“Llevamos años superando la crisis y el paro a base de intercesiones divinas y ahora nos extraña que se estudie religión”

Saber "expresar oral y gestualmente la gratitud a Dios", así como "memorizar y reproducir fórmulas de petición y agradecimiento" ya forma parte del contenido del curriculum educativo de la asignatura de religión que se impartirá en las escuelas. En la práctica, supone la vuelta a rezar en clase, en virtud del desarrollo de la Ley Orgánica de Mejora de la Calidad Educativa (Lomce) publicado en el Boletín Oficial del Estado.

En un Estado aconfesional, ¿la enseñanza no debería ir en consonancia?

Los secretillos (in)confesables de la ministra Báñez para acabar con el paro pasan por rezarla a la virgen:

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