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Centenario del PCE

"Mientras haya un ser humano explotado, habrá comunistas"

  • Diferentes responsables políticos, intelectuales y militantes de todas las edades reflexionan con infoLibre sobre el pasado, presente y futuro del comunismo en el centenario del nacimiento del PCE
  • Para la escritora Marta Sanz, “vivimos en un mundo tan bestia” que las propuestas de la socialdemocracia “parecen” lo “máximo” a lo que se puede aspirar
  • A ojos de Enrique Santiago, secretario general del PCE, hablar del comunismo como “algo del pasado” supone “aceptar” que “el único sistema posible es el del capitalismo, contra el que solo caben parches”
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Publicada el 26/09/2021 a las 06:00
De izquierda a derecha: el secretario general del PCE, Enrique Santiago; el líder de Juventud Comunista, Guillermo Úcar; y los escritores Marta Sanz e Isaac Rosa.

De izquierda a derecha: el secretario general del PCE, Enrique Santiago; el líder de Juventud Comunista, Guillermo Úcar; y los escritores Marta Sanz e Isaac Rosa.

EFE/EP

Madrid, 14 de abril de 1921. El teatro de la Casa del Pueblo, ubicada en el número 2 de la calle Piamonte, acoge uno de los congresos extraordinarios más complejos de la historia del PSOE. Sobre la mesa, el debate acerca de la adhesión del partido a la Internacional Comunista. La formación parte de dos posiciones enfrentadas: la favorable de Daniel Anguiniano y la reticente de Fernando de los Ríos. El debate se cierra con la imposición de las tesis contrarias a la unión y la salida de más de una treintena de militantes históricos de la organización, que inmediatamente ponen en marcha el Partido Comunista Obrero (PCO). Durante meses, la nueva formación convive con el Partido Comunista, nacida un año antes de las Juventudes Socialistas. Por mucho rechazo que existiese entre los jóvenes hacia la nueva organización, a la que tildaban de reformista, al final ambas formaciones terminan fusionándose. Es 14 de noviembre de 1921. Nace el Partido Comunista de España.

Han pasado ya cien años de aquello. Un siglo frenético marcado por dos dictaduras, una República, una guerra mundial, una guerra civil y una vuelta a la democracia asentada bajo una monarquía parlamentaria. Y El Partido sigue ahí, dando la batalla como puede. A pesar del derrumbe del bloque soviético de finales de los ochenta y de los cambios sociales y políticos, del avance imparable del sistema capitalista de libre mercado, de las tesis neoliberales. El comunismo, dicen a infoLibre media decena de responsables de la organización, militantes e intelectuales de todas las edades, sigue vivo. “Mientras haya un ser humano explotado, habrá comunistas; mientras haya injusticia social, habrá comunistas; mientras haya quienes pretenden cercenar nuestras libertades democráticas, habrá comunistas. Y tendrán trabajo que hacer”, señala Enrique Santiago, secretario general del PCE. Una idea que reitera Guillermo Úcar, líder de las Juventudes Comunistas. El Partido seguirá “existiendo” mientras siga habiendo “desigualdades”.

Para el escritor Isaac Rosa no es complicado en la actualidad ser comunista. Lo difícil, apunta, es no serlo. No se refiere a tener el carné de un partido. Ni siquiera “a definirse uno mismo como comunista”. Habla de “estar de acuerdo” con “una serie de principios y propuestas que forman parte de la tradición comunista”. “Cada vez más gente es espontáneamente anticapitalista, cada vez más gente comprende que no hay futuro ni vida posible bajo un capitalismo que funciona a golpe de crisis y que no solo deja desigualdad, precariedad y empobrecimiento, sino que está depredando el planeta y comprometiendo nuestro futuro como especie”, sostiene el autor de Tiza roja, que en alguna ocasión se ha dejado ver firmando ejemplares en la tradicional fiesta del partido. Y entre los posibles anticapitalismos, continúa, “seguramente el más fuerte y el más viable sigue siendo el comunismo”.

El periodista no hace referencia al “de hace un siglo”. Las cosas han cambiado mucho en todo este tiempo. Más bien, habla de una “versión actual, adaptada a los desafíos del futuro inmediato”. La escritora Marta Sanz, que en las generales de 2011 manifestó su apoyo a la candidatura de IU, reflexiona sobre ello. Para la crítica literaria “ser comunista” en este momento “tiene que ver con la defensa del común y de lo público”, con la confianza en la utopía y la “no identificación entre democracia y capitalismo que sustenta la ideología invisible que es la hegemónica”. “Con la posibilidad de transformación de la realidad desde una conciencia de clase que confluye, a partir de la visibilización de la vulnerabilidad y la necesidad de los cuidados, con las discriminaciones de género, de raza, con las brechas ecológicas y de salud”, asevera la autora de Pequeñas mujeres rojas y Parte de mí en conversación con este diario.

El secretario general de las Juventudes Comunistas trata de ir a lo concreto. Durante la charla, apenas hay mención alguna a la dictadura del proletariado. Es cierto que existe un objetivo último: que “caiga el entramado del régimen de 1978” y garantizar unas condiciones de vida dignas para todas las personas. Pero, por el camino, hay propuestas concretas. Habla de limitar los precios de los alquileres o de la subida del salario mínimo al 60%. No obstante, aclara que eso sería un “programa de mínimos”. “No son medidas definitivas, sino que permitirían ir avanzando”, cuenta. En materia de vivienda, por ejemplo, el objetivo final sería que toda fuese “un bien garantizado y público”. Lo mismo ocurre en el ámbito laboral. No les vale con que los trabajadores cobren “un poco más”, sino que aspiran a una sociedad que no esté sometida al “poder de mercado”. Es decir, en la que el trabajo se ajuste a las necesidades del ser humano y se escape de la lógica de currar más para consumir más.

Pero Úcar es realista. Sabe que hay muchas “propuestas concretas” que no podrían “aplicarse” porque habría una “enorme resistencia”, tanto política como económica. De ahí la necesaria ruptura con el régimen actual, con la monarquía y con una Unión Europea que roba “la soberanía popular”. En la misma línea se pronuncian algunos veteranos. Justo Carracedo entró en el partido durante los últimos compases de la dictadura. Nacido en el seno de una familia nada ligada a la izquierda, este ingeniero de telecomunicaciones empezó a militar con treinta años, tras llevar a cabo una reflexión que le hizo concluir que “el capitalismo y el imperialismo” solo conducían a una “barbarie” que era “inviable” tanto para el ser humano como para el planeta tierra. “Es necesario un proceso revolucionario para alcanzar el poder real y no hay gente”, apunta. Un “clamor popular”, dice Úcar, que se construye desde abajo, con organización y participación activa.

La convivencia con la socialdemocracia

También Sanz es consciente de la existencia de una resistencia feroz. “Siempre hay un límite para los cambios”, dice la escritora. Gobiernos con “las mejores intenciones”, llegados a un punto, “se dan de cabezazos contra la pared”. “Yo quiero una reforma fiscal radical ya, es urgente. Sin embargo, se pospone siempre, incluso en la agenda de gobiernos progresistas”, apunta. Desde su punto de vista, “vivimos en un mundo tan bestia” que las propuestas de la socialdemocracia “parecen” lo “máximo” a lo que se puede aspirar. “Nos hemos hecho keynesianas en una sociedad de trabajadoras pobres y flagrantes desigualdades. El sistema es violento, nuestra realización personal pasa por la autodestrucción, el estrés, la enfermedad, pero nuestros movimientos para transformar la realidad y sus jerarquías se ven permanentemente limitados por la oscura reglamentación de los intereses del mercado y del capital”, reflexiona Sanz.

Electoralmente, el Partido Comunista de España ha ido perdiendo fuelle desde la recuperación de la democracia. En las primeras generales, en junio de 1977, cosechó nada menos que 1,7 millones de papeletas y 20 asientos en el Congreso de los Diputados. Dos años después, logró escalar hasta los 23 parlamentarios. Y de ahí, retrocedió hasta los cuatro escaños. Era 1982. El PSOE de Felipe González estaba de moda. IU nunca fue capaz de superar los resultados de 1979. Algo que sí consiguió Unidas Podemos, que integró en su seno electoral a los comunistas. La llegada de los morados supuso un auténtico revulsivo para la izquierda. Hasta tal punto que, por primera vez desde la Segunda República, se ha conformado un Ejecutivo de coalición. Un Gobierno en el que se sientan representantes vinculados al PCE. Sin ir más lejos, Santiago es secretario de Estado de Agenda 2030. Y la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, también tiene carné del partido, a pesar de que se desvinculase de IU hace algo más de un año.

Es innegable que muchas de las propuestas que plantean ahora coinciden con las que pone sobre la mesa la socialdemocracia. “Las actuales son netamente socialdemócratas”, reconoce Carracedo, que este fin de semana volverá a acudir con sus 78 años a la fiesta del PCE. Otra cosa, dice, es que estos planteamientos chocan frontalmente con quienes están al frente de las formaciones socialdemócratas. “El desplazamiento del eje cultural y político de las últimas décadas hacia la derecha hace que hoy los partidos de la familia socialdemócrata se sitúen en el espacio del liberalismo, mientras la derecha liberal corre varias casillas hacia la ultraderecha”, sostiene Rosa. En parte por eso, Carracedo cree que los comunistas tienen que estar ahí. Para que la socialdemocracia no se desvíe ni un milímetro de sus propuestas. Y para que, haciendo frente común, se pueda combatir “la barbarie del neoliberalismo”.

Más allá de eso, sigue existiendo alguna que otra distinción de fondo. Por ejemplo, dice el escritor, en lo relativo a la “propiedad de los medios de producción”. “La socialdemocracia acepta las reglas del juego del capitalismo, aplicando mecanismos correctores para paliar las consecuencias que tiene para los trabajadores. Los comunistas impugnamos la lógica del capitalismo y abordamos los problemas desde su raíz”, sostiene el secretario general del partido. Es, a grandes rasgos, a lo que se refería el líder de las Juventudes Comunistas cuando, poniendo como ejemplos la vivienda o el trabajo, iba un paso más allá de las propuestas de mínimos.

Pedagogía frente a la derecha

Cien años después de su fundación, la mochila histórica que carga a sus espaldas el PCE es enorme. El partido fue, por excelencia, la principal oposición que se encontró el régimen franquista durante las cuatro décadas de dictadura. Fue uno de los pilares fundamentales de la lucha por la recuperación de las libertades, aunque se tuviesen que hacer algunas cesiones por el camino. Algo que la derecha y la ultraderecha no están dispuestos a recordar. Desde la llegada de la izquierda a La Moncloa, tanto PP como Vox han utilizado permanentemente el término “comunista” para tratar de desprestigiar, o restar legitimidad, al actual Ejecutivo. Tanto es así que, incluso, han intentado esta misma semana reprobar en el Congreso de los Diputados a la ministra de Trabajo por defender el comunismo. Una petición que los conservadores registraron después de conocerse que Díaz había preparado un prólogo para una reedición del Manifiesto Comunista que se publica coincidiendo con el centenario del partido.

En su intento permanente de vincular el comunismo español con el estalinismo, la derecha se olvida de los movimientos que llevó a cabo el partido para alejarse del bloque del este en pleno florecimiento de las tesis eurocomunistas en Europa occidental. Para Santiago, lo que hacen partidos como PP y Vox es una “propaganda negra” tan “absurda” como “equiparar el cristianismo a la inquisición o las cruzadas”: “En este país, el principal constructor de la democracia y de las libertades siempre ha sido el Partido Comunista de España, por eso hemos sido ilegalizados tres veces en cien años”. Carracedo, militante de la vieja escuela, no considera “un baldón” el pasado soviético. “La mayoría de la gente del PCE se siente solidaria con la herencia de la URSS. Hubo errores y crímenes, sí, pero independientemente de eso es positiva, porque sin la existencia de la Unión Soviética no se habrían registrado muchos avances sociales”, reflexiona al otro lado del teléfono.

¿Y cómo se puede hacer frente a esa “propaganda negra” de la que habla el secretario general del PCE? En su opinión, es un mensaje que “se combate leyendo”. “Los intentos de retorcer la historia supongo que se resuelven con pedagogía y matizando un concepto de equidistancia que en la Transición sirvió presuntamente para la conciliación nacional y lo que hoy propicia es el robo del lenguaje, la tergiversación de los hechos y el mundo al revés”, opina Sanz. Rosa, sin embargo, cree que es una “batalla perdida, por lo que es mejor no darla”. En este sentido, el escritor considera que el comunista que pretenda combatir esta “distorsión” acabará estrellándose “contra un muro” y sumido en la “melancolía”. “En España, la derecha política y mediática (y parte del centroizquierda político y mediático) es furibundamente anticomunista, y lo ha seguido siendo en democracia”, reflexiona.

Para el periodista, lo único que se puede oponer a dicha distorsión es “la memoria del comunismo español durante la dictadura, la transición y ya en democracia, siempre en la vanguardia de la lucha por las libertades, a costa de grandes sacrificios personales”. Mientras tanto, hay que seguir hacia delante. Porque, asevera Santiago, hablar del comunismo como “algo del pasado” supone “aceptar” que “el único sistema posible es el del capitalismo, contra el que solo caben parches”. “Trabajar por el comunismo es una propuesta de futuro”, sostiene. Seguramente, dice Rosa, los comunistas de hoy “no conseguirán instaurar” una sociedad como la que dibujan. “Pero por el camino habrán mejorado la vida en su barrio, o habrán contribuido a que sus compañeros de trabajo se organicen y defiendan sus derechos”, sentencia el escritor.

 

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35 Comentarios
  • Setito de Tweeter Setito de Tweeter 27/09/21 17:35

    "Mientras haya un ser humano explotado, habrá comunistas"

    COMUNISTAS = PODEMITAS......LOS CUAL DEFENSORES LABORALES DE ESCLAVIZADOS Y EXPLOTADOS POR LAS RATAS DE LAS DERECHAS PP-VOX-CS-PSOE DE SIMULACION DE IZQ REAL !!!

    ¿¿hasta cuando tragareis ....negareis ver la puta realidad.....seguireis viendo putos medios untados de los poderosos de la jodida derecha facha ...Y ACABANDO VOTANDOLES EQUIVOCADAMENTE COMO PUTOS IMBECILES IGNORANTES ?????

    ¿ como pudisteis ser tan tan gilipollas tantas decadas ??
    OBVIANDO VER LEER LA REALIDAD ??
    mucho GH MUCHO OT.....Y ASI VAN VUESTRAS JODIDAS VIDAS,.....



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  • Isabelle006# Isabelle006# 27/09/21 14:09

    TV REDES

    Continúa la obsesión de Vicente Vallés con Pablo Iglesias y abre su informativo con una noticia fake.

    El presentador de Antena3 incendia las redes sociales tras inaugurar el telediario que conduce con la noticia de un supuesto escrache a Pablo Iglesias en las fiestas del PCE." LÚH


    https://luhnoticias.es/continua-la-obsesion-de-vicente-valles-con-pablo-iglesias-y-abre-su-informativo-con-una-noticia-fake/

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    • GRINGO GRINGO 27/09/21 15:00

      A3 (A penas tres) sigue los dictados del grupo Atresmedia, paralelos a los de Mediaset en cuanto lo que se refiere a Pablo Iglesias, PODEMOS/UP.

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      • Isabelle006# Isabelle006# 27/09/21 20:41

        Vallés y la voz de su amo haciendo España, no tienen arreglo pero el bolsillo se lo llevan lleno y les condecoran al "mérito a ver quién dice las mentiras más gordas y vomita odio mejor" emulando a El Mundo, El Espanol, okDiario, los esRadio, menudo plantel de periodistas, recientes ejemplos de condecorados Vicente Vallés y Lucía Méndez.

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  • Argaru Argaru 26/09/21 23:55

    Desde que comenzó la era del patriarcado, hace de esto unos seis o siete mil años, las formas en que la humanidad se gobernó, siempre estuvo orientada a defender los intereses económicos y los privilegios de la clase dominante. A lo largo de todo este tiempo, esa clase dominante nos empezó controlando por la espada y el látigo, hoy en día lo hace a través de nuestro teléfono móvil e internet.  Parece una paradoja, pero el dominio actual que ejerce la clase dominante actual es muchísimo más siniestro y sutil que el de la vieja Sumeria. La historia del mundo está repleta de hombres y movimientos que se han opuesto al dominio de los poderosos, pero todos ellos fracasado. Aníbal y Espartaco, pasando por la Comuna de Paris o el movimiento comunista internacional, por citar algunos de ellos. El éxito de la clase dominante radica en que la maquinaria de dominio se ha ido haciendo cada vez más poderosa, pero mucho más sutil. Nos hemos convertido en marionetas, pero no vemos los hilos. Esto aquí, en occidente, donde los ciudadanos nos sentimos tan libres porque no hemos volado lo suficientemente alto como para tropezar contra los barrotes de nuestra propia cárcel. El grado de estulticia que hemos alcanzado, por estos pagos, no lo tenían los griegos de la época de Pericles, según un estudio de una universidad americana. Si a la estupidez humana le unimos una codicia, que ha ido “in crescendo” a lo largo de los siglos, nos encontramos con el principal escollo con el que ha tropezado el capitalismo, la forma más siniestra, salvaje y última de dominio económico de la historia de la humanidad: el CAMBIO CLIMÁTICO. El planeta ha dicho basta al crecimiento económico INSOSTENIBLE. La socialdemocracia ha demostrado que solo es un parche para tapar una fisura que está a punto de reventar. Solo el ecologismo combinado con el marxismo pueden hacer frente al incierto futuro que nos espera. Hay que parar ya a este capitalismo salvaje, que galopa desbocado y sin freno hacia el abismo. Pero para esto es imprescindible el despertar de conciencias en verde y rojo, si queremos que esta hermosa bola azul siga girando con nosotros en ella.

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    • EAJ49radio EAJ49radio 27/09/21 08:44

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  • svara svara 26/09/21 22:42

    Menos etiquetas que luego si alguien hace mal uso del poder , desfigurando la ideología que le ha llevado al mismo, permanecen en la historia como el membrete definitorio de la ideología, una especie de sinécdoque que malintencionadamente aprovecharan algunos para desprestigiarla.

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  • Guelito Guelito 26/09/21 21:29

    Los efectos beneficiosos del comunismo han sido demostrados en los últimos ochenta años en varios países. Las libertades e igualdad de los que no eran dirigentes del partido también, cuando los regímenes han terminado se ha visto quienes han salido beneficiados. Realmente es eso lo que necesitamos?

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  • bidebi bidebi 26/09/21 19:02

    Como evidentemente no existe ese proletariado, y su rebelión es la base de la revolución comunista, ¿quién se supone que va a ser el agente revolucionario en nuestro tiempo?.
    La dictadura del proletariado era una teoría que se oponía a la dictadura de la burguesía existente. ¿Existe actualmente dictadura de la burguesía en los países desarrollados?.
    SÍ, pero solapada. De tal forma que las mayorías sociales creen vivir en una democracia en el que el poder son ellos mismos.
    Es decir, la burguesía se ha sabido adaptar a los tiempos, por necesidad, y el comunismo sigue anclado en la realidad del 19, Por eso los primeros dominan y los segundos pierden. Porque no son capaces de construir alternativa fiable a lo establecido.
    De todas formas, no es cierto que el actual sistema liberal, o neoliberal, haya triunfado socialmente. Ha fracasado totalmente ya que no sabe cómo evitar la pobreza y las cada vez mayores desigualdades de sus ciudadanos. Y eso es fracasar.
    Por lo tanto, debemos ser honestos y no recurrir a las fórmulas de Marx del s.19 para cambiar las sociedades del21. Seguro que él lo diría.
    Y debemos ser honestos en el sentido de reconocer que actualmente no hay teorías comunistas para construir sociedades comunistas en el s.21.
    Solo quedan las socialdemocracias que ya vimos que terminan en manos del liberalismo. Por lo tanto, solo queda una socialdemocracia que no haya perdido sus valores.

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    • svara svara 26/09/21 22:56

      En nuestro tiempo las clases sociales se han degradado tanto que muy poca gente tiene conciencia de clase. Sin duda un triunfo del neoliberalismo. Ahora no se va al trabajo a ganar pasta, se va a realizarse, las empresas ahora no te pagan un salario por trabajar, te lo pagan para que te formes y premian tus esfuerzos ofreciéndote servicios y ventajas que te mantienen a la última, hasta el punto que si no estas atento tienes que pagarle tu a la empresa por las atenciones recibidas. Eso si, tu nómina se ve semisecuestrada y tu voluntad comprada y a final de mes se llega con calzador, pero eso que importa si te dan tanto...

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  • bidebi bidebi 26/09/21 19:01

    Cuando se dice “yo soy comunista”, en realidad ¿qué se quiere decir?.
    Si se quiere decir que uno es partidario de la igualdad, es contrario a la explotación y entusiasta de una sociedad sin clases, pues nos aclaramos algo pero no lo principal. Porque si solamente se queda en el enunciado quizás todo quedará en un idealismo. O quizás en una utopía. El problema surge cuando después del enunciado teórico no existe praxis que lo sustente. Con lo que el ideal enunciado no vale para nada, salvo para manifestar buenos propósitos.
    Marx y Engels crearon muchas ideas importantes y abrieron los ojos de muchos. Los creadores del comunismo moderno, porque nadie crea de forma absoluta si no que bebe de sabios que les precedieron.
    Pero los dos no tenían n.p.i. de cómo iba a ser la sociedad del s.21. Como es lógico.
    ¿El comunismo es totalitarismo?.
    En teoría no, pero en la práctica todos los comunismos puestos en práctica han sido estados totalitarios bajo el mandato de los respectivos partidos comunistas.
    ¿Los que se dicen comunistas son partidarios de la dictadura del proletariado?.
    Porque evidentemente es un elemento esencial de la teoría comunista. Y si no lo son, ¿qué otro procedimiento viable existe para llegar a una sociedad comunista?.
    Y ya de paso, ¿es que actualmente existe el proletariado tal como existía en el s.19?.

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  • Arkiloco Arkiloco 26/09/21 16:16

    Tienen lógica y merecen comprensión estas celebraciones de centenarios y posiblemente alguna utilidad tendrán. Posiblemente ninguna para el “comunismo” pero sí para la gente que desborda el comunismo y cualquier etiqueta y se preocupa, lucha o denuncia injusticias, desigualdades, discriminaciones y sufrimientos e individual o colectivamente se hace preguntas, actúa y trata de promover un mundo mejor en discusión con otros. Lo característico de las mismas, el desfile de frases rimbombantes, algunas lapidarias, cargadas de trascendentalidad y el abuso de generalizaciones que dificultan cualquier discusión, e incluso precisar de que se habla y de qué se discute. En general, frases y afirmaciones vacías, donde no se necesita ningún rigor respecto a la historia y las ideas pero que pueden ilustrar camisetas y tazas para el café.

    Se puede entender la reivindicación del “nombre” y el afecto y sentimientos hacia una tradición y personas que allí se ubicaron y así se llamaron pasando por alto muchas cosas pero, lo que habría que dilucidar o algunas de las cosas que habría que tratar serían: ¿por qué se le sigue llamando comunismo a ideas y propuestas que en rigor no lo son ni se incardinan en un proyecto “comunista” y a lo que así se le llamó o qué sentido tiene hoy llamarse o llamar “comunista” a ideas, propuestas y comportamientos que no necesitan de semejante etiqueta, son o pueden ser asumidas por personas, partidos e ideologías muy diversas y tan apenas aporta información sobre su bondad, utilidad u oportunidad y sobre lo que las etiquetas dicen poco o nada? A esto no dan respuestas las frases rimbombantes y nada dice que, para protestar o luchar contra la explotación y desigualdades sea necesario llamarse comunistas o que, si no hay “comunistas” o que se llamen así, no hay o habrá nada que hacer. Retóricas falsas y frases huecas para celebraciones.

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    • Arkiloco Arkiloco 26/09/21 16:19

      Que para reivindicarse comunista o señalar su vigencia haya que falsear la historia, reducirla a simplificaciones extremas o zanjarla de cualquier manera, indica, sobre todo, lo problemático hoy de reivindicarse y llamarse así, queriendo evitar con artificios el peso abrumador de realidades terribles que bajo ese nombre han existido, y de regímenes que no se pueden liquidar diciendo que no fueron o no son “comunistas” y que serían ajenos a la “idea” y construcción del “comunismo”. Tanto esto como aquello y que el comunismo hoy sean una serie de interpretaciones a la carta y donde cabría lo que a cada cual le de la imaginación, “comunismos personalizados” y que pueden ser la mayoría antimarxistas, hablaría de una discusión que tiene mucho de absurdo y poco o ningún sentido. Salvo, claro está, el de emociones, sentimientos y celebraciones donde la identidad y el nombre de la cosa parece tener más importancia que la cosa que se nombra. Casi nada de lo que se dice se puede llamar comunismo o admite muchos nombres. Puede no haber partidos que así se llamen y existir las desigualdades y partidos y personas que luchen contra ello. Y la existencia de esos partidos no asegura ni certifica que, con ellos y lo que entiendan por comunismo, se puede hacer mejor, con más eficacia, que tengan mejores ideas o con los que se puedan construir las mejores alternativas. Para casi todo eso, lo de comunismo o comunista sobra o no hace ninguna falta.

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  • AMP AMP 26/09/21 11:43

    Isaac Rosa, siempre tan realista.

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  • Nidáguila Nidáguila 26/09/21 11:24

    Recuerdo en mi juventud la maravillosos sueños que vivíamos con Fidel, el Che y Cuba en general. En toda la juventud mundial. Eran nuestros ídolos hasta que los años, y el sobresalir de la verdad por medio de papeles ,etc. nos llevó a la cruda realidad. Una realidad que también es escamoteada por los poderosos. Cuba estaba bloqueada, por lo que juzgar a los Castro por la pobreza de su nación es algo muy estúpido. Y el problema se agrava cuando los perros rastreros de los demás le seguíamos aguas por miedo y por lucro de ciertos elemento que, a posteriori, se les denominó élites. Como nos siguen gobernando aún ahora "porque nosotros solos no podemos gobernarnos". Somos humanos y por lo tanto el comunismo, aunque deseado por mi parte ,es inalcanzable. Manda don dinero y doña corrupción. Contra la lucha juvenil de mi época aparece el denominado "estado de bienestar", que trae como consecuencia la adoración a la podredumbre y al genocidio. Sí ,es cierto que siempre habrá alguien que mire con malos ojos la esclavitud del resto, como hace el honrado comunismo, pero serán los menos y ,a la larga, serán los que ,también ellos ,tengan que claudicar ante el no pasar hambre o más indecencias que esas élites nos quieren mandar gracias a nuestra dejadez y estupidez.

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