Elecciones 20-D

Emigrantes españoles denuncian que votar el 20-D les costará dinero

Emigrantes españoles en Renania del Norte-Westfalia protestan contra las dificultades para votar.

A las barreras administrativas que dificultan la participación electoral de los españoles que residen en el extranjero –inscripción en el censo, ruego del voto, problemas con la recepción de papeletas...– se unen también las económicas. Así lo ha podido comprobar infoLibre a través del testimonio de varios jóvenes emigrantes españoles que denuncian que les costará dinero votar este 20-D.

A pesar de que la ley electoral consagra la gratuidad del ejercicio del voto en España, lo cierto es que parte de la emigración española tendrá que pagar de su bolsillo el coste del envío de las papeletas. Y, eso sí, esperar un reembolso que se hace según "el importe de la tarifa de correos certificado que le corresponda" –no de lo que realmente se ha pagado, que es diferente en cada país– y que no siempre llega. Este periódico intentó obtener para este reportaje la versión del organismo competente al respecto, el Ministerio del Interior, pero no obtuvo respuesta. 

En esta tesitura se ven los españoles que viven de forma permanente en el exterior, es decir, los que están dados de alta en el Censo de Extranjeros Residentes Ausentes (CERA) y que optan por ejercer su derecho a voto por correo en lugar de trasladarse al consulado. Hay que tener en cuenta que no todos los emigrantes tienen el consulado cerca o la posibilidad de trasladarse. Por ejemplo, un español residente permanente en Vancouver tendría que recorrerse más de 4.000 kilómetros para ir a votar a los consulados de España en Montreal, Otawa o Toronto. Pues bien, en este caso son los electores los que tienen que pagar por adelantado el importe del envío certificado de las papeletas desde su lugar de residencia hasta el consulado en el que estén inscritos y esperar después el reembolso. 

15 euros por votar

Así le ocurrió a David Fergar, periodista de 37 años residente en Noruega que tuvo que desembolsar la semana pasada 140 coronas (alrededor de 15 euros) para enviar por correo certificado sus papeletas desde la ciudad en la que vive hasta el consulado, en Oslo. En mayo, para votar en las autonómicas tuvo que pagar otras 140 coronas, tal y como certifican las facturas que aportó a este periódico y que difundió a través de su cuenta de Twitter

Este mismo lunes recibió una carta de Correos en la se le facilitaba un código con el que ir a una oficina de la red Western Union a recuperar "los gastos del franqueo incurridos en su ejercicio del voto". En esa misma comunicación se le indicaba que "la normativa electoral garantiza a todos los ciudadanos la gratuidad del voto por correo, independientemente del lugar de residencia". Sin embargo, la cantidad a devolver es de 40 coronas (alrededor de cinco euros), 100 menos de las que él desembolsó. Conclusión: a David le cuesta una media de 10 euros ejercer su derecho al voto. 

"Además de todos los trámites he tenido que poner de mi bolsillo treinta euros sin la seguridad de que mi voto, que no irá ni al PP ni al PSOE, llegue a tiempo. Estoy muy irritado con este asunto... si el objetivo era dificultar la participación electoral de los emigrantes, desde luego, conmigo creo que han ganado. Es el momento de explorar fórmulas telemáticas que nos faciliten las cosas o me pensaré mucho si votar en otra ocasión", se queja David, que lleva 10 años residiendo en Noruega, donde trabaja como periodista freelance y profesor. 

En una situación similar se encuentran los electores que están fuera de España de forma temporal y que sólo tienen la opción de votar desde el extranjero por correo. Una vez rogado el voto y recibidas las papeletas, desde su actual país de residencia tienen que enviarlas a la Junta Electoral Provincial en la que están inscritos en España adelantando también el pago del envío. Para conseguir la devolución de ese dinero tienen que incluir el cupón de solicitud de reembolso junto al resto de documentación. 

Mikel P., un informático vizcaíno de 28 años que reside en Ámsterdam (Holanda) desde hace un año, tuvo que pagar esta semana 11 euros para enviar sus papeletas a Euskadi. "Creo que todo el proceso es un despropósito, se tendría que facilitar que los inscritos como temporales puedan votar en los consulados o a través de internet", señala en conversación telefónica con este periódico. En las últimas municipales no pudo votar porque, a pesar de que rogó el voto, un error administrativo provocó que nunca le llegaron las papeletas. 

María Morales y su pareja, ambos residentes temporales en Ginebra (Suiza), también tuvieron que pagar para poder votar. Entre los dos, la factura fue de 17,20 francos suizos (15,80 euros). "Nos parece una vergüenza que por un derecho como es el hecho de votar tengamos que arrastrarnos, hacer malabares y en nuestro caso perder tiempo de nuestros trabajos para solicitar el voto, y que, no contentos con las trabas que ponen, tengamos que pagar semejante cantidad por enviar dos sobres", se queja María, filóloga, que trabaja en la ciudad suiza dando clases de español y cuidando niños. 

Mikel, María y su pareja solicitaron el reintegro del importe del franqueo, aunque no saben qué cantidad les devolverán –en la solicitud que enviaron junto a las papeletas se detalla que no hace falta poner la cantidad porque el reembolso se hace según "el importe de la tarifa de correos certificado que le corresponda"– ni cuándo.

Mónica P., otra española que votó como residente temporal en el exterior, en este caso desde Oslo, llegó a presentar una queja al Defensor del Pueblo después de esperar durante más de un año el reembolso de los 20 euros que le costó participar desde Noruega en las elecciones europeas de mayo de 2014. Tras el archivo de la primera queja que presentó, escribió una segunda de la que todavía espera respuesta. "Honestamente, no tengo esperanzas de que haya a una resolución positiva. No he recuperado nada ni creo que nunca me lo devuelvan, ni a mi ni a casi nadie", dice a este periódico. En los siguientes comicios, ya escrita como permanente, decidió ir a votar directamente al consulado pidiendo horas libres en su trabajo. 

Regulación

El real decreto que regula los procesos electorales subraya, en su artículo 11, que los electores residentes ausentes (por tanto, los dados de alta en el CERA) que viven en países con los que Correos y Telégrafos no ha establecido acuerdos específicos deben "satisfacer los gastos de franqueo y certificado que correspondan, pudiendo solicitar el reintegro de tales gastos, cumplimentando las indicaciones del impreso destinado a posibilitar el reintegro". En esta norma no hay referencia alguna, sin embargo, a los residentes temporales, que son los que tienen que pagar en todos los casos en coste del envío de sus papeletas a España. 

Tampoco se define cómo se determina la cuantía de los reembolsos, si es la misma en todos los casos, qué criterios se siguen o cuáles son los plazos de recepción. infoLibre se pudo en contacto este martes con un portavoz autorizado del Ministerio del Interior, pero por el momento no ha obtenido respuesta. Consultados también por estas cuestiones sendos portavoces tanto de la Junta Electoral Central como de Correos, ambos remitieron al departamento que dirige Jorge Fernández Díaz. 

De hecho, la Junta Electoral Central en 2011 ya advirtió a los ministerios del Interior y de Exteriores de que tenían que "adoptar las medidas oportunas" para "garantizar la gratuidad del voto de estos electores consagrada en nuestra legislación electoral". 

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