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Pederastia

El exalumno de un colegio del Opus que denunció a su profesor por abusos alega no haber contado todo por "miedo y vergüenza"

  • En aquellos momentos la víctima tenía doce y trece años: en el juicio ha relatado diversos episodios de supuestos abusos y ha explicado que, tras los hechos, ha recibido tratamiento psicológico
  • El profesor acusado por abusos sexuales niega el relato de su exalumno y asegura que por preocupación se "involucró más" en su formación

Publicada el 04/10/2018 a las 18:07 Actualizada el 04/10/2018 a las 20:22
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Imagen de archivo de un alumno de una escuela.

Imagen de archivo de un alumno de una escuela.

EUROPA PRESS
El exalumno que sufrió supuestos abusos por un profesor del colegio Gaztelueta en Leioa (Vizcaya) ha mantenido durante el juicio del caso en la Audiencia de Vizcaya, que sufrió diversos episodios de abusos durante los cursos 2008-9 y 2009-10, aunque no lo contó inicialmente por "vergüenza" y porque no se sentía "lo suficientemente fuerte".

En aquellos momentos el exalumno tenía doce y trece años, ha relatado diversos episodios de supuestos abusos y ha explicado que, tras los hechos, ha recibido tratamiento psicológico y ha llegado "incluso a estar a punto de suicidarse".

Por su parte, el acusado, un profesor del colegio que era preceptor del chico, ha asegurado que es "absolutamente falso" que abusara de su exalumno y ha indicado que no consigue "encontrar explicación" a las acusaciones.

La Audiencia de Vizcaya ha iniciado este jueves el juicio por este caso, en el que el Ministerio Fiscal reclama tres años de prisión, así como una indemnización de 40.000 euros para la víctima, que tiene ahora 22 años. Por su parte, la acusación particular solicita diez años de cárcel y prohibición de acercamiento. La defensa pide la absolución del acusado.

En esta primera sesión, el exalumno, que ha declarado protegido por un biombo, ha explicado que el acusado fue durante los cursos 2008-2009 y 2009-2010 su preceptor y profesor de Religión y de sexología. Según ha señalado, aunque al principio no notó "diferencia" con el resto de alumnos cuando les "llamaba al despacho" en su labor de preceptor con sesiones de "15 o 20 minutos", "en cierto momento" comenzó a incrementarse el número de ocasiones en las que era llamado hasta alcanzar "cerca de 50 minutos".

Estos encuentros, ha afirmado, se producían en el despacho del profesor con la puerta cerrada "a veces" con llave y trataba asuntos relacionados con su "vida social, académica, familiar, sexual y espiritual". Según ha indicado, debido a la duración de esos encuentros, sus compañeros de clase se "burlaban". "Me decían si era la novia de él y se reían", ha añadido.

Según el exalumno, en el despacho se produjeron a lo largo de los dos cursos diversos episodios que comenzaron con caricias en la mano tras ofrecerle una chocolatina, aunque en posteriores ocasiones le "tocó" en otras partes del cuerpo.

El joven ha afirmado que su entonces profesor le dijo que "no contase nada"de lo que hacían ahí dentro a sus padres, con un tono "bastante amenazante". Según ha indicado, no relató lo sucedido a nadie porque sentía vergüenza y miedo de que se rieran de él, de que las burlas fuesen a más". Creía, según ha apuntado, que sus padres no iban a creerle pero era "sobre todo por vergüenza" y al final de su estancia en Gaztelueta le entró una "sensación de culpabilidad".

En 2010 abandonó el colegio y comenzó a estudiar en otro centro vizcaíno. Sin embargo, ha indicado, se bloqueó y "no quería ir" porque, además, en la parada de autobús coincidía con excompañeros de Gaztelueta. Esa situación, ha lamentado, derivó en cosas "más graves" como encerrarse en el baño o "escapar del coche en marcha".

Al cambiar de colegio, ha explicado, comenzó a recibir "mensajes amenazantes" a través de Tuenti y, en una ocasión, recibió una solicitud de amistad de una persona que no conocía aunque, según ha apuntado, "lo primero que pensé fue que era" el acusado. Según ha relatado, contó a su padre que estaba siendo amenazado al suplicarle que le contara por qué no quería ir al colegio" y, posteriormente, le dijo a su madre que su expreceptor le "hacía cosas" aunque no le contó "todo".

Al ser preguntado por el fiscal por el hecho de que haya ido añadiendo episodios de supuestos abusos en sus distintas declaraciones desde que en 2011 declarara por primera vez ante la Fiscalía de Menores, ha explicado que la primera vez que pudo contarlo no se sentía lo suficientemente fuerte para contar todo. "Me daba bastante vergüenza", ha indicado el joven, que ha añadido que, además, estaba recibiendo tratamiento psicológico y "no estaba apto para contar toda esa historia".

Según ha explicado, ha sido tratado por varios psicólogos y psiquiatras y, en la actualidad, acude "en ciertos momentos de bajón". El joven ha relatado que ha pasado "mucho tiempo" con pesadillas, que perdió cuatro cursos académicos cuando comenzó Bachillerato en un centro académico de Logroño y que llegó "incluso a estar a punto de suicidarse".

Actualmente, ha asegurado que todavía tiene "dificultades para dormir, para estudiar y para hacer otras actividades" y ha reconocido que se le han "borrado muchos detalles", si bien sigue "recordando las cosas que más le hicieron "sufrir" y no olvida las "sensaciones" que sentía en el despacho. Además, ha asegurado que ahora mismo sí tiene sentimiento de culpa por no haberlo dicho antes.

El acusado alega que la dinámica de trato era la habitual

Por su parte, el acusado, que ha contestado a las preguntas de la Fiscalía y de su defensor pero no de la abogada de la acusación particular, ha asegurado que es "absolutamente falso" que abusara sexualmente de su exalumno y también que exhibiera en su ordenador imágenes eróticas. "Jamás he hecho eso ni con él ni con ningún alumno", ha afirmado.

En su declaración, ha explicado que fue preceptor del chico durante dos cursos y profesor durante uno y que seguía en las sesiones como preceptor la "dinámica habitual" con todos los alumnos a los que asesoraba, en su despacho, que "nunca cerraba con llave", o en el jardín, ambos espacios "muy transitados".

Según ha indicado, su entonces alumno, al que nunca llegó a "conocer bien", solía faltar a clase y sus padres le plantearon "su descontento" con las notas que estaba recibiendo, tras lo que se "involucró más" y le preguntaba si había apuntado deberes o exámenes y le ayudaba con algunas asignaturas.

En cualquier caso, el acusado ha remarcado que "la relación era la misma" que con cualquier otro alumno en las sesiones que tenía como preceptor. Además, ha asegurado que el colegio tenía filtrado el acceso a determinadas páginas de internet y, además, se animaba a las familias a usar también estos programas.

A preguntas del presidente del tribunal, el acusado ha asegurado que no ha conseguido "encontrar explicación" a las acusaciones de su exalumno. "Llevo 2.669 días que me levanto por la mañana y no encuentro explicación (...) Yo soy maestro. Aquí vendrán profesionales y quizá podrán explicar por qué tienen esta frustración o esta inquina", ha manifestado.
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