Entrevista

Marlaska: "La preocupación por las residencias es máxima: su configuración en el futuro tendrá que cambiar"

El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, atendió este martes a infoLibre (imagen de archivo).

“Mi confinamiento es en el Ministerio”. Fernando Grande-Marlaska (Bilbao, 1962) ha logrado domar al GPS de su coche. Las pocas veces que abandona su departamento siempre es para dirigirse al Palacio de la Moncloa. “Creo que el coche ya sabe automáticamente dónde vamos. Tanto, que cuando esto se arregle no sé si va a ser capaz de ir a cualquier otro sitio”, bromea. Vive el confinamiento, flexible por necesidades del cargo, junto a su marido, que es profesor y teletrabaja impartiendo clases online.

El titular de Interior es uno de los cuatro ministros que bajo la dirección de Pedro Sánchez llevan todo el peso de la lucha contra el coronavirus. Este martes atiende a infoLibre por videoconferencia y asegura ser "optimista" sobre la salida progresiva de los hogares, pero evita comprometer fechas. Cuando defiende la oportunidad de unos Pactos de la Moncloa que, según él, deberían de incorporar la negociación de los Presupuestos con el PP, ya no parece tan confiado en el éxito de la operación. Cuando ve fotomontajes como el que esta semana publicó Vox, llenando de ataúdes la Gran Vía de Madrid, su optimismo se disipa por completo. "Así como nosotros estamos peleando por conseguir una vacuna contra el virus, otros se podrían aplicar la vacuna de la tolerancia y, después, la de luchar contra los bulos", pide. Según él, descansar en casa desde este Jueves Santo hasta el lunes es, en realidad, trabajar por los demás. 

El Consejo de Ministros ha aprobado pedir una nueva prórroga del estado de alarma hasta el 25 de abril, pero el presidente del Gobierno dijo el pasado sábado que no sería la última. ¿Cuándo empezaremos a recuperar la normalidad?

Lo importante ahora es ver los resultados. Entiendo que la gente se pregunte cuándo vamos a poder a desarrollar nuestra vida del día a día, pero antes de eso pediría ser conscientes del esfuerzo que se está haciendo y que nadie imaginaba. Antes del 14 de marzo, cuando se dictó el primer estado de alarma, teníamos un incremento [diario] del contagio del virus de en torno al 22 o 23%. Ahora estamos en torno al 4% después de más de tres semanas de un confinamiento importante. Vemos cómo el número de altas es muy relevante, lo que confirma que tenemos un sistema de salud a la vanguardia a nivel mundial.

Vamos en el buen camino. Estamos venciendo al virus. Evidentemente, no podemos cantar victoria. No podemos dormirnos. Un grupo importante de científicos y técnicos están valorando distintas posibilidades y escenarios atendiendo a los resultados que estamos observando. Tenemos que ser razonablemente optimistas sobre el momento del desescalamiento. Va a ser necesariamente progresivo y tendremos que tener mucho cuidado porque lo que no nos podemos permitir es que haya un pasito atrás. No me gusta hablar de fechas, pero antes incluso de lo que pensamos podremos tener esas medidas de flexibilización.

El cierre también fue gradual: primero las escuelas, luego el confinamiento y sólo al final sectores no esenciales, como parte de la industria y la construcción. ¿Será este, sólo que a la inversa, el orden de desescalamiento? ¿Tardarán meses las personas mayores o vulnerables en salir?

Vamos a seguir los criterios de los equipos de técnicos. El objetivo principal y prioritario es seguir garantizando la salud pública y no dar un paso atrás, pero también salvaguardar la estructura económica y social del país, que es muy importante porque también genera cohesión. Una cosa y la otra no son incompatibles.

¿Deben saber las personas mayores que pueden tener que seguir meses de esfuerzo en sus casas por su propia seguridad?

No me gusta hablar de meses. Uno de los elementos es la vulnerabilidad de las personas. Otro, las actividades económicas: cuáles son esenciales, cuáles lo son menos o tienen más riesgos. También tenemos que tener en cuenta los territorios. Por lo que dicen los técnicos, los principios rectores del confinamiento son en muchas ocasiones diferentes a los criterios del paso subsiguiente, el de desescalamiento.

¿Puede que haya comunidades que tengan que seguir en confinamiento? En la fase anterior, hubo voces que pidieron el cierre de Cataluña y de Madrid. ¿Serán las medidas iguales para todos?

El confinamiento tenía que ser para todo el territorio al mismo tiempo y creo que eso ya nadie lo discute. Todas las comunidades autónomas se han visto beneficiadas. Veremos lo que el equipo técnico dibija como lo más razonable.

¿Cómo se está tomando la sociedad estas medidas? El Gobierno habla de una gran disciplina social, pero los datos de su propio Ministerio dicen que el lunes hubo 216 detenido y se acumulan 377.000 propuestas de sanción. ¿Si la movilidad es tan reducida, por qué la curva de arrestos y sanciones no para de subir?

Hay unos mínimos, de gente insolidaria, que es difícil bajar. Llevamos más de tres semanas de confinamiento. Si tenemos en cuenta esa circunstancia y los millones de ciudadanos que residimos en nuestro país quizás no sea tan importante. Me gustaría que [las cifras] fueran menores. Quiero bajar esa curva igual que hemos logrado bajar la de la propagación del virus. Eso implicaría que los poquísimos insolidarios dejen de serlo.

Interior comprueba las denuncias sobre las residencias

El dato de mayores fallecidos en residencias es muy alto. Los equipos de desinfección, en ocasiones de las Fuerzas Armadas, se han encontrado casos verdaderamente dramáticos y preocupantes, que apuntan a que pudo haber negligencias y hechos delictivos. ¿La Policía está actuando e investigando? ¿Tienen una idea clara de lo que está pasando?

La preocupación del Gobierno es máxima y ya está siendo objeto de análisis y de estudio. Lo será mucho más profundamente cuando acabe esta pandemia. Tendrá que ser necesariamente tema de reflexión y de una nueva configuración de lo que deben ser la residencias de personas de edad avanzada; no simplemente asistencia social sino sanitaria y de protección. Lo tenemos absolutamente claro. Nuestros cuerpos y fuerzas de seguridad -Policía, Guarcia Civil, Mossos d’Esquadra, Ertaintza y Policía Foral- están trabajando y obteniendo información de las propias residencias. El fin es comprobar cualquier elemento o disfunción que conlleve una actuación irregular susceptible de constituir infracción penal o de cualquier otro tipo. Cuando procede, damos traslado a la Fiscalía, con la que trabajamos como policía judicial en los supuestos abiertos.

¿Cuántos casos han trasladado a la Fiscalía? ¿Qué está fallando? ¿Falla el sistema de competencias, la supervisión? ¿Hace la titularidad privada que muchos de nuestros mayores no estén bien atendidos?

No le puedo decir el número de casos remitidos a la Fiscalía, pero tenemos una comunicación directa con ella. Como parte de los servicios sociales, la competencia es en su mayor parte de las comunidades autónomas, pero ahora no es el momento de discutir o debatir ese extremo sino de afrontar la realidad para evitar que cualquier acontecimiento que no procede siga sucediendo. Por eso hay un seguimiento específico y expreso del Gobierno central. La Unidad Militar de Emergencias (UME) , las Fuerzas Armadas y de seguridad proceden a la desinfección para garantizar también la sanidad y salud de los residentes. Se ha intervenido en más de 2.300 residencias, pero hay investigaciones precisas, comunicaciones, visitas y seguimientos de esas residencias con el fin de poder observar el día a día.

Este lunes anunció un sistema de protección por app para las mujeres víctimas de la violencia de género. ¿Tiene datos sobre la situación? ¿Está empeorando? ¿Hay una menor notificación de alertas?anunció un sistema de protección

Para un análisis cierto tendremos que esperar a tener la situación normalizada, que hayamos vencido a la pandemia y que no haya un confinamiento. Hemos tomado las medidas adecuadas para garantizar la seguridad de las mujeres. Ya el 12 de marzo, dos días antes de que se acordara el estado de alarma, se dictaron las indicaciones desde el sistema Viogen de violencia de género para que se realizaran nuevas evaluaciones del riesgo sin esperar a los plazos de los propios protocolos. Se estableció la necesidad de hacer seguimientos precisos en el día a día, más allá de lo que habitualmente se hace, así como la contravigilancia. Hacemos un análisis sobre si la supuesta víctima vive con el presunto agresor. Hay una protección continuada y directa dentro de nuestros profesionales.

Es importante que la población conozca la aplicación AlertCops, con la que el ciudadano se puede comunicar directamente a la Policía y la Guardia Civil cualquier hecho delictivo, tanto si se trata de una víctima como de un testigo. Es como un 112, un 091 o un 062 pero actualizado a las nuevas tecnologías. Ahí hay un subapartado dedicado a la violencia de género. Hay un botón que dirige a una llamada de SOS que, aplicado por la víctima en un momento de riesgo, pone en contacto inmediato con las unidades más cercanas de la Policía o la Guardia Civil.

¿Cuántas denuncias hay? En el 016 recibimos llamadas importantes y se atienden, pero para realizar una valoración concreta de la situación final de la violencia machista esperaría a volver a la normalidad. Que toda mujer que pueda ser víctima sepa que tiene los medios necesarios y precisos. Para eso no estamos en confinamiento.

Vox y la "vacuna de la tolerancia"

¿Qué opina de tuits como el de Vox con la Gran Vía de Madrid sembrada de cadáveres y de otras manifestaciones que pueden estar alentando al odio gracias a afines a la extrema derecha? ¿Qué está haciendo el Gobierno para parar este tipo de redes? tuits como el de Vox con la Gran Vía de Madrid sembrada de cadáveres

Cuando hablamos de delitos de odio lo hacemos de valores democráticos. Lo que se infringe es el propio Estado de Derecho y democrático en sus valores. Desde el Ministerio del Interior monitorizamos todas las redes sociales para observar dónde hay bulos. Los hay que pueden no ser constitutivos de delito. Dejemos que sean los tribunales los que se pronuncien. Nosotros lo estamos poniendo en su conocimiento y el de la Fiscalía. Ese tipo de actuaciones [por el tuit de Vox] me parecen éticamente deplorables. Dicen mucho de quién las expande y lo que les importa la salud pública, la responsabilidad y la ciudadanía. Pero yo no voy a prejuzgar.

La libertad de expresión se caractertiza porque muchas veces tenemos que escuchar no lo que nos gusta -eso no tiene ningún mérito- sino aquello que nos pone los pelos de punta, como esto. ¿Dónde está el límite de lo penalmente relevante? Hay una idea sustancial en los Estados de Derecho avanzados en Europa. No es aceptable el discurso de odio que incita a la violencia o a la discriminación. El discurso del odio es grave y no se puede relativizar, porque es la antesala de lo que llamamos delitos de odio. Para que alguien cometa un delito de odio -de daños, lesiones, agresiones o calumnias-, primero hay normalmente un discurso de odio de alguien que tiene relevancia social.

La Policía tiene identificada la proliferación de cientos de miles de cuentas en redes sociales que se dedican a lanzar bulos, pero también a menoscabar la confianza en las instituciones o desestabilizarlas. Puede haber injurias o calumnias. ¿Cree que Vox está aprovechando la crisis para defender el discurso de odio?identificada la proliferación de cientos de miles de cuentas en redes sociales

No voy a entrar en la confrontación política porque en este momento no es positiva. La gente pide, y más a un miembro del Gobierno, que trabaje. No les voy a dar un segundo. Habrá tiempo para eso. Lo importante sobre los bulos es que la ciudadanía no traslade aquello que no es seguro porque en ese caso los estarán propagando y multiplicando sus efectos. Que sólo transmitan la información que no tienen duda de que es veraz. En eso tenemos que ser todos responsables. Respecto a Vox o la extrema derecha, en los valores constitucionales tiene mucho que aprender. Así como nosotros estamos peleando por conseguir una vacuna contra el virus, otros se podrían aplicar la vacuna de la tolerancia y, después, la de luchar contra los bulos.

Pactos de la Moncloa: "Queremos un acuerdo casi unánime"

Se habla mucho de los Pactos de la Moncloa. La ministra de Defensa, Margarita Robles, dijo recientemente que después de esta crisis, con tantas víctimas mortales, había que reevaluar el equilibrio previo e incluso las alianzas. ¿Cree el PSOE que puede sacar adelante los Presupuestos o asuntos nucleares con el PP?

Tenemos la necesidad de una reconstrucción social y económica en parámetros democráticos. Es una situación extraordinaria. Siendo diferente por los motivos históricos a la de 1977, sí tiene una entidad idéntica. Es necesario que todos lleguemos a acuerdos y el presidente ya ofrece empezar a hablar de la necesaria concertación social. Muchos presidentes autonómicos también hablan de esa necesidad y de que ellos tienen que participar. No va a ser fácil, todos lo sabemos. En 1977 no fue nada fácil y en muchos momentos hubo peligro de no llegar a un resultado. Ahora, después de 40 años, ¿alguien me puede decir que en 2020 no va a ser posible? Muchas encuestas nos dicen que más de un 90% de la sociedad española nos pide que lleguemos a un acuerdo. Pongámonos a ello y luego veamos si lo logramos, que es muy posible. Mientras, hablemos, así es más fácil que seamos conscientes de lo importante que es.

Probablemente el consenso se demuestre en lo concreto. ¿Qué tiene que ver en lo económico el programa del Gobierno de coalición y el del PP? ¿Qué tiene que ver, por ejemplo, la derogación de la Ley de Seguridad Ciudadana, llamada ‘ley mordaza’ [la norma fue aprobada por el PP]? ¿Está usted dispuesto a no derogarla tras acuerdo con el PP?

Sería absurdo mantener los criterios de antes. Todos vamos a ser algo distintos. Las prioridades sociales han cambiado y son reconstruir social y económicamente este país. Estamos en otro campo de juego. Eso es lo que vamos a tener que afrontar sin dejar a nadie atrás. Este Gobierno, legítimo, elegido por el Parlamento y la sociedad en las últimas elecciones, está abordando la crisis y necesita la cooperación y colaboración de todos. En esa reconstrucción entendemos que tenemos que estar todos.

¿Sería partidario de negociar los Presupuestos con el PP?

Los Presupuestos tienen que formar parte de los pactos en los que estemos todos. Si queremos pactos, unidad de criterio y salir adelante, esos Presupuestos tienen que ir en consonancia con la voluntad real y mayoritaria de conformar una reconstrucción social y económica. ¿Alguien piensa que los Presupuestos van a ser los mismos que los que pensábamos hace tres o cuatro semanas? No es factible.

Le pregunto por los socios. ¿La base de los acuerdos podría sumar al PP o deben mantener las alianzas que hicieron a Pedro Sánchez presidente con partidos de izquierda, nacionalistas e independentistas?

Tenemos un Gobierno de coalición que está afrontando con toda la responsabilidad la situación. Esto no tiene que ver con que a los acuerdos deban sumarse el resto de las fuerzas políticas. Es lo que está pidiendo la sociedad. ¿Por qué vamos a crear nosotros, la clase política, doctrina si la sociedad nos lo está pidiendo? ¿Estamos para generar opinión pública o para asumir lo que la sociedad quiere? Cada uno tiene sus formas de afrontar la realidad, pero lo mejor para hacerlo es conocerla. Lo que queremos es un acuerdo casi unánime. De ahí no puedo salirme.

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¿Cómo le afecta a usted y a su entorno el confinamiento?

Mi confinamiento es en el Ministerio. De esta crisis espero que salgamos todos un poquito mejores, pero de ella sacaremos experiencias como estas [en referencia a la entrevista]. Tengo videoconferencias todo el día. El tacto y el contacto ha desaparecido. Mi única salida del Ministerio es cuando voy a Moncloa, con todas las medidas de seguridad. Es mi único desplazamiento. Creo que el coche ya sabe automáticamente dónde vamos. Tanto, que no sé si cuando esto se arregle va a ser capaz de ir a cualquier otro sitio.

En mi entorno familiar, mi marido está en casa, como todas las parejas y familias. Él es profesor y teletrabaja dando clases. El mundo de la educación ha seguido activo en esta sociedad poniendo los medios necesarios. Ahora, que la gente descanse estos cuatro días en casa, aunque permanecer en el hogar ahora es trabajar por los demás. Quedarse en casa, corresponsabilizarse, es una vacuna fantástica para luchar contra los intransigentes, los insolidarios y aquellos que parece que sólo en la desunión obtienen oxígeno.

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