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Violencia machista

El abismo entre una carta y una denuncia: el crimen machista de Gondomar muestra las dificultades de verbalizar la violencia

  • Soledad Rey fue asesinada presuntamente a manos de su marido este jueves y aunque no constan denuncias previas, "había dejado una carta como si supiera lo que le iba a pasar", según ha señalado su hermana
  • El 50,7% de las mujeres que ha sufrido malos tratos ha compartido su experiencia con una amiga, el 36,2% con su madre y el 25,4% con su hermana, pero sólo el 21,7% reúne la fuerza necesaria para denunciar
  • La Delegación del Gobierno contra la Violencia de Género reconoce que "hay otra violencia que nunca se va a contar, que permanece oculta y que dispara las cifras de casos que nunca van a poder ser identificados"
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Publicada el 05/12/2020 a las 06:00 Actualizada el 05/12/2020 a las 10:54
Minuto de silencio ante el ayuntamiento de Gondomar en homenaje a la última víctima de violencia de género registrada.

Minuto de silencio ante el ayuntamiento de Gondomar en homenaje a la última víctima de violencia de género registrada e el municipio..

EFE

Tenía 59 años y vivía en el municipio pontevedrés de Gondomar. Su cuerpo fue hallado este jueves en el domicilio familiar por un taxista que acompañaba al hijo de la víctima, mayor de edad pero con una discapacidad, al hogar. Soledad Rey es la última víctima mortal de violencia de género confirmada. En lo que va de año, el listado asciende a 42. La mujer fue asesinada presuntamente a manos de su marido, Valentín Alonso. No constaban denuncias previas. Pero sí un testimonio por escrito: la mujer dejó una carta en la que reconocía y expresaba los malos tratos que había sufrido.

"Había dejado una carta como si supiera lo que le iba a pasar", señaló la hermana de la víctima el jueves. Al principio, expresó su familiar, la víctima negaba los malos tratos, pero con el tiempo fue reconociéndose como víctima. No fue quien, sin embargo, de dar el paso de denunciar. El caso de la mujer pontevedresa no es exclusivo, sino que se enmarca en la carrera de obstáculos que supone no sólo salir de la violencia, sino admitirla y expresarla como tal.

La última Macroencuesta sobre Violencia de Género, publicada el pasado mes de septiembre, dicta que entre las mujeres que refieren haber sufrido malos tratos por parte de su pareja o expareja, sólo el 21,7% denuncia la violencia. El 23,4% lo cuenta a su psicólogo, el 10,4% lo relata en su centro de salud y el 7,2% a los servicios sociales. El 3% de las encuestadas reúne el valor para contarlo en la farmacia.

El porcentaje, no obstante, escala cuando se trata del entorno: las mujeres sienten más confianza a la hora de expresar la violencia a alguna persona cercana. El 77,2% así lo afirma. El 50,7% ha compartido su experiencia con alguna amiga, el 36,2% con su madre y el 25,4% con su hermana. En femenino. Sin embargo, quienes no reúnen las fuerzas para contarlo son todavía demasiadas. Si bien es difícil determinar la dimensión exacta, un 17% de las encuestadas para la Macroencuesta reconoce que la primera persona en conocer la violencia es la propia entrevistadora.

Fuentes de la Delegación del Gobierno contra la Violencia de Género explican a infoLibre que, de acuerdo a los datos, existe "una altísima prevalencia de violencia de género revelada, cuando las mujeres han sido entrevistadas confidencialmente para una macroencuesta". Esta realidad sugiere que "sin lugar a dudas, hay otra violencia que nunca se va a contar, que permanece oculta y que dispara las cifras de casos que nunca van a poder ser identificados".

Bárbara Zorrilla, psicóloga especialista en violencia de género, recuerda el esfuerzo que supone para una víctima "siquiera verbalizar la violencia", porque evitándolo "de alguna manera protege su idea de familia y evita conflictos". El hecho de que haya una carta escrita en el crimen de Gondomar, razona la profesional, significa que la mujer tenía "conciencia no sólo de la violencia, sino de ella misma como víctima". Igualmente "podemos intuir su nivel de deterioro, porque admitirlo requiere tiempo", del mismo modo que "podemos inferir que tenía conciencia del riesgo" extremo al que se enfrentaba. Expresarlo por escrito "es un primer paso, una manera de verbalizárselo a sí misma, de darle entidad".

Sobre la conciencia de una misma como víctima habla también Ada Santana, presidenta de la Federación de Mujeres Jóvenes. "El reconocimiento de esa persona como víctima es un gran paso, muchas veces la propia mujer que está en medio de la violencia no es consciente de sufrirla". La pregunta lógica que brota de inmediato no puede ser otra que "por qué si ella se reconocía como víctima, no denunció".

En una situación de violencia, continúan las expertas, factores como el miedo y el aislamiento lo eclipsan todo. Natividad Hernández, psicóloga en la Comisión para la Investigación de Malos Tratos a Mujeres, recuerda que "muchísimas mujeres intuyen o presienten que algo más grave puede pasar". ¿Dónde está el fallo para que el caso terminase en asesinato? Para la psicóloga, la respuesta es que "las mujeres no creen en la justicia". Si lo hicieran, añade, "denunciarían más". De las 1.075 víctimas mortales contabilizadas desde 2003, sólo el 20,7% había denunciado a sus agresores. A todo ello "se van sumando obstáculos" vinculados a la falta de independencia económica, a la convivencia con menores o personas dependientes y a la ausencia de recursos en el entorno. "Tanto aguantar para qué", se preguntaba la hermana de Soledad Rey este jueves.

Más allá de la denuncia

¿Cómo atajar esta situación? Observando, detectando y apoyando desde fuera. Las mismas fuentes de la Delegación contra la Violencia de Género entienden fundamental "comprender que existen diversos indicadores que nos alertan de cuándo una mujer está sufriendo malos tratos machistas". Muchas de las víctimas, continúan, "no van a poder ni van a querer romper el silencio" y en esos supuestos el "entorno íntimo, tanto formal como informal, es clave para acompañar a las mujeres".

Lo explica Bárbara Zorrilla: "Las víctimas también acuden a su médico, a la farmacia, al supermercado, a un colegio". Ahí es donde debe estar la detección. "Hay muchos indicadores que nos alertan", como el consumo sin medida de psicofármacos, relata la psicóloga, pero todavía sigue sin tenerse en cuenta "la violencia de género como diagnóstico diferencial". Para esto, añade, es necesaria sensibilización, formación y protocolos específicos. Y es ahí, en los actores intermedios, donde está la clave. "Constantemente estamos animándolas a denunciar", pero la voz de alarma no tiene por qué pasar por la denuncia. "Denunciar es un paso complicadísimo y vuelve a delegar en ella toda la responsabilidad".

Desde la Delegación coinciden en que "las mujeres y quienes detecten o intuyan un posible caso de violencia, deben saber que antes de interponer una denuncia las mujeres pueden acudir a recursos especializados de atención, confidenciales y seguros, que van a acompañarlas en ese proceso". El organismo dirigido por Victoria Rosell entiende necesario "mejorar todo el sistema de acompañamiento e intervención y todos los canales de prevención", porque interponer una denuncia "no puede verse como el objetivo", sino como una "herramienta más para que esa mujer pueda salir del infierno en el que está viviendo". Antes de dar ese paso, señalan las fuentes consultadas, "las mujeres deben saber y sentir que estamos con ellas y que los equipos especializados van a escucharla y a acompañarla".

El mensaje, sin embargo, no siempre cuenta con el calado suficiente para llegar a las víctimas. "Existe un miedo extremo por los muchos casos que se ven, cada asesinato evidencia un fracaso" y eso atraviesa a las víctimas de violencia, explica Ada Santana. Natividad Hernández añade que muchas mujeres, y con ellas su entorno, "normalizan la violencia y se acostumbran a vivir con esa amenaza: según se va instalando la violencia, también se va normalizando". Es común que las mujeres que sufren malos tratos, comparte la psicóloga, teman por ejemplo que los vecinos se enteren. "Yo les digo que abran las ventanas y que les escuchen bien".

 

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7 Comentarios
  • losdel38 losdel38 26/12/20 21:24

    .... Y por desgracia para España quien ordena y manda son la banda mafiosa de los Talibanes Obispo/curas quien este en contra de estos es rojo

    A las mujeres se les puede machacar todos los dias.....Y no pasa nada denuncies o no denuncies.

    Un dia cualquiera vas por la calle y tropiezas y te cagas en Dios y tiene mas castigos que si maltratara a una mujer....= que los talibanes.

    Cuando los Obispo/curas robaron los C.H.F (Colegio Huerfanos Ferroviarios) desde el 1º dia que se hicieron cargo lo convirtieron en un Campo de Consentraccion, ( a niño/as) hambre, palizas y abuso sexual y nunca fueron castigados denunciaras o no denunciaras.

    Con la Iglesia hemos topao Sancho.

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  • Isa. Isa. 06/12/20 11:38

    Ayer se llevó el viento de Galicia mi otro comentario.

    Mañana ya la sangre no estarà
    Al caer la lluvia se la llevarà
    Acero y piel combinacion tan cruel
    Pero algo en nuestras mentes quedarà
    Un acto asi terminarà
    Con una vida y nada màs
    Nada se logra con violencia
    Ni se lograrà
    Aquellos que han nacido en un mundo asi..
    No olviden su fragilidad
    Lloras tu y lloro yo
    Y el cielo tambien, y el cielo tambien..
    Lloras tu y lloro yo
    Que fragilidad, que fragilidad..
    Lloras tu y lloro yo
    Y el cielo tambien, y el cielo tambien
    Lloras tu y lloro yo
    Que fragilidad, que fragilidad
    Que fragilidad, que fragilidad...

    https://youtu.be/rXZ7fPyjH8c

    "Qué fracaso de sociedad" Como me expresa, Atreviéndome

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  • Isa. Isa. 05/12/20 18:38

    La desaparición de la categoría objetiva sexo en formularios, documentos, fichas médicas, datos de delitos sexuales, violencia, etc. deforman las estadísticas y convierten en irrelevantes las leyes de igualdad y de violencia contra las mujeres. ¿Si no conocemos la magnitud de la desigualdad, de la discriminación y la opresión de las mujeres, cómo se puede luchar contra ellas? De hecho, las campañas de prevención, la intervención y detección de problemáticas dependen de una buena perfilación del problema que en materia social es inviable hacer sin la distinción por sexos.

    Fuente: https://contraelborradodelasmujeres.org/estadistica/

    Ojalá podamos asistir como sociedad progresista, a un debate de mayor magnitud sobre las consecuencias que nos implican: la legislación de ID.

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    • Atreviéndome Atreviéndome 05/12/20 23:01

      Las dejamos solas...estan solas.
      Las asesinan...las siguen asesinando....
      Siempre solas...en la más absoluta soledad.
      Que fracaso de sociedad.
      Descansa en paz Soledad

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      6

    • Isa. Isa. 05/12/20 18:40

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  • elcapitantan elcapitantan 05/12/20 12:21

    Descanse en paz quien en vida no la tuvo.
    Los partidos politicos que no reconozcan la violencia d génro debrían ser multados o ilegalizados. No se puede seguir soportando esta lacraen pleno siglo XXI y más sabiendo que va en aumento entre los jóvenes.

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  • Macu L. Macu L. 04/12/20 23:38

    Un triste y necesario artículo, Sabela.
    También creo que deben organizarse otros protocolos y ayudas para las mujeres víctimas de violencia de género porque la denuncia no es el primer paso sino casi la última etapa de un largo y traumático camino, a la que algunas, como Soledad, ni siquiera alcanzan a llegar.
    Cuánto mas dolor y sufrimiento es necesario para que la sociedad sea consciente de esta lacra. Educación, educación y más educación. Y justicia, más justicia.
    Que mala vida y que mala muerte, Soledad. Descansa en paz.

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