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    <title><![CDATA[infoLibre - Estella Acosta]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/autores/estella-acosta/]]></link>
    <description><![CDATA[infoLibre - Estella Acosta]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright infoLibre]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Sin unidad no me representan]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/unidad-no-representan_129_2146769.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/d609648b-a0b8-40f3-b628-daa4835eea38_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Sin unidad no me representan"></p><p>¿Alguien duda de la necesidad de unidad de la izquierda? Faltaría clarificar de qué izquierda hablamos, pero no quisiera adjetivar ni colocar la opción “a la izquierda del…” porque seguramente <strong>alguien no se reconoce en la denominación</strong>. Así somos. </p><p>Estamos leyendo artículos y opiniones todos los días, con largas fundamentaciones, donde lo más obvio es la respuesta a la ultraderecha, pero donde <strong>asistimos a multitud de razones desde todos los derechos, conquistas, democracia, igualdades</strong>, etc. que se pueden perder. Excelentes y completísimas razones económicas, sociales, culturales, presentes y futuras por las cuales sería terrible no poder reeditar el gobierno de coalición. Se podría editar un programa electoral o varias plataformas reivindicativas con todos los elementos aportados en esos textos. </p><p>Me pregunto <strong>si tienen alguna resonancia en quienes tienen que actuar</strong> para que esa unidad sea una realidad. Si los lee la gente que tiene que votar pero que está alejada de la vida política, que no realiza un seguimiento de las posiciones de los grupos minoritarios ni se entera de las <strong>rencillas</strong>, más o menos enconadas, que sufrimos a menudo quienes permanecemos en el hastío de soportar unas posturas encontradas sólo por la necesidad, precisamente, de diferenciarse.</p><p>Ya no aguanto las polémicas que llegan al insulto en los comentarios en los medios digitales (y eso que no tengo “redes”), es doloroso presenciar <strong>absurdas críticas</strong> que de tan radicales sobrepasan lo razonable, como si fuera necesaria una acérrima defensa de una u otra opción defenestrando la otra, al estilo de lo que se oye en boca del <strong>PP </strong>o de <strong>Vox </strong>contra el Gobierno. <strong>¿Algunas de esas personas creen innecesaria la unidad? </strong>¿Es imprescindible personalizar los aciertos o los errores, elogiando a unas personas o insultado a otras? Me refiero a aquello que se expresa públicamente, porque por pena o por indignación podemos soltar barbaridades entre gente de confianza.</p><p>No se admite ni la más mínima reflexión crítica, aunque se exprese como la pena de ver cómo se equivocan, cuando desearíamos que nadie cometiese errores. <strong>¿Para qué sirven algunas posturas muy radicales si se quedan para regocijo de una minoría?</strong> ¿No está suficientemente demostrado que el sistema electoral penaliza la división? ¿Ha quedado claro que gente muy valiosa pero desconocida no es suficiente, sigue ganando la prioridad de disputar puesto a puesto en repartos que nunca satisfacen a todo el mundo? Hay algunas <strong>claves </strong>que ya son muy evidentes, al menos para quienes no nos encuadramos ni llevamos mochilas sectarias, que ni siquiera son por grandes diferencias ideológicas. </p><p>Es una desgracia que los grupos políticos de izquierda se muevan por <strong>tacticismos electorales</strong>, porque generan la duda sobre la <strong>ausencia de proyecto estratégico</strong>, no se consolidan y tienden a desaparecer del panorama político en el momento en que no aciertan con la consigna o con el liderazgo. </p><p>Lo peor es el <strong>alejamiento </strong>de la gente que tiene que votarles, que ocurre también con analistas de los que están pidiendo la unidad. Ojalá escuchen quienes tienen que decidir, porque el conjunto de votantes no creo que accedan a tan exquisitos comentarios. Me parece que el presidente ha iniciado una senda oportuna <strong>apelando al modelo de sociedad</strong>, la defensa de lo público, pero habrá que acercar mucho más a la ciudadanía a sus problemas reales, concretos, que se sufren todos los días.</p><p>La complicidad de una gran mayoría de los medios de comunicación es <strong>muy difícil de neutralizar</strong>, sus mensajes calan mucho más y precisamente no favorecen la unidad de la izquierda. Es cómodo buscar la culpa en las campañas en contra, que, aunque han tenido efecto, no son el<strong> 100% del abandono de la confianza en algunas organizaciones de izquierda</strong>. Es imposible competir con el poder solo con las redes, se ha perdido la participación presencial que crea vínculos más sólidos que un clic. Nadie puede negar el papel de las redes sociales, pero <strong>las opciones frente al poder económico de la derecha son escasas</strong>. </p><p>Otro hándicap difícil de solventar han sido los hiperliderazgos, aunque me temo que quienes lo critican van a caer en lo mismo, porque estamos ante unas <strong>relaciones sociales individualistas e incluso narcisistas</strong> y cuando se reclaman primarias la pugna no va de diferencias estratégicas. Aun en esa perspectiva, lo más perjudicial es no ser capaces o no tener la generosidad de sopesar quién o qué agrupación tiene más opciones en cada circunscripción electoral. </p><p>¿Todavía existen personajes que piensan en el cuanto peor mejor? <strong>¿Piensan en poder gobernar sin el PSOE?</strong> ¿Es de sentido común aislarse por mantener posturas radicales o puras, a riesgo de quedarse fuera de los parlamentos? La <strong>atomización de la izquierda </strong>genera gobiernos de derecha y ante los peligros actuales para la democracia, la <strong>justicia social y los derechos humanos</strong>, es condenable permitirse divisiones estériles. </p><p>Sin un proyecto que produzca una mínima ilusión de <strong>sostenimiento de los valores de la izquierda</strong>, con unos ejes claves que son ampliamente compartidos: la defensa de lo público, la redistribución económica, el respeto de los derechos humanos, la defensa de los derechos sociales y laborales, las medidas contra el cambio climático o la lucha contra la violencia de género, el <strong>reconocimiento de las diversidades culturales sin abandonar los principios democráticos</strong>, el respeto de las diferencias sexuales, sin postergar necesidades humanas como la vivienda o las condiciones laborales dignas…</p><p>¿No es posible aparcar las diferencias para construir un futuro sin autoritarismos, ni negacionismos, ni machismos? Acordar las <strong>prioridades para la mayoría de la ciudadanía</strong>, para el futuro del país y de Europa, para no perder derechos ni generar desigualdades, sería <strong>hacerse responsables colectivamente</strong>. Así se podría pedir compromiso al electorado, de lo contrario vendrán tiempos nefastos, con una parte de <strong>responsabilidad de las fuerzas de izquierda</strong>. </p><p>Sin un proyecto para el bien común, el llamamiento al voto útil no funciona, <strong>sin realismo para sopesar dónde funciona mejor una u otra organización</strong>, sin generosidad para pensar más en la ciudadanía, dejando los intereses personales aparcados, sin generar conciencia responsable <strong>sin demagogias</strong>, no se construye una alternativa creíble.</p><p>Ahora los tiempos y el contexto aprietan, no se puede pensar en crear un partido, pero existen fórmulas válidas para concurrir unidos a las elecciones que quedan. No obstante, <strong>el desbarajuste también es el resultado de la ausencia de estrategia organizativa</strong> o de los errores de los modelos ensayados. Confluyendo con las diferencias en las valoraciones en temas cruciales, la diversidad en el papel a jugar en un gobierno progresista, la atomización es una muerte anunciada. A pesar de todo, desde la alta complejidad de la situación política hasta los múltiples obstáculos reales o inventados, no es nada fácil crear una alternativa. El reconocimiento de la dificultad debería ser un acicate para la <strong>búsqueda humilde de una confluencia electoral</strong>, que represente a toda la ciudadanía que, siendo progresista, no votaría al PSOE. Esa ciudadanía es más numerosa y más heterogénea que los actuales militantes de las formaciones minoritarias existentes.</p><p>Esperemos que las personas que están trabajando para la unidad tengan la claridad y los <strong>apoyos necesarios</strong> para crear un proyecto válido capaz de parar la influencia del populismo ultra. Sin dejar de reflexionar sobre la opción de votar al PSOE para el Senado. Los mejores deseos de éxito, que nos jugamos el <strong>futuro democrático</strong>, la justicia social y los derechos humanos, en tiempos en que hay <strong>cierta política que admira a Trump o a Milei</strong>.</p><p><strong>___________________</strong></p><p><strong>Estella </strong><em><strong>Acosta</strong></em><em> es orientadora y profesora asociada de la UAM, jubilada.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 18 Feb 2026 05:01:45 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Estella Acosta]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Sin unidad no me representan]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Izquierda,Política]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[¿De qué democracia y de qué educación hablamos?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/democracia-educacion-hablamos_129_2105786.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/d609648b-a0b8-40f3-b628-daa4835eea38_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿De qué democracia y de qué educación hablamos?"></p><p>Cuando se plantean debates sobre la relación entre democracia y educación, se pueden escuchar referencias a la educación <strong>para</strong> la democracia, <strong>en</strong> democracia, educación democrática, inclusiva, equitativa, <strong>con o para</strong> la justicia social y un largo etcétera, con toda normalidad con opiniones de todo tipo, porque todo el mundo habla sobre educación.</p><p>Muchas personas vivimos en dictaduras desde la escuela primaria, de distinto calibre represor, con distintas pretensiones o representando distintos intereses. En Argentina, por ejemplo, desde el golpe de Estado de 1955 hasta unos pocos meses del 73 estuvo siempre proscripto el peronismo, unas veces con alguna medida menos represiva pero no existiendo como candidatura. En 1976, 30.000 desaparecidos mediante, el exilio fue la única opción después de la dictadura más sanguinaria del cono sur. Aunque lo he vivido, lo expreso casi de forma abstracta porque en la actualidad, <strong>la preocupación por el mantenimiento de la democracia </strong>se ha convertido en una vivencia demasiado generalizada, en sociedades que llevan muchos años sin autoritarismos, además de las que llevan escasas temporadas democráticas. Afortunadamente aquí,  al menos desde 1978, tenemos un desarrollo democrático, pero estamos sintiéndolo en peligro.</p><p>Por eso, el <strong>Observatorio Euromediterráneo de Democracia y Espacio Público de la Universidad Rey Juan Carlos y la Asociación Isegoría</strong> organizan una mesa redonda sobre la relación entre <strong>democracia y educación, interrogando sobre qué democracia y qué educación. </strong>Contamos con unas personas con niveles académicos y experiencias directas como <strong>Fernando Oliván López</strong>, director del Observatorio, experto en Derechos Humanos que contribuyó a la creación de la Corte Penal Internacional, <strong>Rafael Feito Alonso</strong> catedrático de sociología de la Universidad Complutense de Madrid con un amplia experiencia investigadora en sociología de la educación y participante en la ejecutiva de la Federación de padres y madres Giner de los Ríos, acompañados por <strong>José Beltrán LLavador</strong>, profesor jubilado del Departamento de Sociología y Antropología social en la Universidad de Valencia, destacando que es patrono de la Fundación Educativa y Asistencial Cives, que trabaja por la consecución de una ciudadanía plena en un Estado social y democrático de derecho.</p><p>Es habitual, en diferentes espacios y con distintas entidades, que se acabe otorgando las responsabilidades o reclamando la dedicación, a la educación. Ante cualquier problema que preocupa:…<em>es cuestión de educación…el sistema educativo no dedica tiempos a la educación en valores… hay que incluir en los programas el tema…sin educación no se producen avances… etc….etc</em>. Cuestiones que se debatieron, no siempre con éxito en la divulgación, <strong>cuando el PP eliminó Educación para la ciudadanía.</strong></p><p>Pocas veces se considera educación la que se recibe en la familia, lo que aprendemos o la conciencia que adquirimos con los medios de comunicación, internet, las redes, los grupos en los que participamos. Si de todo tiene que hacerse cargo la escuela, resulta altamente ineficaz, por el tiempo que están en ella, por la abundancia de temáticas de las asignaturas tradicionales, por lo atractivos que resultan el resto de medios que tienen influencia sobre la infancia y la juventud. Por <strong>los enfrentamiento partidistas que han lastrado las enseñanzas,</strong> con la ausencia tan clara de contenidos, de educación democrática, sin un tratamiento serio y comprometido de la dictadura franquista</p><p>Desde hace 9 años <strong>la Asociación Isegoría</strong> se dedica a temas sociales, políticos, económicos, al arte y la cultura, que podéis ver en la web. En este caso, toca dedicar unas horas a <strong>esa interrelación entre democracia y educación</strong>, al menos para enfocar los ejes que ya trabajamos en el ciclo <strong>Las claves de la educación y la formación </strong>en 2023<strong> que culminó con la investigación sobre segregación escolar en la Comunidad de Madrid. </strong>Por otro lado, ampliando<strong> </strong>la relación de diferentes cuestiones significativas con la  democracia: democracia económica, tecnología y democracia, que trataremos en próximos encuentros. Siempre dejando tiempo para la participación de las personas asistentes, ya que Isegoría significa igualdad en el uso de la palabra, esta vez empezamos más temprano.</p><p>Por eso esta vez, será <strong>a las 18 horas el 3 de diciembre en el salón de actos del edificio de la URJC  de la calle Quintana 31 en Madrid: DEMOCRACIA Y EDUCACIÓN: ¿Qué democracia? ¿Qué educación</strong>? Esperando sea de interés para mucha gente al igual que para los miembros de esta asociación independiente, de reflexión crítica, de fundamentaciones, debates, información y formación, sociopolítica, económica, de arte y cultura, que refleja sus actividades en <strong>https://www.asociacionisegoria.com/</strong></p><p><strong>___________________</strong></p><p><strong>Estella </strong><em><strong>Acosta</strong></em><em> es orientadora y profesora asociada de la UAM, jubilada.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 30 Nov 2025 05:01:05 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Estella Acosta]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Democracia,Política]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Día Internacional del Cuidado y el Apoyo, un reconocimiento invisible]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/29-octubre-dia-internacional-ciudadano-apoyo-reconocimiento-visible_129_2086519.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/d609648b-a0b8-40f3-b628-daa4835eea38_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Día Internacional del Ciudadano y el Apoyo, un reconocimiento invisible"></p><p><em>En julio de 2023, Ana Jiménez de la Hoz, Embajadora de España ante las Naciones Unidas, se dirigió a la Asamblea General con una petición en nombre de Alemania, Argentina, Chile, Colombia, Filipinas, Reino Unido, Túnez y España. Agradeciendo la colaboración de la ONU Mujeres, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y el Alto Comisionado de Derechos Humanos, solicitaba el reconocimiento del día 29 de octubre como Día Internacional de los Cuidados y el Apoyo.</em></p><p>Aunque parece tema de los servicios sociales o de las asociaciones sin ánimo de lucro, ahora ya se habla de <strong>economía de los cuidados</strong>, sobre la base del cálculo de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) que atribuye al sector <strong>el 9% del PIB mundial</strong> si se contabiliza con el salario mínimo. Por otra parte, ya existe una resolución de junio de 2024 donde se fijan claves y principios, aunque ya se había incluido <strong>el trabajo de cuidados, remunerado o no</strong>, en las disposiciones sobre empleos domésticos y en el trabajo decente en el sector. En la proclamación de este día internacional las Naciones Unidad apunta:</p><p>“Objetivo: Reconocer, reducir, valorar y redistribuir el trabajo de cuidados, <strong>promover la inversión en la economía del cuidado</strong> y crear sistemas de cuidado más sólidos, resilientes e inclusivos. </p><p>Motivación: Abordar las desigualdades de género en el mercado laboral y en los hogares, <strong>garantizar el trabajo decente para los cuidadores </strong>y reconocer la importancia vital de este trabajo para la sostenibilidad social y económica”.</p><p>Ya no es un asunto privado, familiar, sino que se ha convertido en <strong>un punto central de las políticas públicas, una cuestión de carácter social</strong>, una preocupación por el trabajo de cuidados en sus dos modalidades, como remunerado y no remunerado, una clave de las reivindicaciones feministas, pero también una fuente de beneficios para muchas empresas de un sector en crecimiento. </p><p>Siguiendo a M. A. Durán podemos señalar que existen <strong>cuatro modos de “producir” cuidados</strong>: 1) las empresas que contratan plantilla y operan en el mercado capitalista habitual; 2) el Estado, a través de todas las Administraciones públicas, que prestan servicios de cuidado con múltiples fórmulas; 3) las ONG o asociaciones del tercer sector, y 4) la primera fuente de prestación del trabajo de cuidados: la familia y, en particular, las mujeres.</p><p>Desde hace muchos años, la OIT ha reclamado la aplicación de los <strong>principios del trabajo decente al sector de los cuidados,</strong> en condiciones de trabajo, salarios, seguridad social, y específicamente reconociendo como trabajo las tareas de cuidado, aunque no sea remunerado. El aspecto afectivo, la ética individual, ha dejado de ser la esencia, se ha transformado en un trabajo con connotaciones sociales, responsabilidades compartidas entre el Estado y las familias, <strong>un derecho universal de los seres humanos</strong>.</p><p>El desarrollo de la economía y la sociología feministas ha significado un <strong>salto cualitativo en el conocimiento de una práctica social tan relevante </strong>y a partir de estudios teóricos y empíricos se produce un reconocimiento de su importancia, también desde la filosofía. En nuestro país, Victoria Camps en <em>Tiempo de cuidados</em> realiza un análisis exhaustivo, sobre todo desde la ética: “si queremos que el cuidado se convierta en un valor públicamente reconocido y un deber equitativamente repartido: <strong>cuál puede ser su encaje en el derecho</strong>”.<em> </em>Porque el cambio de paradigma significaría ponerlo en el centro de las relaciones humanas. Por eso: “Las relaciones de cuidado no deben ser relaciones contractuales ni mercantiles exclusivamente”.  </p><p>Además, se conecta no sólo con la superación de las desigualdades de género, que es una motivación radical por su incidencia en el mundo laboral y familiar, sino con la <strong>democracia</strong>. En la medida en que se trata de un derecho, que responde a necesidades de los seres humanos, las políticas públicas deben ir acompañadas de la posibilidad de participación de las personas que en algún momento de sus vidas van a necesitar ser cuidadas. No es una cuestión excepcional de quienes necesitan asistencia en un momento determinado, sino que <strong>todos los seres humanos necesitamos ser cuidados</strong> en la infancia, ante múltiples formas de disminución de capacidades o de autonomía, en la vejez o en la enfermedad. La dependencia es un rasgo constitutivo del ser humano.</p><p>Aparece como principio democrático la responsabilidad de las instituciones, la obligación de control de los servicios prestados (sabemos lo que ocurrió con las residencias), sobre todo en la medida en que <strong>la privatización y la mercantilización hacen estragos</strong> entre las personas más vulnerables. El auge del <em>senior marketing</em>, la <em>Silver Economy, </em>es cada vez más evidente en la publicidad, los productos de las nuevas tecnologías, el tiempo libre. </p><p>Otra mujer, Joan Tronto, en distintos ensayos pone el cuidado en el centro de la vida humana y desarrolla la relación con la democracia. Partiendo de la base del cuidado como necesidad humana infravalorada, <strong>mientras no seamos capaces de reconocer que somos “receptores de cuidado</strong>” en varios momentos de nuestras vidas, el valor público del cuidado no se convierte en un derecho. Si suponemos que todo el mundo tiene derecho a recibir asistencia y tiene el derecho de cuidar, en democracia deberíamos tener “<strong>derecho a participar en el proceso público</strong> por el cual se formulan juicios sobre el modo en que la sociedad debería asegurar esas dos premisas” (<em>Democracia y cuidados,</em> 2024).</p><p>El reconocimiento implica que <strong>toda la sociedad está involucrada en los cuidados</strong>, con la salvedad de que también puede existir el derecho a no cuidar. Aunque, quizás, las advertencias más frecuentes provienen de considerar las necesidades y los deseos de las personas cuidadas, su diversidad, con la preocupación sobre las relaciones de jerarquía que pueden desarrollarse en los vínculos asistenciales y las desigualdades sociales que la democracia tiene la obligación de compensar, porque el cuidado democrático tiene que ser <strong>inclusivo e igualitario</strong>. </p><p>Puede ser que haya que <strong>redefinir la democracia</strong>, reflexionar sobre el papel de la familia que ya no es suficiente, caracterizar las instituciones dedicadas al cuidado para garantizar los derechos, preguntarnos si el mercado puede cuidar, analizar las responsabilidades sesgadas por el sexismo, la cara oculta del cuidado como “protección” siempre del lado patriarcal que suele incluir sumisión e incluso violencia. Visibilizar cómo <strong>lo personal, lo individual, atenta contra la responsabilidad social, el bien común</strong>, que en el fondo es el sustento del cuidado y de la democracia.</p><p><strong>El sesgo sexista resulta evidente </strong>y merece un tratamiento en profundidad por las múltiples razones que contribuyen a la reproducción de los roles femenino y masculino en las prácticas de cuidado. No obstante, lo que ahora se llama interseccionalidad, en particular con la clase social o la etnia, adquiere dimensiones espectaculares cuando se trata del papel de la mujer. Por el <strong>componente socioeconómico</strong>, que genera desigualdades con muy difíciles soluciones o cambios, y por los rasgos culturales que se transforman en formas de vida, de relaciones, hábitos adquiridos desde la infancia, o pesadas cargas religiosas. Los hombres protegen, las mujeres consuelan, ellos proveen, ellas cuidan, por extensión de la biología, la cultura se ha encargado de transformar en “naturales” los roles de género. </p><p>Desde el neolítico, la división sexual del trabajo se ha construido y reconstruido sobre la base de la división entre lo público y lo privado. El amor es trabajo no pagado que impide la emancipación de las mujeres, sobre todo, sin estudios, sin independencia económica. Parecen situaciones superadas (tal vez para las profesionales de estas épocas) pero queda mucho por hacer, en algunas culturas hay un abismo todavía. Y con respecto a los cuidados funcionan los mecanismos propios de <strong>la culpa,</strong> porque se ha inculcado a las<strong> mujeres desde pequeñas la obligación de cuidar</strong>. En lo objetivo y en lo subjetivo, el cuidado sigue estando asociado a las tareas de las mujeres, de ahí la relevancia de llevar el tema al ámbito de lo social, de los derechos, del bien común, huyendo de lo personal (privado, familiar) para situarnos en las necesidades y los deseos de todos los seres humanos. </p><p>Los cuidados tienen que formar parte de las conquistas democráticas, de las responsabilidades compartidas, <strong>de la justicia social</strong>. Las políticas públicas tendrán que adaptarse, sin los asistencialismos que cronifican las dependencias, sin la uniformidad que produce desigualdades, con principios y normas que persigan la calidad, la atención integral a las personas que lo necesiten, que deje de ser invisible.</p><p>En los principios rectores de la OIT<em>: </em>“El Estado asume la responsabilidad principal de la provisión, la financiación y la regulación de los cuidados, y vela por que se apliquen los más altos estándares en materia de calidad, seguridad y salud a los trabajadores y los destinatarios del cuidado. Ello incluye<strong> asignar los recursos necesarios y adoptar y mantener al día un marco regulatorio</strong> y de políticas sólido”. </p><p>_____________________</p><p><em><strong>Estella Acosta</strong></em><em> es orientadora y profesora asociada de la UAM, jubilada.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 29 Oct 2025 05:01:37 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Estella Acosta]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Día Internacional del Cuidado y el Apoyo, un reconocimiento invisible]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Política,Democracia,Mujeres,Servicios sociales,Economía,PIB]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ni culpables ni invisibles]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/culpables-invisibles_129_2066805.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/d609648b-a0b8-40f3-b628-daa4835eea38_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ni culpables ni invisibles"></p><p>Escribir algo sobre <strong>las personas mayores</strong> para el 1 de octubre no por habitual deja de ser relevante, en la medida en que <strong>se intenta el enfrentamiento generacional</strong>, un día tras otro. Empezamos a indignarnos con quienes caen en esa falsa disyuntiva que penaliza a quienes cobramos una pensión que nos permite vivir, una situación falsamente generalizada que no se corresponde con la realidad. Por principio, una gran mayoría no cobra la pensión máxima (3.200 brutos con descuentos de hasta del 37%) y la media se sitúa en 1.400 euros, por lo cual muchísima gente no llega al salario mínimo interprofesional, y peor si se trata de no contributivas (pensión media 547euros). [1]</p><p>Quien acepta reforzar ese discurso de jóvenes contra mayores, si se lo cree es pura ingenuidad o, de lo contrario, es <strong>lo que necesitan las entidades financieras para que se contraten planes privados</strong>. El ataque al sistema público de pensiones ni es gratuito ni es de hoy. Viene de lejos con ataques más o menos creíbles, pero siempre con la misma intención de socavar la sostenibilidad o exagerar lo bien que se vive con la jubilación.</p><p>El problema de raíz es el mercado, el debilitamiento del Estado, una fiscalidad enemiga de la justicia social, la especulación inmobiliaria, los bajos salarios. <strong>La juventud está sufriendo las consecuencias del capitalismo más salvaje de los últimos tiempos </strong>y hay quien encuentra más fácil culpar a las personas mayores (o a la inmigración). Con el agravante de debilitar los derechos humanos de las personas que han dejado de “producir”, que viven más porque las sociedades son más longevas como un triunfo de la humanidad. <strong>Como si la pensión fuera caridad y no un derecho</strong> afianzado con nuestras cotizaciones, apoyado por impuestos, una conquista de la clase trabajadora, un modelo de solidaridad de carácter colectivo, público, que se aleja del sálvese quien pueda que condena a la gente con menos recursos. </p><p>Incluso con la pensión máxima, si hay que pagar un alquiler, las personas mayores se encuentran en igualdad de condiciones que cualquier persona joven con un sueldo similar. Muchas veces tienen que ayudar a sus descendientes, a veces su pareja tiene una pensión mísera. A pesar de que una gran cantidad empezaron a trabajar antes de los 14 años; pensar que la edad de 16 años para poder trabajar se selló por ley en 1980, cuando los diez millones actuales tenían más de 20 años. </p><p>Esas personas cotizaron alrededor de 40 años, no pudieron estudiar y procuraron que sus hijos e hijas lo hicieran.</p><p>La obligatoriedad de escolarización hasta los 14 años (la EGB) es de la ley de 1970 y no se cumplió hasta la década de los ochenta, imaginaros qué trabajos realizaba una gran mayoría. Por eso, en estos momentos parece pertinente visibilizar los niveles de estudios de las personas mayores, sabiendo que no estudiaron porque no podían, y que sus trabajos han sido de muchas horas, a veces a la intemperie, otras por turnos, y encima lucharon por la democracia con riesgos evidentes. Tal vez, sería pertinente insistir en que <strong>los derechos se defienden</strong>, y pueden desaparecer sin una defensa colectiva. <a href="//about:blank" target="_blank">[2]</a></p><p>Hagamos un repaso con cifras redondas para facilitar la lectura. De las 9.700.000 personas mayores de 65 años (2023), tienen pensión de jubilación entre 6.000.000 y 6.700.000 con diferentes situaciones (alrededor del 66%). Sus niveles de estudios demuestran con claridad las desigualdades sociales que sufrieron, la escasez que soportaron incluso en la alimentación, sobre todo los de mayor edad que vivieron la guerra y la hambruna posterior. Por supuesto, agravado para las mujeres. Veamos los niveles de estudios con el Censo de 2023:</p><p>Desde el 38,9% que tienen solamente primaria o menos hasta el 30,6% que consiguieron el equivalente a la EGB (que la mayoría no cursó con la ley del 70) que en determinadas zonas era bastante deficitaria. Los más jóvenes (entre 65 y 69 años en 2023) nacieron entre 1956 y 1960, por lo cual cursaron una primaria hasta los 10 años y unos pocos habrán continuado en condiciones penosas para completar un bachillerato de bajísimo nivel primero y todavía menos el llamado bachillerato superior. Imaginaros las condiciones de vida en la infancia de quienes nacieron antes, cumpliendo 10 años en 1946, 1947 o 1948, y no se puede ni imaginar si tenían esa edad entre el 36 y el 39. Si ahora cumplen entre 85 y 89 años, <strong>un 68,5% cursaron sólo primaria o menos</strong>. Puede que, en alguna gran ciudad, hayan recibido unas enseñanzas de mayor nivel o hayan podido estudiar un tiempo más. </p><p>Estamos hablando de un <strong>69,5% de personas mayores de 65 años, en España 2023, que no tienen ni la E.S.O. Un reducido grupo del 30,5% ha superado ese nivel. </strong></p><p>Por lo cual, es útil reproducir unas palabras en un Blog reciente:</p><p><em>“Soy un boomer y cobro una pensión digna, y no pido perdón por ello. Tampoco acepto que nos usen como chivo expiatorio para ocultar la responsabilidad de quienes concentran privilegios. Mis nietos no necesitan que les retribuyan a cargo de mi pensión: necesitan salarios dignos, vivienda asequible, estabilidad laboral y un futuro en el que puedan confiar. Y deben saber que eso no se lo dará, ni en Francia, ni en España, ni en Europa, la extrema derecha.” (Quim González Muntadas, Blog, septiembre 2025)</em></p><p><strong>Partimos de unos discursos donde siempre se culpa al más débil</strong>. En lugar de identificar a las grandes empresas que evaden impuestos con subterfugios legales, otras que se niegan a reducir la jornada para acumular beneficios indecentes, cuando deberían invertir en procesos y tecnología para que la organización del trabajo generara mayor productividad. Y no nos olvidemos del mantra del absentismo, cuando están aumentando los accidentes laborales por los ritmos o las horas de trabajo. </p><p><strong>Si la gente joven no va a tener suficientes años de cotización será por los contratos temporales, las medias jornadas obligadas, las extras no pagadas, el abuso de los períodos de prácticas y los bajos salarios</strong>. La derecha sigue negándose a subir el mínimo interprofesional, a reducir la jornada, al control horario, etc. Hay sectores donde es posible cualquier barbaridad de jornadas, horarios, descansos, saltándose los convenios y en algunos casos con un convenio que rebela la poca potencia de la fuerza de trabajo para conseguir reivindicaciones. Esos son los más débiles que necesitan de las leyes para tener unas condiciones dignas, o convenios sectoriales estatales que les protejan. </p><p><strong>Con la edad de jubilación ocurre otra cosa</strong>: debería diferenciarse por tipos de trabajo, la voluntariedad para continuar ya existe, pero en algunas actividades deberían poder jubilarse antes (en el diálogo social ya están en ello). La uniformidad ya es una situación del pasado, en todos los sentidos. <strong>Ni la jubilación ni el envejecimiento son homogéneos</strong> y la diversidad es un valor a tener en cuenta basado en la realidad. No se trata de diferenciaciones forzadas ni de consideraciones minoritarias, <strong>es necesario un análisis objetivo de las discrepancias reales</strong> entre unas vidas laborales y otras, entre unas condiciones de trabajo penosas y otras más dignas. </p><p>La situación de las mujeres va evolucionando, pero todavía son necesarios aumentos importantes <strong>para superar la brecha de género y abandonar los riesgos de pobreza</strong>, que deberán ir acompañados de otras mejoras en ayudas, servicios sociales o dependencia. Las pensiones de viudedad son una vía directa a la pobreza severa, la media no supera los 900 euros. Unas políticas públicas apropiadas contribuyen a compensar las desigualdades. En el fondo, las desigualdades o las discriminaciones, sean a jóvenes, a mujeres, a inmigrantes o a personas mayores tienen que ser la diana de esas políticas públicas para <strong>defender la justicia social, que garantice la cohesión que necesitan las sociedades democráticas. </strong></p><p>Unas palabras de Victoria Camps (2025)<a href="//about:blank" target="_blank">[3]</a> revelan con claridad el trasfondo de la cuestión de la pérdida de objetivos y valores colectivos imprescindibles para el desarrollo humano (económico, social, cultural, etc.)</p><p><em>“La libertad individual deviene puro egoísmo, mientras que la equidad no está orientando de forma clara y evidente las respuestas a los desafíos que presentan los grandes problemas de nuestro tiempo”</em></p><p><em>“… ese momento reflexivo ha desaparecido de las mentes de los individuos que, inmersos en el consumismo y programados por la publicidad, identifican la facultad de ser libre con la satisfacción inmediata de cualquier deseo”.</em></p><p>Reiterando aquello que deberían aplicar quienes han entrado en la seducción de las generalizaciones, que tienden a <strong>olvidar a los seres humanos concretos.</strong> Las personas mayores somos muy heterogéneas, la juventud tampoco es uniforme, las desigualdades y las discriminaciones campan a sus anchas en nuestras sociedades. Enfrentar generaciones es una trampa que favorece <strong>la desconfianza en el sistema público de pensiones y promueve el sálvese quien pueda de la privatización</strong>. Se dirige hacia la falta de confianza en el diálogo social (que hasta ahora ha sido efectivo para conservar el sistema), promoviendo el individualismo contrario a la solidaridad intergeneracional, que es la clave del desarrollo de la humanidad. Negando las luchas de la clase trabajadora por los derechos laborales, sociales y humanos, olvidando que <strong>sin justicia social la democracia no es posible.</strong></p><p>Finalizamos sintetizando la advertencia de Daniel Innerarity: <strong>la sociedad es compleja, la democracia es compleja, desconfiemos de quienes plantean análisis de buenos y malos y venden recetas simples para solucionar los problemas.</strong></p><p><em>[1] Federación de Pensionistas, Fundación 1º de Mayo y Confederación Sindical de CCOO (2025): Observatorio social de las personas mayores 2024</em></p><p><em> [2] Artal, R.M: elDiario.es – 20/09/205 </em></p><p><em> [3] Camps, V (2025): La sociedad de la desconfianza. Arpa. Barcelona.</em></p><p><em>_________________________</em></p><p><em><strong>Estella Acosta</strong></em><em> es orientadora y profesora asociada de la UAM, jubilada.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 23 Sep 2025 04:00:31 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Estella Acosta]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Ni culpables ni invisibles]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ancianos,Empleo juvenil,Pensiones,Pensionistas,Economía]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Los primeros escalones de la corrupción]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/primeros-escalones-corrupcion_129_2041807.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/991da442-3390-4c3f-9e98-74f6a1f06ebc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los primeros escalones de la corrupción"></p><p>Es tan exagerada la atención dedicada a las diversas corrupciones que, aunque parece del todo inadecuado basar la acción política en el <em>“y tú más”,</em> resulta relevante analizar un poco más el fenómeno. Ya se ha dicho que es una <strong>herencia del franquismo</strong> que tuvo todas las posibles, inventando múltiples fórmulas de enriquecimiento para sus dirigentes. Al menos hasta los noventa, subsistía a escala minorista y nadie duda que perdura como una plaga muy difícil de erradicar. </p><p>Puedo atestiguar la existencia de <strong>los primeros escalones de la corrupción</strong>, que seguían vivos hacia la segunda mitad de los ochenta. Las empresas de la construcción, que parecen uno de los focos más poderosos, ofrecían favores personales a cualquiera que tuviera que gestionar alguna reforma, actualización o una obra nueva en edificios de las administraciones públicas. Sobraba mucha comida en las cocinas de los comedores de algunas entidades (y se lo llevaban las personas empleadas que antes cobraban sueldos muy bajos). Mejorados de forma notable los salarios, se decide donar esa comida sobrante a una entidad que atiende a personas pobres, y ya no sobra ni la mitad. Una <strong>sustitución de derechos laborales por limosnas fraudulentas</strong>, que en ciertas entidades se convertía en dar peor comida a las personas atendidas, si los beneficios eran para enriquecimiento de gente con poder. Es sabido lo que pasaba en los centros penitenciarios, con el encarcelamiento de quienes habían perdido la guerra: estaba justificado no alimentarles bien y alguien se beneficiaba.</p><p>Otros primeros escalones parecían impensables. Una prestigiosa librería especializada ofrece, sin cortarse, no poner el descuento del 15% en la factura y el vendedor de libros que visita el centro quiere regalar libros para la familia de quien le permite promocionar sus ventas. En otra zona y otro centro, <strong>la empresa del catering</strong> que tiene que renovar el contrato, en lugar de poner el personal que se le solicita <strong>ofrece dinero</strong> a la asociación de padres y madres a través de sus representantes en el Consejo Escolar. </p><p>Por otro lado, hacia finales de los ochenta, un alcalde ha comprado los terrenos rurales a una señora mayor, sabiendo que iban a urbanizarlos en el siguiente plan. Construirá chalés enriqueciéndose de forma notable. Cuando lo cuento, más de una persona me dice: tú hubieras hecho lo mismo; cuando lo niego, alguna de esas personas hasta se atreve a afirmar que lo hubiera hecho, <strong>beneficiándose de la información privilegiada</strong> por ser autoridad municipal. </p><p><strong>La cultura del pelotazo</strong>, en plena democracia, se convirtió en un abono para mantener esos escalones más bajos de la corrupción, aunque algunos pueden haber desaparecido por los controles o la legislación más estricta. Parece claro que la herencia franquista, más los excesos de esa etapa, han dejado <strong>un pozo de permisividad –</strong>casi de normalización– que hace que la ciudadanía no castigue de forma contundente a las formaciones políticas que llevan la corrupción integrada en su historia. </p><p>Por eso, en esta oleada tan perniciosa del <em>“son todos iguales</em>”, sería pertinente dedicar algunas acciones a demostrar que <strong>no es natural ni positivo para la democracia</strong> ver la corrupción como parte de la idiosincrasia de los seres humanos. Que hay muchos representantes políticos honestos y dedicados a <strong>servir al bien común</strong>. De paso, reforzar los <strong>valores colectivos</strong>, la importancia de pensar en función de derechos conquistados y servicios compartidos. </p><p>Porque no hay peor enemigo de la decencia que el egoísmo individualista, no hay mayor amenaza para la democracia que la trampa de la libertad de elegir que se pregona como libertad para consumir ni peor obstáculo para la cohesión social que creerse la panacea de la rebaja de impuestos. No hay mejor caldo de cultivo para la corrupción que la privatización desenfrenada, que <strong>transforma los servicios públicos en negocio</strong>, a la ciudadanía en clientela, creando <strong>las mayores desigualdades sociales</strong> a partir de los mandatos del mercado, sin responsabilidades del Estado. Y no se trata de moralina, sino de los poderosos factores culturales y modelos económicos que alimentan la lacra de la corrupción. </p><p>_____________________________</p><p><em><strong>Estella Acosta Pérez </strong></em><em>es orientadora y profesora asociada de la UAM, jubilada</em>.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 09 Aug 2025 17:40:28 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Estella Acosta]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Los primeros escalones de la corrupción]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Corrupción,Corrupción política,España,Democracia,Derechos laborales,Opinión]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Comprender la realidad para transformarla]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/comprender-realidad-transformarla_129_1948824.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/5740c0b1-8dba-44fe-b8e9-a81194f25ae9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Comprender la realidad para transformarla"></p><p>El 3 de marzo, en la presentación de su libro, preguntaré al profesor <strong>Steven Forti </strong>si piensa en un espectro para diversas democracias o si cada una de ellas puede generar un espectro diferente de autocracia electoral. Insistiré en saber si fue primero la idea de la letra de Lou Reed como inspiración o ha sido el resultado al finalizar este <strong>documentado estudio de las derechas</strong>. Y aquí utilizo intencionadamente el plural, porque no se comprende la realidad como para combatirla si no somos exigentes con los análisis. Otra enseñanza compartida desde la Asociación Isegoría, que organiza el evento: no es posible plantearse cambiar el mundo ignorando la historia, simplificando los problemas, quedándose en la superficie. </p><p><em><strong>Democracias en extinción</strong></em> es un libro de lenguaje ágil pero de desarrollo fundamentado, análisis histórico, político, cultural y por supuesto ideológico. En el buen sentido de la palabra, con el análisis de los hechos, la cruda realidad histórica, los discursos ideológicos y sus consecuencias. Se fundamenta cada uno de los conceptos alejándose de los usos habituales, erróneos, de unos cuantos estereotipos típicos del lenguaje político como fascismo o populismo, y de las aseveraciones gratuitas de quienes ignoran la historia o que abusan del discurso erudito vacío.</p><p>Las <strong>dificultades de las democracias liberales</strong>, los avances del capitalismo salvaje que genera tantas desigualdades, los profundos cambios culturales y científicos, las influencias de la dominación tecnológica, el papel de la crisis de representación, combinados con el miedo, muestran la alta complejidad, los obstáculos para su comprensión. Resuena la cita de Innerarity que suelo utilizar:</p><p>“<em>La democracia es compleja, el mundo es complejo, la realidad es compleja y cuando alguien la plantea de forma binaria, simplificadora, donde en vez de buenos diagnósticos hay la determinación de un campo de batalla donde se distribuyen buenos y malos, tenemos obligación de sospechar”</em></p><p>Desde los hechos concretos hasta el desarrollo histórico se tienen en cuenta para construir este complejo análisis del auge de las derechas, desde EEUU, pasando por Europa (Italia, Hungría, España, Francia, etc.) hasta El Salvador o Argentina, desde las raíces del modelo neoliberal de Reagan o Thatcher y sus consecuencias, hasta los nefastos resultados de los errores de comprensión de la realidad. <strong>Un repaso de las derechas 2.0 </strong>y de varias de las nociones muy utilizadas a diestra y siniestra: lo local o las adaptaciones realizadas desde el anti europeísmo hasta la integración, con las fintas de Meloni para no abrir heridas.</p><p>Algunos elementos diferenciadores de las múltiples derechas son muy interesantes a la hora de <strong>pensar las estrategias para combatirlas</strong>. Las similitudes o las diferencias que parten de cada origen, <em>de sus visiones socioeconómicas, las posiciones geopolíticas o los valores: </em>como las brechas abiertas con respecto al aborto o las cuestiones de libertad sexual, el mayor o menor acento, enmascarado, sobre la pureza étnica. Incluidas las adoptadas por las formaciones en las cunas de la socialdemocracia</p><p>Queda muy claro que sin una comprensión profunda de la realidad, sin un análisis serio desde la geopolítica hasta la historia particular de cada sociedad, sin desmenuzar los desarrollos ideológicos de cada formación política, y por mi parte agregaría: sin una honesta autocrítica sobre los errores cometidos, no avanzaremos en el combate, ni habrá frentes que contengan el impulso de las derechas, ni será posible poner límites a la generalización de <strong>los valores retrógrados, antidemocráticos, e incluso tan delirantes</strong> como los que reproducen algún mega millonario a dúo con un autócrata que no ha necesitado a los militares para generar un golpe al estado del bienestar. Cuando la base es la confluencia en la reproducción de la ideología dominante del individualismo, la dictadura del mercado, el beneficio rápido y la más profunda indiferencia sobre el sufrimiento, las desigualdades o sobre los derechos humanos.</p><p>______________________</p><p><em><strong>Estella Acosta</strong></em><em> </em><em><strong>Pérez </strong></em><em>es orientadora y profesora asociada de la Universidad Autónoma de Madrid.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 28 Feb 2025 19:16:12 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Estella Acosta]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Democracia,Donald Trump,Vladimir Putin,Benjamin Netanyahu,Libros,Política]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Las personas mayores como cuidadoras]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/personas-mayores-cuidadoras_129_1831322.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/d609648b-a0b8-40f3-b628-daa4835eea38_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las personas mayores como cuidadoras"></p><p>La<strong> nueva Estrategia Estatal para un nuevo modelo de cuidados</strong> en la comunidad incluye a las personas mayores como un colectivo más junto a la infancia, la juventud y la dependencia. Sus ejes, en el nuevo modelo,  indican <strong>objetivos y líneas de actuación coherentes con los diagnósticos de los últimos años</strong>:</p><p><em>Eje 1: </em><em><strong>Prevención</strong></em><em> de dinámicas de institucionalización </em></p><p><em>Eje 2: </em><em><strong>Participación </strong></em><em>de las personas y concienciación social </em></p><p><em>Eje 3: </em><em><strong>Transformación</strong></em><em> de los modelos de cuidado y apoyo </em></p><p><em>Eje 4: </em><em><strong>Desarrollo</strong></em><em> de servicios para la transición hacia la vida en la comunidad </em></p><p><em>Eje 5: </em><em><strong>Condiciones </strong></em><em>habilitadoras para la desinstitucionalización</em></p><p>La <strong>orientación de las políticas públicas se basa en los derechos humanos y sociales</strong>, con especial atención a los grupos más vulnerables, y en el caso de las personas mayores es evidente la heterogeneidad de situaciones de vida que generan que las necesidades a atender (biológicas, emocionales o sociales) sean también muy heterogéneas. Necesitamos <strong>un análisis integral y complejo</strong>, que pueda abarcar las cuestiones medulares que afectan a las personas mayores, sobre la base de su trayectoria de vida, sin estandarizar recetas que olviden su origen de clase, su género, su nivel de estudios, su historia personal de participación en la vida de la comunidad. </p><p>Sobre el papel de los cuidados en el hogar,<strong> una parte está desarrollada desde la economía y la sociología de corte feminista</strong>, que han definido y aportado conceptos claves:</p><p>“<em>El </em><em><strong>objetivo del espacio de producción mercantil capitalista</strong></em><em> es la obtención de beneficio; por el contrario, el objetivo del espacio del cuidado es el bienestar de las personas. Dos objetivos contrarios, absolutamente irreconciliables</em>.” </p><p>“<em>El debate pendiente —iniciado pero nunca acabado— es si el </em><em><strong>trabajo doméstico y de cuidados </strong></em><em>debe orientarse fundamentalmente a reproducir fuerza de trabajo o a socializar a personas que puedan realizar una “vida que valga la pena ser vivida”.</em></p><p><strong>La reproducción de la fuerza de trabajo</strong> (o trabajo reproductivo) realizada por las mujeres en el hogar patriarcal ha sido contabilizada, incluida en el PIB y considerada en todos los análisis sobre la doble jornada o la economía de los cuidados. Es muy relevante, y no sólo desde el aspecto económico puro y duro, sino también por sus <strong>implicaciones humanas y sociales</strong>:</p><p><em>“La </em><em><strong>identificación de estos aspectos emocionales y relacionales del cuidado</strong></em><em> —que tienen que ver directamente con la calidad de vida de las personas y el bienestar humano— planteó cada vez más la necesidad de valorar esta actividad por sí misma, de reconocerla como el trabajo fundamental para que la vida continúe” (C. Carrasco, El cuidado como eje vertebrador de una nueva economía. Cuadernos de Relaciones Laborales. Vol. 31, Núm. 1. 39-56, 2013).</em></p><p>En este sentido, es imprescindible visibilizar la influencia, con distintos tonos y dimensiones, de la idealización o el romanticismo (amor, instinto, sacrificio deseado, etc.) de una obligación social que puede conllevar cargas y abandono de las propias necesidades, <strong>en función de las necesidades de cuidado de otras personas</strong>. La igualdad reclama medidas de conciliación y corresponsabilidad, políticas públicas o profesionalización digna de los cuidados. Existen análisis sobre el papel de la maternidad, desde la biología o las emociones, incluida la relación de la crianza con sus trabajos emocionales, el papel en la producción de sujetos, de la responsabilidad en los aprendizajes de las pautas de vida en comunidad o las normas sociales coercitivas.</p><p>¿Se consideran las <strong>tareas de cuidado que realizan las personas mayores hacia la infancia</strong>? ¿Se han contabilizado en el <strong>PIB</strong>? ¿Se tienen en cuenta las <strong>cargas físicas y emocionales</strong> que implican? </p><p>Parece tan natural como dependiente <strong>la tarea de cuidar a nietas y nietos</strong>, en algunos casos sin opciones, sin pensar en las dificultades en función de la edad de las personitas a cuidar, de las tareas a realizar, sin considerar las necesidades de las personas mayores ni sus capacidades físicas o emocionales. Hay situaciones blandas, en tareas o esfuerzos, pero también existen <strong>exigencias que sobrepasan las posibilidades reales de las personas mayores</strong>. </p><p>Por lo tanto, hay que valorar <strong>la aportación en términos de trabajo no remunerado</strong>, que implica dedicación con carga emocional, responsabilidades y abandono de las propias necesidades. Habrá situaciones puntuales que no tienen efectos negativos, por el tiempo de dedicación o la edad, los momentos o la periodicidad. Pero todo el mundo conoce <em>el trabajo diario permanente</em> de algunas personas mayores, solas o en pareja, que atienden a sus nietos o nietas, llevando o recogiendo del cole, dando de comer, acompañando a otras actividades, etc. </p><p>Más allá de los aspectos afectivos, es un trabajo no remunerado, que <strong>cumple una función social y económica</strong>, que evita la inversión en políticas públicas de cuidado de la infancia, complementa la economía familiar y aporta vivencias y aprendizajes al desarrollo infantil. La<strong> mayoría de las personas mayores se sienten gratificadas</strong>, pero hay casos complejos donde los efectos de los esfuerzos se notan y producen quejas más que justificadas. Por supuesto, mucho peor el cuidado de personas ancianas dependientes, que recae mayoritariamente sobre mujeres mayores.</p><p>Otras aportaciones de las personas mayores han sido muy reivindicadas cada vez que se habla de <strong>las pensiones</strong> como los únicos seguros o mejores ingresos de muchos hogares. El sostenimiento de la economía familiar, de la prevención de exclusión es una de las aportaciones más solidarias. Debería servir para poner en pausa las voces que no admiten la eficacia de nuestro modelo público de solidaridad y promueven el modelo individualista y privatizador. Si las pensiones son una garantía de ingresos, son sostenibles si el empleo es de calidad sin tanta precariedad o bajos salarios, contribuyen a la cohesión social. Además, <strong>las personas mayores siguen aportando a la economía y a la comunidad con el consumo, el voluntariado o el cuidado</strong>, por lo cual es imprescindible tener en cuenta su palabra y sus aportaciones. </p><p>No somos un “colectivo” homogéneo, ni los problemas son generacionales ni sólo demográficos, las políticas públicas tienen que asumir los cambios sociales y culturales, el alargamiento de la vida o la mayor actividad social, las diferentes trayectorias de vida, donde <strong>la visión de clase y de género </strong>es ineludible. Ni el edadismo es el mismo, las mujeres pobres sufren discriminaciones o desigualdades más graves que las diferencias de género que pueden sufrir las mujeres solventes. Las personas mayores con pocos recursos padecen exclusiones elevadas a la enésima potencia si no disponen del poder adquisitivo que la sociedad de consumo reclama.</p><p><strong>La </strong><em><strong>Silver Economy</strong></em><strong> se ha instalado para siempre en nuestra sociedad </strong>y los mensajes publicitarios refuerzan algunos estereotipos y prejuicios hacia las personas mayores, en particular los relacionados con la continuidad de la familia tradicional o la vejez idealizada. Superar esos condicionantes es una tarea intensa para las entidades dedicadas a las personas mayores,  inclusive recogiendo las medidas que se plantean partiendo de estudios o investigaciones. </p><p>Analizando a conciencia las situaciones discriminatorias y los discursos homogeneizadores, la medicalización en unos aspectos, las respuestas elitistas en otros, es imprescindible contar con la participación activa de las personas mayores para acertar con las medidas adecuadas para un <strong>envejecimiento activo integral</strong>, con la mirada puesta en el desarrollo humano y la justicia social.                     </p><p>_____________________________                                                                                                                                                                                                                                                                               </p><p><em><strong>Estella Acosta Pérez </strong></em><em>es orientadora y profesora asociada de la UAM, jubilada</em>.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 06 Jul 2024 18:39:01 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Estella Acosta]]></author>
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