28A | Elecciones generales

El reto electoral de las "tres derechas": cómo marcar perfil propio tras el pacto andaluz y la foto de Colón

El presidente de Vox, Santiago Abascal, el líder del PP, Pablo Casado, y el líder de Ciudadanos, Albert Rivera, posan junto a otras personalidades asistentes a la concentración de este domingo.

Desde el Partido Popular y Ciudadanos defienden en público que ya era hora de que Pedro Sánchez anunciase la disolución de las Cortes para convocar elecciones. Pero la noticia de que los españoles votarán a su presidente el 28 de abril, un mes antes de las municipales y autonómicas, les obliga a ajustar determinadas estrategias en un contexto en el que lo esperado era un superdomingo o una llamada a las urnas en otoño.

La imagen de PP y Ciudadanos, junto a la extrema derecha de Vox, poniéndose de acuerdo para investir a Juanma Moreno (PP) presidente de la Junta de Andalucía y la foto de las "tres derechas" –como les ha bautizado la izquierda– en Colón sigue en la retina de los electores. Y, por supuesto, en la cabeza de los estrategas de campaña de los otros partidos, que llevan semanas redactando argumentarios en los que se trata a Pablo Casado (PP), Albert Rivera (Ciudadanos) y Santiago Abascal (Vox) como integrantes de un mismo lote. Y este es el mensaje que, sobre todo PP y Cs, van a intentar combatir. 

Muy pegados en las encuestas, ambas formaciones pelean por el liderazgo de la derecha buscando banderas en exclusiva. Una de las principales incógnitas es hasta qué punto Vox les condicionará el discurso. De momento, la idea de la dirección nacional del PP –está por ver si Casado lo logra– es esquivar las cuestiones más espinosas para "no poner las críticas en bandeja a la izquierda".

En el PP firman por que, una vez contados los votos, pueda reeditarse lo que ya llaman "el espíritu de Colón", la segunda alianza con Cs y Vox tras las andaluzas. Pero, a la vez, subrayan que salen "a ganar" y buscan ser lo más fuerte posible para reducir su dependencia de los pactos.

El pasado 6 de diciembre, en conversación informal con los periodistas durante la celebración del 40 aniversario de la Constitución, Casado se atrevió a recomendar a Rivera que se ocupase del electorado de "centroizquierda" y que él haría lo mismo con el de "centroderecha". Y de ahí, a la Moncloa. En la base de estas declaraciones está que, en determinados asuntos y en el trazo grueso, ambos partidos mantienen posiciones similares. Por ejemplo, en lo que afecta al modelo territorial, con Cataluña como protagonista o a la bajada de impuestos. La sintonía se vio en el documento pactado para dar apoyo a la investidura de Mariano Rajoy o, más recientemente, la de Moreno en Andalucía.

"No somos lo mismo", pero...

"No somos lo mismo que Cs y Vox", defiende un destacado dirigente nacional del PP. Una frase muy similar a uno de los principales mensajes trasladados por Rivera el martes, en su intervención en el debate de totalidad de los Presupuestos. Pero, en su caso, cambiando a los protagonistas, poniendo el foco en el PP y el PSOE, en el bipartidismo "cansino" que vive "obsesionado" por el aborto y por Franco.

Por si había dudas de por dónde va ir la campaña de Rivera, este mismo viernes, tras el anuncio de la fecha electoral, subrayó que "ha llegado el momento de una nueva etapa política alejada del bipartidismo y de dividir a los españoles entre rojos y azules", en alusión a los colores con los que se identifica a PSOE y PP, respectivamente. 

A nivel nacional, Ciudadanos ya ha quedado retratado como el partido que primero pacta para hacer presidente del Gobierno a Pedro Sánchez y después, esta ya fue la definitiva, para apoyar a Mariano Rajoy. Una imagen que ahora pretende derribar.

Cataluña, capital de la campaña

Aunque la campaña electoral va sobre elecciones generales, el grueso de las miradas van a estar puestas en Cataluña. No sólo por el juicio a los líderes secesionistas que se celebra en el Supremo. Si no porque si la corrupción fue la puntilla de Mariano Rajoy, la del Sánchez ha sido la de la ruptura del bloque de la moción de censura por el rechazo de los independentistas a votar sus cuentas públicas.

En el PP saben que ser una fuerza casi residual en Cataluña no juega mucho a su favor ante un Ciudadanos que fue el partido más votado en las últimas autonómicas. Las fuentes consultadas señalan, no obstante, que siempre van a poder arrogarse el haber sido la formación que puso sobre la mesa la aplicación del artículo 155 de la Constitución. Un artículo con el que, destacan, no se fue más allá precisamente porque, entre otras cuestiones, Rivera pidió que su aplicación fuese vinculada a una convocatoria electoral.

Ahora, Casado redobla esa apuesta y se ha comprometido a que una de las primeras medidas que adoptará, si llega a la Moncloa, será la de suspender la autonomía de Cataluña de forma prolongada.

Para que Casado consiga cumplir con esta promesa necesita que el PP vuelva a tener mayoría absoluta en el Senado. O sumar los votos para ello. A la hora de hacer bandera de la aplicación del 155 los conservadores destacan que son una formación que nunca ha tenido dudas a la hora de defender la Cámara Alta, clave para activar este mecanismo. En 2015, recuerdan, Rivera pidió suprimir esta institución. 

En esta materia, PP y Cs van a encontrar a Vox marcando la posición más dura. El partido de ultraderecha ejerce de acusación particular en el juicio por el 1-O y ya han aprovechado para criticar al PP por colgarse "medallas que no le corresponden" en la aplicación de un 155 que a ojos de Vox fue muy leve.

"Se han cubierto con manifestaciones en redes sociales en el sentido de que ellos aplicaron el 155 y llevaron a los golpistas a los tribunales cuando lo cierto es que en su momento desactivaron el 155 e hicieron lo posible por negociar incluso con los golpistas para intentar una solución política", ha llegado a decir el coordinador jurídico, Pedro Fernández.

Cs y Vox ante el espejo de la gestión

Uno de los principales campos en el que el PP sabe que puede explayarse es en el de la experiencia de Gobierno. Y esta idea va a ser explotada en campaña. "Vox y Cs no pueden hacer ningún balance de gestión; nosotros, sí. Hemos gobernado España. Pero no sólo hemos gobernado España. También la hemos sacado de la crisis", defiende un diputado.

El martes en el Congreso, Pablo Casado habló de los "dos milagros económicos" del PP. Pero la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, quiso decir la última palabra al asegurar que el milagro económico del PP "está en la cárcel", en alusión al exministro Rodrigo Rato.

Esta estrategia tiene, sin embargo, una laguna: la de que Vox y Cs puedan reivindicarse como algo nuevo, fuera de la tradicional alternancia de poder entre PP y PSOE. También, que por el medio se cuele el problema de la corrupción y, ligado a ello, el de la regeneración. Máxime, si se tiene en cuenta que a los conservadores les quedan todavía varios escándalos de corrupción sobre los que los tribunales tienen que pronunciarse.

Para la corrupción, el PP de Casado ya tiene respuesta estándar. La de apuntar a que todo lo que se juzga ahora se corresponde con una etapa en la que nadie que ahora tiene responsabilidades estaba en puestos con capacidad de decisión.

Los equipos

Muy ligada a la idea de la experiencia en la gestión está la de "los equipos". En el PP mantienen que son un partido "con historia" y que cuenta con "los mejores". Con los equipos que sacaron a España de la crisis. Y con una fuerte implantación territorial. Esto implica, consideran, que, a diferencia de Ciudadanos y Vox, ellos no van a tener problemas a la hora de hacer las listas electorales y de configurar un Gobierno. "Tenemos a los mejores. Han gobernado, han ocupado cargos importantes en las instituciones europeas. Conocen perfectamente cómo se trabaja en la Administración... Tenemos mucho camino andado", destacan desde el equipo de Casado. 

También, sostienen, tienen estrechos vínculos con la sociedad civil, tal y como quedó "patente" en la convención de "rearme ideológico" celebrada en Madrid a finales de enero. Y que ello, unido a la experiencia de la gente de la que se ha rodeado Casado, les ha permitido tener prácticamente lista la oferta que van a presentar a los españoles para el 28A: una agenda basada en "la libertad, igualdad y seguridad".

La pelea por el "centro"

La foto de Colón ubicaba a Pablo Casado en el centro de la imagen. Una posición física que para el PP es todo un símbolo del sitio que ocupa su líder en esta batalla PP-Cs-Vox. Aseguran que si algo ha quedado claro tras el pacto de Andalucía es que Casado es el único de los tres que es capaz de pactar a un lado y a otro sin levantar cordones sanitarios, como en teoría sí hacen Rivera y Abascal.

"Pablo puede coser. Sin Vox, éramos la derecha. Y ahora, con Vox, somos el centro de la derecha", destaca un dirigente nacional.

Sectores del PP creen lo contrario: que su jefe de filas se ha equivocado escorándose a la derecha para evitar fugas a Vox cuando realmente el partido siempre gana elecciones por el centro. Dicen eso de que, cuando toca elegir, los votantes van más a por el original que a por la copia. Una tesis que podrá testarse el 28 de abril.

Recientemente, Rivera  llamó a "ampliar el centro político" en torno a Ciudadanos sumando a gente "moderada y constitucionalista". En el partido naranja saben que, por mucho que Casado haya dicho que él no piensa hacer batalla de exigirle que aclare su política de pactos, este va a ser uno de los ejes de una campaña en la que el bloque de la derecha y el de la izquierda parten tan igualados en las encuestas.

En los próximos días, el partido de Rivera celebrará las primeras reuniones del Comité de Campaña. Pero si no da un viraje respecto a lo trasladado en los últimos días, Ciudadanos intentará erigirse como el recambio a la alternancia PSOE-PP. Como una opción más "moderada" que el PP que aboga por no "dividir" con "debates ideológicos" como el de Franco o el aborto.

Dicen quienes conocen a Casado que el líder del PP se ha conjurado para evitar precisamente ambas cuestiones. Porque, además de dividir al partido, dividen a su electorado. Está por ver si lo logra en un momento en el que parece acercarse la salida del dictador del Valle de los Caídos y a menos de un mes del 8 de marzo, cuando el movimiento feminista volverá a salir a la calle. Está por ver hasta qué punto le condiciona lo que pueda decir Vox. VoxSu líder, Santiago Abascal, considera que la interrupción voluntaria del aborto es "cultura de la muerte".

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