Política

C's se desata en las encuestas: ¿efecto espuma o relevo "moderno" del PP?

El líder de Ciudadanos, Albert Rivera.

Ángel Munárriz

El viento sopla de cola para Ciudadanos, que avanza con fuerza en las encuestas mientras el electorado lo sitúa cada vez más claramente en la derecha. Hay nervios en el PP. Nacido en Cataluña como partido vocacionalmente antinacionalista, la crisis derivada del procés despliega para la formación de Albert Rivera y los suyos un escenario político óptimo, al menos en términos electorales, según analizan los sociólogos y politólogos consultados por infoLibre, que a su vez consideran –aunque con distintos matices– que aún no es un partido que pueda competir por el liderazgo electoral en España.

El contexto político favorable, la unidad interna y el liderazgo sin discusión de Rivera obran como principales ventajas de Ciudadanos. Sus debilidades residen en la aún muy mejorable implantación en el ámbito rural y en la poca fortaleza de su estructura. Queda además por saber si en el futuro Ciudadanos volverá a defraudar las expectativas despertadas en las encuestas, donde el partido naranja suele obtener mejores resultados que en las urnas. "Las perspectivas son buenas para Ciudadanos. Pero con cautela. El votante del PP es menos elástico de lo que suelen indicar las encuestas. A la hora de la verdad, con la activación de la campaña electoral, aparece la idea del voto útil al PP. Y eso a quien más factura pasa es a Ciudadanos. Veremos", indica Pablo Simón, profesor de Ciencia Política de la Universidad Carlos III y editor de Politikon.

De momento, Rivera se mueve como pez en el agua en un panorama de polarización y ausencia de puentes entre las distintas corrientes políticas en liza. Ciudadanos es el partido que hace parecer al PP tibio en la defensa del interés del Estado central español ante las exigencias periféricas, precisamente en un contexto en el que la clave nacional e identitaria domina el debate político. Nada de lo que hace el PP en materia territorial le parece a Ciudadanos suficientemente firme y resolutivo. Recuerda a lo que el PP de Mariano Rajoy hizo con los Gobiernos de José Luis Rodríguez Zapatero, acusado de "traicionar a los muertos" por ETA, vender Navarra al País Vasco y rendirse al independentismo catalán con el Estatut. Una de esas sutiles crueldades de la política.

El partido de Rivera empezó la legislatura incómodo por su incapacidad para reivindicar con verosimilitud su papel de partido que mantiene al PP a raya en cuestiones de corrupción y elevación del listón moral de la política. Pero, a medida que el foco se ha ido alejando de la corrupción y posándose sobre Cataluña, Ciudadanos se ha crecido (en un dibujo opuesto al trazado por Podemos). Ahora el partido naranja lleva la iniciativa. Ha sido el principal defensor de la aplicación del artículo 155 de la Constitución. También ha sido el más entusiasta en el apoyo a la dura respuesta judicial al frustrado proceso independentista. Vista la buena recepción a la actitud de mano dura y a la "defensa de la igualdad de todos los españoles vivan donde vivan", ahora la formación naranja explota el recurso de la censura del cupo vasco. Esto le permite desmarcarse de PP, PSOE y Podemos y enarbolar un discurso con el que pretende rentabilizar el descontento por los supuestos privilegios arrancados al Estado por las comunidades con sólidos movimientos nacionalistas. En los medios conservadores, en sus columnas de opinión y tertulias, Rivera recibe cada vez más aplausos por su inflexibilidad en la "cuestión nacional". Locutores como Federico Jiménez Losantos tienen claro que está en el buen camino.

Las encuestas apuntan a que Ciudadanos podría ser el partido del llamado "bloque constitucionalista" más votado en las elecciones catalanas del 21 de diciembre. Y a nivel estatal, va lanzado. Entre julio y octubre ha subido tres puntos en estimación de voto, del 14,5% al 17,5%, según el último barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), realizado justo después del frustrado referéndum del 1 de octubre, con la crispación por la crisis catalana en máximos. Mientras tanto, bajan el PP (de 28,8 a 28), el PSOE (de 24,9 a 24,2) y Unidos Podemos y sus alianzas (de 20,3 a 18,5). El partido de Rivera acaricia la tercera posición en las encuestas.

El CIS está plagado de datos que animan el optimismo de Rivera, que es el hombre al que ahora todos atacan. Pablo Iglesias nunca ha dejado de hacerlo. En el PSOE Pedro Sánchez asimila a Ciudadanos con el ultraderechista Vox y Adriana Lastra compara a Albert Rivera con José Antonio Primo de Rivera, quien fuera líder del fascismo español y fundador de Falange Española, fusilado en 1936, ya durante la guerra, por inducción a la rebelión contra la República. Y eso a pesar de que los socialistas gobiernan Andalucía gracias un acuerdo de investidura con Ciudadanos. Y a pesar de que Sánchez y Rivera llegaron a firmar un acuerdo para la investidura del primero en febrero del año pasado. Por su parte, el PP acusa a Rivera de "oportunista" por su posición contra el cupo vasco. Ciudadanos está en la diana precisamente porque va para arriba. Lo teme especialmente el PP. Un 10,4% de los votantes del PP en las pasadas elecciones generales daría ahora su papeleta a C's. Además el partido naranja comienza a superar una de sus asignaturas más difíciles, la fidelidad de voto, donde ya supera el 75%. Consolida electorado y crece hacia la derecha. Las alarmas han saltado en Génova.

La intención directa de voto a Ciudadanos ha subido desde julio a octubre del 9,2% a 11,3%, mientras los otros tres grandes partidos estatales caen. También caen todos menos Ciudadanos en el indicador de voto más simpatía. De los cuatro principales líderes políticos, Rivera es el más valorado con 3,75 puntos. Todo esto ocurre mientras C's se escora a la derecha desde el punto de vista de la opinión pública. Si a principios de 2015 los encuestados del CIS situaban al partido en el 5,1 (siendo 1 la extrema izquierda y 10 la extrema derecha), ahora lo colocan en el 6,7, aún lejos del 8,22 del PP.

Ciudadanos se beneficia del drástico incremento de la población que considera a Cataluña el principal problema, que ha pasado del 0,9% al 15,6%. Cataluña ha irrumpido como el segundo problema de España. El mensaje de C's gana adeptos en un contexto de fuerte escepticismo hacia el Gobierno y el principal partido de la oposición, el PSOE, romo revela la encuesta del CIS. El discurso centralista cae en un terreno abonado. A pesar de que el debate sobre la posible reforma de la Constitución suele ubicarse en la necesidad o no de federalizar el Estado y dar más competencias a las autonomías, con el objetivo de atemperar las tensiones independentistas, hay un 28,2% de los españoles que defienden una España o bien sin autonomías o bien con comunidades con menos margen de actuación.

"No nos preocupa. Ciudadanos gana encuestas y pierde elecciones", ha manifestado Pablo Iglesias sobre el ascenso del partido naranja. ¿Es esta vez diferente? ¿La crisis catalana ha lanzado (ahora sí) al partido naranja, autoproclamado centrista y liberal, con un líder admirador de Kennedy y Adolfo Suárez que sueña con ser el Macron español? infoLibre analiza la evolución y las perspectivas de Rivera y los suyos.

  1. Jugando en casa y sin mochila

Antonio Alaminos, profesor de Sociología de la Universidad de Alicante, parte de una base: vivimos en una sociedad "donde las memorias ideológicas están cada vez más segmentadas generacionalmente". La "clave del éxito" del partido de Rivera –se verá si puntual o no– es "no tener historia ni historias", lo cual le da "maniobrabilidad y verosimilitud". "Ciudadanos llega con un perfil muy plástico que le permite posicionarse en cada tema en los máximos de apoyo", señala Alaminos, que ve a Rivera ubicándose siempre "en el máximo de sentido común". "Cuando Iglesias se mete con su ignorancia política, realmente lo está elogiando", afirma. Su ascenso actual, según Alamina, deriva "directamente de la crisis catalana". "Juega en casa", resume. Alaminos considera que "su futuro a nivel nacional dependerá de los espacios que los medios de comunicación le dejen tras la crisis catalana".

¿Y los puntos débiles? La endeblez organizativa y la escasa implantación territorial. "Su crecimiento acelerado le ha llevado a una estructura de cuadros frágil. Por ejemplo, en la Comunidad Valenciana incorporando cargos exiliados del PP, o en Andalucía cediendo sus siglas como partido a asociaciones de extranjeros para reivindicaciones urbanísticas [en el ámbito municipal]", repasa Alaminos. No considera un problema, en cambio, su fuerte dependencia del liderazgo de Rivera. "Es como cualquier partido que despega. Es así y debe ser así en la primera fase", apunta. El profesor cree que Ciudadanos está "convirtiéndose en un partido espejo del PP", pero sin sus mochilas en cuestiones espinosas como el aborto, la homosexualidad... Ello lo abre a electorados y generaciones suspicaces ante el PP.

La victoria electoral en España sigue siendo aún un objetivo inalcanzable para C's, según Alaminos. "Es muy difícil. "Tiene efectos techos regionales muy evidentes. Dependiendo de la capacidad política del PP y del PSOE tendrá o no futuro para pelear la cabecera. Al no depender de sí mismos, y sí de las torpezas ajenas, es difícil de calcular a medio plazo", concluye.

  2. Incómodo con la corrupción, en su salsa con el 'procés'

El voto de Ciudadanos reacciona con la activación de la cuestión nacional. Las banderas españolas en los balcones son una buena noticia para Rivera. "Es una reacción de inflamación", señala Pablo Simón, profesor de Ciencia Política de la Universidad Carlos III, que pide "cautela" en las conclusiones sobre el último CIS. Eso sí, sin negar que el panorama político está de dulce para Rivera, cuyo partido "crece de manera natural hacia la derecha" con Cataluña en la cabecera de los telediarios.

Las cosas han ido mejorando para la formación naranja desde el arranque de la legislatura. "Al principio estaba en tierra de nadie con su posición de marcaje a la corrupción. Ahí tiene serias dificultades para hacerse creíble porque había investido al PP, que después no transigía con sus demandas. Era una situación incómoda. El tema territorial es un vector bueno para ellos", añade Simón. La explicación de esa incomodidad es que "nunca han pactado con nacionalistas e independentistas", a diferencia de PP y PSOE.

Simón resume así el mensaje con el que Ciudadanos está socavando la supremacía del PP en el electorado conservador: "Ayúdanos a ser imprescindibles para que el PP no sea chantajeado por los nacionalistas". Esta idea puede conectar tanto con votantes españolistas de las periferias plurinacionales como con el cabreado de Castilla, Andalucía o Canarias, que cree que su comunidad está siendo postergada por atender los conflictos o demandas nacionalistas, analiza el politólogo. Esto es, afirma Simón, "una mina" para Ciudadanos, que se coloca en una posición "más dura que el PP". Ahí se sitúa la estrategia sobre el cupo vasco, que ha puesto a Ciudadanos en posición de protagonista absoluto. El partido naranja prevé llevar ahora mociones contra el cupo vasco a todos los parlamentos autonómicos, intentando así generar contradicciones en el PP y el PSOE. Además los costes para Ciudadanos son mínimos en el País Vasco, donde el electorado ha hecho hasta ahora el más completo vacío a su propuesta. "Si consiguen politizar el tema del cupo, a lo mejor incluso se cuelan allí como hizo UPyD", opina Simón.

El politólogo cree que C's ha concluido ya su desplazamiento a la derecha. "Ya no va a moverse más. Nació en el centroderecha y ha ido escorándose, en parte porque sus rivales han sabido colocarlo ahí", afirma el profesor. El adversario más constante en la crítica es Podemos. Aunque C's se ha nutrido fundamentalmente de desencantados de PP y PSOE, también hay "un pequeño flujo de voto protesta, no ideológico", procedente de Podemos, que jamás votaría bipartidismo pero sí puede irse a Ciudadanos como opción nueva. Si la mecha de Cataluña sigue encendida, este grifo podría continuar goteando.

Simón no ve creíble la idea de Ciudadanos peleando por la victoria electoral en España, pero sí que alcance el 20% y deje de ser "el eslabón débil" del multipartidismo, ya que la frontera del 15% es la que empieza a machacar la representación en el Congreso por efecto de la ley electoral. Uno de los problemas, apunta el editor de Politikon, es que C's no es propiamente un partido, sino más bien "una plataforma electoral en torno a un candidato", Albert Rivera. "Los partidos necesitan identidad de camiseta, identificación [del electorado] al margen de su líder", apunta Simón. La contrapartida positiva es que es un partido "muy disciplinado internamente", aspecto en el que flaquean PSOE y Podemos.

  3. Activación de una pulsión dormida

Ojo con llevar demasiado lejos las conclusiones sobre Ciudadanos, alerta Jordi Pacheco, decano del Colegio de Politólogos y Sociólogos de Cataluña. En su comunidad se está produciendo –afirma– "la activación [política] de un sector de la población que normalmente era pasivo y ahora está movilizado". "Hablamos de sectores poco interesados en la política, con poca propensión a ir a votar, pero que jamás han creído que hubiera una verdadera posibilidad de cambio de estatus. Ahora han visto que sí, que ese cambio de estatus es posible. Y se han movilizado para evitarlo. Eso es lo que están recogiendo las encuestas", señala Pacheco. Y eso es también lo que se ha visto en las masivas manifestaciones convocadas por Societat Civil Catalana, que llenaron las calles del centro de Barcelona de banderas españolas y catalanas. El espejismo de que la calle es nacionalista se ha desvanecido. Ahí puede forjarse una idea de "voto útil" antinacionalista que beneficie a Ciudadanos en Cataluña, situando al PP en una situación casi irresoluble. La realidad parece haber conspirado para favorecer a Rivera, que es quien ha empujado al PP a aplicar el 155, pero que a su vez "no está directamente implicado en su aplicación", ya que ésta corresponde al Gobierno del PP, que es quien se anota en el historial la suspensión de la autonomía de Cataluña, analiza Pacheco.

A esto se suma la imagen "más dinámica, moderna y joven" de Ciudadanos, que contrasta con la del PP, continúa analizando. Con todo ello el partido naranja erosiona a PP y PSOE pero también –aunque en menor medida– al catalanismo moderado. "Aquí es difícil, aunque hay casos, cantidades poco importantes. La mayor parte del nuevo voto a Ciudadanos proviene de la desmovilización", opina Pacheco, que cree que el partido naranja se beneficiaría de una elevada participación, por encima del 80%. Ahora bien, reitera Pacheco, no conviene trasladar este esquema interpretativo al resto de España, donde Ciudadanos carga con el pesado lastre de su escasa implantación en el ámbito rural, donde el voto tiene más inercia y continuidad y el bipartidismo es más fuerte.

¿Es posible una victoria del partido de Rivera en España a medio plazo? "No lo veo descabellado. El PP tiene un electorado muy mayor, puede haber un relevo generacional en el voto de la derecha, sobre todo a medida que vaya apareciendo gente nueva en el censo", apunta Pacheco. Hacen bien Mariano Rajoy y los suyos, opina Pacheco, en temer a Ciudadanos. También porque en España ha habido una "evolución de la opinión pública", donde cada vez abunda más la perspectiva de que "ha habido un exceso de descentralización en España, con demasiadas competencias de las comunidades autónomas". Ahí reside parte del éxito del discurso de Ciudadanos sobre el supuesto "adoctrinamiento" a través de la educación y la televisión pública en Cataluña.

Pacheco resalta la simetría del ascenso de Ciudadanos y el retroceso Podemos, fenómeno que ve "relacionado claramente con la cuestión del modelo de Estado". "En España hablar de federalismo, de descentralización, y por supuesto más allá de eso, te hace perder voto. Ya lo ha advertido [Carolina] Bescansa", apunta Pacheco.

  4. Límites de un "partido escoba" con poca estructura

Consulta el sondeo del 21D que la ley prohíbe publicar en España

Consulta el sondeo del 21D que la ley prohíbe publicar en España

En política la novedad aporta la ventaja de la ingravidez. El pasado pesa. "Ciudadanos no se moja en muchos grandes temas. Aprovecha que va ligero de equipaje para evitar tomar partido en cuestiones esenciales" que podrían suponerle un desgaste, señala María Corrés, politóloga de la Universidad Complutense. En Cataluña el partido de Rivera está "en su espacio natural, totalmente cómodo, y con más credibilidad que el resto porque nunca ha pactado con nacionalistas ni en Cataluña ni el País Vasco". Por lo tanto, afirma, "es posible que Ciudadanos continúe su ascenso a costa de un descenso del PP".

No obstante, es mejor ser prudentes en cualquier pronóstico. "Puede ser que la encuesta del CIS magnifique los resultados de Ciudadanos, al estar muy activa la cuestión Cataluña, y que no sean extrapolables a unas elecciones generales", afirma Corrés. Ve "muy difícil" la hipótesis de que Ciudadanos pelee realmente por el liderazgo político en España, especialmente por su falta de implantación en la España interior más despoblada "y sobre todo en el País Vasco y Galicia". "La ley electoral le perjudica en provincias pequeñas, son las reglas del luego", señala. También tiene el problema de su "falta de estructura". "UPyD tenía algo, pero no la quisieron [en Ciudadanos]. Macron en Francia nos ha enseñado que un partido puede ganar siendo la plataforma de un candidato, pero es muy difícil", opina Corrés.

El sociólogo y politólogo Albert Balada observa un "margen de crecimiento importante" de Ciudadanos. "Nació en Cataluña como una opción para determinado electorado del PSC, pero ha encontrado su veta en el centro derecha", señala. El resultado es una especie de "partido escoba", que recoge votantes "por la izquierda y por la derecha". Pero en España esas opciones de centro nunca han cuajado, ¿no? Esto no lo ve así Balada. "Depende del enfoque. También puede decirse que España es un país de partidos de centro", afirma. A su juicio, es poco probable que Ciudadanos pueda todavía competir por el liderazgo político en España, pero sí le parece posible que suba drásticamente su número de diputados, situándose en el entorno de 60.

Más sobre este tema
stats