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Entrevista | Coordinadora del Equipo del Decenio para Afrodescendientes en España

Isabelle Mamadou: "En España nunca se ha hecho un esfuerzo real para combatir los prejuicios hacia los afrodescendientes"

  • Se cumplen cinco años del Decenio Internacional para los Afrodescendientes, puesto en marcha por Naciones Unidas para luchar contra el racismo y la xenofobia
  • Isabelle Mamadou, primera española en ser seleccionada en el Programa de la ONU para Afrodescendientes y coordinadora del equipo en España, cuenta en infoLibre los avances y retrocesos conseguidos
  • "Mientras que no se conozcan las contribuciones que han hecho los afrodescendientes a la humanidad seguiremos siendo víctimas de la negación de nuestros derechos", explica Mamadou

Publicada el 15/12/2019 a las 06:00 Actualizada el 15/12/2019 a las 12:24
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Isabelle Mamadou, coordinadora del equipo de implementación del Decenio Internacional para los Afrodescendientes en España.

Isabelle Mamadou, coordinadora del equipo de implementación del Decenio Internacional para los Afrodescendientes en España.

Naciones Unidas
Hace no mucho tiempo, en un lugar nada lejano, tuvo lugar una de las prácticas más inhumanas de la humanidad: la esclavitud. Durante muchos años millones de africanos fueron trasladados forzosamente desde su lugar de origen para ser vendidos y explotados por otros. Ahora, en 2019, su legado, según señala Naciones Unidas, sigue vigente en forma de racismo y xenofobia. Y los descendientes negros de aquellos que fueron sometidos por la voluntad de otros —los blancos—, deben aún ver estatuas, monumentos, homenajes… de aquellos que fueron sus verdugos.

En 2001, la Declaración y Programa de Acción de Durban (DPAD) reconoció, entre otras cosas, que “la esclavitud y el comercio de esclavos eran tragedias atroces en la historia de la humanidad”. Asimismo, la declaración también lamentaba que los efectos y la persistencia de estas prácticas, entre las que se encuentra el colonialismo, eran uno de los factores que “contribuyen a las desigualdades sociales y económicas duraderas en muchas partes del mundo de hoy”.

Estos son algunos de los motivos por los que en 2014 la Asamblea General de la ONU decidió proclamar 2015-2024 como el Decenio Internacional para los Afrodescendientes, con la intención de hacer frente a la falta de derechos a la que la población de ascendencia africana se ve sometida en todo el mundo.

Este pasado noviembre Isabelle Mamadou, primera española en ser seleccionada en el Programa de las Naciones Unidas para Afrodescendientes y coordinadora del equipo de implementación del decenio en España, viajó hasta Washington para asistir a unas jornadas que tenían como fin evaluar las actividades y acciones llevadas a cabo durante estos cinco primeros años del decenio. De allí, Mamadou se trasladó a Nueva York, donde tuvo lugar la votación de una resolución sobre la aplicación y el seguimiento de medidas de la Declaración y el Programa de Acción de Durban [ver aquí], la cual recogía una serie de medidas para la eliminación del racismo, la discriminación racial, la xenofobia y las formas conexas de intolerancia. También se votaba sobre la creación o no de un Foro permanente sobre las personas afrodescendientes que sirviera de mecanismo de consulta y permaneciera al finalizar el decenio.

De los 185 gobiernos que votaron la resolución el 19 de noviembre, España fue uno de los 44 que se abstuvo. Otros 10 gobiernos, incluidos Francia, Alemania, Gran Bretaña, Israel y Estados Unidos, votaron en contra. Sin embargo, 131 gobiernos votaron a favor, por lo que la resolución salió adelante.
 

PREGUNTA. ¿Qué progresos se han conseguido en estos cinco años?

RESPUESTA. Se han conseguido avances históricos. Gracias al Decenio las comunidades afrodescendientes estamos convirtiéndonos en agentes activos en el escenario internacional. Además, como sociedad civil, también nos ha proporcionado espacios para poder pedir en primera persona que no se nos asimile en otras culturas, sino que se reconozcan y acepten nuestras diferencias; hay más de 30 países entre Europa y América Latina que han introducido medidas legales y planteamientos específicos dirigidos a promover nuestros derechos humanos; y luego, en el ámbito educativo y de concienciación, las Naciones Unidas está elaborando material, no solo sobre la historia general de África, sino también sobre los desafíos que enfrentamos desde la Diáspora Africana. También se están realizando estudios sobre nuestra situación de derechos humanos en distintas regiones.

P. ¿Qué queda por hacer?

R. Como aspectos a mejorar diría que desde Naciones Unidas deberían diseñar una estrategia de comunicación para publicitar el Decenio porque, desde mi experiencia, la mayoría de gobiernos locales y de ayuntamientos con los que me he sentado en España en estos últimos tres años desconocían totalmente su existencia. Hace falta más difusión. También sería necesario un mayor apoyo financiero a las organizaciones de la sociedad civil.

P. ¿Y en España?

R. La realidad en España es que nunca se ha hecho un esfuerzo real a nivel nacional para combatir los prejuicios que afectan de manera específica a los afrodescendientes. Para mí es incomprensible que después del aviso del Grupo de Trabajo de Expertos sobre los Afrodescendientes [que viajó a España en 2018 y emitió un informe en el que alertaba que existía discriminación racial en todos los ámbitos de la sociedad], España no vote a favor de esta resolución. Tenemos la fórmula, los instrumentos internacionales, conocemos el origen histórico del problema… pero ningún gobierno o partido político ha puesto sobre la mesa una agenda real y efectiva de lucha contra la discriminación estructural.

P. ¿De quién depende la postura que España ha tomado ante esta resolución?

R. Del Gobierno, concretamente del Ministerio de Asuntos Exteriores.

P. En este momento ¿cuáles son las cuestiones que más preocupan al Decenio?

R. Para mí hay una cuestión que no es la más importante, pero sí es importante: la de pedir perdón. En casi todos los países que ha visitado el Grupo de Expertos hay una petición reincidente por parte de la población, y es la de que se pida perdón por los crímenes derivados de la esclavitud y la trata de esclavos, y por las atrocidades del pasado en general, entre las que también está el colonialismo. Eso, por una parte. Y luego, es fundamental trabajar en los ejes de reconocimiento, justicia y desarrollo.

P. ¿Por qué es tan importante que los Estados pidan perdón?

R. Porque es una manera de reconocer que estos Estados han perpetrado genocidio y todo tipo de atrocidades. Es una forma de que un Estado reconozca públicamente que ha cometido crímenes contra la humanidad. Sin embargo, pedir perdón no es suficiente. Creo que además habría que investigar qué sucedió realmente y, después, incluirlo en los libros de historia, de tal forma que los hechos no sean percibidos como grandes conquistas y logros, sino como lo que fueron realmente: sucesos atroces en la historia de la humanidad y manifestaciones de racismo.

P. ¿A qué personas engloba específicamente el término afrodescendientes?

R. El término afrodescendiente en el marco de la Declaración y el Programa de Acción de Durban —que es la base a partir de la cual nace el Decenio— engloba a las personas descendientes de africanos que viven fuera de África y que se identifican a sí mismas como pertenecientes a este grupo de población. Es un término que no solo se refiere al color de la piel, la textura del pelo o los rasgos físicos, sino que engloba lo que es toda la relación con África, la identidad cultural de origen africano, el legado de la esclavitud, el anclaje ancestral, la cultura de resiliencia... Es una identidad.

P. Entonces el Decenio, aparte de mirar por esta comunidad, ¿también mira por los propios países africanos?

R. Sí, porque la Unión Africana, que es miembro observador de la ONU, lanzó el Decenio en 2018 y su objetivo es que haya una mayor participación de las personas que estamos en la diáspora con los países africanos. Hay una iniciativa muy interesante del Gobierno de Ghana, que se llama El año del retorno, en la que el Gobierno invita a su territorio a los descendientes de personas que fueron esclavizadas y sacadas a la fuerza de ese territorio para que conozcan el país de origen de sus antepasados.

P. ¿A qué se le llama Diáspora africana?

R. La Diáspora africana se construye a partir de la esclavitud en los tiempos de la trata de esclavos, que son trasladados de sus países forzosamente. Y también a movimientos migratorios más recientes. Ahora hay afrodescendientes en todas partes del mundo y un rasgo común entre todas estas personas sería el hecho de que todas sufrimos aún las consecuencias de esta diáspora, que son el racismo y la discriminación racial, así como que nuestro aporte al resto del mundo sigue estando muy subestimado. Hemos aportado mucho, pero eso no se refleja en ningún plan de estudios.

P. ¿Por qué es tan importante que se conozca el pasado de esta población?

R. Para construir un futuro sin discriminación. Porque mientras que no se conozcan las contribuciones culturales, económicas, políticas y científicas que ha hecho la población afrodescendiente a la humanidad seguiremos siendo víctimas de la negación histórica de nuestros derechos.

P. En la resolución aprobada por la Asamblea General el 18 de noviembre de 2014, que engloba el Programa de actividades del Decenio Internacional para los Afrodescendiente, se habla de evitar “los estereotipos y la tergiversación o la falsificación de los hechos históricos”. ¿Cómo se tergiversan estos hechos en la actualidad?

R. La mayoría de los países donde hubo esclavitud hicieron un proceso de blanqueamiento de su historia y eso ha hecho que no se conozca cuál fue el aporte de las comunidades afrodescendientes. Incluso en España, la esclavitud fue una práctica habitual durante varios siglos, pero esa parte de la historia no se nos enseña en la escuela, a pesar de que la influencia africana haya permanecido en la cultura en general. No es lógico que nuestras calles estén repletas de reconocimientos a personajes que practicaron la esclavitud, pero que no haya ninguna referencia histórica a las decenas de miles de africanos traídos a la fuerza durante varios siglos.

P. Según indica el documento Afrodescendientes aún se siguen realizando, en muchos lugares del mundo, actividades afines a la esclavitud a pesar de que son ilegales. ¿Cuáles?

R. Las prácticas de esclavitud contemporáneas serían la trata de seres humanos y el trabajo forzoso, que están afectando de manera desproporcionada a migrantes africanos y afrodescendientes, sobre todo a mujeres y niñas. No es un problema de falta de leyes, porque hay instrumentos jurídicos suficientes para erradicarlo, pero los gobiernos podrían hacer mucho más para prevenir estas formas contemporáneas de esclavitud.

Aquí en España, los últimos datos que publicó la Fiscalía General del Estado mostraban que la mayoría de víctimas de trata de seres humanos, concretamente para la explotación sexual, eran mujeres afrodescendientes. Además, en algunos países, las personas africanas son vendidas y compradas en plena calle en mercados de esclavos, por ejemplo en Libia.

P. ¿Cuáles son las manifestaciones contemporáneas de racismo?

R. A mí la manifestación que más me ha impactado fue la de las condiciones de los trabajadores agrícolas en Almería, en Roquetas del Mar, porque la gran mayoría eran migrantes afrodescendientes que trabajaban en condiciones de esclavitud sin contrato, sin acceso a los servicios de salud de emergencia...

P. Uno de los problemas comunes entre la población afrodescendiente que se indica en este documento es el de su “presencia desproporcionada en la población carcelaria”. Esta situación la usan algunos partidos, sobre todo de extrema derecha, como argumento contra la inmigración. ¿Cómo se combaten los argumentos de estas personas?

R. En muchos países sí existe una excesiva representación de afrodescendientes en centros penitenciarios, pero esto se debe a los altos niveles de desempleo y exclusión que afectan en mayor medida a los afrodescendientes. Por otro lado, también existen prácticas policiales que fomentan la sobre-criminalización de personas afrodescendientes. Es el caso de los controles policiales por perfil étnico, motivadas por estereotipos de raza. Aun así, y a pesar del discurso de la extrema derecha, en España los afrodescendientes no son mayoría en las cárceles. Tampoco los migrantes en general. El año pasado representaban menos del 30% de la población reclusa, según datos oficiales.

P. En el documento se incide varias veces en la necesidad de elaborar estadísticas sobre las personas afrodescendientes. ¿Por qué es esto tan importante?

R. Desde mi punto de vista, y desde un enfoque de derecho, el censo de población es como una fotografía de todas las personas que vivimos en un país, de todos los rostros y colores que conviven. Por ello, se considera que hay que introducir la pregunta de auto identificación de tipo racial en los censos, que la persona incluya su raza o su etnia para después poder formular políticas específicas que reduzcan las desigualdades que sufran los colectivos.

Es la herramienta que después nos permite conocer dónde están las desigualdades y qué relación hay entre desigualdad y origen étnico-racial, ya que si no se visibiliza en esa fotografía nacional a las poblaciones afrodescendientes, no suele haber una verdadera conciencia de nuestras necesidades.
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2 Comentarios
  • GRINGO GRINGO 16/12/19 09:56

    En España, durante muchos años, nos hemos conformado con "autoproclamarnos NO racistas", pero porque no convivíamos codo con codo con otras culturas......, en cuanto "nos hemos rozado" ha salido la realidad pura y dura...., aunque no hay que olvidar que "más que racistas somo clasistas".

    Si tu hija anda con una persona de color que acaba de llegar en patera, te da un infarto, pero si ésa persona de color juega en la NBA, "la cosa cambia".....

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  • serrekunda serrekunda 15/12/19 10:19

    Issabelle, vaya a vivir como mulata en algún país africano y entenderá en toda la extensión la palabra racismo, yo por mi parte he vivido y trabajado quince años en el Oeste de África.-bakau

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