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Francisca, Julián, Sagrario y Tomás murieron solos en sus residencias y lejos de sus familiares: “Lo peor es la sensación de vacío”

  • Más de 7.600 ancianos fallecieron completamente solos en residencias de la Comunidad de Madrid durante la crisis sanitaria, en la frialdad de una habitación aislada y sin el calor y el aliento de sus seres queridos
  • “Lo peor es la sensación de vacío que te deja el no saber a quién has enterrado porque ves una caja con la cinta aislante y te dicen que quien está dentro es tu padre. Te lo tienes que creer, no hay más”, confiesa Pury, hija de Julián
  • José María recuerda que su madre Sagrario se mudó a Bélgica durante la posguerra para limpiar casas, ahorrar dinero y enviar todo lo que pudiese a su familia en España: “Gracias a ellos vivimos hoy en día como vivimos. No han merecido morir así”

Eva Baroja
Publicada el 25/06/2020 a las 06:00 Actualizada el 25/06/2020 a las 13:13

Morir en soledad | Héroes contra el covid-19

Muchos de nuestros ancianos han perdido la vida en residencias. En infoLibre, queremos que no queden en el olvido y seguiremos luchando para descubrir la verdad.

Cuando, desde lejos, veía acercarse a sus hijas, Francisca se asomaba por la puerta de la habitación de la residencia en la que vivía y les dedicaba una sonrisa inmensa. Era el momento, como cada tarde, de jugar al parchís y ella se preparaba para hacerles trampas. Si durante la semana lo que se comían eran las fichas sobre el tablero, los fines de semana se juntaba toda la familia para repetir unas comilonas que antes, eso sí, se celebraban en su propia casa. Para Emilia, su madre era una excelente cocinera y muy acogedora: “Disfrutaba mucho de estar rodeada de sus nietos y siempre quería tener a gente en casa. Le daba miedo la soledad y murió sola”.

Como Francisca, Sagrario, Julián, Tomás y otros más de 7.600 ancianos fallecieron completamente solos en residencias de la Comunidad de Madrid durante la crisis sanitaria, en la frialdad de una habitación aislada y sin el calor y el aliento de sus seres queridos. Cada uno tenía su vida, su historia, su pasado y también el derecho a ser tratados y atendidos dignamente. Sus hijos no se conocen de nada, pero les une el dolor y la impotencia de quien no ha podido decir adiós a sus padres porque el coronavirus les ha arrebatado, sin piedad, el último abrazo, el último beso y las últimas palabras de despedida: “Probablemente para la gente del centro era un mayor más, pero para nosotros era alguien a quien queríamos. Un día les dejas allí y ya no vuelves a verles”, confiesa Pury, la hija de Julián.

La llamada

Durante los peores meses de la pandemia, las líneas telefónicas de las residencias estaban completamente colapsadas. El caos era tal que a Javier ni siquiera le avisaron de que su padre Tomás, de 84 años, había fallecido: “Llamé el 4 de abril y me enteré de que había muerto el 25 de marzo. Lo achacaron a un error administrativo, en un documento ponía que mi padre no tenía familia”. Tomás, a quien su hijo le recuerda conduciendo en su viejo coche rumbo a las vacaciones de verano, llevaba seis años viviendo en la Residencia Los Nogales Pontones.

José María, por su parte, recuerda que su madre Sagrario se mudó a Bélgica durante la posguerra para limpiar casas, ahorrar dinero y enviar todo lo que pudiese a su familia en España. Un ejemplo más de esa generación que soportó las consecuencias de la Guerra Civil: “Gracias a ellos vivimos hoy en día como vivimos, sufrieron la posguerra, trabajaron durísimo toda su vida y cuando llegó la crisis económica fueron los canguros de nuestros hijos. No han merecido morir así”, se lamenta José María. Como tantos otros, se enteró del fallecimiento de su madre a través de una simple llamada de teléfono tras varios días de silencio acerca de su estado de salud: “En el momento en que vi el número ya me imaginaba lo que pasaba. Las maneras en las que te dicen que ha fallecido son inhumanas. Lo hicieron tan fríamente... Es un palo”.

Intentar sacarles por todos los medios

A sus 92 años, Francisca seguía siendo la mujer de carácter fuerte que sacó adelante a sus dos hijas después de perder a su marido en un accidente de tráfico, pero, hace un año, por culpa de una infección, se quedó inválida de cintura para abajo y tuvieron que ingresarla en la residencia Concesol de Ciudad Lineal. Cuando se decretó la pandemia, sus hijas intentaron, en vano, llevársela con ellas: “Firmamos una carta en la que exoneramos a la directora y al centro de cualquier responsabilidad que les pudiesen achacar desde Sanidad, pero justo ese día mi madre empezó con síntomas, de manera que ya fue imposible”. José María, desesperado, también quiso sacar a Sagrario de la residencia Vitalia de Leganés para llevarla al Severo Ochoa: “Me dijeron que era imposible, que se había dictaminado que los abuelos no podían ser desplazados a los hospitales, pero el médico me decía que allí no tenían oxígeno, test para hacer pruebas ni material sanitario para poder atender a todos los abuelos. Estaban vendidos”.

Morir en soledad

Él vive con la angustia de no poder saber cómo fueron los últimos momentos de su madre Sagrario en la residencia, igual que Pury, a quién su padre Julián, de 89 años y que tenía un problema duodenal, la llamó pidiéndole ayuda y quejándose de que tenía hemorragias, pero tampoco le llevaron al hospital y acabó falleciendo: “Lo peor es la sensación de vacío que te deja el no saber a quién has enterrado porque ves una caja con la cinta aislante y te dicen que quien está dentro es tu padre. Te lo tienes que creer, no hay más”. Emilia, la hija de Francisca, había pasado el coronavirus, así que tuvo la oportunidad de poder entrar a ver su madre después de fallecer, algo que al menos consiguió aliviar un poco su dolor: “Agradezco a la residencia que me dejara hacerlo porque mi angustia era no saber en qué estado físico estaba mi madre y pude ver que estaba cuidada”.

Todos los familiares son conscientes de que las residencias de mayores no estaban preparadas para una crisis sanitaria de esta envergadura y que tampoco desde las administraciones les proporcionaron los medios materiales y humanos suficientes: “¿Qué iba a hacer un director de residencia con lo que tenía?”, se pregunta Emilia. “Hasta ahora, estos centros habían sido sitios para lucrarse, un hotelito para los ancianos”. Creen, por tanto, que si sus padres hubiesen estado con ellos durante aquel mes en el que se paró el mundo, a día de hoy muy probablemente estarían vivos, o que, al menos, no les quedaría esa terrible sensación de que fueron abandonados a su suerte. Una suerte a la que les condenaron únicamente por ser dependientes y mayores. La herida que para estos cuatro hijos será muy difícil de cerrar es no haberse podido despedir de que quienes tanto hicieron por ellos. Ante la pregunta de qué les dirían si ahora mismo les tuviesen delante, la respuesta es unánime: “Gracias por todo, os queremos”.

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12 Comentarios
  • Pepita Pepita 28/06/20 18:38

    Esperó que se haga Justicia, pues menos Misas, y menos dinero para la Iglesia, y nas para las personas

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  • Pepita Pepita 28/06/20 18:35

    Siento como si toda la Sociedad, hubiera fallado a nuestros mayores, y fue un abandonó en masa, y espero que paguen, por ello, quien decidió que murieran como perros abandonados

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  • cexar cexar 27/06/20 16:19

    No me puedo ni imaginar si algo así le hubiera ocurrido a mis padres, muy ancianos ya pero que aún pueden valerse por si mismos en su propia casa. Toda una vida de sacrificio y lucha para construir una sociedad mejor para sus hijos y verse pagados con esta moneda en el momento en que más necesitaban de nuestra justa correspondencia. ¡Ser me llevan los demonios! Espero que este genocidio ("Aniquilación o exterminio sistemático y deliberado de un grupo social por motivos raciales, POLÍTICOS o religiosos), acabe con los huesos en la cárcel de todos aquellos que contribuyeron a su ejecución.
    Mi más sentido pésame, así como todo mi cariño, a los familiares de las personas fallecidas en tan desdichadas circunstancias.
    Salud,

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  • Luisa Vicente Luisa Vicente 26/06/20 17:23

    Me hice socia de Infolibre hace casi un año y pienso seguir aportando mi granito de arena a esta publicación.

    Las intervenciones del Sr.Maraña en la TV, me dieron confianza y me trasmintieron honestidad y un buen hacer. Sus opiniones eran críticas e intelugentes, sin tinte alguno de extremismos radicales.

    Ya ha pasado un año como socia, y desde que publicaron las primeras investigaciones sobre el abandono de los ancianos en las residencias, supe que tenia el compromiso moral de seguir apoyando al periódico que más articulos ha publicado sobre estas actuaciones tan deshumanizadas contra nuestros mayores. Ningún otro medio ha dedicado tanto esfuerzo y tanto tiempo en investigar la trama especulativa que hay detrás de estas empresas que han apostafo antes por el negocio, que por el cuidado humanuzado y responsable con quienes más lo necesiran.
    Vaya por delante mi admiración a la excelencia de este periodico y también hacia todo el equipo que hace posible que existan periódicos honestos y compremetidos con la verdad, la justicia, las personas y sus derechos.
    Un fuerte abrazo.

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  • Antonio O´Connor Antonio O´Connor 25/06/20 12:10

    ahora el remordimiento por haber sido ellos los que los mandaron al asilo, de pago pero asilo, donde acabaron sus dias en regimen carcelario, ahora arrepentirse, pero tarde.

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    • BASTE BASTE 25/06/20 14:45

      Te lo digo por propia experiencia,mi madre,aquejada de alzheimer y milllonaria,pasó sus últimos díuas en una "residencia" entre locos seniles,yo,al no tener la custodia,no pude hacer nada.El dinero es un "poderoso caballero".

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    • BASTE BASTE 25/06/20 14:41

      Esa es la cuestión,el problema empieza en casa.

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  • Edgar48 Edgar48 25/06/20 12:06

    Seguro que todos los Politicos del PP que dictaron y participaron en esa Orden de no cuidar, atender y curar a esos ancianos, son fieles de cristiana misa de 12 el domingo. Pero son tan toscos, zafios, ignorantes, paletos, que no lograron ver que atentaban contra el QUINTO MANDAMIENTO de la ley de su Dios. Y por supuesto la Conferencia Episcopal, tan cercana ella al mundo, nunca les informo de esa barbaridad asesina. Los nazis usaron hornos crematorios y el PP residencias, pero el resultado fue el mismo ¡EXTERMINIO!

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    • Antonio O´Connor Antonio O´Connor 25/06/20 12:12

      Porque lo llaman residencias, cuando esta demostrado que eran asilos, y con regimen carcelario

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  • MPAC MPAC 25/06/20 09:23

    Cada día que conecto el ordenador y abro nuestro "refugio de verdad" que representa este espacio, y veo lo que pasó con la gente que levantó este País después de una guerra civil, que hicieran la maleta y partiesen a otros destinos lejanos con el propósito de una vida mejor para si y los suyos, siempre con España en el corazón, que volviesen a su amado País con sus ahorros aunque sabiendo que les esperaría una vida peor, que cuidaran los hijos y los nietos, que ayudan con sus miserables pensiones cuando sus hijos sofrían una crisis financiera porque gastaran en demasía , gente quizás sin grandes estudios pero una educación y una generosidad inmensa, me invade una ola de indignación indescriptible, una tristeza que humedece mis ojos, se me hace un nudo en la garganta , día tras día.
    De España se puede esperar cuasi todo, nacionalismos , gente que quiere dividir un País tan hermoso, corrupción, la picaresca , políticos sin escrúpulos, sin formación , sin educación, pero esto, no ! Esto no....
    Me da vergüenza salir a la calle.... Y esto que no soy Español ni tengo familia española. Estoy de pasaje.
    No tengo muchas certezas en mi vida, pero una si que tengo; No quiero envejecer en este País.
    Que vergüenza ! Que clase de personas somos ?

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  • BASTE BASTE 25/06/20 09:21

    No pasa nada,el lunes se irá frente al Ayuntamiento,en Bilbao,a formar parte del paisaje al que ya está acostumbrado el personal.Tenemos lo que votamos,no vale quejarse.

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  • Macu L. Macu L. 24/06/20 23:23

    Que terrible la muerte de todas las personas más aún las que no tuvieron ninguna oportunidad, fuese covid-19 o cualquier otra dolencia, porque no se permitió su traslado a un hospital. Fue injusto y muy cruel. Durísimo para sus familias y personas queridas.
    Cumplir las medidas de prevención/proteccion para salir de la pandemia es un ejercicio de responsabilidad y también una muestra de respeto y reconocimiento a las víctimas y a sus familiares.

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