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Lecturas infalibles

Agustín Fernández Mallo, Tom Sawyer y la aventura infinita

  • El escritor gallego vuelve a la novela escrita por Mark Twain en 1876 y que él leyó a los 12 años: "Era como tener la llave para abrir multitud de puertas"
  • En la revista de verano de infoLibre, escritores y periodistas recomiendan un clásico de la literatura al que regresar o acercarse a lo largo de las vacaciones

Publicada el 25/07/2018 a las 06:00
El novelista y poeta Agustín Fernández Mallo.

El novelista y poeta Agustín Fernández Mallo.

Seix Barral
Agustín Fernández Mallo (A Coruña, 1967) es un aventurero. Pero no de la clase de Simbad, Crusoe o Fogg, eternamente enfrentados a lo desconocido sin más compañía que una mochila y un propósito. El escritor, por el contrario, vive su aventura en libertad, día a día, y escoge un sueño antes que la mochila. Es algo que aprendió hace tiempo de un joven rebelde del norte de Misuri.

"Leí por primera vez Las aventuras de Tom Sawyer cuando tenía 12 años, como lectura escolar, y me encantó. Leerla era como tener la llave para abrir multitud de puertas que antes estaban cerradas", comenta el gallego, quien este verano invita a conocer al intrépido niño imaginado por Mark Twain en 1876. Lo hace estrenándose en la serie veraniega en la que, a lo largo del verano, escritores y periodistas desvelan aquellos clásicos de la literatura que más les han inspirado.
 
Porque hay algo de Tom en Agustín Fernández Mallo, que llegó a la primera línea de la literatura con su Proyecto Nocilla (trilogía publicada entre 2006 y 2009), que daría nombre a toda una generación. Y también hay algo en él de sus amigos, Joe y Huckleberry, que representan la única etapa de la vida —la infancia y la adolescencia— "en la que existe el paraíso, porque la idea de libertad aún es absoluta". Las aventuras de Tom Sawyer, ese pícaro crecido en la orilla del Misisipi—como el propio Twain— antes de la guerra civil estadounidense, forma parte del imaginario colectivo, como la isla de Jackson, el pedazo de tierra en mitad del río que los amigos convierten en su base de operaciones. 

"Ocurre también en verano –explica el autor de Trilogía de la guerra (2018)—. Todo lo que el protagonista se plantea hacer, parece que podrá llevarlo a cabo. Es la esencia de lo que llamamos aventura". Pero no una aventura cualquiera, sino una de esas en las que tres jóvenes de Misuri pueden incluso imponerse a Simbad, Crusoe o Fogg: una propia de la infancia; perenne, infinita.

En relación a sus cuentas pendientes con otros clásicos, el escritor gallego considera que todavía tiene muchos libros por visitar, pero que no tiene prisa por descubrirlos: "Ya veremos en la vejez", señala este niño eterno. Porque durante el verano, parece que Agustín es a la vez Tom, Joe y Huckleberry, aunque quizá ni él mismo sea consciente. Tendrá que aventurarse en lo desconocido para averiguarlo.
 
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