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    <title><![CDATA[infoLibre - Sira Rego]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/autores/sira-rego/]]></link>
    <description><![CDATA[infoLibre - Sira Rego]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright infoLibre]]></copyright>
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      <title><![CDATA[El feminismo frente al orden de la violencia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/feminismo-frente-orden-violencia_129_2157810.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/b97c3088-2133-4e1a-81d4-216e4cf7e3e0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El feminismo frente al orden de la violencia"></p><p>Hoy 8 de marzo salimos a la calle<strong> con rabia y con optimismo</strong>.</p><p>Rabia porque sabemos que el mundo sigue organizado alrededor de una violencia que se presenta como inevitable. Optimismo porque sabemos que somos muchas las que <strong>nos negamos a aceptar esta mentira</strong>. </p><p>El feminismo es hoy <strong>una de las pocas brújulas capaces de orientarnos </strong>en este presente. No porque tenga todas las respuestas, sino porque se atreve a formular la pregunta decisiva: qué vidas consideramos dignas de ser vividas.</p><p>La guerra suele presentarse como una excepción, como <strong>una ruptura trágica del orden</strong>. Pero sabemos que no es así. La guerra es un dispositivo. Un mecanismo que organiza el mundo, que produce fronteras, que distribuye poder, que decide qué cuerpos son protegidos y cuáles pueden ser sacrificados.</p><p>El <strong>patriarcado </strong>siempre ha sabido hablar su lenguaje. </p><p>Lo habla cuando convierte la fuerza en argumento. En los golpes que resuenan sordos en las paredes domésticas y en los misiles que cruzan los cielos. <strong>Lo habla cuando naturaliza la jerarquía</strong>. Lo habla cuando nos hace creer que la seguridad solo puede construirse mediante el control, la amenaza o el castigo.</p><p>Por eso, cuando decimos que queremos <strong>paz</strong>, no hablamos solo de la ausencia de conflicto.</p><p>Hablamos de algo <strong>mucho más radical</strong>.</p><p>Queremos una paz que nazca del <strong>desmantelamiento de los mecanismos patriarcales, coloniales e imperialistas</strong> que hacen que la guerra sea pensable. Una paz que no se sostenga en el equilibrio del miedo, sino en la redistribución del poder.</p><p>Repensar la fuerza significa <strong>cambiar su género.</strong> Significa dejar de imaginarla como dominación y empezar a entenderla como una potencia colectiva, capaz de sostener la vida en lugar de organizar su destrucción.</p><p>La libertad no es una abstracción que se proclama desde arriba. Es una práctica cotidiana que se aprende en el cuerpo: en<strong> la manera en que se desafían los papeles asignados</strong>, en la forma en que se desobedece a los guiones que pretenden decirnos quiénes debemos ser. Porque las estructuras del poder no solo organizan los Estados o los ejércitos: atraviesan la memoria, el lenguaje, la forma en que habitamos nuestros propios cuerpos.</p><p>Por eso el feminismo, cuando es radical, siempre ha sido una política del cuerpo que <strong>se niega a aceptar la violencia como destino</strong>.</p><p><strong>La violencia no es un accidente, sino el resultado</strong> de una estructura que aprendemos a respirar desde el inicio de la vida. Lo mismo ocurre con la guerra. No es solo un acontecimiento geopolítico: es una pedagogía social que nos enseña que dominar es normal y que obedecer es inevitable.</p><p><strong>El feminismo rompe esa pedagogía.</strong></p><p>La rompe cuando afirma que los cuerpos no pertenecen a nadie.</p><p>La rompe cuando convierte el cuidado en una forma de organización política.</p><p>La rompe cuando insiste en que la dignidad no puede jerarquizarse.</p><p>El feminismo que necesitamos hoy<strong> no puede limitarse a pedir igualdad </strong>dentro del sistema existente. Tiene que ser una imaginación política capaz de construir alternativas al modelo bélico que organiza el mundo.</p><p><strong>Alternativas concretas.</strong></p><p>Otra forma de seguridad que no pase por el rearme permanente.</p><p>Otra forma de economía que no dependa de la explotación de territorios y de cuerpos.</p><p>Otra forma de comunidad que entienda que cuidar no es una tarea privada sino una responsabilidad colectiva.</p><p>Sabemos que estas transformaciones <strong>se vuelven posible </strong>solo si se sustentan en la obstinación de cambiar el aire que respiramos.  </p><p>Por eso hoy<strong> salimos a la calle.</strong></p><p>No solo para denunciar la violencia que persiste, sino para <strong>ensayar el mundo que queremos construir.</strong></p><p>Un mundo donde la fuerza no signifique dominación.</p><p>Donde la seguridad no dependa de la amenaza.</p><p><strong>Donde la libertad no sea el privilegio</strong> de unos pocos cuerpos.</p><p>Un mundo donde<strong> la paz no sea una tregua</strong> entre guerras, sino una forma distinta de organizar la vida.</p><p>Ese es el horizonte.</p><p>Y hoy, como cada <strong>8 de marzo</strong>, lo volvemos a decir juntas.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 08 Mar 2026 05:01:17 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Sira Rego]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[8M | DÍA INTERNACIONAL DE LAS MUJERES,Feminismo]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[La protección de la infancia no es voluntaria]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/proteccion-infancia-no-voluntaria_129_1837728.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/b97c3088-2133-4e1a-81d4-216e4cf7e3e0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La protección de la infancia no es voluntaria"></p><p>Hay quienes partieron a los siete años escondidos en el motor de un camión y <strong>ahora trabajan como mediadores culturales. </strong>Otras tenían quince años, cruzaron el desierto para llegar y ahora entrelazan sabores, tradiciones y visiones en las recetas del restaurante del barrio. Otros, el viaje –si así nos atrevemos a llamarlo– lo hicieron en cayucos. </p><p>Hoy son los mejores amigos de vuestros hijos en el parque cerca de casa, <strong>el desconocido que os cede el asiento en el metro</strong>, la vecina que mantiene la puerta abierta cuando volvéis por la noche. </p><p>Estas son las personas a las que deberíamos tener miedo <strong>según el señor Abascal</strong>. Estas son las vidas que el PP sugiere rechazar con el Ejército. </p><p>Las crónicas les han puesto una etiqueta que, <strong>cuando no les estigmatiza</strong>, acaba por invisibilizarlos: la de MENAS. Pero, detrás de estas cuatro letras, están las decepciones, las esperanzas y los proyectos de miles de niñas, niños y adolescentes que no podemos ignorar. </p><p>El respeto a los derechos humanos <strong>no es un adorno retórico</strong> que pueda servir de bálsamo para nuestras conciencias: es lo que nos define como sociedades libres y democráticas, es nuestro fundamento. Cada vez que no garantizamos el respeto de los derechos de estas niñas y niños, no sólo les estamos impidiendo un presente y un futuro de dignidad, sino que estamos diciendo que nuestro país no está a la altura, que no es capaz de ser libre y democrático. </p><p>Yo, en cambio, estoy convencida de que España <strong>tiene todos los recursos</strong> para hacer frente a los desafíos que plantea un fenómeno dinámico y estructural como la migración. No es solo una cuestión de obligaciones morales o de derecho internacional, es una oportunidad: la de ser un país plural, cohesionado y rico; modelo antagónico al de quienes quieren a transformarnos en una sociedad que se embrutece utilizando los cuerpos de estos niños y niñas como chivo expiatorio para polarizar la opinión pública. No es admisible hacer política electoral a costa de la infancia.</p><p>Actualmente, en Canarias hay más de 6.000 niñas, niños y adolescentes solos. Se prevé que, antes de otoño, puedan llegar otros tantos. En 2022, la Conferencia Sectorial de Infancia y Adolescencia firmó un acuerdo voluntario para la redistribución de menores entre las distintas Comunidades Autónomas, <strong>una medida necesaria </strong>porque quien llega a las costas de Canarias, quien llega a Ceuta y Melilla, está llegando a España. </p><p>No podemos, por tanto, dejar solos a estos territorios de nuestro país y a sus habitantes en la gestión de una responsabilidad que es de todas nosotras. 6.000 niñas y niños en un territorio con las dimensiones y especificidades de Canarias <strong>llevan al límite la capacidad </strong>de los servicios públicos de las islas, tensionando a la población local y poniendo en riesgo así la garantía de la protección de los derechos de la infancia. </p><p>6.000 niñas y niños en un país con más de 48 millones de habitantes podrían, en cambio, <strong>recibir la atención y el cuidado necesarios. </strong>El convenio que se firmó en 2022 –y que se renovó en 2023– fue votado por unanimidad y preveía criterios compartidos y una financiación por parte del Gobierno central dirigida a las comunidades de acogida. Pero no ha funcionado. </p><p>Según los últimos datos disponibles, en 2023 sólo Aragón, Andalucía y Asturias han cumplido su compromiso y han llevado a cabo (en parte, o totalmente) el traslado de menores. Navarra prevé hacer traslados a finales de este mes. En total, la mayoría de Comunidades Autónomas no han cumplido este acuerdo voluntario y <strong>cerca del 82% de las plazas totales acordadas</strong> y financiadas por el Gobierno Central siguen sin cubrirse.</p><p>Los números no son mejores si miramos a 2022: las CCAA dejaron sin ocupar el 40% de las plazas disponibles. Estos datos nos muestran claramente que la voluntariedad no funciona. Pero los derechos humanos no son una cuestión voluntaria, algo que se puede garantizar un día y del que olvidarse al día siguiente. Y, por lo tanto, es lógico que la acogida tampoco lo sea; que no se deje al azar o a la voluntad, sino que<strong> se prevean mecanismos y financiaciones</strong> adecuadas que la hagan efectiva.</p><p>Y es con este espíritu con el que el Gobierno ha propuesto la modificación del artículo 35 de la ley de extranjería. El objetivo es diseñar <strong>un plan de respuesta </strong>que pueda activar un sistema de acogida vinculante y solidario: en los casos de sobreocupación del 150% de las plazas del sistema de protección disponible, el menor deberá ser trasladado a las CCAA de acogida en el menor tiempo posible y con todas las garantías para que se cumplan sus derechos y que el sistema de los servicios públicos sea sostenible.</p><p>Este plan de respuesta está equipado con <strong>financiación suficiente</strong> y ha sido diseñado sobre la base de los criterios ya aprobados por unanimidad en la conferencia sectorial de 2022. Ha sido propuesto con la convicción de que no podemos dejar a nadie atrás: a ningún territorio y a ningún niño o niña.</p><p><strong>Sira Rego</strong> es ministra de Juventud e Infancia</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 09 Jul 2024 19:55:28 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Sira Rego]]></author>
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      <title><![CDATA[La izquierda que sueña, la izquierda que lucha]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/izquierda-suena-izquierda-lucha_129_1785563.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/b97c3088-2133-4e1a-81d4-216e4cf7e3e0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La izquierda que sueña, la izquierda que lucha"></p><p>Vivimos tiempos atropellados, de un mundo en quiebra consecuencia de un modelo económico que ha supuesto un alto coste para la gente trabajadora y los recursos del planeta. Un tiempo en el que <strong>el capitalismo muta y se reordena para que las élites no pierdan sus privilegios</strong>.</p><p>Las fuerzas reaccionarias marcan las agendas y derriban los grandes consensos forjados después de la Segunda Guerra Mundial. La autodenominada "comunidad internacional" –a la que deberíamos oponer una red de comunidades internacionalistas– ha cerrado los ojos ante<strong> la continua violación de los derechos humanos</strong>, llegando al punto de hacer posible lo que parecía imposible:<strong> el genocidio en directo que Israel está cometiendo</strong> contra el pueblo palestino en Gaza.</p><p>La Europa de los halcones, que en tiempos de los primeros recortes era tan fundamentalista con los mandamientos de su teología económica, ahora <strong>muestra una increíble fascinación por la escalada bélica y armamentística</strong>. Los recursos que no pueden ser invertidos en la reconversión ecológica de nuestro modelo productivo, pueden ser donados a los comerciantes de armas y muerte.</p><p>Incluso en España, donde la movilización popular ha permitido que la coalición progresista continúe gobernando, <strong>las fuerzas reaccionarias penetran en los imaginarios</strong> <strong>generando fantasmas</strong> que operan en el sentido común de la gente, creando miedo, crispación e inseguridad. A esto hay que oponer con fuerza nuestro sueño de una sociedad de iguales. </p><p>Es este el contexto en el que afrontamos nuestro <strong>debate asambleario</strong>, en el que debemos abordar la cuestión de la nueva dirección de<strong> Izquierda Unida</strong>, pero donde, sobre todo, estamos comprometidos a construir y fortalecer <strong>una propuesta concreta para la izquierda anticapitalista</strong>. En estos últimos años, el gobierno de coalición ha tenido el mérito de impulsar medidas que han permitido la construcción de una red de protección para la ciudadanía más afectada. Sabemos que no habría sido posible llevar adelante todas estas medidas sin la presencia de la izquierda transformadora en las instituciones, pero al mismo tiempo somos conscientes de que la solución a los retos que enfrentamos no puede limitarse a medidas de contención.<strong> A la crisis capitalista no se le puede responder con medidas capitalistas</strong>. Afrontamos estos grandes debates sin olvidar otro elemento esencial de los últimos años: la política de alianzas.</p><p>Izquierda Unida deberá contestarse de forma inaplazable, desde la reflexión y la templanza,<strong> qué papel debe jugar en la configuración del campo de la izquierda</strong> política del país.</p><p>Somos las tejedoras, con hilo rojo, violeta, verde y blanco. De ahí venimos. Nuestra fuerza no proviene de las élites que a regañadientes avalan nuestras demandas de cambio, sino de <strong>nuestra presencia en los municipios y en todos los territorios del país</strong>. Es ahí donde nace y se despliega nuestro laboratorio de experiencias exitosas, el que nos acredita como la fuerza capaz de tener un proyecto convincente de país y de vida: porque donde gobernamos, la gente vive mejor. Y es por esto que estamos en las instituciones: no como visitantes ocasionales, sino cómo legítimos habitantes. No necesitamos pedir permiso a quienes hasta ahora se sentían dueños, nuestro poder viene de la mayoría social organizada, porque nosotras somos una fuerza política de la gente trabajadora. No representamos a la clase trabajadora, <strong>somos una facción organizada de la clase trabajadora</strong>.</p><p>Es por ello que nuestros cimientos se sostienen sobre <strong>el trabajo militante </strong>y sobre la diversidad de los territorios, de las federaciones, que representan nuestro proyecto político </p><p>Por eso nuestra principal tarea debe ser la de seguir vertebrando desde abajo, politizando la vida cotidiana. La lucha política debe vibrar con intensidad dentro y fuera de las instituciones. Nuestra presencia en las administraciones, desde los municipios hasta el Gobierno, pasando por parlamentos y gobiernos autonómicos, garantiza que en estos espacios resuenen las razones de la mayoría social, sus necesidades y sus soluciones. Sin embargo, nuestros objetivos no pueden ser delimitados y determinados por los ciclos electorales. <strong>Quizás más que nunca la política sea eso que sucede en las luchas de cada día</strong>: en el barrio donde los servicios públicos se están desmantelando, en un trabajo donde las condiciones laborales son insoportables, defendiendo nuestros territorios o simplemente construyendo espacios comunitarios para disfrutar de la vida.</p><p>Necesitamos unidad, síntesis, pero no tener miedo a las discrepancias políticas:<strong> solo desde la pluralidad y la deliberación podemos generar la inteligencia colectiva necesaria </strong>para reforzarnos. Practiquemos la discusión de ideas en su poder creativo, pero no cedamos al dispositivo malicioso del autoritarismo capitalista: el de la crispación, de la polarización.</p><p>Izquierda Unida puede y debe elaborar un programa de mínimos exigente, sin renunciar a un programa de máximos que alumbre un mundo nuevo. Nos lo han enseñado la lucha de clases y el feminismo: <strong>a desear y pelear</strong>. Nos han enseñado que cada cuerpo y cada territorio cuentan, que el poder de las que nada tienen nace de todas y se ejerce en comunidad para cambiar las cosas. Que más allá de las lógicas masculinas y de los amos que se apoderan de los espacios públicos y privados, existe otra forma de mirar y tejer el mundo: desde la rebeldía de la empatía. Tenemos la ambición de cambiar las reglas del juego que nos encorsetan.</p><p>Tenemos la responsabilidad histórica y política de no dejarnos aplastar por quienes nos dicen que no hay alternativas. Debemos imaginar lo imposible con creativa irreverencia, convertirlo en posible con alegría valiente y avanzar con tenacidad cooperativa para finalmente hacerlo brotar como algo real. ¿Por dónde empezar? Hacer de Izquierda Unida la casa de todas las luchadoras y luchadores: nunca refugio en el que esconderse, más bien <strong>un hogar desde el que partir </strong>y al que regresar para tener la fuerza de salir a luchar por la justicia calle por calle y barrio por barrio.</p><p>Vamos a iniciar una nueva etapa para reforzar la Izquierda Unida de todas y todos: de toda la militancia y de todos los territorios,<strong> desde los principios republicanos de federalidad y fraternidad</strong>. </p><p>¡Arriba las que luchan!</p><p>________________________</p><p><em><strong>Sira Rego </strong></em><em>es ministra de Juventud e Infancia en el Gobierno de España y candidata a liderar Izquierda Unida.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 07 May 2024 18:56:23 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Sira Rego]]></author>
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      <media:title><![CDATA[La izquierda que sueña, la izquierda que lucha]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Izquierda,Candidaturas políticas,La invasión de Gaza]]></media:keywords>
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