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La batalla por la derecha

La bofetada del PP a Vox por la moción de censura hace visibles sus escasas diferencias pero no rompe la estrategia común

  • Casado se aferra al proyecto europeo y al Estado autonómico para marcar diferencias con Abascal pero a ambos les une mucho más de lo que quieren reconocer en pleno estallido de hostilidades por el liderazgo de la derecha
  • Los dos partidos discrepan sobre todo en torno a la mejor estrategia para alcanzar el poder en las elecciones pero coinciden por completo en que la prioridad es impedir la formación de gobiernos de izquierdas

Fernando Varela
Publicada el 25/10/2020 a las 06:00
Santiago Abascal y Pablo Casado, líderes de Vox y del PP, respectivamente.

Santiago Abascal y Pablo Casado, líderes de Vox y del PP, respectivamente.

Efe

Después de dos años de no agresión, durante los cuales el único que tiraba de la cuerda era Vox, especialmente en las comunidades donde sus votos fueron decisivos para que el PP se hiciese con la presidencia de territorios donde el PSOE había sido la fuerza más votada —ese es el caso de Andalucía, de la Región de Murcia y de la Comunidad de Madrid—, la decisión de Pablo Casado de hacer frente a Santiago Abascal y reivindicar el liderazgo de su partido al frente de la oposición obliga a las dos formaciones a poner el acento en las diferencias. Por pocas que sean. Para que no destaquen las coincidencias.

A esas diferencias se refirió Casado para marcar perfil propio en el discurso en el que esta semana declaró la guerra a los ultras, revindicó el PP como la casa común de la derecha española y llamó a regresar a los votantes de Vox que no se reconozcan en las ideas de Abascal.

En su retrato de lo que le distingue de Vox, el líder del PP se refirió a asuntos muy diversos. Algunos ciertos, otros menos. Acusó a los ultras de oponerse a bajar impuestos en Madrid, de desear una subida del salario mínimo interprofesional (SMI) y de promover la creación de un sindicato para defender a los trabajadores, tres decisiones que Casado sitúa en la antítesis de su liberalismo.

En su búsqueda de fronteras sobre las que trazar límites entre ambos partidos Casado sacó petróleo del rechazo de Abascal al sueño de una Europa unida, sobre todo ahora que el líder del PP ha puesto todas sus esperanzas en Bruselas para frenar lo que considera una deriva autoritaria del Gobierno de Sánchez y limitar la autonomía del Ejecutivo de coalición a la hora de gobernar los fondos europeos. Una idea de Europa que contrapuso a la de Vox, que en su caricatura de Abascal redujo a la idea de sacar España de la Unión Europea: “No es responsable que ustedes pidan el Spexit para salir de la Unión Europea y tirar por la borda los fondos de reconstrucción y la PAC”. Algo que el líder ultra negó reafirmando que Vox no se opone a la UE, sino a que Europa avance en un camino federal que reduzca aún más la soberanía de España.

Lo cierto es que PP y Vox coinciden, y mucho, en los asuntos de fondo. Por supuesto, en juzgar muy negativamente a Sánchez, aunque Vox lo pone incluso por debajo de los gobiernos de la dictadura franquista y Casado limita ese juicio al periodo democrático. Ambos condenan sin paliativos, y apenas sin matices, su gestión de la pandemia o las medidas económicas y sociales puestas en práctica para limitar sus efectos negativos. Y denuncian los ataques que, aseguran, están llevando a cabo PSOE y Unidas Podemos contra la separación de poderes, la independencia judicial y la monarquía.

Les une también, sin apenas matices, la oposición frontal a los independentistas catalanes y a EH Bildu. Si acaso con la única diferencia de que el PP les llama herederos del terrorismo y Vox directamente etarras. Y el rechazo sin paliativos a Unidas Podemos y a su líder, el hoy vicepresidente segundo, Pablo Iglesias, a quien consideran ideólogo de un proyecto para destruir la democracia en España.

Casado no quiere dejar terreno libre a Vox, por más que ahora trata de establecer diferencias. Por eso reivindica como propia la batalla “contra el colectivismo y el intervencionaismo”, la “defensa de la vida” contra el aborto —“yo siempre he defendido la vida, también en las situaciones límite y en mi propia casa”, dijo el miércoles en el Congreso— o la “reconciliación y la concordia” frente a la memoria democrática del Gobierno. “Frente al revisionismo histórico, defendamos la Transición y la Monarquía constitucional”, enfatizó desde la tribuna, con parecido ahínco que Abascal.

Suya es también, remarcó, la pelea de la derecha contra un feminismo que considera “dogmático” —el PP defiende “la igualdad real entre hombres y mujeres”, defendió—, y la defensa de iconos de la derecha como la “libertad educativa”, la prisión permanente y la lucha contra “la inmigración ilegal” y la ocupación de viviendas. Como también la reivindicación de menos impuestos y una reforma laboral más profunda.

“No somos equiparables”

Casado tacha ahora a Vox de “rupturista”, “populista” y “radical” para definir al PP, por oposición, como “reformista”, “demócrata” y “centrista”. “No somos equiparables, son muchas nuestras diferencias. Tantas como la distancia que media entre el liberalismo reformista y el populismo antiliberal. Entre el patriotismo integrador y el antipluralismo. Entre la economía abierta y el proteccionismo autárquico. Entre la vocación europea y atlantista y el aislacionismo. Entre el interés general y el oportunismo demagógico” resumió.

Frente a las ideas defendidas por Abascal en su discurso ante el Congreso, Casado reivindicó la globalización y el libre mercado, la Unión Europea y toda la Constitución, incluido el Estado de las Autonomías que Vox quiere reducir a cenizas. Y una defensa del medio ambiente que no pone en duda el cambio climático.

En su afán por distinguirse de la derecha extrema, por primera vez Casado se ha pronunciado en contra del españolismo de Vox —“nosotros no apelamos a la identidad como vacuna contra la falsa superioridad moral de la izquierda porque es parte del mismo virus”—. E incluso defendió la “libertad y tolerancia con cada persona, tenga el color de piel que tenga, rece al dios que rece, ame a la persona que ame, sueñe en la lengua que sueñe”. Además de una “España diversa”, no sólo unida, algo sobre lo que nunca llama la atención en sus discursos.

No obstante, y aunque de las ideas que defienden se deducen proyectos muy semejantes, como organizaciones políticas PP y Vox tienen estrategias claramente divergentes. Ninguno de los dos puede crecer si no es a costa del otro. Los de Abascal han movilizado a votantes excluidos del sistema, personas que llevaban años sin votar que se consideran marginados por la política. Pero gran parte de sus votos proceden del ala derecha del PP, los más decepcionados por las batallas que Mariano Rajoy no quiso dar. Como sucedió en el pulso entre PP y Ciudadanos, que uno de los dos se imponga en el espacio de la derecha depende de que el otro se hunda.

Por eso Vox quiere crecer en solitario y se niega a agrupar candidaturas en las provincias en las que eso supone una ventaja para las listas de la izquierda, tal y como pretendía el PP. Así se lo reprochó Casado el miércoles: “¿Por qué me pide hoy a mí un España Suma parlamentario imposible, después de haber rechazado hace apenas unos meses un España Suma electoral generoso, necesario y ganador? Usted eligió dar a Sánchez diputados para que pudiera ser presidente, y ahora viene a pedirme a mí los que no quiso que yo tuviera”. “En democracia”, remarcó Casado, “reunir fuerzas es reunir votos. Lo demás es perder”.

Les separa la ambición por liderar la derecha, pero por encima de las diferencias de programa y de las discrepancias estratégicas, PP y Vox comparten una prioridad: impedir gobiernos de izquierdas, sea en ayuntamientos, en comunidades autónomas o en la Moncloa. Sobre eso ni Casado ni Abascal tienen dudas. Por eso la estabilidad de los gobiernos de Andalucía, Madrid y Murcia está asegurada.
 

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13 Comentarios
  • Argaru Argaru 26/10/20 13:56

    La escasa diferencia entre el PP y VOX es un “pelo”, el pelo de tonto que se tragan los ciudadanos.

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  • pep48 pep48 25/10/20 19:50

    El discurso de Fracasado ha sido un paripé, ha intentado decir lo que no es, pues son iguales el PP, Vox y C´s, estos no engañan a nadie, no hay quien se crea sus mentiras.

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  • Ira Ira 25/10/20 15:12

    Buen titular.

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  • deabajo deabajo 25/10/20 13:35

    En España la derecha moderada y civilizada equiparable a la CDU de Alemania o al partido de Macrón en Francia lo representa el PsoE. Es más si comparamos la praxis política de unos y de otros puede que Merkel y Macrón dejen a Sánchez a su derecha.
    PP, Vox y Ciudadanos lo que pretenden repartirse y pugnan por ello es el franquismo sociológico que hasta hace nada monopolizaba el PP.
    Y los poderes económicos, sus medios de comunicación, la judicatura apesebrada y la iglesia están desencajados con la entrada de Unidas-Podemos en el gobierno, y por eso hacen lo posible e imposible por dañarlo para no perder sus fueros, privilegios y prebendas.

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  • elcapitantan elcapitantan 25/10/20 13:15

    Es evidente que el PP es el padre putativo de ese feto fascista llamado VOX.
    Cuando hace solo un par de años y a raiz de Salvini y su terrible politica de no consentir que los barcos con emigrantes atracaran en puertos italianos, los periodistas españoles, en su inmensa mayoria, se felicitaban de que en nuestros pais no existia la ultraderecha, muchos de nosotros sabiamos, porque siempre lo hemos sabido, que la ultraderecha española era el PP.
    Que en España no ha habido nunca, en los ultimos 40 años, una derecha democrática porque un partido fundado por siete ministros franquistas NUNCA puede ser democratico.
    Pero la prensa se dedicó a blanquear a Alianza Popular primero y luego el PP porque habia que proteger a Juan Carlos I el corrupto junto a todo el Regimen del 78 nacido de la mal llamada Transisicion que realmente fue un Transigir (entendido como ceder, permitir) ante unas Fuerzas Armadas y policiales franquistas totalmente amenazantes contra la poblacion indefensa, una vez más.
    Es ahora, cuando entra en el Gobierno la verdadera izquierda y cuando la Monarquia junto a las Instituciones derivadas del postfranquismo hacen aguas, es decir, cuando se evidencia notoriamente que el Regimen del 78 es el del "atado y bien atado".
    Y cuando es imposible ocultarlo más, es cuando empiezan a aparecer periodistas haciendo sesudos analisis de porqué en España ha aparecido la ultraderecha, al parecer salida de la nada y por encanto. Pues aunque ahora ya ante la aparicion de Vox, los periodistas (y no todos) hablan de la existencia de ultraderecha española, son incapaces de reconocer que el PP y Vox son exactamente lo mismo.

    Y mientras los analistas politicos no reconozcan que La Constitucion del 78 fue una IMPOSICION franquista que ya no se puede soportar por más tiempo, todos sus sesudos analisis seran fraudulentos.

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  • Mascarat Mascarat 25/10/20 12:59

    Vox es una parte del PP, así que nadie, en su sano juicio, se puede creer el teatrillo que montaron el otro día.

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  • GRINGO GRINGO 25/10/20 11:52

    La "bofetada" sería creíble, si el dedo de FraCazado fuera el "corazón", y tampoco.

    Estos dos sinvergüenzas son iguales, han mamado lo mismo, sólo que uno de ellos, Abascal, se estaba creciendo, no encontraba el límite, al ver que los insultos no conseguían ninguna reacción de la "derechita cobarde", y ahora desde el PP le han hablado en el lenguaje que mejor entiende.

    Esto supondrá que dejarán de colaborar en su "guerra contra el Gobierno Social Comunista", ya veremos que NO, seguirán compartiendo el gobierno con Lady Cocodrilo, en Andalucía, en Murcia, en CyL, son lo mismo, pero en un proceso de OPA Hostil.

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  • ateo ateo 25/10/20 11:06

    Mientras los distintos líderes de trifachito patrio: Cs, PP y VOX se han llamado de todo, sacando las contradicciones de los otros y llegando a veces a las más duras descalificaciones, es evidente que hay que constatar que todo ha sido un teatrillo para mantener entretenidos al personal y para que los cortitos de mente que les votan aborregadamente jaleen estúpidamente las consignas.
    Porque acabada esta reunión de feriantes de carromatos para ver quién vende mejor eso de ser "más español y mucho español", las tres derechas: la fascista de VOX, la cobarde del PP y veleta de Cs han dicho que aquí no ha pasado nada y que seguirán acordando al alimón sus políticas segregadoras, sexistas, racistas, homófobas, discriminadoras y nazionalcatólicas allí donde gobiernan como es el caso de la Comunidad y el Ayuntamiento de Madrid, en Andalucía, en la región de Murcia y en Castilla-León. Porque lo importante es lo importante: poner banderas de tropecientos metros cuadrados en mástiles estratosféricos para tapar con ellas los brutales recortes y las medidas fascistas que llevan impresos en su ADN. https://diario-de-un-ateo.blogspot.com/2020/10/el-trifachito-se-pelea-pero-poco-y-solo.html

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  • Heradis Heradis 25/10/20 10:11

    Una escenificación para pretender marcar las diferencias que no existen más que una bofetada. Eso sí, esta vez a Casado le salió bien, toda la prensa habla de él.

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  • Larry2 Larry2 25/10/20 09:57

    No creo que las palabras de Casado en el parlamento contra Vox tengan un efecto directo en la política del país. Casado quiso demostrar que son diferentes a Vox, y si que son un partido diferente pero hacen las mismas políticas que Vox. Insultos, vivir del pasado Eta, hablar de Venezuela, Bolivia, Irán, etc. veremos en unas semanas si estas palabras son ciertas. El PP es un partido que como dijo Iglesias ha creado un demonio, y ahora es difícil eliminarlo. Iglesias me dio la impresión que hizo un buen análisis pero veremos en el futuro la táctica del PP respecto a nuestro país, y respecto a su filial de Vox. De ciudadanos no hablamos, están desorientados con el discurso de Casado. Estos si que están a verlas venir, agur.

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