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Memoria histórica

La peineta que permitió identificar a María Domínguez, la feminista que llegó a alcaldesa y fue fusilada por los franquistas

  • "Era muy inteligente y adelantada a su tiempo. Era una feminista convencida en unos años donde todo aquello era impensable", explica en conversación con este diario Juan José Espligares, el biznieto de su hermana
  • "La mujer, en la nueva sociedad, gozará de todos los derechos, al igual que el hombre, y se verá en pie, la frente erguida y con dignidad", señalaba en uno de sus discursos pronunciados tras la proclamación de la Segunda República
  • Pilar Gimeno, presidenta de Afaaem, el colectivo que ha impulsado la exhumación con el apoyo del Gobierno de Aragón, se fija como próximo objetivo localizar al segundo marido de Domínguez, que se cree que puede estar en Tabuenca
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Publicada el 02/02/2021 a las 06:00 Actualizada el 02/02/2021 a las 12:09
Imagen con la que 'Crónica' ilustraba un reportaje de octubre de 1932.

Imagen con la que 'Crónica' ilustraba un reportaje de octubre de 1932.

CRÓNICA

Sábado, 31 de enero. La noche comienza a caer sobre la comarca aragonesa de Campo de Borja. A pesar de ello, un grupo de arqueólogos de la Asociación por la Recuperación e Investigación Contra el Olvido (Arico) trabaja a destajo en el cementerio de Fuendejalón, una pequeña localidad de menos de un millar de habitantes a medio camino entre Zaragoza y Tudela. Es la tercera prospección que hacen en las proximidades de un alto pino y una placa que les sirve de referencia en las labores de búsqueda que llevan realizando desde el viernes. Desde su casa, el sexagenario Juan José Espligares sigue todas las novedades de la excavación a través de su teléfono. Las dos primeras catas han sido un fracaso. Pero él mantiene la esperanza. Todos los indicios, todos los testimonios orales, sitúan a su tía-bisabuela allí, junto a ese pequeño altar que en su día colocó la agrupación socialista del municipio para rendirle homenaje. De pronto, el sonido del móvil corta de raíz cualquier pensamiento. Nada más descolgar, escucha las palabras que tanto tiempo llevaba esperando. Los arqueólogos acaban de encontrar unos restos que pueden encajar con los de María Domínguez, la primera alcaldesa en España en etapa democrática.

Pocas horas después de la llamada, Espligares ya está a pie de fosa, viendo cómo el equipo de la asociación memorialista trata con mimo la zona señalada desde primera hora de la mañana. “Me dijeron que fuese cuando los trabajos de exhumación estuviesen más avanzados porque los primeros momentos podían ser desagradables”, explica en conversación con este diario. A la vista del más que previsto torbellino de emociones, el hombre prefiere acudir al cementerio en compañía de su mujer. Una vez allí, observa uno a uno los restos recuperados. Primero, un fémur y una tibia en perfecto estado. Luego el cráneo, completamente destrozado por el impacto de una bala. La tierra, además, comienza a escupir algunos enseres personales, como por ejemplo unas sandalias veraniegas que certifican un asesinato llevado a cabo en época estival. Sin embargo, los arqueólogos prestan especial atención a una peineta que sobresale entre los huesos. “Era una mujer que siempre iba con moño. Además, a nivel antropológico todo coincide: la altura, la edad… Por eso estamos casi seguros de que es ella”, cuenta Pilar Gimeno, del colectivo memorialista Afaaem.

La presidenta de esta asociación, principal impulsora de la exhumación, lleva un año estudiando de cerca la figura de quien fuera primera alcaldesa de España en época democrática. Ni siquiera una rotura de fémur, que ha convertido a una muleta en su compañera inseparable, le ha apartado de un camino cuyo final está cada vez más cerca. Por eso, cuando se le pregunta por el personaje, se intuye al otro lado del teléfono una sonrisa llena de orgullo. “Fue una firme defensora de los derechos humanos, llena de sinceridad y credibilidad”, resume brevemente. Una descripción con la que coincide de principio a fin su sobrino-biznieto. “Era muy inteligente y adelantada a su tiempo. Era una feminista convencida en unos años donde todo aquello era impensable, donde significarse abiertamente de esa manera podía ser peligroso”, apunta Juan José Espligares, quien no puede evitar que se le quiebre la voz al recordar la figura de una mujer cuya memoria, como la de tantos y tantos miles de compatriotas esparcidos por toda la geografía española, se encargó de enterrar el franquismo tras el golpe de Estado de 1936.

“No será la esclava, porque podrá desligarse cuando el hombre la quiera rebajar”

La de Domínguez es una historia de tormento, supervivencia, lucha, compromiso y sacrificio. Nacida en el seno de una familia jornalera de Pozuelo de Aragón en 1882, la joven María apenas pudo acudir a la escuela. Todo lo que aprendió, fue por cuenta propia. “En cuanto pude, me pusieron a trabajar. Iba a espigar, a vendimiar, arrancar trigo y cebada, a recoger olivas. En los ratos libres deletreaba todos los impresos que caían en mis manos, romances de ciego, libros, cuentos de la escuela y cosas así”, explicaba en una entrevista concedida al diario Ahora. Con apenas dieciocho años, el terror se adueñó de su vida tras verse forzada a contraer matrimonio con Bonifacio Ba Cercé. Durante años, los insultos, las humillaciones y las palizas fueron constantes. Hasta que un día volvió a agarrar las riendas de su destino y puso tierra de por medio. “Huyó a Barcelona, donde se vio de nuevo perseguida por las autoridades tras una denuncia que interpuso aquel hombre, un auténtico borracho, que la maltrataba”, cuenta al otro lado del teléfono su sobrino-biznieto.

Poco después, y al tiempo que trataba de ganarse las habichuelas como costurera, empezó por su propia cuenta a estudiar Magisterio. En 1914, con la Primera Guerra Mundial dominando el contexto internacional, se presentó por primera vez al examen, pero no consiguió superar la prueba. Sin embargo, no cejó en su empeño de convertirse en maestra y, tres años más tarde, logró obtener el aprobado. Por aquel entonces, Domínguez empezó a publicar sus impresiones en diferentes periódicos nacionales, desde El País de Madrid hasta Vida Nueva de Zaragoza, pasando por el Ideal de Aragón. Por supuesto, en algunos casos, bajo pseudónimo. Textos en los que ya podía apreciarse un fuerte compromiso político que en la década de los veinte la situaría junto a su segundo marido, Arturo Romanos, en la creación de la sección local de la UGT. “No es justicia ni caridad dar una limosna para que vaya muriendo poco a poco la familia, sino buscar los medios para que no falte trabajo, para que pueda con dignidad y sin humillaciones, ganar el sustento preciso”, señalaba en uno de sus artículos recogidos en el diario Público a propósito de un sindicato católico.

“El mundo está dividido en castas y clases. Esta división injusta ha llenado de privilegios a los unos y ha desposeído de todo su derecho a los otros. No hay razón de derecho ni de justicia para que tal ocurra, y, sin embargo, esta desigualdad ha hecho que unos cuantos se erijan en señores, mientras que la otra parte (los más), sean desheredados; que mientras los señores huelgan plácidamente, los desheredados, los que nada poseen, trabajen, para que los señores coman de lo que producen los desheredados. Nuestra madre común, la tierra, niégase a dar fruto allí donde la holgazanería tiene su asiento, y muéstrase propicia a la fecundidad allí donde el hombre trabajador se esfuerza en hacerla producir. Parece, pues, natural, que el trabajador debiera tenerlo todo y el holgazán, el que nada produce, no debiera poseer nada. Sin embargo, sucede todo lo contrario”, apuntaba en su discurso La mujer y el socialismo, recogido en la obra Opiniones de Mujeres.

Su conciencia feminista también estuvo presente desde el comienzo en sus textos. “La mujer, en la nueva sociedad, gozará de todos los derechos, al igual que el hombre, y se verá en pie, la frente erguida y con dignidad. Su educación será completa, conforme a sus condiciones intelectuales; podrá escoger o rechazar a su albedrío aquello que le parezca bueno o malo, será activa, educada, llenando así el vacío que siente en su alma por la carencia de conocimientos que quiso y no pudo adquirir. También tendrá completa libertad para elegir a un compañero, y verificará su unión guiada por el amor, porque siendo libre, no tendrá que esperar a ser solicitada, sino que podrá, sin menoscabo de su dignidad, ser ella la que solicite al hombre. No será la esclava, porque podrá desligarse cuando el hombre la quiera rebajar a la condición de tal”, escribió en un discurso titulado “La mujer en el pasado, en el presente y en el porvenir”, pronunciado por invitación del Partido Republicano Radical Socialista en la localidad de Gallur, a la que se desplazó a vivir cuando contrajo matrimonio con su segundo marido. Un texto en el que defendía a capa y espada el divorcio.

En 1932, tras una crisis en el consistorio de la localidad mañana, el gobernador civil pone en marcha una gestora municipal con ella como presidenta. Es la primera alcaldesa de España en periodo democrático. Y, como tal, aparece en la primera plana de la revista Crónica a finales de octubre. “¿Considera usted apta a la mujer aragonesa para el mando de los pueblos?”, le pregunta el periodista. “¿Por qué no? La mujer puede tener autoridad. No es la mujer; no es la persona quien manda. Es la ley. Y la ley la sabe hacer respetar, desde luego, una mujer aragonesa”, responde ella con firmeza. Pocos meses después, tuvo que abandonar el cargo tras un cambio normativo que tocaba a las comisiones gestoras. El golpe de Estado de 1936 la obligó a buscar refugio de nuevo en Pozuelo de Aragón, su pueblo natal, donde se refugió en casa de su hermana. Esta vez, no pudo escapar. Las autoridades franquistas no tardaron en localizarla y trasladarla a la cárcel, donde permaneció hasta comienzos de septiembre de 1936, cuando fue llevada al cementerio de Fuendejalón, asesinada y arrojada a una fosa cuya tierra no ha vuelto a ser removida hasta ahora, ocho décadas más tarde. Tenía 54 años.

“Jamás se hablaba de ella, imagino que por miedo”

La historia de Domínguez, cuenta su sobrino-biznieto, apenas se ha tocado durante décadas en el seno familiar. “Jamás se hablaba de ella, imagino que por miedo”, cuenta Espligares. Una realidad en tantas y tantas familias víctimas de la represión franquista. Sin embargo, el hombre se niega a que la vida de la maestra y primera alcaldesa española acabe cayendo en el olvido. Por eso, en cuanto Gimeno se puso en contacto con él, se puso a su entera disposición para ayudar en todo lo que pudiera. Ya ha puesto en manos de los técnicos una muestra de sangre para las pertinentes pruebas de ADN. Sin embargo, él ya es cuarta generación, después de que su padre falleciera el pasado mes de septiembre. Por ello, ya ha contactado con un tío suyo, que es “tercera generación” y que se acerca peligrosamente a los noventa años, para que aporte también una muestra. “No quiero que se muera sin saber que hemos encontrado a María, aunque es cierto que él apenas se acuerda de ella, solo tenía dos años cuando la asesinaron”, apunta el sobrino, que ya ha decidido que los restos de Domínguez no salgan de Fuendejalón.

Espligares no niega estar nervioso. Es cierto que todo apunta a que los restos localizados son los de su tía-bisabuela. Sin embargo, dice, siempre hay margen de error. Y le aterra el pensar que no sea Domínguez a quien han encontrado. Mientras tanto, Gimeno y su asociación ya fijan próximos retos de cara a primavera. Y uno de ellos, de nuevo, tiene que ver con la vida de la maestra. “Creemos que en Tabuenca asesinaron y tiraron a su segundo marido. Me encantaría poder encontrar también sus restos y que pudieran descansar los dos juntos”, dice con un hilo de esperanza. Es cierto, reconoce, que poco a poco se van complicando este tipo de búsquedas por el fallecimiento progresivo de quienes fueron testigos directos de aquellas atrocidades. Por eso, explica, se hace cada vez más necesario lo que llama Banco de Relatos. Pero la intensidad y la ilusión con la que detalla cada uno de sus proyectos desvela que no descansará mientras le queden fuerzas. “Dignificar la memoria de aquellos que fueron asesinados por defender una justicia social es curar heridas. Porque no podemos dejar que supuren. Hay que abrirlas, curarlas y que luego las cicatrices hablen”, sentencia.

 

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16 Comentarios
  • Mariló Reina Mariló Reina 03/02/21 17:28

    Me admira el tesón y agradezco el empeño en dar a conocer la memoria, nuestra memoria. Muchísimas gracias.

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  • fercoarri fercoarri 02/02/21 21:17

    Ordovas
    Me parece que no tienes corazón y por supuesto, poca sensivilidad

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  • Antonio LCL Antonio LCL 02/02/21 20:19

    Gracias por tu trabajo Álvaro. Profesionales como tú sois muy necesarios en los medios. Recuperar la realidad de lo ocurrido es imprescindible. Ocurrieron sucesos muy desagradables protagonizados no por ambos bandos, pero solo uno de ellos dio un golpe de estado y sus víctimas sufrieron la mayor represalia, la más injusta persecución y el olvido oficial. La reparación del daño es obligación de una sociedad en deuda con quienes lucharon y perdieron su vida por la democracia y por la República.

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  • Doallo Doallo 02/02/21 17:23

    Ordovas: haz una fosa , métete dentro y entierrate

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    3

  • El chipionero El chipionero 02/02/21 10:37

    La reciente historia de España está llena de asesinatos cometidos por los golpistas del 36. No se comprende cómo, habiendo tenido el PSOE mayorías absolutas después del franquismo, no haya levantado todas las fosas comunes y recuperado a las victimas de la Falange y de los golpistas. ¿Es verdad que el PSOE es de izquierdas, o está colaborando con los neofranquistas para tapar los asesinatos que cometieron en el 36?

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    • arodrigu arodrigu 02/02/21 16:30

      No hay que olvidar que las izquierdas huyeron tras la guerra. Las izquierdas de ahora muchos son hijos y nietos de los vencedores.

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  • EAJ49radio EAJ49radio 02/02/21 10:03

    Le doy las gracias y mi recocimiento al Sr. Álvarez Castillo por este y otros artículos sobre esta parte de la historia que no ha sido escrita dónde debería haber sido, en los libros de texto

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  • EAJ49radio EAJ49radio 02/02/21 09:58

    Los del bando golpista, al consolidar su crimen, han tenido reconocimientos, laudatorios y prevendas mil incluso algunos han sido elevados a los altares. Los del otro "bando" legales y con toda la autoridad moral que les dieron las urnas, fueron diezmados después de terminar la guerra, olvidados, escondidos, insultados y sus descendientes puteados ninguneados perseguidos y amenazados durante 40 años de Dictadura y después de otros cuarenta se está luchando para que se les encuentren y se les de un reconocimiento. O sea que no hay color. En este medio no se les puede dar voz de igual a igual, seríamos cómplices otra vez de asesinatos
    Usted cree que és mucho pedir? Si es así se lo tiene que hacer mirar

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  • ordovas ordovas 01/02/21 23:08

    “Dignificar la memoria de aquellos que fueron asesinados por defender una justicia social es curar heridas. Porque no podemos dejar que supuren. Hay que abrirlas, curarlas y que luego las cicatrices hablen”

    Esto está muy bien. Fenomenal. Pero como bien sabe todo buen lector de nuestra Historia, los casos abundan en ambos bandos (fascistas y rojos, o nacionales y republicanos, o derechas e izquierdas). Son muy abundantes los recuerdos que han quedado plasmados en infinidad de tinta para la eternidad.

    Ahora pregúntese ¿por qué ciertos medios -como éste- evita recordar los desmanes de uno de los bandos, dejando claro que sólo le interesan las barbaridades del bando malo?

    Pregúntenselo y encontrarán la respuesta a esos "no tan raros casos" de personas que de jóvenes militaban el el Partido Comunista, y hoy son tachados de fascistas. Al revés también se dan algunos, pero muchos menos.



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    • Angel10 Angel10 02/02/21 13:14

      Ordovas. Las víctimas del bando golpista, que las hubo, fueron reconocidas como tales, declaradas héroes con sus nombres y una enorme cruz en las puertas de las iglesias de todas España, a algunas de ellas o sus familiares les dieron la explotación de los estancos, las administraciones de lotería, si eran mas importantes, gasolineras, en fin los colocaron en todas las empresas públicas o nacionalizadas por el franquismo.

      Las que fueron olvidadas, perseguidas, ignoradas, expropiadas y vilipendiadas fueron las víctimas causadas por los responsables del golpe de Estado militar y a esas es a las que, después de 81 años de terminada la guerra y después de 42 de democracia se les está intentando avergiguar donde están para que sus familias, si lo desean, le pongan unas flores o recen una oración.

      Ordovas, ¡Quien no respeta no es respetable!

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      12

    • El chipionero El chipionero 02/02/21 10:41

      Ordovas, espero que te informes bien, pues el golpe de Estado lo dieron un puñado de milítares y falangistas apoyados por Hitler Mussolini y la Santa Madre Iglesia. No tergiverses la Historia. Los asesinos fueron los golpistas.

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      10

    • Zapehc.com Zapehc.com 02/02/21 08:51

      La cuestión no son los desmanes (siempre deben ser denunciables), la cuestión es dignificar un golpe de estado y una censura hacía la cultura de la que 81 años después todavía nos quedan secuelas.
      La mayor crítica es al concepto y al después, ni siquiera al durante (que hay tema).

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    • Falco Falco 02/02/21 08:08

      No te das nauseas?

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      6

    • Juan Delmundo Juan Delmundo 02/02/21 07:49

      Lo que yo me pregunto es cómo es posible que en Infolibre admitan a suscriptores de tu saga.
      Hay que ser muy democrático para tenerte aquí.

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      4

      • Zapehc.com Zapehc.com 02/02/21 08:52

        Efectivamente, hay que utilizar la fuerza de las palabras y los argumentos

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    • MIglesias MIglesias 02/02/21 00:48

      La memoria de los "caídos por la patria" lleva más de 70 años dignificada, ya va tocando que se dignifique la de quienes fueron asesinados por defender la legalidad contra el fascismo.

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