Crispación política

De los elogios a la críticas: el PP pasa de utilizar a Calviño contra Sánchez a convertirla en pieza a batir

El rey Felipe VI, la vicepresidenta Nadia Calviño y el líder del PP, Pablo Casado, en un acto este miércoles.

Calviño ya es una pieza a batir. Después de tres años en los que el PP ha combinado las críticas a la responsable de la política económica de Pedro Sánchez con elogios implícitos y explícitos a su figura en tanto que representante de la ortodoxia de la antigua austeridad de Bruselas en contraposición a las políticas más de izquierdas de Unidas Podemos, los de Pablo Casado coordinaron este jueves una ofensiva contra la vicepresidenta primera después de que El Confidencial diese a conocer que había transmitido personalmente al líder del PP y a su portavoz nacional, José Luis Martínez-Almeida, su malestar por el tono de extrema crispación del líder conservador en la sesión de control de esta semana.

El propio Almeida confirmó que Calviño, en conversación privada con él, aseguró que Casado está “desequilibrado”. “Fue la expresión, tengo que confirmarlo (…). Pasó por delante de mí sin pararse y simplemente me dijo: ‘Tu jefe es un desequilibrado”, declaró.

Previamente, y también en una conversación privada durante el mismo acto, la vicepresidenta mostró su malestar al propio Casado: "Estoy asqueada por lo que has dicho”, sostiene que dijo el mismo digital en referencia a sus acusaciones de que el Gobierno está encubriendo abusos a menores. A lo que el líder del PP replicó: “En una democracia parlamentaria la oposición controla los escándalos del Gobierno y no acepto que me digas lo que puedo decir o no (…). Hay una condena por abusos y se está tapando. Sentido de Estado no es ocultar a delincuentes”.

Calviño no ha querido entrar en la controversia pero fuentes próximas a su departamento precisaron que el adjetivo que utilizó en su conversación con Casado no fue “asqueada”, sino “descompuesta”, y que lo que le preguntó fue si era consciente de las acusaciones que estaba vertiendo.

Media docena larga de dirigentes y portavoces del PP salieron en tropel a acusar a Calviño de faltar al respeto a su líder y de tratar de encubrir abusos a menores, así como a exigirle una rectificación. 

Todo apenas unas horas después de que el propio Casado acusase al Gobierno, y no en una conversación privada sino desde su escaño en el Congreso, de tapar abusos a menores.

“¿Para qué sirve un Gobierno que deja tirados a los más desfavorecidos? A las niñas tuteladas por el Gobierno socialista de Baleares que fueron prostituidas y se niegan a investigarlo. A la menor abusada por el marido de Mónica Oltra, mientras el Gobierno socialista valenciano lo ocultaba. A un niño de una indultada por usted que ocultaba agresiones sexuales. Tanta chorrada de ‘niñes’, de huelga de juguetes y de bollos y dibujos en euskera, pero usted deja desprotegidos a los menores. Además, con su despilfarro, les quita la educación y les quita hasta el futuro de las pensiones. Mire, como diría usted, ¿qué coño tiene que pasar en España para que usted asuma alguna responsabilidad?”, proclamó en la sesión de control de esta semana, entre vítores y aplausos de sus diputados.

Con la ofensiva contra Calviño el PP pone fin definitivamente a la estrategia que venían aplicando de utilizarla como argumento de autoridad dentro del propio Gobierno en contra de las políticas que trata de impulsar desde la Vicepresidencia segunda la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz. Los conservadores siempre han tratado de contraponer el criterio más moderado de la responsable de Asuntos Económicos en todo lo que tiene que ver con la coalición, desde la pendiente reforma fiscal a la subida del salario mínimo o la reforma laboral.

Elogios

Calviño recibió en su día el apoyo de destacados portavoces de la derecha, como Esteban González Pons (PP) y Luis Garicano (Ciudadanos), cuando fue candidata a la presidencia del Eurogrupo. Pons llegó a calificarla como “lo opuesto a Varufakis” y destacó de ella que está “muy preparada y conoce Bruselas y lo que pasa allí”. Garicano defendió su capacidad para “cabalgar bien sobre las divisiones ideológicas”.

En aquella ocasión hasta el portavoz del Partido Popular en el Senado, Javier Maroto, elogió su “capacidad técnica” y su currículum, con una larga experiencia en cargos de responsabilidad en la Unión Europea.

No obstante, ya hace algún tiempo que el PP ha endurecido su tono contra Calviño, especialmente desde que su nuevo puesto como número dos del Gobierno le ha hecho ganar protagonismo en debates políticos más allá de las cifras macroeconómicas. 

La ausencia de Sánchez en alguna sesión de control le permitió exhibir su compromiso con el Ejecutivo en réplicas sobre todo con los portavoces del PP, de Vox y de Ciudadanos, a los que ha reprochado la utilización que hacen de ETA en los debates, la falta de compromiso de Casado en la renovación de órganos constitucionales como el Consejo General del Poder Judicial o el ensalzamiento del régimen franquista por parte de la derecha extrema.

Ya en septiembre Casado, en una intervención público, consideró a Calviño el “disfraz de moderado” de un Gobierno que en realidad está dominado por la “ministra comunista”, en referencia a Yolanda Díaz, y sus “socios radicales”.

La vicepresidenta, por su parte, también ha asumido en ocasiones un rol combativo con Casado. “Quiero expresar mi asombro ante las palabras del principal líder de la oposición, que no ataca al Gobierno, sino que ataca el interés y la imagen de nuestro país”, declaró a su llegada a una reunión del Eurogrupo en Eslovenia desùés de escuchar al líder del PP desacreditando la labor del Ejecutivo España ante dirigentes europeos conservadores.

“En un momento en el que lideramos las vacunas, que hemos tenido un papel relevante en la evacuación de Afganistán, que estamos siendo motor de la recuperación en Europa, no entiendo que el PP, en lugar de sumarse al éxito colectivo, tenga una actitud destructiva que daña el interés y la imagen de España”, señaló el pasado mes de septiembre. “Como líder de la oposición, es un comportamiento inaudito, nunca lo he visto en los ámbitos internacionales. Es visto con asombro e incomprensión por parte de nuestros socios europeos”. 

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