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Narcoadicción

Publicada el 12/10/2016 a las 06:00
Es impresionante el fenómeno generado internacionalmente, y también en España, en torno a la serie Narcos, centrada en la vida y muerte del famoso Pablo Escobar. El nuevo curso televisivo ha empezado con el estreno de su segunda temporada. De la primera, ya hablamos hace unos meses en esta Sala de Visionado.

Esta esperada segunda parte ofrece otros diez episodios apasionantes, y disponibles al completo como ya es costumbre, que se centran en la caza del famoso traficante, uno de los mayores criminales de la historia, desde su huida de su cárcel-fortaleza “La catedral” hasta su captura final. Netflix, la plataforma que la distribuye, ha realizado diferentes e imaginativas iniciativas de promoción, explotando el enganche de muchos aficionados a la serie. Desde la colocación en algunas calles de grandes ciudades de carteles con el mensaje de “Se busca a Pablo Escobar”, a algunos vídeos lanzados en la red, realmente originales y divertidos.



La segunda temporada es, según su protagonista, el brillante actor brasileño Walter Moura, más dramática que la primera, que era más épica. Tras la formación de un negocio descomunal que se contaba en la anterior tanda, esta se centra más en los personajes, en su desesperación. Moura se siente aliviado de desprenderse del narco que le ha dado éxito mundial. Está muy agradecido a la serie, pero han sido casi dos años viviendo en Bogotá, aprendiendo español desde cero y engordando 20 kilos para el personaje, lo que ha empeorado sus análisis médicos y su energía: “No me sentía viviendo en mi cuerpo sino en el de Pablo, y eso es muy extraño”. Moura además se quedó sin el espejo de Escobar para esta temporada, porque el “patrón”, en su fase de expansión, se fotografiaba, concedía entrevistas, aparecía en público, pero en esta temporada es un hombre acosado que no había dejado tanta huella en la que inspirarse. Ha sido una experiencia tan intensa que el actor planea tomarse un año libre de la interpretación y volcarse en la dirección de un proyecto sobre el líder revolucionario brasileño Carlos Marighella.

Como si fueran vasos comunicantes, el actor Boyd Holbrook, que interpreta al agente Murphy de la DEA, existente en la vida real, y hace la voz en off, perdió a su vez casi 20 kilos durante la grabación de la serie, ocho meses por temporada, saltándose comidas constantemente por el ritmo de trabajo, separado de la familia. Holbrook ha pasado muchísimo tiempo hablando, e incluso entrenando, con el auténtico Steve Murphy. Este siguió trabajando en la lucha contra la droga hasta hace pocos años, aunque volvió de Colombia a Estados Unidos. Así que Escobar muere y desaparece del futuro de Narcos, pero Holbrook ni confirma ni desmiente si volverá a la serie. Lo que sí cuenta es el debate creativo previo a elegir el tono de la voz en off que introduce la acción. Tuvieron como base la película Tropa de Élite, el trabajo previo de uno de los creadores, José Padilha, y entre otras referencias a Ray Liotta en Uno de los nuestros. Finalmente, encontró ese tono tranquilo que precede a la acción: “Quería sedar de alguna manera al espectador y llevarlo a un estado meditativo”, dice.

Eric Newman, uno de los creadores de Narcos, desvela su posición sobre el agente de la DEA y narrador de la serie: “La primera temporada y parte de la segunda tratan de la educación de este personaje, que baja a Colombia como John Wayne, para resolver el problema de la cocaína. (…) La realidad es que nunca se va a ganar la guerra de la droga, o ninguna de ese tipo, operando en la oferta. Hay que abordar la demanda”, ha declarado a la cadena de radio pública estadounidense, NPR. La temporada incide nuevamente en la crítica al papel de Estados Unidos en la guerra contra la droga o el comunismo en Latinoamérica. “A menudo hemos estado muy equivocados, añadiendo más leña al fuego en lugar de apagarlo”, dice Newman.

Y completa el trío protagonista el estadounidense nacido en Chile Pedro Pascal, que interpreta al agente Peña, y que está viviendo su propia edad de oro de la televisión con este papel y con su personaje como el príncipe Oberyn Martell en Juego de Tronos. Su familia huyó de la dictadura de Pinochet y recaló en Estados Unidos, y hace 20 años en Nueva York, donde Pascal ha hecho teatro, papelitos en todas las series policiales de la ciudad y ha sido camarero en infinidad de locales. Dice ser parado en la calle igualmente por ambos papeles. Para Narcos, también se documentó con el agente real a quien encarna, pero más bien tomando cervezas y contando historias, que dice son aún más increíbles que las que refleja el guión “y no habría presupuesto suficiente para filmarlas”. Su personaje da un tenebroso salto al lado oscuro esta temporada. En este reportaje se puede echar un ojo a los dos auténticos agentes de la DEA en la actualidad.



Uno de los mayores detractores de la serie ha sido el hijo de Pablo Escobar, ahora llamado Sebastián Marroquín, que ha aireado la lista de errores que considera que la serie comete. El productor ejecutivo, Eric Newman, alega que los fallos no son tan grandes y se centra en uno. El propio chico es presentado como un niño cuando su padre muere y en realidad tenía 16 años, pero para los guionistas, presentarlo como un joven aumentaba su responsabilidad. Según Newman, la policía cree que había estado presente en torturas, y que siguió amenazando y cometiendo delitos a la muerte de su padre y no querían ser duros con alguien que encarna la tragedia de ser hijo del mayor criminal de Colombia y que además era un héroe para buena parte de la población. El hijo de Escobar niega haber participado en cualquier actividad. Ha escrito libros y se dedica a dar charlas en contra de la delincuencia. En esta entrevista aborda su recelo hacia el guión de Narcos y la ambivalencia que siente hacia su padre.



Curiosamente, el protagonista de la serie fue criticado en la primera temporada por no tener el castellano como lengua materna y, sin embargo, en España se ha hecho popular por su pronunciación del insulto que más repite, que casi mastica: “hijueputa”. La cuenta de Twitter de Netflix España se dirigió a la Real Academia de la Lengua para consultar cómo debía escribirse la expresión pronunciada a la colombiana. Y el diccionario le contestó. La expresión se lee en las redes sociales, se oye en conversaciones, incluso se ha bromeado con que es el nuevo “fistro pecador”. Hay quien ha recopilado los “hijueputas” por temporada.



Pero no es fácil saber cuánta gente ha visto la serie en España. En Estados Unidos, pasa algo parecido con Netflix, es el fenómeno del que todo el mundo habla, pero como no proporcionan información de sus descargas han creado una zona ciega en las audiencias. Hace unos meses, el jefe de investigación y desarrollo de medios de NBCUniversal, Alan Wurtzel, dio una charla a los periodistas sobre los retos de medir la audiencia de la nueva forma de consumir televisión. Quizá harto del halo de glamour y triunfo de plataformas como Netflix, explicó que un método que se está desarrollando es una aplicación de móvil que el encuestado activa al ver televisión y reconoce el programa por el sonido.

De momento es un método precario, entre otras cosas por la muestra, que aún no alcanza ni por asomo el rigor de la de Nielsen, pero con un espectro de 15.000 participantes, da algunas pistas sobre consumo. Pistas filtradas por una de las grandes cadenas, acosadas por los nuevos hábitos de los televidentes, eso sí. Según recoge la publicación Variety, de septiembre a diciembre de 2015, 3.2 millones de personas vieron la primera temporada de Narcos. La serie más vista de NBC ese trimestre, Blindspot osciló entre los diez y los siete millones de espectadores.

La sensación por la repercusión en redes es que es un éxito. Puede avalarlo el hecho de que la tercera temporada de Narcos ya esté confirmada. Es considerada por Newman una secuela del reinado de Escobar que contará la peripecia del cartel de Cali, con tres personajes ya presentados esta temporada y una nueva incorporación. Ya tenemos tráiler de los próximos episodios.



Según los planes de los autores de la serie, Cali solo ocupará una temporada puesto que su reinado en el narcotráfico fue de transición, y en una cuarta tanda la acción se trasladará a México. La serie bien podría convertirse en un Cuéntame del lado oscuro. José Padilha ha declarado: “Pararemos cuando pare el tráfico de drogas”. El mundo tiene un problema con este tráfico, pero los espectadores tenemos nuestra dosis televisiva sobre los Narcos garantizada para bastante tiempo.

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2 Comentarios
  • TOTOFREDO TOTOFREDO 12/10/16 10:31

    Para cuando una serie sobre el PP.....?????

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    • Jesc Jesc 12/10/16 12:52

      He oído que están los de Netflix en ello, pero dicen que les está costando porque la realidad supera a la ficción.

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