La nueva legislatura

El PP cree que está ganando votos a Ciudadanos y que Rivera atrae a más votantes del PSOE

Reunión Rajoy Rivera PP Ciudadanos

Los conservadores están cada vez más convencidos de que el 26 de junio los españoles volverán a encontrarse ante las urnas. De hecho, ya llevan tiempo preparando el terreno con convenciones temáticas por varias ciudades de España a las que ha acudido el presidente del Gobierno en funciones. Pero esto no es óbice para que sigan manteniendo su discurso de que lo que ellos quieren es un Gobierno de coalición Partido Popular-PSOE liderado por Mariano Rajoy y al que podría sumarse, si quieren porque no necesitan los votos, el partido liderado por Albert Rivera

Esta semana los máximos dirigentes del partido, con Rajoy a la cabeza, van a intensificar el mensaje de que todavía estamos a tiempo de evitar la repetición de las elecciones. Todo, con el objetivo de ir cargando a las espaldas de Pedro Sánchez cualquier responsabilidad sobre el 26 de junio, el día en el que se celebrarían los comicios. Pero, en segunda línea, sin descuidarlo, van a ir tejiendo el discurso de que no tienen miedo a someterse de nuevo al escrutinio de los ciudadanos. "No nos tiene por qué ir mal. Las encuestas que estamos analizando nos siguen manteniendo en primera posición y recuperando parte del voto perdido el 20-D", señala un miembro del Comité Ejecutivo Nacional en conversación con infoLibre.

"Es una opción [la de las elecciones] que ni queremos, ni deseamos, pero no le tenemos miedo", dijo este mismo lunes en rueda de prensa el vicesecretario de Organización del PP, Fernando Martínez-Maillo. Previamente había hablado de otras dos opciones: la "gran coalición" y "la consumación del beso de Judas, de la traición", en alusión a un acuerdo de las fuerzas de izquierdas al que se sumarían los independentistas.

El PP señala en privado que a quien deberían preocuparle las elecciones es al Partido Socialista porque están constatando que Ciudadanos está perdiendo voto de electores que en su día apostaron por el PP y, a su vez, el partido liderado por Albert Rivera está atrayendo a votantes socialistas. En definitiva, un trasvase de PSOE a Ciudadanos y de Ciudadanos al PP. 

"En política todo es posible"

Esto, a la larga, subrayan fuentes conservadoras, permitiría que el PP y Ciudadanos podrían llegar a sumar mayoría absoluta si se celebrasen elecciones el 26 de junio sin necesidad de tener que contar con los socialistas. ¿Es posible después de que en estas semanas Ciudadanos se haya alineado junto al PSOE? "En política todo es posible", señala tajante un veterano dirigente del partido de Rajoy.

Paralelamente, y de forma irónica, Martínez-Maillo puso sobre la mesa la posibilidad de que PSOE y Ciudadanos concurran juntos a las urnas en el supuesto de que el 2 de mayo se disuelvan las Cámaras al no haber logrado investir a ningún candidato. En este sentido, les reclamó que aclaren si tienen en mente presentarse en coalición.

Rajoy como candidato, innegociable

Pese al enfado con Ciudadanos por haber firmado un pacto de Gobierno con Pedro Sánchez, el PP mantiene ciertos equilibrios a la hora de referirse en público a la formación liderada por Albert Rivera precisamente porque saben que los pueden necesitar y también porque tienen su apoyo en algunas instituciones, como por ejemplo en el Gobierno de la Comunidad de Madrid.

En Génova son conscientes de que una de las condiciones que siempre ha puesto Rivera a la hora de sentarse a hablar con el PP es la de que opte por un candidato diferente a Mariano Rajoy. Y no descartan que pudiera pasar de nuevo si se celebran elecciones en junio y ningún partido reúne los votos suficientes para gobernar en solitario. En este contexto, subrayan, la respuesta sería la misma que hasta ahora: Rajoy es el candidato del PP y eso no lo mueve otro partido.

Enfrentamientos en el Gobierno

La dirección nacional del PP no quiere oír hablar del liderazgo de Rajoy. No sólo porque creen que se da munición a los rivales políticos, sino porque saben que las aguas internas del partido están muy agitadas. La renuncia de José Manuel Soria como ministro de Industria tras verse salpicado por los papeles de Panamá ha hecho que afloren a la superficie tensiones entre sectores rivales del PP y del Gobierno que todas las fuentes consultadas incluyen en un contexto de pelea por el control de la formación conservadora ante la posibilidad de que Rajoy se aparte.

Este mismo lunes, Martínez-Maillo restó peso a esas tensiones negando que exista división entre los miembros del Consejo de Ministros. Una división que otros de sus compañeros sí vieron el mismo viernes cuando el titular de Hacienda, Cristóbal Montoro,  aseguró en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros que “nadie que haya operado desde paraísos fiscales puede estar en el Gobierno”. Quienes conocen las intrigas del Gobierno vieron en esas palabras un duro golpe no sólo a Soria, sino al G-8, el grupo de ministros del que Soria formaba parte y rival interno de los fieles a Soraya Sáenz de Santamaría, los sorayos.

Génova no quiere que el debate de la sucesión se abra antes de que haya Gobierno. Subrayan que la clave ahora está en las negociaciones para la formación de un nuevo Ejecutivo y que Rajoy tiene previsto llamar a Sánchez esta semana. El jefe del Ejecutivo, no obstante, espera recibir antes "una señal" del socialista que le indique que, al menos, está dispuesto a sentarse a hablar con él.

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