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Coronavirus

Derechos laborales a salvo del coronavirus: así funcionan las bajas en casos de cuarentena o contagio

  • El trabajador podrá acogerse a una baja por enfermedad común o a una baja por enfermedad profesional si el foco de contagio tiene que ver con su puesto de trabajo
  • Los sindicatos reclaman que las cuarentenas no sean consideradas bajas por enfermedad común como ha estipulado la Seguridad Social porque implica que los trabajadores pierdan parte de su salario
  • UGT pide a las administraciones que estén atentas para evitar que las empresas utilicen el coronavirus como pretexto para llevar cabo un ERE o un ERTE como el que ha puesto en marcha Fujitsu

Publicada el 29/02/2020 a las 06:00 Actualizada el 13/03/2020 a las 09:27
Unos huéspedes del hotel en el que se hospedaban cuatro turistas contagiados por coronavirus esperan en las habitaciones.

Unos huéspedes del hotel en el que se hospedaban cuatro turistas contagiados por coronavirus esperan en las habitaciones.

EFE

Los casos confirmados de coronavirus en España continúan en aumento. Este viernes ya superaban la treintena y algunos de ellos, además, ya no eran positivos importados, sino contagios que se habían producido dentro de nuestras fronteras. Y eso indica que el virus ha estado circulando por nuestro país sin ser identificado. Y supone, además, que cabe la posibilidad de que en los próximos días haya más personas infectadas. De hecho, las autoridades sanitarias estudian todos los contactos de cada caso que se confirma para poder minimizar lo máximo posible la expansión del brote. Muchas de estas personas son puestas en cuarentena antes de confirmar o descartarse que sean portadoras del virus. Y mientras dura ese aislamiento, obviamente, tienen limitados sus movimientos, por lo que no pueden acudir a sus centros de trabajo. Y eso, ¿cómo se cubre? Y si finalmente esas personas acaban dando positivo, ¿qué ocurre? ¿Se acogen a bajas laborales comunes? Estos son algunos de los interrogantes que han surgido en los últimos días. Las instituciones, ante la probabilidad de que los casos sigan incrementándose, han comenzado a darles respuesta. 

Pedro J. Linares es secretario confederal de salud laboral de CCOO y explica que hay que distinguir entre un caso positivo y un caso sospechoso. La persona que se encuentra en el primero tiene, directamente, una enfermedad, por lo que el procedimiento será el mismo que con cualquier otra. Se trataría por tanto de una "incapacidad temporal derivada de contingencias comunes", lo que coloquialmente se conoce como una baja. Es, por ejemplo, lo que obtiene un trabajador cuando acude a su médico de cabecera con una gripe común. Pero eso sí, si se demuestra que el foco de infección ha sido el centro de trabajo, se considerará una enfermedad de carácter profesional. "Por ejemplo, si yo tengo una reunión de trabajo y resulta que me contagié allí, hay que hablar de accidente laboral", asegura Linares.

Esta distinción es importante porque el trabajador o la trabajadora no tendrán las mismas condiciones durante su baja en función de esta circunstancia. Y las diferencias son grandes. Tal y como explica Linares, en el caso de una incapacidad común los tres primeros días de baja son sufragados por el trabajador. Es decir, no se percibe ningún tipo de salario. La cosa cambia, sin embargo, a partir del cuarto día. Es entonces cuando la empresa empieza a hacerse cargo del sueldo del empleado. Pero eso sí, recuerda Linares, sólo del 60% de la base reguladora. Está obligada a hacerlo hasta el día número 15 de la baja de su trabajador, cuando será la Seguridad Social o la mutua colaboradora la que le tome el relevo y la que abone hasta el 75% de la base reguladora a partir del vigesimoprimer de baja. No obstante, Linares no cree que se llegue a estos extremos, pues las duraciones de las bajas no pasarán, a priori, de las dos semanas. 

Si es accidente laboral, en cambio, el trabajador percibirá el 75% de la base reguladora desde su primer día de baja. Y el pago correrá a cargo de la Seguridad Social o de la mutua, nunca del trabajador o de la empresa.

La cuarentena, equiparada a la enfermedad común

Hasta que se llega a confirmar un caso, no obstante, hay personas que tienen que pasar una temporada en aislamiento para evitar la propagación. Es por ejemplo lo que les pasó a las alrededor de 1.000 personas que fueron puestas en cuarentena este martes en un hotel de Tenerife después de que uno de sus clientes, un turista italiano, diera positivo en coronavirus. Hasta este viernes no salieron las primeras personas y todo este tiempo, debido a las circunstancias, no han acudido a sus centros de trabajo. Pero no por tener una enfermedad, sino por la posibilidad de tenerla.

Visto el avance que está teniendo la infección, es probable que más personas se encuentren en esta situación en los próximos días. Por ello la Seguridad Social salió este viernes a aclarar que todas estas personas serán consideradas, a todos los efectos, como beneficiarias de una baja por enfermedad común. Durante esos periodos, por tanto, los afectados tendrán derecho a las prestaciones que tendrían si hubieran dado positivo y el contagio no se hubiera producido en su centro de trabajo. Sin embargo, aunque parezca nueva, esta solución tiene más de una década.

Tal y como recuerda Linares, comenzó a usarse cuando el virus de la Gripe A también se expandía a gran velocidad generando una alarma que llevó a la adopción de medidas preventivas similares a las de ahora. Por eso, dice, desde el sindicato optan por revisar la norma que ahora se ha vuelto a poner en marcha. "Creemos que hay que ver las diferentes casuísticas. Una cuarentena no puede ser considerada como una enfermedad común porque los tres primeros días corren a cargo del trabajador y luego del empresario", reclama. Los trabajadores y trabajadoras, por tanto, pierden poder adquisitivo por, simplemente, ser un caso de estudio por un posible contagio. 

Gonzalo Pino, secretario de Política Confederal de UGT, coincide con él. Por eso aclara a infoLibre que el próximo lunes se reunirá con las federaciones del sindicato para elaborar una propuesta que harán llegar al Gobierno. Con ella, asegura, la organización pretenderá que el coronavirus no afecte de ningún modo a los derechos de los trabajadores y trabajadoras, que en ningún caso pueden perder poder adquisitivo como consecuencia directa o indirecta del avance del brote. 

Vigilancia para que no haya abusos empresariales

El coronavirus no sólo está teniendo consecuencias a nivel sanitario. Ni social. Y el contagio que se ha trasladado al empleo tiene otra derivada: las consecuencias empresariales. Numerosas empresas ya han puesto en marcha medidas de prevención y algunas como Naturgy han suspendido los viajes de trabajo internacionales para evitar que su plantilla se vea afectada por el virus. El sector financiero ha elaborado protocolos de actuación para toda su plantilla en base a las recomendaciones de las autoridades sanitarias. Lo han hecho, por ejemplo, en el BBVA o en el Banco Santander. El sector tecnológico y de telecomunicaciones, por su parte, está manteniendo comités de seguimiento de la situación y ha lanzado consejos a sus plantillas sobre las precauciones que deben tomar. Es el caso de Telefónica, Vodafone u Orange. Iberdrola, según anunció su presidente, Ignacio Galán, ya tiene también un protocolo para, dijo, "hacer todo lo que sea necesario para proteger" a los trabajadores. 

Sin embargo, hay otras empresas que han ido un poco más allá y han decidido adoptar medidas más drásticas. La planta malagueña de Fujitsu presentó el miércoles un expediente de regulación temporal de empleo (ERTE) ante la falta de materiales provenientes de China, el epicentro del coronavirus. Se aplicará, previsiblemente, desde el 2 de marzo y durará hasta el 17 de mayo. Afectará, aclaró la compañía, a 336 trabajadores. "Hay una fecha y un número de trabajadores afectados, pero eso va a variar dependiendo de la falta real de componente. La dirección está haciendo un esfuerzo titánico por intentar salvar la situación y que el impacto sea mínimo", aseguró a Europa Press el presidente del Comité de Empresa, José Lozano, de CCOO. 

Pino reconoce que el motivo de este ERTE tiene que ver con la falta de materiales, pero cree que hay que instar al Gobierno a estar alerta frente a posibles abusos. Desde el sindicato no quieren, dice, que ninguna compañía aproveche este crisis para lastrar los derechos de los trabajadores. "La administración deberá controlar muy bien cualquier demanda empresarial que reclame llevar a cabo un ERE o un ERTE. Habrá que ver las causas que producen la petición, si realmente tiene que ver con el coronavirus", indica.

Por el momento, Linares no cree que las empresas aprovechen para llevar a cabo despidos. Según dice, las condiciones para que un ERTE sea aceptado están muy tasadas. "Pensamos que no se va a hacer un uso indebido ni se van a buscar fórmulas fraudulentas para llevar a cabo este tipo de acciones", dice.

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1 Comentarios
  • La RAF La RAF 01/03/20 12:40

    Gracias, Sra. Carrasco, por tan clarificador artículo sobre la afectación del coronavirus a los trabajador@s y sus empleadores.

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