Conferencia Política del PSOE 2013

Susana Díaz se reunió con los barones críticos para garantizar una Conferencia tranquila

Susana Díaz y Alfredo Pérez Rubalcaba se abrazan ante la mirada de Javier Fernández, este domingo 10 de noviembre en la clausura de la Conferencia Política del PSOE.

Alfredo Pérez Rubalcaba tenía la Conferencia Política salvada de antemano, horas antes de su arranque oficial. No sólo por sus gestiones y las de su equipo sino, sobre todo, por la intervención activa y decisiva de Susana Díaz. La presidenta de la Junta de Andalucía se reunió días antes con los barones más críticos con la gestión del secretario general, entre ellos el madrileño Tomás Gómez y el manchego Emiliano García-Page, para desactivar la operación que estaba en marcha, y que buscaba que en la misma convención se pactara la fecha de las primarias abiertas para elegir al candidato a la Moncloa. Díaz, en todas sus reuniones y conversaciones telefónicas, subrayó que quería una Conferencia "tranquila", sin que la controvertida cuestión del calendario empañase el "debate de las ideas". Pero también reiteró que en ningún caso la tregua a Rubalcaba significaba carta blanca. Que el oxígeno tiene condición y fecha de caducidad: que el proceso de renovación se ponga en marcha sin demora, en el siguiente Comité Federal, poco antes o después de Reyes. 

La presidenta, la persona que muchos cuadros y militantes perciben como un "referente", y que ante todo dispone de un incontestable poder orgánico e institucional, almorzó el martes en Madrid con García-Page en un restaurante cercano al Senado –el líder manchego tiene un escaño en la Cámara alta–, y el viernes con Gómez en la sede del PSM, en la plaza de Callao, según confirmaron ayer domingo a infoLibre fuentes próximas a los tres protagonistas. Díaz era consciente, obviamente, de los movimientos de ambos. Gómez y García-Page, y de forma más discreta el extremeño Guillermo Fernández Vara, habían capitaneado las conversaciones con otros barones, para pulsar su opinión, preocupados por el "inmovilismo" de Ferraz y por su actitud "esquiva" respecto a las primarias, la polémica que está corroyendo al partido desde hace meses. Unas reticencias que, por otra parte, la dirección federal siempre ha negado en redondo. Ellos eran partidarios, y así lo manifestaron en público, de que de la Conferencia emergiera el calendario de las elecciones internas, defendían que hacer lo contrario resultaría "frustrante", convencidos de que el mensaje debe quedar acompañado por un mensajero, otro mensajero. Y ambos se inclinaban por que se realizasen antes de las elecciones europeas de mayo de 2014. En el grupo de distanciados con la cúpula de Rubalcaba se cuenta asimismo a Patxi López, líder del PSE, otro de los barones que ha protagonizado múltiples contactos y uno de los probables candidatos, y con quien García-Page almorzó el lunes pasado. 

Pero Díaz, y con ella la federación andaluza, no quería eso. Su voluntad era que la convención se centrase en el rearme ideológico del partido, en la elaboración de un nuevo proyecto que supusiese un punto y aparte con la etapa anterior. Su deseo era mantener la estabilidad y no dar un golpetazo sobre la mesa. No todavía. La presidenta, por tanto, buscó la reunión con ambos para apaciguarles, para decirles que no tocaba mover ficha en la Conferencia, y garantizarles al tiempo que no consentiría a Ferraz otra demora, como ratificaron fuentes de las tres partes. La posición de Andalucía se explica por otro factor: la presidenta debe afrontar los próximos 23 y 24 de noviembre su propio congreso, el que la coronará como secretaria general y el que culminará el trasvase de poder, en la Junta y en el partido, de José Antonio Griñán a su heredera. En otros términos: Díaz necesita primero "asentarse" en Andalucía y ser baronesa con todos los galones. 

"Un auténtico desastre"

Rubalcaba y su equipo había martilleado con que no habría calendario, en ningún caso. Y por eso había trabajado a fondo. El viernes, a última hora, el secretario de Organización, Óscar López, se reunió con sus homólogos para avisarles de que no habría otro menú. La hoja de ruta, para el Comité Federal. Para el siguiente Comité Federalsiguiente . Ferraz siempre ha negado que accediera a "presiones", porque su apuesta por desliar la cuestión de la fecha en diciembre-enero estaba tomada hace tiempo. 

"Si la Conferencia hubiera salido de otra forma distinta a como ha salido, habría sido un auténtico desastre. Sólo hay que ver cómo se ha ido la gente a sus territorios este domingo. Muy contenta. Vamos a hacer el proceso de renovación, pero lo vamos a hacer bien", aseguraban ayer en el círculo más estrecho de la jefa del Ejecutivo andaluz. 

Todas esas claves figuraban explícitas en el discurso que Díaz dirigió al plenario el sábado por la mañana, en la inauguración oficial de la Conferencia. Les dijo a sus compañeros que no bastaban las primarias para "ganar" al PP, que había que centrar el tiro en la convención en los "intereses de los ciudadanos", que había que abordar los debates con valentía y "desde la unidad", que su respaldo a la ejecutiva federal y a Rubalcaba no era gratis, sino para que impulsen "los cambios" que el PSOE "necesita" y, ya desde la óptica territorial, que había que apoyar, desde la "discrepancia", al PSC y desechar la idea de la ruptura. "Fue muy clara y dirá siempre aquello que quiera decir, sin rodeos", remarcaban las citadas fuentes, del máximo nivel. 

Gómez y García-Page no son los únicos barones con los que Díaz ha conversado. Con el líder manchego y con el primer secretario del PSC, Pere Navarro, por ejemplo, tiene una relación "muy fluida". Menos la tiene con Patxi López o con Guillermo Fernández Vara. 

La posibilidad de encajar un congreso extraordinario

Madrid y Castilla-La Mancha aceptaron el trato propuesto por Díaz. Gómez y García-Page no se sintieron "vencidos". ¿Por qué el líder madrileño permitió entonces que se votara su enmienda que pedía que las primarias fueran en febrero, abocada a una sonora derrota, como así pasó? "Tenía el compromiso con su gente de Madrid, y tenía que seguir hasta el final", explicaron en entorno más cercano a Gómez. 

Ambas federaciones salieron "satisfechas" porque el Comité Federal de diciembre o principios de enero acabará con el culebrón del calendario y porque "se había hablado de primarias". Y también por otra razón: porque se está abriendo paso la idea de que la elección del candidato presidencial se haga en el verano de 2014, entre junio y julio. Gómez le expuso esa preferencia a Díaz. Andalucía, por ahora, prefiere primeros de otoño, hacia septiembre. "Pero no pasa nada si son antes", indicaba una persona de la confianza de la presidenta. La previsión de que se celebren justo después de las europeas ya está circulando por las federaciones y no suscita demasiado rechazo. Si acaso, por la cercanía con los comicios a la Eurocámara y porque la mecánica de las primarias abiertas, que exige que los ciudadanos interesados se inscriban, demanda un tiempo más largo de preparación, entre dos y tres meses, según los cálculos de Ferraz. "En cualquier caso, ya empieza la cuenta atrás para Alfredo. Él entra en tiempo de descuento", decían en el PSM.

Lo que ya parece claro es que están descartadas dos posibilidades: antes de las europeas y muy a finales del otoño de 2014 o principios de 2015 –esta última era la fecha que manejaba la dirección de Rubalcaba hace unas semanas–. Influye también el resto de contiendas internas que hay que ubicar en un calendario de por sí muy apretado. Porque varias federaciones, incluida Andalucía, entienden que tras las primarias abiertas para designar al candidato presidencial hará falta un congreso extraordinario que valide al ganador como secretario general, más si el vencedor representara una línea opuesta a Ferraz –el caso paradigmático sería Carme Chacón–. Y hay que colocar las primarias autonómicas y municipales sí o sí en el otoño de 2014, para lanzar a los aspirantes a los comicios más inmediatos, los de comunidades y alcaldías de mayo de 2015. 

Pero la presidenta también trabajó con Ferraz para preparar la Conferencia. A Óscar López, por ejemplo, le convenció de que aparcase todo lo relativo a la elección del secretario general por la militancia para el próximo congreso. Según fuentes de la dirección del PSOE-A, el número tres "pretendía incorporar durante la Conferencia algunas ideas para contrarrestar el poder del líder", la madre del cordero de toda la controversia, "para luego regularlo en un Comité Federal". El aparato andaluz hizo valer su tesis: toda esa discusión correspondía única y exclusivamente a un congreso federal

"Reforzamiento" de Rubalcaba

Por lo demás, la comidilla ayer en los pasillos del Palacio Municipal de Congresos de Madrid era la clausura de la Conferencia y la intervención de Rubalcaba, en la que no desveló su futuro. "¡El PSOE ha vuelto!", proclamó en un discurso que la parroquia socialista consideró "vibrante", "potente", "muy fuerte". Un mérito mayor si se cuenta que el secretario general padecía un "catarrazo" de aúpa, como él mismo dijo, "socializado" por Elena Valenciano, su número dos, que ha estado de baja casi tres semanas por una neumonía grave. Valenciano, por cierto, recalcó en su perfil de Facebook que el cónclave concluyó con un "proyecto de futuro para España". 

Los miembros de la ejecutiva (y otros de fuera de ella) sí consideraban que Rubalcaba había salido "reforzado", tanto por su enérgica arenga, como por el contenido de su mitin como por el resultado de la convención, absolutamente pacífica. Patxi López lo dijo tal cual, por ejemplo. Eduardo Madina, en cambio, discriminó: quien sale "reforzado" es "el partido entero". Esta reflexión cundía a la salida de la Conferencia. La razón estriba, explicaban varios secretarios generales consultados por este diario, en que el PSOE concluye esta parte del camino de transición "más fuerte", no "dividido", con un proyecto "más escorado a la izquierda", con cientos de propuestas que suponen la cancelación de la etapa anterior. Otros juzgaban que en la Conferencia se le había hecho "justicia". 

Los más críticos con Rubalcaba le apuntaron el tanto en su haber, le reconocieron que su discurso había sido "potente", que se había reivindicado en el trabajo hecho desde el congreso de Sevilla que perdió con Carme Chacón. "Él sale querido y reconocido. Pero se refuerza a quien se piensa que hay que mantener para el futuro, que no es su caso", analizaban desde Castilla-La Mancha. "Una golondrina no hace verano", reseñaba irónico un diputado madrileño. Andalucía se resistió igualmente a subraya que el "reforzado" era el secretario general: "Quien queda reforzado es el PSOE. El partido no va a elegir ahora al candidato con el desasosiego que había hace una semana. Hemos visto un partido vivo, que ha despertado, que hay pulso. Ya veremos quién es la persona adecuada. ¿Que hay que hacer cambios? Sí, muchas cosas", respondieron fuentes próximas a la presidenta de la Junta. 

Pero eso ya es otra historia. La búsqueda del nuevo líder. Ahora sí. Ahora que el debate de las ideas se ha liquidado. El baile de nombres... continúa. 

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