El Vïdeo de la Semana

De elecciones e instinto animal

Nunca habíamos visto a Rajoy tan protagonista en Europa. Tiene que arrearle un izquierdazo un patán inconsistente para que la Merkel le brinde un mimo,le brinde un mimo, Cameron le pregunte cómo está y unos cuantos compañeros de liderazgo europeo acojan sonrientes su presencia y hasta le hagan corrillo con afectuoso interés.

Rajoy es el centro de atención y parece disfrutar con ello. Tanto, que a pesar de la cercanía de la cámara aventura el cuadro general del resultado electoral de mañana: “Quedamos primeros, luego PSOE o Podemos y después los pactos”. Ese es, por tanto, el paisaje que pueden dibujar las urnas el domingo. Se confirmaría, de ajustarse a la realidad las estimaciones que maneja Moncloa, la caída de Ciudadanos a una cuarta posición y la remontada de Podemos, junto a una cierta estabilización de la posición del Partido Socialista. Más o menos en esa línea van también las encuestas andorranas de frutas y verduras que esta semana hemos podido difundir y conocer.

Para que luego digan que los debates electorales no tienen influencia. Porque no creo que sea casualidad que después del debate de Atresmedia en el que Rivera se mostró tan nervioso como seguro Iglesias, volviese a subir Podemos y empezara a caer Ciudadanos. O que a raíz del debate “Cuéntame” entre Rajoy y Sánchez, éste consiguiera volver a tomar aire gracias a su medida crudeza dialéctica. En el juego de la seducción pesan más los gestos y las formas, incluida la capacidad expresiva, que los contenidos y las grandes promesas.

Hay una suerte de primitivismo genético que nos impide alejarnos del instinto, y como otros animales conquistamos y nos dejamos conquistar por los trinos y las plumas de colores más que por las garantías de futura supervivencia. Al congénere herido o protagonista de una hazaña singular tendemos a acogerle y darle afecto siempre que sea uno de los nuestros. Rajoy y su presencia en Europa largando sobre encuestas y recibiendo afecto, es la traducción en imagen de esa realidad de encumbramiento de lo formal y lo instintivo.

Y no me parece mala cosa ponerlo sobre el tapete en la jornada de reflexión. Porque quizá ayude considerar en qué medida nuestra opción de voto o abstención para mañana ha sido conformada por el impacto emocional o instintivo o cuánto más responde a una consideración crítica más profunda.

No es lo mismo recibir a Rajoy con efusión porque le han arreado un porrazo que porque su peso y su influencia sean determinantes. Por muy contento que parezca. Por muy seductor que se presente.

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