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    <title><![CDATA[infoLibre - Rosa Cobo]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/autores/rosa-cobo/]]></link>
    <description><![CDATA[infoLibre - Rosa Cobo]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright infoLibre]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Acoso sexual]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/acoso-sexual_129_2115641.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/c223f00a-5994-49c3-aa52-757b23eb0afe_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Acoso sexual"></p><p>Es imposible mantener silencio ante los casos de acoso sexual que están saliendo a la superficie en el PSOE. Hoy brotan en este partido como <strong>antes lo hicieron en otros</strong> y como presumiblemente seguirá sucediendo en cualquiera de ellos. <strong>Desde Errejón y Monedero</strong> hasta el caso de violencia de género –de “divorcio duro” lo calificó Feijoó–, del PP. </p><p>La violencia sexual no es privativa de los varones de izquierda. <strong>Lo es de todos los varones porque lo es del sistema patriarcal</strong>, que es un entramado simbólico y material anclado en las capas más profundas de las sociedades del pasado y del presente. Inunda todas las realidades sociales y circula con libertad por las <strong>múltiples grietas de los sistemas socializadores</strong> para que un porcentaje significativo de varones se sienta autorizado a acosar sexualmente y a ejercer violencia contra mujeres. </p><p>Esto no es un juicio de valor, es una descripción de la realidad. La cuarta ola feminista  estalló en 2017 precisamente contra la violencia sexual. Sus grandes dimensiones, a pesar de que un enorme porcentaje está oculto, <strong>estuvo en la base de las movilizaciones sociales</strong>. Si para Marx el opio de las sociedades de clase era la religión, para el feminismo el opio de las sociedades patriarcales es la violencia sexual. <strong>¿Qué ha ocurrido para que la izquierda no lo haya entendido?</strong> Como diría el filósofo cartesiano <strong>François Poulain de la Barre</strong>, los varones son juez y parte al mismo tiempo. La mayoría de quienes elaboran las leyes y también las aplican son varones.</p><p>Sin embargo, no son favorables estos últimos tiempos para denunciar la violencia sexual. <strong>Un conservadurismo totalitario recorre el mundo</strong>. Y en este caladero pesca la misoginia. En expresión de Celia Amorós, se está estrechando la malla. La libertad y la seguridad de las mujeres están cada vez más en entredicho. Y la igualdad entre unos y otras <strong>se acerca por un lado y se aleja por otro</strong>. Y el resultado de esta ecuación no es favorable para ellas.</p><p>Estos vientos ideológicos de extrema derecha <strong>favorecen un sexismo desbocado</strong>. No deja de ser curioso que la negación de los derechos de las mujeres sea uno de los ejes ideológicos de la derecha más extrema y de la extrema derecha, y sin embargo las denuncias de acoso sexual surjan en un partido socialdemócrata.</p><p><strong>Llevamos una legislatura sin feminismo</strong>. Todo es más importante y más urgente. Las feministas lo hemos dicho una y otra vez. Y ahora les ha estallado en las manos. La falta de políticas de igualdad, los casos de acoso sexual y sacar a las mujeres de su agenda política está teniendo un impacto evidente en la pérdida de apoyo electoral femenino. Han dejado vacío este espacio que<strong> está llenando la derecha más extrema</strong>, que ahora sí afirma que hay violencia sexual, pero que la perpetran varones migrantes. Esto solo tiene una respuesta y se llama feminismo.</p><p>Es necesario cambiar de rumbo, dejarse de retóricas vacías y hacer políticas de igualdad. Dentro de los partidos y de las instituciones. <strong>Hay que poner coto a la violencia contra las mujeres</strong>. El feminismo no es solo el gran movimiento social de la modernidad; también es una de las fuentes primordiales de legitimidad de la democracia. ¿Qué sentido tiene para la izquierda negarlo? Este Gobierno necesita feminismo para salvarse y las mujeres necesitamos feminismo para vivir.</p><p>_________________________________</p><p><em><strong>Rosa Cobo</strong></em><em> es escritora, teórica feminista y presidenta de la Red Académica Internacional de Estudios sobre Prostitución y Pornografía.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 16 Dec 2025 20:34:10 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Rosa Cobo]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Acoso sexual]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Violencia machista,Violencia sexual,Acoso sexual,Feminismo]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[El 'caso Juana Rivas': aviso para navegantas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/caso-juana-rivas-aviso-navegantas_129_2039098.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/00f2ebe2-8a88-4cbf-968f-04f4e4d6c428_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El caso Juana Rivas: aviso para navegantes"></p><p>Hace nueve años empezó el caso de <strong>Juana Rivas</strong>, que no es otro que el de <strong>una mujer que quiere proteger a sus hijos de un hombre maltratador. </strong>Sin embargo, lo que me interesa destacar en este artículo no es la intrahistoria de este caso sino algunos de los subtextos que alberga el relato fabricado mediáticamente.</p><p>El primero de los subtextos es la idea de que <strong>un marido agresor puede ser un buen padre.</strong> Es el prejuicio de que la violencia se puede aislar y el maltratador solo es violento en un tipo de relación, la que tiene con su esposa. Si aceptamos este argumento, defendemos que el maltratador puede ser un buen padre <strong>porque su violencia no se dirige a sus hijos sino a su pareja.</strong> Vamos a imaginar que esto es así (que no suele serlo porque los agresores dirigen la violencia contra quienes creen que tienen el derecho de controlar). Sin embargo, hay que preguntarse <strong>en qué modelo de masculinidad está educando a sus hijos e hijas.</strong> ¿Socializar a los hijos en la violencia contra las mujeres es un buen modelo educativo? ¿No deja heridas en las criaturas las agresiones contra su madre, uno de los pilares sobre los que se asienta su seguridad?<strong> ¿Se puede afirmar que quien educa a sus hijos en un hábitat de violencia es un buen padre? </strong></p><p>El segundo <strong>muestra la doble vara de medir que se usa para madres y padres. </strong>A estas últimas se les exige completa responsabilidad y cuidado de su prole casi en exclusiva. Sin embargo, está tan normalizado que los padres puedan desentenderse de sus criaturas, que la sociedad patriarcal no penaliza ni el abandono ni la falta de cuidados paterna. <strong>Hay una fuerte presión normativa hacia las madres</strong> para que los cuiden más allá de sus propias fuerzas y para que organicen su vida alrededor de sus necesidades, abdicando de la propia si es preciso. Ahora bien, cuando un padre exige ejercer la autoridad que emana de su paternidad, emerge la verdad al desnudo: <strong>en las sociedades patriarcales los hijos son de los padres. </strong>Solo hace falta que surja un conflicto entre ambos para que aflore esa verdad. Y el caso de Juana Rivas lo muestra.<strong> Por eso, el pensamiento reaccionario y misógino defiende a Arcuri.</strong></p><p>El tercer subtexto esconde una <strong>enorme variedad de mensajes emocionales sexistas que se están difundiendo en las redes sociales. </strong>El odio y resentimiento con el que se trata a Juana Rivas en muchos de ellos muestra hasta qué punto este caso se ha convertido en un test del poder patriarcal. Si Juana logra la custodia de su hijo pequeño, es decir, <strong>apartarlo de la violencia paterna</strong>, la misoginia social e institucional lo entenderá como una derrota del poder masculino. </p><p>El cuarto <strong>muestra la inoperancia y cobardía</strong>, en el mejor de los casos, de sectores de la justicia o su carácter abiertamente misógino, en el peor. El hecho de que quieran encausar a la madre de <strong>Daniel </strong>por impedir que el padre maltratador se lo lleve desvela el ensañamiento de la justicia con Juana. Y, de ese modo, <strong>envía un mensaje a todas las mujeres.</strong> No se pueden desafiar los privilegios masculinos, sobre todo, aquellos que tienen lugar en el ámbito de la familia patriarcal y de la sexualidad. <strong>El estructural dominio masculino se impone en caso de conflicto.</strong> Y lo hace con toda la fuerza y violencia que tiene a su alcance, tal y como estamos viendo.</p><p>En el caso Juana Rivas se concentra esa idea que tanto aparece en los medios de comunicación: <strong>‘que la igualdad ha ido demasiado lejos’</strong>. El pensamiento reaccionario de la extrema derecha y la <strong>misoginia transversal a todas las posiciones políticas</strong> están reelaborando un nuevo discurso sobre las mujeres en el que se cruzan viejos estereotipos sobre las mujeres como <strong>‘mal’</strong> con nuevos prejuicios de que quieren ocupar los roles y espacios masculinos. Este caso es una radiografía de la correlación de fuerzas actual entre el pensamiento misógino y el feminista. Entre la derecha más extrema y el progresismo político. <strong>Su resultado nos dará pistas.</strong> Por eso, es un aviso para navegantes.</p><p>___________________</p><p><em><strong>Rosa Cobo </strong></em><em>es profesora de la Universidad da Coruña, escritora y teórica feminista.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 29 Jul 2025 18:22:47 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Rosa Cobo]]></author>
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      <title><![CDATA[Prostitución, puteros y la izquierda]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/prostitucion-puteros-izquierda_129_2019104.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/1b911f21-8694-49bd-abef-02316022e995_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Prostitución, puteros y la izquierda"></p><p>En estos últimos días la <strong>prostitución </strong>se ha convertido en un debate colectivo. En primer lugar, las conversaciones grabadas entre <strong>Ábalos y Koldo</strong> han desvelado una trama de corrupción que nadie podía imaginar en un gobierno y en un partido que llegaron a la política precisamente para limpiar la trama corrupta del PP. </p><p>Sin embargo, este diálogo sobre corrupción contenía también una grabación entre Ábalos y Koldo sobre su pretensión de tener sexo con algunas mujeres que estaban en prostitución. El intercambio de apreciaciones entre ambos sobre ellas ha mostrado el núcleo más profundo de esta realidad social: en la prostitución <strong>las mujeres son objetos, cosas, mercancías</strong> y, por ello mismo, presas fáciles para su deshumanización. Y la deshumanización es la condición de posibilidad para justificar cualquier forma de violencia contra ellas. El feminismo ha tenido (y tiene) históricamente la razón: la prostitución es <strong>una forma criminal de violencia sexual</strong>. Como también una vulneración de los derechos humanos de mujeres que fueron expulsadas de sus familias, de sus entornos e incluso de sus propias expectativas de vida a causa de la pobreza.</p><p>Esta conversación entre ambos deja al desnudo el imaginario del putero, para el que las mujeres prostituidas son solo medios para gozar del placer que les proporciona el poder que ejercen sobre ellas. Ese placer del poder les devuelve la imagen de sí mismos como seres poderosos, casi omnipotentes. Su poder se alimenta de la falta de límites de sus deseos y de la ausencia de resistencia a sus demandas. La <strong>impunidad </strong>es el asiento sobre el que se desarrolla la corrupción, pero también la prostitución. </p><p>Tampoco debe extrañar que, en medio de conversaciones sobre comisiones y dinero negro, aparezca la compra de mujeres prostituidas. Las economías ilegales<strong> no funcionan aisladamente</strong>: la corrupción, la prostitución, las drogas y diferentes economías ilícitas operan juntas, se alimentan entre sí, utilizan los mismos circuitos semi-institucionalizados para rentabilizar sus beneficios. En pocos lugares tiene un espacio tan asegurado e inevitable la prostitución como en las tramas de corrupción.</p><p>La conversación entre Ábalos y Koldo es una más –y no de las más violentas– de aquellas que tienen lugar en los foros de puteros donde las mujeres prostituidas son calificadas y <strong>puntuadas en función de distintos criterios</strong>. Desde su procedencia hasta algunas características de su cuerpo, pero también, y sobre todo, la puntuación depende de que ellas no muestren resistencia a los deseos de los puteros. Escuchar esta conversación entre estos dos puteros nos obliga a hacernos preguntas: ¿Cómo argumentar que la prostitución es un trabajo después de esta grabación? ¿Cómo sostener que los puteros no deben ser sancionados y el proxenetismo perseguido?<strong> ¿Cómo no hacer una ley abolicionista de la prostitución? </strong>¿Cómo puede haber sectores de la izquierda que defienden que la prostitución no es una quiebra extrema de la igualdad y una forma intolerable de explotación sexual? ¿Cómo puede recuperar la izquierda el sentido común?</p><p>Por eso, y voy a la segunda cuestión, el congreso de Comisiones Obreras de este pasado fin de semana corrige en parte ese virus neoliberal que ha penetrado en los rincones ideológicos más profundos de algunos discursos de izquierdas. Al argumentar que la prostitución es<strong> violencia sexual y desigualdad patriarcal </strong>y al negar que los cuerpos de las mujeres puedan ser lugares de trabajo, el sindicalismo de clase ha asumido que los cuerpos de las mujeres no pueden ser articulados en un mercado de consumo masculino.</p><p>Me pregunto si esta inequívoca posición política de CCOO, en la que el feminismo de clase del sindicato hacía mucho tiempo que estaba trabajando, es el principio de una nueva era ideológica de la izquierda. Me pregunto si los aplausos a Unai Sordo por parte de la vicepresidenta, Yolanda Díaz, cuando el secretario general afirmaba que <strong>la prostitución es explotación sexual, </strong>anuncian un cambio de rumbo de aquella izquierda que ha entendido la prostitución como un acto de libertad (neoliberal) de las mujeres prostituidas.</p><p>___________________</p><p><em><strong>Rosa Cobo </strong></em><em>es profesora de la Universidad da Coruña, escritora y teórica feminista.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 23 Jun 2025 18:34:49 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Rosa Cobo]]></author>
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