La historia interminable de las áreas vacías en los hospitales madrileños: "Se utilizan para dejar lo que no sirve"

Carteles reivindicativos frente al Hospital Infanta Sofía pidiendo la apertura de la cuarta torre.

Es viernes, 15 de febrero de 2008. La entonces presidenta regional, Esperanza Aguirre, se desplaza con su consejero de Sanidad, Juan José Güemes, hasta la localidad madrileña de San Sebastián de los Reyes. Es una cita importante para ambos. El Hospital Infanta Sofía, uno de los centros semiprivatizados de la baronesa, está listo para echar a andar. No es una inauguración oficial, pero la líder del Ejecutivo lo vende como tal. Tres años después de la adjudicación del contrato, las torres que conforman el centro se alzan junto a la Autovía del Norte. Sin embargo, no todas ellas están preparadas para recibir a pacientes. La cuarta se levanta pensando en una posible ampliación futura del centro. Un incremento de los recursos materiales que, a pesar del aumento de población que atiende el hospital, sigue sin llegar trece años después.

La puesta en marcha de este espacio hospitalario lleva años siendo una reivindicación de los profesionales y los vecinos. "Exigimos la comprometida apertura de la Torre 4 del Hospital del Norte-Infanta Sofía, una necesidad requerida también por la propia gerencia", se podía leer ya hace tres años en los manifiestos que lanzaban desde la Marea Blanca. Pero lo que consiguió realmente situar el foco público sobre esta cuestión fue la pandemia. Mientras las unidades de cuidados intensivos se saturaban, los centros se veían obligados a habilitar gimnasios o carpas y el Ejecutivo madrileño tiraba de Ifema, casi una veintena de camas UCI prácticamente listas para su uso, las de la cuarta torre, estaban cerradas a cal y canto en el centro de San Sebastián de los Reyes.

Y tras el revuelo, llegaron las promesas. Sobre todo, a las puertas de las elecciones. "Que se tranquilicen los vecinos porque van a tener esa obra", dijo el consejero de Sanidad, Enrique Ruiz Escudero, a una semana y media de la cita con las urnas. Es más, el entonces número dos de la lista de Isabel Díaz Ayuso para las comicios del 4M llegó a poner fecha para el inicio de los trabajos en la cuarta torre: "este año". Plazos en los que volvieron a insistir el pasado mes de septiembre en respuesta a la diputada socialista Pilar Sánchez Acera: "Está previsto que este año comiencen las obras pendientes: con una planta de hospitalización flexible y, a continuación, dos plantas de hospitalización convencional".

No es la primera vez que el Gobierno regional anuncia que se pone manos a la obra. Es más, recuerdan desde los sindicatos, se trata de una promesa recurrente. "Está previsto, a partir del año 2019, comenzar la adecuación de dicha torre para iniciar la actividad asistencial", se aseguraba desde la Puerta del Sol hace tres años. El problema es que estas actuaciones nunca terminan de llegar. Y la apertura de la cuarta torre, que actualmente solo está disponible para el Laboratorio Central del Servicio Madrileño de Salud (Sermas), se ha convertido para los profesionales sanitarios del centro en el cuento de nunca acabar.

"Sigue exactamente igual, no ha habido ningún tipo de movimiento", señala al otro lado del teléfono una trabajadora del centro. Parálisis que se encarga de corroborar en conversación con infoLibre una enfermera que lleva prestando servicio en el Infanta Sofía desde su apertura hace más de una década. Las fuentes pulsadas explican a este diario que las diferentes plantas de la torre están "diáfanas", empleándose en ocasiones como "almacén" donde guardar distinto tipo de material. "Es una zona en bruto, con los cimientos pero sin mucho más", reiteran. Lo único que señalan que se encuentra listo es la zona UCI: "Con cuatro cosas podría empezar a funcionar ya".

Las fuentes consultadas sostienen que las últimas noticias recibidas sobre el futuro de este área del centro son las que llegaron del Ejecutivo autonómico en la primera mitad de año. "No hemos vuelto a saber nada más", se quejan. Tampoco en los Presupuestos Generales de la Comunidad de Madrid para el próximo ejercicio son capaces de encontrar partida alguna destinada a la ampliación del centro, cuya concesión Acciona vendió a la francesa Meridiam. Este diario se ha puesto en contacto con la Consejería de Sanidad para interesarse por los plazos que se manejan en el departamento para el comienzo de estas obras prometidas por Escudero. Sin embargo, al cierre de esta edición no se ha obtenido respuesta.

Urgencias "saturadas"

Los sanitarios señalan que la apertura de la cuarta torre es fundamental. Al fin y al cabo, dicen, este hospital absorbe a una población cada vez mayor. Cuando se inauguró en 2008, se hizo con la previsión de que diera cobertura a 306.000 personas del norte de la región. Once años después, en 2019, atendía ya a 328.217 habitantes de más de un centenar de municipios, según la memoria del centro. "Se ha visto un incremento notable de la afluencia en todo este tiempo", reconoce la veterana enfermera. Y una parte importante, sobre todo la que procede de la sierra, es "población muy envejecida". "Es una zona, además, donde hay muchas residencias de mayores", reflexiona.

Los profesionales sanitarios suman, a este aumento de pacientes, la parálisis en los Servicios de Urgencias de Atención Primaria (SUAP), cerrados al inicio de la pandemia. Un incremento de "afluencia" que unido a la escasez de profesionales y a la falta de camas provoca, como denuncian desde CCOO, que las urgencias de este hospital estén "saturadas" cada dos por tres. "Ahora mismo tenemos a un centenar de pacientes que no tienen salida porque las plantas de hospitalización están hasta arriba", dicen fuentes sindicales en el centro, que señalan que la puesta en funcionamiento de la cuarta torre ayudaría a evitar estos atascos. Antes de que estallase la crisis sanitaria, el centro contaba con 276 camas instaladas, si bien fue diseñado para que pudiera albergar 349, siete decenas más.

"Sigue igual, cerrado de obra"

Este no es, ni mucho menos, un problema exclusivo del centro ubicado en San Sebastián de los Reyes. A unos 27 kilómetros al sur, en el madrileño barrio de Vallecas, se alza también desde comienzos de 2008 el Infanta Leonor, otro de los centros de la era Aguirre. Aquel hospital abrió con 204 camas, pero en su programa funcional se establecía que estaba preparado para asumir 324 en 2017. Sin embargo, cinco años después cuenta con poco más de 260. También aquí hay zonas que continúan sin haberse ampliado. "Sigue igual, cerrado de obra, un ala entera en la tercera planta con capacidad para tres unidades, es decir, unas 75 camas –150 si se doblan–", explican fuentes sindicales del centro, que tampoco se olvidan de las UCI listas pero cerradas a cal y canto.

"Sigue usándose para dejar cualquier cosa que no sirve", mantienen esas mismas fuentes. Hace solo unos meses, esa zona presentaba aspecto de obra. Las fotografías mostraban grandes estancias diáfanas, con el suelo de hormigón pelado, tubos por todos lados, cables a la vista y viejas camas aparcadas junto a columnas. Este diario también se ha interesado por la situación de este área y por los plazos que se manejan para que la ampliación del centro de Vallecas sea una realidad. Tampoco ha habido respuesta por parte del Gobierno de Ayuso.

La Unidad 6 del Virgen de la Poveda, en obras

Como en el caso del Infanta Sofía, el Ejecutivo regional también ha situado estas obras como un asunto prioritario. "Nuestro Gobierno continuará modernizando la red hospitalaria [...] Me propongo construir el nuevo Hospital La Paz, culminar la reforma integral del Hospital 12 de Octubre, seguir modernizando el Hospital Gregorio Marañón, seguir ampliado los hospitales Infanta Sofía, Infanta Leonor y el Hospital del Sureste", decía Ayuso durante su discurso de investidura. La idea es recurrir para ello a los fondos europeos. En concreto, el Gobierno regional preveía el pasado mes de febrero, cuando todavía era una coalición que no había saltado por los aires, destinar 270 millones de este dinero procedente de Bruselas a la "ampliación y reforma" de los centros. Veremos si esta vez es la definitiva.

Donde sí se ha avanzado a lo largo de este año es en el hospital de paliativos Virgen de la Poveda. Hace justo un año, la Unidad 6 del centro, con un esquema de 24 habitaciones dobles –casi medio centenar de camas–, se encontraba "totalmente desmantelada de instalaciones y hasta de parte de la albañilería", según reflejó el propio centro en un informe. Por aquel entonces, con el proyecto de reforma ya listo, Sanidad se encontraba a la espera de que se adjudicase una partida presupuestaria para llevar a cabo las obras pendientes. Unos trabajos que, según confirman fuentes sindicales, ya se han iniciado. "Comenzaron hace dos o tres meses", sostienen.

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