Comunidad de Madrid

Iglesias revoluciona la campaña del 4M y da esperanzas a la izquierda a la espera de Más Madrid

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Que algo se estaba cocinando en Podemos de cara a las elecciones autonómicas de mayo era evidente. Sin embargo, el terremoto –otro más en las últimas horas en la región– ha sido de mayor magnitud de la esperada. Al final, será el mismísimo vicepresidente del Gobierno y líder de Unidas Podemos, Pablo Iglesias, el que baje a la arena política madrileña para hacer frente a la candidata conservadora, Isabel Díaz Ayuso. Un golpe de efecto que ha situado toda la presión de una posible candidatura de unidad de la izquierda sobre Más Madrid, a quien el movimiento ha pillado con el pie cambiado, y que desde el PSOE se ve con cierto recelo. Principalmente, dicen algunas de las fuentes consultadas, por el riesgo de que su entrada en el tablero electoral madrileño acabe por concentrar a buena parte del antiguo electorado de Cs alrededor del PP. "Si algún votante tenía dudas, ahora se va con Ayuso", señala un dirigente socialista.

Desde que se conoció el adelanto electoral en Madrid, en la formación morada no dudaron en poner en valor, tanto en público como en privado, la labor hecha por su actual portavoz en la Asamblea de Madrid, Isa Serra. Sin embargo, en el partido eran conscientes de que la candidata que salvó la papeleta morada en los últimos comicios se encontraba en una posición delicada. El Supremo tiene en sus manos una posible inhabilitación que podría tirar por tierra la candidatura antes de la cita con las urnas. Por eso, el partido empezó a trabajar discretamente en un plan B. Sin embargo, nadie vio venir la apuesta de Iglesias. Un desembarco que ha sido bien recibido en el grupo parlamentario. "Si eres un líder, te arremangas y bajas al fango cuando las cosas están en una situación crítica", dice una de las parlamentarias. 

No es ningún secreto que Podemos se estaba moviendo en un escenario extremadamente delicado. En los últimos comicios, a los que acudió tras la ruptura traumática con Íñigo Errejón, la formación morada logró entrar por los pelos en la Asamblea de Vallecas con un 5,56% de los votos y 7 diputados. Ahora, las encuestas les situaban, de nuevo, en el alambre del 5%, ese límite que determina si los votos otorgan representación o se pierden por el camino. Algo que preocupaba, y mucho. Este martes, sin embargo, en las filas moradas, que la semana pasada eran un búnker, se respira más tranquilidad. "Va a ser un buen revulsivo para sacar a gente a las urnas. Este movimiento cambia totalmente el tablero político", señalan fuentes del grupo parlamentario. Tanto es así que las encuestas publicadas recientemente ya se han quedado viejas.

En las últimas elecciones autonómicas, las de mayo de 2019, la abstención se situó en el 31,9%. En total, 1,5 millones de electores prefirieron quedarse en sus casas en lugar de ir a los colegios. Según un estudio elaborado una semana después de la cita con las urnas por SocioMétrica para El Español, más de 300.000 de esas papeletas que no fueron introducidas en las urnas eran de votantes que en las generales de abril habían dado su respaldo al PSOE y a Unidas Podemos, si bien el análisis también dejaba entrever que la mayor bolsa abstencionista se encontraba alrededor de Ciudadanos. "Aquí [en la abstención] tenemos mucho que trabajar. Si se consigue movilizar a un 10% o a un 20% de los que se quedaron en casa en las últimas autonómicas podemos alterar el escenario y sumar", dice una dirigente al otro lado del teléfono. 

El salto del vicepresidente a la arena política madrileña se ha producido cinco días después de que IU comenzase a presionar para conformar una suerte de Frente Popular en Madrid que abortase cualquier posibilidad de un Ejecutivo integrado por la extrema derecha tras el 4M. Y ha venido acompañado justo de eso, de un ofrecimiento a la única fuerza que, junto a ellos, se encuentra a la izquierda del PSOE: Más Madrid. Por supuesto, no ha hablado de una fusión orgánica, sino que lo que ha planteado a los de Mónica García es "una candidatura única para ganar". "El enorme peligro y la enorme oportunidad que se nos ha abierto requiere que tengamos la responsabilidad, la humildad y la altura de miras necesarias para ir todos unidos en una candidatura de izquierdas que sea capaz de ganar a Ayuso", ha señalado en un vídeo enviado a la militancia.

Todas las miradas en Más Madrid

"Se ha trasladado un ofrecimiento claro, nítido y evidente desde el respeto. Cada uno verá ahora lo que hace", apunta un diputado morado. En privado, desde IU confiaban la semana pasada en que su propuesta fuese recogida por los electores de izquierdas de forma masiva y que eso terminase por desbordar a ambas formaciones, obligándolas a buscar un punto de entendimiento de cara a la cita con las urnas. Ahora que Iglesias ha movido ficha, la pelota se sitúa sobre el tejado de Más Madrid. En la formación que capitanea Mónica García el anuncio del vicepresidente les ha pillado a contrapié. Se podían esperar alguna sorpresa, pero no de tal magnitud. Y son conscientes de que el giro de timón de los morados coloca ahora sobre ellos mismos toda la presión para la conformación de una candidatura de izquierdas de cara a la cita electoral.

En el partido llevan horas reuniéndose para analizar la situación. Por el momento, la única comunicación oficial ha sido la de su líder. En declaraciones a los medios, García ha asegurado que ha escrito a Iglesias nada más enterarse de la noticia y que ambos han quedado "en dialogar". En varias ocasiones se le ha preguntado si era posible esa candidatura de unidad y si habría algún problema con las listas. Sin embargo, se ha limitado a señalar que su formación siempre se ha mostrado abierta "a un diálogo sincero y honesto", al tiempo que ha afeado al líder de los morados haberse enterado de esta propuesta por los medios. "Nos vamos a entender seguro. ¿Cuál es la mejor manera? Nuestra preocupación es ser capaces de activar a todos los ciudadanos decentes y progresistas para que no se queden en casa. Que venga Iglesias no cambia nada, cambia en Unidas Podemos", ha señalado.

Algunas voces apuntan que con el paso dado por Iglesias ya no existe ese riesgo de que alguna de las tres candidaturas de la izquierda –PSOE, Más Madrid y Podemos– se quede por debajo del 5%, perdiéndose así sus votos. Por tanto, no sería un problema el acudir en listas separadas. No hay miedo, no obstante, de que la formación morada, con el actual vicepresidente al frente, pueda pegarles un bocado el próximo 4M. Es cierto que buena parte de los votantes de la esfera de Más Madrid vinieron de Unidas Podemos. Sin embargo, por lo general los electores de este espectro no tienen una buena opinión de Iglesias. En el barómetro electoral de febrero, el 16,8% de los votantes de Más País dieron al líder de los morados la valoración de "muy mal". Y solo el 5,5% le situaron como su candidato favorito para el Gobierno.

"Concentración del voto alrededor del PP"

La operación de una candidatura unitaria no es sencilla. Primero, por la brecha que separa a ambos partidos desde hace un par de años, cuando Errejón se bajó de la candidatura de la formación morada para hacer tándem con Manuela Carmena, un movimiento que sigue teniendo consecuencias en la actualidad –hace un par de semanas se produjo una escisión en el grupo de Más Madrid en el consistorio–. Y segundo, por el poco tiempo que tienen para intentar restañar las heridas. La Loreg, en su artículo 44.2, recoge que los partidos que establezcan un pacto de coalición para concurrir conjuntamente a una elección deben comunicarlo a la Junta Electoral "en los diez días hábiles siguientes a la convocatoria". En este caso, el decreto se publicó el día 11 de marzo, por lo que tienen hasta este domingo para ponerse de acuerdo.

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Mientras tanto, los socialistas madrileños miran también con atención el movimiento del vicepresidente del Gobierno. Y no lo ven con buenos ojos. "Si tiene alguna consecuencia, desde luego no va a ser buena para la izquierda y lo va a ser para Ayuso", apostilla un miembro de la dirección del PSOE en Madrid. El dirigente tiene claro que el salto de Iglesias a la política madrileña pone en una situación delicada a Ciudadanos, que ahora tiene todas las papeletas, dice, de quedarse por debajo del 5%. "Cualquier posibilidad de que tuviera representación en la Asamblea ya ha pasado a mejor vida", apunta un diputado de los socialistas en la Cámara regional, quien añade que la naranja podía ser una pieza clave para conformar mayorías alternativas al PP y a la extrema derecha en la región.

"Ahora lo que se va a producir es una concentración del voto alrededor del PP. Si había votantes pensando en Cs, ahora se irán con Ayuso", sostienen las fuentes pulsadas. No les preocupa que Iglesias pueda causar al partido una fuga por la izquierda: consideran que su electorado está "muy asentado" y "no tiene nada que ver" con el de Podemos. Una "avería" mayor, dicen, puede ocasionar en Más Madrid, porque la apuesta por una candidatura unitaria creen que puede provocar una salida de parte de sus electores hacia las filas socialistas. De todos modos, lo que tienen claro es que el vicepresidente le ha puesto en bandeja la campaña a Ayuso. Hace una semana, su lema era "socialismo o libertad". Ahora, "comunismo o libertad". Lo único bueno que ven es que esta polarización reforzará la imagen de Ángel Gabilondo "como candidato sensato, responsable".

En las filas moradas, sin embargo, creen que era el momento de dar un golpe sobre el tablero político y poner toda la carne en el asador. El electorado de derechas, dicen, ya estaba movilizado. Lo que se necesitaba era un perfil fuerte de cara al 4M. "Hay que salir a ganar. Y, para ello, tenemos que tener al mejor candidato posible", sentencia un parlamentario.

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