Lugares (imaginarios) para perderse

Antonio Lucas se cuela en las fiestas del Gran Gatsby

Antonio Lucas se toma un minuto para fumarse un cigarro al tiempo que repasa aquellos lugares propicios para una escapada idílica. “Lo tengo", dice enseguida, "la mansión del Gran Gatsby”. El periodista y poeta se deja seducir por “aquel mundo norteamericano de los años 20, cuando empezaba la era del jazz, las big bands, cuando el mundo era feliz y se le notaba”.

La novela de Scott Fitzgerald, publicada en 1925, se ha convertido en una de las obras más importantes de la literatura norteamericana del siglo XX, inspirando a directores como Francis Ford Coppola o Baz Luhrmann, quienes han llevado el relato a la gran pantalla. Se trata de la historia del multimillonario Jay Gatsby, contemplada a través de los ojos de su amigo Nick Carraway, quien, al mismo tiempo que el lector, va descubriendo la persona que se esconde tras la misteriosa fachada del cautivador Gatsby.

La novela describe cómo el desenfreno y el descontrol parecen estar milimétricamente planificados por un Gatsby siempre sereno y pulcro. “Él solía aparecer a última hora", recuerda Antonio Lucas, "en aquellas fiestas donde se juntaba la más alta alcurnia con algunos hampones que se colaban, formando un zoológico humano en un ambiente lúdico y excesivo”. El periodista repasa mentalmente las páginas escritas por Fitzgerald para aterrizar en aquellas fiestas “repletas de alcohol a raudales, mujeres hermosas y hombres guapos", relata. "Una bacanal con esmoquin”.

Todo lector soñaba con doblar la esquina de la madrugada siendo un príncipe”, confiesa el poeta, “para perderse entre una muchedumbre de mujeres y hombres beodos, todos puestos hasta arriba del alcohol de las mejores marcas”. Antonio Lucas opta por una escapada para experimentar la festividad sin límites ni censuras de los años 20; por la grandiosidad de Gatsby y por un “lujo que escondía la terrible decadencia de la mañana”, concluye.

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Y en la vida real…

El poeta y periodista cuenta que “en noviembre saldrá una selección de perfiles literarios publicados en El Mundo”. “Los reunimos en un sólo volumen, Vidas de santos”, explica, “que de santos en realidad no tienen nada”.

Antonio Lucas lleva diecinueve años trabajando en el diario El Mundo, donde se dedica a temas de cultura y es columnista de opinión. Como poeta, ha publicado obras galardonadas con diversos premios, como Lucernario, ganadora del premio El Ojo Crítico 2000; Los mundos contrarios, que obtuvo el XXX Premio Internacional de Poesía Ciudad de Melilla, o Los desengaños, condecorada con el Premio Loewe 2014.

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