gobierno, en caso de que ganase la independencia, a negociar la secesión. No obstante, afirma que cualquier proceso de diálogo debe estar abierto a fórmulas matizadas o adaptadas a la realidad española. En resumen, pide salir de las trincheras y dejar en casa las visiones en blanco y negro.

Martín Pallín cree que sería prematuro ofrecer detalles sobre esta intención, sabedor de que, en el actual escenario de polarización, cualquier propuesta puede quedar sepultada por una dinámica de continua negación de las vías intermedias. Prefiere esperar a que "las aguas vuelvan a su cauce", aunque él mismo admite que tiene dudas de que puedan volver. ¿Quién trabajará con él en este proyecto? "He sido 40 años profesor universitario y tengo contacto con otros catedráticos, más jóvenes que yo", afirma.

Referente progresista en el ámbito de la justicia durante décadas, Martín Pallín se muestra atónito ante la actuación policial del domingo en Cataluña, que considera impropia de un Estado democrático. Cree que el Gobierno debió tolerar el voto en el referéndum, pese a estar suspendido y no tener carácter vinculante. Reivindica una salida dialogada que culmine en un referéndum pactado en el que se pregunte a la ciudadanía catalana, aunque tampoco desdeña opciones como la reforma federal de la Constitución, si bien cree que en Cataluña será difícil de aceptar una solución en la que los catalanes no tengan la última palabra.

Si tiene lugar una declaración unilateral de independencia, como pretende el Govern de Cataluña, Martín Pallín sostiene que se producirá una "usurpación" de los poderes del Estado que obligará a éste a "intervenir". Y además sostiene que la comunidad internacional comprendería esta intervención, de la misma manera que no ha comprendido las cargas policiales en los colegios electorales.

PREGUNTA: ¿Por qué cree que la vía canadiense es la adecuada para Cataluña tras el 1-O?
RESPUESTA: Porque todas las demás vías están agotadas. Sólo existen dos discursos polarizados, centrados en raíces históricas. Yo les recomendaría a todos la lectura de un libro clave, Cataluña en la España moderna, de Pierre Vilar. El problema es que lo que deberían ser demócratas de derechas, tipo Merkel, Sarkozy o Macron, pues en España es una derecha con incrustaciones franquistas que utiliza un discurso pleno de testosterona y falto del más mínimo raciocinio político. Y por la otra parte el único argumento es que "España nos roba" y que sólo vale la independencia. Aunque es verdad que hay catalanes que están diciendo, aunque sea subliminalmente, otra cosa. El propio Puigdemont en la entrevista con Jordi Évole dijo que la declaración de independencia era algo que no estaba sobre la mesa...

P: El propio president afirmó lo contrario el domingo tras el cierre de las urnas.
R: Sí, ya... Es verdad. Esto valía para antes, pero después del domingo, ya no.

P: ¿En qué consiste la vía canadiense?
R: Bueno, no se trata de inventar nada. Esta línea ya está inventada. En primer lugar, que hubiese un referéndum pactado, eso es evidente. Y ahora ya se puede decidir si es necesario variar la Constitución o se podría llegar a un acuerdo con base a la actual ley de referéndum.

P: ¿Podría a su juicio haber un referéndum con base en el artículo 92 de la Constitución, sin reformarla?
R: Sí, aunque si se cambia la Constitución todo es más fácil. Yo creo que la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa podría reforzar desde el exterior esta postura de hacer un referéndum, siguiendo las líneas marcadas por el Tribunal Supremo canadiense [para el caso de Quebec]. Es perfectamente posible. Por supuesto, Canadá no es España y habría que adaptar los planteamientos allí expuestos a la realidad española. Y haría falta cumplir con las reglas mínimas de la Comisión de Venecia y fijar una mayoría y unos índices de participación ligeramente reforzados [para alcanzar la independencia].

P: Entiendo que eso debería establecerse en una ley de claridad que fijase los términos para la independencia.
R: Efectivamente. No se trata de que haya una declaración de independencia a las ocho y media, media hora después de cerrar los colegios. Sería un proceso gradual, que podría establecer una fórmula de integración en España. Es posible. Pero hay que dialogar. Un país más tensionado que el nuestro, como Bélgica, con flamencos y valones, tuvo más sensatez que nosotros tras más de 500 sin gobierno. Podían haber roto perfectamente, pero no lo hicieron. Aquí tenemos el choque entre la testosterona de la derecha y el irredentismo de sectores independentistas.

P: Bélgica es un Estado federal. ¿Garantiza mejor un Estado federal la unidad ante procesos rupturistas? ¿Tendría Cataluña mejor acomodo en una España federal?
R: No estoy seguro. A mí no me parece mal la salida federal. No sería la solución, pero desde luego sí mejoraría lo que tenemos ahora. Ya se intentó en el borrador de la Constitución de la primera república [en 1873, proyecto redactado por Emilio Castelar que las Cortes no llegaron a aprobar]. Yo recomendaría su lectura. No sé si ahora podría haber una especie de café para todos, pero con una reforma más política, hacia un Estado federal. Pero lo primero ahora es buscar el encaje de Cataluña, aunque también del País Vasco y quizás de Galicia. Para el resto hay tiempo.

P: En cualquier caso, una reforma federal de la Constitución, con más competencias para los Estados federados, sería compatible con el referéndum pactado de la vía canadiense que usted defiende, ¿no?
R: Por supuesto.

P: Para esa reforma tendría que haber un consenso político que parece muy difícil, o esperar a ver qué establece el Tribunal Constitucional si hubiera un recurso.
R: Claro. El problema es que todo el mundo da por hecho que el Tribunal Constitucional se alinea con la derecha de la testosterona. Pero no tiene que ser así. Ahora mismo el Constitucional se ha convertido en un juzgado de guardia sin posibilidad de recurso. Esto es algo escandaloso.

P: ¿Considera que es posible que Cataluña se llegase a independizar sin un referéndum en toda España sobre una reforma de la Constitución?
R: A mí me parece que un referéndum sobre Cataluña tiene que ser en Cataluña. España es una democracia representativa, no nos cansamos de oírlo. Pero, claro, tendría que haber una mayoría sustancial en el Parlamento español [que lo apoyase].

P: Pero si hubiera una modificación de algún punto cuya reforma requiere mayoría agravada y referéndum, ahí ya es inevitable consultar a nivel estatal.
R: Sí, sí, por supuesto. Si hay reforma de la Constitución, ahí sí que ya tiene que intervenir toda España, eso es evidente.

P: Eso requeriría no sólo un amplio consenso político, sino mucha pedagogía política.
R: Eso es lo que hace más falta en este país. Pero eso no sólo es un problema de los políticos, también de las carencias de la enseñanza, que vienen de 40 años de dictadura y de 40 años de educación concertada en los que la Iglesia ha mantenido la mayor parte del control sobre la educación. Y aprovecho para decir que me parecían más liberales los hermanos de la doctrina cristiana y los jesuitas de mis años escolares en los 40 que muchos colegios concertados de ahora.

P: Sé que la línea de trabajo por la vía canadiense es aún incipiente. Pero, ¿en qué se va a concretar?
R: Cualquier iniciativa sería ahora prematura, porque estaría en un ámbito puramente académico. Primero hay que ver cómo evoluciona esto, sin perjuicio de que podamos ir trabajando en la propuesta, que presentaríamos más adelante. Lo primero es que bajen las aguas y vuelvan a su cauce, lo cual va a ser difícil. Y si vuelven habrán dejado todas las casas hechas un desastre.

P: ¿Ha hablado con algún partido político?
R: No. Si hay alguno interesado, yo con mucho gusto. Pero hasta ahora no.

P: ¿Qué balance hace de la jornada de este domingo?
R: Fue una votación anormal. Yo no soy el más indicado [para saberlo] porque he vivido 40 años bajo una dictadura donde no se podía votar, salvo la ley orgánica del Estado. Pero bueno, yo no he visto nada así dentro de lo que podrían ser los 27 países de la UE, y no digo de los 47 del Consejo de Europa porque ahí está Rusia con [el conflicto de] Crimea, que tampoco es un ejemplo. Entre los 40 o 50 países democráticos consolidados y que forman parte de organismos internacionales es absolutamente insólito e inédito encontrarse con unos policías y guardias civiles cuya única misión, ¡porque ellos cumplían órdenes muy concretas de políticos!, sea cerrar colegios y llevarse las urnas.

P: ¿Era aceptable la celebración del referéndum, suspendido por el Tribunal Constitucional?
R: El 9-N se dejó votar y no pasó nada. Ahora decían "no, por encima de nuestro cadáver". Vuelvo a repetir lo de la testosterona. Entonces se pusieron en marcha todos los mecanismos, incluidos los que lamentablemente vimos el domingo. Y los que vio todo el mundo.

P: La solución entonces hubiera sido dejar votar pero no aceptar el carácter vinculante del referéndum.
R: Pero por supuesto, eso no hay nadie que lo dude [que el referéndum no tiene carácter vinculante]. Y ya la ley de transitoriedad jurídica me parece un disparate mayúsculo.

P: En este escenario tan polarizado, ¿cuándo llega la hora de las propuestas y las razones?
R: En primer lugar, cuando lleguen al Gobierno políticos que tengan una cierta capacidad de saber sobre qué país y sobre qué circunstancias están legislando, y no lo fíen todo a los argumentos económicos. Lo que había que hacer [el domingo tras la votación] es pedagogía, conociendo la historia, y explicar que hay otros caminos, que en otros países se han intentado otras vías, que no estamos cerrados a hablar sobre estos temas, aunque también que la votación no iba a tener ningún efecto más que el puramente simbólico... Ahí se hubiera podido empezar a tejer un diálogo. Me temo que en estos momentos la cuestión no está para diálogos.

P: ¿Qué ocurre si hay una declaración unilateral de independencia?
R: Ahí el Estado sí tiene que intervenir, porque eso ya es usurpar los poderes del Estado. El poder judicial, por ejemplo. ¿Cómo va llegar un señor al Tribunal Superior de Justicia [de Cataluña] diciendo "Oiga, váyase usted, que me voy a poner yo"? Eso no parece factible.

P: Y podría no producirse ningún reconocimiento externo.
R: Eso aparte de las cuestiones del día a día, que no serían posibles. Y ahí sí que habría que aplicar artículos concretos del Código Penal, no esas tonterías de la sedición. No le quedaría más remedio al Estado. Y en el terreno internacional eso sí que lo entenderían, lo que no entienden es lo del domingo.

P: Se refiere a las cargas policiales. ¿Cree que esas imágenes muestran la impotencia del Estado?
R: Del Estado no, del Partido Popular y los que lo apoyan.

P: ¿Es posible otra forma legal de celebrar un referéndum? No me refiero sólo a la vía canadiense, sino a cualquier solución política pactada. Una reforma constitucional sometida a referéndum en toda España, por ejemplo.
R: En Cataluña ya se ha votado tres veces, no lo olvidemos: Estatuto, 9-N y el domingo. Lo que quieren es una votación del censo electoral catalán. Creo que los catalanes no aceptarían otra cosa. Es lo que yo creo.

P: Es decir, que la última palabra la tendrían los ciudadanos de Cataluña, y para eso la mejor vía es la canadiense,
R: Bueno, pero la vía canadiense habría que adaptarla al gusto y la realidad española. Canadá es un país distinto. Por ejemplo, en Canadá, para cualquier iniciativa de esta naturaleza, hay que consultar a un actor político, los pueblos indígenas históricos.

P: ¿Y en esa fórmula canadiense adaptada a España entrarían Galicia y el País Vasco?
R: De momento esperemos. Vayamos por partes. Vamos a centrarnos. Aunque es verdad que el País Vasco viene detrás y que esto le afecta. En Galicia, que es mi tierra, creo que el caciquismo que denunciaban Castelao, Emilia Pardo Bazán, Rosalía de Castro y nuestros grandes escritores sigue vigente.


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13 Comentarios
  • JUAN_C JUAN_C 04/10/17 14:55

    Buena gana de pensar. Aquí pasará lo que UNOS POCOS quieran. Y, probablemente, nunca sabremos con certeza quienes fueron.

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  • zumarust zumarust 04/10/17 09:31

    Qué simple parece usar el sentido común oyendo hablar a gente como Martín Pallín. Tenemos que apoyar cualquier tipo de propuesta que vaya dirigida a cambiar las cosas de modo dialogado y de modo que todos nos sintamos cómodos con el objetivo, si es posible, de seguir siendo todos españoles.


    Por otro lado, simple e ilustrativa la descripción de la diferencia gallega con respecto a Esukadi y Catalunya, totalmente de acuerdo.

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  • Francoforte Francoforte 03/10/17 20:06

    El juego está así: la derecha tiene póker con la Constitución del 78 que se hicieron ellos mismos a medida y no van a soltar las cartas nunca. Actúan como la Iglesia católica con sus dogmas de fe: son inamovibles. La Trinidad de cetro, mitra y metra ha funcionado desde Recaredo y no serán estos de hoy los que se rindan. Los catalanes lo saben. Es un laberinto pero sin salida. Nunca conseguirán nada con las reglas actuales. Han tirado por la calle del medio como hicieron con Felipe IV y Felipe V y en la República; lo intentan una y otra vez, una y otra generación. Se equivocan los que creen que es obra espontánea de actuales "independentistas". Estos pasarán y otros seguirán. Opino que los catalanes quizás aceptaran la paz con unos mínimos:

    1. Jefatura del Estado electiva.
    2. Comunidades sin privilegios.
    3. Lenguas españolas obligatorias en ESO.
    4. Mitad de los ministerios descentralizados.
    5. La Comunidad es la circunscripción. Diputados proporcionales a la población.
    6. Organos judiciales independientes del Congreso y del Jefe del Estado.
    7. Tribunal Constitucional consultivo.
    8. Senado abolido.
    9. Federación de Comunidades posible.
    10. Única misión del Ejército: Defensa de enemigos externos.

    Huelga decir que todo eso es anatema para la derecha. Es su poker.

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    • luzin luzin 04/10/17 01:47

      Los catalanes quieren la paz? Todos los catalanes? que paz? Para qué queremos un Jefe del Estado? Qué sistema electoral? Una República de comunidades (pueblos) o de ciudadanos? El sistema proporcional no es aceptable y es antidemocrático, la partitocracia implica la corrupción y degeneración actual. Un diputado por circunscripción (100.000 habitantes) con oficina obligatoria de atención y poder de los representados de revocación. Fiscal jefe elegido por circunscripción al igual que el Fiscal General por todos

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    • El Diablo Cojuelo El Diablo Cojuelo 03/10/17 21:53

      -Francoforte: dice Vd..."El juego esta asì: La derecha tiene poker con la Constituciòn que se hicieron ellos mismos a medida...."Mire una cosa Vd. podrà ser un buen jugador de poker, pero con mas razòn aùn le digo que swe comoarta como un tahur que hace trampa con su juego" ; No se llegò a la Constituciòn de la de la forma y manera como Vd. la 'pinta'...-y mire otra cosa, donde mas votada fuè en Calataluña, mire por donde. Vd. juega a lo mismo que los secesionistas-independentistas y la izquierda radical que les apoya, echando gasolina al fuego para que no amaine el incendio hasta arrasar impunemente con lo que establecen nuestras leyes...las suyas y las mias ¡aunque no quiera! .....-A su disposiciòn...... El Diablo Cojuelo...

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      • martix martix 04/10/17 23:08

        A Francoforte se le olvidó decir que, para hacerla su medida, dispusieron del ruido de sables con los que amedrentaban a los partidos que acababan de salir de la clandestinidad en la que tuvieron que sobrevivir durante la dictadura. Y todo lo que se firmó bajo ese terrible chantaje es hora de ir cambiándolo.

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  • Mayor Al Mayor Al 03/10/17 19:24

    Se agradece el reciocinio, la prudencia, el valor de los tiempos.¡Habrá que mandarle el artículo a ambos gobiernos, por si no lo han leido! Y al señor Rafael Hernando.

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  • ela ela 03/10/17 18:26

    Deberían de haber muchos Martin Pallin, y no tantos cafres e ineptos que solo provocan problemas a los pueblos que pretenden gobernar.

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  • aitona aitona 03/10/17 14:33

    Don José Antonio Martín Pallín: moitas grazas / moltes grácies / muchas gracias / eskerrik asko. ¡¡ Qué didáctico es usted !!

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  • CarlosP58 CarlosP58 03/10/17 11:52

    Sabias, interesantes y muy educativas reflexiones de Martin Pallin, alguien que por formación, trabajo y prestigio es muy creíble en su análisis.
    No hacer caso de sus recomendaciones demuestra que quien "manda y gobierna" en España no tiene interés en resolver problemas del Estado, sino aprovechar estos de forma partidista para ganar en el resto de España sobre la destrucción del cuerpo social de la sociedad Catalana.
    Muy claro, un país miembro del Consejo de Europa no puede permitir la " brutalidad policial" que ha visto el mundo contra ciudadanos indefensos que quieten votar y manifestar su incomodidad pacíficamente en la calle. Esto es propio de un "estado fallido" en manos de una derecha postfranquista que se ampara en la ley y la policía.
    ¡Viva Cataluña Libre! Saludos y Periodismo Libre.

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  • viaje_itaca viaje_itaca 03/10/17 11:10

    El independentismo recibió un importantísimo empujón cuando el PP recurrió el Estatuto aprobado con la venia de (aquí excelente) Zapatero. Ahora, efectivamente cuanquier intento de solución pasa por referendum. Pero claro, no hay que ponerse tanto en las leyes como en los pueblos. Con la burricie del español medio, seguirá gobernando el PP, y tarde o temprano, vendrá la declaración unilateral de independencia (mejor tarde para tener una buena carga de razón ante la comunidad internacional, que por otra parte, debería replantearse la actual situación de dar referendums en función de lo simpáticos que sean los gobiernos centrales) Por otra parte, en Galicia no hay peligro de independencia: es más PPera que la calle Génova, y de un PP particularmente pernicioso. Basta salir de Galicia, hecha unos zorros, y ver cómo están los pueblos en Castilla-León, que también está gobernada por el PP.

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  • AlfonsoRL AlfonsoRL 03/10/17 09:17

    Muy de acuerdo, como casi siempre, con la letra y el espiritu de lo que hoy dice Martin Pallín. Pero como lo cortés no quita lo valiente, tengo que decir que me extraña enormemente la respuesta que el excelente jurista ha dado cuando el periodista le ha preguntado: "¿ Era aceptable la celebración del referéndum, suspendido (1) por el Tribunal Constitucional?. La respuesta de forma implícita es respondida por MP en sentido afirmativo, o sea sí se debía haber dejado votar... Pero es que llegado a tal punto esa posibilidad en modo alguno podía haberla consentido el gobierno. La providencia del 7 de septiembre de 2017 del TC por la que, entre otras cosas, admite a trámite el recurso a la ley de referéndum de la Generalitat Catalana y, por tanto suspende la eficacia de tal ley, digo que tal providencia dice en su punto numero 4: Conforme al articjulo 87. LOTC, sin perjuicio de la obligación que dicho precepto impone a todos los poderes publicos..."El último 4º de este mismo punto, dice; "Así mismo, se advierte a todos ellos del deber de impedir o paralizar..."En el punto 5ª de la providencia se reiteran las advertencias y prohibiciones que aparecen en el párrafo 4ª citado... No; no era posible que el gobierno autorizara la celebración del referéndum... Otra cosa es que el Gobierno no hubiera autorizado (ni expresa, ni tácitamente) el empleo a ¡ fondo ¡ de la fuerza, a las fuerzas de Seguridad del Estado. Así el "referéndum" se hubiera "celebrado" sin daños irreparables
    Y CON EL MISMO EFECTO JURIDICO. O sea, ninguno, aun cuando eso sí - y no es dato menor - los resultados hubieran hecho reflexionar muy a fondo a todos... Todos. Creo.
    (1) Menos mal que el periodista utiliza - y subraya - el término SUSPENSION de la eficacia de la ley, y no cae en el mantra (hasta el hartazgo) de que el TC ha declarado ILEGAL LA LEY DEL REFERENDUM. Todavía, aun cuando la presunción es clara: en su momento dictará Sentencia declarando no la ilegalidad SINO QUE LA LEY CONTRAVIENE LA CONSTITUCION ESPAÑOLA.

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  • maimdt maimdt 03/10/17 09:15

    Totalmente de acuerdo con éste señor que además es catedrático. Lástima que una persona como ésta no se encuentre en el Gobierno de nuestro país. Aunque a veces dudo que seamos un país normal. Aquí hay mucho zopenco intelectual, mucho borrego y borrega también. Que no quieren que nada cambie. Y lo que suelo decir siempre. Si mucha gente, o muchísima según constato y puedo constatar, tiene aversión hacia todo lo que proceda de Cataluña o suene a catalán, incluso odia y siente asco por los catalanes y éstos le dicen a todos ésos que se quieren ir, ¿ porqué no les dicen que se vayan ? ¿por qué no razonan y dicen, " bueno si nos les quiero ni ver y quieren irse, pues que se vayan cuanto antes". Eso sería una cosa totalmente normal. Lo que no es normal es que éstos que odian a Cataluña y a todo lo catalán, cuando éstos últimos dicen que no quieren pertenecer a España, entonces surge un nacionalismo incomprensible que se pone furioso y replica, que no, que Cataluña es España. Lo propio de mentes reaccionarias y cortitas, muy cortitas. Los que componen el Gobierno desgraciadamente son como hijos, nietos y sobrinos y sobrinas de franquistas y por eso nos va tan mal. El dictador murió pero dejó su simiente que está incrustada en el PP. Y eso nos perjudicará todavía durante varios años.

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