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    <title><![CDATA[infoLibre - Edwy Plenel]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/autores/edwy-plenel/]]></link>
    <description><![CDATA[infoLibre - Edwy Plenel]]></description>
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      <title><![CDATA[Cuarenta años después del 'Rainbow Warrior', sigue impune el crimen de Estado]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/cuarenta-anos-despues-rainbow-warrior-sigue-impune-crimen_129_2064603.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/a8296ebe-23d6-4632-be49-19e67843c73c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cuarenta años después del 'Rainbow Warrior', sigue impune el crimen de Estado"></p><p>Han tenido que pasar cuarenta años para que, por fin, un documental aborde de forma seria y honesta <strong>el caso del </strong><em><strong>Rainbow Warrior</strong></em>, un momento fundacional en la historia del periodismo de investigación y de impacto en Francia. <a href="https://www.francetvpro.fr/contenu-de-presse/74313944" target="_blank">Producido por Mediawan, será emitido en tres episodios en France 2</a> el próximo 23 de septiembre (a partir del 19 de septiembre en France TV). Ha sido dirigido por <strong>Julien Johan y Frédéric Ploquin.</strong></p><p>Junto con otros colegas que participaron en nuestra carrera de relevos del verano de 1985 contra la mentira del Estado (Jean Guisnel de <em>Libération</em>, Georges Marion de <em>Le Canard enchaîné </em>y Jean-Marie Pontaut de<em> L'Express</em>), soy uno de los periodistas que dan testimonio en ella, cuando entonces trabajaba en<em> Le Monde</em> (ver caja negra).</p><p><strong>Breve resumen de los hechos</strong>: el 10 de julio de 1985, <strong>el buque insignia de Greenpeace</strong>, que se preparaba para llevar a cabo una campaña contra los ensayos nucleares franceses en el Pacífico, <strong>fue hundido por la explosión sucesiva de dos minas </strong>cuando estaba atracado en el puerto de Auckland, al norte de Nueva Zelanda; un joven fotógrafo del movimiento ecologista, el portugués<strong> Fernando Pereira, murió ahogado</strong> intentando salvar sus cámaras; aunque todo apuntaba a Francia, sobre todo tras la rápida detención por parte de la policía de Auckland de dos agentes de la DGSE –el falso matrimonio Turenge (Alain Mafart y Dominique Prieur)–, el poder lo negó rotundamente, admitiendo únicamente una misión clandestina de vigilancia.</p><p>Dos meses después del atentado, <a href="https://www.lemonde.fr/archives/article/1985/09/18/le-rainbow-warrior-aurait-ete-coule-par-une-troisieme-equipe-de-militaires-francais_2741368_1819218.html?search-type=classic&ise_click_rank=2" target="_blank">las revelaciones de</a><a href="https://www.lemonde.fr/archives/article/1985/09/18/le-rainbow-warrior-aurait-ete-coule-par-une-troisieme-equipe-de-militaires-francais_2741368_1819218.html?search-type=classic&ise_click_rank=2" target="_blank"><em> Le Monde</em></a> en su edición del 17 de septiembre de 1985 (fechada el 18 de septiembre), difundidas posteriormente por <em>L'Express,</em> obligaron al Gobierno, a través del primer ministro Laurent Fabius,<strong> a reconocer la responsabilidad de Francia</strong>, mientras que el ministro de Defensa, Charles Hernu, y el jefe de la DGSE, el almirante Pierre Lacoste, se vieron obligados a dimitir.</p><p><strong>“Actuaron siguiendo órdenes”</strong>: esta frase, pronunciada entonces por Laurent Fabius en referencia a los ejecutores de la misión de sabotaje, en una declaración que validaba la información de <em>Le Monde</em>, ha quedado desde entonces en suspenso. Los guardianes del templo <em>mitterrandiano</em>, ya fueran cínicos o sinceros, y los periodistas del Gobierno, conformistas por función y por costumbre, se encargaron de que esa “orden” nunca se aclarara, identificara o atribuyera a nadie.</p><p><strong>François Mitterrand</strong>, jefe de las Fuerzas Armadas y, como tal, de los servicios secretos, que siguió siendo presidente durante los diez años siguientes al atentado, <strong>nunca fue preguntado por los medios de comunicación sobre este asunto</strong>. Por imperativo del presidencialismo, incluso el Parlamento prefirió abstenerse de cualquier curiosidad y no creó ninguna comisión de investigación.</p><p>Teniendo como hilo conductor el relato de su misión por parte de los agentes secretos del servicio <em>Action</em> de la DGSE, en particular del oficial de buceo de combate que colocó los explosivos, el coronel Jean-Luc Kister<a href="https://www.mediapart.fr/journal/international/160925/le-dernier-secret-de-l-affaire-greenpeace" target="_blank">, que salió de la sombra en Mediapart en 2015</a>, <strong>el documental </strong><em><strong>¿Quién hundió el 'Rainbow Warrior'?</strong></em><strong> tiene el mérito de disipar la niebla</strong> que desde hace cuatro décadas se esfuerza por proteger al principal responsable de este crimen de Estado: el presidente de la República Francesa, François Mitterrand.</p><p>Además de los hechos ya conocidos, entre los que se encuentra el informe escrito en 1986 por el almirante Lacoste, <a href="https://www.lemonde.fr/societe/article/2005/07/09/j-ai-demande-au-president-s-il-m-autorisait-a-mettre-en-uvre-le-projet-de-neutralisation-il-m-a-donne-son-accord_671208_3224.html" target="_blank">revelado por </a><a href="https://www.lemonde.fr/societe/article/2005/07/09/j-ai-demande-au-president-s-il-m-autorisait-a-mettre-en-uvre-le-projet-de-neutralisation-il-m-a-donne-son-accord_671208_3224.html" target="_blank"><em>Le Monde</em></a><a href="https://www.lemonde.fr/societe/article/2005/07/09/j-ai-demande-au-president-s-il-m-autorisait-a-mettre-en-uvre-le-projet-de-neutralisation-il-m-a-donne-son-accord_671208_3224.html" target="_blank"> en 2005</a>, añade a esta larga investigación el testimonio inédito de <a href="https://fr.wikipedia.org/wiki/Patrick_Careil" target="_blank">Patrick Careil</a>, en aquel momento director del gabinete del ministro de Defensa, antes de pasarse al sector bancario y financiero.</p><p>Convertido en el culebrón del verano de 1985, el <em>caso Greenpeace</em> tuvo como motor periodístico la búsqueda de la verdad: <strong>al no poder identificar a los autores del atentado</strong>, que, de hecho, no podían ser los dos equipos de agentes secretos ya identificados —los falsos esposos Turenge, encargados de la coordinación, y la tripulación del velero <em>Ouvéa</em>, responsable de transportar el material—, <strong>el poder podía mentir como un bellaco, a pesar de todas las sospechas</strong>.</p><p>De ahí el efecto explosivo de la revelación, en las columnas de<em> Le Monde,</em> de <strong>un tercer equipo de nadadores de combate, directamente responsable del atentado.</strong> Era la pieza que faltaba en el rompecabezas. O, en otras palabras, la carta que había que jugar para derribar el castillo de naipes de la mentira.</p><p>Pero hoy, el testimonio de Patrick Careil confirma que esta mentira no era la de todo el Gobierno, sino la del ministerio de las Fuerzas Armadas y, en particular, de la Presidencia de la República: <strong>François Mitterrand,</strong> que fue informado de antemano de la operación de la DGSE, también mintió a su primer ministro, Laurent Fabius, explica Careil en esencia.</p><p>Comprometido a tope con Charles Hernu, hasta el punto de liderar él mismo la campaña contra los periodistas que investigaban, Patrick Careil no oculta sus remordimientos retrospectivos, ya que esta mentira (en el corazón del poder político) dentro de la mentira (a todo el país y al mundo entero) favoreció el impacto final de las revelaciones periodísticas, ayudadas por las divisiones dentro del aparato estatal.</p><p><strong>Porque, en aquella época</strong>, lejos de ser un testigo pasivo, <strong>Patrick Careil fue un protagonista activo de esta operación clandestina montada contra Greenpeace</strong>. Fue él quien, el 19 de marzo de 1985, pidió explícitamente al jefe de los servicios secretos “que utilizara los medios de la DGSE para impedir que el movimiento Greenpeace llevara a cabo sus proyectos de intervención contra la campaña de ensayos nucleares franceses en Mururoa, en el verano de 1985, ya que el ministro estaba firmemente decidido a oponerse a ellos”.</p><p>Esas son las primeras líneas del<strong> informe del almirante Pierre Lacoste</strong>, fechado el 8 de abril de 1986 y redactado a petición del nuevo ministro de Defensa, en el seno del Gobierno de cohabitación del que Jacques Chirac era primer ministro. Revelado veinte años más tarde en <em>Le Monde </em>por el periodista Hervé Gattegno, quien lo retomó <a href="https://editions.flammarion.com/deux-bombes-sous-le-rainbow-warrior/9782080468130" target="_blank">en un reciente libro</a>, ese informe<strong> no deja lugar a dudas sobre la implicación directa de François Mitterrand</strong> en esta operación.</p><p>“Nunca me habría embarcado en una operación de este tipo sin la autorización personal del presidente de la República”, escribe el exjefe de la DGSE, que relata con detalle su decisiva entrevista con el jefe del Estado, el 15 de mayo de 1985 a las 18 horas, en el palacio del Elíseo:</p><p>“Le pregunté al presidente si me autorizaba a poner en marcha el proyecto de neutralización que había estudiado a petición del Sr. Hernu. Me dio su consentimiento, manifestando la importancia que concedía a los ensayos nucleares. No entré entonces en más detalles sobre el proyecto, ya que la autorización era suficientemente explícita. [...] No me pareció anormal no recibir una orden por escrito para iniciar una acción clandestina. Ya había ocurrido lo mismo anteriormente, y era la norma en este tipo de actividades”.</p><p>Luego, examinando de nuevo la debacle final que pagaron los agentes secretos implicados sobre el terreno —encarcelados durante un tiempo en Nueva Zelanda como falsos esposos Turenge, identificados públicamente por la mayoría de los demás—, el almirante Lacoste hizo este comentario: <strong>“Nos perdimos en una maraña de mentiras e intrigas que acabó en un auténtico desastre.”</strong></p><p>Gracias a este laberinto de mentiras, <strong>François Mitterrand logró, mientras vivió, eludir su responsabilidad personal en este crimen de Estado. </strong>En materia de ocultación, el poseedor del récord de duración presidencial —catorce años, de 1981 a 1995— fue sin duda alguna incomparable, lo que no dejó de tener repercusiones para la familia política socialista a la que se había unido.</p><p>La tardía revelación, a pesar de sus persistentes negativas, de sus compromisos juveniles, <em>maurrasianos </em>y <em>petainistas</em>, no ayudará a la lucidez ante el ascenso electoral e ideológico de la extrema derecha. Lo mismo que su talento para hacer olvidar su compromiso en los años 50 contra la independencia argelina y a favor de la presencia francesa en África no ayudó a afianzar el anticolonialismo en el PS:<strong> François Mitterrand fue un feroz defensor del Imperio francés</strong>, incluso reducido a la mínima expresión, hasta el punto de haber sido, <a href="https://www.editionsladecouverte.fr/l_afrique_d_abord_-9782348084447" target="_blank">como ha demostrado recientemente Thomas Deltombe</a>, el <strong>precursor del neocolonialismo</strong>.</p><p>Las otras dos lecciones presentes de este crimen pasado se refieren, evidentemente, al presidencialismo y al periodismo. <strong>Además de su talento para despistar, François Mitterrand estaba protegido por el búnker institucional de la V República</strong>, que pone al jefe del Estado fuera del alcance de las protestas y las revelaciones, e incluso de las elecciones, como demuestra hoy la práctica antidemocrática de Emmanuel Macron con respecto a la Asamblea Nacional.</p><p>En cuanto al periodismo, el caso del <em>Rainbow Warrior</em> recuerda una época en la que, en el seno de un sistema mediático en el que<strong> </strong><em><strong>Le Monde</strong></em><strong> era el periódico de referencia, existía una prensa totalmente independiente</strong>, tanto económica como políticamente, que podía asumir el riesgo de las revelaciones del 17 de septiembre de 1985.</p><p>Un riesgo, por supuesto, porque,<strong> al tratarse de operaciones clandestinas de los servicios secretos, no hay documentos, rastros escritos ni testimonios públicos</strong>. “Teníamos que proteger a toda costa lo que constituía nuestra última seguridad: la identificación de un tercer equipo”, escribirá el almirante Lacoste en sus memorias, <a href="https://editions.flammarion.com/un-amiral-au-secret/9782080674166" target="_blank">publicadas en 1997</a>.</p><p>Solo<strong> un periódico sin ataduras, sin vínculos de subordinación ni dependencia, </strong>como lo era entonces <em>Le Monde,</em> dirigido por <a href="https://fr.wikipedia.org/wiki/Andr%C3%A9_Fontaine_(journaliste)" target="_blank">André Fontaine</a> y cuyo accionariado estaba controlado por su redacción, podía arriesgarse, basándose en una investigación cuyas fuentes eran necesariamente confidenciales, a titular en portada la existencia de ese “tercer equipo”, compuesto por dos nadadores de combate de la DGSE, autores materiales del atentado contra el <em>Rainbow Warrior</em>.</p><p>Así se logró arrojar luz sobre esta mentira de Estado, demostrando la fuerza del impacto de un<strong> periodismo al servicio del interés público y del derecho a saber.</strong> El mismo que Mediapart, desde su creación, se esfuerza en defender e ilustrar.</p><p>Como protagonista de la investigación sobre el <em>Rainbow Warrior</em>, me solicitaron que participara en el documental emitido por France Télévisions, al igual que en julio, con motivo del cuarenta aniversario del atentado, por el INA. Participé también <a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/110324/edwy-plenel-une-vie-d-enquetes-310-l-affaire-du-rainbow-warrior" target="_blank">en una serie de podcasts</a> de Mediapart realizados en 2024, con motivo de mi salida de la presidencia.</p><p> </p><p><strong>Traducción de Miguel López</strong></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 19 Sep 2025 06:11:02 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Edwy Plenel]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Greenpeace,Francia,Atentados terroristas,Nueva Zelanda]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[El dúo Trump-Musk conforma el nuevo imperio del apartheid]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/mediapart/duo-trump-musk-conforma-nuevo-imperio-apartheid_1_1940863.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/27e5b545-ee2c-40d8-964c-965c998288a3_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El dúo Trump-Musk conforma el nuevo imperio del apartheid"></p><p><strong>“Tomaremos el control” y “simplemente haremos limpieza”</strong>, declaró Donald Trump el martes 4 de febrero, en una conferencia de prensa que dio en la Casa Blanca en presencia de Benjamin Netanyahu, un perseguido de la justicia según el derecho internacional, contra quien el Tribunal Penal Internacional (TPI) ha emitido una orden de arresto por crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad. Se refería a la<strong> Franja de Gaza</strong>, que imagina para el futuro como la Costa Azul o la Riviera de Oriente Próximo, un territorio liberado de su población, los palestinos, a los que expulsaría con muchas ganas a Egipto y Jordania.</p><p>Bajo la cuestión palestina se esconde el destino del mundo. <strong>El primer ministro israelí </strong>ha sido el primer jefe de gobierno recibido por el nuevo presidente de la primera potencia militar y económica del mundo, y<strong> ha recibido en Washington autorización explícita para continuar con los crímenes</strong> por los que ya está siendo perseguido: la limpieza étnica del pueblo palestino, que también se está llevando a cabo en Cisjordania con el asalto de los colonos y del ejército a los campos y las ciudades palestinas.</p><p>Lejos de la destrucción de Hamás reivindicada tras el 7 de octubre, <strong>el objetivo de la guerra es en realidad la desaparición de Palestina</strong>, la destrucción de su idea misma, el borrado de su pueblo del territorio conquistado por Israel.</p><p>No se trata del enésimo golpe de efecto de un presidente excéntrico; es la verdad de una presidencia fascista.</p><p><strong>El imperio contraataca</strong>, y es el imperio de una maldad política radical: la negación de toda humanidad común, el rechazo universal de la igualdad de derechos, la afirmación internacional de<strong> la ley del más fuerte</strong>, la proclamación de<strong> un poder sin límites</strong> ni principios. La segunda presidencia de Trump está llevando el imperialismo norteamericano a nuevas cotas al abrazar, sin dobles discursos ni fingimientos, el <strong>agresivo afán de conquista y dominación</strong>, la codicia y el interés propio, que subyace tras la pretensión de grandeza –económica, militar y cultural– de Estados Unidos sobre el resto del mundo.</p><p>Son apropiadas aquí las referencias a la saga cinematográfica <em>Star Wars</em> (esa guerra de las galaxias, de la que <em>El imperio contraataca</em> es el quinto episodio), dado que la ciencia ficción es el universo mental del nuevo feudalismo que, de la mano de Trump, ha conquistado el poder en Washington: una oligarquía tecnófila impulsada por la revolución digital hacia un inconmensurable nivel de riqueza que la ancla en la certeza de lo absoluto y la impunidad de su poder. Al igual que su representante más emblemático, <strong>Elon Musk</strong>, que ha comprado a fondo perdido su puesto de co-presidente no electo, <strong>está explícitamente en el lado oscuro de la fuerza</strong>.</p><p>Su consigna es 'no limits': nada puede interponerse en el camino de sus deseos en todos los aspectos: poder, riqueza, conquista, control, extractivismo, etc. Su pretensión de grandeza es un desastre anunciado. <em>Make America Great Again</em>, esta “Maga”, donde el programa se resume en un solo eslogan, significa que<strong> nada debe interponerse en el camino de la voluntad de poder de Estados Unidos</strong>. No sólo el planeta Marte, sino también naciones soberanas: Canadá, Panamá o Dinamarca a través de Groenlandia. No sólo los seres humanos indeseables, esos migrantes cuya “deportación” está ya <a href="https://www.mediapart.fr/journal/international/200125/aux-etats-unis-ou-la-californie-promis-de-resister-les-immigres-vivent-dans-la-peur" target="_blank">programada</a>, sino también las mercancías extranjeras, en una vuelta a las <a href="https://www.mediapart.fr/journal/international/010225/donald-trump-lance-sa-guerre-commerciale-mondiale" target="_blank">guerras comerciales</a> más arcaicas. Por no hablar de <strong>la propia democracia</strong>, ya relegada al olvido, reducida a la única legitimidad conferida por las elecciones.</p><p>Desde su investidura el 20 de enero,<strong> se ha puesto en marcha en Estados Unidos un verdadero golpe de Estado</strong>, con una serie de decretos presidenciales de gran alcance, cuyo diligente artífice es Elon Musk. Sin haber sido elegido, el multimillonario ataca frontalmente al Estado desde su departamento de Eficiencia Gubernamental. Su <a href="https://www.mediapart.fr/journal/international/040225/aux-etats-unis-l-activisme-autoritaire-de-donald-trump" target="_blank"><span class="highlight" style="--color:#f7f7fa;">objetivo</span></a> son las administraciones que garantizan el interés general. No más ayuda humanitaria internacional, no más agencias de protección del medio ambiente, no más seguridad laboral, no más confidencialidad de datos. El 28 de enero, dos millones de empleados federales recibieron un correo electrónico invitándoles a dimitir, mientras un comando bajo las órdenes de Musk requisaba las bases de datos del Tesoro americano.</p><p><strong>La presidencia de Trump </strong>no es el último avatar del conservadurismo social. <strong>Encarna la emergencia de la barbarie en el corazón de la civilización</strong>, como ocurrió en Europa con el fascismo y el nazismo, poniendo en peligro el destino de la humanidad en su conjunto. La contrarrevolución que pretende implantar a paso firme tiene como objetivo precisamente ir contra ese despertar, justo acabada la Segunda Guerra Mundial, de la toma de conciencia de la catástrofe y la magnitud de los estragos del poder de los que fueron testimonio, con sus millones de víctimas, los crímenes de genocidio y contra la humanidad, entonces definidos jurídicamente. Así fue cómo se proclamaron los derechos humanos universales y se inventaron las reglas diplomáticas de las Naciones Unidas.</p><p>Trump lo ha dicho y lo ha hecho: es con ese legado con el que pretende romper.<strong> A esa promesa de igualdad de derechos</strong>, que ha inspirado constantemente las batallas por la emancipación, <strong>opone la ley de la selva de la superioridad</strong>, cuya identidad es la coartada, arraigada en el suelo y la sangre, el azar del nacimiento y el linaje de la descendencia. No más humanidad común, no más comunidad internacional, no más solidaridad y fraternidad: <strong>lo justo es sólo lo que a mí me parece justo para mi pueblo, mi nación, mi pode</strong>r. Y nada más. Este programa político es fundamentalmente separatista: rompe con el ideal de un mundo común, donde los seres humanos, al igual que la naturaleza de la que forman parte, están relacionados, indisolublemente unidos, entremezclados y entrelazados.</p><p><em><strong>Apartheid </strong></em><strong>es su palabra clave.</strong> Fue en 1948, el mismo año de la proclamación de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y del reconocimiento internacional del Estado de Israel, cuando el régimen afrikáner de Sudáfrica promulgó esas leyes de separación: ese es el significado de la palabra “<em>apartheid</em>” derivada de “aparte”.</p><p>La introducción de esa segregación racial, <strong>distinguiendo</strong> en todos los aspectos de la vida cotidiana –vivienda, trabajo, tráfico, sindicatos, etc.– <strong>a la población blanca</strong>, decretada superior al resto de la población, <strong>del resto de categorías</strong> –negros, indios o mestizos– fue entonces ese montículo que quedaba del mundo que había dado origen al desastre europeo: esa jerarquización de la humanidad fue el motor de la locura colonial e imperial de conquista y grandeza, y condujo inevitablemente a la negación de los demás, a su expulsión, repulsa o exterminio, y en todos los casos a su borrado de la memoria.</p><p>La presidencia de Trump se perfila como <strong>el imperio del </strong><em><strong>apartheid</strong></em><strong>,</strong> su ideología y su proyecto. Esta monstruosidad hace su reaparición a escala mundial: <strong>es el programa de todas las extremas derechas</strong> en sus diversas variantes. Un programa infernal que apunta inevitablemente a toda la diversidad de los pueblos afectados, apuntando a los derechos de las mujeres, a las cuestiones de género, a las luchas de las personas LGTBIQ+ y, en general, a todas las supuestas minorías cuya toma de conciencia molesta al conservadurismo que dice ser mayoritario.</p><p><strong>El doble saludo nazi de Elon Musk</strong>, precedido de <a href="https://www.mediapart.fr/journal/international/210125/elon-musk-un-habitue-des-codes-antisemites-et-supremacistes" target="_blank">otras muchas posturas</a> que dan fe de su racismo, antisemitismo y fascismo, <strong>es uno de esos ejemplos</strong>. Elon Musk, como Peter Thiel y David Sacks, otras dos figuras del tecno-feudalismo oligárquico que ha tomado el poder en Estados Unidos, proviene de la Sudáfrica de la separación y la segregación, del rechazo de la humanidad y la clasificación de los seres humanos, en definitiva de la negación radical de la igualdad de derechos.</p><p>Este símbolo habla de la hora de la verdad a la que nos enfrentamos, en la certeza inmediata de que estamos ante lo peor: un viejo mundo depredador que no quiere morir, aunque esté condenado, engendra monstruos para intentar erradicar definitivamente la esperanza de un mundo mejor, menos injusto, menos violento, menos destructivo. Nos enfrentamos ya a un reto civilizatorio que trasciende las rencillas secundarias y las diferencias momentáneas. <strong>Ya va siendo hora de que nos demos cuenta.</strong></p><p> </p><p><strong>Traducción de Miguel López</strong></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 06 Feb 2025 19:39:33 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Mediapart, Edwy Plenel]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Donald Trump,Benjamin Netanyahu,Gaza]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[El periodismo no puede permanecer neutral ante el salvajismo político]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/carta-profesion_129_1903524.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/a8296ebe-23d6-4632-be49-19e67843c73c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Carta a nuestra profesión"></p><p>Gracias, de todo corazón.</p><p>Me gustaría compartir este Premio infoLibre Almudena Grandes con todo el equipo de <strong>Mediapart</strong>. Porque lo que estáis premiando esta noche no es la aventura individual de un periodista solitario. Siempre he defendido la idea de que nuestra profesión <strong>es un esfuerzo colectivo</strong>. Si estoy hoy ante ustedes es sin duda porque he permanecido fiel a este ideal, a pesar de las adversidades. </p><p><strong>Mediapart </strong>e <strong>infoLibre</strong> comparten el ideal que inspira esta lucha. <strong>Una prensa libre</strong> al servicio del interés público. Un periodismo independiente de todo poder. Una información de calidad que se niega a socavar la democracia.</p><p>Cuando vi por primera vez a <strong>Jesús Maraña</strong>, ambos nos dimos cuenta de que<strong> hablábamos la misma lengua</strong>, a pesar de que él no hablaba francés ni yo castellano. Esta noche, podrán comprobar por mi espantoso acento que todavía no he aprendido.</p><p>Sí, hablamos el mismo idioma: el del periodismo. <strong>El periodismo como compromiso</strong>, como responsabilidad democrática al servicio del público.</p><p>Desde entonces,<strong> infoLibre </strong>y <strong>Mediapart </strong>caminan juntos, mano a mano. Como diría Antonio Machado en su poema: <em>Caminante, no hay camino / Se hace camino al andar...</em> Un camino de resistencia, de rechazo al destino y a la resignación. Un camino de esperanza que se crea andando. </p><p>Lo necesitamos. Porque las sombras amenazan y <strong>la noche gana terreno </strong>en todo el mundo. Desde la destrucción por Israel de Palestina en Gaza –masacres, crímenes contra la humanidad, genocidio– hasta la llegada de una Presidencia neofascista en Estados Unidos, sin olvidar la invasión de Ucrania por el nuevo imperialismo ruso. <strong>El salvajismo político ha vuelto.</strong> Nuestro continente, Europa, no se ha librado: en todas partes, la extrema derecha, heredera de los viejos fascismos, está a la ofensiva.</p><p>Sí, ha vuelto el salvajismo político: la violencia nihilista producida por la ceguera del poder,<strong> el odio a la alteridad </strong>nacido de la ilusión de supremacía, la barbarie de las civilizaciones que se creen superiores a las demás. </p><p>El periodismo no puede permanecer neutral ante esta catástrofe, que no sólo promueve la mentira sino que<strong> destruye nuestra razón de ser</strong>: la verdad, la búsqueda de la verdad, la defensa de la verdad. Podría seguir hablando eternamente de este tema y hablarles en particular de Elon Musk, este defensor del <em>apartheid </em>que es el más poderoso de nuestros enemigos, pero me dije a mí mismo que podría arruinar la fiesta y deprimirnos.</p><p>No tenemos más remedio que levantarnos y decir no, con todas nuestras fuerzas. Todos juntos.</p><p>Ya he citado a un poeta, y me gustaría terminar con otro de estos<strong> buscadores de sueños</strong>, aunque sólo sea para saludar a la mujer cuyo nombre lleva este premio, nuestra querida Almudena Grandes, que murió demasiado pronto, y cuya obra y vida inspiraron a un poeta, su compañero y nuestro amigo, <strong>Luis García Montero.</strong></p><p><strong>"Tocar la piel del día"</strong>: nadie resumió mejor el deber de nuestra profesión que Luis García Montero, en su poema <em>Conversación con un periodista</em>.</p><p>El periodismo, tal como lo entendemos aquí, está al servicio de esa<strong> política sensible de los poetas</strong>, al nivel de la humanidad, lo más cerca posible de la vida. La política que salva la esperanza en la oscuridad de la noche, incluso cuando la humanidad está destruida, incluso cuando la vida está destrozada.</p><p>Esta política fue cantada por el inmenso<strong> Mahmoud Darwich</strong>, el poeta universal que Palestina dio al mundo. Uno de sus poemas se titula <em>Piensa en los demás</em>. Lo cito : </p><p>	<em>Cuando hagas tus guerras, piensa en los demás.</em></p><p>	<em>(No olvides a los que piden la paz).</em></p><p>Sí, <strong>pensemos en los demás</strong>. En todos los demás. Todos, con los mismos derechos. Independientemente de su origen, condición, apariencia, religión, sexo o género.</p><p>El periodismo que nos reúne aquí está al servicio de este ideal sin fronteras: <strong>la igualdad de derechos.</strong></p><p>Muchas gracias.</p><p><strong>______________________</strong></p><p><em><strong>Edwy Plenel </strong></em><em>es periodista, cofundador de Mediapart, ganador del Premio infoLibre 2024 Almudena Grandes. Mediapart es socio editorial de infoLibre</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 22 Nov 2024 13:40:32 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Edwy Plenel]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Mediapart,Periodismo,Ética periodística,Premios infoLibre 2024]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Israel, la sinrazón del más fuerte]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/nacido-en-los-50/israel-sinrazon-fuerte_129_1885665.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/a8296ebe-23d6-4632-be49-19e67843c73c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Israel: la sinrazón del más fuerte"></p><p><strong>“La razón del más fuerte es siempre la mejor / Lo demostraremos enseguida”</strong> : así comienza <em>Le Loup et l'Agneau</em> (<em>El lobo y el cordero</em>), una fábula de<strong> La Fontaine</strong> que muestra la impotencia de la razón y sus argumentos lógicos frente a la violencia de la fuerza, impulsada por la venganza. “Me lo han dicho: tengo que vengarme”, dice el lobo antes de devorar al cordero “sin más”.</p><p>En 2003, el filósofo <strong>Jacques Derrida</strong> colocó estos versos de La Fontaine al comienzo de<strong> </strong><a href="http://www.editions-galilee.fr/f/index.php?sp=liv&livre_id=2801" target="_blank"><em><strong>Voyous</strong></em></a><strong> (Canallas)</strong>, un libro que se proponía deconstruir la <strong>pasión ciega que se apoderó de los Estados Unidos de América tras los atentados del 11 de septiembre</strong>, percibidos como una amenaza vital. Una década después del final de la Unión Soviética, esta ceguera abrió un ciclo devastador en las relaciones internacionales posteriores a la Guerra Fría que no ha hecho más que empeorar, con el poder en manos de quienes se arrogan el derecho de suspender la ley.</p><p>“<em>Rogue States</em>” (Estados canallas): esos fueron los términos utilizados por Estados Unidos para descalificar a los Estados que tenía en el punto de mira, Irak en particular, en una huida hacia delante en la que la locura ideológica prevaleció sobre la razón política: Irak no tenía nada que ver con los atentados contra el <em>World Trade Center</em>.</p><p>“Los primeros y más violentos <em>"Rogue States</em>”, comentaba entonces Derrida, <strong>“son los que han ignorado y siguen violando el derecho internacional </strong>del que dicen ser los campeones, en cuyo nombre hablan, en cuyo nombre van a la guerra cada vez que lo dicten sus intereses”.</p><p>Israel es hoy el más emblemático de esos Estados canallas. Sus dirigentes ni siquiera intentan salvar la apariencia de una humanidad común en nombre de la cual se impondrían derechos fundamentales a las naciones, sean cuales fueren. El país lucha contra <strong>“animales humanos”</strong>, declaró su ministro de Defensa, Yoav Gallant, anunciando al día siguiente del 7 de octubre una guerra sin piedad ni reglas, no contra Hamás sino contra el enclave de Gaza, sus civiles, sus hogares, sus zonas para vivir.</p><p>Desafiando toda verdad factual y todo rigor histórico, la equiparación de la cuestión de Palestina con el terrorismo de Hamás sirve como<strong> fin que justifica todos los medios</strong>. A pesar del bloqueo mediático impuesto por el ejército israelí a su guerra, el mundo entero es testigo de ella, hasta el punto de que faltan palabras ante tantos crímenes asumidos, reivindicados y trivializados, de los que<em> </em><a href="//about:blank" target="_blank"><em>El libro negro de Gaza</em></a> ofrece un primer inventario. En efecto, Israel libra una guerra contra Palestina, no sólo contra la existencia de un Estado con ese nombre, sino <strong>contra la supervivencia de la idea misma de su existencia</strong>, una guerra para destruir al pueblo que la encarna y ocupar la tierra que le da base.</p><p>Si había alguna duda al respecto, lo confirma la intensificación de las operaciones militares en el norte de Gaza y en el sur de Líbano, e <a href="https://www.mediapart.fr/journal/international/211024/apres-le-massacre-d-aito-au-liban-n-attend-rien-de-l-onu-israel-agit-impunement" target="_blank">incluso más allá</a>, en las que los civiles son las primeras víctimas, aunque Israel podría haber decidido suspender su ofensiva, jactándose de haber decapitado a Hamás y a su aliado regional, Hezbolá.</p><p>Pero sus dirigentes han optado por <a href="https://www.mediapart.fr/journal/international/181024/apres-la-mort-de-yahya-sinouar-la-guerre-n-est-pas-finie-declare-netanyahou" target="_blank">una guerra sin fin</a> en la loca esperanza de aniquilar cualquier alteridad que pueda ir contra la identidad que reivindican para sí mismos, resumida sin ambages por el actual primer ministro tras la aprobación en 2018 de la ley sobre Israel como “Estado-nación del pueblo judío”: “Israel no es el Estado de todos sus conciudadanos.<strong> Es el Estado-nación solo de los judíos”.</strong></p><p>Esa fantasía colonial de Israel como “villa en la jungla” (Ehud Barak, 2008) que tendrá que “defenderse para siempre de las fieras” (Benjamin Netanyahu, 2016) es una perdición. <strong>La razón del más fuerte, que garantiza la victoria militar, </strong>resulta ser una locura política, que promete la derrota existencial: <strong>el “suicidio colectivo”,</strong> como resume Rony Brauman al comienzo de <em>El libro negro de Gaza</em>. Porque esta ideología, que erige a Israel en avanzadilla de Occidente, no sólo frente a los pueblos que lo rodean sino, esencialmente, frente a la diversidad del mundo, da la mano a<strong> lo mismo que produjo el genocidio del que fueron víctimas los judíos de Europa.</strong></p><p>Los orígenes no protegen de nada, y sólo el presente aporta pruebas. Racismo, supremacismo, <em>apartheid</em>, limpieza étnica, expulsión, exterminio, espacio vital, pureza de sangre, etc. Como ya ha documentado Sylvain Cypel en <a href="https://www.editionsladecouverte.fr/l_etat_d_israel_contre_les_juifs-9782348083723" target="_blank"><em>L'État d'Israël contre les Juifs</em></a><em> </em>(El Estado de Israel contra los judíos)<strong> la extrema derecha israelí, </strong>cuya participación en el gobierno garantiza la supervivencia política de Netanyahu, no le pone pegas a ninguna de las <strong>obsesiones asesinas que componen el glosario del fascismo</strong>. Es un giro siniestro y trágico de los acontecimientos en el que el Estado que deriva su legitimidad internacional de la conciencia de los crímenes contra la humanidad se convierte en el laboratorio contemporáneo del resurgimiento de las ideologías que le dieron origen. Entre ellas el antisemitismo, que prolifera inevitablemente tras todos los demás racismos, dado que es <a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/190219/contre-l-antisemitisme-sans-confusions" target="_blank">su núcleo moderno</a>.</p><p>La catástrofe resultante va pues más allá del destino de los pueblos palestino e israelí. Ocurre a escala mundial: la impunidad de que goza el Estado de Israel, mientras desprecia los derechos humanos de toda una población y pisotea descaradamente el derecho internacional, es una <strong>invitación a la brutalidad general</strong>. En sus diversas formas y en todas las partes del mundo, tanto si ya están en el poder como si aspiran a él, las fuerzas autoritarias, identitarias, nacionalistas y xenófobas no ven ahí más que una incitación.</p><p>Lo que está en juego es nada menos que olvidar el esfuerzo que se produjo tras la Segunda Guerra Mundial, cuando, sobre los escombros del fascismo y del nazismo, la comunidad internacional tomó conciencia de los enormes estragos causados por las jerarquías civilizatorias, por su odio a la igualdad y su sacralización de la identidad. Si no detenemos la criminal huida hacia delante de Benjamin Netanyahu,<strong> estaremos destruyendo la promesa democrática de la </strong><a href="https://www.un.org/fr/universal-declaration-human-rights/" target="_blank"><strong>Declaración Universal de los Derechos Humanos</strong></a>, apagando su luz emancipadora y sumiendo al mundo en la oscuridad.</p><p>Ya es muy tarde, pero mientras haya tiempo, hay que hacer todo lo posible para evitar este colapso. Habiendo convertido a Israel en un Estado canalla,<strong> sus actuales dirigentes deberían ser castigados </strong>por ese Occidente al que dicen pertenecer. En otras palabras, por la Unión Europea y los Estados Unidos. Es la única manera de obligarles: prohibirles diplomáticamente, boicotearles económicamente y dejar de dotarles militarmente. Pero mucho me temo que no será así, dado el delirio imperante en Bruselas, París, Berlín y Washington.</p><p><strong>El resentimiento del mundo contra nuestras naciones</strong>, bien plagado ya de negros nubarrones, <strong>no hará sino aumentar.</strong> Y tendremos que afrontarlo con la sórdida vergüenza de no haber sido capaces de impedirlo, a pesar de haber asistido con los ojos bien abiertos a este camino hacia el abismo.</p><p> </p><p><a href="https://www.youtube.com/watch?v=20gfiWV-qzE" target="_blank">Faltan las palabras</a> ante la catástrofe actual, sobre todo porque son incapaces de evitarla. De ahí la brevedad y solemnidad de esta reflexión. Uniéndome a la movilización general de Mediapart (ver <a href="https://www.mediapart.fr/journal/international/061024/gaza-silence-coupable-resonance-coloniale" target="_blank">aquí</a> la última reflexión de nuestra presidenta, Carine Fouteau) esto es continuación de mis artículos anteriores sobre el conflicto israelo-palestino (que figuran en los anexos de este artículo) y del libro que acabo de publicar en ediciones <em>La Découverte</em>, <a href="https://blogs.mediapart.fr/edwy-plenel/blog/090924/europe-qu-tu-fait-de-ta-promesse" target="_blank"><em>Le Jardin et la jungle</em></a>.</p><p><strong>Traducción de Miguel López</strong></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 24 Oct 2024 19:17:04 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Edwy Plenel]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Israel, la sinrazón del más fuerte]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Israel,Derechos humanos,Unión Europea,Estados Unidos,Palestina bajo las bombas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La extrema derecha odia la igualdad, en 1936 y ahora]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/mediapart/extrema-derecha-odia-igualdad-1936-ahora_1_1824825.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/6feb34a1-f9f2-41ea-a220-9a4bb59e0549_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La extrema derecha odia la igualdad, en 1936 y ahora"></p><p>En el recordatorio que sigue, cualquier parecido (con las tensiones políticas y las manipulaciones mediáticas hoy exacerbadas en beneficio de la extrema derecha frente a la unión de la izquierda) no es, evidentemente, casual. Las circunstancias son distintas, los contextos no tienen nada que ver, los protagonistas son diferentes, pero <strong>las constantes ideológicas son las mismas</strong>: el pánico de los poseedores, la fobia a los extranjeros, el odio a la igualdad. Y eso es lo que aquí nos importa. </p><p>El<strong> 16 de octubre de 1936</strong>, trescientos diarios y semanarios de París y provincias publicaron simultáneamente un <strong>manifiesto titulado </strong><em><strong>"Cuatro meses de Frente Popular"</strong></em>. Denunciaba a "un gobierno socialista prisionero de los comunistas" y "en manos de los poderes ocultos que preparan la sovietización del país", y llamaba "a los franceses de todas las opiniones" a defender "la civilización francesa" luchando contra su "enemigo más pérfido y peligroso: el comunismo". </p><p>Dos años más tarde, el <strong>16 de diciembre de 1938</strong>, los medios periodísticos que habían lanzado ese primer llamamiento, <strong>con el apoyo financiero de los círculos empresariales</strong>, lanzaron un segundo manifiesto bajo el título: <em><strong>"Un llamamiento de 430 periódicos franceses"</strong></em>. Habían pasado dos meses desde Munich, cuya abdicación pacifista en favor de la Alemania nazi apoyaba el manifiesto, y pedía al Parlamento que disolviera el Partido Comunista porque era "la más poderosa, la más activa y la más peligrosa de las facciones que el extranjero ha instalado en nuestro suelo". </p><p><strong>Detrás de esas dos iniciativas estaba la misma persona</strong> olvidada y una historia poco conocida, ambas en el corazón de la colaboración mediática con los ocupantes nazis. Se trata de <a href="https://fr.wikipedia.org/wiki/Dominique_Sordet" target="_blank">Dominique Sordet</a>, crítico musical maurrasiano transformado en activista reaccionario, que llegó a crear la <a href="https://www.retronews.fr/justice/long-format/2022/10/18/proces-de-lagence-inter-france" target="_blank">agencia </a><a href="https://www.retronews.fr/justice/long-format/2022/10/18/proces-de-lagence-inter-france" target="_blank"><em>Inter-France</em></a>, delegación patronal que se convirtió rápidamente en "la mayor empresa de manipulación de la opinión pública", como tan hábilmente ha reconstruido Gérard Bonet en la obra <a href="https://editionsdufelin.com/livre/lagence-inter-france-de-petain-a-hitler" target="_blank"><em>L'agence Inter-France de Pétain à Hitler</em></a>. </p><p>Esta obra documenta el meteórico ascenso de <em><strong>Inter-France</strong></em><strong>,</strong> la agencia de prensa más importante bajo la Ocupación, que nació nacionalista, se hizo petainista, abiertamente colaboracionista, y terminó siendo claramente hitleriana. La obra de Gérard Bonet destapa un aspecto de la decadencia de Francia a mediados del siglo pasado que los historiadores ignoran con demasiada frecuencia: <strong>el hundimiento de una profesión, el periodismo, supeditada al empresariado</strong> y que defendía sus intereses al abandonar la necesidad de informar en favor del reinado de las opiniones, en este caso las más detestables. </p><p><strong>Dominique Sordet,</strong> que no fue juzgado al llegar la Liberación porque murió en la clandestinidad en marzo de 1946, nos dejó un libro en forma de testamento que desvela la cruda realidad del resorte ideológico de la extrema derecha, sea cual sea su atuendo. <em>Les Derniers jours de la démocratie</em> (<em>Los últimos días de la democracia</em>), publicado el 10 de junio de 1944 a partir de una conferencia pronunciada ante la flor y nata intelectual de la Colaboración el 25 de marzo anterior,<strong> identifica "la igualdad de los hombres" como la ideología que</strong>, desde Jean-Jacques Rousseau y la Revolución Francesa,<strong> "reina sobre las naciones civilizadas" y crea su "decadencia orgánica"</strong>. </p><p>Sordet, un antisemita feroz –<strong>"la igualdad es una pasión judía",</strong> escribe en particular contraponiéndola a "la noción esencialmente aria de jerarquía"–, considera en este mediocre ensayo a la "pasión igualitaria" la causa de todos los males y a la democracia su fruto venenoso, <strong>que hay que arrancar de raíz</strong> porque se basa en la nociva ilusión de que "un hombre vale lo mismo que otro". Sin pelos en la lengua, esta confesión trasnochada –"estamos asistiendo al trágico final de un mito que se disuelve en un crepúsculo sangriento", escribe su autor a modo de conclusión– es interesante porque dice la verdad sobre la extrema derecha. </p><p><strong>¿Qué es la extrema derecha? Sencillamente, el odio a la igualdad</strong>. Lo que la diferencia de los partidos, políticos y gobernantes, conservadores o reaccionarios, es la radicalidad de su base ideológica. Si tras su nuevo barniz de respetabilidad a menudo se muestra físicamente violenta en sus acciones militantes, si es explícitamente racista y xenófoba en sus eslóganes con los extranjeros y las personas con doble nacionalidad como principales objetivos, si en sus programas se opone claramente a los derechos de las mujeres y de las minorías LGBTIQA+, es porque le mueve un ancestral deseo de venganza contra lo que está en el principio mismo de una democracia, por imperfecta que sea. </p><p><strong>Porque la democracia no consiste en elecciones</strong>, que pueden no ser más que una farsa, como es el caso, por ejemplo, de la Rusia neofascista de Vladimir Putin, esa potencia que protege a la extrema derecha francesa (ver <a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/dossier/largent-russe-du-rassemblement-national" target="_blank">aquí</a> y <a href="https://www.mediapart.fr/journal/politique/180624/legislatives-quinze-candidats-rn-ont-entretenu-des-liens-directs-avec-la-russie-de-poutine" target="_blank">aquí</a>). No, la democracia, tomada en su origen y en su raíz, <strong>es una promesa</strong>, siempre incumplida, eternamente renovada, constantemente actualizada: <strong>la de la igualdad de derechos</strong>. Fue la proclamación de esta igualdad por la <a href="https://www.conseil-constitutionnel.fr/le-bloc-de-constitutionnalite/declaration-des-droits-de-l-homme-et-du-citoyen-de-1789" target="_blank">Declaración francesa de 1789</a>, ampliada por la <a href="https://www.un.org/fr/universal-declaration-human-rights/" target="_blank">Declaración Universal de 1948</a>, la que abrió el camino a la emancipación, reclamando sin cesar la abolición de privilegios, la dominación y la opresión, incluso contra los poderes surgidos o que pretendían haber surgido de las luchas emancipadoras. </p><p>De ahí derivan todas nuestras conquistas sociales y democráticas, frágiles e incompletas, incluidas las obtenidas contra la buena conciencia colonial o patriarcal de los republicanos que se creían sus herederos y guardianes.<strong> El derecho de los pueblos a la autodeterminación, como el derecho de las mujeres a controlar su propio cuerpo</strong>, subrayan la vitalidad inagotable de ese horizonte de esperanza. La igualdad de derechos, sin distinción de origen, condición, apariencia, creencia, sexo o género, está en el corazón del movimiento emancipador que rechaza una realidad intangible en la que la humanidad estaría bajo arresto domiciliario, prisionera de su nacimiento, condición, origen o género.</p><p> </p><p> </p><p>Por eso nunca ha dejado de arruinar la perversa maquinaria del paria y el advenedizo, en la que quienes han conquistado derechos luego cierran la puerta a quienes también los desean. <strong>En el pasado, fue la lucha precursora de la revolución antiesclavista </strong>haitiana, contra una clase de terratenientes que podían ser librepensadores al tiempo que negaban la humanidad de los esclavos. <strong>Hoy, es la lucha innovadora del </strong><em><strong>#MeToo</strong></em>, que, sacudiendo el viejo feminismo, no se limita a la igualdad en el trabajo, en la familia o en la política, sino que carga contra la larga duración de la dominación masculina en la intimidad, hasta las relaciones sexuales, que atraviesa todos los medios sociales. Es <strong>también la lucha prospectiva de la ecología radical</strong>, que recuerda al género humano que su inventiva no le da derecho a ser depredador del infinito mundo viviente. </p><p><strong>Hacer frente común</strong> (y popular) <strong>contra la extrema derecha</strong> <strong>no es sólo una táctica electoral, sino una exigencia políticamente vital</strong>. Darle las riendas del poder –en el gobierno mañana, en la presidencia pasado mañana– sería abrir una infernal caja de Pandora. Porque lo que todas estas corrientes tienen en común, en sus diversas variantes intelectuales, activistas y electorales, es el deseo de derribar la ciudadela de los derechos humanos, la universalidad de su proclamación y la igualdad natural en que se basan. El cuerpo doctrinal que les une es que no hay humanidad común ni individuo libre. </p><p>Es una afirmación que puede parecer inofensiva, pero sabemos por la historia europea, con sus genocidios y crímenes contra la humanidad, lo sangrientas que fueron sus consecuencias: "Nuestro programa sustituye la noción liberal de individuo y el concepto marxista de humanidad por el de pueblo, un pueblo determinado por su sangre y arraigado en su suelo. Es una frase muy simple y concisa, pero tiene consecuencias titánicas". Esto es del <em><strong>Mein Kampf </strong></em><strong>de Adolf Hitler,</strong> escrito en prisión en 1924-1925 y publicado en Alemania a partir de 1925. Desgraciadamente, las izquierdas socialista y comunista de la época, enzarzadas en sus guerras fratricidas, no se tomaron suficientemente en serio el impacto devastador de esa negación del libre albedrío y de la igualdad universal. </p><p>No podemos permitirnos el lujo de subestimar el peligro con el pretexto de que, después de todo, la extrema derecha en el poder sería simplemente una continuación de la derecha que ya está ahí. Y eso incluso si esa derecha se empeña en echarles una mano con la esperanza de que ayude a preservar los intereses de la clase dominante, esa "agua helada del cálculo egoísta" <a href="https://www.cairn.info/revue-savoir-agir-2017-4-page-97.htm" target="_blank">pronto comprendida por Karl Marx</a>, cuyas catastróficas consecuencias recordó el novelista Éric Vuillard <a href="https://www.mediapart.fr/journal/culture-idees/020517/l-ordre-du-jour-livre-du-jour" target="_blank">en </a><a href="https://www.mediapart.fr/journal/culture-idees/020517/l-ordre-du-jour-livre-du-jour" target="_blank"><em>L'Ordre du jour</em></a>. La llegada de la <strong>extrema derecha al manejo de la maquinaria gubernamental</strong>, y por tanto del Estado, pondría en marcha un círculo vicioso que devastaría la igualdad y la universalidad de los derechos. </p><p>Porque la propia naturaleza de la extrema derecha es hundir sus raíces en una larga tradición ideológica de rechazo de los ideales democráticos, de la que la Revolución Francesa sigue siendo el símbolo y el origen. <strong>Esos movimientos "anti-ilustración",</strong> como documenta <a href="https://www.fayard.fr/livre/les-anti-lumieres-9782213623955/" target="_blank">el historiador Zeev Sternhell</a>, <strong>son franceses, o francófonos</strong>, ya que el primero de estos pensadores contrarrevolucionarios, <a href="https://fr.wikipedia.org/wiki/Joseph_de_Maistre" target="_blank">Joseph de Maistre</a> (cuya estatua aún se erige en Chambéry), era un saboyano cuando Saboya aún no se había unido a Francia.</p><p> </p><p> </p><p>El fundador de <em>Action Française</em>, Charles Maurras, bebió de esa fuente –"el primero de nuestros filósofos políticos", dijo de Maistre–, al igual que el jurista nazi <a href="https://fr.wikipedia.org/wiki/Carl_Schmitt" target="_blank">Carl Schmitt</a>, hasta el punto de que el filósofo <a href="https://fr.wikipedia.org/wiki/Isaiah_Berlin" target="_blank">Isaiah Berlin</a> hizo del monárquico saboyano un <a href="https://www.contrepoints.org/2014/06/01/167613-joseph-de-maistre-precurseur-du-fascisme" target="_blank">precursor del fascismo</a> moderno –"nació demasiado pronto, no demasiado tarde", escribió–.<strong> La obra de Joseph de Maistre, siempre muy leída y comentada, es el fundamento de la ideología que informa a la extrema derecha actual</strong>: la negación de una humanidad común y el rechazo del principio de igualdad. </p><p><strong>Para Maistre</strong>, el hombre no tiene derecho de ciudadanía, como afirma en un célebre pasaje de sus <em>Consideraciones sobre Francia:</em> "La <em>Constitución de 1795 </em>[<a href="https://fr.wikipedia.org/wiki/Constitution_du_5_fructidor_an_III" target="_blank">la que fundó el Directorio después de Thermidor</a>], como sus predecesoras, fue hecha para el hombre. Pero<strong> no hay hombre en el mundo</strong>. En mi vida he visto franceses, italianos, rusos, etc., e incluso sé, gracias a Montesquieu, que se puede ser persa; pero en cuanto al hombre, declaro que no lo he conocido en mi vida; que yo sepa, no existe.” </p><p><strong>En cambio, sabe lo que es un hombre cuando se trata de hacer inferiores a las mujeres</strong>: "El mayor defecto de una mujer es ser hombre. [La mujer sólo puede ser superior como mujer; pero en cuanto quiere emular al hombre, no es más que un mono". </p><p>Esta jerarquización de la humanidad va de la mano de una <strong>teoría radicalmente antidemocrática del poder</strong>: "Si la gente puede creerse igual a los pocos que gobiernan, ya no hay gobierno. El poder debe estar fuera del alcance de los gobernados. La autoridad debe mantenerse constantemente por encima del juicio crítico mediante los instrumentos psicológicos de la religión, el patriotismo, la tradición y los prejuicios". No es casualidad que el célebre magistrado antimafia italiano <a href="https://blogs.mediapart.fr/edwy-plenel/blog/110415/l-obscenite-du-pouvoir" target="_blank">Roberto Scarpinato</a> cite este pensamiento de Maistre en su <a href="https://lacontreallee.com/catalogue/le-retour-du-prince/" target="_blank"><em>Retour du prince</em></a><em> </em>(<em>El regreso del príncipe</em>), viendo en él la más lograda teorización de la dominación basada en la ceguera de los súbditos. </p><p>Lejos de caer en el olvido, <strong>Joseph de Maistre es leído, recomendado y comentado en los círculos intelectuales de extrema derecha</strong>. "<em>Joseph de Maistre: le droit des nations contre les droits de l'homme</em>" (<em>Joseph de Maistre: el derecho de las naciones contra los derechos del hombre</em>): bajo este título, en mayo de 2023, la revista de Alain de Benoist, <a href="https://www.revue-elements.com/joseph-de-maistre-le-droit-des-nations-contre-les-droits-de-lhomme/" target="_blank"><em>Éléments</em></a>, dio la palabra a Marc Froidefont, catedrático de filosofía especializado en el pensamiento del reaccionario saboyano. Escribió: "La Declaración de los Derechos del Hombre es el vector de una ideología mortal para las naciones tradicionales, y Joseph de Maistre fue uno de los primeros en advertirnos de ello". </p><p>“La crítica de Joseph de Maistre a los derechos humanos está más vigente que nunca", explica. “Las naciones de Europa están hoy amenazadas de muerte en nombre de esa famosa Declaración de 1789. Esa Declaración beneficia al Hombre abstracto; en consecuencia, se han hecho leyes para condenar a cualquiera que se atreva a recordar que una nación pertenece ante todo a los herederos de quienes, a lo largo de cientos de años, la han construido pacientemente con su sudor y su sangre". </p><p>Por si quedaba alguna duda de que, <strong>bajo el tinte académico de las palabras, el racismo y la xenofobia son invitados a convertirse en hechos</strong>, hasta el punto de expulsar de entre nosotros a quienes no son esos "herederos", la misma entrevista recuerda, aprobándola, la islamofobia de Maistre, que elogió a "los papas que han llamado a la guerra contra los musulmanes". “Según Maistre", prosigue el catedrático, ‘es inevitable el conflicto entre el cristianismo y el islam’. Sus palabras son inequívocas: ‘La guerra entre nosotros es natural y la paz forzada. En cuanto el cristiano y el musulmán entran en contacto, uno de los dos debe servir o perecer’".</p><p> </p><p> </p><p>Mientras contemplamos atónitos los horrores difundidos sin freno por los medios de comunicación de masas conquistados por la extrema derecha, olvidamos que no son el resultado del radicalismo extremista, sino <strong>el núcleo mismo de su ideología</strong>, apoyada y retransmitida por intelectuales cualificados y titulados. Acompañando el viaje de la antigua derecha republicana hacia la extrema derecha, <em>Le Figaro</em> ha <a href="https://www.lefigaro.fr/actualite-france/jean-louis-harouel-sortons-du-dogme-egalitaire-20240130" target="_blank">promocionado recientemente</a> <em>Les mensonges de l'égalité </em>(<em>Las mentiras de la igualdad</em>), un libro de otro académico, catedrático de derecho, Jean-Louis Harouel, autor hace cuarenta años, aunque no fue muy leído en su momento, de un <em>Essai sur l'inégalité</em> (<em>Ensayo sobre la desigualdad</em>), y que hoy escribe: “La igualdad es un peligro mortal para Occidente. Es como un veneno que lo está matando". </p><p>Al atacar "la ideología formada por la simbiosis del <em>wokismo</em> y el derecho del <em>hombrismo</em>, en estrecha asociación con el ecologismo", <strong>Harouel no duda en afirmar que "la religión de la igualdad está demostrando ser aún más peligrosa de lo que fue el comunismo"</strong>: "El comunismo fue una religión laica asesina que en nombre de la igualdad martirizó a los pueblos sometidos, pero sin hacerlos desaparecer, mientras que el delirio de igualdad que inspira la religión de los derechos humanos prepara pura y simplemente la aniquilación de los pueblos de Europa". El siguiente ejemplo que menciona es "la igualdad concreta entre mujeres y hombres", a la que atribuye "el hundimiento demográfico de las naciones europeas". </p><p>En una obra anterior, <a href="https://www.editionsddb.fr/product/102439/les-droits-de-l-homme-contre-le-peuple/" target="_blank"><em>Les droits de l'homme contre le peuple</em></a>, publicada en 2016, el mismo autor llama a "volver a la prioridad del amor propio" contra "el universalismo demencial de la religión de los derechos humanos, que pretende hacer de la inmigración un nuevo derecho humano". </p><p>A partir de ahí, teoriza que "es indispensable discriminar" antes de recomendar "someter al Islam a un estatuto especial" para hacer saber a los musulmanes que "Francia no es en absoluto una tierra del Islam". En conclusión, escribe este profesor emérito de la universidad parisina Panthéon-Assas, <strong>"Francia sólo puede esperar sobrevivir repudiando su religión de Estado de los derechos humanos".</strong> </p><p>Dentro de nuestras diversas sensibilidades, compromisos y posiciones, esa verdad es la que debemos afrontar a la vista de las elecciones legislativas del 30 de junio y el 7 de julio: una victoria de la extrema derecha <strong>daría las llaves del poder a los enemigos de los derechos humanos</strong>, de la humanidad universal que reclaman y de la igualdad de derechos que proclaman.</p><p> </p><p><strong>Traducción de Miguel López</strong></p><p><strong>______________________</strong></p><p><em><strong>Edwy Plenel</strong></em><em>, periodista, cofundador de Mediapart, socio editorial de</em><em><strong> infoLibre.</strong></em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 24 Jun 2024 11:10:05 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Edwy Plenel]]></author>
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      <media:title><![CDATA[La extrema derecha odia la igualdad, en 1936 y ahora]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Francia,Extrema derecha,Elecciones generales]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Frente Popular: Léon Blum contra Emmanuel Macron]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/mediapart/frente-popular-leon-blum-emmanuel-macron_1_1819492.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/7bcd97a3-e585-4a86-bb1d-ae5e7158d98e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Frente Popular: Léon Blum contra Emmanuel Macron"></p><p>“Sería difícil exagerar el revuelo que la llegada del Frente Popular en 1936 causó en las filas de las clases acomodadas, incluso entre los hombres aparentemente más libres". Estas líneas del gran historiador y futuro mártir de la Resistencia, <a href="https://maitron.fr/spip.php?article179604" target="_blank">Marc Bloch</a>, releídas hoy que se ha constituido <a href="https://www.mediapart.fr/journal/politique/130624/le-front-populaire-est-ne-nous-allons-prouver-que-nous-sommes-prets-gouverner" target="_blank">un nuevo Frente Popular</a> para las elecciones legislativas del 30 de junio y el 7 de julio, evocan irresistiblemente la violencia de contraataque del <strong>campo presidencial</strong>, que le reserva todos sus golpes, incluso los más bajos, al tiempo que <strong>perdona a la extrema derecha y relativiza su peligro</strong>. </p><p>Marc Bloch escribió eso durante el verano de 1940 en <a href="https://www.gallimard.fr/Catalogue/GALLIMARD/Folio/Folio-histoire/L-etrange-defaite" target="_blank"><em>L'Étrange défaite</em></a> (La extraña derrota), al principio de la colaboración petainista con el ocupante nazi, esa <a href="https://fr.wikipedia.org/wiki/La_France_de_Vichy" target="_blank"><em>Francia de Vichy</em></a><em> </em>seguida entonces por la mayoría de las élites económicas y políticas del país. Esa obra póstuma, publicada en 1946, dos años después de la muerte de su autor, miembro de la resistencia clandestina de Lyon, detenido, torturado y luego fusilado el 16 de junio de 1944, es el doloroso y lúcido examen de conciencia de un francés patriota frente a aquella deshonra nacional. </p><p>El autor era un republicano tan obstinado como moderado, hasta el punto de no perdonar a los dirigentes del Frente Popular que, según él, "cayeron sin gloria". Lo que escribe sobre el miedo terrible de <strong>las clases dirigentes y élites dominantes</strong> al Frente Popular, que llevó a <a href="https://maitron.fr/spip.php?article16964" target="_blank">Léon Blum</a> a la presidencia del Consejo, refuerza ese pánico. "Ansiosa, descontenta, amargada", esa burguesía había "dejado de ser feliz", afirma Marc Bloch, subrayando su desprecio por el "elector común" y, sobre todo, su arrogancia social. </p><p>Bloch describe su <strong>pánico ante "esas multitudes con el puño en alto, exigentes,</strong> algo ariscas y cuya violencia reflejaba una gran candidez", castiga su actitud "inexcusable" y recuerda cómo condenaba la movilización popular y su conquista más simbólica, <a href="https://www.pourleco.com/idees/en-6-dates-une-petite-histoire-francaise-des-conges-payes" target="_blank">las vacaciones pagadas</a>, el acceso, por fin, al ocio para las masas trabajadoras. En resumen, aquellos privilegiados "se mofaban, lo boicoteaban", con desdén porque, con su holgura y seguridad, creían "pertenecer a una clase destinada a desempeñar un papel dirigente en la nación". </p><p>A la inversa, el historiador celebra la frescura del levantamiento popular, que reavivó y regeneró la esperanza fundadora de la República original. “Cualesquiera que fueran los defectos de los dirigentes", escribió Marc Bloch, <strong>"en ese ímpetu de las masas hacia un mundo más justo había una honestidad conmovedora</strong>, ante la que sería de extrañar que cualquier corazón bien situado haya podido permanecer insensible. [...] En<strong> el Frente Popular –el verdadero, el de las masas, no el de los políticos</strong>– se revivía algo de aquel Campo de Marte bajo el sol radiante del 14 de julio de 1790 [la <a href="https://fr.wikipedia.org/wiki/F%C3%AAte_de_la_F%C3%A9d%C3%A9ration" target="_blank">Fiesta de la Federación</a>, un año después del inicio de la Revolución Francesa - ndr]". </p><p><strong>Este recordatorio de una historia sensible</strong>, viva en memoria de un momento de peligro –no hay historia más que en el presente, le gustaba decir a Marc Bloch– <strong>subraya, como contraste, la vileza de la carga macronista</strong>, después de <a href="https://www.mediapart.fr/journal/politique/100624/face-l-extreme-droite-macron-precipite-le-chaos" target="_blank">esta caótica disolución presidencial</a>, para intentar descalificar la milagrosa unión de las izquierdas social y ecologista. "Si hay alguien que debería estar revolviéndose en su tumba hoy, es Léon Blum", dijo Emmanuel Macron en <a href="https://www.mediapart.fr/journal/politique/120624/emmanuel-macron-lance-une-refondation-en-panne-d-inspiration" target="_blank">su conferencia de prensa del 12 de junio</a>, una cantinela cantada por todas las sensibilidades del frente reaccionario contra su oponente, el Nuevo Frente Popular (NFP), que no es más que una "alianza indecente" con "la extrema izquierda culpable de antisemitismo".</p><p>En <a href="https://blogs.mediapart.fr/amd92/blog/110624/bernard-cazeneuve-accapare-leon-blum" target="_blank">su blog del Club de Mediapart</a>, el bisnieto de Léon Blum, Antoine Malamoud, ha echado ya por tierra ese argumento, en respuesta a Bernard Cazeneuve, uno de los que defienden eso de las "izquierdas irreconciliables", hoy aún más desorientados y aislados que ayer, ahora que<strong> François Hollande, Raphaël Glucksmann e incluso Aurélien Rousseau</strong> (que fue comunista) <strong>se han unido a su reconciliación</strong>. Ahora, el <a href="https://www.mediapart.fr/journal/politique/140624/rupture-bifurcation-transformation-le-programme-en-trois-actes-du-nouveau-front-populaire" target="_blank">programa del Nuevo Frente Popular</a> ya ha eliminado cualquier ambigüedad, si es que la había, sobre el compromiso firme y claro de los socios contra el antisemitismo: "Hay que combatir a todos los que propagan el odio a los judíos". </p><p>La instrumentalización del pasado por parte de Emmanuel Macron es tan inculta como farsante. Comparado con las divisiones y rencillas de las fuerzas de izquierda actuales, en particular el <em>Partido Socialista</em> (PS) y <em>La France insoumise</em> (LFI), el abismo que separaba la SFIO (<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Secci%C3%B3n_Francesa_de_la_Internacional_Obrera" target="_blank">Sección Francesa de la Internacional Obrera</a>), precursora del PS, y el PC-SFIC (por <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Partido_Comunista_Franc%C3%A9s" target="_blank">Sección francesa de la Internacional comunista</a>) era por lo demás inconmensurable. Fue precisamente <strong>la grandeza de Léon Blum</strong>, consciente del inmenso peligro que representaba la extrema derecha, la que <strong>quiso reunirlos para superar la violenta ruptura del Congreso de Tours de 1920</strong>. Y en un momento en que la URSS de Stalin, que controlaba el PCF, aceleraba su carrera totalitaria con los tres grandes <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Juicios_de_Mosc%C3%BA" target="_blank">juicios de Moscú</a>, de agosto de 1936 a marzo de 1938, falso escaparate de unas purgas sangrientas. </p><p>Hasta el vuelco unitario de 1934 que condujo al gobierno Blum de 1936, <strong>el sectarismo de "clase contra clase" del comunismo estalinista</strong> <strong>hizo de los "sociotraidores" y otros "socialfascistas" los peores enemigos</strong>, en una violencia fratricida, en detrimento de la lucha común contra el nazismo y el fascismo. Fue de las bases de donde partió el llamamiento a la unidad de los aparatos del partido tras la manifestación facciosa del 6 de febrero de 1934, un año después de la llegada de Hitler al poder en Berlín. Léon Blum daría testimonio de ello en sus memorias, relatando la inesperada convergencia de las marchas socialista y comunista el 12 de febrero de 1934, durante la manifestación de protesta contra ese golpe de fuerza. </p><p>“Avanzábamos", escribió en 1947, reviviendo este acontecimiento improbable. “Se iba reduciendo por segundos la distancia entre las dos cabeceras de manifestación, y a todos nos invadía la misma ansiedad. ¿Sería el encuentro un choque? [...] Yo había desempeñado un papel personal demasiado grande aquel día para que el sentimiento de mi responsabilidad no se tradujera en una fuerte emoción. Las dos cabeceras de la manifestación estaban ya frente a frente y de todas partes salían los mismos gritos. Se entonan a coro los mismos cánticos. Se estrecharon las manos. Se fusionaron las cabeceras de ambas manifestaciones. <strong>No hubo colisión, hubo confraternización</strong>". </p><p>En cuanto al antisemitismo, ningún medio social ha quedado jamás fuera, y mucho menos el mundo del trabajo, como lo demuestra el lento despertar republicano en defensa del capitán Dreyfus a finales del siglo XIX, en el que participó activamente el joven Léon Blum. <strong>En los años 30, el propio PCF no tenía reparos en explotar el mito conspirativo (y anticapitalista) del "dinero judío"</strong>, y su líder, Maurice Thorez, no dudó en atacar a Léon Blum en este despreciable terreno, presentándolo como "un íntimo de los mayores financieros cosmopolitas", un "vil lacayo de los banqueros de la City" cuyas oficinas "se encuentran en el corazón del Sentier, el barrio de los negocios, el moderno templo del Becerro de Oro". </p><p>En la actualidad no se pueden atribuir ignominias de este tipo a ninguna de las formaciones que componen el Nuevo Frente Popular, aunque <a href="https://www.mediapart.fr/journal/politique/181123/antisemitisme-gauche-la-prise-de-conscience-est-limitee" target="_blank">por un lado</a> se haya puesto de relieve la infravaloración por parte de la izquierda de la lucha contra el resurgimiento del antisemitismo y <a href="https://www.mediapart.fr/journal/politique/101123/antisemitisme-les-fautes-de-jean-luc-melenchon" target="_blank">por otro</a> los errores cometidos, por insensibilidad o ignorancia, por Jean-Luc Mélenchon. Pero es en el contexto de <strong>la masacre pogromista del 7 de octubre</strong> y de la guerra genocida en Gaza donde <a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/230524/combattre-l-antisemitisme-en-toute-clarte" target="_blank">esta instrumentalización del antisemitismo</a>, como marca de infamia política, <strong>sirve para amnistiar la larga tradición antisemita de la extrema derecha francesa</strong>, que puede llegar a legitimar <a href="https://www.mediapart.fr/journal/international/310524/civilisation-judeo-chretienne-le-mensonge-historique-de-benyamin-netanyahou" target="_blank">una guerra de civilización</a> de Occidente contra el resto del mundo. </p><p>Emmanuel Macron, al ver ahora el antisemitismo sólo en la izquierda, contribuye a hacer notables y respetables a las fuerzas políticas inseparables del antisemitismo francés como ideología racista y asesina, lo que nunca ocurrió, ni antes ni ahora, con los partidos de izquierda. "El gobierno judío está acabado. [...] “El gobierno Blum plantea la cuestión nacional. Es el debate entre nacionales y antinacionales". Estas palabras fueron pronunciadas por Charles Maurras, dirigente y teórico de <em>Acción Francesa</em> al inicio del gobierno del Frente Popular, el 5 de junio de 1936. </p><p><strong>El antisemitismo es inseparable de la insidiosa cantinela de la extrema derecha</strong>, que aún se escucha hoy, sobre la "anti-Francia", el partido del extranjero, el enemigo interior que representan los diversos orígenes y culturas del pueblo francés. El inventor del eslogan <strong>"Francia para los franceses"</strong> fue el teórico del antisemitismo moderno, <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/%C3%89douard_Drumont" target="_blank"><span class="highlight" style="--color:#f7f7fa;">Édouard Drumont</span></a>, autor de <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/La_France_juive" target="_blank"><span class="highlight" style="--color:#f7f7fa;"><em>La France juive</em></span></a>, que lo convirtió en el subtítulo de su periódico, <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/La_Libre_Parole" target="_blank"><span class="highlight" style="--color:#f7f7fa;"><em>La Libre Parole</em></span></a>. Y es ese surco xenófobo el que la extrema derecha se ha labrado siempre el camino hasta nuestros días, en su obsesión antimigratoria que Emmanuel Macron acabó legitimando con su <a href="https://www.mediapart.fr/journal/politique/101223/immigration-la-loi-de-trop" target="_blank"><span class="highlight" style="--color:#f7f7fa;">ley sobre inmigración</span></a>, adoptada con los votos de la Agrupación Nacional.</p><p>Su ministro del Interior, Gérald Darmanin, había incluso rubricado <a href="https://www.mediapart.fr/journal/politique/281123/darmanin-et-l-extreme-droite-une-action-inefficace-un-double-discours-dangereux" target="_blank">esta convergencia con la extrema derecha</a> con una referencia tan simbólica como perversa, en 2022, durante los primeros debates parlamentarios sobre esta ley. Supuestamente para afirmar que "la inmigración forma parte de Francia y de los franceses", no se le ocurrió nada mejor que una cita de <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Jacques_Bainville" target="_blank">Jacques Bainville</a>, una de las principales figuras de <em>Acción Francesa</em>. Fue en el funeral de Bainville, el 13 de febrero de 1936, cuando Léon Blum salía la Cámara de Diputados y fue víctima de un <a href="https://www.retronews.fr/politique/echo-de-presse/2018/07/10/l-attaque-de-leon-blum-par-les-camelots-du-roi" target="_blank">ataque antisemita</a>, con gritos de "¡Blum asesino! Y “¡Muerte a Blum!” </p><p>En cuanto a <strong>Charles Maurras, escribió cosas mucho peores sobre Léon Blum</strong>: "detritus humano, que hay que tratar como tal", "un hombre que hay que fusilar, pero por la espalda", "pequeño judío carpáto, balcánico o renano, que llega como una levita mugrienta", etc., hasta su afirmación final de que con él, "el Talmud será la ley de la nueva asamblea". Se trata del mismo Maurras que <strong>Emmanuel Macron</strong> lamentó, <a href="https://www.livreshebdo.fr/article/emmanuel-macron-nest-pas-favorable-la-reedition-des-pamphlets-de-celine" target="_blank">durante la cena anual del Crif</a> (Consejo Representativo de las Instituciones Judías Francesas) en marzo de 2018, que la ministra de Cultura hubiera <a href="https://www.culture.gouv.fr/presse/communiques-de-presse/Declaration-Livre-des-commemorations-nationales-2018" target="_blank">retirado del libro de conmemoraciones</a>, con el pretexto de que esa figura no debía "ser eclipsada": "Debemos considerarlo como parte de la historia de Francia", insistía el jefe del Estado. Y <a href="https://www.lemonde.fr/politique/article/2020/02/12/devant-les-deputes-lrm-macron-invoque-maurras-pour-parler-du-regalien_6029292_823448.html" target="_blank">en febrero de 2020</a>, hablando ante diputados de su partido sobre la inmigración y el "<a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/dossier/separatisme-les-mots-la-loi-et-leurs-effets" target="_blank">separatismo</a>", <strong>no dudó en mencionar la distinción maurrasiana entre "país legal" y "país real"</strong>, que es uno de los estribillos populistas de la extrema derecha. </p><p>Al igual que las maniobras cómplices de los consejeros del <em>Príncipe del Elíseo</em> <a href="https://www.mediapart.fr/journal/politique/080424/les-macronistes-complices-de-la-bollorisation-des-esprits" target="_blank">con los medios de comunicación de Vincent Bolloré</a>, <strong>esas referencias no son fruto de una oscura triangulación sino de un </strong><a href="https://www.mediapart.fr/journal/politique/040423/extreme-droite-le-pouvoir-accelere-sur-le-boulevard-du-pire" target="_blank"><strong>claro compromiso</strong></a>. La cita de Léon Blum por parte de Emmanuel Macron expresa <a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/070624/emmanuel-macron-une-presidence-toxique" target="_blank">la particular toxicidad de esta Ppresidenci</a>Presidencia, que logra transformar un recuerdo vivo en un pasado muerto. Todo el argumentario de campaña desplegado desde hace una semana por el campo macronista, engañoso y calumnioso, viene a decir: "Antes la Agrupación Nacional que el Frente Popular", al igual que<strong> las clases dirigentes de los años 30 preferían a Hitler antes que a Blum</strong>. </p><p>En su conferencia de prensa del 12 de junio, Macron dejó escapar una asombrosa confidencia que pasó casi inadvertida: <strong>"Nunca he estado aquí para proteger el sistema político."</strong> Tomado al pie de la letra, ya que fue pronunciado por el hombre que se supone debe velar por el respeto de la Constitución <a href="https://www.mediapart.fr/journal/politique/100624/dissolution-un-coup-de-poker-au-peril-des-institutions" target="_blank">y sus instituciones</a>, significa que, lejos de proteger nuestra vida democrática, el actual presidente de la República se encarga de entregarla a sus adversarios. Hemos visto una primera traducción de esto, sin disimulos ni precauciones, al día siguiente de las elecciones europeas, <a href="https://www.lavoixdunord.fr/1473421/article/2024-06-15/je-leur-ai-balance-ma-grenade-degoupillee-dans-les-jambes-emmanuel-macron-ravi" target="_blank">durante las conmemoraciones de Oradour-sur-Glane</a>: "Llevo semanas preparando esto y estoy encantado.<strong> Les he lanzado a las piernas un granada sin pasador. Ahora veremos cómo salen de ésta". </strong></p><p><strong>La diferencia entre Blum y Macron es que el primero era un auténtico demócrata</strong>, forjado por la vida parlamentaria, con todo lo que implica en términos de escucha y compromiso, pero también formado en la militancia de un partido entonces enraizado en la sociedad, sus oficios, sus profesiones, sus clases trabajadoras. Cuando, en el verano de 1934, el Partido Comunista llamó por primera vez a la acción común con los socialistas, Léon Blum definió en un artículo publicado en <em>Le Populaire</em> el 10 de julio lo que sería "el objeto de la acción común". Frente al fascismo, se trataba de defender las "libertades democráticas", el conjunto "de libertades [que] son la base de lo que llamamos democracia". </p><p>Léon Blum está aquí del lado de la sociedad, de su surgimiento, de su vitalidad y de su potencial, de ese movimiento que inventa, superando a los partidos, sus dirigentes y sus aparatos, hasta elevarlos por encima de sí mismos, dándoles la fuerza y el coraje suficientes para superar su sectarismo y su conservadurismo. <strong>Unidad de acción, acción popular</strong>, eso es lo que hizo que el Frente Popular entrara a formar parte de <a href="https://www.mediapart.fr/journal/politique/110624/front-populaire-les-gauches-reveillent-le-mythe-de-1936" target="_blank">nuestra mitología política</a>, a pesar de sus limitaciones, de la tragedia de su no intervención junto a los republicanos españoles y de su fracaso final tras la salida de Blum del gobierno. </p><p><strong>Fue la culminación de una carrera de relevos de abajo arriba,</strong> desde el <a href="https://fr.wikipedia.org/wiki/Comit%C3%A9_de_vigilance_des_intellectuels_antifascistes" target="_blank">Comité de vigilancia de intelectuales antifascistas</a> (fundado en marzo de 1934) hasta las huelgas obreras y las ocupaciones de fábricas de junio de 1936 (que desembocaron en los acuerdos de Matignon y contra los que Blum se negó a intervenir, negándose a ceder al pretexto de los desórdenes, que se ha convertido hoy en un lugar común para justificar la represión de las revueltas populares), sin olvidar la <a href="https://www.cinearchives.org/catalogue-d-exploitation-defile-des-500.000-manifestants-a-la-porte-de-vincennes-14-juillet-1935-le-version-longue-494-639-0-1.html?" target="_blank">demostración de fuerza del 14 de julio de 1935</a> y el congreso de <a href="https://journal.ccas.fr/le-congres-de-toulouse-lunion-syndicale-contre-le-fascisme/" target="_blank">unidad sindical de marzo de 1936</a>, que reunió a las dos ramas de la CGT separadas desde 1921. </p><p>Dos años pues, cuando ahora<strong> sólo nos quedan dos semanas para impedir</strong> –mediante la <a href="https://www.mediapart.fr/journal/politique/110624/apres-la-dissolution-les-syndicats-lancent-la-mobilisation-sur-le-terrain" target="_blank">movilización en la calle</a>, en el campo y en las ciudades, en los lugares donde se trabaja y se vive, y luego mediante la fuerza de los votos en la primera vuelta a favor del nuevo Frente Popular–<strong> la catástrofe</strong> inimaginable que sería <a href="https://www.mediapart.fr/journal/politique/dossier/en-acces-libre-si-le-rassemblement-national-accede-au-pouvoir" target="_blank">la llegada de la extrema derecha al gobierno de Francia</a>. A partir de ahora nos corresponde a todos formar un frente unido. A nivel popular, como en 1934-1936. No puede haber más vacilaciones. No dudemos ni nos dividamos, como muy bien dijo Louis Aragon en su poema <a href="//about:blank" target="_blank"><em>La Rose et le Réséda</em></a><a href="//about:blank" target="_blank">:</a> <em> </em></p><p><em>Quand les blés sont sous la grêle/fou qui fait le délicat /fou qui songe à ses querelles/au cœur du commun combat</em></p><p>(Cuando cae granizo en las mieses/locos quienes se sienten afectados/locos quienes piensan en sus intereses/cuando estamos siendo atacados).</p><p> </p><p><strong>Traducción de Miguel López</strong></p><p> </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 17 Jun 2024 18:57:42 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Edwy Plenel]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Frente Popular: Léon Blum contra Emmanuel Macron]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Francia,Elecciones generales,Coalición Progresista]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La “civilización judeocristiana”, mentira histórica que esgrime Netanyahu]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/civilizacion-judeocristiana-mentira-historica-esgrime-netanyahu_129_1807849.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/a8296ebe-23d6-4632-be49-19e67843c73c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La “civilización judeocristiana”, mentira histórica que esgrime Netanyahu"></p><p>“Nuestra victoria es vuestra victoria. Es la victoria de la civilización judeocristiana sobre la barbarie. ¡Es la victoria de Francia!” Ese fue el mensaje esencial de Benjamin Netanyahu el jueves 30 de mayo, cuando el principal grupo audiovisual francés, TF1, le concedió una tribuna <a href="https://www.tf1info.fr/international/direct-video-benyamin-netanyahou-lci-interview-exclusive-du-premier-ministre-israelien-par-darius-rochebin-aujourd-hui-jeudi-30-mai-2024-2301732.html" target="_blank">en su canal de noticias LCI</a>. </p><p><strong>El primer ministro del Estado de Israel</strong>, sobre el que pesa una petición de orden de detención del fiscal del Tribunal Penal Internacional por crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad, <strong>pudo pronunciar un discurso propagandístico</strong> sin grandes dificultades (explicación del jurista internacional Johann Soufi en X, <a href="https://x.com/jsoufi/status/1796286524952092744" target="_blank">aquí)</a>. </p><p>Su objetivo explícito no era sólo obtener el apoyo del pueblo francés para su guerra vengativa contra Gaza, sino arrastrar a nuestro país a una guerra de los mundos, incluso en nuestro territorio, ya que <strong>Netanyahu no dudó en equiparar la amenaza que representa un Estado de Palestina con la que representan los suburbios franceses</strong>. </p><p>No cabe duda de que este episodio mediático no le hace ningún favor a Francia. Al menos no a la Francia oficial, a sus medios de comunicación dominantes y a sus actuales gobernantes, cuya evidente complacencia hacia el régimen extremista israelí contrasta con la<a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/280524/apres-les-bombardements-rafah-dans-la-mobilisation-parisienne-des-sanctions-des-sanctions-des-sanctions" target="_blank"> infatigable movilización de los jóvenes</a> en solidaridad con la población de Gaza. La víspera de esta entrevista televisada, el diario <em><strong>Haaretz</strong></em><strong> </strong>había denunciado <a href="https://x.com/rosa_moussaoui/status/1796146627368923645" target="_blank">con parches negros</a> la <strong>censura </strong>que le impone un gobierno cuyo primer ministro no ha concedido ninguna entrevista a un medio de comunicación israelí desde las masacres del 7 de octubre de 2023, por miedo a las preguntas de los periodistas más ofensivos y críticos. </p><p>Esta misma semana, Emmanuel Macron se negaba a reconocer el Estado de Palestina, mientras que <strong>la presidenta de la Asamblea Nacional confirmó su apoyo «incondicional» al Estado de Israel</strong> al sancionar severamente a <a href="https://www.mediapart.fr/journal/politique/280524/un-depute-insoumis-exclu-apres-avoir-brandi-un-drapeau-palestinien-l-assemblee" target="_blank">un diputado insumiso</a> (del partido LFI, ndt) por sacar una bandera palestina en el hemiciclo. Por el contrario, el diputado Meyer Habib, vinculado a <em>Les Républicains</em> (LR), no se llevó ningún reproche por su compromiso con la propaganda israelí, jactándose de haber mantenido una <a href="https://x.com/Meyer_Habib/status/1796144677676106227" target="_blank">“reunión de trabajo”</a> con Netanyahu en Jerusalén antes de su entrevista en LCI. También, en una <a href="https://www.lefigaro.fr/politique/russie-israel-europeennes-immigration-la-grande-explication-de-nicolas-sarkozy-au-figaro-20240529" target="_blank">lamentable entrevista en </a><a href="https://www.lefigaro.fr/politique/russie-israel-europeennes-immigration-la-grande-explication-de-nicolas-sarkozy-au-figaro-20240529" target="_blank"><em>Le Figaro</em></a>, el ex presidente <strong>Nicolas Sarkozy sacó a colación las “raíces judeocristianas” de Europa</strong> como parte de una filípica contra el “descolonialismo” y el “islamo-izquierdismo”. </p><p>Este argumento “judeocristiano” es el estribillo de los partidarios de un choque de civilizaciones que promueve a Israel como bastión avanzado de Europa contra el mundo musulmán, una especie de ciudadela en primera línea del frente. Pero se trata de una mentira histórica, <strong>un mito inventado</strong> para justificar e incitar a una guerra sin fin, impulsada por el racismo islamófobo, cuyo motivo identitario –y religioso– socava la exigencia democrática de igualdad de derechos. </p><p>Y es también un giro siniestro: al final de casi dos milenios de persecución europea, alimentada por el antijudaísmo cristiano, <strong>los judíos, estén en Israel o en la diáspora, están siendo utilizados</strong> como garantía, coartada y escudo de una cruzada antimusulmana (y anti árabe). </p><p>Frente a Netanyahu, Sarkozy y otros, tenemos la obra de <a href="https://centre-jules-isaac.org/wp-content/uploads/2022/04/Jules-Isaac.pdf" target="_blank">Jules Isaac (1877-1963)</a>, una personalidad tan olvidada hoy como decisiva en la posguerra para el acercamiento judeocristiano, indisociable para la memoria pedagógica de <a href="https://fr.wikipedia.org/wiki/Malet_et_Isaac" target="_blank">Malet-Isaac</a>, el célebre libro de texto de historia del que fue el principal autor. “¿Se me debe disculpar, entonces, si sigo luchando por descubrir y, si es posible, extirpar las raíces cristianas del antisemitismo? No, porque en mi opinión son las más profundas". Estas palabras abren <a href="https://fr.wikipedia.org/wiki/L%27Enseignement_du_m%C3%A9pris" target="_blank"><em>L'Enseignement du mépris</em></a> (La enseñanza del desprecio, 1962), publicado un año antes de la muerte del autor, continuación de <a href="https://fr.wikipedia.org/wiki/J%C3%A9sus_et_Isra%C3%ABl" target="_blank"><em>Jésus et Israël</em></a><em> </em>(1948) y <a href="https://www.calmann-levy.fr/livre/genese-de-lantisemitisme-9782702155752/" target="_blank"><em>Genèse de l'antisémitisme</em></a> (Génesis del antisemitismo, 1956). </p><p><strong>Jules Isaac,</strong> compañero dreyfusiano de Charles Péguy, catedrático de Historia nombrado Inspector General de Educación en 1936 y víctima de la persecución de los judíos a partir de 1940, <strong>dedicó los últimos veinte años de su vida “a diseccionar, desenmascarar y combatir las raíces cristianas del antisemitismo”</strong>, como resume <a href="https://www.cairn.info/revue-d-histoire-moderne-et-contemporaine-2003-2-page-229.htm" target="_blank">su biógrafo André Kaspi</a>, al tiempo que fundaba la federación <a href="https://fr.wikipedia.org/wiki/Amiti%C3%A9_jud%C3%A9o-chr%C3%A9tienne_de_France" target="_blank">Amistad judeo-cristiana de Francia</a> en 1948. Ese mismo año, Jules Isaac publicó <em>Jésus et Israël</em>, cuyo objetivo era “poner al mundo cristiano frente a sus responsabilidades, que son enormes”. El libro está dedicado a su mujer y a su hija, muertas en Auschwitz, “asesinadas por los nazis de Hitler, asesinadas simplemente porque se apellidaban Isaac”.</p><p>Desde los libros a las conferencias, hasta en la Roma del Papa Juan XXIII antes del Concilio ecuménico Vaticano II, Jules Isaac abogó incansablemente por tomar conciencia de la larga historia del <strong>antisemitismo cristiano, que fue el caldo de cultivo europeo del crimen nazi</strong>. Remontándose a los orígenes de la transmutación de una secesión minoritaria dentro del judaísmo en la institución de una Iglesia cristiana conquistadora de la cumbre del poder, Isaac muestra cómo <strong>el cristianismo, en su búsqueda de poder, se volvió contra su fuente judía</strong>. Así llegó, escribió en su <em>Diario del leproso</em> (1941-1943), “a la convicción de que esta tradición recibida, enseñada durante cientos y cientos de años por miles y miles de voces, era la fuente primaria del antisemitismo, la cepa poderosa y secular sobre la que se habían injertado todas las demás variedades de antisemitismo, incluso las más contrarias”. </p><p>“Digo y sostengo", dijo en una conferencia en la Sorbona en diciembre de 1959, “que el racismo exterminador de nuestro tiempo, aunque sea esencialmente anticristiano, se ha desarrollado en tierras cristianas, y que ha recogido cuidadosamente la herencia, la muy dudosa herencia, del cristianismo”. Esta herencia es principalmente la acusación de deicidio, desarrollada tan pronto como, bajo el Imperio Romano, la Iglesia se unificó con el Estado: “En toda la Cristiandad, <strong>durante mil ochocientos años”</strong>, escribe Isaac en el epígrafe del capítulo más decisivo de su <em>Jésus et Israel</em>, <strong>“se ha enseñado comúnmente que el pueblo judío, plenamente responsable de la Crucifixión, cometió el inexpiable crimen de deicidio</strong>. No hay acusación más asesina, y de hecho no hay ninguna que haya hecho derramar más sangre inocente”. </p><p>Ese prejuicio cristiano, que condujo al genocidio moderno de los judíos de Europa, muy alejado de la leyenda irenista de una “civilización judeo-cristiana”, allanó el camino de siglos de persecución antijudía. <strong>En 1096, la primera cruzada</strong>, decretada un año antes por el papa Urbano II en el Concilio de Clermont, <strong>comenzó con pogromos</strong>, sobre todo en Ruán y Metz, así como en Alemania. Los judíos fueron asesinados, obligados a bautizarse y sus bienes confiscados. </p><p>En 1215, el Concilio de Letrán intensificó la aplicación de una política antijudía, en particular imponiendo vestimentas distintivas y excluyéndolos de los cargos públicos.<strong> En 1269, el rey Luis IX de Francia les obligó a llevar el “redondel”</strong>, una pequeña rueda de tela amarilla cosida a la ropa, precursora de la estrella amarilla utilizada en la persecución nazi. </p><p>La <a href="https://www.nationalgeographic.fr/histoire/les-juifs-au-moyen-age-lescalade-de-la-persecution" target="_blank">separación física de los judíos en la Edad Media</a>, que culminó con la <strong>invención veneciana del gueto</strong>, comenzó con la prohibición de salir a la calle los domingos y durante la Semana Santa, culminando con las expulsiones definitivas que se multiplicarían a medida que Europa se desplegaba por el resto del mundo. Cuando la primera expedición transatlántica de Cristóbal Colón partió de España el 3 de agosto de 1492, los judíos habían sido obligados a marcharse el 31 de julio por orden de los reyes católicos Isabel y Fernando, que, con la caída de Granada, acababan de poner fin a ocho siglos de islam en Occidente. </p><p>Para los judíos del continente, fue el rechazo definitivo, extendido a Portugal en 1496, por una Europa donde<strong> la expulsión ya se había producido en todas partes</strong> (1290 en Inglaterra, 1306 en Francia). En toda Europa, la larga persecución de los judíos fue acompañada de la afirmación de una identidad cristiana hegemónica y homogénea, que perseguía la alteridad y legitimaba la dominación. </p><p>Desde el siglo XV hasta el XIX se extendió por la Península Ibérica la <strong>limpieza de sangre</strong> y la persecución de cualquier ascendencia judía o morisca, en un momento en que el inicio de la globalización, iniciada por la conquista del continente americano, enfrentaba a Europa a la cuestión del encuentro con el Otro y de las identidades plurales, en definitiva, al mestizaje.</p><p>Cuando, en 1685, con Luis XIV, se creó el Código Negro de la esclavitud en las Indias Occidentales, el primer artículo exigía la expulsión de “los judíos que hayan fijado allí su residencia”, alegando que eran los “enemigos declarados del nombre cristiano”. Incluso el mismo <strong>Napoleón I</strong>, al restablecer en 1802 la esclavitud que había sido abolida por la Revolución, fue también el que, al instaurar una nueva monarquía cristiana, implícitamente<strong> retiró a los judíos la ciudadanía</strong> que habían adquirido en 1791 para someterlos a leyes especiales que los consagraban como otros, diferentes, preocupantes, <a href="https://www.mediapart.fr/journal/culture-idees/220321/napoleon-et-les-juifs-encager-encadrer-integrer" target="_blank">“una nación dentro de la nación”, como dijo el Emperador</a>, entonando un estribillo que más tarde utilizarían los <a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/230524/combattre-l-antisemitisme-en-toute-clarte" target="_blank">antisemitas modernos</a>, en particular Édouard Drumont, Charles Maurras y la <em>Action française</em>. </p><p>La <strong>reciente invención de una “civilización judeocristiana”</strong>, que afirma una homogeneidad cultural que excluye el componente musulmán de la historia europea, tuvo como mascarón de proa a uno de sus contemporáneos y grandes, <strong>Ernest Renan</strong>. Tras haber dado una legitimidad erudita a la <strong>distinción, también imaginaria, entre arios y semitas</strong> heredada del orientalismo alemán, Renan <strong>distinguió entre los semitas a los judíos de los musulmanes</strong> en el contexto de la expansión colonial imperialista y su enfrentamiento con el Islam. La anexión del judaísmo a una civilización cristiana supuestamente superior sirve aquí de argumento para la <a href="https://www.lemonde.fr/idees/article/2022/09/28/le-judeo-christianisme-ou-les-ombres-d-une-fausse-evidence_6143460_3232.html" target="_blank">exclusión del Islam de la civilización</a>. </p><p><a href="https://lundi.am/Olivier-Le-Cour-Grandmaison-Ennemis-mortels" target="_blank">Olivier Le Cour Grandmaison</a> ha documentado ampliamente la <strong>islamofobia fundamental de Renan</strong>, que iba de la mano de su convicción de que Europa estaba conquistando definitivamente el mundo, con Occidente vengándose por fin del Oriente musulmán. “Para la razón humana, el islamismo no ha sido más que nefasto”, escribía Renan en 1883, después de haber proclamado veinte años antes, el 21 de febrero de 1862, en el <em>Collège de France</em>: “El genio europeo se desarrolla con una grandeza incomparable; el islamismo, por el contrario, se descompone lentamente; en estos días, se derrumba con estrépito. En la actualidad, la condición esencial para que la civilización europea se expanda es la destrucción de lo semita por excelencia, la destrucción del poder teocrático del islamismo y, por consiguiente, la destrucción del islamismo”. </p><p>Cuidado con los malentendidos anacrónicos: <strong>el islamismo del que hablamos aquí tiene poco que ver con las ideologías totalitarias y terroristas que hoy pretenden basarse en el islam</strong>, pero tiene todo que ver con un prejuicio racista contra los pueblos que pretende dominar, las culturas que pretende aniquilar y los territorios que pretende conquistar. Porque en el presente, el discurso propagandístico de Benjamin Netanyahu evoca el mismo mundo imaginario al servicio de un objetivo político similar. “Somos parte de la cultura europea... Europa termina en Israel”, ya dijo en 2017 dirigiéndose a los líderes europeos para colocar a Israel como el puesto avanzado de la civilización judeocristiana. </p><p>El profesor Toby Greene, de la Universidad Bar-Ilan de Israel, recuerda esa declaración en <a href="https://theconversation.com/comment-le-terme-judeo-chretien-a-ete-instrumentalise-politiquement-152542" target="_blank">un texto de 2020</a> sobre la explotación política del término «judeocristiano» por la extrema derecha. A continuación añade este comentario para subrayar cómo esta arma ideológica aviva las llamas de un terrible choque de civilizaciones en el que la humanidad, atrapada entre dos fuegos, corre hacia el abismo: <strong>“La afirmación de la derecha radical de que los valores judeocristianos de Europa son incompatibles con el islam refuerza la afirmación paralela de los islamistas,</strong> que tratan de persuadir a los musulmanes de que Occidente y el islam están intrínsecamente enfrentados”. </p><p>En el prefacio de <em>L'Enseignement du mépris</em>, seguido de <em>L'antisémitisme a-t-il des racines chrétiennes? </em>(<em>¿Tiene el antisemitismo raíces cristianas?</em>), Jules Isaac colocó dos citas. Una era de su maestro Charles Péguy: <strong>“Hay algo peor que tener un alma perversa, es tener un alma acostumbrada a serlo”.</strong> La otra, de su interlocutor cristiano, el Papa reformista Juan XXIII: “Hay un principio vital, y es no falsear nunca la verdad”. En 1955, en plena Guerra Fría, ante la carrera de armamentos y la era atómica, Isaac escribió a Albert Einstein sugiriéndole que creara un “comité de salvación pública para la defensa de la humanidad”. </p><p>El científico murió antes de poder responder. Pero nosotros, que aún vivimos, podemos decir cuán bienvenida sería esta iniciativa en un momento en que <a href="https://www.mediapart.fr/journal/international/071223/gaza-ou-meurt-notre-humanite" target="_blank">la humanidad está muriendo ante nuestros propios ojos en Gaza</a>. Igual que la humanidad está muriendo en todos los lugares –Ucrania, Siria, Yemen...– donde <a href="https://www.mediapart.fr/journal/international/120324/de-l-ukraine-la-palestine-la-bataille-du-droit" target="_blank">los derechos de los pueblos y la igualdad de los seres humanos</a> están siendo pisoteados por poderes y gobernantes, civilizaciones y religiones, naciones e identidades, etc., que se declaran superiores a los demás.</p><p> </p><p><strong>Traducción de Miguel López</strong></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 03 Jun 2024 19:38:52 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Edwy Plenel]]></author>
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      <media:title><![CDATA[La “civilización judeocristiana”, mentira histórica que esgrime Netanyahu]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Europa,Israel,Detrás de la historia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Luchar contra el antisemitismo con claridad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/luchar-antisemitismo-claridad_129_1800035.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/a8296ebe-23d6-4632-be49-19e67843c73c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Luchar contra el antisemitismo con claridad"></p><p>Patrick Baudouin, en su intervención en el 92º congreso de la <a href="https://www.ldh-france.org/bordeaux-2024-la-ldh-se-lance-dans-la-bataille-du-rassemblement-contre-lextreme-droite/" target="_blank">Liga de Derechos Humanos</a> (LDH), celebrado recientemente en Burdeos, como presidente saliente expresó su alarma ante un <strong>"aumento intolerable del antisemitismo, que debe disociarse del antisionismo y de la denuncia de las autoridades israelíes"</strong>. “La LDH", prosiguió, "cuya creación está vinculada a la reparación de una injusticia ligada al antisemitismo, también se propone no dejar pasar nada", añadiendo que luchará con "el mismo empeño" contra el "riesgo de un aumento, ya comprobado, de los actos islamófobos". </p><p>Pero este recordatorio, que es bienvenido, debe ir más allá de la mera retórica si quiere conseguir sacudir la inercia <a href="https://www.mediapart.fr/journal/politique/101123/antisemitisme-les-fautes-de-jean-luc-melenchon" target="_blank">de una parte de la izquierda</a> ante este resurgimiento del antisemitismo, que alimenta legítimamente la inquietud, cuando no el miedo, de la comunidad judía.  El intento de incendiar la <a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/170524/tentative-d-incendie-de-la-synagogue-de-rouen-est-triste-parce-qu-est-en-france" target="_blank">sinagoga de Ruán</a> el 17 de mayo, incluso si la investigación establece que fue el acto aislado de una persona desequilibrada, es testigo de una tendencia venenosa, al igual que el <a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/140222/mosquee-de-bayonne-l-attentat-que-les-autorites-n-ont-pas-voulu-voir" target="_blank">ataque a la mezquita de Bayona</a> por un octogenario solitario en 2019 fue una muestra de la banalización potencialmente mortal de la islamofobia. </p><p>Pero esta vigilancia sin cuartel frente a todas estas <a href="https://www.mediapart.fr/journal/dossier/france/chroniques-de-la-haine-ordinaire" target="_blank">formas corrientes de odio</a>, exacerbadas diez veces por el avance mediático y electoral de la extrema derecha, no debe llevarnos a subestimar el peligro específico del <strong>antisemitismo. Pues, lejos de ser una variante más del racismo, es su cristalización</strong>. En este continente y en este país, esto no puede olvidarse. Fue en Europa, a mediados del siglo XX, donde tuvo lugar el exterminio en masa del pueblo judío por la Alemania nazi. Y fue en Francia, a finales del siglo XIX, donde surgió el antisemitismo moderno, con el trasfondo del viejo antijudaísmo cristiano como arma ideológica. </p><p>No se puede deshacer un pasado así, porque sus crímenes son inconmensurables y, por tanto, imprescriptibles. <a href="https://www.mediapart.fr/journal/international/170224/poutine-un-fascisme-construit-dans-le-silence-des-tombes-et-des-cachots" target="_blank"><strong>El régimen fascistizante de Vladimir Putin</strong></a><strong> lo sabe muy bien</strong> en su afán por inflamar las tensiones en Francia con fines de desestabilización geopolítica: tal y como están las investigaciones, no podemos descartar que sus servicios secretos, a través de redes moldavas y búlgaras, organizaran las provocaciones antisemitas <a href="https://www.mediapart.fr/journal/international/121123/les-services-secrets-russes-et-l-antisemitisme-ils-adorent-jeter-du-sel-sur-la-plaie" target="_blank">con las estrellas de David</a> en el distrito 14, y luego las <a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/230524/mains-rouges-au-memorial-de-la-shoah-une-ingerence-etrangere-mais-laquelle" target="_blank">manos ensangrentadas</a> aparecidas en el Memorial de la Shoah. Estas manipulaciones destinadas a echar leña al fuego, inscritas en una larga tradición de servicios rusos, desde el zarismo al estalinismo, subrayan la necesidad de una respuesta que no se preste a confusión. </p><p><strong>La trampa tendida a quienes</strong>, sobre todo jóvenes, <strong>se comprometen</strong>, se movilizan y se politizan frente a la opresión y la discriminación, y más concretamente <strong>frente a la injusticia cometida contra el pueblo palestino</strong> durante tanto tiempo,<strong> es la de desestimar, o incluso abandonar, la lucha contra el antisemitismo</strong> con el pretexto de que quienes la defienden son sus adversarios conservadores y reaccionarios, e incluso, en una siniestra paradoja, la propia extrema derecha. La identificación de los judíos franceses con el Estado de Israel, promovida por los gobiernos israelíes y sus partidarios incondicionales, pero a veces propugnada por algunos defensores despistados de la causa palestina, convierte esta trampa en una emboscada. </p><p>Es aquí donde resulta útil y necesario volver a los orígenes de la creación de la Liga de Derechos Humanos. Fundada el 4 de junio de 1898, unos meses después de la publicación en <em>L'Aurore</em>, el 13 de enero de 1898, del célebre <em>"J'accuse..."</em> de Émile Zola, la Liga fue la encarnación de una oleada progresista en defensa de la inocencia del capitán Alfred Dreyfus, víctima de un complot antisemita en 1894 y luego deportado a la isla del Diablo, en la Guayana francesa. </p><p>Aquello fue un revulsivo, porque durante cuatro largos años, la indiferencia ante el injusto destino de Dreyfus se había visto alimentada por <strong>un prejuicio racista que</strong> no conoce fronteras sociales y que, en ese caso,<strong> identificaba a los judíos con la usura y, por tanto, con el dinero y, por extensión, con el capitalismo. </strong></p><p>Ese "socialismo de los necios", en palabras del socialdemócrata alemán August Bebel, que era la<strong> judeofobia dentro de la izquierda política y social de la época</strong>, renunció a la universalidad de los derechos humanos. Se escudaba en argucias ideológicas, recubriéndose de egoísmos de clase, para justificar darles la espalda con el pretexto de que, como burgués, militar y además judío, Alfred Dreyfus merecía su destino. </p><p>Si la lucha del caso Dreyfus, encabezada por la joven LDH, pasó a la historia como uno de esos raros momentos en los que el destino moral de todo un pueblo dependió de la suerte de un solo individuo, es porque defendió la causa de la igualdad sin fronteras.</p><p>Por otra parte, <strong>el antisemitismo moderno</strong>, del que <a href="https://fr.wikipedia.org/wiki/La_France_juive" target="_blank"><em>La France juive</em></a> (La Francia judía) de Édouard Drumont, publicada en 1886 por <em>Flammarion</em>, fue el primer breviario,<strong> se dedicó metódicamente a destruir la promesa de igualdad</strong>, que está en el corazón de la emancipación, independientemente del origen, el credo, la apariencia, etc. Pretendiendo ser anticapitalista, el periódico de Drumont <a href="https://www.retronews.fr/titre-de-presse/libre-parole" target="_blank"><em>La Libre Parole</em></a> llevaba el subtítulo "Francia para los franceses". Esa xenofobia pregonada iba de la mano de una radicalización de las ideologías de civilizaciones y razas superiores que acompañaron la expansión colonial de los imperialismos europeos. En la estela de los disturbios antijudíos, Drumont fue elegido diputado por Argel en 1898 y permaneció en el cargo hasta 1902. </p><p>Esta es la primera razón por la que <strong>nunca debemos abandonar la lucha contra el antisemitismo</strong>: para rechazar el veneno relativista de la competición entre víctimas y la jerarquía de las opresiones, que socava la esperanza en una humanidad común y la construcción de una verdadera universalidad. Es lo que ha subrayado el abogado Arié Alimi, hoy <a href="https://www.ldh-france.org/bordeaux-2024-la-ldh-en-congres/" target="_blank">vicepresidente de la LDH</a>, en su libro <em>Juif, français, de gauche... dans le désordre</em> (Judío, francés, de izquierdas... indistintamente) al recordar su decidida participación en la <a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/101119/contre-l-islamophobie-une-manifestation-pour-la-liberte-l-egalite-et-la-fraternite" target="_blank">marcha contra la islamofobia del 10 de noviembre de 2019</a>, al tiempo que llamaba a la izquierda a no abandonar nunca a los judíos frente al antisemitismo, aun a riesgo de mezclarse con aquellos antisemitas de ayer que ahora "dan una <strong>apariencia de filosemitismo en detrimento de los musulmanes"</strong>, convertidos en su principal enemigo. </p><p>Esa era la advertencia de Frantz Fanon, figura capital de la lucha anticolonial, desde la Martinica a Argelia, a quien recurrimos muy pronto en Mediapart en respuesta a Dieudonné, "<a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/311208/dieudonne-ce-pitre-qui-ne-fait-pas-rire" target="_blank">ese payaso que no hace reír</a>". Es un pasaje de <a href="https://fr.wikipedia.org/wiki/Peau_noire,_masques_blancs" target="_blank"><em>Peau noire, masques blancs</em></a> (Piel negra, máscaras blancas, 1952), en el que Fanon cita a su profesor de filosofía antillano, que le dijo:<strong> "Cuando oigas a la gente decir cosas malas de los judíos, pon bien la oreja, están hablando de ti"</strong>. </p><p>No sólo, comenta Fanon, mi profesor quería decir "que yo era responsable, en cuerpo y alma, del destino reservado a mi hermano". Y es que "simplemente quería decir que un antisemita es necesariamente un negrófobo". </p><p>A esta posición de principio –no dividir nunca la lucha contra el racismo, enemigo mortal de la igualdad– se añade una cuestión fundamental y decisiva: el lugar especial que ocupa el antisemitismo en las ideologías que teorizan el rechazo y el odio al otro. </p><p>Como las muñecas matrioska, <strong>los racismos se encajan unos dentro de otros</strong> y se alimentan mutuamente en una espiral que siempre acaba arrastrando el imaginario antisemita y su modalidad conspirativa, donde al otro se le ve como un intruso, un infiltrado, un enemigo interior, un cuerpo extraño, una especie de virus cuya proliferación es una amenaza para la identidad supuestamente auténtica de una nación y un pueblo. </p><p>En este sentido, el antisemitismo se sitúa ideológicamente en el núcleo duro del racismo, porque <strong>fundamenta y radicaliza el rechazo a la mezcla y los cruces</strong>, <strong>al desplazamiento y al movimiento, al mestizaje o a la criollización</strong>. Y fue un francés quien mejor teorizó sobre ello, un francés cuyo legado intelectual sigue inspirando y modelando a los ultraderechistas de hoy: Charles Maurras, fundador de <em>Action Française</em>, <a href="https://gallica.bnf.fr/ark:/12148/bpt6k4801695k.image" target="_blank">cuyo legado trató de salvar</a> un filósofo, Pierre Boutang, tras la Segunda Guerra Mundial, quien con talento consiguió contar entre sus discípulos a un filósofo franco-israelí, <a href="https://www.lesprovinciales.fr/auteur/michael-bar-zvi/" target="_blank">Michaël Bar Zvi</a>. </p><p>Hasta su muerte en 1952, incluso en sus memorias en defensa de la purga ante la justicia, <strong>Maurras reivindicó y defendió su "antisemitismo de Estado",</strong> que diferenciaba del antisemitismo biológico del nazismo, pretendiendo así exonerar su pensamiento de todo racismo. Escribió a su juez de instrucción el 12 de diciembre de 1944: "Este pueblo, que es un pueblo, este pueblo judío, no es un pueblo como los demás, en el sentido de que no tiene territorio propio. Vive en los países de otros...". </p><p>Denunciando a los judíos como "una Nación dentro de la Nación, un Estado dentro del Estado, una comunidad dentro de la comunidad", atacó al "poder judío [que] no es un poder como los demás", porque "un judío que se hace francés no deja de ser judío". <strong>“Nuestro antisemitismo de Estado",</strong> concluye, <strong>"es una precaución de defensa nacional y de salvación pública".</strong></p><p>Estas son sólo algunas citas de una larga reflexión, escrita en la cárcel, cuya aparente frialdad teórica deja entrever la inhumanidad que hay detrás cuando Maurras evoca <strong>"la lepra judía", el "diluvio israelita", el "peligro judío"</strong> del que "había que salvar a Francia". Eran palabras de la época, pero también sentencias de muerte para hombres, mujeres y niños cuyo único delito era haber nacido judíos. Como Daniel Cordier, secretario de Jean Moulin, algunos de los militantes de <em>Action française</em> que, por patriotismo anti alemán, se convirtieron en resistentes, rechazando Vichy y la colaboración, afortunadamente se dieron cuenta de ello. </p><p>Pero a partir de entonces, tuvieron que llevar ese cuestionamiento hasta sus últimas consecuencias, dudando del corazón de<strong> la doctrina maurrasiana</strong>, ese "nacionalismo integral" que <a href="https://www.lesprovinciales.fr/presse/eric-zemmour-figaro-letat-disrael-bel-exemple-de-nationalisme-integral/" target="_blank">Éric Zemmour reivindica ahora como propio</a>. Esta fórmula teoriza una nación identitaria que <strong>sólo acepta otras culturas, religiones u orígenes,</strong> con sus diferencias y particularidades, <strong>a condición de separarlas, distanciarlas o trasladarlas a otro lugar</strong>. El sueño del "gran reemplazo", cuyo corolario sería la "reemigración" de las poblaciones afectadas, no es más que la expresión más virulenta de ello. </p><p>Mencionar <strong>esta tradición intelectual de la extrema derecha francesa </strong>ayuda a clarificar el desafío contemporáneo de la lucha contra el antisemitismo, que <strong>en realidad concierne a cualquier comunidad estigmatizada y discriminada</strong> a la que se le insta a que no se afirme como tal, que se disuelva y que no se vea, un mandato que sostiene el deseo enfermizo de que desaparezca. El actual ministro del Interior Gérald Darmanin, en una especie de <em>lapsus linguae</em>, en 2021 se le escapó su proximidad a esa herencia al utilizar <a href="https://lmsi.net/Napoleon-Darmanin-et-la-grammaire-antisemite" target="_blank">una gramática antisemita</a> para comparar su lucha contra el "separatismo islamista" con <a href="https://www.mediapart.fr/journal/culture-idees/220321/napoleon-et-les-juifs-encager-encadrer-integrer" target="_blank">la política antijudía de Napoleón</a> frente a los "problemas de integración de los judíos en la nación francesa". </p><p>Librar la lucha contra el antisemitismo con toda claridad es librarla resueltamente a pesar de quienes, aunque sean judíos, han abandonado lo que está en juego en democracia, a saber, la igualdad de derechos para todos. Los orígenes no protegen de nada, y sólo el presente aporta pruebas. Cuando la denuncia del antisemitismo en Francia se enreda en un alineamiento incondicional con la política de la extrema derecha israelí, que reivindica una identidad nacionalista incluso en su dimensión religiosa, paradójicamente se les está haciendo el juego. </p><p>No es sólo apoyar el racismo antiárabe y antimusulmán que propugna la extrema derecha israelí. También está dando crédito a una visión antirrepublicana de la nación, intrínsecamente resistente a la pluralidad y la diversidad, basada en una supuesta (y muy reciente) identidad judeocristiana, a pesar de que la República ha tenido que luchar para librarse del antijudaísmo cristiano, herencia de dos milenios de persecución antijudía. </p><p><strong>Al identificarse con las políticas de Israel</strong> que niegan la igualdad de derechos a los palestinos, <strong>la extrema derecha mata dos pájaros de un tiro:</strong> <strong>por un lado, se normaliza, se banaliza e institucionaliza a sí misma</strong>; <strong>por otro, salva su cuerpo doctrinal</strong>, que es el rechazo a la mezcla y al mestizaje, la búsqueda de <strong>una ilusa pureza identitaria</strong> mediante la exclusión de los supuestos cuerpos extraños, inmigrantes, árabes, africanos, musulmanes, etcétera. </p><p>En este juego siniestro, los judíos de Francia acabarán perdiendo también si no se dicen, como Frantz Fanon, que ellos también deben agudizar el oído cuando se habla mal de esos Otros. </p><p>El historiador Pierre Birnbaum, en su <em>Historia de los odios nacionalistas</em>, cuyo título principal "<em>Francia para los franceses</em>” se basa en el eslogan del periódico antisemita de Drumont, documentó ampliamente una tradición de extrema derecha favorable al sionismo como movimiento nacionalista judío cuyo gran mérito sería librar a Francia de su población judía.</p><p> En mayo de 1943, el colaboracionista Marcel Déat, ex socialista convertido en pro-nazi, firmó una proclama titulada "Hacia un Estado judío", en la que decía: "Un territorio, un Estado, una nación, ése es el magnífico regalo que Europa se declara dispuesta a ofrecer a los judíos. Pero con una condición, y es que sean todos residentes, que las doce tribus estén allí en su totalidad". </p><p>De hecho, ya <strong>en 1890, Édouard Drumont propuso "enviarlos a todos de vuelta a Palestina" para deshacerse de los judíos</strong>. En resumen, "los judíos en su casa y los franceses en la suya", insistía uno de sus discípulos más fieles, Jacques Ploncard, mientras que, aún bajo el régimen de Vichy, otros colaboradores escribían sin pudor que "la solución del problema judío reside en el sionismo total, en el sionismo al cien por cien. Y en un sionismo obligatorio para el pueblo maldito. [...] Ahora que comienza en Francia el esbozo de un antisemitismo legal, soñamos con un mundo nuevo. Soñamos con un mundo sin judíos. Soñamos con un mundo en el que Jerusalén sería la capital del nuevo reino de Judá. </p><p>Que una retórica tan brutal sea hoy impensable e incalificable no impide que siga activa la ideología que la impulsa. <strong>Cualquier abandono de la izquierda en la lucha contra el antisemitismo hace el juego a la extrema derecha </strong>al permitirle utilizarlo como palanca ideológica para promover la identidad por encima de la igualdad. Ni la perdición de una parte de la comunidad judía francesa, que cree protegerse poniéndose en manos de los herederos de sus verdugos, ni la política criminal de la extrema derecha israelí, que alimenta el antisemitismo tratando de anexionar a su ruina moral al judaísmo mundial, pueden justificar que se ceda un ápice en esta batalla vital. </p><p>Si fueran necesarias más pruebas, una última podría convencer a los indecisos. Procede de un periodista que fue una figura tan olvidada como importante de la colaboración mediática: <a href="https://fr.wikipedia.org/wiki/Dominique_Sordet" target="_blank">Dominique Sordet</a>, fundador de la <a href="https://editionsdufelin.com/livre/lagence-inter-france-de-petain-a-hitler" target="_blank">agencia </a><a href="https://editionsdufelin.com/livre/lagence-inter-france-de-petain-a-hitler" target="_blank"><em>Inter-France</em></a> que, bajo la Ocupación, <strong>manipuló toda la prensa, incluida la de la Francia libre, al servicio de Vichy y del hitlerismo</strong>. </p><p>En junio de 1944, cuando pronto todo estaría perdido para él y su mundo, publicó <em>Les derniers jours de la démocratie</em> (Los últimos días de la democracia). La extrema franqueza de este opúsculo se hace eco de nuestra época, en la que la extrema derecha va viento en popa imponiendo la identidad de los pueblos, las naciones y los Estados para destruir el principio de igualdad que es el principal resorte de la emancipación. </p><p>"¿Qué es la democracia? Los doctrinarios de la democracia postulan un primer principio, el de la igualdad de los hombres", escribe Sordet. Y es entonces cuando muestra sus cartas: <strong>"El Estado democrático desciende del judaísmo. La igualdad es una pasión judía. En las antípodas del espectro igualitario, la noción de jerarquía es esencialmente aria.”</strong> </p><p>Habría que citarlo todo para ver hasta qué punto este delirio ideológico –y asesino, no lo olvidemos jamás– marca la política actual de un combate determinante, sin reservas ni ambigüedades, contra el antisemitismo. “Israel ha esparcido en grandes dosis el veneno de la pasión igualitaria por todas las civilizaciones donde ha dejado huella”, escribió este fascista francés, distinguido musicólogo. </p><p>Se puede ser defensor de la causa palestina y, como tal, oponerse resueltamente a la política actual del Estado de Israel y, no obstante, defender y reivindicar, para toda la humanidad, ese Israel del que abominan los fascistas de ayer y de hoy: la promesa universal de igualdad.</p><p> </p><p><strong>Traducción de Miguel López</strong></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 24 May 2024 18:07:05 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Edwy Plenel]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Israel,Palestina,La invasión de Gaza,Mediapart]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[De Ucrania a Palestina, la batalla del derecho internacional]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/ucrania-palestina-batalla-derecho-internacional_129_1741225.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/a8296ebe-23d6-4632-be49-19e67843c73c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="De Ucrania a Palestina, la batalla del derecho internacional"></p><p>Los separan dos años, pero los dos comunicados tienen el mismo título<strong>: "La Corte indica medidas provisionales"</strong>. El primero, fechado el <a href="https://www.icj-cij.org/sites/default/files/case-related/182/182-20220316-PRE-01-00-FR.pdf" target="_blank">16 de marzo de 2022</a>, se refiere a Ucrania; el segundo, fechado el <a href="https://www.icj-cij.org/sites/default/files/case-related/192/192-20240126-pre-01-00-fr.pdf" target="_blank">26 de enero de 2024</a>, a Gaza. En ambos casos, la <a href="https://www.icj-cij.org/fr/accueil" target="_blank" >Corte Internacional de Justicia </a>(CIJ), principal órgano judicial de las Naciones Unidas del que todos sus miembros son partes <em>ipso facto</em>, emite una orden a dos de estos Estados que, según precisa, "es vinculante". </p><p>En 2022, de forma lapidaria, conmina a Rusia a "suspender inmediatamente las operaciones militares que inició el 24 de febrero de 2022 en el territorio de Ucrania". En 2024, de forma detallada, conmina al Estado de Israel a "tomar todas las medidas a su alcance para impedir la comisión, contra los palestinos de Gaza, de cualquier acto comprendido en el ámbito de aplicación" de la Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio. </p><p><strong>Ni Rusia ni Israel han cumplido las exigencias de Ia CIJ,</strong> a pesar de que el artículo 94 de la <a href="https://legal.un.org/repertory/art94/spanish/rep_orig_vol5_art94.pdf" target="_blank">Carta de las Naciones Unidas</a> estipula que "cada miembro se compromete a cumplir la decisión de la Corte Internacional de Justicia en todo litigio en que sea parte". La Carta, aprobada el 26 de junio de 1945 cuando la Segunda Guerra Mundial tocaba a su fin, comienza con las palabras: "Nosotros los pueblos de las Naciones Unidas, resueltos a preservar a las generaciones venideras del flagelo de la guerra, que dos veces durante nuestra vida ha infligido a la humanidad sufrimientos indecibles, a reafirmar la fe en los derechos fundamentales del hombre, en la dignidad y el valor de la persona humana, en la igualdad de derechos de hombres y mujeres y de las naciones grandes y pequeñas...".</p><p>Por supuesto, no es la primera vez, ni será la última, que los Estados violan alegremente y con impunidad el derecho internacional, reclamándolo como propio cuando les conviene. Pero esta es sin duda la primera vez que la concomitancia de dos guerras, de consecuencias potencialmente devastadoras para la paz mundial, pone de manifiesto ante todos los pueblos la <strong>cínica hipocresía de </strong>las naciones que se han arrogado el privilegio de lo universal, del derecho, lo justo y lo bueno, es decir, <strong>Europa y Occidente</strong>, esa realidad política nacida de la proyección de nuestro continente sobre los demás. </p><p>Porque es un hecho indiscutible que los dirigentes actuales de Europa y Estados Unidos <strong>no conceden la misma importancia al derecho internacional cuando se trata de la suerte del pueblo ucraniano o del pueblo palestino.</strong> Frente a la agresión rusa contra Ucrania, una legítima cascada de represalias diplomáticas, sanciones económicas y ayuda militar. Frente a la guerra de Israel contra la población gazatí, la masacre de civiles y ahora la hambruna, vagos llamamientos a la moderación y una tardía acción humanitaria, pero ningún alto el fuego, sino todo lo contrario, ya que el ejército israelí sigue beneficiándose de la ayuda occidental. </p><p>Este desequilibrio significa que <strong>Europa y Estados Unidos ofrecen a Vladimir Putin la victoria ideológica que busca</strong>. La propaganda que acompaña su desenfrenado afán de poder, del que las libertades del pueblo ruso son las primeras víctimas, pretende unir los resentimientos acumulados contra la larga historia de dominación europea. Frente a un "Occidente colectivo", como lo llama Putin, designado como símbolo de decadencia donde, bajo el disfraz de la democracia, se pierden los valores de la tradición y las señas de identidad, se presenta como el promotor de un nuevo orden autoritario y reaccionario del que Rusia sería la potencia protectora. </p><p>Así queda ilustrado <strong>en Oriente Próximo</strong>, donde, con la despiadada guerra que se libra contra el pueblo sirio en apoyo de una bárbara dictadura, <strong>ha comenzado la afirmación bélica de ese nuevo imperialismo ruso</strong>. En los últimos días se han visto en la capital libanesa enormes vallas publicitarias en las que se alaba a Vladimir Putin en vísperas de las elecciones presidenciales, que le dan por ganadas. <a href="https://www.lorientlejour.com/article/1370795/qui-se-cache-derriere-les-affiches-de-soutien-a-vladimir-poutine-a-beyrouth-.html" target="_blank">Según </a><a href="https://www.lorientlejour.com/article/1370795/qui-se-cache-derriere-les-affiches-de-soutien-a-vladimir-poutine-a-beyrouth-.html" target="_blank"><em>L'Orient-Le Jour</em></a>, en ellas, en una mezcla de multilateralismo y conservadurismo, se podía leer en árabe, : "Un nuevo mundo multipolar", "Usurpar las creencias religiosas de los demás no puede considerarse libertad de expresión", "Valores morales, familia e identidad cultural". Entre los barrios elegidos para esta campaña está la periferia sur de Beirut, donde se encuentra el cuartel general de Hezbolá.</p><p>El derecho internacional no puede dividirse. <strong>No podemos apoyar al pueblo ucraniano y abandonar al pueblo palestino</strong>. Del mismo modo que no podemos defender la causa palestina abandonando la causa ucraniana. En ambos casos están en juego los mismos principios, que carecen de valor si están sujetos a una geometría variable. </p><p>Sólo este principio rector puede construir un baluarte contra Putin y la amenaza no sólo <a href="https://www.mediapart.fr/journal/international/020322/contre-l-imperialisme-russe-pour-un-sursaut-internationaliste" target="_blank">imperialista</a>, sino también <a href="https://www.mediapart.fr/journal/international/170224/poutine-un-fascisme-construit-dans-le-silence-des-tombes-et-des-cachots" target="_blank">fascista</a>, que representa. Y es en relación con Gaza donde se está poniendo a prueba. </p><p><strong>Apoyar la guerra de Israel allí es ofrecer a Rusia la victoria en Europa</strong>. Porque ese es el objetivo de guerra de Vladimir Putin: derribar el derecho internacional, todo ese andamiaje de normas, principios y valores supraestatales y supranacionales construidos bajo el shock de la catástrofe europea y sus inconmensurables crímenes, en la repentina comprensión de que no se puede confiar en los Estados nación por sí solos para garantizar la paz en el mundo. </p><p>Del mismo modo que la proclamación de la igualdad natural de derechos no conlleva automáticamente la igualdad real, <strong>el derecho internacional es más una promesa que una realidad</strong>. Es una palanca reivindicativa, una preocupación por la humanidad, un horizonte universal. Y es una vieja promesa que Europa ha hecho al mundo. Que la propia Europa no haya sido en absoluto fiel a esa promesa, no le resta para nada una fuerza subversiva. "Hemos llegado a un punto en el que cualquier infracción de la ley en una parte del mundo es sentida en todas<em>.”</em>  Estas son prácticamente las últimas palabras de <em>Hacia la paz perpetua</em>, el ensayo del filósofo Immanuel Kant cuya publicación en 1795 fue la primera declaración de este "derecho cosmopolítico", fundamento de la "hospitalidad universal". </p><p><strong>"Uno" y "todos" van de la mano: no hay ninguno de mis derechos que no lo sean también de los demás</strong>. No hay pueblo que no sea responsable del destino de otros pueblos. Para hacerse una idea, bastaba con seguir <a href="https://www.icj-cij.org/fr/affaire/186" target="_blank">las recientes vistas de la CIJ en La Haya</a>, del 19 al 26 de febrero, sobre "las consecuencias jurídicas derivadas de las políticas y prácticas de Israel en los Territorios Palestinos Ocupados, incluido Jerusalén Este". Cuarenta y nueve Estados miembros de las Naciones Unidas y tres organizaciones internacionales han participado en este procedimiento, surgido a raíz de una petición de dictamen consultivo de la Asamblea General de la ONU, de la que el Estado de Israel se ha desentendido, recibiendo únicamente el vergonzoso apoyo de Estados Unidos. </p><p><strong>Immanuel Kant</strong> (1724-1804), cuyo nombre está asociado a la filosofía de la Ilustración y a sus esperanzas democráticas, nació y murió en Königsberg, actual <a href="https://fr.wikipedia.org/wiki/Oblast_de_Kaliningrad" target="_blank">Kaliningrado, enclave ruso</a> de un millón de habitantes encajado entre Lituania y Polonia. Su actual gobernador, <strong>Anton Alikhanov,</strong> es un fiel seguidor del partido de Vladimir Putin. A principios de febrero, en su intervención <a href="https://www.lefigaro.fr/international/emmanuel-kant-responsable-du-declenchement-de-la-guerre-en-ukraine-selon-le-gouverneur-de-kaliningrad-20240212" target="_blank">en un "Congreso de politólogos"</a> celebrado allí, <strong>atacó directamente al filósofo, culpándole de todo el desorden de nuestro mundo</strong>, en una perorata que repetía todo el argumentario político del putinismo.</p><p>"Quiero demostrar que <strong>Immanuel Kant</strong>, que nació aquí hace casi trescientos años, <strong>tiene un vínculo casi directo con el caos global al que nos enfrentamos hoy</strong>. También tiene un vínculo directo con el conflicto militar en Ucrania". ¿Por qué? Porque es "uno de los padres fundadores del Occidente moderno", marcado por "la impiedad y la ausencia de valores superiores". Y continuó haciendo de Kant "el padre de casi todo": "Es el padre de la libertad, de la idea del Estado de derecho, del liberalismo, del racionalismo e incluso de la Unión Europea. Algunos incluso dicen que la idea de las Naciones Unidas es suya". </p><p>Por si nos quedaba alguna duda, aquí tenemos una lista de las cosas que <strong>Putin pretende destruir: la esperanza internacionalista de un mundo común y solidario, la igualdad y los derechos universales</strong>. Pero es <strong>también</strong> <strong>esta esperanza</strong> la que, desde hace tanto tiempo, <strong>está en peligro</strong> <strong>por la persistente injusticia cometida contra el pueblo palestino</strong> por la obstinada negación del derecho internacional de los dirigentes del Estado de Israel. Una negación llevada hasta el nihilismo por la coalición extremista en el poder encabezada por Benjamin Netanyahu, quien, el pasado enero declaraba: "Nadie nos detendrá. Ni La Haya, ni el Eje del Mal, ni nadie. […] Esta es la guerra de los hijos de la luz contra los hijos de las tinieblas". </p><p>Putin y sus ideólogos dicen lo mismo sobre Ucrania y su determinación de librar hasta el final una guerra vital identitaria y civilizatoria. Por frágil e imperfecto que sea, el salto adelante que en 1945 legitimó un derecho internacional vinculante para todas las naciones nació precisamente de la convicción, alimentada por la tragedia, de que así es como vencen las tinieblas. Tanto en Europa como en Oriente Próximo.</p><p> </p><p><strong>Traducción de Miguel López</strong></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 13 Mar 2024 19:58:57 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Edwy Plenel]]></author>
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      <media:title><![CDATA[De Ucrania a Palestina, la batalla del derecho internacional]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ucrania,Palestina]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sudáfrica sale al rescate de Palestina: el mundo al revés]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/sudafrica-sale-rescate-palestina-mundo-reves_129_1688354.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/a8296ebe-23d6-4632-be49-19e67843c73c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Sudáfrica sale al rescate de Palestina: el mundo al revés"></p><p>La demanda presentada por Sudáfrica <a href="https://www.icj-cij.org/sites/default/files/case-related/192/192-20231229-pre-01-00-fr.pdf" target="_blank">ante el Tribunal Internacional de Justicia</a> (TIJ) de las Naciones Unidas contra el Estado de Israel por el "carácter genocida" de su guerra contra los palestinos de Gaza no es sólo un <a href="https://www.mediapart.fr/journal/international/100124/la-cour-de-justice-de-l-onu-examine-les-accusations-d-actes-de-genocide-contre-israel" target="_blank">acto jurídico</a> sin precedentes. <strong>Esta demanda marca un brusco cambio geopolítico</strong>: mientras todos los pueblos del mundo asisten, a través de la tragedia palestina, a la utilización de geometría variable por parte de Europa y Estados Unidos de los valores universalistas que dicen defender, es un país emblemático de las causas emancipadoras, anticoloniales y antirracistas del Tercer Mundo el que toma el testigo. </p><p>Basta con leer el excepcional <a href="https://www.icj-cij.org/sites/default/files/case-related/192/192-20231228-app-01-00-en.pdf" target="_blank">documento</a> elaborado por la diplomacia sudafricana y escuchar la presentación (ver más abajo, porque los medios audiovisuales apenas la cubrieron), el jueves 11 de enero, de sus argumentos ante el TIJ para tomar la medida del eclipse intelectual de un continente, el nuestro, cuyos Estados-nación han pretendido durante tanto tiempo decir, codificar e imponer el bien, lo justo y lo verdadero.</p><p><strong>Porque</strong>, en tiempo real y ante los ojos de todo el mundo,<strong> frente al martirio de Gaza</strong>, <strong>no han dicho nada</strong> –o muy poco: unos cuantos llamamientos hipócritas a la moderación– <strong>y no han hecho nada</strong> –o peor aún: han hecho todo lo contrario al entregar cantidades masivas de armas y municiones a Israel, como ha hecho más recientemente Estados Unidos–. Nada se dijo y nada se hizo cuando la población de uno de los territorios más densamente poblados del planeta fue atacada por uno de los ejércitos más poderosos del mundo, el del Estado que la había sitiado tras haberla ocupado, en la campaña de bombardeos más intensa de la historia militar moderna. </p><p><strong>Peor que Alepo en Siria, peor que Mariúpol en Ucrania</strong>, por tomar sólo dos referencias contemporáneas que implican a Rusia, pero proporcionalmente <strong>peor también,</strong> en términos de intensidad, <strong>que los bombardeos aliados sobre la Alemania nazi</strong>. </p><p>Tanto por las acciones de su ejército como por las palabras de sus dirigentes, el Estado de Israel ha tomado como blanco a un pueblo en su respuesta vengativa al atentado de Hamás del 7 de octubre de 2023 y su masacre de civiles israelíes. Lejos de ser una respuesta proporcionada, se trata de un <strong>castigo indiscriminado a una población por su origen, identidad, cultura e historia</strong>. </p><p>Ha sido el pueblo palestino de Gaza, y a través de él la idea misma de una Palestina viable, de una vida y existencia bajo ese nombre, con todo lo que ello conlleva en términos de sociabilidad y ciudadanía, el señalado como culpable para ser castigado, indiscriminadamente. El propio primer ministro israelí, <strong>Benjamin Netanyahu</strong>,<strong> hizo un llamamiento</strong> explícito el primer día <strong>a la guerra santa</strong>, refiriéndose a Amalec, el pueblo al que Dios ordena exterminar en la Biblia (I Samuel XV, 3): "No te apiades de él, antes bien, da muerte tanto a hombres como a mujeres, niños y niños de pecho, a bueyes como a ovejas, a camellos como a asnos". </p><p>En sólo tres meses de guerra ya han muerto, desaparecido o resultado heridas, decenas de miles de personas, sobre todo civiles, la mayoría niños y mujeres. <strong>Todo un mundo ha sido destruido para siempre,</strong> viviendas y hospitales, lugares de vida y de culto, escuelas y universidades, administraciones, comercios, monumentos, bibliotecas, incluso cementerios. </p><p>"Ningún lugar es seguro en Gaza", declaró el Secretario General de las Naciones Unidas, António Guterres, en su solemne carta al Consejo de Seguridad el 6 de diciembre de 2023. Desde entonces, las ONG humanitarias y las agencias de la ONU no han dejado de alertar sobre la <strong>contaminación del agua, el riesgo de hambruna, la miseria inconmensurable y la desesperación infinita;</strong> en resumen, la destrucción sin retorno de una parte de la Palestina ocupada. </p><p>Un giro siniestro: el Estado cuya legitimidad inicial se fundó en la conciencia del crimen de genocidio cometido contra los judíos por el nazismo y sus aliados se enfrenta ahora a la acusación de cometerlo contra los palestinos. En la Convención de 1948 invocada por Sudáfrica, el delito de genocidio se refiere a actos "perpetrados con la intención de destruir, total o parcialmente, a un grupo nacional, étnico, racial o religioso, como tal". Rafaël Lemkin, el inventor de la palabra –del griego <em>genos</em> y del latín <em>cide</em>– lo definió como "un complot para aniquilar o debilitar grupos nacionales, religiosos o raciales". </p><p>El <a href="https://www.mediapart.fr/journal/international/011123/guerre-au-proche-orient-le-genocide-terme-juridique-et-arme-politique" target="_blank">debate jurídico</a> se llevará a cabo sobre el fondo, pero <strong>por el momento</strong> –y esto es de lo que trata el procedimiento de urgencia ante la CIJ– <strong>el objetivo es detener lo antes posible un proceso de aniquilación</strong>, depuración, expulsión, supresión y destrucción de los palestinos de Gaza, que tiene <strong>características genocidas</strong>. </p><p>Como trágicamente nos han recordado los genocidios cometidos en Ruanda en 1994 y en Bosnia en 1995, no se trata en absoluto de relativizar la singularidad de la<em> Shoah</em>, el plan concertado del régimen nazi para el exterminio industrial de millones de seres humanos, sino de mantener una vigilancia universal sobre la repetición, en otros contextos y bajo formas diferentes, de ese inconmensurable crimen de lesa humanidad contra sí misma. </p><p>Pero la historia recordará que <strong>las potencias que encarnan Occidente</strong>, esa realidad política nacida de la proyección de Europa sobre el mundo, aun cuando se enorgullecen de haber proclamado la universalidad y la igualdad de derechos, se desentendieron de esa vigilancia <strong>abandonando a Palestina a su triste destino</strong>. Por la audacia de Sudáfrica, son los pueblos y naciones que han padecido esa apropiación dominante de lo universal por las potencias occidentales quienes son ahora sus mejores defensores. En definitiva, están recordando a Europa la promesa que ha traicionado.  </p><p>"Si queremos responder a las expectativas de nuestros pueblos, debemos buscar en otra parte que no sea Europa": estas son casi las últimas palabras de<strong> </strong><em><strong>Les Damnés de la terre</strong></em> (<em>Los condenados de la tierra</em>, 1961), el ensayo de Frantz Fanon que ha dado la vuelta al mundo desde su publicación, y pueden leerse como una predicción del cambio de rumbo que se está produciendo en la actualidad. Ese llamamiento a "cambiar de bando" exigía una huida emancipadora en busca de un verdadero humanismo, en el que la preocupación por la humanidad deje de estar eclipsada por los intereses de las naciones dominantes o las identidades de los pueblos conquistadores. Siguiendo los pasos del <em>Discurso sobre el colonialismo</em> (1955) de su compatriota martiniqués Aimé Césaire, <em>Les Damnés de la terre</em> glorificaba un verdadero universalismo, sin nación propietaria ni identidad fronteriza. </p><p>En la conclusión de su primer libro, <em>Peau noire, masques blancs</em> (<em>Piel negra, máscaras blancas</em>, 1952), Fanon escribió: "Ojalá se me permita descubrir y querer al hombre, dondequiera que esté", recordando la advertencia de su “profesor de filosofía, de origen antillano: <strong>'Cuando oigas hablar mal de los judíos, agudiza el oído, están hablando de ti'"</strong>, con el comentario: "Un antisemita es necesariamente un negrófobo". Como epígrafe a uno de los capítulos, había colocado estas palabras de Aimé Césaire: "No hay un pobre hombre linchado en el mundo, un pobre diablo torturado, en el que yo no me sienta asesinado y humillado".</p><p>El derecho internacional es la traducción jurídica de ese humanismo esencial. Un humanismo que Fanon, una década más tarde, durante las guerras coloniales francesas, de Vietnam a Argelia, observó con rabia que Europa había negado. </p><p>En <em>Les Damnés de la terre</em> escribió: "Salgamos de esta Europa, que no hace más que de hablar del hombre mientras lo masacra allí donde lo encuentra<strong>,</strong> en cada rincón de sus propias calles, en cada rincón del mundo. [...] <strong>Europa se ha negado a toda humildad, toda modestia, y también a toda preocupación, toda ternura</strong>. Se ha mostrado parsimoniosa sólo con el hombre, mezquina, carnívora y homicida sólo con el hombre. Así pues, hermanos, ¿cómo no comprender que tenemos cosas mejores que hacer que seguir a esa Europa?” </p><p>En esta acusación de Europa contra sí misma, Fanon blande su promesa traicionada, para exigir que sea superada y finalmente cumplida. Esa Europa, que proclamó la igualdad natural y luego promulgó los derechos universales, pisoteó y saqueó ambos mediante el colonialismo y el imperialismo, negándoselos a los pueblos y humanidades que oprimía y explotaba. </p><p>Y es este devastador engaño el que han perpetuado hasta nuestros días <strong>la larga injusticia cometida con Palestina</strong> por la ocupación y colonización de sus territorios desde 1967, y la consiguiente segregación y discriminación de su pueblo, <strong>extendiendo en el seno de la sociedad israelí un veneno mortal para los ideales democráticos</strong>, como atestigua el ascenso de fuerzas judías de extrema derecha, tan racistas como antisemitas. </p><p>La resonancia actual de ese libro-manifiesto demuestra que la esperanza internacionalista y humanista de la descolonización no es una reliquia pasada, sino todavía una promesa activa. Publicado unos días antes de la muerte de su autor, que había abrazado la causa de la independencia de Argelia, <em>Les damnés de la terre</em> se publicó a finales de 1961, el mismo año en que Nelson Mandela, abandonando la estrategia no violenta del CNA sudafricano frente al régimen del <em>apartheid,</em> fue a entrenarse para la lucha armada <a href="https://www.youtube.com/watch?v=cBky4YDQMGY" target="_blank">con el FLN argelino</a> en sus bases clandestinas de Marruecos, unos meses antes de su detención el 5 de agosto de 1962. </p><p>Pero la resonancia va más allá: el <em>apartheid</em>, régimen de segregación racial, se instauró en 1948, el mismo año en que Naciones Unidas respaldó la creación del Estado de Israel, proclamó la Declaración Universal de los Derechos Humanos y aprobó la Convención sobre el Genocidio.</p><p>Releer a Frantz Fanon es tomar la medida de lo que nos jugamos para nuestro futuro sobre <a href="https://www.mediapart.fr/journal/international/261223/ce-que-la-palestine-dit-au-monde" target="_blank">lo que Palestina viene diciendo al mundo</a> desde que se le negó su derecho a existir como Estado soberano, aunque, con Yasser Arafat a la cabeza, acabó concediendo ese derecho al Estado de Israel, a pesar de la expulsión –la <a href="https://www.mediapart.fr/journal/international/020124/en-palestine-la-nakba-n-est-pas-un-souvenir-du-passe-mais-une-tragedie-qui-se-repete" target="_blank">Nakba</a>– de la que fue víctima una parte de su pueblo en 1948. <strong>¿Quién va a salvar hoy la universalidad</strong> y, sobre todo, lo universalizable –en el sentido de compartición y solidaridad– de los derechos, la justicia y la igualdad, escapando así a su apropiación depredadora por parte de Estados, pueblos y naciones que pretenden ser los legítimos propietarios de lo universal hasta el punto de permitirse contradecirlo y ultrajarlo en cuanto sus egoísmos, sobre todo económicos, se ven en peligro? </p><p>Sudáfrica aporta la respuesta ante el Tribunal de La Haya: el origen no protege contra nada, no hay lo universal del que ninguna nación, civilización, cultura, etc., tenga el monopolio o el privilegio, sólo existe lo universalizable que se juega en cada prueba concreta en la que <strong>el destino de una humanidad en particular</strong> –atacada, perseguida, violada, discriminada, borrada, exterminada, etc.– <strong>pone en peligro el de toda la humanidad</strong>. <strong>Esta demanda ante el TIJ</strong>, rigurosamente jurídica desde el punto de vista del derecho internacional, <strong>plantea la cuestión políticamente decisiva de la universalidad sin fronteras de los valores supranacionales</strong> que los Estados-nación de nuestro continente y la Unión Europea que los agrupa pretenden encarnar, al menos sobre el papel. </p><p><strong>Los principios, valores y derechos fundamentales</strong> invocados por Sudáfrica en respuesta a los actos del Estado de Israel en Gaza no valen sólo para Palestina.<strong> Valen, al mismo tiempo, para Ucrania</strong>, víctima de una guerra de agresión del imperialismo ruso, con su rastro de crímenes de guerra y contra la humanidad –y este recordatorio vale para los dirigentes sudafricanos que, hasta la fecha, <a href="https://www.courrierinternational.com/article/diplomatie-le-perilleux-non-alignement-de-l-afrique-du-sud-sur-la-guerre-en-ukraine" target="_blank">no han condenado a Moscú</a>. Pero <strong>también valen para el pueblo de Siria</strong>, ayer y todavía hoy martirizado por el régimen dictatorial que lo oprime con el apoyo de Irán y Rusia. <strong>Igual que valen para los uigures</strong>, el pueblo de habla turca, predominantemente musulmán, perseguido por China en la región de Xinjiang. Al igual que valen para todos los pueblos que sufren bajo el yugo de poderes estatales cuyo aparente apoyo a la causa palestina sirve de distracción del injusto destino que les imponen, desde Irán a Turquía, sin olvidar los absolutismos monárquicos que reinan en la península arábiga.</p><p><strong>El humanismo sólo puede ser internacionalista.</strong> Es lo que quería decir Nelson Mandela cuando expresó su <a href="https://www.youtube.com/watch?v=IMN95KKZKmg" target="_blank">reconocimiento al pueblo palestino</a> por su ayuda en la lucha contra el <em>apartheid</em>: "Sabemos muy bien que nuestra libertad está incompleta sin la libertad de los palestinos", decía. Por el contrario, la indiferencia de la mayoría de los dirigentes europeos ante el destino de Palestina pone en peligro la idea que Europa tiene de sí misma, de sus valores y de sus principios. </p><p>¿Qué podrá decir <strong>Europa</strong> mañana ante violaciones del derecho internacional que la pongan en alerta o la amenacen, como la guerra de agresión de Rusia contra Ucrania, después de no haber ayudado a Palestina? <strong>¿Cómo puede atreverse a dar lecciones a otras potencias autoritarias e imperialistas</strong> que rechazan todo derecho supranacional que pueda frustrar sus ambiciones, cuando no ha sabido defenderlas frente al Estado de Israel, o incluso cuando simplemente ha renegado de ellas por boca de algunos de sus dirigentes, que presumen de un apoyo "incondicional" a ese Estado, sean cuales sean sus actos? </p><p>Hace poco más de un año, el 13 de octubre de 2022, <strong>Josep Borrell</strong>, Vicepresidente de la Comisión Europea y Alto Representante de la UE para Asuntos Exteriores, pronunció el discurso inaugural de la nueva Academia Diplomática Europea en Brujas. <strong>"Europa", explicó orgulloso, "es un jardín" donde "todo funciona",</strong> "la mejor combinación de libertad política, prosperidad económica y cohesión social que la humanidad ha sido capaz de construir". En cambio, le preocupaba que <strong>"la mayor parte del resto del mundo es una jungla, y la jungla podría invadir el jardín"</strong>. Los jardineros [europeos] deben ir a la jungla", recomendó entonces. <strong>“Los europeos deben comprometerse mucho más con el resto del mundo</strong>. De lo contrario, el resto del mundo nos invadirá, de diferentes maneras y por diferentes medios.” </p><p><strong>Con Gaza arrasada y Palestina maltratada, ¿dónde está el jardín y dónde está la selva?</strong> ¿Y dónde están los "jardineros" oficiales europeos que, en los últimos meses, han abandonado su preocupación por el mundo y la humanidad? Lejos de sernos ajena, la jungla prolifera por la ceguera de la conquista y el poder, la explotación y la dominación.<strong> En cuanto al jardín, </strong>por muy limpio que parezca,<strong> puede ser el caldo de cultivo de las peores barbaridades</strong>, las que, en nombre de identidades, orígenes y civilizaciones que se creen superiores a otras, conducen al crimen de genocidio.</p><p><em> </em></p><p> </p><p><strong>Traducción de Miguel López</strong>	</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 15 Jan 2024 20:48:26 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Edwy Plenel]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Sudáfrica sale al rescate de Palestina: el mundo al revés]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Sudáfrica,Israel,Tribunal Internacional de La Haya]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El día en que el macronismo se convirtió en lepenismo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/dia-macronismo-convirtio-lepenismo_129_1671138.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/a8296ebe-23d6-4632-be49-19e67843c73c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El día en que el macronismo se convirtió en lepenismo"></p><p><strong>“No hay que renunciar a nada, a nada"</strong>: estas fueron las palabras finales de un<a href="https://www.elysee.fr/emmanuel-macron/2023/12/10/75eme-anniversaire-de-la-declaration-universelle-des-droits-de-lhomme" target="_blank"> discurso pronunciado el 10 de diciembre de 2023</a> con motivo del septuagésimo quinto aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Fue en París, el mismo lugar donde se proclamó en 1948 en la primera Asamblea General de las Naciones Unidas. El orador elogió la universalidad de los derechos y la igualdad de todos los seres humanos, independientemente de su origen, condición, credo, apariencia o nacimiento, sexo o género. </p><p>"Pensar en resolver nuestros problemas contemporáneos olvidando esos derechos [...] sería no sólo un error político, sino moral", añadió, antes de hacer un último llamamiento a su auditorio para que nunca cediera ante los enemigos de la igualdad natural que niegan nuestra humanidad común:<strong> "Cada vez que cedemos un milímetro, retrocedemos un milímetro para nosotros mismos</strong>, o para nuestros hijos, o para nuestros hermanos y hermanas". <strong>No pasaron ni diez días y el mismo orador cedía en todo</strong>. </p><p><strong>Emmanuel Macron</strong>, porque se trata de él, <strong>fue elegido en dos ocasiones para bloquear a la extrema derecha</strong>, cuya candidata, Marine Le Pen, llegó a la segunda vuelta de las presidenciales tanto en 2017 como en 2022. Sabemos muy bien, como <a href="https://www.mediapart.fr/" target="_blank">Mediapart</a> [socio editorial de <strong>infoLibre</strong>] documenta a diario, que durante casi siete años las políticas que ha llevado a cabo no han tenido en cuenta la pluralidad de votos emitidos en su favor, prefiriendo imponer al país una marcha forzada hacia una mayor desigualdad e injusticia, <a href="https://www.mediapart.fr/journal/politique/170423/ce-president-sans-scrupule-egare-la-republique" target="_blank">no exenta de cinismo y amoralismo</a>. Pero aún no se había roto del todo un dique de contención, el de la relación con el mundo y con los demás, con los extranjeros y en todas partes. El del humanismo, en suma, donde lo esencial está en juego, frente a la extrema derecha en sus diversas expresiones partidistas.</p><p>Desde la audaz fundación de la Revolución Francesa, esta familia intelectual y política está unida por el rechazo categórico de lo que la Declaración de 1789 proclamó al mundo: la igualdad natural, que fue y sigue siendo el motor de la invención, la conquista y la defensa de los derechos fundamentales de la humanidad.<strong> En todas partes del mundo, la desigualdad natural</strong>, es decir, el privilegio del nacimiento, del origen y de la pertenencia, <strong>es el credo radicalmente antidemocrático de la extrema derecha,</strong> con la consecuencia concreta de una jerarquización de la humanidad, de las identidades, de las culturas, de las civilizaciones, de las creencias y de la apariencia física. </p><p>Ahora bien, desde la catástrofe europea de mediados del siglo XX, con sus crímenes contra la humanidad y el genocidio de los judíos, sabemos lo potencialmente criminales que son estas ideologías, que abren el camino a una caza sin fin de la alteridad, de las minorías y de las diversidades que la encarnan. Desde la derrota del nazismo y de sus aliados, <strong>la extrema derecha</strong> fue relegada a los márgenes del debate público y de la existencia política, y desde entonces <strong>ha intentado emerger utilizando la cuestión migratoria como caballo de Troya.</strong> Esta ha sido siempre su cantinela obsesiva, en Francia desde la creación en 1972 del Frente Nacional, que se convirtió en Agrupación Nacional (RN), ampliado en 1973 por el "<em>Halte à l'immigration sauvage</em>" (<em>Alto a la inmigración incontrolada</em>) <a href="https://www.mediapart.fr/journal/politique/150123/21-juin-1973-quand-l-extreme-gauche-ecrasait-le-fascisme-dans-l-oeuf" target="_blank">en una reunión parisina de </a><a href="https://www.mediapart.fr/journal/politique/150123/21-juin-1973-quand-l-extreme-gauche-ecrasait-le-fascisme-dans-l-oeuf" target="_blank"><em>Ordre nouveau</em></a><em> </em>(movimiento neofascista que dio paso a RN, ndt). </p><p>Más allá de la xenofobia y el racismo que difunde esta obsesión antimigratoria, <strong>su objetivo político es abrir una brecha en la igualdad universal de derechos</strong> y, en consecuencia, en nuestra cultura democrática, sus valores, sus principios y sus referencias. Más de veinte leyes de inmigración desde 1980 no han resuelto ninguno de los urgentes problemas sociales, ecológicos, morales o geopolíticos a los que se enfrenta Francia. Pero han conseguido situar en el centro del debate público las palabras y las ideas con las que prospera la extrema derecha.  </p><p><strong>Es decir</strong>, que los derechos humanos no se aplican a todo el mundo, <strong>que es legítimo distinguir entre los que tienen derechos y los que no</strong>, que es normal introducir la preferencia nacional, que tenemos que atrincherarnos contra el mundo que nos rodea, que la inmigración es una amenaza o incluso un peligro y, en fin, que la parte de nuestro pueblo que procede de ella es en sí misma un peligro para Francia, su identidad o su eternidad, lo que se resume en <a href="https://www.mediapart.fr/journal/international/dossier/le-grand-remplacement-ideologie-meurtriere" target="_blank">la ideología asesina conocida como </a><a href="https://www.mediapart.fr/journal/international/dossier/le-grand-remplacement-ideologie-meurtriere" target="_blank"><em>grand remplacement</em></a> (el gran reemplazo), que es un llamamiento a borrar, excluir, discriminar o expulsar a los seres humanos que dan testimonio de la diversidad de la que está hecha Francia. </p><p><strong>Emmanuel Macron,</strong> al elegir esta agenda xenófoba como distracción política tras su <a href="https://www.mediapart.fr/journal/politique/dossier/retraites-le-coup-de-force-de-macron" target="_blank">demostración de fuerza</a> ante el rechazo parlamentario, sindical y popular a su reforma de las pensiones, y al dar carta blanca a su ministro del Interior, cuyos rumbos ideológicos proceden de la extrema derecha,<strong> ha cogido de la mano a la Agrupación Nacional</strong>. Al borde del abismo, podría haber frenado, bien retirando ese proyecto de ley tras su rechazo en la Asamblea Nacional, bien reconociendo una crisis política evidente mediante una disolución del parlamento seguida de nuevas elecciones legislativas. Abusando del poder de la presidencia, optó por seguir adelante, humillando obstinadamente a su propio bando al ignorar <a href="https://www.sudradio.fr/linvite-politique/pjl-immigration-nous-avons-nos-lignes-rouges-previent-sylvain-maillard" target="_blank">las "líneas rojas" fijadas por su bancada</a>. </p><p>El resultado está a la vista: en <a href="https://www.mediapart.fr/journal/politique/191223/immigration-heure-par-heure-les-deux-jours-de-tractations-jusqu-au-vote-de-la-loi" target="_blank">una moción que reúne a la extrema derecha y a la derecha de </a><a href="https://www.mediapart.fr/journal/politique/191223/immigration-heure-par-heure-les-deux-jours-de-tractations-jusqu-au-vote-de-la-loi" target="_blank"><em>Les Republicains</em></a>, radicalizada hasta el punto de estar ya dispuesta a gobernar con aquélla, <a href="https://www.assemblee-nationale.fr/dyn/16/textes/l16b2008_texte-adopte-commission" target="_blank"><strong>la ley "de control de la inmigración"</strong></a><strong> responde a todas las exigencias de la Agrupación Nacional,</strong> que está encantada con ella: preferencia nacional, pérdida de la nacionalidad, cuestionamiento del <em>ius soli</em>, limitación de cuotas de inmigración, aumento de los obstáculos al derecho de residencia, restricción del derecho de asilo, precarización de los extranjeros, tipificación como delito de la residencia ilegal, facilidades a las expulsiones, menoscabo de los derechos fundamentales a la salud, al alojamiento y a la protección de la infancia, aumento de los obstáculos a la acogida de estudiantes, etc. (véase <a href="https://www.mediapart.fr/journal/politique/191223/immigration-une-loi-qui-bafoue-les-droits-les-plus-fondamentaux" target="_blank">nuestra explicación de las disposiciones de la ley y la del Comité Inter-movimientos para los Evacuados, Cimade</a>).</p><p>Desde que el filósofo alemán <a href="https://fr.wikipedia.org/wiki/Georg_Wilhelm_Friedrich_Hegel" target="_blank">Georg Hegel</a> (1770-1831) <strong>teorizó sobre la dialéctica</strong>, los filósofos debaten sobre ese momento crucial en el que el movimiento infinito de las cosas y los seres transforma una cantidad acumulada en una nueva cualidad. Es lo que en nuestro lenguaje se traduce por <strong>"salto cualitativo"</strong>. En ello estamos. Antes de llegar ahí ha habido muchas renuncias, muchos compromisos y muchas cobardías. Pero <strong>esta vez estamos en un punto de no retorno</strong>: <strong>el programa xenófobo de la extrema derecha se ha convertido en la ley de la República.</strong> De repente, lo precipitado de las derrotas anteriores crea una cristalización sin precedentes, cuyas consecuencias sufrirán los seres humanos, mujeres, niños y hombres, que ahora son entregados a la arbitrariedad estatal de la policía administrativa sin demasiados obstáculos ni apenas recursos. </p><p>Este momento, nuestro momento, nos recuerda irresistiblemente otro, desastroso.<strong> El 2 de mayo de 1938</strong>, gobernando Édouard Daladier, cuyo nombre está indisolublemente ligado a los Acuerdos de Múnich firmados en septiembre de ese mismo año para capitular ante la Alemania nazi, la República Francesa promulgó un <a href="https://www.radiofrance.fr/franceinter/podcasts/les-oubliettes-du-temps/2-mai-1938-decret-lois-contre-les-etrangers-illegaux-3030760" target="_blank">decreto-ley de extranjería</a> que <strong>endurecía drásticamente las condiciones de entrada y estancia de los extranjeros en Francia</strong>. Estableció una cultura y una práctica estatales que legitimaron el compromiso administrativo francés con las fuerzas de ocupación nazi.<strong> El 1º de enero de 1939</strong>, en <a href="https://www.retronews.fr/politique/echo-de-presse/2018/08/08/1938-maurice-viollette-contre-la-loi-anti-etrangers" target="_blank"><em>Les Cahiers des droits de l'homme</em></a>, un político que había sido ministro del Frente Popular y que no era en absoluto extremista resumía lo que estaba ocurriendo: "Una ola de racismo en Francia". </p><p>Se llamaba <a href="https://www.retronews.fr/politique/echo-de-presse/2018/08/08/1938-maurice-viollette-contre-la-loi-anti-etrangers" target="_blank"><strong>Maurice Viollette</strong></a><strong>,</strong> y basta con escuchar lo que hoy desata en los medios la perdición macronista para oír el eco de su alarma. “Por primera vez", <strong>escribió</strong>, "una ola de xenofobia recorre nuestro país. <strong>Hasta hace poco, se enorgullecía de ser una tierra de asilo; hoy, parece estar haciendo preocupantes concesiones al racismo.</strong> [...] De toda esta nueva legislación se desprende un principio fundamental: los extranjeros ya no tienen ningún derecho en Francia; están completamente entregados a la arbitrariedad de la policía". “Lo grave de este decreto”, concluyó, “es que admite como postulado que los extranjeros son el enemigo público.”</p><p>Contrariamente a las ilusorias sandeces del resto del bando presidencial,<strong> esta ley no hará retroceder a la extrema derecha sino que, al contrario, la legitimará más que nunca.</strong> Contrariamente a lo que repiten incansablemente los medios de comunicación que acompañan esta perdición, esta ley no es en absoluto lo que quieren "los franceses", una invención de los sondeos firmemente desmentida por la unanimidad de las fuerzas vivas del país, <a href="https://france.attac.org/actus-et-medias/le-flux/article/contre-la-loi-darmanin-appel-a-mobilisation-generale" target="_blank" >sus asociaciones</a>, <a href="https://www.lemonde.fr/idees/article/2023/11/02/l-appel-de-3-000-soignants-nous-demandons-le-maintien-de-l-aide-medicale-d-etat-pour-la-prise-en-charge-des-soins-des-personnes-etrangeres_6197818_3232.html" target="_blank" >sus sanitarios</a>, <a href="https://www.lacimade.org/lettre-ouverte-au-president-de-la-republique-un-retrait-du-projet-de-loi-immigration-plutot-quune-tache-indelebile-sur-nos-principes-republicains/" target="_blank" >sus sindicatos</a>, <a href="https://franceuniversites.fr/actualite/projet-de-loi-immigration-des-mesures-inacceptables-pour-france-universites/" target="_blank" >sus universidades</a>, <a href="https://eglise.catholique.fr/conference-des-eveques-de-france/cef/assemblees-plenieres/assemblee-pleniere-de-novembre-2023/545906-declaration-des-eveques-de-france-a-propos-du-projet-de-loi-sur-limmigration/" target="_blank" >sus iglesias</a> y <a href="https://www.defenseurdesdroits.fr/projet-de-loi-immigration-la-defenseure-des-droits-salarme-du-choix-de-la-preference-nationale-530" target="_blank" >su defensora del pueblo</a>, en contra de <strong>una ley que da la espalda a la preocupación por el mundo y por los demás</strong>. </p><p>Así pues, más allá de las respuestas que se les ocurran a los parlamentarios, a los partidos y a los movimientos, sólo nos queda una solución a todos los que residimos, vivimos y trabajamos en este país: hacerles frente, <strong>rebelarnos y mantenernos firmes</strong>. Lo que significa, <a href="https://www.francetvinfo.fr/sante/projet-de-loi-immigration-3-500-medecins-promettent-de-desobeir-si-l-aide-medicale-d-etat-pour-les-sans-papiers-est-supprimee_6177876.html" target="_blank" >como ya han sugerido algunos médicos</a>, desobedecer. </p><p>Esta ley no la dejaremos pasar, no la respetaremos porque no respeta nuestra humanidad común.</p><p> </p><p><strong>Traducción de Miguel López</strong></p><p> </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 20 Dec 2023 17:15:26 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Edwy Plenel]]></author>
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      <media:title><![CDATA[El día en que el macronismo se convirtió en lepenismo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Marine Le Pen,Emmanuel Macron,Xenofobia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Gaza, donde muere nuestra humanidad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/gaza-muere-humanidad_129_1661315.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/a8296ebe-23d6-4632-be49-19e67843c73c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Gaza, donde muere nuestra humanidad"></p><p><em>Pense aux autres</em>, (Piensa en los demás) es el título y el estribillo de un famoso poema de <a href="https://fr.wikipedia.org/wiki/Mahmoud_Darwich" target="_blank">Mahmoud Darwich</a> (1941-2008), sin duda el poeta árabe más grande de nuestro tiempo, cuya obra no se limita a la causa palestina, de la que fue adalid (su obra ha sido traducida al francés por <a href="https://www.mediapart.fr/journal/international/141023/elias-sanbar-netanyahou-la-volonte-de-vider-gaza-de-son-peuple" target="_blank">Elias Sanbar</a>). </p><p>Su <a href="https://pierresel.typepad.fr/la-pierre-et-le-sel/2017/12/un-jour-un-texte-mahmoud-darwich-pense-aux-autres.html" target="_blank">segunda estrofa</a> reza: <strong>"Cuando libréis vuestras guerras, pensad en los demás / (No olvidéis a los que piden la paz)"</strong>. Este poema es también un testimonio, pues Darwich creció consciente de esta preocupación por los demás, incluso por los enemigos, habiendo vivido en Israel hasta 1970, aprendiendo hebreo como primera lengua extranjera y descubriendo la literatura europea desde este idioma. </p><p>Pensar en los demás. No encerrarse en una identidad cerrada. No dejar que la emoción destruya la empatía. No barbarizar a los demás a riesgo de barbarizarnos a nosotros mismos. No renunciar a esa sensibilidad elemental que expresa nuestra preocupación por el mundo y los seres vivos. Porque huelga decir que, en Francia, la escena política y mediática no la alienta o incluso se niega a ello. </p><p>Un rechazo que puede llegar a la <strong>ignominia</strong>, pues hemos llegado a oír a <a href="https://www.huffingtonpost.fr/politique/article/guerre-israel-hamas-apres-les-propos-de-fourest-sur-les-morts-de-gaza-les-deputes-lfi-saisissent-l-arcom_225122.html" target="_blank">una editorialista</a> <strong>distinguir entre los niños muertos según lo hubieran sido "deliberadamente"</strong> (en Israel, en el ataque del 7 de octubre) <strong>o "involuntariamente" </strong>(en Gaza luego, bajo las bombas). La compasión por los primeros, proclamados víctimas de la barbarie, es proporcional a la deshumanización de los segundos, declarados muertos por la civilización. </p><p>Ayudando a ocultar la sempiterna injusticia cometida contra el pueblo palestino, mientras Israel ocupe y colonice los territorios (violando las resoluciones de la ONU desde 1967) y sus gobernantes le nieguen el derecho a vivir en un Estado soberano (violando los Acuerdos de Oslo de 1993), <strong>el discurso que alimenta esta insensibilidad actúa como si la historia se hubiera detenido el 7 de octubre de 2023</strong>, con la masacre cometida por los combatientes de Hamás que se cobraron 1.200 víctimas.  </p><p><strong>Ese acontecimiento aterrador,</strong> esgrimido como un presente monstruoso, sin pasado ni futuro, sin causa ni desenlace, <strong>se convierte</strong>, para los dirigentes de Israel y sus aliados, <strong>en la coartada de su ceguera</strong>. Organizada por la propaganda estatal israelí, la proyección de imágenes de la matanza del 7 de octubre, que atestiguan crímenes de guerra, sirve para justificar una respuesta que viola las leyes de la guerra, transformando el contraataque militar contra Hamás en una venganza asesina indiscriminada contra la población palestina de Gaza. </p><p><strong>Nunca desde la Segunda Guerra Mundial habían perdido la vida tantos civiles en un conflicto armado,</strong> <strong>en un espacio de tiempo tan corto y en un territorio tan pequeño</strong>: 15.800 muertos según el reciente recuento del gobierno de Hamás, familias enteras, mujeres y niños, sanitarios y trabajadores de ayuda humanitaria, periodistas y profesionales de los medios de comunicación <span class="highlight" style="--color:#ffffff;">–</span>al menos <a href="https://cpj.org/2023/12/journalist-casualties-in-the-israel-gaza-conflict/" target="_blank">56 muertos</a>, más de uno por cada día de ofensiva israelí. </p><p>Tampoco se ha producido nunca un <strong>desplazamiento forzoso</strong> de población semejante, en condiciones sanitarias y humanitarias catastróficas, <strong>en la misma unidad de tiempo y espacio</strong>.<strong> Alrededor de 1,9 millones de personas</strong>, es decir, el 80% de la población gazatí, han tenido que huir, dejando sus hogares, abandonando sus posesiones y perdiendo sus referencias para convertirse en refugiados y exiliados. Una huida sin tregua y sin refugio, ya que el ejército israelí está atacando ahora el sur de la Franja de Gaza hacia donde convergen esas multitudes. </p><p>A esta escala de violencia, no se trata de daños colaterales, sino claramente de<strong> una estrategia de guerra dirigida contra todo el pueblo</strong> del que procede el enemigo particular: el objetivo de guerra proclamado por Israel, la aniquilación de Hamás, se ha convertido ante nuestros ojos en la destrucción de la Franja de Gaza, de sus ciudades, de su historia y su sociedad, de su pasado y su futuro, de sus lugares para vivir y trabajar. La consecuencia última es la aniquilación de su pueblo, expulsado de su propia tierra.</p><p>Entre la desesperación y la rabia, el estupor expresado por todas las organizaciones internacionales, sin excepción, ya sean agencias de la ONU como la UNRWA u ONG como Médicos Sin Fronteras, está a la altura de esta catástrofe sin precedentes. "Nos acercamos al momento más oscuro de la humanidad",<a href="https://www.lalibre.be/international/moyen-orient/2023/12/05/larmee-israelienne-entre-dans-khan-younes-nous-sommes-proches-de-lheure-la-plus-sombre-de-lhumanite-selon-le-responsable-de-loms-NBQ6LRF76RFFFHKFZOCHZVNONU/" target="_blank"> ha declarado</a> el responsable de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en los Territorios Palestinos Ocupados. </p><p><strong>La presidenta del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), Mirjana Spoljaric</strong>, solemne e inusual dado que la neutralidad suele obligarle a guardar silencio, <a href="https://www.croix-rouge.fr/israel-gaza-alerte-sur-la-situation-humanitaire/gaza-le-niveau-de-souffrance-humaine-est-intolerable" target="_blank">lanzó </a>la misma alarma en una reciente declaración pública:<strong> "El nivel de sufrimiento humano es intolerable</strong>. Es inaceptable que los civiles no tengan ningún lugar seguro al que ir en Gaza y, con un asedio militar en vigor, tampoco sea posible por el momento una respuesta humanitaria adecuada." </p><p>Ante la complicidad, y por tanto la inacción, de los aliados occidentales de Israel, en primer lugar Estados Unidos,<strong> el Secretario General de la ONU, António Guterres</strong>,<strong> intenta, hasta ahora en vano, reaccionar contra la indiferencia</strong>. Por primera vez desde el inicio de su mandato en 2017, acaba de invocar el artículo 99 de la Carta de las Naciones Unidas, que le da derecho a "señalar a la atención del Consejo de Seguridad cualquier asunto que, en su opinión, pueda amenazar el mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales". <a href="https://news.un.org/fr/story/2023/12/1141337" target="_blank">Según el portavoz de la ONU</a>, esto está justificado por "la magnitud de la pérdida de vidas humanas en tan corto espacio de tiempo".</p><p>Repitiendo la política del miedo que inspiró la respuesta de Estados Unidos a los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001, <strong>la estrategia de Israel es una perdición moral</strong>. Sean cuales sean los éxitos militares que Israel pueda atribuirse, en última instancia serán la señal de su derrota política y diplomática. Porque, <strong>lejos de garantizar la seguridad de su pueblo, lo arrastrará a una guerra interminable.</strong> ¿Cómo puede Israel imaginar una vida duradera en Oriente Próximo si se ve a sí mismo como el bastión de un Occidente dominante que desprecia a todos los pueblos vecinos? Un Occidente que además está perdiendo el mundo por su inmodestia y su ignorancia. </p><p><strong>La respuesta americana al 11-S</strong>, precedida de descaradas mentiras y acompañada de violaciones sin fin de los derechos humanos, hasta la legitimación oficial de la tortura, <strong>no ha hecho más que aumentar el peligro internacional,</strong> devastando Estados soberanos, dando lugar a nuevos terrorismos, humillando a pueblos enteros y unificando su resentimiento duradero. Todo ello en beneficio de Rusia y China, sobre todo de esta última, convertida en la segunda potencia económica mundial, y potencialmente la primera, mientras que la otra ha vuelto a una lógica imperial agresiva, desde Siria a Ucrania, pasando por el continente africano. </p><p>Lejos de los ideales democráticos de los que Estados Unidos se jacta mientras los pisotea, <strong>su intervención no ha contribuido en nada a que los pueblos afectados ganen en libertad y democracia</strong>. Más bien todo lo contrario. Como resultado, tras la penosa retirada de las tropas americanas, los talibanes han vuelto al poder en Afganistán desde 2021, para desesperación sobre todo de las mujeres afganas. </p><p>La <strong>República Islámica de Irán</strong>, principal objetivo de su pretensión de reorganizar la región, no ha dejado de aumentar su influencia geopolítica, de Irak a Siria, de Líbano a Yemen, sin olvidar Gaza a través de Hamás, mientras la teocracia que la gobierna reprime las esperanzas emancipadoras del pueblo iraní. </p><p>Por su parte, <strong>Arabia Saudí</strong>, la monarquía religiosa que fue el caldo de cultivo ideológico de Al Qaeda, no se preocupa en absoluto por sus violaciones de los derechos humanos, pero en cambio cree más que nunca ser el centro del mundo, hasta el punto de haber sido <a href="https://www.courrierinternational.com/article/arabie-saoudite-riyad-choisie-pour-l-exposition-universelle-2030-un-coup-d-eclat-pour-mbs" target="_blank">elegida</a> para acoger la Exposición Universal de 2030. </p><p>Dos décadas después, <strong>la reacción de Israel no es sólo una repetición de la ceguera americana</strong>. Su exceso ideológico la agrava, a riesgo de arrastrar a todo el planeta. El poder político que ahora gobierna Israel, que es quien libra esta guerra, representa una ruptura radical al haber llevado hasta sus últimas consecuencias la lógica infernal de la identidad colonial, la superioridad de las civilizaciones y la jerarquía de las humanidades. </p><p>Bajo el mandato de Benjamin Netanyahu (en el poder sin interrupción desde 2009, con la excepción de un breve intermedio en 2021-2022), <strong>la ideología nacionalista religiosa ha tomado el control del Estado de Israel con un</strong><a href="https://www.monde-diplomatique.fr/2023/02/ENDERLIN/65513" target="_blank"><strong> "golpe de Estado identitario"</strong></a><strong>, </strong>como ha <a href="https://www.mediapart.fr/journal/international/071023/c-est-la-premiere-fois-que-des-commandos-occupent-une-partie-du-territoire-israelien" target="_blank">escrito</a> el periodista Charles Enderlin. Desde 2018, una ley fundamental, el nivel más alto posible en ausencia de una Constitución, define a Israel como el "hogar nacional del pueblo judío", sin ninguna referencia al principio democrático de igualdad de derechos. </p><p>Legitimando una supremacía identitaria que discrimina a las minorías árabe y drusa, <strong>rompe con la Declaración de Independencia de 1948,</strong> que ordenaba a Israel garantizar "la plena igualdad de derechos sociales y políticos de todos sus ciudadanos, sin distinción de credo, raza o sexo". Lejos de ser un bandazo demagógico, esta radicalización ideológica marca la colocación al frente del Estado de Israel de fuerzas políticas que han roto con cualquier visión universalista: ni igualdad natural, ni derecho internacional, ni humanidad común. </p><p><strong>Peor aún, esta ideología está destinada a la exportación</strong>, como lo demuestra la notoriedad en la extrema derecha estadounidense y europea de su teórico y propagandista, el israelí-americano Yoram Hazony, autor del <em>best-seller</em> <em>Las virtudes del nacionalismo, </em>traducido a veinte idiomas. Se trata nada menos que de un reciclaje contemporáneo del nacionalismo integral de Charles Maurras, antisemitismo aparte, cuya <a href="https://www.editionsjcgodefroy.fr/auteur/yoram-hazony/" target="_blank">edición francesa</a> está prologada por un propagandista de extrema derecha, Gilles-William Goldnadel. </p><p>Denunciando el "fanatismo de lo universal" y el "internacionalismo liberal", este <strong>alegato a favor del advenimiento de un "orden de Estados nacionales"</strong> pretende acabar con los valores supranacionales promovidos por la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948 al término de la Segunda Guerra Mundial, a sabiendas de que los Estados nacionales podrían convertirse en los peores enemigos de la humanidad. Este nacionalismo radical implica que las naciones sólo deben rendir cuentas ante sí mismas, negándose a "transferir los poderes de gobierno a instituciones universales". </p><p>“No deberíamos tolerar la transferencia de ninguna parcela de nuestra libertad a instituciones extranjeras, sea cual sea la razón", escribe Yoram Hazony. “Y lo mismo respecto a las leyes que no son las de nuestra propia nación". Este <strong>rechazo de todo principio universal </strong>va de la mano de una concepción étnica de la nación, que reivindica su "homogeneidad interna" frente a "minorías nacionales y tribales" cuyas exigencias podrían deshacerla. </p><p>Se cerraría así la página abierta en 1948, al mismo tiempo que el nacimiento de Israel, de una humanidad común regida por principios universales opuestos a los Estados-nación. Se trata nada menos que de un <strong>regreso a las causas mismas de la catástrofe europea y luego mundial,</strong> esos nacionalismos egoístas, opresores y dominadores cuyos estragos y crímenes padecieron los pueblos en la primera mitad del siglo XX, culminando en genocidio, de los que el fascismo y el nazismo fueron sus productos extremos. </p><p>Además de la emergencia humanitaria que, por el bien de palestinos e israelíes, exige un alto el fuego inmediato y duradero en Gaza, hay <strong>un imperativo político</strong> que concierne a toda la comunidad internacional, si es que aún existe: <strong>poner fin a esta obstinación guerrera e identitaria donde muere nuestra humanidad.</strong></p><p> </p><p><strong>Traducción de Miguel López</strong></p><p> </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 08 Dec 2023 18:44:58 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Edwy Plenel]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Gaza, donde muere nuestra humanidad]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[La invasión de Gaza,Crímenes contra humanidad,Derechos humanos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Israel-Palestina: la cuestión moral]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/mediapart/israel-palestina-cuestion-moral_129_1622039.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/a8296ebe-23d6-4632-be49-19e67843c73c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Israel-Palestina: la cuestión moral"></p><p>El sueño de la razón produce monstruos. Antes de representar los desastres de la guerra en toda su abominación (<a href="https://fr.wikipedia.org/wiki/Les_D%C3%A9sastres_de_la_guerre" target="_blank"><em>Los Desastres de la Guerra</em></a>, 1810-1815), el pintor y grabador español Francisco de Goya (1746-1828) tituló uno de los grabados de su serie <a href="https://fr.wikipedia.org/wiki/Los_caprichos" target="_blank"><em>Los caprichos</em></a> de finales del siglo XVIII: <a href="http://classes.bnf.fr/essentiels/grand/ess_092.htm" target="_blank"><em>El sueño de la razón produce monstruos</em></a>. En él se muestra al pintor dormido mientras una bandada de pájaros nocturnos se arremolina sobre él, simbolizando la locura y la ignorancia que están llevando a la humanidad a su perdición. </p><p>Vivimos un momento similar de oscuridad y desconcierto. Como espectadores consternados, descubrimos el horror de la matanza de civiles israelíes en el ataque terrorista de Hamás, mientras seguimos la matanza de civiles palestinos en Gaza bajo las bombas del ejército israelí. Todas esas vidas humanas valen lo mismo, tienen el mismo precio y el mismo coste, y <strong>rechazamos esta escalada de terror en la que los crímenes de un bando justifican los crímenes del otro</strong>. Pero nos sentimos impotentes ante <a href="https://blogs.mediapart.fr/etienne-balibar/blog/211023/palestine-la-mort" target="_blank">una catástrofe que parece irremediable</a>, escrita de antemano por la cantidad de oportunidades perdidas durante tanto tiempo para detenerla (para constancia, aquí mis alarmas de <a href="https://www.mediapart.fr/journal/international/210109/obama-israel-et-la-palestine-ou-se-joue-la-paix-du-monde" target="_blank">2009</a>, <a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/310510/la-course-labime-de-letat-disrael" target="_blank">2010 </a>y <a href="https://www.mediapart.fr/journal/international/230714/palestine-monsieur-le-president-vous-egarez-la-france" target="_blank">2014</a>). </p><p>Somos muy conscientes de que <strong>sólo hay una salida a esta emergencia: un alto el fuego inmediato </strong>bajo supervisión de Naciones Unidas para salvar a <a href="https://www.infolibre.es/internacional/rehenes-gaza-iraelies-secuestrados-palestinos-hamas-escudos-humanosel-combatientes-hamas_1_1619220.html" target="_blank">los rehenes de ambos bandos</a>, lo que allanaría el camino a una solución política, cuya clave es el reconocimiento de un Estado palestino que a su vez haya reconocido al Estado de Israel. Pero aunque es posible que de un peligro inminente surja una salvación improbable, este resultado parece ser <strong>un deseo inútil en ausencia de una comunidad internacional fuerte y unida que la imponga</strong>. Sobre todo, por la falta de determinación por parte de los partidarios de Israel, en primer lugar Estados Unidos, para frenar un deseo de venganza que no hará sino acelerar la carrera hacia el abismo. </p><p>¿Cómo escapar entonces a un sentimiento de consternación, agravado por el desolador espectáculo del debate político y mediático francés? A mil kilómetros de su supuesta grandeza, la Francia oficial muestra su degradación racista, arrojando sospechas <a href="https://www.mediapart.fr/journal/politique/191023/depuis-l-attentat-d-arras-le-one-man-show-de-gerald-darmanin" target="_blank">sobre nuestros compatriotas musulmanes y árabes</a>, y su <a href="https://www.mediapart.fr/journal/politique/121023/israel-derriere-l-appel-l-unite-nationale-le-renoncement-diplomatique-de-macron" target="_blank">alineamiento imperialista</a>, rompiendo con la antigua posición equilibrada de su diplomacia en Oriente Medio. La indiferencia ante la opresión y la intolerancia ante la disidencia son las señas de identidad de esta mediocridad, en la que las <a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/161023/pour-gerald-darmanin-manifester-pour-la-palestine-c-est-soutenir-le-hamas" target="_blank">manifestaciones y expresiones pro-palestinas</a> pagan el precio en un clima macartista que tristemente diferencia a nuestro país de otras democracias. </p><p>Entonces, ¿qué se puede hacer? Es importante llegar al fondo de la cuestión. Aquí,<strong> la responsabilidad del periodismo</strong>, combinando su deber profesional con su utilidad social, <strong>es atravesar esta oscuridad</strong>, ahuyentando las pasiones tristes y distanciándose de la ira ciega. Encontrar el camino, orientarse y conseguir no perderse son imperativos vitales, en tiempos de propaganda, que debemos servir ejerciendo nuestra profesión con tanto rigor como sensibilidad. Esto significa<strong> resistir al monstruo actual de la información 24 horas</strong> que opera sobre la amnesia, perdiendo el hilo de la historia, olvidando el pasado que la determina, borrando el contexto que la condiciona (véase <a href="https://www.mediapart.fr/journal/international/191023/guerre-au-proche-orient-les-mots-et-l-histoire-du-conflit" target="_blank">nuestra entrevista en vídeo con Bertrand Badie</a> sobre las palabras y la historia de los conflictos). </p><p>Pero no basta con informar. También<strong> hay que evitar la resignación </strong>que nos acecha, "esa adaptación a la catástrofe cuya vaga sensación adormece hoy cualquier deseo de acción". El historiador Patrick Boucheron acuñó esa frase en un reciente libelo en el que, siguiendo los pasos de Victor Hugo, persiste en querer "asombrar a la catástrofe por el poco miedo que nos da". Sacudiéndose este manto de polvo cuyo peso amenaza con paralizarnos,<em> </em><a href="https://www.seuil.com/ouvrage/le-temps-qui-reste-patrick-boucheron/9782021504965" target="_blank"><em>Le temps qui reste</em></a><a href="https://www.seuil.com/ouvrage/le-temps-qui-reste-patrick-boucheron/9782021504965" target="_blank"> </a><em>(El tiempo que queda) </em>es una angustiosa invitación a no perder ese tiempo, negándonos a dejarnos atrapar en la trampa de la catástrofe, como animales atrapados por los faros, paralizados e inmovilizados por la conciencia del peligro. </p><p>Porque<strong> la costumbre,</strong> hecha de conformismo y seguidismo,<strong> es la mejor aliada del peor futuro.</strong> He aquí, pues, como luciérnagas que parpadean cuando anochece, algunos puntos de referencia para guiarnos frente al desorden del mundo y las locuras de la humanidad. Cuatro brújulas morales que también indican a qué nos negamos a acostumbrarnos. </p><p>Ningún Estado, ninguna nación, ningún pueblo, y por tanto ningún ejército, ningún partido, ningún movimiento que se precie de serlo, puede ser apoyado incondicionalmente. Porque por encima de ellos existe una condición humana universal, de la que emana un derecho internacional sin fronteras. Si en 1948, año en que nació el Estado de Israel, se proclamó en París la Declaración Universal de los Derechos Humanos, fue precisamente por esa razón: si no se les pone freno, los Estados, las naciones o los pueblos pueden volverse indiferentes a la humanidad y, en consecuencia, peligrosos y criminales. </p><p>La <strong>Declaración de 1948</strong>, aprobada en París por los cincuenta y ocho Estados entonces representados en la Asamblea General de las Naciones Unidas, es el resultado de esa clarividencia <strong>provocada por la catástrofe europea impulsada por el nacionalismo y el racismo</strong>, y que condujo al genocidio de los judíos europeos. Su redactor, el francés René Cassin, Premio Nobel de la Paz en 1968, luchó para que <strong>el título fuera "universal" en lugar de "internacional"</strong>: una forma de significar que una ley superior, la de la comunidad humana, debía prevalecer sobre los Estados y las naciones que la reivindican. En otras palabras, era un recordatorio de que ningún Estado, ninguna nación, ningún pueblo debe eludir la exigencia de respetar la igualdad de derechos so pretexto de sus propios intereses. </p><p>"Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos. Están dotados de razón y conciencia y deben comportarse fraternalmente los unos con los otros", afirma el artículo 1 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Al igual que la Declaración francesa de 1789, la Declaración de 1948 esboza el horizonte de una promesa, aún incumplida e inacabada, en constante elaboración y trabajo frente a los resurgentes egoísmos de los Estados y el riesgo de que cedan a las ideologías de la desigualdad. Desde este punto de vista, <strong>no es insignificante añadir la dignidad, noción sensible, a los derechos, criterio jurídico</strong>, al igual que su posición primordial en el enunciado: no se trata sólo de respetar a los demás seres humanos, sino también de respetarse a sí mismo. En definitiva, de mantenerse digno, de saber defenderse y contenerse para no ceder nunca al odio al hombre. </p><p>Como un cheque en blanco a sus dirigentes y militares, <strong>la declaración de "apoyo incondicional" al Estado de Israel en su respuesta a Hamás da la espalda a esos valores universales.</strong> Es una extensión del desprecio por el derecho internacional que se invoca sin problemas ante la agresión rusa en Ucrania, pero que se niega a Palestina por el incumplimiento absoluto de las resoluciones de la ONU que condenan las anexiones y colonizaciones israelíes de territorios palestinos desde 1967. </p><p>Desde hace setenta y cinco años, Palestina plantea al mundo una cuestión moral: la de los fines y los medios. La legitimidad de Israel no puede basarse en la negación de los derechos de los palestinos, hasta el punto de cometer repetidamente crímenes de guerra. Pero oponerse a la ocupación y la colonización no puede tolerar que se niegue la humanidad a los israelíes. </p><p>Al dar ese paso con <strong>las masacres y la toma de rehenes civiles, Hamás</strong> ha hecho algo más que dañar la causa a la que dice servir: <strong>la ha deshonrado.</strong> En la memoria judía de las persecuciones europeas contra las que se fundó el movimiento sionista a finales del siglo XIX, el terror desatado por Hamás contra los civiles israelíes no puede sino evocar los pogromos antisemitas.Las masacres cometidas en 1947-1948 por los elementos más extremistas del sionismo, para hacer huir a los palestinos, no puede servir en modo alguno de excusa. </p><p>La violencia ciega del opresor le desacredita, legitimando la resistencia violenta de los oprimidos. Hasta el inicio del proceso de paz en 1991, el movimiento nacional palestino, entonces bajo la dirección de Yasser Arafat y de Al-Fatah, que dominaba la Organización para la Liberación de Palestina, ilustraba esta regla eterna de las situaciones de injusticia en las que un pueblo pretende dominar a otro. Pero a través de sus debates internos, su pluralismo aceptado y su evolución asertiva hasta el reconocimiento del Estado de Israel, ha hecho suya la convicción de que<strong> la causa de liberación del oprimido exige una moral superior en la que su respuesta no ceda ante los crímenes de los que se acusa al opresor</strong>. </p><p>Hace cincuenta años, en 1973, el año de la Guerra del Yom Kippur que Hamás eligió como fecha de aniversario para su ataque contra Israel, un <a href="https://www.lemonde.fr/archives/article/1973/07/04/bull-il-n-y-a-pas-de-probleme-de-la-fin-et-des-moyens-bull-il-n-existe-pas-d-apocalypse-revolutionnaire-bull-il-n-y-a-pas-de-libertes-formelles-qu-on-puisse-supprimer_3098205_1819218.html" target="_blank">llamamiento colectivo de varios intelectuales</a> notables (entre ellos Edgar Morin, Laurent Schwartz, Jean-Pierre Vernant y Pierre Vidal-Naquet) recordaba estas "evidencias morales y políticas fundamentales": "No hay problema de fines y medios. <strong>Los medios son parte integrante del fin</strong>. En consecuencia, todo medio que no esté orientado hacia el fin buscado debe ser rechazado en nombre de la moral política más elemental. Si queremos cambiar el mundo, es también, y quizás en primer lugar, por una preocupación moral. [...] Si condenamos ciertos procedimientos políticos, no es sólo, o no siempre, porque sean ineficaces (pueden ser eficaces a corto plazo), sino porque son inmorales y degradantes, y porque comprometen la sociedad del futuro". </p><p>Esta advertencia se aplica evidentemente a ambos bandos. De 2023 a 2001, atreverse a comparar el 7 de octubre israelí con el 11-S estadounidense no sólo es ignorar la sufrida cuestión nacional palestina, con el pretexto de una guerra de civilización entre el bien occidental y el mal árabe, es sobre todo seguir ciego ante lo que vendrá después. El terrorismo siempre conduce a la política de lo peor, y<strong> los actuales desórdenes mundiales son el resultado de la respuesta americana</strong>, tan engañosa como criminal, destruyendo un país, Irak, que nada tenía que ver con el terrorismo, al tiempo que sembraba el descrédito universal mediante una violación generalizada de los derechos humanos, por la que Occidente sigue pagando las consecuencias. <strong>Lejos de destruir al adversario designado, ha dado lugar a otros, de Al Qaeda a Daech, aún más temibles.</strong> </p><p>Apoyada por el movimiento sionista, que había logrado la creación de un hogar nacional judío en Palestina, la creación del Estado de Israel en 1948 fue aprobada por unanimidad por las potencias vencedoras del nazismo. La inmensa magnitud del crimen contra la humanidad, hasta el exterminio por genocidio, cometido contra los judíos de Europa, legitimaba el nuevo Estado. Había que reparar un mal abominable ofreciendo a los judíos de todo el mundo un refugio donde pudieran vivir en paz y seguridad, a salvo de las persecuciones. </p><p><strong>Si hoy Israel es uno de los lugares del mundo donde los judíos viven angustiados</strong> con el sentimiento contrario, <strong>es porque la reparación del crimen europeo ha ido acompañada de la injusticia cometida contra los palestinos.</strong> Al hacerlo, Occidente –esa realidad política liderada por Estados Unidos– ha extendido hasta nuestros días el resorte pasado de la catástrofe europea: el colonialismo. Volviéndose contra Europa y sus pueblos, después de haber acompañado su proyección sobre el mundo, el colonialismo fue el argumento imperial del nazismo, con su habitual cortejo ideológico de civilizaciones e identidades superiores a las de los pueblos conquistados, subyugados o excluidos. </p><p><strong>La colonización no civiliza, vuelve salvaje</strong>. El resentimiento alimentado por la humillación de las poblaciones desposeídas va acompañado de un encierro de <strong>los colonos</strong> en una postura de conquista, de indiferencia y de repliegue. La espiral, <a href="https://www.mediapart.fr/journal/international/171023/guerre-israel-hamas-l-engrenage-infernal" target="_blank">tan temible como infernal</a>, ofrece un terreno de juego ideal para las identidades cerradas, donde <strong>la comunidad se convierte en tribu, la religión en lo absoluto y el origen en privilegio</strong>. Aceptar el hecho colonial significa, por tanto, avivar el fuego de una temible guerra de civilizaciones, ilustrada por la radicalización paralela de ambos bandos, con el supremacismo racista judío de la extrema derecha israelí haciéndose eco de la ideología islámica de Hamás y sus aliados, negando la diversidad de la sociedad palestina. </p><p>En su libro de 2011 <a href="https://www.dailymotion.com/video/xog86z" target="_blank"><em>Le Rescapé et l'Exilé </em></a>(El superviviente y el exiliado), Elias Sanbar habla con el difunto Stéphane Hessel, que era diplomático en las Naciones Unidas cuando se creó el Estado judío de Palestina, recordando el origen de un conflicto que no dejará de agravarse al no hacerle frente: "Ciertamente no podemos reescribir la historia, pero es importante decir que <strong>este conflicto comenzó con una terrible injusticia cometida en Palestina para reparar otra, nacida en el horror de los campos nazis</strong>." Como participante activo en las negociaciones de paz entre israelíes y palestinos, Sanbar llegó a la conclusión de que la única solución reside en la igualdad de derechos. En la reciprocidad y el reconocimiento. La otra cara de la moneda al veneno de la competencia entre víctimas. Lo contrario de la miseria que es la condescendencia del vencedor. </p><p>“Debemos afirmar", decía entonces –<a href="https://www.mediapart.fr/journal/international/141023/elias-sanbar-netanyahou-la-volonte-de-vider-gaza-de-son-peuple" target="_blank">y lo sigue pensando</a>–, "que la competición en el registro de la desgracia es indecente, que la carrera por establecer el récord de muertos es literalmente obscena. Cada sufrimiento es único. <strong>El hecho de que los judíos fueran exterminados no resta valor al sufrimiento de los palestinos</strong>, del mismo modo que el hecho de que los palestinos hayan sufrido y sigan sufriendo no resta valor al horror experimentado por los judíos. Sobre todo, reconocer el sufrimiento ajeno nunca deslegitima el propio. Al contrario.” </p><p>El 8 de octubre de 2023, al día siguiente de que Hamás atacara Israel, el diario <em><strong>Haaretz</strong></em>, que salva el honor de la democracia israelí, publicaba un <a href="https://www.haaretz.com/opinion/editorial/2023-10-08/ty-article-opinion/netanyahu-bears-responsibility/0000018b-0b9d-d8fc-adff-6bfd1c880000?utm_source=dlvr.it&utm_medium=twitter" target="_blank">editorial</a> en el que afirmaba que<strong> esta enésima guerra era "claramente atribuible a una persona: Benjamin Netanyahu"</strong>, el primer ministro que "ha establecido un gobierno de anexión y desposesión" y "ha adoptado una política exterior que ignora descaradamente la existencia y los derechos de los palestinos". </p><p>La derecha y la extrema derecha israelíes han avivado las llamas que ahora pretenden extinguir con el exterminio militar de Hamás y la expulsión de los palestinos de Gaza. <strong>No fue un palestino quien asesinó a Isaac Rabin en 1995</strong>, paralizando fatalmente el proceso de paz, <strong>sino un terrorista ultranacionalista israelí</strong>. Es Israel quien, desde entonces, <a href="https://www.mediapart.fr/journal/international/111023/l-attaque-du-hamas-signe-le-fiasco-strategique-de-netanyahou" target="_blank">bajo el impulso de Benyamin Netanyahu</a>, no ha cesado de jugar cínicamente con los islamistas de Hamás para dividir al campo palestino y debilitar su componente laico y pluralista. </p><p>A la luz de estos hechos, ampliamente documentados, en particular por <a href="https://www.albin-michel.fr/le-grand-aveuglement-9782226193100" target="_blank">el periodista Charles Enderlin</a>, la polémica francesa sobre el requisito previo de clasificar a Hamás como organización terrorista –y no sólo por sus acciones, cuyo carácter criminal se ha subrayado– resulta un tanto surrealista. En 2008-2009, haciéndose eco de las estrategias israelíes, la presidencia de Nicolas Sarkozy no dudó en defender la necesidad de <a href="https://www.lefigaro.fr/international/2008/05/19/01003-20080519ARTFIG00290-la-france-parle-avec-le-hamas.php" target="_blank">"hablar" con Hamás</a>, cuyo líder fue incluso <a href="https://www.lefigaro.fr/international/2008/10/05/01003-20081005ARTFIG00126-mechal-sarkozy-doit-donner-une-impulsion-vitale-a-la-paix-.php" target="_blank">entrevistado por </a><a href="https://www.lefigaro.fr/international/2008/10/05/01003-20081005ARTFIG00126-mechal-sarkozy-doit-donner-une-impulsion-vitale-a-la-paix-.php" target="_blank"><em>Le Figaro</em></a>, invitando al jefe del Estado francés a "dar un impulso vital a la paz". </p><p><strong>El colmo de la hipocresía es que Qatar</strong>, financiador probado de Hamás con la aquiescencia de Israel, es un socio económico, financiero, militar, diplomático, deportivo y cultural, y <strong>se encuentra muy a gusto con el </strong><em><strong>establishment</strong></em><strong> francés</strong>, al igual que su rival, los Emiratos. Sin embargo, es en Qatar donde Hamás tiene su representación exterior, con un estatus parecido al de una antena diplomática, digna de un Estado en ciernes. </p><p>Aunque algunas de las acciones de Hamás pueden calificarse de terroristas, sería una ceguera deliberada no tener en cuenta su otra realidad, la de un movimiento político con base social. El hecho de que su línea ideológica y sus prácticas autoritarias lo conviertan en adversario de una posible democracia palestina, que respetaría el pluralismo de las comunidades y la diversidad de opiniones, no le impide ser uno de los componentes, hoy dominante, del nacionalismo palestino. </p><p>La paz de mañana sólo se hará entre los enemigos de ayer. Y, sobre todo, sólo entre pueblos que no puedan equipararse a sus dirigentes. Esta mentira hipócrita sobre la realidad de Hamás y su utilización por el Estado de Israel subraya la ilusión hecha añicos el 7 de octubre. <strong>Israel y Estados Unidos pensaban que aparcaban la cuestión palestina apostando por los Estados árabes</strong>, sus intereses miopes y su oportunismo sin fisuras. Al hacerlo, se olvidaban de los pueblos que no se dejan engañar, están informados y se ayudan mutuamente. Son los grandes ausentes de esas maquinaciones diplomáticas, en las que se afirma que se hará su futuro por ellos, pero siempre acaban, un día u otro, frustrando los planes. </p><p>Cuando vemos a las multitudes de todo el mundo proclamar su solidaridad con Palestina, incluso <a href="https://www.mediapart.fr/journal/international/161023/solidaires-de-gaza-des-milliers-de-marocains-defient-la-politique-de-normalisation-avec-israel" target="_blank">en países árabes que han normalizado sus relaciones con Israel</a>, ¿cómo no pensar en las líneas de nuestro colega Christophe Ayad que acompañan la <a href="https://www.imarabe.org/fr/expositions/ce-que-la-palestine-apporte-au-monde" target="_blank">exposición</a> "Lo que Palestina aporta al mundo" en el Instituto del Mundo Árabe? “Palestina nos habla de lo mal que va el mundo", escribe. “La observamos, la escrutamos, la alentamos o la damos lecciones, pero es Palestina la que nos observa desde el futuro de nuestra humanidad.<strong> Palestina ya vive en un mundo alienado, vigilado, enjaulado, asilvestrado, neoliberalizado</strong>.<strong> Los palestinos saben lo que es ser un exiliado en su propia tierra</strong>. ¡Aprendamos de ellos! </p><p>Frente a las sombras que se extienden hoy, estas reflexiones pueden parecer optimistas. Sin embargo, la lección ya está ahí, la única lección que nos ayudará a evitar lo peor, es decir, <a href="https://www.mediapart.fr/journal/international/160714/likoud-hamas-la-guerre-des-monstres" target="_blank">esta guerra de monstruos</a> que protagonizan Benyamin Netanyahu y Hamás: <strong>nunca habrá paz mediante el poder y la fuerza</strong>. Frente a los <a href="https://www.mediapart.fr/journal/international/121023/apres-l-ukraine-la-guerre-israel-hamas-cristallise-les-fractures-planetaires" target="_blank">desafíos sin fronteras</a> que nos acechan, el dogma del poder es un callejón sin salida, cuando la conciencia de la fragilidad es, por el contrario, una fuerza.</p><p>  </p><p><strong>Caja negra</strong></p><p>En 2021, en el marco de la colaboración de Mediapart con el festival <em>Les Suds de Arles</em>, hablé con Elias Sanbar bajo el título "Palestina en el corazón": </p><p>Video <a href="https://www.youtube.com/watch?v=tS3PYoQrrLs&t=12s" target="_blank">Palestina en el corazón</a></p><p> </p><p> <strong>Traducción de Miguel López</strong></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 23 Oct 2023 12:21:38 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Edwy Plenel]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Israel-Palestina: la cuestión moral]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Israel,La invasión de Gaza,Palestina,Autoridad Palestina,Territorios palestinos,Gaza,Bombas sobre Gaza]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Graves amenazas apuntan a periodistas de Mediapart]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/graves-amenazas-apuntan-periodistas-mediapart_129_1603049.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/a8296ebe-23d6-4632-be49-19e67843c73c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Mediapart denuncia ante los tribunales graves amenazas contra Fabrice Arfi"></p><p><strong>Fabrice Arfi</strong>, codirector del departamento de investigación y miembro del equipo fundador de Mediapart en 2008, es conocido por sus numerosas investigaciones, a veces llevadas a cabo junto a otros periodistas de la redacción: los casos <em>Karachi, Bettencourt, Cahuzac</em> y <em>Sarkozy-Gadaffi</em>. Desde 2016, dirige en solitario la investigación sobre la enorme y sangrienta estafa internacional del <strong>comercio de carbono</strong> (todos sus artículos están <a href="https://www.mediapart.fr/journal/international/dossier/la-mafia-du-co2-notre-dossier?utm_source=ABO&utm_medium=email&utm_campaign=Mailing_20230930_Mimran&utm_content=&utm_term=&xtor=EREC-1036-%5BABO%5D&M_BT=106924220991" target="_blank">aquí</a> y los dos últimos <a href="https://www.mediapart.fr/journal/dossier/france/mafia-du-co2-cellule-sur-ecoute?utm_source=ABO&utm_medium=email&utm_campaign=Mailing_20230930_Mimran&utm_content=&utm_term=&xtor=EREC-1036-%5BABO%5D&M_BT=106924220991" target="_blank">aquí</a>).</p><p>Sus revelaciones han tenido <a href="https://www.haaretz.com/israel-news/2023-09-26/ty-article/report-jailed-french-tycoon-admits-buying-luxury-gifts-for-netanyahu-giving-him-1m-euros/0000018a-ce00-d13d-a98f-dfb57c5f0000?utm_source=dlvr.it&utm_medium=twitter" target="_blank">una amplia repercusión</a> en Israel, gracias sobre todo a una colaboración con el diario <a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/090616/retour-sur-nos-enquetes-netanyahou-dans-laffaire-du-co2-notre-dame-des-landes-et-les-pretres-pedophiles?utm_source=ABO&utm_medium=email&utm_campaign=Mailing_20230930_Mimran&utm_content=&utm_term=&xtor=EREC-1036-%5BABO%5D&M_BT=106924220991" target="_blank"><em>Haaretz</em></a>, por los vínculos entre el principal protagonista francés del caso, Arnaud Mimran, y el actual primer ministro israelí, <a href="https://www.mediapart.fr/journal/international/060716/affaire-mimran-les-200000-dollars-qui-enfoncent-netanyahou?utm_source=ABO&utm_medium=email&utm_campaign=Mailing_20230930_Mimran&utm_content=&utm_term=&xtor=EREC-1036-%5BABO%5D&M_BT=106924220991" target="_blank">Benjamin Netanyahu</a>. Su libro, <a href="https://www.seuil.com/ouvrage/d-argent-et-de-sang-fabrice-arfi/9782021354447" target="_blank"><em>D'argent et de sang </em></a>(Seuil, 2018), ha merecido una importante atención y cuya adaptación televisiva se estrenará el 16 de octubre. Bajo el mismo título, esta serie de Canal+ ha sido creada y dirigida por Xavier Giannoli (<a href="https://www.allocine.fr/series/ficheserie_gen_cserie=25647.html" target="_blank">temporada 1, 12 episodios</a>).</p><p>En vísperas de este acontecimiento, y en el marco de su labor permanente de informar sobre un tema de interés general, Fabrice Arfi quiso hacer balance de la evolución del proceso judicial relativo a <strong>Arnaud Mimran</strong>, que cumple actualmente una condena de trece años en la prisión de Le Havre. Fue entonces cuando descubrió inesperadamente las amenazas explícitas proferidas contra él por el condenado, desde su celda, intervenidas por los jueces en 2019 y 2020. Recreándose en su amargura, Arnaud Mimran dibuja escenarios de venganza, no sólo contra los jueces instructores, sino también contra nuestro colega (<a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/130923/les-reves-de-vengeance-d-arnaud-mimran-contre-des-juges-et-un-journaliste-de-mediapart?utm_source=ABO&utm_medium=email&utm_campaign=Mailing_20230930_Mimran&utm_content=&utm_term=&xtor=EREC-1036-%5BABO%5D&M_BT=106924220991" target="_blank">véase</a> el artículo de Karl Laske).</p><p>"Odio a todos estos periodistas más que a los magistrados, porque si me dijeran: 'Algunos de ellos están muertos', no lo sentiría. [...] Fabrice Arfi, por ejemplo, es el tipo más despreciable del planteta [...]. Pero se ha equivocado de persona conmigo", dijo Arnaud Mimran a uno de sus entrevistados. Necesita que le pase algo malo", insiste. [...] Juré que cuando saliera, le haría algo. [...] No sé, ya veremos, me lo pensaré. Ya verás [...]. Con dinero, puedes vengarte de cualquiera”.</p><p>Viniendo de un delincuente convicto, sospechoso por la justicia de estar implicado en tres asesinatos de los que dice ser inocente, estas amenazas no deben tomarse como fanfarronadas. Es la primera vez que Mediapart se convierte en objetivo del crimen organizado. </p><p>El último informe de <a href="https://rsf.org/fr/1-668-journalistes-tués-en-20-ans-soit-80-par-en-moyenne-2003-2022" target="_blank">Reporteros sin Fronteras </a>sobre la violencia contra los periodistas subraya que, en las dos últimas décadas, "han matado a más periodistas en ‘zonas de paz’ que en ‘zonas de guerra’, en <strong>la mayoría de los casos como consecuencia de sus investigaciones sobre el crimen organizado </strong>y la corrupción".</p><p>Nuestra preocupación aumenta por el hecho de que hemos tenido conocimiento de los riesgos a los que está expuesto Fabrice Arfi por casualidad, sin haber sido alertados formalmente por las autoridades judiciales o policiales. Nuestra preocupación aumenta por el hecho de que este silencio se suma a otras manifestaciones de indiferencia poco tranquilizadoras.</p><p>Desde principios de año, varias denuncias o quejas por amenazas contra Mediapart y su equipo, esta vez <strong>procedentes de la extrema derecha</strong>, no han sido objeto de seguimiento judicial, y la Fiscalía de París, la Prefectura de Policía o el Ministerio del Interior ni siquiera se han puesto en contacto con nuestro periódico o su dirección. Con una rara excepción, debida a la eficacia de la Brigada de Investigación de la Gendarmería de Valenciennes, que recientemente dio lugar a <a href="https://www.ouest-france.fr/hauts-de-france/valenciennes-59300/un-homme-condamne-pour-des-menaces-de-mort-visant-edwy-plenel-et-mediapart-abd8e82e-5b87-11ee-8085-c3e6bbe20b5f" target="_blank">una comparecencia inmediata ante el tribunal</a>.</p><p>Para poner fin a esta intrigante pasividad, hemos pedido a nuestro abogado, <strong>Emmanuel Tordjman</strong>, del bufete de Seattle, que <strong>denuncie urgentemente las graves amenazas que pesan sobre Fabrice Arfi</strong> ante la fiscal de París, Laure Beccuau, y que le pida explicaciones sobre la escasa atención que se ha prestado hasta la fecha a las amenazas, cada vez más frecuentes, contra Mediapart y su equipo. </p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[98f46c08-d970-469c-a3de-30ce7cd95806]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 01 Oct 2023 17:32:07 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Edwy Plenel]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Graves amenazas apuntan a periodistas de Mediapart]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Periodistas,Francia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Qué nos ha pasado?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/mediapart/pasado_1_1451692.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/43b7fcad-8b67-4325-8d89-91a5de704a9c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Qué nos ha pasado?"></p><p>He escrito este ensayo en memoria del historiador y editor Maurice Olender, <a href="https://www.mediapart.fr/journal/culture-et-idees/281022/maurice-olender-antiraciste-vigilant" target="_blank">fallecido el 27 de octubre de 2022</a>, amigo íntimo y fiel colaborador de Mediapart. El ensayo salió a la venta en vísperas del homenaje que se le rindió el sábado 11 de marzo en la <a href="https://www.mal217.org/fr/agenda/hommage-a-maurice-olender" target="_blank">Casa de América Latina</a>. Las retransmisiones en los medios de comunicación y los encuentros en las librerías figuran en la <a href="https://www.editionsladecouverte.fr/l_appel_a_la_vigilance-9782348078835" target="_blank">web de </a><a href="https://www.editionsladecouverte.fr/l_appel_a_la_vigilance-9782348078835" target="_blank"><em>Éditions La Découverte</em></a>. En París, presentaré el libro el miércoles 22 de marzo a las 19.00 horas durante un encuentro-debate en el auditorio del Instituto del Mundo Árabe.</p><p> </p><p>Este es el capítulo introductorio:</p><p>En el país que se enorgullece de haber declarado los derechos humanos, el odio humano tiene ahora una esquina y un micrófono abierto.</p><p>Amplificado por el rumor digital de las redes sociales, no pasa un día sin que la estigmatización, discriminación o exclusión de seres humanos por su origen, religión o color de piel, se exprese sin freno ni máscaras.</p><p>Los musulmanes, imaginados, en bloque y en masa, como una comunidad indistinta, peligrosa por naturaleza, amenazadora e invasora, son el blanco ordinario y emblemático de este racismo renovado y asumido. Pero no son más que el principal chivo expiatorio, la primera matrioshka en la que encajan los demás sujetos del resentimiento <span class="highlight" style="--color:white;">–</span>árabes, africanos, refugiados, emigrantes y exiliados<span class="highlight" style="--color:white;">–</span>, mientras el antisemitismo está siempre agazapado, al acecho.</p><p>La novedad no es la existencia de prejuicios xenófobos o visiones racistas, que nunca han desaparecido del todo, ni los actos criminales que inspiraron, sobre todo en los años setenta. Lo que es nuevo es su legitimación en el espacio y el debate públicos, la circulación de ideas y la difusión de opiniones a través de las emisiones de televisión y radio, las intervenciones mediáticas de personalidades intelectuales y las posiciones adoptadas por figuras destacadas de los círculos literarios.</p><p>El Frente Nacional ayer y la Agrupación Nacional ahora, que lastran la vida política francesa desde hace cuarenta años <span class="highlight" style="--color:white;">–</span>los primeros éxitos electorales de la extrema derecha se remontan a 1983<span class="highlight" style="--color:white;">–</span>, pueden permitirse sobre todo limar aristas, hacerse los notables y pasar por responsables, porque otros hacen el trabajo por ellos, creando permanentemente un clima y un caldo de cultivo propicios al renacimiento de ideologías de desigualdad natural. Ideologías que, nunca se repetirá lo suficiente, clasifican a los seres humanos en función de su origen, sus creencias, su aspecto, su sexo o su género.</p><p>Ya no es en los márgenes, en las conversaciones de café o en los desvaríos de los grupúsculos nazis, donde se expresa hoy en Francia el llamamiento a deshacerse de una parte de sus habitantes, no sólo exigiendo que se vuelvan invisibles, sino también exigiendo que se marchen. En ambos casos, en versión suave o dura, que desaparezcan. No, es en el corazón del sistema mediático, político y económico donde tienen ahora cabida las ideologías identitarias fundadas en el odio obsesivo al Otro.</p><p>Para los que lo dudaban, por inconsciencia o por indiferencia, este viraje quedó ampliamente demostrado por la candidatura presidencial de un periodista y panfletista, Éric Zemmour, que procedía de la izquierda nacional-republicana, pasó por el servicio público audiovisual y se instaló en el periódico derechista de referencia. La promoción y el apoyo que le dieron los medios propiedad del multimillonario Vincent Bolloré, 14ª fortuna francesa y la 316ª del mundo, figura del <em>establishment</em> capitalista e interlocutor del poder presidencial, confirmaron esta normalización del discurso que viola los valores democráticos más elementales.</p><p>Así es como surge el fascismo, cualesquiera que sean sus avatares, según las circunstancias, los países o las épocas: no por una fatalidad que podría resultar del contexto económico y social, sino por una tolerancia ideológica a sus pasiones mortíferas, autoritarias e desigualitarias. En este sentido, la situación francesa no puede por menos que preocupar: lejos de suscitar una desaprobación unánime y una movilización masiva de los responsables políticos, entre los gobernantes y en los partidos que se proclaman apegados a la igualdad de derechos, se subestima o se tolera esta fascistización acelerada, en una mezcla de complacencia y complicidad. Cuando no se relativiza en las altas esferas del Estado, donde prefieren alarmarse por un "separatismo" reducido a quienes la extrema derecha designa como proscritos, desde asociaciones musulmanas a activistas ecologistas, pasando por los movimientos feministas y las movilizaciones antirracistas. </p><p>Este libro cuestiona esta renuncia, rastreando su larga historia.</p><p>¿Cuándo hemos bajado la guardia? ¿Cuál es la responsabilidad de periodistas e intelectuales en esta debacle? ¿Cómo, en nombre de la libertad de expresión, de decir de todo, incluso lo peor y lo más abyecto, el escenario mediático se ha convertido en el terreno de juego de ideas y opiniones que pisotean los principios democráticos fundamentales, los derechos colectivos y las libertades individuales?</p><p>Estas son las preguntas que impulsan esta búsqueda, guiada por un recuerdo.</p><p>Fue hace treinta años. Tanto como una generación. El tiempo de una regresión. Pero me sigue pareciendo un rayo de luz que todavía brilla en la distancia frente a la urgencia del peligro. El horizonte de una esperanza y de una reacción.</p><p>El 13 de julio de 1993, un "<a href="https://blogs.mediapart.fr/la-redaction-de-mediapart/blog/281022/document-l-appel-la-vigilance-de-1993" target="_blank">Llamamiento a la vigilancia</a>", firmado por cuarenta personalidades de la vida intelectual francesa y europea, alertaba al diario <em>Le Monde</em> sobre la banalización de los discursos de extrema derecha en el espacio editorial y mediático. Los firmantes recordaban que esos discursos "no son simples ideas entre otras, sino incitaciones a la exclusión, la violencia y el crimen" y que, por ello, "amenazan tanto la democracia como las vidas humanas". En consecuencia, declaraban "rechazar toda colaboración con revistas, obras colectivas, programas de radio y televisión y coloquios dirigidos u organizados por personas con vínculos probados con la extrema derecha".</p><p>En retrospectiva, este llamamiento adquiere la estatura de una profecía, al haber llamado tempranamente a evitar lo que hoy debemos combatir: la instalación permanente en el espacio público de ideologías xenófobas, racistas e identitarias, haciendo aceptables y recomendables las fuerzas políticas que promueven la discriminación de la alteridad, la estigmatización de las minorías, la desigualdad de derechos y la jerarquización de la humanidad.</p><p>Han pasado treinta años y hemos tardado demasiado en oír esta alarma.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 19 Mar 2023 18:53:08 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Edwy Plenel]]></author>
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      <media:title><![CDATA[¿Qué nos ha pasado?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Mediapart,Prepublicación,Cultura,Libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un magistrado ordena la censura previa de una investigación periodística de Mediapart]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/mediapart/magistrado-ordena-censura-previa-investigacion-mediapart_1_1368785.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/48d94ba9-4818-4bcc-a25d-065beabf7ba1_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un magistrado ordena la censura previa de una investigación periodística de Mediapart"></p><p>Este viernes 18 de noviembre,<strong> un agente judicial se presentó en la sede de Mediapart para entregar un auto judicial sin precedentes para cualquier periodista o abogado</strong>. En él se ordena no publicar una investigación de interés público por petición expresa de la persona afectada sin permitir a Mediapart exponer sus argumentos. Mediapart no fue informado de este procedimiento y la orden fue dictada por una jueza sin que el periódico pudiera defender su trabajo y sus derechos. </p><p>Al despreciar así el principio de contradicción, <strong>esta orden de censura previa es un acto arbitrario </strong>que utiliza un procedimiento totalmente ajeno al derecho de prensa violando una libertad fundamental regulada por la ley de 29 de julio de 1881.</p><p>El auto fue dictado el 18 de noviembre por la vicepresidenta Violette Baty, en calidad de magistrada delegada del presidente del tribunal judicial de París, Stéphane Noël, y atendió con carácter de urgencia una solicitud presentada ese mismo día por el abogado de Gaël Perdriau, Christophe Ingrain.</p><p>El auto insta a “no publicar, bajo multa de 10.000 euros por extracto publicado", nuevas revelaciones sobre las prácticas políticas del alcalde de Saint-Étienne, basadas, en particular, en <a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/120922/sextape-de-saint-etienne-des-enregistrements-du-maire-prouvent-un-chantage-mafieux" target="_blank">las mismas grabaciones</a> que permitieron revelar el escándalo de chantaje con un vídeo sexual del que fue víctima su teniente de alcalde centrista, Gilles Artigues.</p><p><strong>Las anteriores investigaciones de Mediapart que sacaron a la luz este asunto, bajo la pluma de Antton Rouget, no fueron impugnadas ante los tribunales.</strong> Causaron un <a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/270822/chantage-la-video-intime-saint-etienne-un-maire-dans-la-tempete-une-ville-sous-le-choc" target="_blank">gran revuelo en Saint-Étienne</a>, <a href="https://www.leparisien.fr/politique/affaire-de-la-sextape-a-saint-etienne-il-est-indigne-de-sa-fonction-lr-lache-gael-perdriau-13-09-2022-BMQFCCGFHRGAZECVZGB5C4TXPY.php?ts=1669018260241" target="_blank">en la región de Auvernia-Ródano-Alpes</a>,<a href="https://www.20minutes.fr/politique/4004907-20221011-chantage-sextape-saint-etienne-maire-gael-perdriau-definitivement-exclu-republicains" target="_blank"> en el seno del partido Les Républicains</a> (LR)<a href="https://www.if-saint-etienne.fr/breves/gabriel-attal-je-trouve-cette-affaire-absolument-ignoble-cest-meme-au-dela-de-ce-quon-peut-imaginer" target="_blank"> y del gobierno</a>, y tuvieron una amplia repercusión en los medios de comunicación nacionales.</p><p>Provocaron la <a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/230922/chantage-saint-etienne-les-secrets-d-une-demission" target="_blank">dimisión del concejal de educación</a> del municipio y la <a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/200922/chantage-la-sextape-saint-etienne-le-maire-debranche-son-directeur-de-cabinet" target="_blank">destitución del jefe de gabinete</a> de Gaël Perdriau, alcalde de Saint-Étienne, quien ha anunciado que abandona (sin dimitir) sus funciones de representación en el ayuntamiento y en la ciudad, que preside.</p><p>En particular, nuestras investigaciones llevaron a la fiscalía de Lyon a abrir diligencias encomendadas a dos jueces de instrucción por<strong> "invasión de la intimidad, chantaje agravado, apropiación de bienes públicos por una persona encargada de una función pública, abuso de confianza y encubrimiento de esos delitos</strong>". Las diligencias ya están en marcha tras la primera detención policial a mediados de septiembre, incluida la de Gaël Perdriau.</p><p>Continuando con su investigación, Antton Rouget descubrió nuevos hechos que, una vez más, ponen en tela de juicio las prácticas del alcalde de Saint-Etienne, especialmente en el uso de rumores como herramienta política.<strong> </strong>Pero esta vez, su víctima es una figura notable de la derecha, <strong>Laurent Wauquiez, presidente de la región de Auvernia-Ródano-Alpes, cuyas ambiciones presidenciales son bien conocidas.</strong></p><p>Al igual que las anteriores, estas revelaciones se basan en conversaciones de trabajo mantenidas en el despacho del alcalde de Saint-Etienne y grabadas por la víctima para protegerse del chantaje del vídeo sexual, su teniente de alcalde Gilles Artigues, que fueron entregadas a la justicia por este último.</p><p>Cuando se nos notificó la orden de censura previa, esta investigación aún no se había publicado, <strong>a pesar de que habíamos cumplido con todas nuestras obligaciones, tanto profesionales como legales: su interés público, su base factual y material y su verificación.</strong></p><p>Fueron contactadas varias personalidades afectadas por estas nuevas revelaciones, en primer lugar Laurent Wauquiez, y nos enviaron sus respuestas. Gaël Perdriau , contactado a principios de semana por Antton Rouget para que respondiera a estos nuevos hechos, había solicitado un plazo adicional hasta el viernes 18 de noviembre a las 13:00 horas, a lo que accedimos de buen grado.</p><p>Tres horas después de que hubiéramos recibido sus respuestas detalladas por email, a las 12.57 horas, <strong>un agente judicial vino a darnos la orden de no publicar nada más, solicitada por el mismo Perdriau al presidente del tribunal judicial de París</strong>. El alcalde de Saint-Étienne sabe perfectamente qué información no quiere que se publique.</p><p>Esta censura previa es el resultado de una decisión tomada con urgencia, por no decir precipitadamente, sin audiencia pública ni proceso contradictorio, en el ámbito de <strong>una conversación entre sólo dos personas: el abogado del demandante y el presidente del tribunal</strong>. En sus fundamentos, la solicitud de Gaël Perdriau, que fue así concedida, invoca falsamente una invasión de la intimidad que, en una audiencia pública, habríamos demostrado que no existe en absoluto.</p><p>Al principio de este asunto, a finales de agosto, el alcalde de Saint-Etienne ya nos acusó –sin llegar esta vez a los tribunales– de proceder a una "exposición de la intimidad" de su adjunto Gilles Artigues, la víctima del chantaje con el vídeo sexual. Le respondimos entonces que si se había producido una invasión de la intimidad del Sr. Artigues en esta historia, no era cosa nuestra, sino atribuible a las prácticas vigentes en el ayuntamiento.</p><p>Es más, <strong>cuando en nuestros artículos anteriores revelamos extractos de las grabaciones que ahora no nos dejan publicar, Gaël Perdriau no inició ningún procedimiento, reconociendo así el carácter de interés general de nuestra información</strong>. Sin embargo, el proceso, sus circunstancias y su contexto eran los mismos, lo que confirma el interés público de esta información.</p><p><strong>Este expeditivo procedimiento se basa en dos artículos de la Ley de Enjuiciamiento Civil</strong>: <strong>el artículo 493</strong>, que concierne a todas las jurisdicciones, según el cual "<strong>el auto a instancia de parte es una decisión provisional dictada sin procedimiento contradictorio en los casos en que se justifique que el demandante no llame a la parte contraria"</strong>; <strong>el artículo 875</strong>, <strong>que se inscribe en las "disposiciones especiales para el tribunal de comercio</strong>": "El presidente puede ordenar a instancia de parte, dentro de los límites de la competencia del tribunal, <strong>cualquier medida urgente cuando las circunstancias exijan su adopción sin proceso contradictorio".</strong></p><p>Que sepamos, esta vía excepcional nunca se ha utilizado en un caso de prensa. Sólo el hecho de que uno de los dos artículos de la ley invocada sea competencia de los tribunales de comercio subraya, hasta el absurdo, este abuso procesal. <strong>De hecho, el requerimiento de no publicar notificado a Mediapart se dirige a la directora general de nuestra empresa y no a su director de publicación</strong>, que es la única persona legalmente responsable del contenido de un periódico.</p><p>Totalmente al margen del derecho de prensa, el procedimiento de excepción elegido pretende, según la jurisprudencia, crear "un efecto sorpresa" que, en este caso, consiste en cortar de raíz la publicación de una información sin que el periódico pueda defender ante jueces independientes el interés general que justifica su publicación.</p><p><strong>A solicitud de un político</strong>, principal protagonista de un caso objeto de debate público y de una investigación penal, en la que los métodos utilizados para desestabilizar a un rival político están en el centro del debate judicial, <strong>el presidente del tribunal judicial de París ha decidido, él solo en su despacho, restablecer un arma del Antiguo Régimen contra la libertad de prensa: la censura previa.</strong></p><p>Salvo en los periodos de eclipse democrático, esto es algo inédito en nuestra historia democrática desde la ley del 29 de julio de 1881 que instauró definitivamente en Francia, aún en vigor, el derecho a la información y la libertad de expresión.</p><p>Al proclamar, en su primer artículo, que "la imprenta y la edición son libres" sin añadir ninguna restricción, o como dijo uno de sus legisladores en su momento, que "la prensa y la palabra son libres", significaba que no se podía impedir <em>a priori</em> el derecho fundamental a difundir información y opiniones.</p><p><strong>La ley de 1881 acabó con la autorización previa, la censura y la fianza</strong> –<strong>las armas utilizadas por todos los regímenes para frenar la libertad de prensa–</strong> y derogó de un plumazo 325 artículos de 42 leyes de prensa anteriores y amnistió todas las condenas, sin excepción, dictadas en su nombre.</p><p><strong>Sus disposiciones políticamente liberales permitieron la construcción progresiva de una jurisprudencia</strong> profundamente democrática, con tribunales y magistrados especializados, que garantiza la protección de una libertad que no es la de los periodistas, sino la de los ciudadanos:<strong> el derecho a conocer todo lo que sea de interés público</strong>.</p><p>El espíritu que subyace es que no se puede desvirtuar prohibiendo sacar a la luz verdades que contribuyan a un debate general, por muy incómodas que sean. En cuanto a <strong>los abusos cometidos por la prensa en el ejercicio de esta libertad, sólo pueden ser sancionados, </strong><em><strong>a posteriori</strong></em><strong>, por jueces independientes, tras un debate público y, repetimos, contradictorio</strong>.</p><p>Este logro democrático esencial de 141 años se está tirando por la borda con la censura previa de la investigación de Mediapart mediante una orden emitida a petición de parte. Mientras no se anule, <strong>este acto liberticida impide a nuestros lectores, y a toda la opinión pública, conocer los nuevos hechos de un gran escándalo político de alcance nacional.</strong></p><p>Esta censura previa es tanto más alarmante cuanto que se produce unas semanas después de una decisión similar adoptada el 6 de octubre por el tribunal de comercio de Nanterre en nombre del secreto comercial: a instancias del grupo Altice y su presidente Patrick Drahi, el tribunal no dudó en prohibir a Reflets.info la publicación de "nuevas informaciones". Esa web de investigación ha interpuesto un recurso.</p><p><strong>Evidentemente, hemos pedido a nuestro abogado Emmanuel Tordjman, del bufete Seattle, que utilice todos los medios legales posibles para poner fin, lo antes posible, a esta censura previa</strong>, es decir, a este desorden democrático que constituye una grave violación de una libertad fundamental, "uno de los derechos más preciados del hombre", según el artículo 11 de la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano. Y<strong> para que así los lectores puedan descubrir por fin las nuevas revelaciones de Antton Rouget en el caso Saint-Etienne.</strong></p><p><strong>Traducción de Miguel López</strong></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 22 Nov 2022 08:00:46 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Edwy Plenel]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Un magistrado ordena la censura previa de una investigación periodística de Mediapart]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[censura,Libertad de expresión,Prensa]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Registro de Mediapart: el tribunal condena al Estado]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/mediapart/justicia-condena-frances-ordenar-registro-mediapart-busca-documentos-caso-benalla_1_1276168.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/caff1203-bc7a-4cd0-8c94-3c739a6c7c4e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Registro de Mediapart: el tribunal condena al Estado"></p><p>"<strong>Indignos, repugnantes, estalinistas".</strong> Así calificó Éric Dupond-Moretti <a href="https://www.ozap.com/actu/affaire-benalla-eric-dupond-moretti-juge-les-methodes-de-mediapart-indignes-degueulasses-et-staliniennes/574589" target="_blank">los "métodos" de Mediapart</a>, justificando así, una semana después de que lo ordenara el fiscal de París, el intento de registro de los locales del diario digital francés, socio editorial de<strong> infolibre</strong>, el 4 de febrero de 2019. Este acto inédito, que provocó la indignación general, excepto en el entorno presidencial, se produjo tras la publicación por nuestro periódico de un artículo que revelaba una grabaciones comprometedoras para <strong>Alexandre Benalla</strong>. "No me interesa el asunto de Benalla, lo desconozco y no quiero comentarlo", añadió el entonces abogado Dupond-Moretti,  sobre el antiguo responsable de seguridad y protegido del presidente de la República.</p><p>No se sabe si se debe a este afán cortesano su ascenso al año siguiente, en julio de 2020, al codiciado puesto de ministro de Justicia. Pero lo que ahora se sabe con certeza es que la judicatura cuyo ministerio ocupa <strong>no está en absoluto de acuerdo con él</strong>. Este es el sentido de la sentencia dictada el 6 de julio de 2022 por la primera sala del tribunal judicial de Nanterre, que condena al Estado, con argumentos tan claros como severos, por haber vulnerado la libertad de prensa y la protección de las fuentes, es decir, derechos democráticos fundamentales, al ordenar registrar Mediapart. Con independencia de lo que piense el ministro de Justicia, esta sentencia excepcional establece la indignidad estatal de la que Mediapart ha sido víctima y <strong>establece su ilegalidad </strong>(lea el texto completo de la sentencia <a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/060722/perquisition-mediapart-les-points-cles-d-un-jugement-crucial-pour-la-liberte-d-informer" target="_blank">aquí</a>). </p><p>El tribunal de Nanterre escribe: "La medida adoptada el 4 de febrero de 2019, que no produjo efectos por la negativa de Mediapart, debe calificarse de registro. [...] La medida, que es grave en sí misma para cualquier órgano de prensa, no tenía por objeto únicamente obtener las grabaciones, en su caso en copia, sino verificar su autenticidad y la forma en que fueron captadas, investigación que implicaba necesariamente el acceso al soporte y a los metadatos que pudieran permitir identificar la fuente, directamente o no. [...] Este procedimiento constituía, por tanto, una injerencia en <strong>la libertad de expresión ejercida por Mediapart</strong>, tanto más grave cuanto que el riesgo de violación de la confidencialidad de las fuentes sólo puede concebirse en circunstancias excepcionales. [...] Esta injerencia [...] carece de base jurídica probada, lo que en sí misma la hace desproporcionada y excluye toda justificación de la infracción, por esta sola y grave razón. [...] En consecuencia, el registro en cuestión no era necesario en una sociedad democrática ni proporcionado al objetivo perseguido". </p><p>Subrayando la importancia de un poder judicial independiente frente a los abusos del poder ejecutivo, esta sentencia es<strong> la culminación de un largo maratón judicial</strong>, dirigido por los abogados Emmanuel Tordjman, François de Cambiaire y Lauren Philippe, del bufete parisino Seattle. Su punto de partida es el escrito que emitieron en nombre de Mediapart el 4 de abril de 2019 ante el agente judicial del Estado para que los tribunales reconocieran el "perjuicio anormal, especial y particularmente grave" causado dos meses antes por el intento de registro de Mediapart, "<strong>perjudicando gravemente su reputación </strong>y la protección del secreto de las fuentes periodísticas". </p><p>Ni que decir que este proceso estuvo lleno de escollos, el principal de los cuales es que el Estado <strong>se obstinó en negar la realidad</strong>, llegando a afirmar que "el intento de registro fue fruto de la imaginación de Mediapart". Incluso se negaron a recibir la comunicación de los documentos relativos al registro, incluido el documento de rechazo a su realización, refrendado, en la sede, por <strong>Fabrice Arfi</strong>, co-director de la unidad de investigación del periódico. </p><p>Todo comenzó el jueves 31 de enero de 2019, cuando <a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/310119/affaire-macron-benalla-les-enregistrements-qui-changent-tout" target="_blank">una investigación de Mediapart</a>, basada entre otras fuentes y documentos en cortes de sonido, reveló que el antiguo ayudante de Emmanuel Macron, Alexandre Benalla, y el antiguo jefe de seguridad del partido presidencial, Vincent Crase, <a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/051121/le-tribunal-condamne-alexandre-benalla-et-son-sentiment-d-impunite" target="_blank">ambos condenados después por un caso de violencia en el Primero de Mayo</a>, <strong>habían violado el control judicial que les prohibía cualquier contacto</strong>. Además de esa consulta ilegal, el artículo de Mediapart reveló sus vínculos comerciales, aunque Benalla trabajaba en el Elíseo, con un oligarca ruso cercano a Vladímir Putin, del que también se sospecha que tiene vínculos con la mafia. Por último, quedó establecido que Benalla<strong> seguía reclamando el apoyo personal del jefe de Estado</strong>, con mensajes de texto para apoyar sus afirmaciones.</p><p> Aunque no fue desmentida ninguna de las informaciones, la fiscalía de París no se ocupó de esos graves delitos descubiertos. El entonces fiscal en funciones en París, <a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/220519/un-procureur-contre-l-information-un-pouvoir-contre-le-journalisme?onglet=full" target="_blank">Rémy Heitz</a>, dependiente del poder ejecutivo debido a esta especificidad francesa que lo somete jerárquicamente al ministro de Justicia, se apresuró a sospechar del mensajero para ocultar el mensaje. Así, en la mañana del lunes 4 de febrero de 2019, dos fiscales, escoltados por tres policías, entre ellos un comisario de la brigada criminal, se dirigieron a Mediapart<strong>, declarando explícitamente a los periodistas que les recibieron</strong>, Fabrice Arfi y Michaël Hajdenberg, que "se trata de una visita domiciliaria, es decir, de un registro." Como este registro no había sido autorizado previamente por un juez de libertad y detención (JLD), se opusieron legítimamente. </p><p>Tras marcharse, amenazando con volver con la autorización de un JLD, el fiscal que dirigía la expedición no dio más noticias. Mientras tanto,<a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/040219/un-deluge-de-reactions-apres-la-tentative-de-perquisition-mediapart?onglet=full" target="_blank"> la protesta era unánime entre los periodistas</a>, retransmitida por los defensores de derechos y compartida por muchos políticos. Desde entonces, la fiscalía de París ha venido afirmando que<strong> no se trataba de un registro</strong>, sino simplemente de una visita para recuperar las grabaciones que habíamos revelado y que eran desconocidas por la justicia. Se trata de una versión que realmente escapa a la imaginación de la fiscalía, ya que se contradice con todos los hechos, como señala la sentencia de Nanterre. </p><p>La prueba de que esta violenta intromisión no tenía otra finalidad que <strong>intentar intimidar a Mediapart y tratar de averiguar sus fuentes </strong>es que, al día siguiente de la publicación de la investigación, es decir, el viernes 1 de febrero de 2019, un agente de policía se puso en contacto con la redacción a petición de los jueces de instrucción encargados del <em>caso Benalla,</em> y les pidió que entregasen las grabaciones del artículo. <a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/050219/mediapart-remis-sept-enregistrements-dont-un-inedit-la-justice" target="_blank">Aceptaron inmediatamente la petición</a> y, como habían prometido, organizaron la entrega en la mañana del lunes 4 de febrero, solo dos horas antes del intento de registro. A las 9.40 horas, según la resolución del tribunal de Nanterre, mientras que la brigada de magistrados y policías encargada del registro se presentó a las 11.10 horas en las oficinas. </p><p>Subrayando el "efecto intimidatorio" pretendido por el gran número de personas "<strong>pertenecientes a la jerarquía intermedia de la fiscalía de París, entre ellas la policía</strong>", la sentencia contrasta esta "coacción propia de un registro" con el hecho de que "las autoridades judiciales, enfrentadas a un órgano de prensa que goza de una mayor protección jurídica, tenían a su disposición un medio simple, poco intrusivo y no coercitivo, consistente en el envío de una requisitoria". En cambio, según el tribunal, el fiscal optó por "el uso inmediato de una medida que es intrínsecamente coercitiva, o que puede llegar a serlo en caso de negativa, y significativamente más intimidatoria".</p><p>Muy pronto quedó claro que este frenesí de la fiscalía, hasta el punto de cometer una ilegalidad, procedía del propio poder ejecutivo, cuyo celoso ejecutor era el fiscal de París. Una operación provocada directamente por el gabinete del primer ministro para investigar las fuentes de Mediapart a partir de un simple rumor mediático. A partir de ahí, había que negar lo evidente hasta el absurdo. Así, además de negarse a revelar los documentos judiciales relativos al registro y de negar su existencia misma, el agente judicial del Estado, a través de su abogado, alegó que Mediapart era el único responsable de los daños que denunciaba por la publicidad que había dado a este hecho. Este argumento improbable, en cuanto al deber de información de un periódico, llevó a los jueces de Nanterre a recordar el papel esencial de una prensa que avisa, prefiriendo dar la voz de alarma antes que callar. </p><p>“La publicidad que le dio Mediapart", dice la sentencia, "es <strong>consustancial al ejercicio de su libertad de informar</strong>, ya que las circunstancias particulares ya analizadas podían hacer creer, con razón o sin ella, que era objeto de una forma de presión<strong> destinada a obstaculizar su actividad periodística</strong>, cuestión que justificó su rueda de prensa y que, además, fue la base del apoyo de muchos otros medios de comunicación. Y, dado que en las noticias a veces se producen violaciones del secreto de la investigación, Mediapart podía preferir legítimamente asumir la divulgación de la información, una actitud capaz de limitar el daño a su reputación que una divulgación imprevista podría haber agravado”.</p><p>El último obstáculo antes de que esta sentencia del 6 de julio hiciera justicia <a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/300522/macron-benalla-rebondissement-dans-l-affaire-de-la-tentative-de-perquisition-de-mediapart" target="_blank">fue un acontecimiento tan insólito como misterioso</a>, que sin duda atestigua el carácter sensible de un caso que pone a prueba la independencia de los jueces respecto a las autoridades. Aunque la sentencia estaba inicialmente prevista para el 30 de mayo, ha sorprendido saber que el presidente del tribunal, Daniel Barlow, antiguo secretario general del Consejo Superior de la Magistratura, había considerado que debía "<strong>en conciencia</strong>" abstenerse de juzgar este caso. </p><p>Así pues, los debates se reabrieron en una vista celebrada el 22 de junio, ante un tribunal que había cambiado de presidencia, esta vez por Marie-Odile Devillers, asistida por los mismos jueces de la anterior composición, Julien Richaud y Julia Vanoni. Estos tres jueces condenan al Estado a pagar a Mediapart la suma de <strong>un euro </strong>"en concepto de reparación íntegra de sus daños" más 10.000 euros en virtud del <a href="https://www.legifrance.gouv.fr/codes/article_lc/LEGIARTI000028424729/" target="_blank">artículo 700 de la Ley de Enjuiciamiento Civil</a>, con ejecución provisional de la sentencia. </p><p>No se puede por menos que estar satisfecho con esta sentencia. Al sancionar el abuso de poder del Estado, se recuerda la necesidad vital, en una democracia, de un poder judicial independiente y una prensa libre. Pero al hacerlo, también se subraya la fragilidad de esta independencia y de esta libertad, que<strong> dependen de la integridad y del valor de los jueces</strong> y de los periodistas que les sirven. Esta es una buena razón, si es que faltaba alguna, para apoyarlos. </p><p> La conferencia de prensa de Mediapart, en la tarde del 4 de febrero de 2019:</p><p><em>Leer texto en francés:</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 07 Jul 2022 11:58:50 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Edwy Plenel]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Registro de Mediapart: el tribunal condena al Estado]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Por la unión de la izquierda, contra una presidencia divisiva]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/union-izquierda-presidencia-divisiva_129_1261202.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/a8296ebe-23d6-4632-be49-19e67843c73c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Por la unión de la izquierda, contra una presidencia divisiva"></p><p>En política, los periodos de transición, durante los cuales un viejo mundo agoniza mientras otro nuevo tarda en emerger, dan siempre el espectáculo de <strong>un colapso de la moral más elemental.</strong> Los principios ya no prevalecen, la verdad cede el paso a la calumnia, la dignidad ya no está de moda. Esto es precisamente lo que ha demostrado la mayoría presidencial saliente desde la primera vuelta de las elecciones legislativas.</p><p>Elegido dos veces gracias a <strong>un voto comprometido contra la extrema derecha</strong>, Emmanuel Macron deja ahora que su bando tire por la borda los valores que esgrimía para su beneficio en forma de mandato republicano. En la mayoría de las sesenta circunscripciones en las que la batalla electoral enfrenta a un candidato de la Nueva Unión Popular Ecológica y Social (Nupes) con un candidato de la Agrupación Nacional (RN) en la segunda vuelta, la coalición presidencial está rehuyendo, o incluso dando un empujón, a la extrema derecha xenófoba, identitaria y autoritaria.</p><p>A este cinismo político se suman los discursos más burdos, de una vulgaridad intelectual sin nombre. Sin ponerle freno, el partido del presidente permite que algunos de sus candidatos eliminados o amenazados<a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/160622/en-essonne-la-campagne-outranciere-d-amelie-de-montchalin" target="_blank"> presenten a la oposición de izquierdas como </a><a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/160622/en-essonne-la-campagne-outranciere-d-amelie-de-montchalin" target="_blank"><strong>un monstruoso coco</strong></a>, en filípicas en las que las palabras "ismo" se convierten en espantajos que han perdido su significado común. Esto no es más que una siniestra repetición, en trágica farsa, de la antífona del conservadurismo ante un posible cambio democrático y social: "Antes Hitler que el Frente Popular" (<a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/260522/legislatives-le-retour-du-peril-rouge" target="_blank">véase el análisis de Fabien Escalona </a>sobre el retorno del peligro rojo).</p><p>En la pista del aeropuerto de Orly, en una impensable mezcla de sus responsabilidades como jefe de Estado y sus maniobras como político en campaña, el propio Emmanuel Macron habló en este registro el martes 14 de junio, antes de volar a Rumanía, Moldavia y Ucrania.</p><p>Presentando la guerra actual bajo el eufemismo de "<strong>un desorden</strong>", sin molestarse en nombrar al responsable, pidió "una mayoría sólida para asegurar el orden" porque "nada sería peor que añadir un desorden francés al desorden mundial". "El domingo no debe faltar ningún voto a la República": peor aún, en su llamamiento final a un "estallido republicano", no dudó en transformar a sus oponentes de izquierda en enemigos de la República.</p><p>El viejo estribillo de todo el conservadurismo, este discurso del líder del partido del orden añadió indecencia al arcaísmo. Aunque la presidencia francesa de la Unión Europea apenas se distinguió ante la agresión rusa, si no es por su apresurada preocupación por no humillar al belicista ruso, hay que <strong>haber perdido todo el sentido de la proporción</strong> para comparar la situación creada en Europa por la invasión rusa de Ucrania con la que se produciría en Francia tras una victoria, incluso relativa, de la unión de las izquierdas y los ecologistas. También es necesario haber olvidado la dignidad de la propia función, institucionalmente responsable de la unidad del país, para atreverse a decretar la exclusión de los opositores del campo republicano.</p><p>"La República está invadida por reaccionarios de todo tipo. La adoran con un amor repentino y terrible. La abrazan para sofocarla”. Esta advertencia de Émile Zola, en plena batalla por la inocencia del capitán Dreyfus contra el partido en el poder, sigue estando vigente. La República que jalea Emmanuel Macron es un orden muerto:<strong> el del inmovilismo social, los impedimentos democráticos y el empobrecimiento ideológico.</strong> Se basa en la defensa de los privilegios y las injusticias, y se enfrenta a la vitalidad de la sociedad, a sus aspiraciones y emancipaciones, a su impaciencia y esperanzas, de las que<a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/040522/la-chance-inesperee-de-l-union-des-gauches" target="_blank"> la inesperada unión de la izquierda y los ecologistas es producto y expresión.</a></p><p>El cumplido merece ser devuelto al remitente: la presidencia de Emmanuel Macron es la encarnación del desorden. Nunca dejó de difundirlo y crearlo. Desvitalizando la democracia, la  <a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/110617/legislatives-une-abstention-jamais-vue-sous-la-ve-republique?onglet=full" target="_blank">abstención alcanza un nivel sin precedentes</a> tras unas campañas electorales privadas de una verdadera confrontación de ideas y programas. <strong>Humillando al pueblo,</strong> nunca la represión estatal ha alcanzado este nivel de violencia en la negación oficial del abuso de poder de la policía.</p><p>Difundiendo el odio, es bajo esta presidencia cuando la ideología de extrema derecha ha sido trivializada por los medios de comunicación y se normalizó políticamente, incluso en sus temas identitarios (<a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/150622/valls-blanquer-zemmour-et-leurs-contre-modeles-de-la-tele-la-realite" target="_blank">leer el análisis de Stéphane Alliès sobre el trío Valls, Blanquer y Zemmour</a>). Al dar poca importancia al neofascismo, esta presidencia ha conseguido <strong>aumentar el dominio de la extrema derecha,</strong> que está ahora en el umbral de una presencia parlamentaria sin precedentes históricos (<a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/130622/legislatives-derriere-le-duel-gauchemajorite-l-inquietante-dynamique-du-rn" target="_blank">léase los análisis de Fabien Escalona y Donatien Huet y Lucie Delaporte</a>). Al rehuir de la emergencia climática, hasta el punto de dar la espalda a la Convención de los Ciudadanos para seguir una política antiecológica de ruptura (<a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/160622/nos-elites-ont-fait-le-choix-du-dereglement-climatique?at_campaign=67" target="_blank">véase el vídeo de Jade Lindgaard</a>).</p><p>En resumen, arruinando la credibilidad de la política: palabras desmentidas, promesas contradichas, <strong>burdas manipulaciones</strong>, palabras vaciadas de su significado... El colmo fue el anuncio presidencial de un Consejo Nacional de Refundación (CNR), cuyas siglas están deliberadamente calcadas a las del Consejo Nacional de la Resistencia. Y esto en vísperas de las elecciones legislativas que se supone que renuevan la Asamblea donde se redactan, deliberan y votan las leyes.</p><p>Como seguidor del absolutismo presidencialista, Emmanuel Macron subrayó así de antemano su desprecio por el poder legislativo. Hubo un tiempo atrás, durante su incursión presidencial en 2017, en el que Emmanuel Macron colocó en su panteón político, además de al general De Gaulle, fundador de la V República, al más consecuente opositor a este presidencialismo confiscat<strong>orio: "Nadie más que </strong><a href="https://fr.wikipedia.org/wiki/Pierre_Mend%C3%A8s_France" target="_blank"><strong>Pierre Mendès France</strong></a><strong> tuvo sentido de la justicia</strong>", escribió entonces, bajo el título de <em>Une improbable Révolution </em>(XO Éditions, 2016).</p><p>Desde el más allá, este reformista de principios, que nunca pactó con la demagogia y la mentira, ha venido a amonestarle hoy: "La democracia es mucho más que la práctica de las elecciones y la regla de la mayoría: es un tipo de moral, de virtud, de escrúpulos, de sentido cívico, de respeto al adversario; es un código moral" (<em>La verdad guiaba sus pasos</em> , Gallimard, 1976).</p><p>El código que rige a <em>Macronie</em> se ha vuelto claramente amoral. Tras las campañas de demonización lanzadas en cuanto surgieron las primeras dificultades a principios del primer quinquenio, en las que la descalificación "separatista" y la etiqueta "islamo-izquierdista" fueron los emblemas, la virtud, los escrúpulos, el sentido cívico y el respeto al adversario <strong>han dejado definitivamente de tener vigencia.</strong></p><p>De lo contrario, ¿cómo entender que los dirigentes políticos, que se supone que conocen la historia y saben leer, se atrevan a <strong>transformar en un infierno totalitario </strong>el programa socioecológico de Nupes, cuya radicalidad reformista sigue siendo profundamente democrática? Basta con leer un reciente artículo de opinión en <a href="https://www.nytimes.com/2022/06/16/opinion/france-elections-melenchon-macron.html" target="_blank"><em>The New York Times</em></a>, que no es una perorata izquierdista, para apreciar la imagen de mediocridad atrofiada que se da de Francia, de su debate público y de sus dirigentes.</p><p>Este abandono de los principios y el desprecio de la verdad van acompañados de una renuncia a toda dignidad política, de la que la cuestión de la violencia sexista y sexual es la expresión más despiadada.</p><p>Como el niño del cuento que afirma que el rey está desnudo, cuando los cortesanos fingen ignorarlo, una estudiante de secundaria del Tarn, Laura, ha desenmascarado con valentía <strong>la impostura de un poder que dice defender la causa de las mujeres </strong>manteniendo en el cargo a ministros que han sido reiteradamente y documentadamente culpables por su comportamiento hacia las mujeres. Una lectura de las leyes que se aplican a las empresas en este ámbito es suficiente para demostrar que el Gobierno no respeta las normas que él mismo ha promulgado y que todos los empresarios deben cumplir, independientemente de cualquier acción o resultado legal.</p><p>Tal vez llegue el día en que tengamos todas las claves para comprender lo equivocado de una presidencia preocupada únicamente por su supervivencia diaria, cuando los tiempos, sus retos y sus urgencias requerirían ambición, visión y altura. En el futuro inmediato, nos corresponde a nosotros, a través de nuestros votos, castigar esta impostura <strong>restaurando la política como un proyecto colectivo</strong>, un horizonte compartido y una causa común.</p><p>Para ello, es imprescindible apoyar a la unión de la izquierda y los ecologistas sin que ello signifique un cheque en blanco para los que serán sus representantes electos.</p><p>Además de las razones derivadas de las convicciones, muy respetables cuando se trata de un programa de emergencia social y ecológica cuyas primeras medidas son políticamente legítimas y económicamente coherentes (véanse <a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/100622/un-front-tres-large-d-economistes-soutient-le-programme-de-la-nupes" target="_blank">los análisis de Mathieu Dejean </a>y <a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/010622/le-programme-economique-de-la-nupes-est-il-serieux" target="_blank">Romaric Godin</a>), hay <strong>tres principios que muchos ciudadanos pueden compartir</strong>, más allá de etiquetas o sensibilidades partidistas.</p><p>En primer lugar, votar por la Nupes significa votar por un cambio por la vía parlamentaria, por la revitalización de una democracia deliberativa, por la construcción de mayorías de ideas, frente a los riesgos inherentes a la personalización presidencialista, que <strong>genera excesos o abusos de poder.</strong></p><p>En segundo lugar, votar por Nupes significa votar por una mayoría pluralista, garantizando la autonomía de sus componentes políticos, favoreciendo la diversidad de sus expresiones, construyendo convergencias, frente a las disciplinas automáticas y desastrosas de una mayoría presidencialista.</p><p>Por último, votar a la Nupes significa votar por una dinámica política de la propia sociedad, de su expresión autónoma, de sus luchas y movilizaciones, con la esperanza de impulsar <strong>una representación activa de las clases trabajadoras</strong>, frente a una política profesional, confiscada por los políticos de carrera.</p><p>Este voto de principios no constituye una adhesión ni una sumisión. Siempre nacidas de las realidades documentadas por nuestro trabajo periodístico, las posiciones adoptadas por Mediapart –anteayer a favor de François Hollande frente a Nicolas Sarkozy, ayer a favor de Emmanuel Macron contra Marine Le Pen– nunca nos han impedido ejercer, con mayor vigilancia e independencia, <strong>nuestro escrutinio crítico </strong>de las políticas llevadas a cabo por el bando al que hemos apoyado, así como de sus responsables.</p><p>"<strong>Nuestro trabajo no es agradar, ni hacer daño, es llevar la pluma a la herida</strong>": en sus casi 15 años de existencia, Mediapart siempre ha seguido esta recomendación de Albert Londres, incluso en lo que respecta a las formaciones políticas que componen la Nupes. Este domingo, se aplicará con mayor razón a la unión de la izquierda y los ecologistas, ya que es coherente con la exigencia democrática que nos lleva a tomar partido por este cambio parlamentario.</p><p>Texto en francés:</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 18 Jun 2022 09:53:54 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Edwy Plenel]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Por la unión de la izquierda, contra una presidencia divisiva]]></media:title>
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      <title><![CDATA[La inesperada oportunidad de la unión de la izquierda en Francia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/oportunidad-inesperada-union-izquierda_129_1226938.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/a8296ebe-23d6-4632-be49-19e67843c73c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La oportunidad inesperada de la unión de la izquierda"></p><p>Tras una campaña presidencial dispersa, izquierdistas y ecologistas se presentan a las elecciones legislativas unidos bajo la bandera de la Nueva Unión Popular Ecológica y Social. Esta dinámica inesperada ofrece la posibilidad de <strong>un cambio, vía parlamentaria,</strong> frente al absolutismo presidencial.</p><p>“Allí donde crece el peligro, crece también lo que lo salva”. Edgar Morin lleva mucho tiempo popularizando esta máxima del poeta Hölderlin, cuya inspiración dialéctica no debe nada al azar —Hölderlin (1770-1843) era amigo del filósofo Hegel (1770-1831), del que fue alumno en la Universidad de Tubinga—. En otras palabras, <strong>de la conciencia del peligro puede nacer una reacción salvadora.</strong></p><p>Esto es precisamente lo que está ocurriendo actualmente en Francia con la dinámica, tan imprevista como inesperada, de la unión de la izquierda y los ecologistas para imponer un cambio de mayoría parlamentaria y, en consecuencia<strong>, una cohabitación al presidente reelegido.</strong></p><p><strong>El mérito corresponde en primer lugar a Francia Insumisa</strong> (LFI), que ha asumido la responsabilidad histórica que le confiere el resultado obtenido en las presidenciales por Jean-Luc Mélenchon (21,95% de los votos emitidos), que se consagra por segunda vez como líder objetivo alternativo a la derecha reaccionaria y conservadora, en sus diferentes vertientes.</p><p>El candidato y su movimiento han sabido aprender de sus errores en 2017, cuando no se aprovechó esta oportunidad, hasta el punto de transformar su actuación partidista en una <strong>derrota colectiva de las izquierdas</strong>. En aquel momento, Jean-Luc Mélenchon obtuvo el 19,58% de los votos emitidos, mientras que su contrincante de izquierdas, Benoît Hamon, al que se habían unido los ecologistas, obtuvo el 6,36%, precisamente la suma de los resultados obtenidos en 2022 por Anne Hidalgo y Yannick Jadot (6,38% de los votos emitidos).</p><p>La decisión de Francia Insumisa de concurrir a las presidenciales de 2022 como una “Unión Popular”, reuniendo en su parlamento a figuras de los movimientos sociales como Aurélie Trouvé, ya conllevaba la promesa de una <strong>apertura a la diversidad y la pluralidad de las izquierdas democráticas, sociales y ecologistas</strong>.</p><p>Sin ser ingenuos sobre los cálculos políticos que acompañan a la búsqueda del poder, hay que admitir que las negociaciones inclusivas iniciadas al día siguiente de la reelección del presidente saliente han confirmado este compromiso.</p><p>Está <strong>a la altura del peligro </strong>que estas presidenciales han promovido y acrecentado: no sólo la amenaza de <strong>una extrema derecha más poderosa que nunca</strong> (sus tres candidatos sumaron el 32,28% de los votos emitidos en la primera vuelta, frente al 27,85% de Emmanuel Macron), sino sobre todo la persistente gangrena del debate público, mediático y político, e incluso intelectual, con sus <strong>obsesiones con la identidad y la desigualdad, el nacionalismo y el racismo.</strong></p><p><strong> </strong></p><p>Sin embargo, por la experiencia real, ampliamente documentada por <a href="//Mediapart.fr" target="_blank">Mediapart</a> (socio editorial de <strong>infoLibre</strong>) los últimos cinco años, sabemos que el presidente reelegido será incapaz de hacerlos retroceder, de combatirlos. Jugando constantemente con el fuego que luego dice querer apagar, <strong>no sólo</strong> <strong>ha cedido terreno ideológico a la extrema derecha</strong>, un retroceso del que su ley sobre el “separatismo” es el símbolo, sino que le ha ofrecido el resentimiento y la rabia que despierta su política, mezclada con su forma y contenido, una arrogancia altiva y pretenciosa que se suma a su violencia social y policial.</p><p>Como las mismas causas producen los mismos efectos, hay pocas dudas de que, en la estela de las renuncias o desautorizaciones acumuladas en la derecha y en la izquierda durante los últimos veinte años, desde la primera alerta en las elecciones presidenciales de 2002, <strong>un nuevo quinquenio exclusivo de Emmanuel Macron</strong> acercará aún más a la extrema derecha al Elíseo en 2027. La única manera de evitarlo es no dejar al presidente recién elegido con este poder solitario, haciendo que de las legislativas surja una <strong>nueva mayoría parlamentaria que pueda llevar a cabo otras políticas.</strong></p><p>A esta necesidad antifascista, se le añade un imperativo democrático. Esta elección presidencial ha hecho más evidente el <strong>agotamiento del sistema institucional francés de la V República</strong>, hasta el punto de que los propios expertos constitucionalistas reconocen que <strong>ya no cumple su misión de representar al electorado</strong>. Un número cada vez mayor de ciudadanos/as se siente excluido, ni reconocidos ni concernidos.</p><p>Mal reelegido, porque fue derrotado por la extrema derecha, el presidente saliente se encuentra, como resumió Lionel Jospin en una fórmula bien elegida, ante <strong>“un país frustrado, dividido y perturbado en los albores de un segundo quinquenio incierto”</strong>. Sin embargo, a pesar de un voto de apoyo minoritario (27,85% de los votos emitidos, es decir, el 20,07% de los inscritos/as en la primera vuelta), está en condiciones de ir a por todas, como un jugador de casino, como ocurrió en 2017, cuando Emmanuel Macron ignoró a la perfección la diversidad de votos de la que se había beneficiado frente a Marine Le Pen.</p><p>Si este escenario se repite en 2022, dándole una mayoría en la Asamblea Nacional tan abrumadora como sumisa, sin contradicciones ni contrapesos, gran parte del electorado volverá a tener la amarga sensación de desplazamiento democrático. En resumen, de haber sido pisoteado, ignorado y despreciado. Las recientes muestras de cierto pánico en el Elíseo, las palabras demagógicas vertidas o los intentos de desenfreno oportunista no cambiarán nada: el pueblo ha sido engañado demasiado como para dejarse embaucar.</p><p><strong> </strong></p><p>El <a href="https://www.ipsos.com/fr-fr/presidentielle-2022/second-tour-comprendre-le-vote-des-francais" target="_blank">sondeo</a> de Ipsos para France TV y Radio France (muestra de 4.000 votantes inscritos) confirma esta <strong>débil legitimidad presidencial</strong>: el 42% de los votantes de la segunda vuelta de Emmanuel Macron dice que su única motivación para acudir a las urnas era <strong>bloquear a la extrema derecha</strong>. Si a esto le sumamos la magnitud de las abstenciones (28,01% de los inscritos), más los votos en blanco y nulos (6,23%), podemos ver que <strong>la mayoría de los votantes no apoyaron el proyecto del presidente reelegido </strong>y en ningún caso quisieron firmar un cheque en blanco.</p><p>Lo confirman ampliamente los demás resultados de la encuesta de Ipsos: el 46% (frente al 34%) de los encuestados expresan “sentimientos negativos” con la reelección de Emmanuel Macron; el 56% desea que “pierda las elecciones legislativas y que exista cohabitación con un gobierno de oposición <strong>que le impida aplicar su</strong> <strong>programa</strong>”. Y el 57% pide una alianza de los principales partidos de izquierda, con “candidatos comunes” en las elecciones legislativas.</p><p>Tanto si proceden del bando presidencial como de la izquierda de Hollande, por no hablar de sus numerosas apariciones en los medios de comunicación, las protestas que generan la perspectiva de una unión de la izquierda y los ecologistas para las elecciones legislativas son aún más asombrosas. Los mismos que hace unos días <strong>sermoneaban al electorado de izquierdas para que bloqueara a la extrema derecha </strong>votando a Macron a pesar de su balance, ahora no ven mayor peligro que una unión de la izquierda y el ecologismo capitaneada por Jean-Luc Mélenchon.</p><p>A tenor de sus palabras, podría parecer que el peligro de la extrema derecha se hubiese esfumados de repente debido a <strong>una amenaza aún más grave</strong>, la de un alineamiento de la izquierda con la extrema izquierda. Teniendo la mano al habitual estribillo repulsivo de las clases dominantes ante las movilizaciones populares –<strong>“Antes Hitler que el Frente Popular”</strong>–, esa historia irracional se burla de todas las conquistas democráticas y sociales que nunca se han concedido desde arriba, sino que siempre se han obtenido desde abajo, por la <strong>dinámica de las movilizaciones de los pueblos afectados</strong>, superando las rencillas y las divisiones partidistas, al tiempo que inspiran y radicalizan los programas electorales.</p><p>Moldeado por supuestos socialistas que reclaman el título sin tener la herencia, como François Hollande, Bernard Cazeneuve, Stéphane Le Foll, Jean-Christophe Cambadélis o Julien Dray, sin olvidar al inefable Manuel Valls, el improbable retrato de Jean-Luc Mélenchon como <strong>espantapájaros de izquierdas </strong>sólo expresa su miedo pánico al cambio radical, al haberse convertido al orden social dominante.</p><p>Ni que decir tiene que su historial, marcado por el fracaso y el oportunismo, difícilmente les convierte en autoridades morales. Tal vez sea el miedo a tener que enfrentarse a ellos lo que les transforma en <strong>enemigos íntimos del bando al que dicen pertenecer</strong>, hasta el punto de mantener la fantasía de las “izquierdas irreconciliables”, esa máquina de dividir al conjunto de la izquierda, cuya inanidad y nocividad los electores, con su voto en la primera vuelta, han demostrado.</p><p>En cuanto a la <strong>coherencia</strong>, hay que buscarla en los acuerdos programáticos públicos firmados por los socios de la Nueva Unión Popular y no en los acoplamientos barrocos del macronismo, donde, desde Jean-Pierre Chevènement a Manuel Valls, pasando por Elisabeth Guigou o François Rebsamen, una cohorte de izquierdistas descarriados cohabita sin ningún reparo con todo el abanico de derechas conservadoras y reaccionarias, corrompidas también, ya que el sarkozysmo ocupa un lugar destacado, casi de figurante.</p><p>Sandeces a las que esta violenta campaña destinada a desacreditar la única noticia buena y feliz para el campo de la emancipación, la que rechaza la resignación y la impotencia, pero que se comprende que preocupe a ese mundillo aferrado a sus intereses de clase. Lo cierto es que, lejos de haberse convertido en un extremista, <strong>el líder de Francia Insumisa simplemente ha aprendido del movimiento de la propia sociedad</strong>, de sus resistencias y luchas, hasta el punto de evolucionar en una serie de cuestiones –la emergencia ecológica, la visión de la laicidad, las cuestiones institucionales, la pluralidad cultural, etc.–.</p><p>Es importante tener clara la parte táctica de esta evolución, ya que todavía hay que profundizar en ella, sobre todo en cuestiones internacionales (la relación con la Rusia de Putin) y en prácticas democráticas (la independencia del Poder Judicial y el pluralismo de la prensa), pero ello no impide constatar y reconocer sus <strong>avances concretos</strong>: un mayor compromiso electoral de los jóvenes de los barrios, una representación renovada de las clases trabajadoras, la aparición de nuevas personalidades, a imagen de una Francia multicultural.</p><p>Desde este punto de vista, el socialista que fue Jean-Luc Mélenchon durante mucho tiempo, hasta el punto de haber sido ministro de Lionel Jospin en la anterior cohabitación (1997-2002), es en realidad profundamente <em>mitterrandista</em> en su actual estrategia de convocatoria. En efecto, en una época –los años 70– en la que los desacuerdos, sobre todo internacionales, eran aún más marcados que hoy entre la izquierda, François Mitterrand no sólo mantuvo el rumbo de la unión de los partidos de izquierda.</p><p>También, o sobre todo, arraigó esta dinámica electoral, finalmente victoriosa en 1981, en la participación en las luchas y movimientos que constituyeron su base social, que sacudieron sus propios referentes políticos y su propio pasado gubernamental. Así, haciendo balance de un partido que se había perdido durante demasiado tiempo en la gestión del poder del Estado hasta el punto de dar la espalda a su base social, el primer secretario socialista Olivier Faure no hacía más que ser fiel al fundador del Partido Socialista de Épinay en 1971 con su elección de entrar en la dinámica unitaria.</p><p>“Reconstruir un gran partido socialista –escribió entonces Mitterrand en <em>La Rose au poing</em>– exige que se cumplan varias condiciones, y en primer lugar que se recupere la confianza de aquellos a los que debe defender uniéndose a ellos en el campo de la lucha. La autenticidad no se puede inventar, hay que demostrarla con el uso. Atrás quedaron los días en que se podía ser elegido por la izquierda para gobernar por la derecha”.</p><p>Aprovecharán –y en Mediapart nunca nos hemos mordido la lengua con nada– para subrayar lo poco que los 14 años de presidencialismo de Mitterrand fueron fieles a esta exigencia. Pero esta brecha entre la dinámica electoral y el ejercicio del poder es hoy <strong>un argumento adicional para aprovechar la buena oportunidad de la Unión Popular</strong>: nos ofrece la feliz oportunidad de <strong>una alternancia parlamentaria y no ya presidencial</strong>, evitando así los riesgos inherentes al cesarismo francés, donde la voluntad de todos es confiscada por el poder de uno.</p><p>Esta es quizás <strong>nuestra última oportunidad</strong>, ya que se han perdido muchas oportunidades anteriores por culpa de los que tenían el control. ¿Es necesario recordarle a François Hollande lo caro que estamos pagando su decisión, como primer secretario del Partido Socialista, a la hora de aceptar la inversión del calendario propuesto por Lionel Jospin para las presidenciales de 2002, <strong>dando primacía al presidencialismo en detrimento del Parlamento</strong>? ¿Y recordar que tras su elección, diez años después, como con la de Emmanuel Macron en 2017, la esperanza de un renacimiento del parlamentarismo fue inmediatamente traicionada por la <strong>omnipotencia presidencial y su permanente abuso de poder</strong>?</p><p>El tiempo se acaba. <strong>Se trata nada menos que de volver a poner a la República sobre sus cimientos para evitar que se hunda.</strong> Unida por la impugnación de la monarquía presidencial y por la defensa de un régimen parlamentario, una nueva mayoría indisolublemente democrática, social y ecológica no tendrá más remedio que aprovechar su pluralidad, la riqueza de sus intercambios y la inventiva de su colectivo.</p><p>La referencia de François Hollande a la línea roja europea que habría cruzado Europa Ecológica-Los Verdes (EELV) al aliarse con Francia Insumisa hace sonreír si se recuerda la renuncia en 2012 a su compromiso de “renegociar” el Tratado europeo aceptado por su predecesor, Nicolas Sarkozy. Y si se recuerda sobre todo que fueron sus propios ministros ecologistas, de convicción sinceramente europea, los que en su momento protagonizaron el debate para reprochárselo.</p><p><strong>El sistema presidencialista ahoga el pluralismo</strong>, no sólo la disidencia sino también los matices. Impone, uniformiza y desvitaliza, sustituyendo la reflexión crítica por la disciplina automática, con el pretexto de una “mayoría presidencial” que, al privar a los diputados de la nación de su libre albedrío, <strong>transforma a los representantes electos en servidores cortesanos.</strong></p><p>Un sistema parlamentario que recupere su legitimidad y credibilidad y proteja contra las tentaciones de la personalización del poder y de los diversos abusos que de ella se derivan, el favoritismo, el clientelismo y otros conflictos de intereses. Porque, por supuesto, persistirán, como lo demuestra la reducción propagandística de Francia Insumisa, del desafío de las legislativas a la “elección” de Jean-Luc Mélenchon como primer ministro, reduciendo el “nosotros” de la Unión Popular al “yo” de su líder.</p><p>Pero los compromisos asumidos sobre la primacía del poder parlamentario, sobre sus reglas éticas y sobre sus procedimientos legislativos, tanto en los acuerdos concluidos esta semana como en el programa <em>L'Avenir en commun</em> en el capítulo <a href="https://laec.fr/chapitre/1/democratie-et-institutions" target="_blank">“Democracia e instituciones”</a>, son <strong>antídotos contra posibles excesos</strong> contra los que, por el contrario, una victoria presidencial no nos habría protegido necesariamente.</p><p>La Nueva Unión Popular se concretó casi en el aniversario de la victoria legislativa del Frente Popular, el 3 de mayo de 1936. A este éxito electoral le siguió un levantamiento obrero que arrancó a la nueva mayoría las decisivas conquistas sociales de junio de 1936. Pero es otra fecha la que viene a la mente, el momento inaugural de este levantamiento cuando las sombras se extendían por Europa.</p><p>El 5 de marzo de 1934, tres personalidades intelectuales representativas de la izquierda en su pluralidad, el filósofo Alain por los radicales, el etnólogo Paul Rivet por los socialistas y el físico Paul Langevin por los comunistas, se unen para lanzar un llamamiento común “a los trabajadores” ante la amenaza de la extrema derecha. Así nació el Comité de vigilancia de intelectuales antifascistas.</p><p>Se dijeron “unidos por encima de cualquier diferencia” ante este peligro, decididos a “salvar lo que el pueblo ha conquistado en materia de derechos y libertades públicas”, decididos a luchar “contra la corrupción [y] también contra la impostura”.</p><p><strong>“No dejaremos que los corruptos y corruptores invoquen la virtud”</strong>, proclamaron. “No permitiremos que la ira suscitada por los escándalos económicos sea desviada por los bancos, los <em>trusts</em>, los comerciantes de armas, contra la República que es el pueblo que trabaja, sufre, piensa y actúa por su emancipación. No permitiremos que la oligarquía financiera explote, como en Alemania, el descontento de las multitudes a las que ha avergonzado o arruinado”.</p><p>Los que hoy dan lecciones a la izquierda unitaria después de haber fracasado en impedir el regreso de este peligro mortal a nuestra época, o incluso de haberlo acompañado con su cobardía y apoyado con sus negaciones, parecen enanos comparados con la buena voluntad de ayer.</p><p>Aprovechar la oportunidad inesperada de la unión de la izquierda es simplemente <strong>actuar en la continuidad del bloqueo</strong> contra el neofascismo que supuso votar al candidato de izquierdas mejor situado en la primera vuelta y al presidente en funciones en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, en ambos casos para evitar que Marine Le Pen llegara a la segunda vuelta o que fuera elegida después por cansancio y por desgracia.</p><p>En cambio, no aprovechar esta oportunidad, hasta el punto de caricaturizarla hasta el insulto, es ser cómplice de las sombras que ganan.</p><p>Mediapart no encarga ni comenta sondeos.  Como ya ocurrió en nuestro artículo sobre el voto de los electores de Jean-Luc Mélenchon en la segunda vuelta, hacemos aquí una excepción con el sondeo de Ipsos (muestra de 4.000 personas inscritas en el censo electoral), cuyos resultados son sorprendentemente ignorados por los medios de comunicación, habitualmente aficionados a los sondeos.</p><p><strong>Traducción: Mariola Moreno</strong></p><p><em>Leer el texto en francés:</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 04 May 2022 19:32:19 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Edwy Plenel]]></author>
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      <media:title><![CDATA[La inesperada oportunidad de la unión de la izquierda en Francia]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Contra Le Pen: votar con dolor para conjurar el horror]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/contrar-le-pen-votar-dolor-conjurar-horror_129_1225637.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/a8296ebe-23d6-4632-be49-19e67843c73c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Contra Le Pen: votar con dolor para conjurar el horror"></p><p><strong>Nunca antes la extrema derecha ha estado tan cerca del poder</strong>. Porque es la peor enemiga de la igualdad, de los derechos y de las libertades, votar contra su candidata es<strong> la única opción antifascista en el marco electoral. </strong>Pero será doloroso, ya que en la otra papeleta figura el nombre del máximo responsable de esta catástrofe, Emmanuel Macron.</p><p>Fábula de Esopo, antiguo escritor griego,<a href="https://fr.wikipedia.org/wiki/L%27Enfant_qui_criait_au_loup" target="_blank"> </a><a href="https://fr.wikipedia.org/wiki/L%27Enfant_qui_criait_au_loup" target="_blank"><em>Pedro y el lobo</em></a><a href="https://fr.wikipedia.org/wiki/L%27Enfant_qui_criait_au_loup" target="_blank"> cuenta la historia de un pastorcillo </a>que, para burlarse de la credulidad de los lugareños, les pidió ayuda varias veces, aunque ningún lobo amenazaba a sus ovejas. Cuando realmente fue así, nadie respondió a su llamada, y la bestia pudo devorar alegremente a su rebaño.</p><p><a href="https://fr.wikisource.org/wiki/Fables_d%E2%80%99%C3%89sope_(trad._Chambry,_1927)/Le_Berger_mauvais_plaisant" target="_blank">Moraleja de la fábula</a>: <strong>“Los mentirosos sólo ganan una cosa, y es que no se les crea, aunque digan la verdad”.</strong> Aquí estamos, trágicamente, siendo llamados por un pastor mentiroso para <strong>salvar a su rebaño de un lobo voraz</strong>. Con la tentación de no decidirse por todo lo que ha engañado, mentido y humillado. <strong>“La catástrofe está en marcha”</strong>, <a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/090621/la-catastrophe-est-en-marche" target="_blank">alertábamos en junio de 2021</a>, citando ya la fábula de Esopo el Frigio.</p><p>Emmanuel Macron haría mejor en callarse durante esta campaña entre ambas vueltas de las elecciones presidenciales, dado lo que se parece a <a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/120422/face-l-extreme-droite-macron-s-entete-jouer-avec-le-feu" target="_blank">este niño irresponsable que juega con el peligro</a>. Mientras que la extrema derecha ha salido más reforzada que nunca de la primera vuelta, simultáneamente multiplicada, desestabilizada y banalizada,<a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/dossier/presidentielle-2022-les-campagnes-de-l-extreme-droite" target="_blank"> el presidente saliente</a> es el peor situado para invitar a evitar su victoria en la segunda vuelta.</p><p>Como responsable de esta catástrofe después de haber sido elegido para evitarla, añade a este balance poco envidiable la <strong>desastrosa pedagogía de una campaña cínica</strong>. Haciendo ya como si todos sus votos en la segunda vuelta valiesen para adherirse a su programa, y se burla de los votantes con eslóganes robados –<em>El futuro en común</em>, el programa de Jean-Luc Mélenchon– y anuncios demagógicos –un primer ministro de “planificación ecológica”, después de haber traicionado la <a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/030322/bilan-macron-le-quinquennat-de-l-inaction-climatique" target="_blank">Convención Ciudadana por el Clima</a>–.</p><p>Cuando, por tercera vez después de 2002 y 2017, <strong>la amenaza del lobo se hace aún más seria</strong>, este pastor provoca unas ganas terribles de huir de las urnas, sea cual sea el peligro para el rebaño (un debate que también se plantea el equipo de <em>Mediapart</em>, véase abajo <em>La caja negra</em>). <strong>Salvo que este rebaño no es suyo sino nuestro</strong>.</p><p>Es nuestro bien común: la igualdad sin distinción de origen, condición, nacimiento, creencia, apariencia, sexo, género... Esta promesa está recogida en el artículo 1 de la Declaración de los Derechos Humanos integrada en el preámbulo de la Constitución francesa. El hecho de que, con el gobierno actual, haga falta defenderla a menudo por estar tan herida o traicionada, es desproporcionado con el advenimiento de una presidencia que la pisotea, la borra y la niega. Esta es la dificultad, y al mismo tiempo la coherencia, de una estrategia antifascista global.</p><p>Bloquear el fascismo, en todas partes, todo el tiempo, sin vacilar ni dudar, significa tanto documentar las derivas fascistoides de los poderes fácticos (desde<a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/110810/sarkozy-contre-la-republique-un-president-hors-la-loi" target="_blank"> el discurso sarkozista de Grenoble </a>en 2010 hasta<a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/231215/l-ultime-rupture?onglet=full" target="_blank"> la pérdida de la nacionalidad holandesa en 2015</a>, a la demagogia de la presidencia macronista sobre el separatismo), manifestarse en las calles (a pesar de<a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/160422/marseille-emmanuel-macron-fait-des-appels-du-pied-aux-melenchonistes" target="_blank"> la reciente afirmación del presidente saliente en Marsella </a>de que no sirve para nada) y usar su papeleta de voto (aunque vaya a un candidato que uno hubiera querido eliminar).</p><p><em><strong>Según nuestras informaciones, ella es totalmente de derechas</strong></em><strong> </strong>–el lema elegido por el equipo de Mediapart (socio editorial de <strong>infoLibre</strong>) para su participación en la manifestación del sábado 16 de abril contra el peligro Le Pen– resume nuestra advertencia. Esta decisión no es prejuiciosa o intolerante, sino racional e informada, investigada y documentada, como puede comprobarse leyendo los <a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/dossier/marine-le-pen-au-pouvoir-le-danger-se-precise" target="_blank">artículos publicados en abierto</a>. </p><p>En ellos se constata la verdadera realidad, <a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/210316/les-preuves-de-la-sauvagerie-de-proches-du-front-national" target="_blank">violenta</a> y<a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/170422/islam-avec-marine-le-pen-la-persecution-au-programme" target="_blank"> racista</a>, <a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/170422/les-travailleurs-francais-n-ont-rien-esperer-de-marine-le-pen" target="_blank">antisocial </a>y <a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/070422/le-projet-presidentiel-de-marine-le-pen-foule-aux-pieds-les-droits-fondamentaux" target="_blank">antidemocrática</a>,<a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/090422/le-peril-le-pen-inventaire-de-ce-qu-elle-infligerait-la-societe" target="_blank"> liberticida </a>y <a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/130422/votes-programme-discours-les-politiques-anti-femmes-de-marine-le-pen" target="_blank">antifeminista</a>, <a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/160422/argent-public-un-rapport-accuse-marine-le-pen-de-detournements-la-justice-saisie" target="_blank">cínica y amoral,</a> del Reagrupamiento Nacional en sus nuevos hábitos.</p><p>Aquí, extrema derecha es un <strong>eufemismo para los herederos ideológicos de los enemigos de la igualdad natural.</strong> Desde las proclamas de Jean-Jacques Rousseau y las revoluciones inaugurales –americana, francesa y haitiana–, no ha dejado de imaginar <strong>una vuelta al pasado</strong> mediante la dominación indivisa de un origen, una nación, una cultura, un pueblo, una condición, una apariencia o una creencia sobre todas las demás.</p><p>El programa de Marine Le Pen hace así de la “preferencia nacional”, rebautizada como <a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/200317/fn-la-priorite-nationale-une-doctrine-contraire-aux-fondements-republicains-0?onglet=full" target="_blank">“prioridad nacional</a>”, su principal ambición política, hasta el punto de prever la exclusión de la función pública, lo antes posible, a quienes poseen la doble nacionalidad. Es decir, instalar una <strong>jerarquía discriminatoria ligada al azar del nacimiento</strong> que, al esencializar la identidad nacional, favorece la clasificación entre franceses, los verdaderos y los falsos, los buenos y los malos. Y así arrastrar a nuestro país a una <strong>perdición sin retorno</strong>.</p><p>La “raza”, esa construcción imaginaria de una identidad pura e inmutable, acaba arrastrando la mayoría de las veces esa obsesión por la uniformidad y la jerarquía a una ideología asesina que <strong>quiere borrar, excluir o suprimir todo lo que la contradice, ya sean diferencias o disidencias</strong>. Por ello, no se trata de opiniones que puedan debatirse, sino de <strong>delitos que ahora están recogidos en la ley,</strong> ya que la historia ha demostrado que estas ideas conducen a crímenes masivos.</p><p>Si alguien lo dudaba, pensando que esta locura se había acabado con los genocidios del siglo pasado, <strong>la banalización durante esta campaña del discurso sobre el </strong><a href="https://www.mediapart.fr/journal/international/dossier/le-grand-remplacement-ideologie-meurtriere" target="_blank"><strong>"gran reemplazo"</strong></a><strong> </strong>y la “remigración” demuestra lo contrario: <strong>no es más que un llamamiento a la aniquilación de los musulmanes de Francia.</strong> Al menos para empezar, ya que el racismo es una matrioshka en la que caben otros chivos expiatorios bajo el objetivo principal, como demuestra la <a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/160422/la-synagogue-du-raincy-sait-ou-conduit-le-nationalisme?at_medium=custom3&at_campaign=67" target="_blank">persistencia del antisemitismo</a>, o incluso su resurgimiento con <a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/200122/vichy-la-replique-aux-falsifications-d-eric-zemmour" target="_blank">la rehabilitación de Vichy </a>y el mariscal Pétain o la sospecha sobre <a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/040422/zemmour-et-l-antisemitisme-une-histoire-francaise" target="_blank">la inocencia del capitán Dreyfus.</a></p><p>En la diversidad de sus itinerarios, que atraviesan todo el espectro político –Eric Zemmour se unió a Marine Le Pen en la segunda vuelta, reivindicando su admiración por el <a href="https://fr.wiktionary.org/wiki/chevènementiste" target="_blank"><em>chevenementismo</em></a><em> </em>y Nicolas Dupont-Aignan procede de la derecha <em>gaullista</em>–, la combinación de tres candidatos de extrema derecha subraya hasta qué punto este pasado, que no desaparece, revela, a largo plazo, <strong>el lado oscuro de Francia</strong>. Su lado político en la sombra, activo y vivo como un volcán dormido: <strong>un temible polvorín, en la encrucijada del </strong><em><strong>petainismo</strong></em><strong> y el colonialismo, el imperialismo y el bonapartismo, cuyas herencias siguen pendientes.</strong></p><p>Pensadores de la contrarrevolución después de 1789 y antisemitas <em>antidreyfusarios</em> de finales del siglo XIX, partidarios del fascismo italiano y colaboradores del nazismo alemán en la primera mitad del siglo XX, ideólogos de la tortura colonial y terroristas de la OAS durante la guerra de Argelia, después Orden Nuevo y posteriormente el Frente Nacional, sin olvidar el laboratorio intelectual de la Nueva Derecha: <strong>Marine Le Pen es el avatar definitivo de una oscura genealogía de la que Francia aún no ha conseguido librarse.</strong></p><p>Dejarse engañar por su reciente disfraz de amante de los gatos, buena amiga y jardinera apacible, hasta el punto de <strong>dejar entrar al lobo neofascista en el redil democrático</strong>, es aceptar un punto de no retorno. Creer que habrá suficientes anticuerpos en el aparato del Estado y en la movilización de la sociedad para expulsarlo lo antes posible es <strong>subestimar la fuerza de la inercia de este pasado no resuelto</strong> y siempre presente, por no hablar de la excepcionalidad de las instituciones francesas que hacen de la presidencia, una vez conquistada, una fortaleza casi inexpugnable.</p><p>Por desgracia, esta posible tragedia no parece ni siquiera afectar a Emmanuel Macron, que, a pocos días de la cita definitiva con las urnas, <strong>no duda en enfrentar a la “extrema derecha” y a la “extrema izquierda” para definir mejor su propio partido como “</strong><a href="https://www.franceculture.fr/emissions/l-invite-e-des-matins/l-invite-des-matins-du-lundi-18-avril-2022" target="_blank"><strong>el extremo centro</strong></a><strong>”</strong>. Una semana antes de la primera vuelta, se había atrevido a <a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/060422/extreme-droite-macron-appelle-eteindre-les-braises-sur-lesquelles-il-souffle" target="_blank">equiparar la extrema derecha</a> (lo “políticamente abyecto”) con el antifascismo (lo “políticamente correcto”). Insultando la memoria de la resistencia, tanto al nazismo como al colonialismo, la incultura histórica redobla aquí la irresponsabilidad democrática.</p><p><strong>El bloqueo a la extrema derecha se llevará a cabo, pues, a pesar de Emmanuel Macron y contra él. </strong>Elegido para poner fin a la interminable crisis democrática francesa, de la que el absolutismo presidencial es el acelerador y el ascenso de la extrema derecha el resultado, <strong>este presidente ha hecho lo contrario durante cinco años</strong>. Cuesta creer que<a href="https://www.vie-publique.fr/discours/202851-allocution-de-m-emmanuel-macron-lannonce-de-son-election-la-presi" target="_blank"> el 7 de mayo de 2017</a>, la noche electoral, prometiera “una nueva página en nuestra larga historia”, la de la “esperanza y la confianza renovadas”.</p><p>“La renovación de nuestra vida pública se impondrá a todos desde mañana”, proclamó. “La moralización de nuestra vida pública, el reconocimiento del pluralismo, la vitalidad democrática serán, desde el primer día, la base de mi acción”. La misma insistencia hizo en su discurso de investidura, pronunciado en el Palacio del Elíseo el 14 de mayo de 2017: “Me aseguraré de que nuestro país experimente una renovación de la vitalidad democrática. Los ciudadanos tendrán voz y voto. Se les escuchará”.</p><p><strong>Ha sido todo lo contrario</strong>. Al dirigir con tanta arrogancia como brutalidad políticas de clase, <strong>al servicio de los intereses sociales minoritarios</strong>, optó decididamente por desviar su atención hacia las cuestiones de seguridad, migración e identidad, los mismos temas que son el caldo de cultivo del neofascismo.</p><p>Si este último llama ahora a la puerta presidencial, es porque <strong>la fascistización ha seguido avanzando con esta presidencia</strong>, dando rienda suelta a la designación de chivos expiatorios en lugar de agruparse en torno a las urgencias ecológicas, sociales y democráticas. ¿Es necesario recordar la frecuentación asidua d<a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/200816/emmanuel-macron-le-petit-camarade-tabou?onglet=full" target="_blank">e Philippe de Villiers</a>, testigo de la derecha identitaria, o <a href="https://www.parismatch.com/Actu/Politique/Eric-Zemmour-agresse-en-pleine-rue-Emmanuel-Macron-lui-telephone-1684039" target="_blank">la solicitud hacia Éric Zemmour,</a> propagandista racista probado, por no hablar de <a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/170122/zemmour-et-cnews-condamnes-pour-injure-raciste-et-provocation-la-haine" target="_blank">la complacencia de los ministros por la CNews</a>, cadena de televisión de odio racista y xenófobo?</p><p>Con una <strong>violencia sin precedentes desde la guerra de Argelia</strong>,<a href="https://www.mediapart.fr/studio/panoramique/allo-place-beauvau-cest-pour-un-bilan" target="_blank"> la represión de los movimientos sociales</a>, en particular de los <em>chalecos amarillos</em>, pero también de los jóvenes y de los barrios populares, <strong>ha sustituido el Estado de derecho por un</strong> <strong>Estado policial, brutalizando las libertades fundamentales.</strong> Las incesantes campañas contra los espantapájaros islamo-izquierdistas y la complacencia con los medios de comunicación propagadores del racismo islamófobo han dado lugar a una <strong>ley liberticida </strong>que, con el pretexto del “separatismo” –término antes reservado a los comunistas y anticolonialistas– criminaliza la autoorganización de los discriminados.</p><p>A estas <strong>puertas abiertas al odio ordinario</strong>, <a href="https://www.mediapart.fr/journal/dossier/france/chroniques-de-la-haine-ordinaire" target="_blank">ampliamente documentadas por Mediapart</a>, la presidencia de Macron ha añadido <strong>una regresión en la exigencia democrática</strong>, <strong>renunciando</strong> <strong>a la virtud republicana y despreciando los contrapoderes.</strong></p><p>Ante un ministro de Justicia investigado por conflicto de intereses, nunca antes los jueces se habían movilizado tanto para defender la independencia de la Justicia. En cuanto a los medios de comunicación, basta con ver nuestro documental <a href="https://www.mediapart.fr/MediaCrash" target="_blank"><em>Media Crash </em></a><em> </em>para ver la <strong>aceleración de un desastre </strong>cuyos principales actores son los multimillonarios mimados por esta presidencia. Pero la ilustración más elocuente de este declive democrático la proporciona<a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/300921/sarkozy-une-decadence-francaise" target="_blank"> el caso de Nicolas Sarkozy</a>.</p><p>Aunque ha sido condenado dos veces en primera instancia, sobre todo por corrupción, y sigue siendo investigado en la causa libia por <strong>“conspiración criminal”, “malversación de fondos públicos”, “financiación ilícita de una campaña electoral” y, de nuevo, “</strong><a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/010321/affaire-bismuth-nicolas-sarkozy-est-condamne-pour-corruption" target="_blank"><strong>corrupción</strong></a><strong>”</strong>, la causa judicial del expresidente la sigue sin pudor el entorno presidencial. Al conocer la noticia de su apoyo electoral declarado, el candidato saliente se apresuró incluso a considerarlo un gesto que “<a href="https://www.bfmtv.com/replay-emissions/le-dej-info/emmanuel-macron-sur-le-soutien-de-nicolas-sarkozy-cela-m-honore-et-cela-m-oblige_VN-202204120327.html" target="_blank">honra y obliga</a>”.</p><p>Tantos hechos que animaron a sancionar a Emmanuel Macron en la primera vuelta. <strong>Y que hay que tener en cuenta ahora que se trata de evitar una victoria de</strong><a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/080422/face-l-extreme-droite-l-equation-du-premier-tour" target="_blank"><strong> la extrema derecha en la segunda vuelta</strong></a>. Por ello, es doloroso que muchos de nosotros, el domingo 24 de abril, <strong>utilicemos la papeleta de Macron para votar contra Le Pen</strong> y <strong>así conjurar esta catástrofe y el horror que nos invade ante la posibilidad.</strong></p><p><strong>Será un voto contra ella y ciertamente no a favor de él. Es un voto racional, no pasional</strong>. En materia electoral, la emoción no es una buena consejera. No faltan ejemplos, en el extranjero o en el pasado, que nos recuerdan que las urnas de la ira producen amargas secuelas, de mayor sufrimiento y opresión agravada.</p><p>Sobre todo, pensemos en quienes serían <strong>las primeras víctimas de una presidencia neofascista</strong>: musulmanes, árabes, africanos/as, inmigrantes, negros/as, refugiados/as, extranjeros/as, LGTBQI+, judíos/as, romaníes, etc. “La extrema derecha en el poder es un punto de no retorno”, le dijo <a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/180422/medine-rappeur-l-extreme-droite-au-pouvoir-c-est-un-point-de-non-retour" target="_blank">el rapero Médine a Mediapart.</a></p><p>“<strong>Salvemos la libertad, la libertad salva el resto</strong>”. Esta recomendación de Victor Hugo, en sus <em>Cosas vistas</em>, nos recuerda que, para la emancipación, la elección electoral está entre el mantenimiento de un espacio de conflicto, de oposición y de movilización, o su eclipse brutal, del que el programa anticonstitucional de Marine Le Pen no oculta nada. Es mejor continuar la lucha contra una fascistización que, por desgracia, gangrena a la derecha y a la izquierda del gobierno, que correr el riesgo de tener que combatir al fascismo de rodillas. Como se oyó en las manifestaciones del sábado 16 de abril, <strong>“más vale un voto que apesta que un voto que mata”</strong>.</p><p><a href="https://www.infolibre.es/mediapart/presidenciales-francesas-voto-util-voto-conviccion_129_1224946.html" target="_blank">Un periódico independiente no es un director de conciencia</a>, recordamos antes de<a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/080422/face-l-extreme-droite-l-equation-du-premier-tour" target="_blank"> la primera vuelta </a>invitando, ya, a bloquear a la extrema derecha votando al candidato de izquierdas mejor situado, en la diversidad de nuestras sensibilidades, para que pasase a la segunda vuelta. <strong>Hoy que esta esperanza se ha visto defraudada</strong>, no cambiamos de actitud, esperando convencer, a través de nuestra información, del peligro de Le Pen a quienes, por las razones mencionadas anteriormente, se plantean la abstención o el voto en blanco.</p><p>Sin embargo, nos negamos a sermonearles o culpabilizarlos. Si, por desgracia, la extrema derecha llega al poder la noche del 24 de abril, los primeros responsables serán los que la votaron por convicción o por complacencia, <strong>pensando que no es un peligro</strong>. Pero también quienes, durante los últimos cinco años, los han alentado cediendo terreno a sus obsesiones identitarias.</p><p>Por no hablar de los que, como el presidente saliente y sus partidarios, <strong>habrán fracasado en la movilización del electorado de las oposiciones de izquierda</strong>, ignorando sus expectativas y despreciando su enfado.</p><p><em>Entre el rechazo a Marine Le Pen y la crítica a Emmanuel Macron, la opinión que precede estas líneas expresa una </em><em><strong>posición antifascista de principios</strong></em><em>,</em><em><strong> independiente de los vaivenes de la campaña electoral.</strong></em><em> Soy el único responsable de ella, aunque, como la anterior antes de la primera vuelta, se haya nutrido de conversaciones con el equipo de Mediapart. El equipo lo ha debatido ampliamente desde el 10 de abril, y se ha visto desgarrado por los mismos conflictos que nuestros lectores, entre los que no dudarán en votar a Macron contra Le Pen y otros que preferirán no ir a votar, aunque compartan el mismo compromiso contra la extrema derecha. El equipo de Mediapart decidió colectivamente instar a participar en la manifestación parisina contra Le Pen del sábado 16 de abril.</em></p><p><strong>Traducción: Mariola Moreno</strong></p><p><em>Leer el texto en francés:</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 19 Apr 2022 20:19:22 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Edwy Plenel]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Contra Le Pen: votar con dolor para conjurar el horror]]></media:title>
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