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Envidia literaria

Najat El Hachmi y la escritura sensorial de Gabriel García Márquez

  • La autora de El último patriarca destaca del autor de Cien años de soledad la capacidad de "construir un mundo que se sostiene por sí mismo"
  • A lo largo del mes de agosto, autoras y autores confiesan a infoLibre sus referentes y sus envidias sanas a partir de los libros que querrían haber escrito

Ana Segura | Estela Bango
Publicada el 13/08/2019 a las 06:00
La escritora Najat El Hachmi

La escritora Najat El Hachmi.

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Cuando infoLibre le pregunta a Najat El Hachmi (Nador, Marruecos, 1979) sobre qué obra de otro autor querría haber escrito, tiene clara su respuesta para esta sección dedicada a la sana envidia literaria de la revista Verano Libre: Cien años de soledad (1967), de Gabriel García Márquez. Aunque reconoce que lo leyó relativamente tarde, lo tenía como "uno de esos clásicos pendientes". La autora de L'últim patriarca/El último patriarca (Planeta, 2008) resalta de esta notable novela "la prosa torrencial que te arrastra como una riada ante la que no te puedes resistir".


La ganadora del Premio Ramon Llull de novela en 2008, justamente por ese título, admira de este Nobel de Literatura de 1982 el uso de la lengua, "demuestra que en literatura lo fundamental es el dominio del idioma y que el estilo lo marca todo" pero también "la capacidad de construir un mundo que se sostiene por sí mismo, fuera de la realidad, aunque absolutamente verosímil". Algo muy propio del realismo mágico: Macondo, pueblo ficticio fetiche de García Márquez, como Comala para los amantes de Juan Rulfo, existe en nuestro imaginario colectivo.

La autora de La filla estrangera/La hija extranjera (Destino, 2015) señala el plasticismo de la obra de referencia del escritor colombiano: "Te inunda todos los sentidos haciendo que la lectura no te quede solamente en la cabeza". Admira esa capacidad, ya que entiende la escritura como un proceso artístico y no solamente intelectual. La escritora considera que Gabriel García Márquez "más que influir, marca un ideal, un referente de excelencia", y vive esa influencia como una aspiración: "Creo que ese ejercicio de querer alcanzar un determinado nivel, decir yo quiero llegar hasta allí, es un estímulo muy positivo".

El autor colombiano se convirtió en estandarte de la literatura hispanoamericana y universal con títulos tan alabados y reconocidos como El coronel no tiene quien le escriba (1961), Crónica de una muerte anunciada (1981) o El amor en los tiempos del cólera (1986). Pero, sin duda, el que mayor repercusión sigue teniendo es Cien años de soledad, que narra la historia de la familia Buendía a través de siete generaciones. Esta temática es común a ambos escritores, ya que El Hachmi en sus obras ahonda en los cambios culturales donde la familia tiene un papel primordial.

En contraposición con la obra del maestro Márquez, sitúa algunas obras que cree que se exceden con el actual término autoficción, y que "al protagonista, a menudo parecido al autor, no le pasa absolutamente nada o tiene problemas ridículos". Señala que estos libros se alejan de la buena autobiografía y pecan de "ombliguistas".

La autora, que está a punto de comenzar su próxima novela, afirma que "la realidad es una buena fuente de inspiración" y vuelve a incidir en que la escritura no es solo un ejercicio propio del cerebro, ya que "si escribes con todo el cuerpo cualquier experiencia sensorial puede abrir las compuertas a una novela".
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