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Haciendo la historia

Dos personas bajo el mismo rostro

  • La chica danesa relata la vida de la artista Lili Elbe, la primera persona en someterse a una operación de reasignación de sexo
  • ¿Cómo se cuenta el pasado? infoLibre analiza cine, literatura y arte que se ha construido sobre algún hecho histórico en el último año

Publicada 05/08/2016 a las 06:00 Actualizada 04/08/2016 a las 21:05    
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Fotograma de 'La chica danesa'.

Fotograma de 'La chica danesa'.

A Einar Wegener solo le hizo falta aceptar una pequeña petición de su mujer, Gerda: posar con unas medias para poder terminar un cuadro y mimetizarse en una de las aburridas fiestas a las que eran asiduos –más Gerda que su esposo–, vestido como una mujer, como Lili.

La historia de Wegener o, mejor dicho, Lili Elbe, es la historia de una revelación que aparece tímidamente a raíz de lo que creían un inocente juego, y que resulta finalmente ser el detonante de un proceso de más calado. La película narra la vida del pintor desde el inicio de su crisis de identidad hasta la resolución que adopta para acabar con lo que los médicos calificaban de enfermedad mental: la primera cirugía de reasignación de sexo que se conoce en la historia.

La película ha gozado de gran reconocimiento internacional alcanzando el Oscar a mejor actriz de reparto para Alicia Vikander (Ex machina, The Light Between Oceans), la esposa de Einar en la película, y nominaciones en los premios Bafta, los Globos de Oro y Festival de Venecia, entre otros. 

El origen 

Este drama basado en la verdadera historia de la pareja, en la Dinamarca de  principios del siglo XX, tiene su origen en la novela homónima de David Ebershoff, La chica danesa (2001, Anagrama) que ganó el premio literario Lambda de Ficción Transgénero. Esta, a su vez, está inspirada en el diario real de Lili Elbe que vio la luz como Man into woman (1933), un libro editado por Ernst Ludwig Hathorn Jacobson que se vio obligado a usar el pseudónimo de Niels Hoyer). La cinta ha sido dirigida por el ya ganador del Oscar Tom Hooper (El discurso del Rey, 2010).

Lili Elbe nació en 1882 en el cuerpo de un hombre, Einar Wegener, interpretado aquí por Eddie Redmayne (La teoría del todo, Los miserables). Einar se casó en 1904 con Gerda Wegener, una chica a la que conoció en la Escuela de Bellas Artes de Copenhague cuando tenían 22 y 19 años respectivamente. Marido y mujer se marcharon a vivir a París en 1912, donde él acaba convirtiéndose en un reputado paisajista, y Gerda en una de las ilustradoras de moda más influyentes por sus trabajos en revistas como Vogue o La Vie Parisienne (la colección más importante de sus dibujos puede visitarse en el Museo Arken de Copenhague).

La pareja posa junto a una ilustración de Gerda. Fotografía del museo Arken de Dinamarca.
El matrimonio posa delante de una de las ilustraciones de Gerda. / MUSEO ARKEN

Un vestido y unos tacones

Un buen día, Oolla Paulson, una de las modelos de y amiga íntima de Gerda –interpretada por Amber Heard (The Rum diary, 2011)– no puede asistir a la cita con la artista, por lo que esta misma le aconseja que pida el favor a su marido de sustituirla. Gerda, alentada por la recomendación, pide a Einar que se ponga unas medias, se calce unos tacones y pose para ella. Aunque en un principio Einar se resiste, finalmente cede a los deseos de su esposa.

Primer posado de Einar Wegener para su mujer en la película

Desde ese momento algo empieza a moverse en el interior del pintor, que años más tarde escribió en su diario –ya a manos de Lili Elbe–: “No puedo negar, por extraño que parezca, que disfruté vistiendo este disfraz. Me gustó el tacto de esas suaves telas. Desde el primer momento me sentí como en casa dentro de ese atuendo”. Gerda, ajena en un principio al seísmo interior de su marido cada vez que se calzaba unos zapatos de tacón, seguía incintándolo para que posara como Lili para sus ilustraciones.

La película arroja ciertas pistas sobre el desconocimiento de la ilustradora cuando, una noche en la que se disponen a mantener relaciones sexuales, él la sorprende llevando debajo de la ropa el camisón que noches antes ella había estrenado, y ante el cual el marido quedó atónito. Pero hasta ese momento la película no muestra una preocupación significativa en la actitud de Gerda.

Realidad y ficción en el tiempo

Lo que más puede sorprender de la película quizás sea que, en un muy breve lapso de tiempo, Einar empieza a sentirse cómodo como Lili. Desde la primera fiesta en la que comienza inocentemente el juego, Gerda lo descubre besando a un hombre, y todo sucede muy rápido. Pero en la historia real, según las anotaciones de sus diarios, Einar advirtió la incomodidad con su cuerpo en un proceso que duró años, durante los que sufrió depresión y durante los cuales, como refleja también la película, buscó ayuda en médicos que solo le diagnosticaban enfermedades mentales.



En medio de un debate interno entre la incomprensión de la sexualidad humana y las cuestiones de género, en 1930 Einar Wegener se libera y da paso su verdadero ser, Lili Elbe. Siendo fiel a la historia real, la cinta presenta al importantísimo personaje Magnus Hirschfield. Este alemán fundó, en 1919, el Instituto para Investigaciones Sexuales en Berlín, una iniciativa que el nacismo tumbó en 1933 pero que le daría el tiempo suficiente a Gerda y a Lili para probar suerte a pesar de los riesgos que, como indica la cinta, la paciente estaba dispuesta a correr. La solución: la primera operación de reasignación de sexo.

Realidad y ficción en la operación

A pesar de que los procedimientos por los que Einar se convirtió en Lili no se conocen con exactitud, sí se sabe que se sometió, como mínimo, a cinco cirugías en dos años, con unas técnicas muy precarias y sin tratamiento hormonal. El tortuoso proceso pasó por la extirpación de los genitales masculinos, el trasplante de ovarios y, finalmente, el útero, tras lo cual fallecería. En la película, sin embargo, tan solo son necesarias dos operaciones, siendo la segunda la mortal para la protagonista.

Lili aparenta ser una treintañera cuando decide someterse a la cirugía en la proyección, pero en la vida real tenía casi 50 años cuando le extirparon los genitales en la primera intervención. Las siguientes operaciones fueron las más complicadas cuando su cuerpo rechazó el trasplante de ovarios, lo que provocó tener que repetir la intervención en varias ocasiones.

Tras la última operación a la que se sometió, Lili escribió a su hermana una carta en la que decía: “Ahora sé que la muerte está cerca. Anoche soñé con mamá. Me cogió en sus brazos y me llamó Lili”, algo que en la película la protagonista cuenta a Gerda –recordemos que aquí siguen casados, aunque en la vida real estaban divorciados por aquel entonces–. Lili Elbe murió finalmente el 13 de septiembre de 1931.

Realidad y ficción en el desenlace

Cierto es que, desde el momento en el que Gerda acepta los cambios, apoya a su marido en todas sus decisiones. Pero sabemos, a través del diario de Lili, que, cuando le extirparon los genitales, esta consiguió que el rey Christian X de Dinamarca firmase la anulación de su matrimonio y le otorgasen un pasaporte con género femenino, a partir de lo cual comenzó una relación con un pintor francés.

El final de la película es totalmente ficticio: Lili se somete a la última operación –que en la película era la segunda– aparentemente sola tras haber discutido con Gerda, que le advertía del riesgo que corría al considerar que no estaba preparada aún para una operación de tal envergadura. Pero Gerda finalmente se desplaza a la clínica con Hans Axgillinterpretado por Matthias Schoenaerts (De óxido y hueso, Suite Francesa)–, un personaje ficticio que en la película era amigo de la infancia de Lili, y que lo acompañan en sus últimos momentos de vida.

Hans Axgill, amigo de la infancia de Einar Wegener en la película

La realidad, sin embargo, fue muy distinta. Al anular el rey de Dinamarca el enlace, Gerda contrajo matrimonio con un diplomático italiano, Fernando Porta, un amigo en común de la pareja con el que Gerda además se trasladó a Marruecos y del que se divorció varios años más tarde. Ambos vivieron en Casablanca y Marrakech, y en este último lugar fue donde Gerda recibió la noticia de la muerte de Lili.



Gerda acompaña a Lili tras la primera operación en la película

Las especulaciones sobre la sexualidad Gerda

Existen numerosas hipótesis en torno a la figura de Gerda y el papel emocional que desempeñó en el proceso afrontado por Lili. Numerosos testimonios y publicaciones recogidos desde la fecha afirman que Gerda Wegener era lesbiana, aunque otras sostienen que fue bisexual. A pesar de que la información no aparece contrastada por fuentes testimoniales oficiales, esto parece que no era secreto en su entorno.

Gerda se dedicó a lo largo de toda su carrera a pintar mujeres. Sus dibujos ilustraron grandes revistas de la época como La Vie Parisienne, Fantasio, Rire, o La Baïonnette, además de varios libros. Tanto Lili Elbe como ella decidieron vivir en París, ya que en un entorno de arte y libertad sexual en el que se codeaban con otros artistas de la época podían dar rienda suelta a un estilo de vida que en Dinamarca no era visto con buenos ojos.

En un momento donde la moda y la figura femenina eran protagonistas, Wegener veía encumbrada su fama de artista. Entre otros, ilustró el libro del poeta francés Louis Perceau Doce sonetos lascivos (1925), con doce acuarelas de alto contenido erótico y lésbico. Por este y otros trabajos del mismo estilo, la mujer se convirtió en una de las ilustradoras eróticas de más renombre de la época.



Con o sin intención, al comienzo de la película Gerda dice que, la primera vez que besó a Einar fue “como besarse a sí misma”, algo que cada espectador es libre de interpretar, pero que ha dado que hablar tras su visionado. No obstante, no hay testimonios que determinen la orientación sexual de la ilustradora, y ninguna de estas elucubraciones se dejan entrever explícitamente en la proyección.

"Una vida entera y feliz"

A juzgar por sus diarios, Lili Elbe no vivió su transición como una mujer encerrada en el cuerpo de un hombre, sino como alguien que sentía dos personas en su interior, con dos caracteres distintos y dos sexualidades que se enzarzaron en un lucha en la que solo podía ganar una. Finalmente, y a pesar de los escollos de la época, pudo vivir poco más de un año siendo quien sentía ser, y en una de las misivas que escribió a un amigo antes de su muerte sentenció: “Puede que 14 meses no sea mucho tiempo, pero a mí me ha parecido una vida entera y feliz”.




LA AUTORA


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