Fuera de foco

Antonio Orejudo: "Un escritor no tiene vacaciones"

Todo escritor aspira a cambiar su vida, pero no todos a cambiar su generación. Este es el caso, en la teoría, de Antonio Orejudo (Madrid, 1963). El escritor es también profesor de Literatura en la Universidad de Almería tras haber pasado por los campus de Nueva York y Ámsterdam. Hace pocos meses Orejudo presentó Los Cinco y yo (Tusquets, 2017), una revisión de los personajes de la escritora inglesa Enid Blyton años después de que terminara su publicación.

Con Los Cinco y yo Orejudo denuncia una generación literaria y política (la suya) de "cobardes y mansos", según el propio escritor, a caballo entre los artífices de la Transición y los manifestantes del 15-M. Según Orejudo, los nacidos en los sesenta no han sabido "matar a sus padres" ni reinventar un nuevo canon literario, sino que se han conformado con seguir aceptando como referentes a Faulkner y Joyce. Con los protagonistas de este libro también hace una doble labor de cambio de perspectiva: "Convierto a mis personajes de ficción en reales y a mí mismo en personaje de ficción". Esto deriva en una identificación de uno de ellos, Toni, con su propio nombre y la inclusión de su amigo Rafael Reig.

Mientras impartía clases también ha escrito otros cinco libros, entre otras cosas por considerarse tanto un perfeccionista como "exasperadamente lento" a la hora de publicar: Un momento de descanso (Tusquets, 2011), Reconstrucción (Tusquets, 2005), La nave (Junta de Andalucía, 2003), Ventajas de viajar en tren (Alfaguara, 2000) y Fabulosas narraciones por historias (Lengua de Trapo, 1996), con el que ganó el premio Tigre Juan 1997.

Además de profesor y novelista, Orejudo es autor de numerosos artículos publicados en Babelia, ABC CulturalLetras Libres... Para Orejudo, "un escritor no tiene vacaciones", por lo que veranea solamente como profesor y "no contesta durante el mes de agosto los correos de los alumnos".

Pregunta. ¿De qué huye estas vacaciones?

Respuesta. Las vacaciones me las tomo como profesor, no como escritor. Un escritor no tiene vacaciones, tal y como se conciben normalmente. En vacaciones también leo y tomo notas.  Huyo de la universidad.

P. ¿Viaja de vuelta a casa, o a algún destino desconocido?R.

Ni una cosa ni otra. Mis vacaciones son más un estado mental que otra cosa.

P. ¿Qué libros, películas o discos huelen más a tiempo libre?R.

No asocio los libros, ni la música ni el cine al tiempo libre porque leo, veo películas y escucho música en todas las épocas del año. Si vuelvo la vista hacia mi niñez, sí asocio a las vacaciones con el cine al aire libre.

P. ¿Y qué lectura le acompaña en la bolsa de playa?R.

No voy a la playa en vacaciones porque vivo en una ciudad costera. Ahora estoy leyendo, no porque sean vacaciones, sino porque me apetecía, Examen de ingenios, de Caballero Bonald, y El asco, de Horacio Castellano Moya.

P. ¿El peor vecino de piscina que se pueda imaginar?

R.

Soy usuario de piscina de invierno. En verano precisamente dejo de nadar o nado menos porque la piscina se llena de campamentos infantiles. Siempre busco horarios en los que haya poca gente, así que me molesta todo aquel que se ponga a nadar en mi calle.

P. ¿Aprovecha estos meses para adelantar trabajo, o el descanso es sagrado?

R.

Siempre hay algún artículo que escribir o manuscritos que leer para algún premio del que uno será jurado en septiembre. Lo único que tengo por norma es no contestar durante el mes de agosto los correos de los alumnos.

P. ¿De qué asunto o personaje estará pendiente aun estando de vacaciones?

R.

De mis asuntos personales y de los personajes de las novelas que vaya leyendo, como siempre.

P. Si le digo “verano de infancia”, ¿qué imagen se le viene a la cabeza?

R.

Las novelas de Los Cinco, obviamente.

 

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