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María Luz Morales, la primera mujer en dirigir un periódico generalista

  • La periodista estuvo al frente de La Vanguardia durante los primeros meses de la Guerra Civil y fue Premio Nacional de Teatro en 1963
  • En agosto, infoLibre recuerda a algunas de las mujeres que han marcado la historia española del siglo XX en la política, la cultura, la ciencia o el deporte

Publicada el 20/08/2019 a las 06:00
María Luz Morales, primera directora de un periódico nacional en España (hacia 1914).

María Luz Morales, primera directora de un periódico nacional en España (hacia 1914).

María Luz Morales (A Coruña, 1889 - Barcelona, 1980) siempre quiso ser periodista y, de hecho, lo fue durante 60 años. Pero no sólo se dedicó a lo que le apasionaba, sino que además fue pionera en la profesión al haber sido la primera mujer en dirigir un periódico generalista, La Vanguardia, en España. Además, asumió su dirección durante los primeros meses de la Guerra Civil española. De tal forma que resulta inevitable no mencionarla en esta sección de Verano libre, ya que es una de las mujeres que han marcado la historia española del siglo XX.

El oficio de su padre, funcionario de Hacienda, llevó a su familia a vivir a Barcelona, en donde María Luz Morales estudió en el Instituto de Cultura para la Mujer y, después, se licenció en la Universidad Nova en Filosofía y Letras. Cultivó su interés por la lectura y escritura desde siempre y eso le ayudó a ser periodista. Su primera incursión en este oficio fue en 1921, tras ganar un concurso en el que las participantes aspiraban a sustituir como directora de la revista El hogar y la moda a Concepción P. Mariné y, dos años más tarde, comenzó a colaborar de forma semanal en La Vanguardia, en la sección Vida cinematográfica. Su trabajo como crítica de cine duraría hasta 1933 y fue el que la catapultó a la crítica teatral y a fichar por Paramount Pictures. Todo ello siendo la única mujer de la redacción del periódico catalán.

El director de la productora y distribuidora de cine se fijó en sus artículos y la fichó para adaptar los diálogos de sus películas a la fonética española y, también, para que les asesorase sobre las cintas que se debían proyectar en España. Los estadounidenses se sorprendieron al descubrir que era una mujer la que se escondía tras el sobrenombre de Felipe Centeno, y es que en la época era normal, no sólo que las mujeres firmasen con seudónimo para evitar que se desprestigiase su trabajo, sino que todo aquel que se dedicase a la crónica cinematográfica recurriese a esta fórmula para que las distribuidoras no le sobornasen.

"Yo sólo haré periodismo"

María Luz Morales estaba tan interesada en la cultura y en que las mujeres pudiesen instruirse que también dirigió la Residencia de Señoritas Estudiantes de Barcelona en 1931 y fue vicepresidenta del Lyceum Club de Barcelona. Aunque vivió durante toda su vida en Cataluña, la periodista siempre estuvo vinculada al lugar en donde nació; fue representante de la Asociación de Escritores Gallegos y apoyó el Estatuto de Autonomía de Galicia. Sin embargo, a pesar de haber sido una excelente periodista siempre se la suele recordar por  ser la primera mujer en ocupar la dirección de un periódico generalista en España.

El golpe de Estado fascista fue el hecho que llevó a María Luz Morales a convertirse en la directora de La Vanguardia en 1936, en plena Guerra Civil española. La Generalitat de Cataluña decretó la incautación de varios periódicos y el rotativo pasó a estar controlado por un comité de la CNT-UGT, que a su vez eligió a la periodista cultural como directora del diario. Después de meditarlo mucho, esta aceptó: "Accedo pero con una condición. Conozco perfectamente la técnica del periódico. Tendré cuidado de la marcha de la redacción… Pero si acepto es sólo con carácter provisional. En cuanto a la parte política, tiene que llevarla otro. Yo sólo haré periodismo". Así fue, ocupó el puesto durante seis meses mientras seguía escribiendo sobre cultura y al frente de El hogar y la moda.

Premio Nacional de Teatro

Con la victoria franquista, los periodistas que trabajaron en La Vanguardia fueron depurados de sus puestos y se les retiró el pasaporte y prohibió volver a ejercer la profesión. María Luz Morales fue acusada, entre otras cosas, de ser nacionalista gallega y, como castigo, tuvo que pasar 40 días encerrada en un convento en Sarrià (Barcelona), que funcionaba como prisión y en donde le raparon la cabeza. Además, no pudo ejercer como periodista hasta 1948, cuando empezó a ser la crítica teatral del Diario de Barcelona, en donde continuó hasta su muerte, en 1980. Por su trabajo en este periódico fue premiada dentro y fuera de España: aquí le concedieron el Premio Nacional de Teatro en 1965 y el Premio D'Ors de la Asociación de Prensa en 1970, mientras que en 1956 el Gobierno francés le nombró miembro de la Orden de las Palmas Académicas.

Durante el franquismo también desarrolló su labor como traductora literaria y realizó varias adaptaciones para niños de las obras de Shakespeare, Homero, Dante y Goethe. Asimismo, en 1973 publicó Alguien a quien conocí, en donde relató las charlas que tuvo con grandes personalidades del siglo XX, como Gabriela Mistral, Federico García Lorca, Marie Curie y Paul Valéry, entre otros nombres.
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