Unidas Podemos percibe una “ligera mejora” en la coalición de Gobierno tras la salida de Calvo y la entrada de Bolaños

El ministro de la Presidencia, Félix Bolaños, y la titular de Derechos Sociales y Agenda 2030, Ione Belarra, en la plaza de la Armería del Palacio Real, en Madrid.

En política, al igual que en el resto de trabajos, hay compañeros que suman y otros que restan. Estar en uno u otro lado de la balanza depende de las afinidades personales, los intereses compartidos, las relaciones de confianza y lealtad que se suelen generar en el primer caso, o la enemistad manifiesta, los recelos, las traiciones, las visiones contrapuestas y las posturas irreconciliables, en el segundo. La situación tiende a empeorar cuando esas discrepancias son noticia de ámbito nacional. 

Estos desencuentros no se dan exclusivamente en los gobiernos formados por una coalición de partidos. La prueba más evidente está en la batalla interna que libran desde hace meses el líder nacional del Partido Popular, Pablo Casado, y la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, por el control de la formación a nivel regional. O la que tuvo que sortear el actual presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en el PSOE. Lo cierto es que estas disputas forman parte de la vida política. Y las hay a todos los niveles y el Gobierno del Estado, conformado por el PSOE y Unidas Podemos, no es la excepción.

Tras los dos primeros meses de Gobierno, conformado en enero de 2020, llegó una pandemia mundial con una gestión muy criticada por parte de la oposición, acompañada de sentencias de altos tribunales no demasiado alentadoras para el Ejecutivo.Y también cCuatro elecciones autonómicas, una moción de censura fallida en Murcia, una dimisión significativa –la de Pablo Iglesias, exvicepresidente segundo del Gobierno y líder de Podemos, y una amplia remodelación en el Gobierno, que tuvo lugar hace cinco meses.

Desde entonces, según apuntan las fuentes consultadas por infoLibre, la situación de Unidas Podemos dentro del Ejecutivo ha mejorado "ligeramente", aunque también apuntan a que todavía "hay mucho por lo que batallar", como la Ley de Familias que llevará la actual ministra de Derechos Sociales y Agenda 2030, Ione Belarra, al próximo Consejo de Ministros y que incluye la ampliación de los permisos de maternidad y paternidad a seis meses, entre otras cuestiones.

Bolaños, una figura clave para la interlocución entre PSOE y UP

La remodelación del Gobierno se llevó por delante a figuras de enorme peso político como la vicepresidenta primera, Carmen Calvo, el jefe de Gabinete y hombre de confianza del presidente, Iván Redondo, o el ministro de Transportes y secretario de organización del PSOE, José Luis Ábalos. Todos ellos fueron destituidos de su cargo. Aunque miembros de la parte morada del Ejecutivo sí que echan a faltar el "talante" de Ábalos, no esconden que la salida de Calvo ha supuesto un "alivio" para el Ministerio de Igualdad, capitaneado por Irene Montero.

En su defecto, la entrada de Félix Bolaños como coordinador político del Ejecutivo y ministro de la Presidencia, Relaciones con las Cortes y Memoria Democrática, ha ayudado a desengrasar algunos aspectos claves para Unidas Podemos como la Ley de Vivienda, que cerró con Belarra como antesala del pacto presupuestario. "La verdad es que Bolaños nos facilita la vida a nosotros y a nuestros socios parlamentarios", valora una fuente de Unidas Podemos. "Siempre coge el teléfono y es un buen negociador, aunque bastante duro", añade uno de los socios. 

Discreto y minucioso, Bolaños ha sido un hombre fundamental para Pedro Sánchez desde su llegada al Gobierno. Siempre en un segundo plano mediático y sin el protagonismo público de Iván Redondo, quienes conocen los entresijos de la Moncloa definen su trabajo como “imprescindible”. Jurista de carrera, antes de ser ministro fue el encargado y responsable de todos los asuntos jurídicos del Gobierno. Pilotó algunos de los encargos más trascendentales del mandato de Sánchez, como los indultos a los líderes independentistas o la exhumación de Franco, que coordinó y dirigió personalmente.

La salida de Carmen Calvo allana el camino a Montero

El objetivo que se ha marcado la ministra de Igualdad, Irene Montero, es que la legislatura termine con cinco "grandes proyectos de derechos feministas". Los cinco hitos que persigue incluyen legislar contra todas las violencias machistas, blindar el Pacto de Estado contra la Violencia de Género, garantizar el acceso al aborto, consagrar los derechos de las personas LGTBI y hacer del cuidado un derecho reconocido por ley.

En el Ministerio de Igualdad no esconden que la salida de Calvo del Ejecutivo ha beneficiado a Montero. En ese sentido perciben una mayor "voluntad política" para sacar sus leyes adelante y constatan un mejor entendimiento con las nuevas voces socialistas referentes en el feminismo. Hasta hace unos meses Calvo era también la encargada de la secretaría de Igualdad del PSOE, actualmente en manos de Andrea Fernández, y sus choques con Montero eran públicos y notorios.

Sucedió con la conocida como ley del solo sí es sí, que desde el ala socialista del Ejecutivo criticaron por su "escasa fiabilidad jurídica", y también con la ley trans, que estuvo bloqueada durante meses hasta que Pedro Sánchez dio su visto bueno a la norma, lo que acabó por sentenciar el futuro de Calvo.

Librar las batallas desde el Congreso

Pese a que sí se percibe una mejora de las "formas y del fondo" dentro del Ejecutivo de coalición y ministros socialistas y morados no se cansan de repetir que su intención es agotar la legislatura, eso no implica que se hayan acabado las batallas internas. En Unidas Podemos insisten en que el Gobierno tiene que desplegar una agenda política ambiciosa si quiere revalidar en las próximas generales, sobre todo porque previsiblemente la fragmentación afectará (negativamente) a izquierda.

Según ha podido saber infoLibre, los morados planean introducir varias enmiendas durante la tramitación parlamentaria de la Ley de Vivienda. Entre ellas destacan la de reducir la moratoria para que los grandes tenedores apliquen la norma. Lo que consta en el documento son 18 meses, pero Unidas Podemos quiere reducirlo a tres.

Asimismo, el grupo confederal también tiene previsto presentar la ley para crear una empresa pública de energía y otra para legalizar la tenencia y consumo de productos del cannabis (que el PSOE, por el momento, no apoya) en el primer semestre de 2022. Como ya contó este diario, el grupo confederal está sirviendo para batallar allí donde el Gobierno de coalición no puede llegar.

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