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    <title><![CDATA[infoLibre - Santi Rivero]]></title>
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      <title><![CDATA[Vox nunca quiso gobernar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/vox-quiso-gobernar_129_1840444.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/7d4592f9-cef6-4526-8a71-d11333d0a32e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Vox nunca quiso gobernar"></p><p>La clave de toda esta telenovela no es por qué Vox ha dejado los gobiernos autonómicos en los que participaba con el PP, sino <strong>por qué el PP le regaló esos asientos </strong>en un momento tan complicado para Europa por el ascenso de la ultraderecha racista y homófoba.</p><p>La palabra guerra cultural entró en nuestro vocabulario con la<strong> llegada de la ultraderecha a las instituciones.</strong> Siempre le digo a Vox en la Asamblea que a ellos no les preocupa ni la economía ni el bienestar de la ciudadanía. Su programa se resume en<strong> tres enemigos a batir: las personas LGTBI, las personas migrantes y racializadas y el feminismo.</strong> Ésta es la <strong>guerra cultural</strong> que llevan librando años y que no es exclusiva de España, ya que la formación de Abascal no es más que la marca cañí de un movimiento a nivel internacional auspiciado desde hace años por los poderosos pensaderos republicanos más ultras que tienen sede en Estados Unidos.</p><p>Cuando el Partido Popular abrió la puerta a los ultras de varias instituciones autonómicas y locales en España, Vox no se esperaba que muchas de las soflamas y proclamas que llevaban vomitando fervientemente elección tras elección, iban a quedar en un cajón. Y no porque el PP no les diera manga ancha para que hicieran y deshicieran <strong>censurando libros, prohibiendo películas o retirando todos los símbolos y políticas feministas y LGTBI</strong> allí donde tuvieron capacidad. No lo consiguieron porque, afortunadamente, <strong>su ideología del odio no tiene cabida ni en nuestra Constitución ni en nuestro ordenamiento jurídico.</strong> Mientras sigamos teniendo un gobierno central que blinde las políticas de igualdad, de diversidad y contra el racismo, Vox no va a poder desplegar su nacional catolicismo de tiktok. </p><p>Y es que, en realidad, <strong>Vox nunca quiso gobernar</strong>. Y no lo digo por la ya extinta vicepresidencia sin funciones del Gobierno de Castilla y León, sino porque es complicado mantener un nivel dialéctico y político de odio y confrontación y a la vez tener que tragarte políticas que como institución no te queda más remedio que aplicar, si no quieres incumplir la ley y prevaricar.</p><p><strong>La irrupción del expulsado por la ultraderecha alemana Alvise hizo que Vox cambiara de estrategia</strong>. Abascal vio cómo el partido de la ardilla se quedaba con la segunda posición según el CIS entre los votantes de 18 a 24 años, con un discurso y unos planteamientos que, pese a que sólo pretende la inmunidad por sus innumerables causas judiciales, caló entre el electorado masculino de mediana edad y se hizo un hueco a través de las redes sociales entre el electorado más joven.</p><p>Aunque los de Feijóo intenten aprovechar la inestabilidad en la que queden la mayoría de sus gobiernos para presentarse como moderados, lo cierto es que nunca lo fueron. Y no es que yo haga alarde de la palabra moderación, porque creo que <strong>en la política, como en la vida, a veces es necesario tomar decisiones contundentes </strong>frente a situaciones complicadas.</p><p>Si el PP de Feijóo se pareciese más a la CDU alemana que al partido del excéntrico Milei, tomaría varias decisiones. La primera, expulsar de los más de 100 gobiernos locales a los concejales de Vox que intentan imponer desde su minoritaria visión carca y casposa del mundo una moral a todas y a todos. Pero no lo van a hacer. No lo harán porque <strong>ha sido Vox quien ha tenido que abandonar al PP y no el PP el que ha expulsado a Vox </strong>para imponer un cordón sanitario a quienes, desde dentro del sistema, pretenden torpedear todos los principios constitucionales y democráticos. No lo harán porque el padre está cómodo con el hijo, aunque a veces el hijo sea un poco rebelde y molesto. Y no lo harán porque saben que, a pesar de este volantazo táctico de la ultraderecha, seguirán pactando en la mayoría de los parlamentos la asfixia de los servicios públicos y los recortes en derechos y libertades.</p><p>Y no lo harán porque Ayuso no se lo permitirá. Estos días ironizaba en X preguntando si Ayuso había roto ya su pacto con el PP en Madrid. Y es que, aunque en su momento pudo parecer una política simpática por aquello de las cañas, la realidad es que<strong> Ayuso ha ido degenerando hacia un tono y un contenido cada vez más irrespetuoso, insultante, ultra y casposo.</strong> De esa mujer que pretendían pintar de moderna e independiente queda ya relativamente poco. Miguel Ángel la ha convertido en una persona que proyecta frialdad, cálculo y desinterés por lo que les pasa a los que peor lo tienen en el territorio que ella gobierna. Y la intención de Ayuso (y de Miguel Ángel) no es un viaje al centro (como nos hizo creer que haría Aznar en los 90), es un <strong>viaje a la ultraderecha</strong>, que cada día transita de manera más profunda. ¿Y por qué ese viaje? Porque aspira a comerse a Vox, de ahí su enfrentamiento con Monasterio pleno tras pleno y la proliferación de políticas ultras en una de las regiones más progresistas socialmente de España. </p><p>En conclusión. <strong>Vox intentando recuperar un espacio perdido por un hijo cabreado</strong>, el PP sigue sin hacer cordón sanitario a Vox en todas las instituciones que siguen gobernando y Ayuso sigue jugando a ser Ayuso. Cada día más irrespetuosa, faltona y sin ningún tipo de límite moral para conseguir lo que desde hace tanto tiempo ansía Miguel Angel: el Palacio de la Moncloa.</p><p>Pero algo me dice que en la vida, como en la política, hay sueños que jamás se cumplen. </p><p><em><strong>Santi Rivero </strong></em><em>es</em><em><strong> </strong></em><em>diputado del PSOE de la Asamblea de Madrid.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 12 Jul 2024 17:30:16 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Santi Rivero]]></author>
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