2D | Elecciones en Andalucía

Las tres derechas miden el reparto de su espacio electoral

Pablo Casado durante el acto de cierre de campaña de las elecciones andaluzas en Córdoba.

Este domingo no está sólo en juego la Presidencia de la Junta de Andalucía. A este primer y fundamental examen se suma otro que explica el desembarco en campaña de líderes nacionales representantes de los tres partidos que compiten por hacerse con el liderazgo de la derecha política. A Partido Popular, Ciudadanos y Vox les servirá el 21D para medir su capacidad de movilización y el liderazgo de sus dirigentes en un momento en el que el principal partido de la oposición parece no lograr rentabilizar el aterrizaje de Pablo Casado en la dirección nacional. No es ningún secreto que los partidos utilizarán esta cita como termómetro de 2019, con la celebración de europeas, municipales, autonómicas y unas posibles generales. A partir de los resultados tocará reajustar estrategias.

Más allá de los números, las últimas encuestas sobre intención de voto publicadas sobre este 21D han marcado un patrón: un PSOE que gana holgadamente, pero sin votos suficientes para gobernar con mayoría absoluta. PSOEEnfrente, Susana Díaz tendrá un bloque de tres fuerzas con resultados bastante parecidos. Son PP, Ciudadanos y Adelante Andalucía. Vox, la formación de extrema derecha liderada por el exmilitante del PP Santiago Abascal, se estrenaría en las instituciones en estos comicios logrando representación en el Parlamento andaluz.

Como ya le ocurrió en los anteriores comicios, Díaz tiene todas las papeletas para tener que buscar socio de investidura. Con Ciudadanos habiendo negado por activa y por pasiva reeditar cualquier tipo de acuerdos con los socialistas, al PSOE sólo le queda entenderse con Teresa Rodríguez. La cabeza de lista de Adelante Andalucía ha evitado pronunciarse al respecto, lo que ha encendido las alarmas sobre la posibilidad de repetir los comicios. En el bloque de las derechas el panorama no parece mucho mejor. Casado no ha cerrado la puerta a pactar con Vox. Más allá de las rivalidades que existen por liderar el bloque de las derechas, consideran en el PP, al menos ese ha sido su mensaje en público, que cualquier acuerdo que saque a los socialistas de la Junta de Andalucía es bueno. El candidato andaluz de Cs, Juan Marín, ha asegurado que "nunca" pactará con Vox, pero aseguró que estaría "encantado" de recibir su apoyo.

Mientras, el partido de Abascal se ha dejado querer mientras ha sido testigo de cómo la izquierda ha buscado que PP y Cs se retrataran sobre futuros pactos con esta formación ultraderechista y cómo el PP, el partido al que más daño está haciendo, ha endurecido el tono para intentar achicar el espacio de Vox.

Desde el primer momento en el que Casado decidió cambiar esta campaña su despacho de la séptima planta de Génova, 13 por Andalucía, el jefe de los conservadores sabía que se la jugaba. Por mucho que no sea el cabeza de lista, su desembarco en la comunidad autónoma con el del grueso de la dirección nacional del partido le hará corresponsable del resultado.

Recién llegado a la presidencia del PP tras derrotar a Soraya Sáenz de Santamaría en el congreso extraordinario de julio, Casado afronta este 2D como su primer examen. ¿Dónde tienen los conservadores puesto el listón? El Parlamento andaluz tiene 109 escaños. En las últimas autonómicas, 47 escaños correspondieron al Partido Socialista, 33 al Partido Popular, 15 a Podemos, 8 a Ciudadanos y 5 a Izquierda Unida Los Verdes-Convocatoria por Andalucía. 

El peor escenario para Casado, el sorpasso sorpasso

En Génova saben que esos 33 escaños van a mermar. Con eso cuentan. Su principal preocupación les obliga a mirar a las otras dos fuerzas con las que comparte espacio electoral. Si Cs supera al PP, es decir, si hay sorpasso, podría decirse que la derrota de los conservadores sería contundente. Se encenderían todas las alarmas y Casado, que no cuenta a día de hoy con un sector crítico organizado, lo tendría complicado para evitar una revuelta interna.

También preocupa el estreno de Vox en unas elecciones autonómicas. Porque será solo un ensayo de cómo puede –o no– llegar a expandirse en las citas electorales de 2019. Casado llegó a la presidencia del PP con un discurso mucho más conservador que el de Mariano Rajoy. Decían en su equipo que con ello se iba a frenar al partido de Santiago Abascal. Si el aterrizaje de Vox en el Parlamento andaluz es potente –los conservadores asumían en la recta final de campaña que podría estrenarse con seis escaños– la dirección nacional del PP tendrá que replantearse esta estrategia.

En los últimos días, destacados dirigentes conservadores han expresado en privado sus reservas sobre la forma en la que Casado y los suyos han reaccionado al auge del partido de Santiago Abascal en las encuestas. Responsabilizan a la dirección nacional del PP de "haber metido" a Vox en Campaña.

Para justificar esta argumentación, recurren a la frase del propio Casado cuando se le cuestionó por este partido de extrema derecha que en el PP se resisten a calificar así. Dijo que Vox es una formación con la que el PP comparte "muchas ideas y principios".

¿Una estrategia "fallida"?

Al expresidente José María Aznar también se le atribuye parte de responsabilidad en lo que sectores del PP califican de "estrategia fallida" sobre Vox. En la presentación de su último libro en Madrid, en presencia de Casado, el líder de Faes lamentó haber legado a Rajoy un centroderecha unido y que ahora Casado se lo haya encontrado fracturado en tres: su partido, el PP, Ciudadanos y Vox. "Con esto, les legitimó", destacan las fuentes consultadas por infoLibre.

Pero no sólo Casado se ha enfrentado en estos días a críticas internas por "engordar" a Vox sin pretenderlo. También ha sido testigo de cómo los barones de su partido, capitaneados por Juan Vicente Herrera, presidente de Castilla y León, se revolvían al escuchar que iba a presentar una proposición de ley "para que las competencias educativas sean de ámbito nacional".

Al ver el revuelo generado el PP tuvo que salir a rebajar el alcance: la iniciativa no implica ni una reforma de la Constitución ni de los estatutos de autonomía. Pretende, aseguran, reforzar el papel de la alta inspección educativa y vigilar que las comunidades cumplen con el porcentaje de enseñanzas comunes que marque la ley. También, el establecimiento de una prueba para los docentes –una especie de MIR para los profesores– y una prueba de nivel común en todas las autonomías.

 

No pasa por alto que Casado vuelve a poner sobre la mesa esta propuesta recentralizadora en un contexto en el que Vox aboga por la supresión de las autonomías.

También ha desempolvado Casado en esta campaña su promesa de aplicar el 155 en el primer Consejo de Ministros cuando "llegue" a la Moncloa.

En este discurso, el de llamado "desafío independentista", no sólo compite con Vox, también con Ciudadanos, un partido que tiene su origen en Cataluña y que fue el más votado en las pasadas elecciones autonómicas. 

Con esta implicación y protagonismo en campaña, Casado va a tener complicado negar su cuota de responsabilidad si Cs supera en votos al PP. Pese a que algunos de sus fieles llevan un tiempo preparando el terreno: "Sólo lleva cuatro meses al frente del PP", justifican. El candidato, Juanma Moreno, no apoyó a Casado en el congreso de sucesión de Rajoy. Optó por el bloque de la vicepresidenta.

Arrimadas: de Cataluña a Andalucía

Al igual que le ha ocurrido a Moreno en el PP, el candidato de Cs, Juan Marín, ha sido eclipsado por líderes nacionales como Rivera y la líder de la oposición en Cataluña, la jerezana Inés Arrimadas.

El grueso de las encuestas dan un subidón a Cs en Andalucía. Los de Rivera han hecho una campaña más plana que el PP en lo ideológico, quizá evitar dar esa sensación de pelea con Vox. El partido naranja se ha presentado como una opción limpia de los escándalos de corrupción de PP y PSOE con el detalle, no menor, de que ha apoyado al Gobierno de Susana Díaz en la legislatura que culmina.

Para los de Rivera, superar al PP en las andaluzas sería el comienzo perfecto de un largo ciclo electoral. 

 

En sus últimos mensajes de campaña, el líder de Cs pidió "que se movilicen". "Que no se queden en casa, si no van a votar seguirán los de siempre. Y ellos quieren que los andaluces no vayan a votar y que se conformen con lo que tienen. Esta tierra no tiene que conformarse, es una maravillosa tierra, con gran capital humano, grandes oportunidades. Por primera vez en cuarenta años hay una posibilidad real de que haya cambio de Gobierno en Andalucía", añadió.

También ha trasladado al PP su disposición al pacto, pero partiendo de la base de que sería Ciudadanos quien lo lideraría: "Lo que quiero es que cambie el gobierno de Andalucía. Las declaraciones de Moreno Bonilla me importan menos. Yo veo al PP demasiado preocupado por Ciudadanos y por lo que debería preocuparse es por cambiar el Gobierno de la Junta de Andalucía. No somos el problema, somos parte de la solución. Queremos encabezar un gobierno limpio, que no esté pendiente de los juzgados".

Los enfrentamientos de Abascal

Santiago Abascal ha sido el político revelación de la campaña. Ha condicionado el discurso de los demás partidos, sobre todo del PP. Las primeras encuestas dudaban de que fuese a poder entrar en el Parlamento y las últimas ya le otorgan el derecho a sentarse en la Cámara autonómica. Ahora falta ver qué dicen las urnas

Para Abascal, las andaluzas son la puerta de entrada a un ciclo electoral en el que aspiran a un resultado importante en los comicios al Parlamento Europeo. También en las Asambleas autonómicas y en los ayuntamientos. Y esperan ser "decisivos" en el Congreso de los Diputados. Ser "decisivo" en la Cámara Baja puede ser sencillo, independientemente del número de escaños obtenidos, dependiendo del reparto del hemiciclo. Sirvan como ejemplo de esta legislatura la importancia del escaño de Nueva Canarias o Coalición Canarias. O de los cinco diputados del Partido Nacionalista Vasco.

 

El programa de Vox para el 2D son seis páginas. En ellas, el partido ultraderechista plantea la derogación de las leyes de memoria, violencia de género y derechos LGTBI. El candidato andaluz de Vox, el juez condenado en firme por prevaricación Francisco Serrano llegó a afirmar que las denuncias falsas por violencia de género estaban provocando un "genocidio" de hombres que se suicidan.

El líder de Vox no ha rehuido el enfrentamiento. Insultó en Twitter al número tres del PP, Javier Maroto, por vincular "presuntamente" la financiación del partido con los partidos de la extrema derecha europea. Y anunció una querella contra Susana Díaz por llamarle "homófobo y machista".

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