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"Si fuésemos otro país la historia de Pedro, caerte, besar la lona y volver a levantarte, sería una serie"

  • Los mil días que separan la segunda victoria en las primarias del PSOE de la gigantesca e inesperada crisis del coronavirus son un recorrido por una montaña rusa
  • En esos tres años Sánchez ha visto confirmado su sueño de convertirse en presidente del Gobierno pero dos años después sigue sin poder poner en práctica el programa político con el que quiere transformar España
  • El pasado jueves se cumplieron tres años de su regreso al liderazgo del PSOE después de haber sido desahuciado por el establishment político, la vieja guardia de su propio partido y la mayoría de los medios de comunicación
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Publicada el 24/05/2020 a las 06:00 Actualizada el 24/05/2020 a las 11:54
Pedro Sánchez en 2017, cuando ganó las últimas primarias del PSOE, en 2018, antes de la moción de censura, y en 2019 y 2020 ya como presidente.

Pedro Sánchez en 2017, cuando ganó las últimas primarias del PSOE, en 2018, antes de la moción de censura, y en 2019 y 2020 ya como presidente.

Inma Mesa

El Pedro Sánchez de ahora es “el mismo que ganó las primarias hace tres años, pero con más responsabilidad. Y eso pesa en las canas, por fuera y por dentro. Y es inevitable”.

La frase es de un colaborador del presidente que le conoce bien y que ha asistido en primera línea a las vicisitudes del líder del PSOE a lo largo de los últimos años.

La intensidad de la vida política española reciente es de tal magnitud que a nadie le parece que sólo hayan transcurrido tres años desde que Pedro Sánchez cambió las reglas de juego del socialismo español con una arrolladora victoria en las primarias del partido. Ocurrió el 21 de mayo de 2017, aupado por una militancia enfadada con la vieja guardia socialista que apenas unos meses antes le había desalojado de la Secretaría General. Aquellos dirigentes, una heteorogénea alianza de guerristas, felipistas y zapateristas, tenía tres objetivos: cerrar el paso a un acuerdo con las formaciones independentistas catalanas y con Unidas Podemos, facilitar la investidura de Mariano Rajoy y poner al timón a Susana Díaz, la heredera natural del establishment del partido. No lo consiguieron.

Sánchez tiene ahora 48 años y desde aquellas primarias vive en una montaña rusa. De estos tres años de sube y baja permanente está a punto de cumplir dos en La Moncloa acostumbrado a sobrevivir en política a corto plazo gracias a su capacidad para adaptarse a las circunstancias. Primero sacando adelante una moción de censura contra Mariano Rajoy en el momento más inesperado posible, cuando el último presidente del PP acababa de asegurarse la aprobación de los Presupuestos Generales y las encuestas prometían al entonces líder de Ciudadanos, Albert Rivera, una ruta directa a la Moncloa. Y después ganando en dos ocasiones consecutivas las elecciones generales en medio de una atomización parlamentaria sin precedentes.

En ese tiempo ha navegado casi todas las aguas en busca de las mayorías que necesita para sacar adelante sus propuestas. Renegando de Unidas Podemos para acabar abrazando la coalición con Pablo Iglesias. Negando al independentismo la posibilidad de plantear sus demandas en una negociación para pactar después la constitución, al más alto nivel —entre gobiernos—, de una mesa de diálogo sobre Cataluña. Ha vivido la inyección de adrenalina de la primera moción de censura exitosa de la democracia española, la victoria en las convocatorias electorales de abril y mayo de 2019. Pero también la impotencia de no poder aprobar unos presupuestos o el revés de no haber sido capaz de rentabilizar la repetición electoral de noviembre, en la que esperaba que los ciudadanos reforzasen su mayoría para no tener que pactar con los independentistas ni ceder parte del gobierno a Unidas Podemos. O teniendo que hacer frente, como ahora, apenas dos meses después del inicio de la legislatura, a una pandemia que ha matado a casi 28.000 personas en España y ha desencadenado una crisis económica sin precedentes desde la guerra civil.

Sánchez, según sus adversarios políticos, es transparente. Es como es, en público y en privado. Algunos que lo describen como un poco envarado, utilizan el término “robótico” para describir cierta apariencia de “frialdad” que una persona muy próxima del partido reconoce pero que considera pura apariencia, una forma de ocultar una personalidad muy cercana con quienes tiene alrededor. “Es seco en el trato, pero muy cariñoso. Quizá no lo demuestra: no te abraza cuando te ve, peor está ahí siempre cuando lo necesitas”, le defiende una de las personas que más estrechamente ha colaborado con él durante estos años. “Pedro no es frío, es racional”, sostiene. Se abstrae de lo personal. Siempre tiene esa capacidad de bajarse del atril, irse a su casa y ahí está lo personal. Eso es lo que hace a alguien un líder. Esa capacidad de enfriarse”, subraya.

Más distante

La formalidad de su cercanía con los más próximos es algo que reconocen incluso sanchistas de la primera hora que hoy sienten cierta decepción por su forma de gobernar, casi unipersonal. Sigue atendiendo a a todo el mundo, aseguran, tanto a sus colaboradores dentro del partido como en el aparato del Gobierno, pero está “a otro nivel”. Es “más duro, más distante, más exigente. La vida le ha cambiado”. Es verdad, admite, que siempre es “cariñoso. Le pregunta a todo el mundo por sus hijos, pero con más distancia”. A veces parece “un formalismo. Antes era más cercano” pero “es normal”, le disculpan. Ahora tiene encima una enorme responsabilidad. “Creo que se ha desapegado emocionalmente de las personas”.

Tiene una apariencia de “frío y duro”, reconoce otro colaborador. Pero detrás de “esa careta”, añade, hay alguien “que siente las cosas cerca”, que escucha con atención a quien se le acerca, interesándose de verdad por lo que le está contando.

En la calle Ferraz, donde se ubica la sede del PSOE, Sánchez se apoya en su número dos, Adriana Lastra, en el secretario de Organización, José Luis Ábalos, y en el secretario de coordinación, Santos Cerdán. Y en Moncloa en su círculo de confianza, el experto en comunicación Iván Redondo, el secretario general, Félix Bolaños, y en la vicepresidenta Carmen Calvo. Pero “ha cambiado su visión del partido”, se quejan quienes creen que el espíritu de las primarias de 2017 languidece. “Nosotros peleamos por tener un tipo de partido que hoy es justo lo contrario. No existe el partido. Peleamos la participación, pero hoy no se cumple nada”. Las reuniones son un “mero trámite”.

Quien eso piensa, una persona que sigue defendiendo al 100% el liderazgo de Sánchez, describe a un líder que en estos momentos dirige “el proyecto político como si esto fuese una empresa. Como si él mismo fuese el director de una gran empresa que es el PSOE. No veo la confraternidad del partido por la que peleábamos, no hay grandes debates, no se admite la crítica”. Aunque inmediatamente le justifica: “Es un momento muy complicado” y quizá no es momento para dejar margen para que reaparezcan las diferencias internas.

De lo que ya no hay dudas es sobre su liderazgo interno. “Es la referencia dentro del partido para todo el mundo”. Aunque aún quedan versos sueltos, como los presidentes de Castilla-La Mancha y Aragón, Emiliano García-Page y Javier Lambán. Al presidente aragonés, dicen algunos con sorna, “lo que de verdad le gustaría es que Arrimadas fuese la líder del PSOE”.

No todo el mundo piensa que Sánchez haya cambiado. “Yo creo que sigue siendo el mismo, incluso de las primarias de 2014”, sostiene sin reservas una persona muy próxima a él.

“No ha cambiado mucho” reconoce otro colaborador que ha aceptado conversar con infoLibre, como los demás, con el compromiso de reservar su identidad. “Tiene una notable adaptabilidad al entorno”, lo que lo convierte en “un gran pragmático” y, sobre todo, en “un buen hacedor de soluciones”. “El tronco y las raíces” de Sánchez, explica gráficamente, “son las mismas, pero las hojas tienen que moverse hacia un lado y hacia otro. Pero sólo las hojas”. En este tiempo “el tronco se ha ensanchado y ha crecido. Y la política es el arte de adaptarse a las circunstancias”, señala a su favor.

Convicciones

En lo que sus más próximos coinciden es en que esa adaptabilidad no oculta en realidad una carencia de principios políticos, como a menudo aseguran sus adversarios dentro y fuera del partido. “Sigue siendo el mismo; tiene clarísimo el modelo de partido que quiere. Una persona de grandes convicciones, con muchísima carga ideológica. Con una mirada muy a la izquierda, una de las causas de la victoria de la primarias” hace tres años y una posición que ve confirmada en la insistencia del ahora presidente en que, en plena crisis, “nadie se quede atrás”.

“A mí me ha sorprendido”, señala otra persona que trabaja en su entorno. “Tiene convicciones”. Es verdad que “no tiene detrás un corpus teórico ideológico, pero sí firmes convicciones. No es un politólogo ni un teórico, es un economista”. Y eso se nota. Le mueve la política práctica, no “la erudición”.

Y “tiene una virtud” sorprendente en un presidente del Gobierno: conserva la “capacidad de sorpresa. Aún hay cosas que le sorprenden, tiene curiosidad“ y siempre quiere “aprender”, lo que le ha convertido, entre otras cosas, en un lector voraz de prensa internacional.

Un rasgo distintivo en el que todos coinciden es su ambición. Algo que, en cualquier caso, es connatural a cualquier dirigente político. “Es legítimo en política. No puedes quedarte a medio gas”. “Le gusta ganar”. Algo que algunos emparentan con su afición “al deporte y a la competición”. Y “no siempre es fácil”. Tiene “mal perder”, pero “consigo mismo”. En eso, aseguran, es en lo que basa su disciplina y su constancia en el trabajo. Es su “fortaleza”.

“No le ha regalado nada nadie. Es trabajador y tenaz, y esa autodisciplina” la traslada a todo su entorno. “Te obliga a trabajar así. A no dejar nada para el día siguiente porque al día siguiente va a haber algo más”. Su nivel de exigencia personal es “altísimo”, señala la misma persona, acostumbrada a largas jornadas de trabajo a su lado. “Lo da absolutamente todo. A cualquier hora del día o de la noche”. Es muy trabajador, certifica otro colaborador. Hace “jornadas brutales y maratonianas” desde muy temprano hasta bien entrada la noche. Y ese ritmo “exige mucho” a quienes trabajan con él.

“En el día a día de su actividad personal es sumamente meticuloso. Su mesa, sus papeles y sus cuadernos están siempre ordenados. El desorden le perturba”. Le gusta mucho la música —la pone a menudo para trabajar— pero su ocio, para el que apenas tiene tiempo desde que volvió a la Secretaría General y, sobre todo, desde que llegó a la Moncloa, es muy limitado. Apenas algo para hacer deporte. No es —lo subrayan varias de las personas con las que ha hablado infoLibre— hombre que disfrute de una buena comida y una larga sobremesa de conversación.

Un presidente digitalizado

Es también el primer presidente “digitalizado” que tiene España. Ha normalizado la utilización de WhatsApp en sus comunicaciones dentro y fuera de la Moncloa —con el Gobierno utiliza además herramientas seguras—. Lo utiliza para intercambiar mensajes con sus ministros, con miembros del partido, con periodistas y hasta con seguidores. “Durante la campaña de las primarias le daba su teléfono a todo el mundo” y ahora hay militantes que le siguen escribiendo, Responde “siempre” aseguran. Y “además pronto”, algo que sorprende al tratarse de un presidente con una agenda complicada. “Se le hace difícil a la gente normal, pero él contesta a los cinco minutos”, confiesa un miembro de la Ejecutiva.

Todos en su entorno coinciden en que es una persona “que escucha mucho, más de lo que la gente cree. Le interesa muchísimo lo que le dices y luego ves plasmado lo que le has dicho”. Lo cual no significa que cambie fácilmente de opinión, sobre todo si tiene las ideas claras, advierte otra persona. “Que luego no haga lo que le dices no quiere decir que no te escuche”, replica un miembro de su equipo de colaboradores.

Los tres años de vértigo que han pasado desde las primarias del 21 de mayo de 2017 y todo lo que ha ocurrido desde entonces han hecho a Sánchez entre más “desconfiado” y más “prudente”, depende de quién reflexione sobre su evolución personal. ”Es desconfiado”, pero hay que entender que “también le falló o le traicionó mucha gente. Ahora “quiere tenerlo controlado todo”. El problema es que en esas circunstancias la gente acaba no planteándole dudas, lo que alimenta “la sumisión” y ahuyenta “la crítica constructiva”.

Las heridas de las primarias hicieron de él alguien “bastante rencoroso”, indica un dirigente que le conoció bien en esa época. Pero es normal: a estas alturas “rencorosos somos todos”, admite. “Nos han pasado muchas cosas y nos hemos dejado muchos pelos en la gatera”. Llegar a la Moncloa ha supuesto hacer concesiones, dice otro que no ve rencor alguno, ni siquiera con los que forzaron su dimisión en 2016. “Pedro se tragó muchos sapos. Los tragamos todos”. Pero eso forma parte de la “visión de Estado del partido”, justifica.

La épica de quien, contra todo pronóstico, supo reconstruirse y devolver al PSOE la Presidencia del Gobierno marca la opinión que sobre él tienen todos cuantos le rodean. Aquella caída, la de 2016, “le ayudó a ganar en coraje y fortaleza”. Y a dar más “importancia a la gente”.

“La historia de Pedro, caerte, besar la lona y volver a levantarte, si fuésemos otro país sería una serie”, subraya una de las pocas personas que pueden presumir de formar parte al mismo tiempo de su círculo político y personal. “Es una historia motivadora: un tío que se cae, que baja a los infiernos, que se levanta, se sube a un coche, coge una teléfono móvil y consigue su sueño de ser presidente del Gobierno”. Sería digna de mostrar como “un ejemplo de superación. De luchar por lo que quieres”.

 

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11 Comentarios
  • Juan Raul Juan Raul 25/05/20 17:10

    felicito a la persona que hizo este articulo muy bien redactado muy profundo muy bien echo y sobre Sánchez es el presidente que necesita España no hay otro como el la oposición es lamentable y FASCISTA ( modestamente le veo larga vida política por el bien de España)

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  • Tambor Tambor 25/05/20 03:37

    Éste hombre se está "ganando a pulso" lo que otros perdieron en su momento, (credibilidad), aún a sabiendas que en muchas ocasiones se va a equivocar. Nuestros mayores decían......QUIEN HACE LAS COSAS SE EQUIVOCA..... Quien no se equivoca es QUIEN NUNCA HACE NADA....
      Si éste episodio pandémico le hubiese tenido que administrar la derecha, seguro que hoy en día, muchos de nosotros estaríamos en "LA CASA DE TODOS", sin epitafios de ninguna clase.

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  • EAJ49radio EAJ49radio 25/05/20 00:08

    Yo creo que merece este gobierno críticas positivas, las negativas ya vendrán, pero en este gobierno también está UP, parece que se nos olvida o queremos hacerlo. No piensan ustedes que ha sido positivo que se haya dado esta circunstancia.? No quiero pensar si esta tragedia la hubiera administrado el PP con sus socios. Yo tampoco pertenezco a UP, desde hace mucho dejé de pertenecer a ningún partído pero si que ejerzo mi derecho a votar y a pensar

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  • maritae maritae 24/05/20 19:17

    Pese a los errores que ha podido cometer y seguirá cometiendo (aunque no hay que olvidar que el marrón que le cayó a este gobierno nada más aterrizar, es de los que hacen época), las izquierdas progresistas no tenemos otra que apoyarlo sin fisuras, porque la alternativa sería una absoluta catástrofe para la mayoría de los ciudadanos.
    Estoy de acuerdo con el artículo, en otro país, la historia de Sánchez sería valorada de otra manera, pero estamos en España, famosa por su envidia y cainismo.

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  • thule thule 24/05/20 12:47

    Desde luego,y a pesar de todo, creo Sánchez lo ha hecho lo mejor posible. Siempre se puede hacer mejor, seguramente; es muy fácil a toro pasado el : debería haber hecho.,, no debería haber hecho.., . Que me digan ahora quien hubiera sido el listo , el osado o el valiente que hubiera cerrado el país a primeros de Marzo., sólo una semana antes. Quien hubiera parado la economía en seco., ninguno de los que ahora critican. A pesar de los muertos. Sánchez lo hizo, seguro que con verdadero pánico., y sin ninguna certeza de acertar, seguro. Pero creo que actuó con sensatez , sin prepotencia y pensando en la salud y la vida de los españoles, a pesar de imaginar, seguro, la que se le viene encima. Y a mi juicio, eso le honra. No estoy de acuerdo con toda su trayectoria ni con todas sus decisiones políticas, a lo largo de estos años; a menudo me ha enfadado bastante. No soy militante . Pero en este momento agradezco que haya estado Sánchez en el gobierno y no Casado, Ayuso (vade retro), o algunos otros.

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  • Fernandos Fernandos 24/05/20 12:27

    Yo no soy votante del PSOE, no me va que me tomen el pelo con la OTAN de entrada no, que decia el impresentable de Gonzalez, desde luego comparado, Sanchez con cualquiera de los anteriores politicos del PSOE, no hay color, Sanchez les da mil vueltas.

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  • JBME JBME 24/05/20 11:41

    La familia socialista ha de estar contenta con Sánchez: cuando el PSOE estaba prácticamente hundido (recordemos el famoso sorpaso) le hizo reflotar.
    Los que no pertenecen a la familia socialista también han de estar contentos con Sánchez: imagínense una crisis sanitaria como esta con Casado (o Día Ayuso) como presidente. Mejor que no.

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    • Antonio Basanta Antonio Basanta 24/05/20 17:14

      O con Pablo Iglesias de presidente. Mejor ni pensarlo.

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  • Larry2 Larry2 24/05/20 09:55

    Sánchez es un personaje curioso. Dentro de su partido, defendió el no es no a Rajoy. Muchos lo dejaron tirado, se jugó su plaza en el parlamento, y luego fue capaz de luchar frente a los poderosos y vividores de su partido, Susana Diaz, Soraya(actualmente en Ciudadanos), Gonzalez, Bono, Guerra, Hernando. Consiguió otra vez el poder, y ahora se encuentra de presi de este país, con la dificultad que esto conlleva al estar el parlamento muy dividido. Ha dicho muchas cosas, ha metido mucho la pata en declaraciones, ha dicho cosas que no las podrá hacer, eso es lo que tiene que tener cuidado, pero casi siempre sale del agujero. No se como acabará esto, pero batallas esta teniendo. Estamos en lo de siempre, el dialogo siempre abierto, hablamos de todo y luego ya veremos lo que hacemos.agur

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  • clamorsegovia clamorsegovia 24/05/20 09:37

    Todos a lo largo de nuestra vida cometemos muchos errores, sin duda alguna. Pero hay personas que aprenden de esos errores y hacen de ello una virtud. Hay que tener muy claro lo que quieres hacer como hombre de Estado. Buen hacer y mucha humildad. Y estar en contacto con la buena gente. Siempre aprendiendo, siempre.

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  • PaquiMS PaquiMS 24/05/20 09:02

    Incluso los que no militamos en el psoe, e incluso nos inspira poca confianza, estamos obligados y comprometidos con este Presidente de Gobierno.

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