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Luces en la oscuridad

Harriet Tubman, la esclava que volvió (13 veces) al infierno en misiones de rescate

  • Figura clave en el denominado Ferrocarril Subterráneo, la red de huida creada por negros libres con el apoyo de blancos abolicionistas, pasó a ser conocida como Moses por su papel en el viaje hacia la libertad: rescató al menos a 70 mujeres, hombres y niños
  • Casi dos siglos después, Obama prometió que su rostro ilustraría los billetes de 20 dólares pero Trump dio marcha atrás: en la divisa monetaria seguirá la imagen del expresidente esclavista Andrew Jackson
  • En un verano sombrío, esta sección recuerda en cinco entregas a figuras históricas brillantes que dedicaron su vida a construir un mundo mejor. E incluso lo lograron

Publicada el 15/08/2020 a las 06:00
El billete de Harriet Tubman que EEUU no llegó a emitir

El billete de Harriet Tubman que EEUU no ha llegado a emitir por oposición frontal de Donald Trump.

Quien haya visto Django Desencadenado tal vez la recuerde como la película más cruel de Quentin Tarantino. Y no porque la sangre inunde más minutos la pantalla. Es la más cruel porque las muestras de fiereza hacia aquellos esclavos rebeldes o solo reacios a dejarse matar resultan tan verosímiles que algunos espectadores cierran los ojos para huir. Y si quien cierra los ojos sabe que la esclava Harriet Tubman logró huir en 1849 puede que sus ideas se asocien y surja entonces la pregunta: ¿cómo puede alguien volver voluntariamente al infierno si ha logrado escapar de él? No existe una respuesta única. Pero lo cierto es que tras recorrer más de 200 kilómetros desde el condado de Dorchester (Maryland) hasta Filadelfia, Tubman volvió al Sur para salvar a otros esclavos. Y no una sino 19 veces, según la información más difundida, aunque no está claro si la cifra real de viajes llegó como mucho a 13.

Algunos de los que se han acercado a su figura aseguran que así salvó a 300 mujeres, hombres y niños. Otras investigaciones hablan de 70. Pero el número da igual. Porque Tubman, que había nacido alrededor de 1820, se arriesgó una y otra vez. Analfabeta, difícilmente conocería el mito griego de aquel Orfeo que bajó al infierno en un intento por rescatar a su mujer, Eurídice. Pero, desde luego, Tubman bajó. Y ella sí tuvo éxito. Lo hizo sin mirar atrás. Sin dejarse vencer por el pánico a esas manadas de perros salvajes que eran los cazadores de esclavos. Ni siquiera episodios como el asesinato por asfixia de George Floyd en Mineápolis hace menos de tres meses, esa demoledora certeza de que la herencia del esclavismo todavía acumula fondos sin agotar, desinflan el valor de lo que Tubman llevó a cabo. Porque aun a riesgo de que le arrebataran la piel y la vida,  impuso su no es no frente a una atrocidad que, en aquellas fechas, también pervivía fuera de EEUU. Por ejemplo, y aunque forme parte de los pasajes silenciados en aras de un supuesto bien común y patriótico, España permitió la esclavitud en la colonia de Cuba hasta 1880. En Puerto Rico, había desaparecido legalmente apenas siete años antes

Howard Zinn, el historiador estadounidense cuya fama multiplicó en 2004 el actor Matt Damon como narrador de un documental sobre su vida y sus postulados –No puedes ser neutral en un tren en movimiento–, escribió sobre Tubman lo que sigue: "A los fugitivos les decía: 'Serás libre o morirás'. Así expresaba su filosofía: 'Había una o dos cosas a que tenía derecho: la libertad o la muerte, si no podía tener una, tendría la otra, porque ningún hombre me iba a coger con vida". Zinn se cuenta entre quienes cifran en 300 los rescatados por la antigua esclava. E incluyó los entrecomillados anteriores en la que probablemente es su obra más conocida, La otra historia de EEUU.

Pero el papel de Tubman no se quedó en aquellos viajes de salvamento civil. Durante la Guerra de Secesión (1861-1865) trabajó para el Ejército. De hecho, contribuyó a tejer una red de espías en Carolina del Sur.

Como recuerda Zinn, Tubman iba armada. Y sin duda con el arma al cinto participó en incursiones bélicas en territorio enemigo sureño. La más relevante o, al menos, la más citada  fue la conocida como Combahee Ferry Raid, una operación militar desarrollada los dos primeros días de junio de 1863 en un par de condados de Carolina del Sur. Tubman no se sumó como enfermera. Ni como aguadora. Junto con el coronel James Montgomery dirigió la expedición. ¿El resultado? Más de 700 esclavos liberados. 

Cuando acabó el conflicto bélico que formalmente puso fin a la esclavitud, Tubman se comprometió con la lucha por los derechos de la mujer y el sufragio femenino. E intentó conseguir una pensión que reconociese sus servicios al Ejército. Fracasó durante mucho tiempo. La publicación history.com lo narra así: "Dos décadas después del fin de la guerra, un congresista llegó a presentar una proposición que pedía para Tubman una pensión de 2.000 dólares, pero el proyecto de ley fue rechazado". Tubman sí recibió ciertos beneficios militares como esposa de un veterano oficial, su segundo marido, Nelson Davis. Finalmente, el Congreso autorizó en 1899 un incremento de 20 dólares al mes en su pensión por los servicios prestados en la guerra. Servicios como "enfermera".

Nacida como Araminta Ross, Tubman tomó luego el nombre de pila de su madre y el apellido de su primer marido, un "negro libre" que se negó a sumarse a la huida cuando su mujer supo que su venta la dejaría sola, sin familia, esclavizada en otra plantación. Fue en ese momento cuando Araminta o Minty o Harriet dio el primer paso de una carrera veloz y sostenida que duró hasta su muerte con 90 años.

Al igual que ocurrió luego en la Guerra Civil española, donde anudaron una verdadera malla de ayuda a niños republicanos, muchos cuáqueros abolicionistas se erigieron en revisores, jefes de estación y otras categorías de la ruta de escape, todas ellas camufladas bajo el lenguaje ferroviario y con casas-refugio repartidas a lo largo de cada línea. A Tubman se la conoció también como Moses por analogía con el personaje bíblico Moisés y su papel en el éxodo hebreo desde Egipto.

Casi dos siglos después de que Moses cruzara la frontera divisoria entre la vida donde los humanos eligen aunque sea poco y aquella donde han de limitarse a obedecer sin que ello baste para sobrevivir, el dinero se convierte en otra pedrada a la cabeza de Tubman. Barack Obama había decidido imprimir su rostro en los billetes de 20 dólares. Pero Donald Trump ha revocado la medida. Mientras ocupe la Casa Blanca, la efigie impresa de Harriet Tubman no reemplazará la de Andrew Jackson.  Es decir, la del presidente esclavista que en 1804 publicó un anuncio ofreciendo 50 dólares por el regreso de un esclavo fugitivo, y 10 extra "por cada cien latigazos que cualquier persona le dé, hasta 300". Como en casi todo, Trump ya había esparcido durante su campaña de 2016 pistas sobre lo que haría en este asunto aunque no sirvieron de nada: el proyecto de reemplazar a Jackson por Tubman era "pura corrección política", un concepto odioso para su pensamiento.

¿Se rebelaría Tubman contra Trump si esta vez lograse escapar del limbo real o imaginario de la ultratumba, subirse a la máquina del tiempo, bajarse en 2020 y comprobar que un policía aniquila porque sí a un ciudadano llamado George Floyd? ¿Toleraría que el presidente de su país atrincherase en el papel que sirve para comer la imagen del racista Andrew Jackson, responsable también del exterminio de miles de indios? Nadie lo sabe. Del final de su vida solo conocemos un dato irrefutable: que el 10 de marzo de 1913 murió de neumonía en el Hogar de Ancianos Negros fundado por ella misma en la localidad neoyorquina de Auburn. De lo que dejó atrás sabemos también algo: que su generosidad no se detuvo. Ni acabó jamás asfixiada por una bota de sumisión.

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8 Comentarios
  • Gordini Gordini 18/08/20 17:34

    Una auténtica EMPECINADA a la que, igualmente, su país no recompensó como hubiese merecido. Uno de estos seres necesarios a loa que siempre hay que recordar y honrar su memoria.

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    1

  • TCP TCP 15/08/20 23:39

    La figura de Harriet Tubman, esclava, mujer, heroica, solidaria , indomable, sigue siendo, dos siglos después, imprescindible para la humanidad , como luminaria en el camino de la igualdad.
    El Black Lives Matter actual es la senda de la lucha que ella trazó y que sigue siendo imprescindible para conseguir la igualdad de derechos y la eliminación del racismo en la sociedad en que vivimos.
    Esperemos que el proyecto del expresidente Obama triunfe sobre el proyecto reacccionario del actual presidente Trump y la imagen de la valiente luchadora antiesclavista Harriet Tubman sea grabada en los billetes de 20 dólares americanos sustituyendo la del esclavista y racista Andrew Jackson.

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  • CinicoRadical CinicoRadical 15/08/20 11:25

    La enorme grandeza en metro y medio de persona.

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    6

  • Canija Canija 15/08/20 08:12

    Te reconcilia con el género humano leer historias como ésta 

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    12

    • Lokitz Lokitz 15/08/20 19:58

      Pues a mi me llena de rabia y de impotencia.

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      3

  • Nidáguila Nidáguila 15/08/20 08:05

    Dice una frase que aprende más un sabio de una pregunta estúpida ,que un estúpido de una frase sabia. ¿Podemos demostrar que Trump ,como mucho, llega a la inteligencia del simio? Pienso que no. No demuestra ,día a día, que tenga la inteligencia del simio, pero lo que sí deja claro es que ,si tiene alguna ,es inferior, bastante inferior, a la de nuestros antepasados. Mantiene a Jackson porque será su ídolo. Y no pondrá la cara de esa mujer, porque es denigrante para un yankee blanco, que una negra, los haya chuleado tantas veces. Eso sería reconocer su ineficacia ,y por lo tanto su incapacidad, demostrada "n" veces durante su corta historia.

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  • Mirandero Mirandero 15/08/20 05:08

    Biografía muy interesante que engrandece la extraordinaria sección «Luces en la oscuridad».

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  • alpastel alpastel 15/08/20 01:35

    Grandioso este artículo de Alicia Gutiérrez, como casi todo lo que escribe en Infolibre. Me siento orgulloso de ser su paisano.

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