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agresiones sexuales

El caso Weinstein destapa el acoso cotidiano que sufren las mujeres y el silencio a su alrededor

  • El productor estadounidense ha sido denunciado como presunto autor de decenas de agresiones sexuales, en un escándalo que ha servido para revelar un entramado de abusos en diferentes ámbitos e instituciones
  • "Es un fenómeno que existe, se produce, que tiene agresores y tiene víctimas", señala Marisa Soleto, presidenta de la Fundación Mujeres, "y en muchos casos las mujeres toman la decisión de no contarlo"
  • "Quiero creer que ahora las mujeres estamos más empoderadas, somos conscientes de nuestros derechos, de que lo personal es político", sostiene la fundadora de Clásicas y Modernas, Laura Freixas

Publicada 06/11/2017 a las 06:00 Actualizada 08/03/2018 a las 12:36    
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El productor de cine Harvey Weinstein.

El productor de cine Harvey Weinstein.

EP
Harvey Weinstein fue el punto de partida, la evidencia que puso nombre y apellido a un secreto a voces. La oleada de denuncias contra el productor estadounidense como autor de decenas de agresiones sexuales ha puesto sobre la mesa toda una estructura articulada en torno al poder de los hombres sobre las mujeres, no sólo en la industria del cine, sino en empresas, instituciones y en las propias calles. A las voces de actrices como Rose McGowan o Angelina Jolie les han seguido los gritos de eurodiputadas, periodistas o artistas que han dado un paso adelante para lanzar un mensaje claro: yo también. Ellas también han sufrido acoso sexual o abusos por parte hombres en una posición superior, por el simple hecho de ser mujeres.

El fenómeno no entiende de clase, raza o geografía, y por eso su onda expansiva alcanza a un número de mujeres cada día en aumento. La actriz Leticia Dolera relataba en un artículo cómo había sufrido episodios de acoso sexual por superiores y compañeros. Maribel Verdú reconocía que el acoso sexual "se ha dado toda la vida en el cine y fuera", y la cineasta Gracia Querejeta lamentaba que "a menudo es algo conocido en el entorno de la víctima, pero por miedo al despido o a otras represalias, te callas". Paralelamente, Yvonne Blake, presidenta de la Academia de Cine, denunciaba haber sufrido una violación por parte de "un productor americano". No hace falta ir al mundo del cine para encontrar a muchos otros Weinstein. En Sevilla, un grupo de mujeres ha elevado la voz contra Francisco Javier Criado, un psiquiatra sevillano investigado por delito de vejaciones y contra la integridad moral por haber acosado a una paciente. La mujer se encuentra respaldada por otras muchas cuyas denuncias quedaron archivadas.

El cine como altavoz

Laura Freixas, presidenta de Clásicas y Modernas, organización que lucha por la igualdad de género en la cultura, celebra que el caso se haya destapado precisamente en Hollywood por su "inmenso poder para visibilizar". La industria del cine, y en concreto la estadounidense, se presenta como una de las herramientas más potentes e influyentes a la hora de crear un relato cultural que marcará hábitos y será decisivo en la perpetuación o destrucción de estereotipos.

"Está claro que una persona popular, o con cierta relevancia en la sociedad, puede dar ejemplo a personas que estén pasando por la misma situación y así animarlas a denunciar dicho problema latente en la sociedad". Habla Iñaki Guevara, secretario general de la Unión de Actores y Actrices. Aunque el sindicato español no ha recibido "ninguna denuncia al respecto", su secretario general da por hecho que existen casos similares. Guevara subraya, en este sentido, la existencia de un protocolo contra el acoso sexual que el sindicato introdujo en el último convenio colectivo que se aplica en el cine y que se centra en la confidencialidad de la víctima y en la sanción al agresor, aunque el documento no concreta la dimensión del castigo. "Hay que poner las herramientas necesarias para conseguir que estos casos salgan a la luz y no se mantengan impunes", señala el actor, quien entiende necesario seguir "trabajando y revisando las medidas oportunas para que tales situaciones de acoso no caigan en saco roto".

Marisa Soleto, presidenta de la Fundación Mujeres, coincide en que el cine es un ámbito donde "probablemente este tipo de comportamientos es frecuente". Sin embargo, celebra, "cada vez hay más mujeres en la industria del cine que son poderosas y han decidido que no van a soportar" situaciones de abuso hacia ellas. Que suceda en ese nivel, reflexiona, "puede ser un modelo a seguir para otras" mujeres que estén pasando por lo mismo.

Y es que a juicio de Freixas lo ocurrido no es sino el reflejo de lo que sucede en la sociedad. "El hecho de que los hombres tengan mucho más poder se traduce en todo tipo de abusos", señala. Se trata de una realidad enmarcada dentro de "un ámbito opaco", porque "hasta ahora había muy poca legislación clara al respecto". Que la vida privada quedase tradicionalmente fuera de la esfera pública lo ha dejado siempre como un asunto "al margen de la ley".

Cambio en el imaginario colectivo

Laura Freixas reflexiona sobre lo "significativo" de que el caso Weinstein estuviera ocurriendo desde hace cuatro décadas, "que todo el mundo lo supiera y sólo haya salido a la luz cuando lo ha destapado un hombre", el periodista Ronan Farrow. El significado de ello es claro: "A las mujeres no se nos otorga credibilidad". Una mujer que denuncia recibe todo clase de críticas estereotipadas que la sitúan como "mujer histérica" con el objetivo de, una vez más, "asociar la autoridad a los hombres".

El impulso que han generado las denuncias contra Weinstein puede generar un cambio de paradigma que sirva para "sacar a la luz todo un sistema de micropoder, microviolencia, chantaje, que incluye también los chistes machistas, las observaciones en los ámbitos profesionales y públicos que mantienen a las mujeres en su lugar poniéndolas en situaciones incómodas o situándolas como objetos sexuales a las que excepcionalmente se les permite participar". Se trata, bajo el juicio de Freixas, de destapar todos esos "desprecios en sus distintas formas" con el fin de evitar que se aparte "a las mujeres de los ámbitos de poder que están alcanzando".

Igual de significativo resulta, añade Soleto, crear conciencia al menos en lo que respecta al "prestigio social" de los agresores, que "no va a quedar impune", y que "al menos se genere cierta situación vergonzante". "Que se tome conciencia de una situación que puede suponer un delito, y de que son delincuentes", añade.

Empoderamiento

Dar visibilidad a un problema como el abuso normalizado y generalizado es causa y consecuencia de todo un grupo de "mujeres perdiendo el miedo". Así lo interpreta Freixas, quien subraya que "una de las claves del poder masculino es que siempre se han agrupado", ya sea en partidos políticos, empresas o redes informales. Frente a esta dinámica, las mujeres "se han quedado cada una en su casa". "Protegernos unas a otras, apoyarnos, avanzar" se torna fundamental para que las mujeres recuperen los derechos tradicionalmente negados.

En este contexto, "la decisión de la inmensa mayoría de mujeres siempre ha sido no denunciar", de modo que el efecto desencadenado por el caso Weinstein resulta enormemente poderoso a la hora de "ponerle la dimensión que tiene", explica Soleto. Lo que a su juicio es una "constante en la vida de muchas mujeres" se pone por fin sobre la mesa como un fenómeno global, enquistado y de urgente erradicación. "Es un fenómeno que existe, se produce, que tiene agresores y tiene víctimas", agrega, "y en muchos casos las mujeres toman la decisión de no contarlo, por miles de razones".

Uno de esos motivos, continúa, es la habitual culpabilización de la víctima. "En muchos casos se culpa a la víctima, y en muchos otros la palabra de una persona sin poder frente a otra que sí lo tiene puede derivar en malos resultados", agrega la experta. La oleada actual no es sino una "denuncia sobre lo que todos sabemos que ocurre".

Ante la situación originada, "habrá algunos que aprovechen para desacreditar" la voz de las mujeres, pero la repercusión es evidente. "Ha sido muy interesante el movimiento en redes sociales, lo que supone una pincelada sobre cuál puede llegar a ser la envergadura del problema", añade la presidenta de la Fundación Mujeres.

Guevara, por su parte, dice esperar que "las personas afectadas se atrevan a denunciar estos casos", aunque, matiza, "el miedo se perderá de verdad cuando toda la sociedad rechace estos comportamientos".

"Quiero creer –confiesa Freixas– que ahora las mujeres estamos más empoderadas, somos conscientes de nuestros derechos, de que lo personal es político". Será, probablemente, el primer paso de una carrera de fondo. "No va a ser fácil porque hay mucha resistencia, muchos hombres tienen mucho poder y se niegan a un reparto equitativo y justo del mismo".
LA AUTORA Correo Electrónico
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10 Comentarios
  • uno uno 09/11/17 16:45

    En realidad se trata simplemente de una relacion de PODER, siempre hubo abusos y mientras no cambien las estructuras que lo fomenta continuaran. Bajaros del guindo y no secundeis a los puritanos que lo unico que pretenden es ocultar la verdadera raiz del problema.
    Saludos republicanos

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  • Birth 2 Birth 2 07/11/17 19:55

    En España parece que llegan suaves marejadas del tsunami que ha ocasionado el caso Weinstein en paises como el Reino Unido. El ministro de defensa Fallon presentó su dimisión la semana pasada y ayer se ha descubierto el cadaver de un ministro del gobierno galés, (aparentemente caso de suicidio) tras haber sido cesado por el mismo motivo que forzó la dimisión de Fallon: denuncias de abusos y presiones y comentarios soeces. La organización de Old Vic, uno de los teatros más señeros de Londres ha abierto línea para acoger a todos aquellos muchachos, que sufrieron las "atenciones" no buscadas de Kevin Spacey, cuando fue su director.. Creo que Ronan Farrow, el periodista que forma parte del equipo que investigó al productor, es el hijo de Mia y Woody Alen. Algo le habrá enseñado la madre. En España estos abusos han sido y son tan comunes que se piensa que el hecho de rechazar una invitación o acoso en una situación de subordinación es suficiente para considerar que nada ha pasado (vemos aquí un ejemplo en las opiniones de uno de los foreros). No conozco a ninguna mujer que no haya sufrido en algún momento avances indeseados en situaciones violentas y que se lo han callado. Es tiempo en que cambie el tono moral. No deseamos que nuestras hijas ni nuestros hijos sean violentad@s, humillados, ni presionados sexualmente, ni que el silencio sea lo apropiado.

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  • jorgeplaza jorgeplaza 06/11/17 19:09

    Por más que me esfuerzo, no consigo ver el caso Weinstein según la versión oficial que se va imponiendo: la del monstruo y las víctimas. Yo veo un tipo ciertamente asqueroso que se prevale de su posición y unas señoras que aceptan un trato, pero que de víctimas tienen bastante poco porque es un trato con un precio alto pero que aceptan pagar voluntariamente. Lo vería de otra manera mucho más parecida a la versión oficial si Weinstein hubiera estado adjudicando contratos para trabajos que hubieran supuesto, de no aceptarlos, dejar de comer o arriesgarse a perder la vida (luego doy un ejemplo), pero no es ese el caso: se trataba de contratos o favores que las contratadas consideraban que eran un paso importante para llegar a ser ricas y famosas, cosa que muchas de las muy tardías denunciantes han conseguido. Así que aceptaron un trato sin duda muy desagradable pero por el que estaban dispuestas a pagar el precio. Y por eso han callado tantos años: por vergüenza de que se supiera públicamente que habían aceptado pagarlo. No me parecen víctimas precisamente. Víctima habrá sido alguna mujer anónima que no tragó y ahora está trabajando en alguna oficina anónima o, como en las películas de Hollywood, de camarera en un sitio de mala muerte. Víctima es el personaje de la joven esposa rumana (creo que es rumana) en "Casablanca" que acepta acostarse con el capitán Renault a cambio de los visados que necesitan ella y su marido para salvar el pellejo. Pero este montón de señoras cuyo objetivo era llegar a ser estrellas de Hollywood y, por cierto, lo consiguieron, tienen muy poco de víctimas y bastante, por decirlo de una manera educada, de poco escrupulosas

    ¿Seguro que no hay ningún otro caballero --o señora, que también podría ocurrir aunque sea menos probable-- similar a Weinstein pero a quien no pueden ni quieren denunciar por razones tan elevadas como que es (o ha sido) su marido --estos tipos se casan y, a veces, llegan a Presidentes de los EE.UU.-- o porque todavía siguen haciendo esos mismos tratos con él (o ella) para obtener contratos, exclusivas o lo que sea para ser aún más ricas y más famosas? ¿Seguro que no?

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    • Nai Nai 06/11/17 20:21

      está usted haciendo lo que allí llaman un "victim blaming" de libro. Culpar a las víctimas es gran parte del problema

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      • jorgeplaza jorgeplaza 06/11/17 21:20

        Lo que digo es que de víctimas tienen lo que yo de obispo. Culpar a Weinstein no es santificar a las "víctimas" (entre comillas). Los gángsters también hacen tratos entre sí y suelen respetarlos por la cuenta que les tiene. No es bueno un sinvergüenza por hacer un trato con otro que sea aún peor que él: no debería ser tan difícil de entender. (Yo también sé inglés, pero por decirlo en guiri --victim blaming-- no es más cierta su tesis).

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        • Nai Nai 06/11/17 23:50

          Las victimas no necesitan que usted ni nadie las santifique. Han salido a la luz unos hechos que revelan un comportamiento no sólo deleznable sino ilegal por parte de Weinstein y usted entra a valorar a los que los han tenido que aguantarle en lugar de a él. Como parece que le cuesta a usted ponerse en el lugar de una persona que ha sufrido acoso en su lugar de trabajo, o abusos sexuales (ambos tristemente comunes), no puedo menos que recomendarle que pregunte a su alrededor, en lugar de teorizar sobre gángsteres, pregunte a las mujeres que conoce qué le pueden contar sobre abusos de poder en el entorno profesional, o sobre el acoso sexual banal que pueden haber sufrido en su día a día. (cuántas veces se han tenido que morder la lengua en el trabajo por un comentario o un gesto vomitivo, cuántas veces les ha metido mano un desconocido espontáneamente en el autobús, cuantas veces han tenido que salir por piernas de algún sitio...) Haga el gesto revolucionario de ESCUCHAR, y se hará una idea bastante diferente de este fenómeno y de su amplitud.

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          • Amatista Amatista 10/02/18 14:32

            Estoy muy de acuerdo con usted. Siempre he dicho que las mujeres deberían poder andar desnudas por la calle, si quieren, sin que nadie las moleste, al igual que los hombres, ¿verdad?. Y sin embargo, no resultaría igual, a nosotras se nos juzga y se nos condena todavía demasiado a menudo, por nuestro aspecto, nuestro carácter, nuestro trabajo y/o nuestra ambición. 
            Es bueno que estas cosas salgan a la luz, aunque sea tarde, como una muestra más del terrible patriarcado. Al fin se pueden contar algunas cosas, ahora hay también hombres que las cuentan. Las actrices tal vez no lo necesitaban, pero lo querían!, era su vocación y su trabajo, nadie tiene derecho a utilizar ese deseo para satisfacer los suyos, en una coacción inaceptable.

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          • jorgeplaza jorgeplaza 07/11/17 07:23

            Si para contestarme se utiliza la frase "haga el gesto revolucionario de ESCUCHAR", así, oyendo revolucionariamente y con mayúsculas es cuando se consigue convencerme por completo de que llevo toda la razón. ¿No sabe usted hablar en castellano, señor o señora mía?

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  • Aserejé Aserejé 06/11/17 17:40

    Estupendo articulo!

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  • Javier Delgado Javier Delgado 06/11/17 13:03

    Creo que el "caso Weinstein" es también el caso "Polanski" o el del recientemente fallecido actor argentino Federico Lupi, a quien seguiré admirando como actor en películas como Martín H, pero al que ya no podré ver de la misma manera (sobre todo cuando declaró que a qué venían ahora, año 2013, esas acusaciones de maltrato producidas en los setenta, como si ignorara que la situación entonces no fuera la misma que la de ahora). Me alegro muchísimo de que se haya destapado esta situación porque creo que, a partir de ahora, sí va a ver un antes y un después en las relaciones entre los géneros, no sólo en el ámbito laboral, sino en todos los frentes de una sociedad moderna de verdad.

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