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    <title><![CDATA[infoLibre - Raquel Martí]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/autores/raquel-marti/]]></link>
    <description><![CDATA[infoLibre - Raquel Martí]]></description>
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      <title><![CDATA[La labor de UNRWA en la preservación de la memoria colectiva de Palestina]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/labor-unrwa-preservacion-memoria-colectiva-palestina_129_2208134.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/986b8fb8-b02d-418a-8ba5-4afa31f299c0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La labor de UNRWA en la preservación de la memoria colectiva de Palestina"></p><p>Recientemente, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ha declarado el objetivo de <strong>ocupar el 70% de la franja de Gaza</strong>, una aspiración que contraviene frontalmente el plan de paz acordado en octubre de 2025, que establece la retirada de las fuerzas israelíes del territorio. Esta declaración no puede leerse como un hecho aislado. Se inscribe en una lógica más amplia de <strong>imposición de hechos consumados</strong> que también se despliega, con creciente intensidad, en la Cisjordania ocupada, donde el Gobierno israelí está forzando la expulsión de comunidades palestinas enteras mediante una estrategia orientada a hacer invivible la permanencia de la población originaria en su propia tierra.</p><p>El momento es de una <strong>gravedad excepcional</strong>. Lo que está en juego no es únicamente la supervivencia inmediata de una población sometida a violencia, desplazamiento y desposesión, sino la posibilidad misma de que <strong>el pueblo palestino siga existiendo como sujeto histórico, político y territorial</strong>. Las circunstancias actuales resultan más que sintomáticas de una ofensiva sin precedentes contra sus derechos, ampliamente reconocidos por la comunidad internacional y anclados en el derecho internacional.</p><p>La <strong>profunda crisis humanitaria</strong> en la que Israel ha sumido a la población palestina durante los dos últimos años y medio ha ocupado, con razón, el centro de la atención internacional. El nivel de destrucción, muerte y violencia resulta difícil de nombrar sin caer en la insuficiencia del lenguaje. <strong>Gaza ha sido convertida en un paisaje de ruinas, duelo y hambre.</strong> La magnitud del sufrimiento desborda cualquier intento de medición: una población entera obligada a resistir aquello que ningún ser humano debería soportar.</p><p>Sin embargo, la violencia que atraviesa Palestina <strong>no se limita a la destrucción física</strong>. Conlleva también una dimensión simbólica, histórica y documental vinculada a la preservación de una memoria colectiva unida intrínsicamente a la tierra de Palestina y que se sostiene sobre el derecho al retorno reconocido mediante la Resolución 194 de Naciones Unidas. En un contexto en el que el territorio se fragmenta, los hogares son destruidos y las comunidades son desplazadas, <strong>recordar se convierte también en una forma de permanecer</strong>.</p><p>En este marco, el papel de UNRWA adquiere una trascendencia que va más allá de su función como agencia humanitaria. UNRWA es también, de manera inevitable, <strong>una depositaria de la memoria del exilio palestino</strong>. Desde su creación en 1949, tras el desplazamiento masivo provocado por la guerra árabe-israelí de 1948, la Agencia de Naciones Unidas comenzó a operar con una misión inicialmente concebida como temporal: <strong>proporcionar ayuda humanitaria y servicios básicos a las personas refugiadas palestinas</strong>.</p><p>Para distribuir alimentos, asistencia sanitaria y educación, UNRWA necesitaba identificar a las familias desplazadas. Así nacieron las primeras fichas familiares y expedientes de registro. Documentos administrativos que incluían nombres, edades, sexo, lugar de origen en Palestina, fecha y lugar de desplazamiento, relaciones familiares, estado civil, así como nacimientos y defunciones posteriores. Lo que se inició como un procedimiento técnico se convirtió, con el tiempo, en <strong>una de las formas más íntimas de preservar una vida interrumpida</strong>.</p><p>En esas fichas aparecen nombres escritos a mano, niños nacidos en el exilio, matrimonios registrados en campamentos, muertes anotadas décadas después de la huida, pueblos de origen a los que muchas familias nunca más pudieron regresar y generaciones enteras reunidas en una misma tarjeta familiar. <strong>Cada expediente conserva el trazado de la diáspora palestina.</strong> Cada anotación habla de una casa perdida, de una genealogía herida, de una vida que se niega a desaparecer.</p><p>Así, lo que comenzó como un sistema administrativo terminó convirtiéndose, con el paso de las décadas, en <strong>uno de los archivos históricos más importantes del pueblo palestino</strong>. Conscientes de su valor incalculable, al iniciarse la ofensiva israelí sobre Gaza en 2023, el personal de UNRWA puso en marcha una operación secreta y prácticamente clandestina que se prolongó durante diez meses para trasladar el archivo hasta Jordania, preservándolo así del riesgo existente de <strong>bombardeos, incendios, saqueos o destrucción deliberada</strong> al que estaban sometidos los documentos manuscritos.</p><p>Los archivos fueron transportados al sur de Gaza bajo las bombas, almacenados temporalmente en Rafah y posteriormente trasladados discretamente dentro del equipaje de trabajadores internacionales de UNRWA hacia Egipto, para ser enviados finalmente a Amán con apoyo jordano en aviones militares que regresaban tras entregar ayuda a Gaza. <strong>La última carga salió dos semanas antes de que los tanques israelíes tomaran Rafah en mayo de 2024.</strong></p><p>La escena posee <strong>una fuerza simbólica extraordinaria</strong>. Mientras Gaza era destruida físicamente, trabajadores de UNRWA arriesgaban sus vidas para impedir que, junto a las casas, las escuelas, los hospitales y las personas, fuera destruida también su memoria colectiva. En medio del estruendo de la guerra, <strong>rescatar un archivo supuso rescatar una prueba de existencia</strong>.</p><p>La amenaza contra el archivo no se limitaba únicamente a Gaza. En Jerusalén Este y Cisjordania, UNRWA enfrentó <strong>otra batalla paralela</strong>. Durante 2024 y 2025, Israel endureció las restricciones contra la Agencia, especialmente tras la aprobación de leyes destinadas a limitar sus operaciones en Jerusalén Este. Ante el temor de perder acceso a sus oficinas y archivos, UNRWA decidió trasladar también parte de la documentación histórica desde Jerusalén Este hacia Amán antes de que en enero de 2025 las fuerzas israelíes irrumpieran en la sede central de UNRWA en Jerusalén Este y demolieran parte del complejo.</p><p>En un conflicto en el que incluso la narrativa histórica está disputada, lo que estaba en juego no era únicamente documentación administrativa, sino <strong>el núcleo documental de la historia contemporánea palestina</strong>. Para millones de personas, este archivo constituye <strong>una prueba de existencia, origen, desplazamiento, vínculos familiares y continuidad histórica</strong>.</p><p>Actualmente, UNRWA mantiene registros de <strong>aproximadamente 5,9 millones de refugiados palestinos</strong> en Gaza, Cisjordania, Jordania, Líbano y Siria. Su archivo contiene cerca de treinta millones de documentos que acreditan toda la geografía de la Palestina anterior a 1948: <strong>Haifa, Jaffa, Majdal, Beisan, Acre, Tiberíades o Beersheba</strong> sobreviven en miles de formularios escritos a mano conservados generación tras generación.</p><p>El archivo histórico de UNRWA posee un valor excepcional porque reúne <strong>tres dimensiones inseparables: humana, histórica y político-jurídica</strong>. En su dimensión humana, cada expediente familiar narra una historia de exilio. Las fichas registran familias expulsadas de sus pueblos en 1948 y, en muchos casos, constituye <strong>la única prueba documental de sus orígenes</strong>. Para las generaciones que no vivieron la Nakba, son una vía para comprender el significado del desplazamiento, del refugio y la vida en los campamentos.</p><p>El archivo posee también <strong>un valor colectivo incalculable</strong>. Historiadores y especialistas coinciden en que constituye una fuente única sobre la historia social palestina posterior a 1948. El Consejo Internacional de Archivos y la Universidad de Luxemburgo destaca que estos expedientes documentan la composición familiar, los lugares de origen, las circunstancias del desplazamiento y la evolución de la vida familiar hasta la actualidad. Ante la ausencia de un archivo nacional plenamente centralizado, <strong>los registros de UNRWA funcionan de facto como un archivo nacional palestino</strong>.</p><p>Asimismo, este fondo posee <strong>una dimensión profundamente política</strong>. Según Roger Hearn, responsable de la operación de rescate en Gaza, su pérdida habría supuesto una catástrofe para el pueblo palestino, ya que estos documentos podrían convertirse algún día en una de las principales evidencias de los lugares de origen de la población palestina antes de la Nakba. En otras palabras: constituyen <strong>una posible prueba histórica clave en futuros procesos de reparación, restitución o reconocimiento del derecho al retorno</strong>.</p><p>Este último punto ayuda a comprender la disputa en torno a UNRWA, a la que Israel acusa de perpetuar la condición de refugiado, mientras que, por el contrario, para millones de personas palestinas su existencia representa el reconocimiento internacional de que la situación sigue sin resolverse. En este contexto, <strong>el archivo ocupa un lugar central en la disputa</strong>. Cada documento conservado por UNRWA contradice el borrado histórico. Cada ficha familiar afirma que una familia palestina existió en un lugar concreto antes de 1948. Cada certificado de nacimiento demuestra la continuidad generacional del exilio. Cada expediente impide que la cuestión de las personas refugiadas de Palestina sea reducida a una mera nota al pie de la historia.</p><p>Preservar el archivo es, por tanto, <strong>preservar una prueba contra la desaparición política del pueblo palestino</strong>. Como ha reiterado en múltiples ocasiones el anterior Comisionado General de UNRWA, Philippe Lazzarini, aunque la Agencia desapareciera, las personas refugiadas no dejarían de existir. Sin embargo, desaparecería una institución clave para documentar su continuidad histórica, proteger sus derechos y recordar al mundo que <strong>su situación sigue pendiente de una solución justa y duradera</strong>.</p><p>Por todo ello, la resistencia del pueblo palestino frente a las políticas impuestas por el Gobierno israelí en Gaza y Cisjordania, incluyendo Jerusalén Este, va más allá de la mera supervivencia física. Es también <strong>una afirmación del derecho a existir como pueblo en su propia tierra</strong>, a conservar su memoria, a transmitir su historia y a reclamar justicia frente a décadas de ocupación, desplazamiento y desposesión.</p><p>En ese mismo sentido, la labor de UNRWA para preservar el archivo histórico se configura como <strong>una forma de defensa ante el intento de borrado de la memoria colectiva</strong>. En un tiempo en que la violencia amenaza no solo la vida, sino también la memoria, <strong>proteger esos documentos es proteger la historia viva de un pueblo</strong>.</p><p>____________</p><p><em><strong>Raquel Martí </strong></em><em>es directora ejecutiva de UNRWA España</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 14 Jun 2026 04:01:25 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Raquel Martí]]></author>
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      <title><![CDATA[A pesar de los esfuerzos para desmantelar UNRWA, su labor humanitaria continúa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/pesar-esfuerzos-desmantelar-unrwa-labor-continua-cesar_129_1873949.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/3fa28f17-2b28-4f5d-bbc8-0ab446695d25_16-9-discover-aspect-ratio_default_1014742.jpg" width="1107" height="623" alt="A pesar de los esfuerzos para desmantelar a UNRWA, su labor continúa sin cesar"></p><p><strong>UNRWA, la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina</strong>, lleva 75 años operando en Oriente Próximo, promoviendo el<strong> desarrollo humano de las personas refugiadas</strong> de Palestina mediante la educación, la atención sanitaria primaria y la asistencia vital. La Agencia ha sido una fuerza de estabilidad durante décadas, a pesar de la escasez crónica de fondos. </p><p>Desde el 7 de Octubre, más de 41.000 personas, posiblemente muchas miles más, han sido asesinadas en Gaza. En este contexto, <strong>UNRWA se ha convertido en la columna vertebral de la ayuda humanitaria en Gaza</strong>, así como un testigo incómodo de todo lo que está sucediendo allí. Casi todo el personal humanitario de UNRWA se encuentra desplazado. Al igual que la población en general, duermen en el suelo de las escuelas, en edificios semidestruidos o en tiendas de campaña construidas con plásticos. Hoy, incluso cuando UNRWA se enfrenta a ataques incesantes contra su personal, sus instalaciones, y sus operaciones sigue prestando <strong>asistencia humanitaria en la Franja de Gaza</strong>, trabajando incansablemente para cumplir con su mandato fundamental.</p><p><strong>La ofensiva militar ha afectado gravemente a los niños de Gaza</strong>, donde son casi la mitad de la población. Miles de ellos han muerto y miles más han quedado discapacitados o huérfanos. El sistema educativo también ha sido diezmado. A 625.000 niños de toda la Franja de Gaza, incluidos 300.000 estudiantes de UNRWA, se les ha negado el derecho a la educación desde el 7 de octubre del año pasado. Casi el <strong>70% de las escuelas de UNRWA han sido atacadas</strong>, lo que pone de relieve el flagrante desprecio por el derecho internacional humanitario. El 95% de estas escuelas se utilizaban como refugios para personas desplazadas cuando fueron atacadas. En ellas han sido asesinadas más de quinientas personas, mayoritariamente mujeres y niños.</p><p>El <strong>impacto de esta ofensiva militar </strong>sobre los niños, en particular sobre su bienestar mental y psicosocial, es <strong>devastador</strong> y tendrá consecuencias duraderas. Desde el 7 de octubre de 2023, UNRWA ha apoyado a más de 400.000 niños y adolescentes a través de actividades lúdicas, sesiones de apoyo a niños no acompañados, consultas psicosociales individuales y grupales, así como sesiones educativas sobre el riesgo de municiones sin detonar.</p><p>UNRWA y sus socios han terminado recientemente una <strong>primera fase de campaña contra la polio</strong>. La Agencia ha conseguido inocular la vacuna a más de 558.000 niños menores de 10 años en toda la Franja de Gaza. El organismo continúa siendo el mayor proveedor de salud en Gaza, llegando a ser capaz de atender más de 20.000 pacientes en un día en las pocas clínicas de salud que le quedan sin destruir, o convertir una de sus clínicas de atención primaria bajo intenso bombardeo, en una <strong>unidad de cuidados intensivos</strong> con personal que realiza cirugías improvisadas a docenas de casos con traumatismos.</p><p>La Agencia participa en casi todos los aspectos de la<strong> asistencia humanitaria en Gaza</strong> a través de sus miles de empleados. Al día siguiente de cada momento terrible, sin importar cuán profundamente se vea afectado el personal, incluida la muerte de sus propios hijos, siguen yendo a trabajar. Su día a día es distribuir alimentos, agua, kits de higiene, etc, a pesar de que <strong>Israel ha reducido de nuevo drásticamente la entrada de ayuda humanitaria</strong>. Estas distribuciones han alcanzado a la práctica totalidad de la población de Gaza.  </p><p>En este contexto,<strong> UNRWA ha sufrido una tragedia indescriptible</strong>, 220 de sus trabajadores han sido asesinados, muchos en el cumplimiento de su labor, otros mientras estaban con sus familias. </p><p>Mientras los trabajadores de UNRWA trabajan, calculan mentalmente, tras cada explosión, el tamaño, ubicación y proximidad de la bomba al lugar donde están desplazadas sus familias. Siempre manteniendo la incertidumbre de si cuando terminen su jornada volverán a encontrarlas con vida. Hasta el momento, <strong>más de 135 hijos de trabajadores de UNRWA han sido asesinados</strong>.</p><p>A fecha de hoy, los<strong> 1,9 millones de personas desplazadas</strong>, muchas de ellas en múltiples ocasiones, han pasado en diferentes ocasiones por refugios de UNRWA. </p><p>Cuando un refugio de UNRWA es bombardeado y mata a sus desplazados internos, y es nuevamente atacado días después matando a más, los desplazados internos continúan allí porque, a pesar de todo, se siguen sintiendo más seguros con personal de UNRWA a su alrededor. Aunque también el personal de UNRWA muera en estos mismos bombardeos, y los <strong>principios del derecho internacional que representa la bandera de la ONU se desvanezcan tras cada ataque</strong>, tal y como sucedió recientemente en una escuela de Nuseirat en la que entre las víctimas se encontraban 6 trabajadores de UNRWA.</p><p>A pesar de esta incesante y necesaria labor humanitaria, los <strong>esfuerzos concertados para desmantelar a UNRWA </strong>continúan sin cesar.  En las redes sociales se difunde constantemente<strong> información falsa sobre la agencia</strong>, que a veces cruza la línea de la incitación a la violencia, poniendo a todos nuestros colegas en grave peligro.</p><p>Los ataques contra UNRWA y los repetidos <strong>llamamientos del Gobierno de Israel para eliminar la Agencia</strong> no tienen que ver con la neutralidad.</p><p>En abril, una revisión independiente de toda la Agencia realizada por tres reputados centros de investigación bajo la dirección de la exministra francesa de Asuntos Exteriores, Catherine Colonna, concluyó que UNRWA “posee un <strong>enfoque más desarrollado de la neutralidad </strong>que otras entidades similares de la ONU u ONGs”.</p><p>La campaña contra la UNRWA lo que pretende cambiar son los<strong> parámetros políticos para la paz en el territorio palestino</strong> ocupado y despojar a las personas refugiadas de Palestina de su estatus de refugiados. </p><p>A principios de año se vertieron <strong>denuncias muy serias contra 19 miembros del personal de UNRWA</strong> acusados de participar en los estremecedores ataques del 7 de octubre en Israel. El Comisionado General de la Agencia, Philippe Lazzarini, cesó de forma preventiva a los acusados y el secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, puso en marcha una investigación independiente cuyos resultados se han sabido hace unas semanas. </p><p>El informe concluyó que, en diez de los casos, no había pruebas o eran insuficientes para continuar con la investigación y cerró los casos. Mientras que en los nueve restantes la conclusión fue que, si las <strong>pruebas presentadas por Israel</strong> pudieran ser autentificadas y corroboradas, algo que el gobierno israelí no ha permitido, podrían haber estado involucrados.</p><p>En cualquier caso, es imprescindible<strong> distinguir el posible comportamiento</strong> de algunos individuos de lo que es el mandato de la agencia de <strong>servir a las personas refugiadas de Palestina</strong>. Es injusto y deshonesto atacar a UNRWA o su misión basándose en estas acusaciones. </p><p>Mientras en el Parlamento israelí se debaten<strong> leyes para prohibir a UNRWA</strong> trabajar en Jerusalén Este, o incluso declararla organización terrorista, la Agencia es lo único que le queda a una<strong> población palestina diezmada, masacrada, traumatizada y exhausta</strong> durante décadas. El mandato de UNRWA encarna la promesa de una solución política justa y duradera. El desmantelamiento de la Agencia en Gaza y Cisjordania, incluyendo Jerusalén Este, sólo servirá a aquellos que se oponen a dicha solución.</p><p> ________________________</p><p><em><strong>Raquel Martí </strong></em><em>es directora ejecutiva de UNRWA en España.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 16 Sep 2024 19:01:48 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Raquel Martí]]></author>
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