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Coronavirus

Los sindicatos reclaman medidas complementarias para facilitar la conciliación tras el cierre de las escuelas

  • La ministra portavoz, María Jesús Montero, asegura estar trabajando en nuevas actuaciones para evitar daños en la carrera profesional de quienes deban asumir tareas de cuidado
  • Aitor Idigoras, portavoz del sindicato vasco Steilas, pone la vista sobre "las familias monoparentales, los colectivos más en precario, las esferas feminizadas y las personas migrantes" con mayores dificultades para conciliar

Publicada el 11/03/2020 a las 06:00 Actualizada el 13/03/2020 a las 09:23
Imagen de un aula vacía como consecuencia del coronavirus.

Imagen de un aula vacía como consecuencia del coronavirus.

EFE.

Una de las principales batallas contra el coronavirus está en los centros educativos. La Comunidad de Madrid, La Rioja y las ciudades de Vitoria y Labastida (Álava) son consideradas zonas de "transmisión alta", de manera que todas ellas han comenzado a adoptar la misma solución: suspender la actividad educativa en guarderías, colegios y universidades durante las próximas dos semanas.

En Madrid, la medida afectará a un total de 3.650 centros educativos y más de 1,5 millones de alumnos. En suelo riojano, el cierre dejará a unos 70.000 alumnos sin clase y en Vitoria-Gasteiz, por su parte, alrededor de 63.000 jóvenes quedarán afectados. Los cerca de dos centenares de estudiantes que acuden diariamente a los dos colegios de Labastida tendrán que quedarse, también durante quince días, en sus casas.

La situación, sin precedentes, abre interrogantes y pone a prueba las posibilidades reales de conciliación de las muchas familias que tendrán que asumir el cuidado de sus hijos. No todas, además, cuentan con la alternativa del teletrabajo –una opción recomendada por las autoridades– e incluso aunque opten por esta forma de trabajo, el margen para los cuidados no siempre es holgado.

Este martes, la ministra portavoz, María Jesús Montero, señaló en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros que el jueves el Gobierno se reunirá con los agentes sociales y convocará un Consejo de Ministros extraordinario para tomar medidas específicas, que por el momento no ha adelantado pero que sí ha tildado de "proporcionales a la situación en la que nos encontremos". Montero se detuvo en la "realidad de las familias que tienen que cuidar a los menores" e insistió en "cuestiones que protejan también la necesidad de que uno de los progenitores o el progenitor, en caso de las familias monoparentales, tenga que quedarse al cuidado de esta persona y que eso no perjudique su vinculación laboral ni su desarrollo profesional". La ministra, asimismo, subrayó su pretensión de trabajar por que "una empresa, a pesar del absentismo, no se vea tentada a una regulación de empleo o despido por los costes laborales".

El mismo martes, después de la reunión extraordinaria del Consejo Europeo, Pedro Sánchez también garantizó el apoyo gubernamental a las familias trabajadoras, facilitando "la reducción de las jornadas laborales y mediante ayudas para el cuidado de menores derivados de cierres de centros educativos". 

Medidas complementarias

Los sindicatos y las asociaciones de padres miran las decisiones tomadas con toda la cautela posible. "Tenemos que tener en cuenta que es una situación excepcional", se apresura en aclarar Leticia Cardenal, presidenta de la Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos (Ceapa). En conversación con infoLibre, la portavoz de la agrupación expresa su "máximo respeto" a las decisiones acordadas por los expertos, pero al mismo tiempo repara en las incongruencias detectadas. "Se permite que los centros y los campus permanezcan abiertos, aunque te recomiendan no viajar ni salir de casa", protesta.

La representante de los padres y madres, además, echa en falta una información más fluida con las instituciones. "Haber contado con las organizaciones de padres para explicarnos de qué manera podríamos ayudar" habría contribuido a "evitar un mensaje de pánico", considera tras recalcar que las llamadas de los progenitores a su asociación han sido continuas en las últimas horas.

Aitor Idigoras es portavoz de Steilas, sindicato vasco de enseñanza. Al otro lado del teléfono se alinea también con las voces que en ningún caso buscan cuestionar las medidas adoptadas, pero sí matiza la necesidad de acompañarlas con otras "relacionadas con la conciliación familiar", tanto en lo que respecta a "los profesionales de la administración pública como interpelando a la empresa privada". En añadido, subraya, "la administración tendría que haber previsto medidas relacionadas con la gestión diaria de los centros", tarea que tilda de imposible sin haber "realizado contacto con los sindicatos". "Hubiese sido interesante trabajar, aunque fuese de forma acelerada, en determinadas cuestiones como por ejemplo las opciones de flexibilizar los horarios o el teletrabajo de los profesionales", añade.

Aunque Idigoras asume que la situación es compleja y se ha abordado "de forma urgente", sí entiende que "durante esta primera semana hay tiempo de implementar medidas". Recuerda la vulnerabilidad de las familias que se encuentran en situaciones de más precariedad, las madres que han optado por llevar a sus hijos al trabajo o las que no tienen una red familiar sólida para delegar los cuidados. "No ha sido sencilla la gestión en estos primeros días", reconoce y menciona especialmente los problemas que atañen a las "familias monoparentales, a los colectivos más en precario, las esferas feminizadas, las personas migrantes o las capas más bajas con mayores dificultades para flexibilizar horarios". Ahí, subraya, es donde "realmente se complica" y donde la administración pública debe actuar.

Maribel Loranca, responsable de Enseñanza en UGT, elogia la "coordinación entre las administraciones" y entiende lo necesario del cierre en la esfera educativa. Pese a ello, sí coincide en las lagunas que deja el hecho de haber venido en solitario. A su juicio, son fundamentales las "medidas en el ámbito laboral para la empresa privada pero también para los empleados públicos". Recalca que, para muchas familias, "la vida gira en torno a la escolarización de los niños", de manera que las soluciones acordadas pueden suponer una auténtica alteración de las rutinas. Una grieta que, en muchos casos, es enyesada "con los abuelos, que siempre acuden para cubrir la conciliación". En este escenario, sin embargo, "las personas mayores son las más vulnerables a las consecuencias del virus", de manera que sería fundamental "arbitrar medidas por parte de las administraciones públicas y de la empresa" para reforzar la conciliación.

Recuerda, además, que "no todo el mundo puede hacer teletrabajo", así que reitera la necesidad de "una batería de medidas" también destinada a estos sectores específicos. "Se deben adoptar medidas de flexibilidad, además de otras de índole económica que afectan a la cotización", plantea. En todo caso, Loranca celebra que el jueves esté agendada la reunión entre los agentes sociales y el Gobierno de Pedro Sánchez. "No parece una mala noticia", lanza.

Cardenal pone el foco igualmente en "las actividades extraescolares y los servicios de comedor" que ya han sido planificados y abonados por las familias, "muchas haciendo verdaderos esfuerzos por pagar las mensualidades". E Idigoras incide en el aspecto curricular. "Los alumnos de universidades, bachiller y secundaria pueden usar plataformas digitales, pero en primaria el trabajo telemático no sirve para los niños que están en proceso de aprendizaje", observa y reclama "herramientas eficaces".

El modelo alemán

Alemania, con 1.139 casos y dos muertes confirmadas, ha comenzado ya a tomar las primeras medidas en materia laboral con vistas a restricciones más severas.

La Oficina Federal de Empleo ha anunciado que asumirá un 60% del sueldo neto que dejen de percibir los empleados que se acojan a la reducción de jornada como consecuencia del virus. De esta manera, las empresas podrán recibir mecanismos compensatorios para la aplicación de la jornada reducida, una herramienta que abriría la puerta a aliviar la conciliación de la vida familiar y laboral.

Con esta medida, el Gobierno de Angela Merkel prevé evitar despidos masivos o reducciones de plantilla, la misma intención que ha manifestado este martes la ministra portavoz, María Jesús Montero, quien admitió seguir de cerca la evolución de países como el germano. Las familias monoparentales, también mencionadas por la ministra, los trabajadores de cara al público, los autónomos o las empleadas domésticas, son algunos de los ojos que observan expectantes las decisiones que tomen las autoridades a partir de este jueves.

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1 Comentarios
  • Fernandos Fernandos 11/03/20 10:11

    ¿No estan transferidas las competencias de educacion y sanidad?

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