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20 años del 11S

Políticos españoles, 20 años después del 11S: "Desde ese día EEUU creyó que podía declarar cualquier guerra"

  • Pablo Echenique, Inés Arrimadas, Javier Fernández-Lasquetty, Cuca Gamarra, Juan López de Uralde, Andrea Fernández, Luis Garicano, Isabel Serra, Alejandro Fernández, Sara Giménez y Agustín Zamarrón cuentan a infoLibre cómo vivieron los atentados del 11S y qué lecturas hacen dos décadas después
  • La imagen del humo saliendo de las Torres Gemelas horas antes de desmoronarse y el caos mundial de aquel 11 de septiembre de 2001 han quedado grabados en la memoria colectiva de toda una generación
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Marta Monforte / José Enrique Monrosi
Publicada el 11/09/2021 a las 06:00 Actualizada el 11/09/2021 a las 13:23
Las torres del World Trade Center ardiendo poco después de ser golpeadas por aviones la mañana del 11 de septiembre de 2001 en la ciudad de Nueva York.

Las torres del World Trade Center ardiendo poco después de ser golpeadas por aviones la mañana del 11 de septiembre de 2001 en la ciudad de Nueva York.

Todo el mundo recuerda qué hacía exactamente aquel 11 de septiembre de 2001. Incluso los más pequeños, que jamás habían escuchado palabras como terrorismo, atentado o explosión, fueron conscientes de que algo pasaba. Y no precisamente bueno. Buscaron respuestas en la televisión, la radio, deseando saber, tratando de comprender. Esas imágenes, la del humo saliendo de las Torres Gemelas, el caos y la confusión de esos primeros momentos y la posterior caída de aquellos edificios emblemáticos han quedado grabadas en la memoria colectiva de toda una generación.

El mundo entró en pánico aquel día: Estados Unidos, ese país percibido como poderoso e indestructible, colapsó. Todo empezó de madrugada, cuando 19 terroristas de Al Qaeda secuestraron cuatro aviones comerciales en distintos puntos de la costa oeste de Estados Unidos. A las 8.46 (14.46 hora española) se estrellaba el primer avión contra una de las Torres Gemelas, en Nueva York. A las 9.03 el segundo avión chocaba contra la otra torre. Media hora después, a las 9.39 el tercer avión impactaba en el Pentágono, en una zona de oficinas y sin ocupar. El último de ellos se estrellaba a las 10.03 horas en Shanksville, Pensilvania, después de que la tripulación y los pasajeros se enfrentasen a los secuestradores en la cabina del aparato. En total: 2.977 personas muertas o desaparecidas.

Todo ello ocurrió en un breve lapso de tiempo, pero la confusión inicial llevó a los programas matinales estadounidenses y, en consecuencia, a los informativos españoles, a definirlo como un accidente de avioneta tras el primer impacto en una de las torres. Pero con el segundo quedó claro que no había sido un accidente. “La otra torre, Ricardo”. Esa frase dirigida en directo por el presentador de los informativos de Antena3 Matías Prats al corresponsal de la cadena en Estados Unidos, Ricardo Ortega, todavía resuena en la cabeza de muchos.

¿Dónde estaba y cómo lo recuerda?

Sara Giménez, diputada de Ciudadanos y miembro de la Ejecutiva del partido, recuerda perfectamente ese momento televisivo. "El grito desgarrado de Matías Prats nos ha calado a todos. El sentimiento que te genera es casi un estado de shock, de miedo, de sentimientos que también nos retrotraen a lo sucedido años más tarde en España, con el 11M, cuando las tragedias tienen en común el sentimiento de dolor", reflexiona. Su compañera de partido y líder de Cs, Inés Arrimadas, era una estudiante veinteañera cuando pasó. "Recuerdo que pensé que eran imágenes que quedarían para siempre grabadas en mi memoria. Que aquello era algo que no íbamos a olvidar nunca, en la vida", relata.

"Cuando tuvo lugar el impacto del primer avión, estaba en una cafetería con mis amigos en la universidad. Me fui corriendo a casa y vi el impacto del segundo avión, lo cual confirmaba que no había sido un accidente sino un atentado terrorista. Con este tema me ocurre lo mismo que con el secuestro y asesinato de Miguel Ángel Blanco o con los atentados de Atocha, que recuerdo exactamente dónde estaba y con quién estaba. Supongo que le ocurre lo mismo a todo el mundo", rememora el portavoz de Unidas Podemos en el Congreso, Pablo Echenique. Un relato similar al de su homóloga en el Congreso por el Partido Popular, Cuca Gamarra. "Estaba en Logroño, en casa de mis padres y tras la comida con mis hermanos y amigos no podíamos despegarnos del televisor ante lo que estaba ocurriendo. Impactados y absolutamente impotentes", narra a infoLibre.

A otros, como al diputado Juan López de Uralde, les pilló trabajando. "Estaba en la oficina de Greenpeace en Madrid. Acababa de asumir el puesto de director en España y estábamos planificando actividades. Alguien nos avisó de que pusiéramos la tele porque un avión había chocado contra las Torres Gemelas en Nueva York. Nos conectamos y lo estuvimos siguiendo con una mezcla de incredulidad, estupor y preocupación. Pareciera que aquel día se paró el mundo, porque su impacto se alargó durante meses. Fue brutal", expone. También le sucedió a Agustín Javier Zamarrón, diputado del Grupo Socialista y médico de profesión. "Ese día tuve muchas consultas y no paré ni un minuto. Llegué a casa y me encontré a mi hijo sentado en el suelo, con la mirada fija en la televisión. En ese momento se produjo el segundo atentado. Nos quedamos los dos allí, atónitos, mientras él me iba contando lo que había pasado en la otra torre", relata.

El actual consejero de Hacienda de la Comunidad de Madrid, Javier Fernández Lasquetty, trabajaba en La Moncloa, en el gabinete del expresidente José María Aznar, por aquel entonces. "Estaba comiendo en mi casa cuando se produjo el impacto del segundo avión. Lo vi en directo. Inmediatamente regresé a La Moncloa. Pasé todo el resto del día reunido con mis compañeros de gabinete, trabajando mientras veíamos por televisión el hundimiento de las torres. Aznar estaba regresando de un viaje internacional y estuvimos constantemente en contacto con él", explica.

Luis Garicano, eurodiputado de Cs y vicepresidente de Renew Europa, lo vivió desde Estados Unidos. "Era el primer día de trabajo de mi mujer, en la universidad de Ohio, en Columbus. Estábamos haciendo papeleo para el parking, el permiso de entrar a los edificios, la tarjeta de identidad, y a medida que íbamos entrando en la oficina, íbamos escuchando lo que estaba pasando. Eran las 8 de la mañana cuando llegamos. Cuando fuimos al departamento de Ciencias Políticas estaba todo el profesorado llorando. Fue terrible. Cerraron la ciudad, entraron los soldados, los tanques, y aviones militares estuvieron sobrevolando toda la mañana. Fue durísimo", narra.

Isabel Serra, portavoz nacional de Unidas Podemos y Andrea Fernández, diputada del PSOE en el Congreso, eran muy jóvenes. "Era muy pequeña, tenía 12 años y estaba en casa de mi madre viendo las imágenes en la televisión. Me acuerdo del gran impacto que fue", recuerda la primera. "Me acuerdo perfectamente, tenía nueve años e iba a cuarto de primaria –rememora la segunda–. Volvía de clase y me senté a comer con mis padres, que estaban muy tensos. Vimos en directo el segundo impacto en el telediario. Entonces no tenía capacidad para entenderlo del todo, pero se percibía un ambiente parecido a cuando había atentados de ETA. Yo lo asocié a Miguel Ángel Blanco, ese entorno, esa tensión, ese miedo".

¿Qué impacto cree que tuvo para Occidente en general y para España en particular?

"Diría que, a nivel global, además del shock civilizatorio que supuso descubrir que la primera potencia militar del mundo podía ser atacada en su propio suelo con la incertidumbre que eso conllevaba, se abrió una época en la que Estados Unidos parecía legitimado para declarar cualquier tipo de guerra –reflexiona Pablo Echenique–, al margen de una parte importante de la comunidad internacional, incluso de una parte de sus aliados, siempre que se pudiera argumentar que tenía algo que ver con la lucha contra el terrorismo. En España, eso tuvo terribles consecuencias, simbolizadas muy especialmente con la reunión en las Azores entre Bush, Blair y Aznar para declarar una guerra ilegal y basada en mentiras (las inexistentes armas de destrucción masiva), poniendo en primera línea de fuego a miles de jóvenes soldados españoles y dando excusa al terrorismo yihadista para cometer el mayor atentado terrorista en suelo español el 11 de marzo de 2004".

No opina igual Alejandro Fernández, líder del Partido Popular en Cataluña. "La apuesta atlantista de Aznar me parece una de las decisiones más audaces de la política exterior española de los últimos 200 años. Pues bien, aquel atentado y sus consecuencias posteriores desmontaron una proyección atlántica que hubiera permitido a España recuperar su lugar en el mundo. Fue una muy mala noticia para España", valora. A Agustín Javier Zamarrón le sorprendió la actitud del entonces presidente norteamericano George Bush. "Tardó mucho tiempo en hacerse cargo y esa fue la muestra de la personalidad de este individuo. Pero después no lo arregló, todo lo contrario. Marcó un devenir trágico, convulso y lleno de falsedades", opina.

"El ataque contra las Torres Gemelas y el Pentágono nos hizo conscientes de que nuestro modelo de convivencia –un modelo que, con sus limitaciones, se asienta sobre la libertad y el respeto de la persona– era algo que ya no podíamos dar por descontado. Pero el 11S también nos hizo ser más conscientes de nuestro vínculo transatlántico y con Europa y de nuestra gran responsabilidad personal y como país: la libertad, la primacía de la persona y el respeto del otro, de quien es diferente, son un legado que es necesario renovar continuamente y defender sin miedo", valora Cuca Gamarra.

Fernández cree que, tras el ataque, se produjo un "cambio de paradigma muy grande" con ,"cambios geopolitios y alta convulsión social". También recuerda los atentados del 11M y la contudente respuesta de la sociedad española. "Son acontecimientos que se entrelazan entre sí y terminan con la victoria de los talibanes en Afganistán", valora. "Pero quiero pensar que no es el final. Hay una semilla de cambio muy importante, con el feminismo al frente". Su compañero de partido, Zamarrón, reflexiona sobre los cambios y migraciones que se han producido en occidente, antes y después de los atentados. "Occidente siempre ha tenido migraciones y, al final, nuestra cultura es una suma de identidades. Leía recientemente la historia de Constantinopla, de Julius Norwich. Relata cómo a través de las cruzadas se perpeñaban masacres, con el componente religioso en el centro, una historia que se acaba repitiendo de algún modo", expone.

Para Lasquetty y Garicano estos atentados fueron decisivos en la lucha contra ETA. "Occidente obligó a recordar que la libertad y la sociedad abierta tienen enemigos, y que tenemos el deber de defendernos de ellos. A España, en particular, le sirvió para que todo Occidente entendiera mejor lo que sufríamos bajo los constantes ataques terroristas de ETA. Aznar lo aprovechó para lograr un nivel de apoyo internacional en la lucha contra el terrorismo como nunca antes ni después tuvimos", valora el primero. "Tuvo muchos impactos, pero quizás el más importante fue el fin de ETA. El terrorismo y la tolerancia de algunas sociedades con el terrorismo terminó ese día y a partir de ahí la desarticulación de ETA fue inevitable", zanja el segundo.

Isabel Serra cree que, tras los atentados, "se justificaron medidas de excepción fuera de cualquier control democrático": "El 11S ha significado la constantación para la gente de algo que hasta ese momento a lo mejor no todo el mundo asumía y es que los poderes militares no pueden rediseñar el mundo por mucho poder que tengan", opina. "Los estados aprovecharon ese atentado para tensar los límites de los derechos de la ciudadanía en cuanto a libertad de expresión. Se aprovechó para tensar también el discurso hacia la polarización buenos demócratas/malos, y aquí entra el racismo, la discriminación a otras religiones, países etc. Se exacerbó el nacionalismo con la construcción de un chivo expiatorio que era todo el que no piense como el gobierno. Se tomaron medidas excepcionales de control de comunicaciones y de libertad de expresión con la excusa del terrorismo...que permitieron que fuera posible la persecución a Assange, por ejemplo".

"La primera impresión fue de vulnerabilidad, ya que había sido un ataque en el corazón del 'imperio'. No parecía posible que algo así pudiera ocurrir. En España se generó una sensación también de inseguridad. Recuerdo que durante meses hubo un parón muy fuerte por ejemplo de afiliación a Greenpeace. La gente tenía un miedo seguramente difuso, pero que existió. En mi caso, y desde una ONG, vivimos con mucha preocupación el recorte que supuso para los derechos humanos, ya que parecía que todo iba a valer a partir de entonces para combatir el terrorismo. De hecho este y otros atestados se utilizaron posteriormente para justificar persecuciones contra las organizaciones y los derechos civiles en todo el mundo. La propia ley mordaza española es hija de esa nueva doctrina", concluye López de Uralde.

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13 Comentarios
  • pablos pablos 12/09/21 08:40

    Es importante decodificar el concepto de político, estan los políticos con cargo institucional y que viven de la política o de la politiquería y estan las miles de personas que diariamente a través de las distintas formas de participación social están haciendo POLITICA y que no cobran nada. Posiblemente estos últimos y dado que las politicas de las instituciones tienen tan poca utilidad para la gran mayoría de los ciudadanos, sesn mas importantes que los políticos "profesionales".

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  • magonzalezher magonzalezher 11/09/21 22:47

    Me permito recordar, que un mismo día de 1973 USA propició un golpe de Estado contra Salvador Allende, que provocó muchas más muertes, violencia y miseria.

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  • CinicoRadical CinicoRadical 11/09/21 20:13

    No solo USA, gobiernos autoritarios, lo justificaban como lucha antiterrorista, actos de represión, o matanzas directamente, . Somos en Alerta 4.
    " Libertad o seguridad ? resultado ni lo uno ni lo otro.
    Guerra eterna "

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  • GRINGO GRINGO 11/09/21 15:46

    Nunca sabremos la verdad de todo lo que pasó alrededor del 11S, y si están los EEUU por medio, que todo lo teatraliza, lo exagera y lo manipula, todavía menos.

    Los EEUU tienen en su historia reciente suficientes conflictos creados de forma artificial, en beneficio de sus intereses económicos, sólo económicos, no tanto de los beneficios de los que dicen defender.

    A los Servicios de Inteligencia de los EEUU, se le pasó de largo toda la información que podría generarse alrededor del proceso de aprendizaje, movimiento de personas (19 ejecutores y a saber cuantos implicados), objetivos, etc,etc,etc, toda la red tejida en los países del Golfo, Oriente Medio y resto del mundo...

    Poco NO, nada se comentó de los negocios de la familia Bush con la familia de Bin Laden y como les pusieron un avión para salir de los EEUU con destino a Arabia Saudí.

    En aquellos días se comentó que, incluso nuestra policía PN, alertó a los americanos sobre las intenciones y las sospechas que les infundía un personaje como Mohamed Atta, pues ni puto caso...

    Quién o quienes se beneficiaron de los conflictos posteriores ??, quizás la industria armamentística de los EEUU, que al final son los que patrocinan y financian entre otros a los políticos made in USA.

    A los gobernantes de los EEUU no hacía falta convencerles de que podían generar guerras por el mundo, ya lo habían hecho antes en Corea, Vietnam, etc,etc,etc, en lo que si pudo influir es en el sentimiento de esos americanos que no miran más allá de su bandera y que, al igual que aquí en España, les sirve a muchos para tapar todo.

    A partir de entonces, nada se cuestionaba, todo era TERRORISMO, incluso ellos...

    Seguro que hubo americanos que ese día se dieron cuenta de lo que tiene que ser vivir rodeado de bombas y así durante generaciones, como les pasa a los palestinos y otros pueblos que viven en perpetuas guerras, durante generaciones, les habrá servido de algo ??.

    De esas personas, de esos países, nunca habrá una película ni un relato que nos haga empatizar con ellos, al fin y al cabo, para qué, si a una noticia cruel le sigue otra que tapa la anterior y así hasta el infinito.

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    • Teresa A Teresa A 11/09/21 17:45

      Que razón tiene usted Gringo.

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  • losdel38 losdel38 11/09/21 13:28

    El comportamiento de EEUU en este mundo de siempre ha sido de "Chulo" de " Macarra" atropellando y avasallando, cuando llegaron los soldados EEUU a España y pisaban tierra, peleas sean policias o paisanos al Santisimo Franco lo cojieron por los huevos y le dijeron vamos hacer en España todas las bases que queramos....te enteras.

    ¿Sobre las torres y los aviones?

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  • Angel10 Angel10 11/09/21 12:43

    Como el cuento, nos mostró que el emperador estaba desnudo, el problema es que ni aún así se quiso ver, USA entró en un deriva de policía mundial o mas bien de matón de patio de colegio y muchos países aunque no compartieran la solución se veían sin demasiadas fuerzas para negar el diagnóstico, USA había sido atacada y tenían derecho a la venganza, era así y sin embargo todos sabemos que la venganza es algo nefasto en lo personal y mucho mas en lo político.

    20 años después, seguimos comprobando la desnudez del emperador por mucho que los aduladores se inventen criterios y conceptos fake. 20 años después el mundo es mas inseguro, mas desigual, mas injusto y menos tolerante.

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  • JOECAR JOECAR 11/09/21 12:40

    El 11S tiene más sombras que luces y aún está por dilucidarse la verdadera autoría y planeamiento, sobre lo que han corrido ríos de tinta. De todas formas hay un hecho que la opinión publica USA no quiere admitir y es que en el Pentágono no hubo avión. Se han analizado las imágenes de la cámara del aparcamiento y muchas otras, dejo el link (http://11-s.eu.org/11-s/V%EDdeos%20Pent%E1gono) y a día de hoy no hay evidencias claras y contundentes de lo que se dice oficialmente. Biden se ha comprometido a desvelar documentos, pero ni con las promesas de Trump, nadie se atreve a decir la verdad de lo que fue el 11S. MIENTRAS ESO NO SUCEDA, las teorías conspiratorias seguirán y algunas de ellas con visos de que sean ciertas.

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  • bidebi bidebi 11/09/21 11:38

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    Como sabemos, “terrorismo” es la violencia ejercida por “nuestros” enemigos y la violencia ejercida en nuestro nombre se llama guerra de liberación por la libertad. “Nosotros” matamos mucho más que los “terroristas”, y a población civil desarmada, pero al ser los buenos estamos justificados. En realidad, los tres mil muertos causados por los yihadistas en las Torres son una anécdota numérica si los comparamos con los centenares de miles de muertos que los buenos han causado posteriormente en las sucesivas invasiones. Pero seguimos siendo los buenos.
    El supuesto principal organizador de los atentados era un príncipe saudí y ninguno de los participantes era afgano. Sin embargo, todos ellos y todo el diablo talibán fueron creados, subvencionados y armados por los EEUU.
    ¿Cabe entender algún tipo de proporcionalidad entre los ataques de tres aviones y las invasiones militares de Afganistán, Iraq, Libia y Siria y su destrucción total como países?. Si no entendemos la proporcionalidad, porque no existe, cabría pensar que había algo más en los objetivos del 11/S que lo que nos cuentan como propaganda.

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  • bidebi bidebi 11/09/21 11:38

    Suele ser recurrente preguntar “¿dónde estaba usted ese día?”. Lo mismo para el 11/S del 2001 que para el 23/F del 81 o el día de la NASA en la Luna.
    Yo a esa hora del 11/S me incorporaba al trabajo, estaba en mi despacho donde tenía un televisor y nos reunimos como diez personas. Fue tan impactante como el 23/F con la diferencia que en el golpe español el impacto emocional empezó en la radio. Recuerdo que lo primero que pensé y lo dije fue “ha comenzado la tercera guerra mundial”. Después he sabido que a mucha gente se le pasó por la cabeza la misma idea. Era la primera vez que el imperio era atacado en su propio territorio. Anteriormente había sido atacado por Japón pero en la base de Hawai. Los dos ataques, el japonés y el yihadista, ocasionaron tremendas consecuencias.
    Al igual que en el 23/F o en la llegada de la NASA a la Luna, en el 11/S siempre han existido dudas sobre la versión oficial. Debemos de tener tendencia a no creer lo oficial cuando algo nos impacta mucho. En la última película de éxito sobre el atentado se insinúa que altos jefes militares y/o algunos servicios secretos ya estaban alertados de un inminente gran ataque en suelo USA. Parece que puede tener cierta credibilidad esta versión de los acontecimientos. Recuerdo que le fue comunicado el ataque a Bush en directo cuando visitaba una escuela, y su reacción de aplomo asombró.
    Pero lo que me parece más importante de todo esto es nuestra percepción de la realidad y la interpretación que hacemos de los acontecimientos dependiendo de la propaganda que recibimos. Por cierto, otro 11/S, pero de 1973, Chile sufrió otro ataque patrocinado por los USA, con bombardeo incluido del palacio presidencial, causando la muerte del gran presidente Allende y miles de muertos y represaliados. Pero en nuestro imaginario 11/S es el ataque al imperio, no el ataque del imperio a Chile.

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  • Androide paranoide Androide paranoide 11/09/21 10:02

    Nunca necesitaron muchas excusas para invadir países, instigar golpes de estado, fomentar guerras y otras tropelías, para la salvaguarda de los intereses del imperio USA. Esta fue una excusa mas, los inocentes pagaron con sus vidas como siempre, y los señores de la guerra continuaron haciendo negocio, se mueve mucha pasta cada vez que se inicia una guerra.

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