La situación en el PP

Otra batalla pendiente de Ayuso: el PP de Madrid lleva dos años con una presidencia provisional

Pablo Casado preside la reunión del Comité de Dirección del PP de Madrid.

La persona más ubicada a la izquierda de la imagen que precede a estas líneas es Pío García-Escudero, senador, expresidente de la Cámara Alta y... presidente del PP de Madrid. El jefe de los conservadores madrileños lleva más de dos años al frente de la formación regional de forma "provisional". Fue designado el 15 de mayo de 2018 después de la marcha de Cristina Cifuentes tras el escándalo del máster y el vídeo de las cremas. La idea era que no estuviera mucho más de un año, hasta que transcurriesen las elecciones municipales y autonómicas de 2019. Se esperaba un congreso para el pasado otoño. Pero su "provisionalidad" se ha alargado en el tiempo y, si no hay cambios de última hora, el PP de Madrid no celebrará un congreso para elegir a su presidenta o presidente hasta el año que viene. "Ahora no es una prioridad. Pero por supuesto que está pendiente. Se hará cuando toque", señalan fuentes del partido.

El último congreso ordinario del PP de Madrid se celebró en marzo de 2017. De este cónclave salió elegida Cristina Cifuentes. Teniendo en cuenta que los conservadores eligen a sus líderes cada cuatro años, cuando el año que viene se elija al sustituto de García-Escudero ya habrá pasado ese tiempo.

Pero ¿qué ha ocurrido para que una solución provisional se haya prolongado ya dos años en el tiempo? En el PP de Madrid recuerdan que había una voluntad real de renovar la dirección del partido en otoño, una vez que el Gobierno regional, con Isabel Díaz Ayuso a la cabeza, había echado a andar. Pero que la repetición de elecciones generales y lo que ello implica de movilización del partido, sobre todo en Madrid, lo hizo imposible. En este momento, la cita se aplazó para después de los comicios del 10 de noviembre. Y sigue siendo una tarea pendiente a día de hoy, cuando la crisis del covid-19 lo ha arrasado todo.

"Calmar las heridas"

Otras fuentes añaden nuevas explicaciones al retraso, como la de esperar a que la presidenta de la Comunidad se asentase unos meses en el cargo y la de "calmar las heridas" que había dejado abiertas en el partido el proceso de elaboración de listas, tanto para las autonómicas y municipales como para las elecciones generales. Una de las cuestiones que más se ha echado en cara a Pablo Casado Pablo Casadodesde que tomó las riendas del PP en julio de 2018 tras la moción de censura a Mariano Rajoy ha sido la de hacer equipos a su medida. En el caso de Madrid, el hecho de que Ayuso y José Luis Martínez-Almeida acabaran gobernando, le evitó una crisis interna. Porque no es ningún secreto que la elección de ambos no fue vista con buenos ojos en todo el partido.

El PP de Madrid como contrapeso al PP nacional

A todo este contexto hay que sumar que el PP de Madrid es una organización muy compleja y que en los últimos años ha sido un dolor de cabeza para los presidentes nacionales del partido. Que se lo pregunten a Mariano Rajoy, al que Esperanza Aguirre retó desde la presidencia de la Comunidad de Madrid y del partido en los años en los que estuvo al frente de la organización. Por mucho que el PP de Madrid y el nacional compartan sede en el edificio madrileño ubicado en el número 13 de la calle de Génova, hasta la llegada de Casado, la primera planta del edificio, la que acoge a los conservadores madrileños, era territorio hostil para la dirección nacional. Tan hostil como que por la cabeza de Rajoy y sus colaboradores pasó más de una vez la idea de tomar el control mediante una gestora.

Desde 2004 a 2016 la presidenta del PP de Madrid fue Esperanza Aguirre, periodo que transcurrió de forma casi paralela a su etapa como presidenta de la Comunidad de Madrid. Cuando la expresidenta madrileña deja la presidencia del partido en 2016 en plena ebullición de la operación Púnica, el partido pasa a estar en manos de una gestora dirigida por Cristina Cifuentes. Esta última ganaría después un congreso y estaría al frente del partido entre marzo de 2017 y abril de 2018. Y, tras su dimisión, la dirección nacional del PP esquivó instaurar otra gestora recurriendo a un artículo de los estatutos, el 40.1.e, que permite el nombramiento de un presidente y de un secretario general, tras ratificación del Comité Ejecutivo, sin la necesidad de crear un órgano provisional. En base a estos preceptos se nombró a García-Escudero presidente y secretario general a Juan Carlos Vera, un veterano dirigente, perfecto conocedor del "aparato" de la formación. "El que conoce mejor la estructura interna del partido. El que tiene mejor conocimiento de los afiliados", le define uno de sus compañeros. 

Vera estuvo en el cargo hasta finales de septiembre de 2019, cuando fue relevado por Ana Camins, una dirigente del círculo de máxima confianza de Pablo Casado y también de Ayuso. Este relevo fue interpretado, puertas adentro del partido, en una clave de futuro y que podría dar respuesta a dos preguntas: ¿Puede ser Camins la próxima presidenta del PP de Madrid tras el congreso regional del año que viene? ¿Ocupará en un futuro el mismo puesto que ahora, el número dos de los conservadores madrileños?

Poder absoluto frente a bicefalia y el papel de Almeida

Todo depende del modelo por el que apueste el PP de Madrid para su futuro. Desde la etapa de Aguirre al frente del PP se instauró la concentración de poder en una misma persona: quien gobernaba en la Comunidad de Madrid, también presidía el partido. Se llegó a una especie de poder absoluto, sin contrapesos. Para evitar escenarios como este, en el PP de Madrid se ha instalado la tesis de que debe volver el modelo de la bicefalia. A saber: que el presidente del Gobierno autonómico —o, en su caso, el líder de la oposición en la Asamblea de Madrid— y el del partido tienen que ser dos personas diferentes. Quienes piensan así verían con buenos ojos un tándem Ayuso-Camins.

Pero estas mismas fuentes consideran que si Ayuso quiere optar al cargo en el congreso regional nadie podrá pararlo. Y será ella la presidenta por lo complicado que es "ir contra el aparato". En todo caso, el presidente del PP actual es un ejemplo de que se puede ganar un congreso con el aparato del partido en contra. Porque él venció a Soraya Sáenz de Santamaría, apoyada mayoritariamente por la dirección saliente.

En todos estos cálculos, hay un elemento a tener en cuenta que hace un año no era un factor importante. Es el de la relevancia política que ha cobrado el alcalde de Madrid. Destacados dirigentes del PP madrileño aseguran que, a día de hoy, no está sobre la mesa que Martínez-Almeida vaya a dar el paso. Pero avisan de que es una decisión "muy personal" que puede tomar cualquier militante del partido. 

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"Precisamente esa mayor fortaleza del alcalde puede hacer de contrapeso a Ayuso y que, a final, la presidencia del PP caiga, como se espera, en unas manos diferentes a las de la presidenta", analiza un concejal conservador.

La última vez que se ha reunido la dirección del PP de Madrid ha sido este jueves, 4 de junio. El Comité de Dirección de los conservadores madrileños fue presidido por Pablo Casado. El líder del PP acudió al máximo órgano de dirección de la formación regional en la que milita porque el partido celebraba el primer aniversario de las elecciones autonómicas y municipales del 26 de mayo. 

Si bien en el Ayuntamiento de Madrid no hay tensiones especiales, en la Comunidad la alianza PP-Cs vive en la bronca permanente hasta el punto de que cada vez sus más fuertes los rumores de una moción de censura de la izquierda para desbancar a Díaz Ayuso. Y, por parte del PP, el entorno de la presidenta la anima cada vez con más fuerza a que disuelva la Cámara y convoque elecciones anticipadas antes de que el vicepresidente, Ignacio Aguado (Ciudadanos), se una al PSOE para derribarla.

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