Política migratoria

Crisis de los refugiados: el número de expulsados por la UE es más del doble que el de asilados

Refugiados desembarcan del ferri a su llegada al puerto de El Pireo en Atenas.

El plan ideado en las cumbres y reuniones de ministros de países europeos celebradas en los últimos meses para dar solución a la crisis de refugiados pivota sobre dos aspectos principales: la reubicación en un plazo de dos años de 160.000 de las personas provenientes de Siria, Afganistán, Irak o Eritrea que han llegado en los últimos meses a las costas de Grecia e Italia y la expulsión de los que llegan de países declarados como seguros y que no se considera, por tanto, que estén huyendo de la violencia o la persecución aunque sí lo pueden estar haciendo de la pobreza extrema. Sobre este último contigente no se han dado cifras oficiales, si bien el diario británico The Times publicó el pasado octubre que los deportados serían centenares de miles. 

Los datos oficiales evidencian que son más del doble los expulsados (683 personas) que los reubicados (272 personas) en virtud de este mecanismo. Es decir, el proyecto ideado por la UE para prestar ayuda a los Gobiernos que soportan mayor presión en el contexto de esta crisis se ha saldado por el momento con más retornos que acogimientos. Lo cierto es que el ministro luxemburgués Jean Asselborn, cuyo país ocupó hasta finales de año la presidencia de turno de la UE, ya avisó hace dos meses de que el objetivo era "proteger a quienes necesitan esa protección y devolver a sus países a quienes no tienen ese derecho".

Medidas "defensivas"

Desde septiembre se han fletado un total de 16 aviones. Seis de ellos con destino a Nigeria, cinco a Albania y Georgia, tres a Kosovo y dos a Pakistán. Estas repatriaciones también han ido acompañadas de una multiplicación de las medidas "defensivas" frente a la crisis de refugiados. Los máximos responsables de Eslovaquia, República Checa y Hungría han pedido que se acelere el refuerzo de las fronteras exteriores de la UE. Y sobre la mesa está el debate de la reintroducción de los controles de las fronteras interiores como ya han hecho Suecia y Dinamarca

La Comisión Europea, a través de un portavoz autorizado consultado por infoLibre, declina hacer una valoración sobre por qué el mecanismo de retorno parece estar funcionando mejor que el de reubicación y recuerda que el compromiso de la UE era dar cobijo a quienes vienen huyendo de Eritrea, Siria, Irak o Libia, no a los ciudadanos de otros países, aunque estos puedan presentar solicitudes de asilo por los cauces habituales.

Teniendo en cuenta este objetivo resulta paradójico que la ayuda financiera acordada por los países a través de varios fondos para limitar el impacto de esta crisis esté llegando prácticamente a cuentagotas. De hecho, uno de los principales es el fondo fiduciario para África con el que la UE pretende atajar las causas de la inmigración y que los países africanos acepten de vuelta a los inmigrantes económicos que no consigan el estatus de refugiado.

El objetivo era dotarlo con 3.600 millones pero más allá de los 1.800 millones de euros prometidos por Bruselas del presupuesto comunitario los gobiernos se están mostrando bastante esquivos para completar su parte con los restantes 1.800 millones que faltan. De hecho, hasta el momento, los compromisos sobre la mesa no alcanzaban a los 82 millones de euros, de los que España ha aportado tres.

Acogida

El portavoz de la Comisión Europea sí admite que el dispositivo de acogida no está funcionando como debería y señala que si todos los actores implicados estuvieran trabajando con diligencia cada semana se debería estar reubicando a unas 1.000 personas. A juicio de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR) la "dolorosa lentitud" con la que se están realizando las reubicaciones muestra la "falta de compromiso de los estados europeos". 

Nuria Díaz, coordinadora del área de Incidencia y Participación Social de CEAR, denuncia que esta situación provoca una enorme incertidumbre en miles de personas refugiadas que está haciendo que muchas de ellas opten por desplazarse a lo largo de Europa en durísimas condiciones. "A todas ellas no les importa el motivo qué está ralentizando este proceso, sino que desde la Unión Europea cumplan sus obligaciones y pongan los medios para agilizarlo", asevera. Eso explica que Alemania registrara en 2015 un récord de 1,1 millones de refugiados, de los que casi un 40% eran sirios, seguidos de afganos e iraquíes.

En la Comisión Europea atribuyen este atasco al retraso en la puesta en funcionamiento de todos los centros de identificación en los hot spots o puntos calientes que deberían haberse instalado en Italia y Grecia, a la falta de personal en esos registros y a la ausencia de aparatos de lectura de huellas dactilares. De hecho, esta semana la Comisión Europea dio a Grecia una ayuda de 1,36 millones de euros en fondos de emergencia para comprar equipos de identificación que se instalarán en los pasos fronterizos en todo el país. 

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