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Elecciones Estados Unidos

Por qué España está a salvo de una impugnación electoral como la de Trump: ley electoral única, recuento ágil y sistema proporcional sólido

  • El candidato republicano insiste en hablar de "fraude para el pueblo americano" sin aportar pruebas y mantiene la amenaza de judicializar el resultado electoral si pierde
  • Los politólogos consultados por infoLibre destacan que las diferencias respecto al sistema electoral español harían prácticamente imposible llevar unas elecciones a los tribunales
  • Matizan sin embargo que no estamos libres de un clima de tensión política extrema: Vox denunció "fraude electoral" en los comicios vascos y gallegos y en 2004 Manuel Fraga habló de "elecciones trucadas"

Publicada el 05/11/2020 a las 06:00
Manifestantes portan letreros con el lema 'Cuenten cada voto'.

Manifestantes a favor de Biden portan letreros con el lema 'Cuenten cada voto'.

EFE

"Esto es un fraude para el pueblo americano", clamaba tajante Donald Trump en la madrugada de este miércoles sembrando sospechas sobre el recuento del voto por correo en las elecciones presidenciales estadounidenses. Horas más tarde, sostenía sin pruebas vía Twitter: "Anoche estaba liderando muchos Estados clave, en casi todos los casos controlados por los demócratas. Luego, uno por uno, comenzaron a desaparecer mágicamente a medida que se contaba el voto sorpresa". El recurso a la vía judicial, que no ha dejado de estar presente durante los días previos a los comicios, se hace cada vez más tangible. Lo que en Estados Unidos parecería estar normalizado, ¿sería viable en España? ¿Permite el sistema electoral y la legislación una impugnación similar? ¿Podría un líder político sostener que unas elecciones son frauduentas?

La politóloga Berta Barbet recuerda que el sistema electoral español está "más regulado" que el estadounidense y por tanto "las normas son más claras y pasan por una ley", así que es "más difícil que haya asuntos que se diriman en los juzgados". En Estados Unidos, por el contrario, "dificulta el control que cada Estado tenga sus regulaciones". Para la experta, por tanto, es difícil imaginar que un candidato pueda impugnar de esa manera un proceso electoral en España. "La credibilidad del voto está muy controlada, el sistema de apoderados funciona bien, no hay dudas de que el resultado es cierto", indica. Si acaso, un Gobierno podría "jugar a ilegalizar partidos" o alguna estrategia similar.

Ernesto Pascual, profesor de Ciencias Políticas en la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), recuerda que la principal clave reside en las diferencias entre los sistemas electorales: en las presidenciales, el norteamericano "es mayoritario y por tanto el ganador se lo lleva todo", mientras que el español es proporcional. Lo primero que se requeriría ante una sombra de fraude son pruebas. Pero además, en el sistema proporcional "hay muchos partidos representados, todos o la mayoría deberían quejarse". Por otro lado, coincide, la diferencia fundamental es que "el sistema español está regido por una ley electoral", mientras que en Estados Unidos "hay casi tres mil sistemas electorales: cada Estado tiene sus propias normas y muchos las derivan, así que hay casi tantas leyes como condados".

Coincide con él el politólogo Roger Senserrich. "En España llegamos tarde a la democracia y cuando se diseña el sistema electoral se hace una copia de lo que mejor funciona en todas partes". Resultado: un sistema "muy bueno y eficaz", con una Junta Electoral Central "independiente", muy "difícil de intervenir por parte de tribunales y poderes públicos", así como un recuento "muy rápido y listas cerradas".

En el supuesto, reflexiona, de que un candidato o un partido decidiera impugnar las elecciones "podría intentarlo utilizando todos los poderes a su disposición, pero sería muchísimo más difícil que en EEUU". En el país norteamericano, "la debilidad es que el sistema está muy descentralizado, cada Estado tiene leyes distintas y en algunos están en manos de los condados". Además, "el secretario de estado", que se encarga del proceso electoral en cada territorio, "es más independiente en unos sitios que en otros". El sistema, por tanto, "es débil", una suerte de "Frankenstein de legislación". Esto tiene una doble lectura: lo cierto es que resulta sencillo "encontrar algo que llevar a los tribunales, pero también es verdad que el gobierno federal tiene muy difícil intervenir, porque no tiene poder".

Otra de las diferencias más importantes tiene que ver con la forma de acreditar la identidad del electorado. "En España todos tenemos un DNI", señala Barbet, pero los estadounidenses emplean otros documentos como "el carnet de conducir o el pasaporte", que no toda la población posee. Por otro lado, en suelo español el mayor problema relacionado con el derecho a sufragio tiene que ver con el voto exterior, especialmente desde la implantación del sistema rogado, mientras que en Estados Unidos "hay distintas formas de votar, para que más gente pueda ejercer su derecho". Eso, apunta la politóloga, "genera debates" porque rompe la uniformidad. Texas y otras ciudades, por ejemplo, han implantado en las presentes elecciones un sistema para "votar desde el coche porque la gente tenía miedo a salir", lo que implica "un sistema nuevo sin regulación específica".

Y en ese conjunto de fórmulas diversas entra el juego el voto online, especialmente sonado en un momento de pandemia mundial. Para Berta Barbet, este sistema puede generar algunos problemas, especialmente porque "no puedes garantizar que la gente esté votando sola", de manera que podría "no ser seguro del todo". También la ausencia de un documento como el DNI causaría otros problemas para el voto online, expone Senserrich, quien estima que en Europa sería viable pero en EEUU no. A ello le suma Pascual la animadversión hacia la tecnología. "La gente tiene miedo todavía a abandonar el papel, una prueba física. Esa resistencia a la tecnología existe", pero además, en el caso de EEUU, sobrevuela el conflicto en torno a la "ciberseguridad y la sospecha de una injerencia rusa" constante, de manera que "si el voto fuera por internet se podría temer un ataque para modificar su sentido". Algo así sucede con el voto a través de "máquinas electrónicas, también objeto de discusión en torno al software". Aquí fueron los demócratas, señala el docente, quienes hace cuatro años sospechaban de que "el software en las máquinas electorales pudieran cambiar el resultado de manera interna", aunque aquella conjetura "jamás se demostró".

Otra gran diferencia es aquella relacionada con el recuento. En España, los tiempos son mucho más acotados y "hasta que no se acaba, el presidente de la mesa electoral no se puede mover", en palabras de Ernesto Pascual. En EEUU es distinto y el recuento se puede posponer, un hecho en el que también repara Roger Senserrich. Ocurre, en añadido, que si un interventor español detecta fallos en el recuento, se hace de nuevo. "Puede haber alguna duda sobre los votos nulos, pero la manipulación electoral, el pucherazo, hoy en día es bastante difícil", señala el profesor.

Sistema sólido y garantista

Tal y como recuerdan los politólogos consultados, el sistema electoral español se asienta, en comparación con el estadounidense, sobre unos cimientos sólidos y garantistas. Los principales problemas detectados tienen que ver habitualmente con el escrutinio o con dudas respecto a la nulidad de alguna papeleta.

En las últimas elecciones andaluzas, en diciembre de 2018, la noche electoral se alargó dos horas más de lo previsto. Pero el motivo fue sencillo: aquel 2 de diciembre se registraron incidencias en Sanlúcar de Barrameda, respecto a miembros del colegio electoral que no habían asistido a la cita. A ello se sumó la falta de papeletas en algunos centros. En otras ocasiones, los problemas detectados fueron producto de fallos informáticos vinculados a las empresas encargadas del recuento, que el propio Ministerio del Interior reconoció tras los comicios de mayo de 2019.

En cuanto al voto por correo, la Junta Electoral Central ha tenido que ampliar los plazos en diversas ocasiones debido a los colapsos en las oficinas postales. Pero si algo ha sido decisivo en diversas ocasiones es el voto exterior. El caso de Galicia es paradigmático. Los electores en el extranjero constituyen lo que se conoce como "la quinta provincia" gallega y su voto ha sido determinante en varias ocasiones. En el año 2005, todas las miradas estaban puestas en ellos. Entonces, el Partido Popular se quedaba a un escaño de la mayoría absoluta: Manuel Fraga aguardaba en calma tensa el voto emigrante para saber si podría iniciar su quinto mandato. Al otro lado, el PSdG y el BNG sumaban las actas suficientes para poder gobernar. Pero el voto exterior ya le había dado la victoria a los conservadores en ocasiones anteriores. Hubo que esperar nueve días para, finalmente, confirmar que el PP gallego se quedaba fuera de poder gobernar. Fraga perdió su mayoría absoluta y se abrió, por primera vez, un gobierno progresista de coalición.

En Estados Unidos, el voto por correo ha sido un fenómeno de características muy excepcionales. "Muchos estados lo han implantado por la pandemia, pero además se ha politizado: los demócratas han votado por correo y los republicanos en persona", reseña Roger Senserrich.

Tensión política

Aunque la estructura electoral española es sólida y el margen para un posible fraude es estrecho, lo cierto es que algunas voces sí han sugerido irregularidades. Lo hizo Vox recientemente, tras las elecciones autonómicas en Euskadi y Galicia. La extrema derecha denunciaba "agresiones, amenazas y fraude electoral" en su página web, en palabras de un apoderado de la formación. "En las recientes elecciones vascas ni ha habido libertad ni se ha respetado la legalidad", afirmaba y añadía que "desde primera hora de la mañana hasta el cierre de los colegios electorales, incluso durante el recuento", los apoderados de la ultraderecha "fueron amenazados, insultados y agredidos", además de haber sido "expulsados de manera violenta de algunos centros cuando denunciaban la manipulación del escrutinio". La ultraderecha mencionó igualmente "falta de limpieza" durante los últimos comicios gallegos.

De pucherazo habló, aunque de forma más velada, José María Aznar en 1989. El entonces vicepresidente nacional del PP y presidente del Grupo Parlamentario Popular en el Congreso de los Diputados, acusó públicamente a los socialistas de ser capaces de "hacer trampa" para ganar las elecciones gallegas. Más tarde, en 1993, fueron Alberto Ruiz-Gallardón y Javier Arenas los que hablaron de fraude electoral tras la victoria de Felipe González. Años después, Rodrigo Rato, entonces portavoz de los conservadores, sugirió durante la jornada electoral de 1996 –antes de conocer los resultados– la posibilidad de un recuento "nada fiable" y predijo "una noche muy larga" debido a "errores del censo".

En este punto se detiene Braulio Gómez, politólogo y director del Deusto Barómetro de la Universidad de Deusto. A su juicio, el debate tiene dos vertientes: litigar en un tribunal para buscar las garantías jurídicas cuando existe una sospecha fundada de fraude o proponer esta herramienta como estrategia política. Aunque en EEUU la justicia está "ampliamente politizada", España tampoco se libra de episodios en los que "no se ha aceptado el resultado electoral". "Sobre todo desde que [José María] Aznar tomó las riendas del PP hemos visto una escalada de tensión política alrededor de los resultados electorales", expone el politólogo. En 2004, recuerda, "vivimos una tensión política en la que se sostenía que [Mariano] Rajoy había perdido las elecciones por un atentado teledirigido y se llamaba golpista a [José Luis Rodríguez] Zapatero". El propio Manuel Fraga afirmaba entonces que las elecciones habían estado "trucadas".

Gómez recuerda, asimismo, que en 1989 se llegó al Tribunal Constitucional debido a supuestas irregularidades en los distritos de Murcia, Pontevedra y Melilla, con el objetivo de ordenar una repetición. "Se creó también en las elecciones de 1989 una tensión con la repetición electoral, porque esos escaños le daban al PSOE una mayoría", recuerda el politólogo. Más tarde, la reforma de la ley electoral "limitó la posibilidad de llegar a ese tribunal", pero no estamos libres de esquivar por completo esa atmósfera de tensión, opina el experto, especialmente desde la irrupción de la extrema derecha.

Por otro lado, se han hecho públicas otras denuncias de irregularidades en distintas jornadas electorales, la mayoría relacionadas con inducir el voto de personas mayores o utilizar el censo de personas fallecidas, esto último especialmente en el voto exterior antes de implantar el ruego. Todas estas prácticas son, a juicio de los expertos, anecdóticas. "En un sistema proporcional tendría un impacto bajísimo, aunque puede pasar, pero no es lo habitual", señala Ernesto Pascual, quien recuerda que precisamente hace poco se decidió ampliar el espectro y permitir el sufragio a personas con discapacidad, lo que da cuenta de que hasta ahora el sistema "había sido muy restrictivo".

También Roger Senserrich cree que este tipo de fenómenos al final son "perfectamente normales y se hacen en todas partes" pero a su vez son "muy anecdóticos" en cuanto a impacto, especialmente a nivel nacional. El multipartidismo, además, hace que en cualquier colegio electoral haya "muchos ojos", de manera que cualquier tipo de fraude es "prácticamente imposible".

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11 Comentarios
  • Ofetiti Ofetiti 06/11/20 00:08

    No se explica en el artículo pq el recuento americano es tan largo. Y el español tan rápido. No sabemos si los norteamericanos tienen listas abiertas pq no nos lo dicen ; nosotros no, eso facilita la rapidez, jjj
    Por otro lado se nos escamotea otra información más importante : los norteamericanos han votado más cosas que Trump o Biden. Según el estado federal donde vivan han votado temas como : legalización de la marihuana, reducir penas por consumo de drogas psicodélicas, aumentar el salario mínimo, votar a los 17 años, etc. Creo que es importante que lo sepamos. Aquí tenemos listas cerradas y no se nos consulta para otros temas, como en otros países. Esa es nuestra democracia. Lo que no entiendo es que los periodistas no incidan o nos oculten esta " peculiaridad" americana.

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  • JIRS JIRS 05/11/20 13:54

    Hay similitudes - si no de derecho, si de hecho - entre España y USA; veamos:
    - aquí el PP no reconocíó el gobierno legítimo de coalición salido de las urnas.
    - aquí el PP se financió ilegalmente (sentencias ya dictadas y probadas).
    - aquí el PP nombra a jueces ultraconservadores, a través del CGPJ (que controla), cuando el CGPJ está en funciones desde hace más de dos años.
    - aquí el PP junto con el PSOE (como partidos nacionales) están al servicio de la banca y las multinacionales, legislando para que el país sea su coto privado.
    Vamos, como en EEUU.
    Como diferencia, allí hay un partido de ultraderecha (Republicanos) y otro de una derecha muy conservadora (Demócratas) - llamados socialcomunistas y radicales izquierdistas por los primeros (¡ que ya hay que tener cuajo para calificarles de esa manera!).
    Aquí, hay , a nivel nacional, hay unos partidos del espectro socialdemócrata (UP, Más Madrid), otro gran partido de centro-izquierda (PSOE), otro de centro-derecha (C´s), otro gran partido de extrema derecha (PP) y su escisión de ultraderecha (VOX).
    Allí tienen a un soberbio llamado Trump, y aquí tenemos a............ bueno, es que no se como se podría calificarles (soberbios, ególatras, iluminados.....) Quim Torra e Isabel Díaz Ayuso (está última verdadera líder de la oposición del PP al gobierno de la nación).
    Y por último tenemos ambos países un pueblo dividido en dos por la acción de los partidos de extrema-derecha y ultraderecha (Republcanos allá y PP-VOX acá), donde la estulticia campa a sus anchas.
    Una ventaja que tienen allí, es que no disponen de una Iglesia semi-oficial que tiene agarrado por las gónadas a los dirigentes de turno.
    Es decir, tenemos bastante más en común de lo que parece.

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  • PedroLibre PedroLibre 05/11/20 12:30

    Aquí en España, parece que ya solo queda Santi “Babosin” Abascal y sus Mariachis apoyando a “Mister Tramposo”. Una buena oportunidad para que se vayan todos unas largas vacaciones a Mississippi a apoyar al KKK y a la NRA si no encuentran otra cosa mejor que hacer.

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    • Ayla* Ayla* 05/11/20 17:48

      Te olvidas de IDA

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  • jorgeplaza jorgeplaza 05/11/20 10:24

    Es cierto que nuestro sistema de recuento es modélico, pero no se lo pareció a muchos socios de Infolibre (y, supongo yo, a la vez militantes de Podemos) cuando, frustrados porque las expectativas de "sorpasso" de su partido al PSOE no se cumplieron, se dedicaron durante unos cuantos días, en estas páginas y en muchos otros sitios, a atribuir sin el menor fundamento su derrota a un inexistente pucherazo. Saqué entonces una pésima impresión de la militancia de Podemos que después no he hecho más que confirmar, por ejemplo con el bochornoso referendo interno sobre la compra del chalé de Galapagar. Respecto al asunto del presunto tongo puedo ser injusto porque en realidad no sé hasta que punto aquel disparate era el sentir mayoritario de la militancia o solo el de los más fanáticos y descerebrados, pero el referendo sobre el chalé no hay por dónde cogerlo, porque fue la consulta a la que concurrieron más votantes, más que sobre cualquier asunto político (lo de la casa, evidentemente no lo era).

    No es solo el peculiar Presidente de los EE.UU. el que acusa de tongo sin tener ningún fundamento para hacerlo.

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    • Moveros Moveros 05/11/20 15:24

      Prefiero un partido como Podemos a uno como el suyo, que está supeditado al gran empresariado y a la banca. A diferencia de usted, a mi no me huelen mal los votantes socialistas porque la mayoría son ignorantes que con intenciones nobles son engañados una y mil veces por su partido.

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      • jorgeplaza jorgeplaza 05/11/20 16:33

        Yo no he dicho que los militantes de Podemos huelan mal sino que tengo mala opinión de ellos, que no es lo mismo. Y no se salga por la tangente: aunque este artículo no lo recuerde, ¿es o no cierto que tras las elecciones de junio de 2016 hubo un movimiento protagonizado por militantes de Podemos que pretendían que había habido pucherazo en las elecciones? Haga memoria: https://www.elconfidencial.com/elecciones-generales/2016-07-01/iglesias-descarta-la-hipotesis-del-pucherazo-electoral-alentado-por-parte-de-las-bases_1226751/.

        Yo no tengo partido: ni milito en ninguno ni voto automáticamente al PSOE, aunque sí es verdad que me parece lo menos malo que hay.

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    • Moveros Moveros 05/11/20 15:24

      Prefiero un partido como Podemos a uno como el suyo, que está supeditado al gran empresariado y a la banca. A diferencia de usted, a mi no me huelen mal los votantes socialistas porque la mayoría son ignorantes que con intenciones nobles son engañados una y mil veces por su partido.

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  • ferjasan68 ferjasan68 05/11/20 09:52

    Cada día que pasa entiendo menos lo que ocurre a mi alrededor. Siempre a lo largo de mi vida y esta es muy larga, decían que la democracia de los EE.UU. era un ejemplo, como lo era la Monarquía británica y ahora resulta que el propio Presidente cuestiona las elecciones y la validez de los votos.
    Si no fuera porque el Presidente es el Sr. Trump y ya sabemos que ha utilizado la Casa Blanca como su propia Empresa, me parecería inaudito lo que está sucediendo. No comprendo que nadie en el Partido Republicano alce la voz para parar tanto desatino.
    En todo caso los EE.UU. deberían plantearse si no es conveniente modificar en algo su sistema electoral.
    No adivino a imaginarme qué hubiera ocurrido en España si un Presidente no aceptase el resultado electoral. Alguna idea podremos tener para el futuro a la vista de cómo ha admitido VOX la legitimidad de los últimos.

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  • Moveros Moveros 05/11/20 07:31

    En España se debería reformar el sistema electoral e ir a una circunscripción única en todo el estado. Así sería mucho más justo.

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  • paco arbillaga paco arbillaga 05/11/20 07:09


    Parece evidente que cuando la derecha pierde poder político (el apoyo del poder económico no lo pierde nunca) intenta por todos los medios a su alcance no abandonar las poltronas de mando ya que desde ellas puede ayudar mejor a las grandes empresas a las que tan bien representan.

    Para actuar de esa manera cuentan cada vez más con una buena parte del voto popular al que parece le gusta que les manden quienes más les perjudican. Osasuna.

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