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Del colegio a la jubilación: así pesa la mochila de la desigualdad a lo largo de toda una vida

  • Ada Santana habla del miedo de las mujeres en el ocio nocturno, Laura Baena de las renuncias que conlleva la maternidad e Isabel Matute de las secuelas de toda una vida dedicada al trabajo en condiciones de precariedad
  • "La conciliación es una utopía y ser madre y trabajadora" sólo es posible a costa de "los abuelos, abuelas, las extraescolares y los malabares diarios que se llevan por delante nuestra salud mental", reflexiona Laura Baena
  • Isabel Matute ha trabajado más de cuatro décadas como aparadora, pero sólo ha cotizado seis años: "Veo el futuro totalmente negro"
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Publicada el 05/03/2021 a las 06:00 Actualizada el 08/03/2021 a las 18:49
Ada Santana, Laura Baena y Isabel Matute

Ada Santana, Laura Baena y Isabel Matute

IL

"Por ser mujeres". Es el lema que ha escogido el Gobierno para conmemorar el Día Internacional de la Mujer. Junto al rostro de Kathrine Switzer, primera mujer en correr una maratón, el Ministerio de Igualdad recuerda que "a todas nos unen situaciones y desigualdades que vivimos por ser mujeres". Con la imagen de la atleta, el mensaje más que a la superación apela a las barreras: las brechas que atraviesan a todas las mujeres por el simple hecho de serlo.

Cuando Ada Santana reflexiona sobre el primer momento en que los roles de género hicieron acto de presencia, piensa en el patio del colegio. "La típica historia de todos los niños", comenta. En su colegio había una pelota y no todos podían tenerla, pero curiosamente "siempre se asignaba a los niños para jugar al fútbol". Aquello que Ada tilda como "la típica historia" es una realidad cada vez más estudiada por urbanistas y sociólogos. En el patio del colegio empiezan a sembrarse las primeras desigualdades, con una pista de fútbol que ocupa el 80% del espacio pero utilizada por una minoría, habitualmente masculina.

Ada y sus amigas decidieron tomar cartas en el asunto. "Cuando tenía nueve años, les quitábamos la pelota y la llevábamos al baño de las niñas", una respuesta que nacía con vocación de rebeldía. No reclamaban el balón, sino su derecho a poseerlo. "A mí no me importaba la pelota, pero caí en la pregunta de por qué no podíamos tenerla nosotras". Las alumnas recogieron en ese momento su primera victoria: abrieron un debate en su clase, pelearon por la titularidad de la bola de cuero y consiguieron un reparto más equitativo.

Ada tiene ahora 22 años y aquello, aunque anecdótico, le sirvió para abrir los ojos. Las barreras no están ya en el patio del colegio, pero sí en las aulas. "Tienes que demostrar el doble o el triple lo buena que eres" y abanderar un discurso crítico aviva una réplica paternalista generalizada. "Todavía no tienes experiencia, ya vivirás, ya aprenderás". La joven, estudiante de Derecho en la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, participa en órganos de representación estudiantil y la sensación es siempre la misma: "Se tiende a infravalorar y a infantilizar a las mujeres".

Tampoco el ocio es espacio para la igualdad. "Los hombres pueden salir donde quieran y como quieran, nosotras siempre tenemos que andar con cuidado". Ada tiene memorizadas, como una suerte de protocolo, todas las pautas cuando la noche baña las calles: "No pasar por ciertas zonas, estar pendiente de cómo te miran y en los locales controlar que no te echen algo en la bebida". Aunque lo dice con una reconocida normalidad interiorizada, ella misma repara en que "esa incomodidad no es normal".

"La maternidad me empujó a renunciar"

Laura Baena hace años que terminó su carrera de Publicidad y Relaciones Públicas. Hace algo más de un lustro, un hecho determinante en su vida le conduciría a abandonar su puesto de trabajo. "La maternidad me empujó a renunciar a mi carrera profesional". Laura, de 39 años, recuerda los motivos: "Ya no estaba disponible todo el tiempo, necesitaba conciliar y se hizo muy complicado. Tanto que renuncié".

Laura tuvo que enfrentarse a una encrucijada que también se ha convertido en lo normal para ellas: escoger entre maternidad y carrera profesional. "Un sistema laboral que no apoya la maternidad, que no permite flexibilidad ni trabajar por objetivos, no tiene futuro", clama. En 2020, el 87,17% de las excedencias para el cuidado fueron solicitadas por mujeres. También eran mujeres el 93,20% del total de personas inactivas que no buscaron empleo para dedicarse al cuidado de personas dependientes.

"Cuando llega la maternidad, se destapan los roles tradicionales. Las mujeres asumen la carga de los cuidados", cuenta Laura. Habla en primera persona, después de haber experimentado en sus propias carnes la frustración de no llegar a todo. La carga física y la mental. "La conciliación es una utopía y ser madre y trabajadora en este país" sólo es posible a costa de "los abuelos, abuelas, las extraescolares y los malabares diarios que se llevan por delante nuestra salud mental". Pero la cuerda no siempre aguanta la tensión: con la maternidad llegan "las renuncias en forma de excedencia y reducciones". Las mujeres, una vez más, tienen que elegir.

Y con la elección, las barreras no se esfuman. "Las brechas de género están en el hogar, en la empresa, en la sociedad, en las pensiones, en los cuidados, en cada rincón", lanza la madre. De pronto, abandona la primera persona para instalarse en el plural: "Nos queda mucho camino por andar".

Isabel Matute ni siquiera pudo elegir. Madre de dos hijos, tuvo que ejercer de cuidadora mientras se dejaba la piel en el trabajo. En sus seis décadas de vida, suma 46 años de trabajo y sólo seis cotizados. Sus palabras pesan como una losa al otro lado del teléfono: "No he tenido vida". Isabel es la cuarta de cinco hermanas, todas mujeres. Cuando era pequeña, su padre decidió dejar su tierra y llevar a toda su familia a Elche. En el campo no había futuro. "Con doce años, en vez de meterme a la escuela me metieron en un taller", aquello se parecía a la esclavitud, rememora, un lugar hostil para una niña. Isabel pelea por ir al colegio y lo consigue, pero la experiencia dura un año. "A los catorce tengo que trabajar, me meto a aprendiza y voy aprendiendo el oficio".

El oficio es el de aparadora. Las manos de estas trabajadoras –habitualmente agrietadas, deformadas, marcadas por el trabajo– son las que se encargan de coser el calzado que marca nuestros pasos. Una profesión que intersecciona dos condiciones: feminización y precariedad. A partir de la década de los sesenta, el oficio brota con fuerza en suelo alicantino y mira directamente a las mujeres. Son ellas las que mejor encajan en los talleres clandestinos o en sus propias casas, asumiendo de esta manera la carga del trabajo y las tareas del hogar.

Futuro negro

Cuando Isabel apenas arañaba los diecisiete años, cierran la fábrica y la mandan a casa. En los escasos ratos libres que le concede la máquina, la trabajadora es quien de construir una familia. "Estás con el barrigón delante de la máquina", recuerda de su primer embarazo. Sus hijos no crecen entre sonajeros, sino enredados entre hilos y retales. Cuando era un bebé, su hija mayor "iba gateando y metió los dedos en el motor de la máquina, casi los pierde". Entre susto y susto creció. "La ves crecer y no has disfrutado de ella", las aparadoras son "madres ausentes", dice. "A pesar de vernos, no estábamos". Todos los aspectos de la vida familiar, lamenta, están condicionados por el trabajo.

Sin pensión y con enfermedades crónicas que jamás serán reconocidas como laborales, Isabel ve el futuro "totalmente negro". No es la única: las voces de las mujeres que han vivido en precario resuenan desde hace tiempo entre las empleadas del hogar o las camareras de piso. "Es injusto", se repite como un mantra. Isabel ha logrado ser una mujer "independiente, emancipada y trabajadora", pero los costes han sido demasiado elevados. A sus sesenta años, sus aspiraciones se resumen en una frase lapidaria: "Yo lo que quiero es conseguir dignidad y tranquilizarme, porque me estoy dejando la vida".

 

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14 Comentarios
  • Pepa Rosado Pepa Rosado 08/03/21 17:32

    "Y si no me sale del corazón
    voy a aprender a decir que no"

    Rozalén "Que no, que no", Goya a la mejor canción y una tía fantástica, de una película de otra tía fantástica Iciar Bolláin.

    https://youtu.be/CsnTVgXFOn8

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  • Atea Atea 08/03/21 12:40

    1932: Amelia Earhart se convierte en la primera aviadora en atravesar el Atlántico en solitario
    Amelia Earhart es uno de esos nombres que siempre nos viene a la mente cuando pensamos en mujeres pioneras en sus diferentes campos profesionales. Apasionada de la aviación, marcó muchos hitos y marcas de vuelo, pero el que la hizo más conocida fue el que la llevó a ser la primera mujer en atravesar el Atlántico en solitario. Desapareció a los 39 años, durante la travesía con la que pretendía ser la primera persona en dar la vuelta al mundo volando sobre la línea del Ecuador.

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  • Ibaetatik Ibaetatik 05/03/21 10:32

    Preparen sus negativos: ¿nadie se acuerda de las interminables jornadas de trabajo que muchos hombres han realizado, y realizan aún, en las fábricas, teniendo que meter horas y horas porque con el jornal no llegaba para alimentar a la familia, incluso llegando a doblar turnos? Sin hablar de hasta los 18 meses de mili que hicimos los hombres de mi generación y las anteriores. El artículo dice la verdad, pero no toda la verdad.

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    • mcguiver mcguiver 08/03/21 16:14

      Que ocurría cuando ese hombre agotado de trabajar llegaba a casa? Se ponía a limpiar la casa, preparaba lacomida y la ropa de los niños para el cole, ... Porque yo veía a mi padre y a mis vecinos que llegaban a casa y tenían el plato en la mesa, la ropa limpia y planchada,... No todas tenemos unos grandes ingresos para contratar a alguién que lo haga y lo hacemos nosotras. Pues eso, no se cuenta todo

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    • Arkiloco Arkiloco 08/03/21 13:33

      Pocos te vas a llevar

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    • Francisco Manuel Castaño Garrido Francisco Manuel Castaño Garrido 08/03/21 11:08

      A ver, en esta vida hay muchas formas de injusticias y no todas son exclusivas de las mujeres. Pero es evidente que hay un sesgo de género claro en esas injusticias que aporta una carga a mayores a las mujeres, y hoy es el día de conmemorarlo. Ese comentario aquí y ahora no procede. Por cierto, aprovechando que escribo me gustaría decir algo: el machismo no perjudica unicamente a las mujeres, el vivir en una sociedad machista también produce cargas en los hombres. Por ejemplo, a los hombres se nos incita desde pequeños a no demostrar nuestros sentimientos frente a los demás, lo cual lleva a que muchos de nosotros crezcamos amargados y no seamos capaces de mostrar el cariño que querríamos a nuestros seres queridos. Yo aún a día de hoy me siento incómodo cuando le quiero decir a mi padre que le quiero y darle un beso, cosa que no me pasa con mi madre. Los roles de género son perjudiciales PARA TODOS.

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    • MIglesias MIglesias 05/03/21 13:03

      ¿Usted no recuerda las miles de horas de trabajo en jornadas de 24 horas, 365 días al año de las mujeres que se quedan en casa a cuidar de sus hijos de ustedes, lavarles la ropa a ellos y a ustedes, plancharla, hacer la compra, hacerles la comida, tener su casa limpia y en orden, cuidar a sus enfermos, de los padres de ustedes, de los propios y del tío soltero y después abrirse de piernas para que ustedes se relajen? Y estar monas, claro, que uno llega a casa cansado y no quiere ver ojeras, lorzas ni malas caras.

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    • paco arbillaga paco arbillaga 05/03/21 11:10


      Ibaetatik: Aunque lo que dices es cierto, estamos en el tiempo que se conmemora el «Día de la Mujer Trabajadora», por lo que lo lógico es que se planteen los problemas que tienen las mujeres por el hecho de serlo, y con ello sus reivindicaciones laborales y sociales.

      Reseñar que también hay muchas mujeres que empalman largas jornadas de trabajo fuera de sus casas con el trabajo de horas y horas que supone atender una familia y las labores del hogar. Osasuna2 salu2.

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    • Atea Atea 05/03/21 11:03

      Mi abuela se levantaba a las 5 de la mañana a preparar el desayuno de mi abuelo que se iba a trabajar al campo. Luego despertaba a sus hijos, los vestía, más desayunos y se iba 2 km al río a lavar la ropa a mano sobre una piedra. Volvía a limpiar la casa, a preparar el almuerzo que tenía que llevar a mi abuelo donde trabajaba. Despues de dar de comer a sus 5 hijos, vuelta al río a recoger la ropa, a bañar a los niños y a preparar la cena que estaba lista cuando el marido llegaba. Después de cenar, a fregar los platos, acostar y preparar las cosas para la mañana siguiente. Así un día y otro hasta su muerte porque las mujeres nunca se jubilan de esas tareas, pero el que tenía interminables horas de trabajo era él. Manda narices.

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      • paco arbillaga paco arbillaga 05/03/21 11:41


        Atea: Tengo una edad, y eso, o parecido, lo he vivido en mi familia, en mi entorno. Hace unas decenas de años no había ni lavadora (en muchos sitios se lavaba en el río o en el lavadero del pueblo), ni butano (había que acarrear leña o carbón), ni aspiradora o robot, y todo ese trabajo, y otros mucho más, corrían a cargo de las mujeres. Lo he visto con mis propios ojos y he sido beneficiario de ese trabajo. Osasuna2 salu2.

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        • Atea Atea 05/03/21 12:02

          Recuerdo que mi abuela decía que si entraba algún huevo a la casa, se guardaba para el hombre, que para eso era el que trabajaba. Ella se levantaba dos horas antes y se acostaba dos horas después pero ya ves, en un artículo sobre las mujeres, en la semana de las mujeres, hay que aplaudir al hombre porque fue a la mili.
          Saludos Paco, y gracias por tus aportaciones siempre en defensa del feminismo.

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  • Setito de Tweeter Setito de Tweeter 05/03/21 09:35

    personalmente creo , ....Y PUEDE QUE ME EQUIVOQUE, pero creo que , es consecuencia del franquismo, el machismo, EL HOMBRE A TRABAJAR, LA MUJER A CASA ,Y CUIDAR LOS NIÑOS, y eso de algun modo profesional, de titulos, de saberes, etc....HA PERJUDICADO A LAS MUJERES , Y A TODAS, de algun modo u otro.
    gracias a valientes mujeres como uestedes, juana de arco, Marie Curi, Rosa Park ,Rosalind Franklin, Theresa de Calcuta y otras miles .....EL MUNDO HA IDO CAMBIANDO A FAVOR DE TODAS LAS MUJERES, pese a gobiernos fascistas de seguir impidiendoselo ...
    NADA DETENDRA EL CURSO QUE DEBE SEGUIR LO JUSTO, LO EQUITATIVO, DE LA IGUALDAD.

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  • paco arbillaga paco arbillaga 05/03/21 08:46


    A lo que describe el artículo añadiría las estrecheces en que viven miles de mujeres viudas que cobran una miserable pensión tras haber entregado su vida al cuidado de su familia, muchas veces los padres del matrimonio incluidos, y en ocasiones hermanos mayores.

    Desde luego que muchas madres y abuelas no han tenido una vida envidiable. Que se termine en ellas tamaña desigualdad. Osasuna.

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  • Ijon Tychi Ijon Tychi 05/03/21 08:33

    Por ellas, por todas....

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