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    <title><![CDATA[infoLibre - Carmelo Marcén Albero]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/autores/carmelo-marcen-albero/]]></link>
    <description><![CDATA[infoLibre - Carmelo Marcén Albero]]></description>
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      <title><![CDATA[Abundio Trump]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/abundio-trump_129_2184063.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/2b00096b-eccb-4367-a032-10fcd7d77aea_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Abundio Trump"></p><p>Se dice por las redes que le ha salido un <strong>competidor apócrifo al presidente de Estados Unidos</strong>. El citado personaje se prodiga. Manifiesta vivir en la Casa Blanca II, que ha llenado de pasquines con su foto; en total 8637. Además se ha hecho acuñar varios millones de monedas de 10 dólares con su nombre. <strong>Puesto a glorificarse</strong> ha decidido celebrar los 250 años de su país con un sello de correos de 1000 dólares con su efigie y la escritura contorneada de la frase: <strong>Trump II cumple 250 años</strong>. Ha decidido que todas las corbatas que se vendan en ese gran país lleven su foto junto a un lema victorioso: Trump II tenía razón en todo, por más que le quisieran hacer “trumpas”.</p><p>Sus correligionarios han decidido ponerse una gorra, roja para más señas, que no se quitarán ni para dormir. Porta serigrafiado el lema: <strong>Trump II te desea felices sueños, </strong>cuando despiertes nuestro país será más grande. Tanto que llegará hasta Oriente Medio. Habita en un despacho octogonal, repleto de espejos que van de suelo a techo, en donde con mirarse en uno se ve ocho veces; como <strong>queriendo recalcar su poderío. </strong>Es tan buena persona que se ha hecho una foto en ese lugar con los líderes de todas las religiones dominantes en su país. La han distribuido por la redes, bueno básicamente TikTok, cuyo pie titula: <strong>Los salvadores del mundo junto a su jefe</strong>. La piensan llevar en el próximo viaje a Marte. Un secreto: va a obligar al <em>New York Times</em> a despedir a todos los periodistas ya que su antecesor <strong>Trump I fue un flojo que no se atrevió.</strong></p><p>Ha hecho instalar un tiovivo delante de su <strong>Casa Blanca II</strong>. Invita a montarse en él a todos los mandatarios mundiales que van a rendirle pleitesía, más los muchos que acuden a adorar a Trump I. Tan buena persona es que ha prometido <strong>no enfadarse con nadie</strong>, excepto con un larguirucho español apellidado <strong>Sánchez II, </strong>que es como don Quijote pero en moderno. Además tiene un apellido vulgar, como muchos de los latinoamericanos que sobran en EEUU. El citado Sánchez es quien más veces le dice no. Es más, <strong>ni siquiera ha pedido visitarlo en la Casa Blanca II; </strong>por supuesto que le hubiera negado la entrada.</p><p>Su partido, con el nombre todavía en estudio, le pertenece. ¡Qué es eso de la democracia en las elecciones!<strong> Lo convertirá en la mayor sociedad socializadora del mundo;</strong> a su manera, claro.<strong> </strong>Quienes quieran salir en la foto de Navidad del año próximo, la harán desde un satélite, ya saben que no pueden contradecirle. Dicha imagen será enviada a todos los hogares de su país para bendecir el año venidero y todos los demás. El nuevo criterio de felicidad o no ya no será el <em>Día de la marmota</em>, sino la llegada del mensaje del almanaque anual. </p><p>Está pensando utilizar un escudo como el jefe galo <em>Vercingetorix</em>. Cada vez que salga habrá nuevos porteadores, previo pago de 10.000 dólares. Lo recaudado servirá para <strong>colocar una bandera en un mástil kilométrico</strong>, para que se vea desde todo el mundo; incluso desde la Estación Espacial Internacional. En la bandera aparecerá solamente su imagen, no la del Trump I, rodeada de 49 estrellas. Dice que lo de Puerto Rico da más de un quebradero de cabeza y obliga a emplear paracetamol, y no es el caso. Con ocasión de grandes eventos organizará <strong>fiestas multitudinarias.</strong> Tendrá lugar en ese estadio de beisbol en donde los malos americanos se metieron con Trump I, hasta casi dejarlo en ridículo. Sé de buena tinta que <strong>ambos Trump se han peleado espiritualmente alguna vez, </strong>si bien no recuerdo si me lo contaron o fue en sueños. Lo que sí leí hace poco es que un tal Eugene recomendó al segundo de la saga que fuese más duro con España y el “ultraizquierdista” Sánchez II. ¿Lo publicó <em>The Wall Street Journal</em>? No estoy seguro.</p><p>Abundio no solo significa tontuna, como tal se utiliza en España. En realidad viene de abundante, de latinajo origen, por eso se asocia a extremadamente generoso. Así, el personaje del que hablamos <strong>va a repartir los dineros ganados vendiendo armas y petróleo</strong> tras su incursión en Irán. Pero solo a los magnates que le subvencionaron la tropelía; al resto de los norteamericanos no, porque eso supondría una crisis económica mayor que la de 1929. De repartir las ganancias sacadas del <em>fracking</em> no ha dicho nada. </p><p><strong>Me lo contó un sabiondo californiano, </strong>de cuyo nombre no me acuerdo; lo único que sé es que no hacía cine. Me dijo también que este señor, el número II, era un narcisista. ¡A saber! Ni quito ni pongo. Yo he actuado únicamente de escuchante escribidor. Así que dudo si es cierto o no lo que cuento. Es posible que todo parecido con la realidad sea pura coincidencia. ¿Acaso en una soñada lectura de <em>El Mundo Today</em>?</p><p>A pesar de todo, con el debido respeto. San Abundio de Como está pintado en un fresco de la iglesia románica de San Pedro de Gemonio (Italia).</p><p>____________________________</p><p><em><strong>Carmelo Marcén</strong></em><em> </em><em><strong>Albero </strong></em><em>es doctor en Geografía por la Universidad de Zaragoza y especialista en educación ambiental.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 04 May 2026 04:01:39 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Carmelo Marcén Albero]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Abundio Trump]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Opinión,Estados Unidos,Donald Trump,Derecha,Pedro Sánchez,PSOE]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[La inmensa mayoría piensa en el cambio climático]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/inmensa-mayoria-piensa-cambio-climatico_129_2177907.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/81ea8cac-5bdb-4cc4-87ee-24ea696a2c15_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La inmensa mayoría piensa en el cambio climático"></p><p>La señora Cayetana Álvarez de Toledo (PP) ha moderado en Madrid la presentación del libro <em>El ecologista de derechas</em>. Al decir de los dos economistas que lo han escrito, el cambio climático (en adelante CC) va a afectar de manera importante a España pero <strong>sus consecuencias no serán catastróficas</strong>. El hecho de que las derechas de siempre apadrinen este libro indicaría que sí, ahora sí, las evidencias científicas los han convencido: el CC está aquí y ha llegado para quedarse. Parece que los autores manifiestan que la mitigación es menos importante que la adaptación. Por eso defienden el uso de las renovables, en concreto de las furgonetas eléctricas. Además, afirman que lo que hagamos aquí no es importante. El meollo de la cuestión climática está en lo que hagan China e India. </p><p>Hemos de anotar lo que se ha publicado de lo dicho por el expresidente don José María Aznar sobre el libro: “Contribuye a la construcción de un marco conceptual para abordar <strong>uno de los debates decisivos de nuestro tiempo, el medioambiental</strong>, desde una perspectiva de centroderecha”. El mismo que en 2008 apadrinaba la publicación del libro <em>Planeta azul (no verde)</em> del presidente checo Václac Klaus (un negacionista de la gravedad del calentamiento ya visible entonces), editado por FAES. Entonces criticaba a los "abanderados del apocalipsis climático" y animaba a "plantar cara a todos los enemigos de la libertad" (sic).</p><p>Debemos congratularnos de que <strong>esta percepción climática sea muy diferente a aquella</strong> que manifestaba en el año 2007 otro anterior presidente del Gobierno de España, también del PP, por cierto. Negaba la existencia del CC porque un primo suyo de Sevilla, físico y profesor de universidad para más señas, le había desmentido lo que por todo el mundo se veía claro. Hace unos años, el señor Trump reclamaba el uso del calentamiento global para mitigar los efectos de las intensas nevadas del noreste de su país, en una visita a Nueva York. </p><p>Parece que la preocupación por el CC empieza a generalizarse. <em>Covering Climate Now</em> nos hace llegar la iniciativa “Proyecto del 89%”, destinada a evidenciar que existe una <strong>mayoría silenciosa global que quiere, demanda, una acción climática continua</strong>. <em>The 89 Percent Project</em> es básicamente una iniciativa periodística global. Se basa en que la inmensa mayoría de la población mundial —entre el 80% y el 89%, según estudios científicos recientes— exige que los gobiernos tomen medidas más contundentes contra el CC. Sin embargo, este hecho no se refleja en la cobertura informativa. En España sucede algo parecido, según el INE. </p><p>En realidad, lo que se persigue es evitar la espiral del silencio. Se lo han propuesto periódicos de alcance global tan importantes como <em>The Guardian,</em> que daba a conocer, a comienzo de este año, un estudio en el que se demostraba que “los parlamentarios británicos subestiman el apoyo a las políticas medioambientales”. A pesar de conocer los <strong>retos de la energía solar y la eficiencia energética</strong>, o los impuestos a la carne y los gravámenes a los viajeros frecuentes, los políticos no lograron comprender el interés de la ciudadanía por las políticas que abordan el calentamiento global. Los políticos de allí se mostraron menos dispuestos a votar a favor de las políticas socioambientales o a defenderlas. Da la impresión de que los parlamentarios españoles “son muy británicos”.</p><p>Aun con todo, demos la bienvenida a la llegada del PP a la lucha por el clima. A ver en qué consiste la perspectiva de centroderecha.</p><p>__________________</p><p><em><strong>Carmelo Marcén</strong></em><em> </em><em><strong>Albero </strong></em><em>es doctor en Geografía por la Universidad de Zaragoza y especialista en educación ambiental.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 20 Apr 2026 04:00:59 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Carmelo Marcén Albero]]></author>
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      <media:title><![CDATA[La inmensa mayoría piensa en el cambio climático]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Medioambiente,Cambio climático,PP]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Amargas bombas climáticas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/amargas-bombas-climaticas_129_2165933.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/1446b9a5-fc95-42b2-b148-e6c81ec917b2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Amargas bombas climáticas"></p><p>Una destructiva bomba social extremadamente peligrosa es que el poder actúe contra la ciudadanía mundial. Lo tenemos muy cerca; lo sentimos muy lejos, si solamente nos asimos a la visible e inmediato. Podemos considerar como axioma global la idea de que la <strong>violencia tapa el sentido común</strong>; ese que nos inclina a pensar que el diálogo siempre es preferible a un conflicto brutal. Lo son las actuales guerras, aunque aquí vamos a referirnos solamente a la actual en Oriente Medio. Tras el preludio del genocidio de Gaza, viene ahora  el epítome de la guerra iniciada por el señor Netanyahu con el patrocinio del señor Trump. Todas las guerras comportan demasiadas amarguras en forma de bajas civiles, con previsibles <strong>daños ambientales</strong> y unas vergonzosas violaciones del derecho internacional.</p><p>El actual atraco militar que desempeñan Israel, Estados Unidos y el Irán represor de los ayatolás son los principales <strong>contaminadores del equilibrio humanitario</strong> siempre deseable. Refuerzan los vínculos entre la guerra, el poder y la destrucción ambiental; todo es amargura ética. Otro tanto sucede en Ucrania y en todos esos lugares de los que las grandes agencias no nos sirven noticias. </p><p>Los impactos de la guerra actual del petróleo –nos atrevemos a llamarla así aunque lleva el hiriente contaminador moral del caudillo israelí– son tremendos. Nos tememos que serán perturbadores duraderos de la vida de los más pobres. Escasearán el petróleo, el gas o la energía comunitaria; o serán tan caros que los países pobres se sumirán en el desconsuelo social. La <strong>cascada inflacionista la pagarán los más pobres,</strong> incluso las clases medias; por todo el mundo.</p><p>Parece que la Agencia Internacional de Energía (IEA por sus siglas en inglés) ha aconsejado a sus países miembros que adopten  medidas para responder a los posibles amargos efectos de la guerra, y la consiguiente crisis energética. Entre otras, reducir la velocidad en las autopistas y fomentar el teletrabajo. Teme una interrupción del suministro ahora que las dianas de los bombardeos buscan instalaciones petroleras. La AIE también manifestó estar dispuesta a liberar las reservas de los países para mitigar la que declaró la <strong>"mayor interrupción del suministro en la historia del mercado petrolero".</strong> Me pregunto las afecciones ambientales, económicas y sociales que la guerra provocará en las poblaciones pobres de las mega ciudades africanas o asiáticas. El estrecho de Ormuz se estrecha mucho más para Asia, a donde va casi el 90 % del GLP (gas licuado del petróleo) que lo atraviesa. </p><p>Todo lo anterior interacciona con la preocupación climática. Estos días hemos leído justificaciones de que la acción climática es demasiado costosa. Ya se encargan la extrema derecha y las grandes empresas de instrumentalizar la inestabilidad social para bloquear el bienestar global. <strong>Despliegan sus batallas o guerras contra la protección del medioambiente</strong>. Se comenta que la misma Unión Europea se está rearmando con dineros hurtados a la protección ambiental y a la cooperación internacional para reducir desigualdades. </p><p>Se hubieran paliado una parte de los efectos si las energías renovables fuesen el pegamento vivencial de los estados. Se dice que en España –después de tres años de fuertes inversiones en eólica y solar– el gas ha determinado el precio de la electricidad, por ahora, <strong>solo en el 15% de las horas en 2026, en comparación con el 89% en Italia.</strong> La diferencia viene motivada por los años de inversión en energía solar y eólica, con aciertos y errores, pero generadores de electricidad. Ayudaría reconocer que el gas es un débil eslabón climático y productivo. Cuanta más energía se autogenere un país, en forma de energías renovables respetuosas con el entorno, menos dependerá del exterior. Se suprimen amarguras varias.</p><p>En realidad, mucho nos tememos que medidas como las subvenciones, que vendrán, no hagan sino reposicionar a los combustibles fósiles. Ya se encargan de difundir esta solución los<strong> mensajes públicos de las grandes petroleras sobre el cambio climático</strong> en los últimos años, en los que invierten elevadas sumas de dinero. Los medios de comunicación, complacientes con ellas, difuminan los efectos contaminadores. Se olvidan de que la quema de petróleo, gas y carbón es la principal causa del aumento de la temperatura global y de las olas de calor, sequías, tormentas y subida del nivel del mar que de él se derivan. Una noticia publicada en <em>Reuters </em>estos días informaba de que “en respuesta al conflicto, las compañías eléctricas en Asia están "aumentando la generación de energía a partir del carbón para reducir costos y salvaguardar el suministro energético",</p><p>Me impresiona la claridad con la que ve esta amarga guerra bélica y climática un artículo publicado en <em>Social Europe</em> (19/03/2026) titulado libremente como “¿Conflicto armado o supervivencia mutua? Viene a esclarecernos que el <strong>militarismo y el colapso ecológico no son emergencias separadas</strong>. Sino la misma contingencia, que se retroalimenta en una espiral que la humanidad no puede permitirse ignorar. Copiamos casi textualmente. El mundo se hunde en el militarismo, las confrontaciones múltiples y la guerra que amenaza al mundo entero. Justo cuando la humanidad más necesita una cooperación internacional para afrontar la crisis climática.</p><p>Lo podemos comprobar en el compadreo con el que hablan algunos presidentes de países –el señor Trump a la cabeza– que demandan un aumento vertiginoso de los presupuestos militares; no les importa justificar la destrucción. Es más, cargó contra España porque el presidente Sánchez “solo” se comprometió a que apenas alcanzase el 2%. Donald Trump habría declarado que Estados Unidos podría atacar varias veces el mayor centro de exportación de petróleo de la isla de Kharg, en Irán; "solo por diversión". La bravuconería es moralmente grosera. La cultura política que este señor exhibe, y sus muchos imitadores en países diversos con una incultura políticosocial “en la que la <strong>devastación de lugares lejanos se discute con ligereza</strong>, como si la matanza de extranjeros apenas importara”.</p><p>En ese artículo tan inspirador, anteriormente mencionado, se remarca que la guerra no es solo una catástrofe humanitaria; también es una catástrofe ambiental. Algunas estimaciones sobre las emisiones durante el genocidio de Gaza afirman que las de GEI se acercaron al total anual de 36 pequeños países. La<strong> militarización no es inocua para el medioambiente: </strong>consume enormes cantidades de combustible, energía, acero, hormigón, materiales escasos, talento científico y recursos públicos. Además, las bombas contra la ética global no hacen sino incrementar el miedo de la población, la rivalidad entre países diversos. En suma, la amenaza de la militarización actual trunca la cooperación internacional de la que depende la construcción de un mundo sostenible; ¡Cuántas reuniones para los llamados “alto el fuego” de Gaza, o la reducción de la supuesta amenaza nuclear iraní han fracasado! La inutilidad de las malas intenciones.</p><p>Wislawa Szimborska (Nobel de Literatura 1996) se preguntaba en su poema “Principio y fin”:<strong> “Después de cada guerra alguien tiene que limpiar… </strong>Aquellos que sabían de qué iba la cosa, tendrán que dejar su lugar a los que saben poco. Y menos que poco. E incluso prácticamente nada.” Recordemos la cordura de Rosa Regàs: “No hay cosa más amarga que la inutilidad.”</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 11 Apr 2026 04:00:58 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Carmelo Marcén Albero]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Amargas bombas climáticas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Medioambiente,Desarrollo sostenible,Guerra,Guerra en Oriente Medio,Donald Trump,Benjamin Netanyahu,Irán,Israel,Estados Unidos,Europa,Gasolina,Petróleo,Gas y Electricidad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las inundaciones y sus circunstancias]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/inundaciones-circunstancias_129_2153830.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/f07d899c-da5e-4d69-8224-ea37e3b64b69_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las inundaciones y sus circunstancias"></p><p>Era Ortega y Gasset quien hablaba de <strong>valor de las circunstancias </strong>para afirmar que<strong> cada cual es como es por ellas; </strong>que si no las sabe gestionar difícilmente llegará a ser individuo y estar colectivamente. En esta encomienda se plantean dudas. No falta gente por ahí que defiende que <strong>hay que someterlas, no someterse a ellas;</strong> cual discípula del poeta latino Horacio. De cualquier manera, las circunstancias no deberían ser obstáculos irresolubles. Ahora nos movemos en un <strong>exceso de autocrítica.</strong> Lo cual convierte a las<strong> incertidumbres en montañas inaccesibles.</strong> Como tales, mucha gente las obvia. No será que ya no pensamos en lo que debemos hacer sino en lo que nos apetece, así se lo pregunta <strong>Victoria Camps. </strong>Seguramente se deba a que la libertad se haya vuelto egoísta y no repare nada en las circunstancias. Según ella, “La verdadera libertad implica pensar en los demás, actuar con responsabilidad y reconocer que no vivimos solos<strong>”.</strong></p><p>Las circunstancias de la <strong>gobernanza ecosocial </strong>adquieren en estos momentos un <strong>protagonismo especial. </strong>Los partidos, los partidarios, de su libertad “ad hoc”, se mostraron satisfechos de que no se enviasen mensajes ES-alert tempranos a toda la ciudadanía expuesta a riesgos por las inundaciones de octubre de 2024. Durante estos meses de enero-febrero de 2026, las<strong> autoridades autonómicas </strong>de varias comunidades gobernadas por el PP <strong>han hecho uso de ellos. </strong>La buena gobernanza se demuestra <strong>actuando. </strong>Quedará en el anecdotario cuántas vidas se podrían haber evitado en la dana de octubre del 2024, cuánto debemos de agradecer la prevención ante estas lluvias de enero-febrero. Las circunstancias políticas deben cambiar en la dirección de<strong> proteger a la ciudadanía.</strong> El presidente andaluz, que en 2024 prefería no alarmar de forma infundada a la población, ahora ha preferido <strong>utilizar la prudencia</strong> y avisar a sus paisanos de los posibles riesgos. Las circunstancias políticas aparecen como un argumento compensatorio.</p><p>Millones de teléfonos móviles en Catalunya y otros territorios recibieron últimamente una<strong> alerta oficial que pide precaución extrema</strong> ante los temporales de viento o lluvias previstos. Las clases y otras actividades se suspendieron. <strong>La derecha no ha protestado </strong>en esta ocasión, pero nos acordamos de cuando a algunos les parecía que estos mensajes eran un<strong> “intrusión del Estado</strong> en la privacidad del ciudadano”. De cuando <strong>evacuar o confinar,</strong> como ha hecho el Gobierno del PP estos días en Grazalema y otras localidades, eran <strong>verbos prohibidos.</strong> Ya no lo son. Hablamos de cómo la meteorología ha cambiado drásticamente: muchas precipitaciones y vientos. Cabe la posibilidad de que <strong>el clima, </strong>un cúmulo interactivo de las circunstancias, <strong>esté cambiando. </strong></p><p>Una seria incidencia es la irregularidad de las precipitaciones. Vendrán seguramente en tropel, o faltarán cuando más se necesitan. Además, <strong>nunca llueve a gusto de todos.</strong> Los comerciantes y hoteles de zonas turísticas podrían estar pensando en demandar, ¿a quién?, por los daños sufridos o los no ingresos percibidos. Los más de 2500 litros caídos en Grazalema son el ápice que asoma cuando miramos al cielo con temor. <strong>Empequeñece nuestra perspectiva</strong> antrópica hacia todo lo natural, pues <strong>creíamos dominarlo. </strong>Las situaciones encadenadas han provocado microsismos en varios pueblos de la sierra. Me empapo de lo que el Instituto Cervantes dice sobre el papel de la causalidad en mi admirado don Quijote: algún experto ha señalado que la casualidad, las circunstancias, <strong>los sucesos ocurren de forma fortuita.</strong> En las inundaciones ha habido muchos motivos, circunstancias orográficas e hidrográficas que han desembocado en sucesos; además de pretextos diversos. <strong>Causalidades meteorológicas y de pésima gestión del territorio; </strong>circunstancias orográficas que han motivado que las nubes descarguen sin clemencia en algunas zonas y dejen fluir el agua buscando llegar a zonas más bajas. </p><p>Aleatoridad de precipitaciones, en forma de tren de borrascas y otros fenómenos meteorológicos. Se sabe que sucesos similares ya dilataron la conquista de Granada. Los Reyes Católicos debieron someterse al tiempo, por eso su conquista iniciada en 1482 se demoró hasta 1992 con la caída de Boabdill. En este caso todo fue más difícil, tanto que los historiadores achacan a la<strong> meteorología adversa el mayor número de bajas en el ejército cristiano,</strong> y no causadas por el enemigo.</p><p>Contingente es el hecho de que Aemet considere<strong> el enero más lluvioso del último cuarto de siglo </strong>y el que menos horas de sol tuvo desde 1996. Las precipitaciones alcanzaron de media los 119 litros por metro cuadrado en la España peninsular, un 85% por encima del promedio de 1991-2020. Todos estos fenómenos nos hacen sospechar que el calentamiento global tiene varias caras. Un estudio publicado un año después en <em>Nature Communications </em>(17/02/2026) constató la<strong> influencia antrópica, vía cambio climático</strong>, en la <strong>magnitud de las inundaciones</strong> de octubre de 2024 en la costa levantina y Albacete.</p><p>Circunstancial es que en este comienzo del año <strong>las intensas lluvias</strong> hayan inundado una parte de España y Portugal. No lo digo solo yo. El geógrafo y climatólogo <strong>Jorge Olcina</strong> –pocas personas hay en España más autorizadas para habla de este tema– atribuye la intensidad del tren de borrascas al<strong> calentamiento global. </strong>En ese contexto, la atmósfera está intentando encontrar su propio equilibrio térmico; para eso mueve enormes masas de aire de manera mucho más frecuente y con más intensidad. Una advertencia de Olcina: danas como la de Valencia puede repetirse cada cinco años en la próxima década. </p><p>Incidencia nada fortuita: La <strong>presión de EEUU</strong> logró eliminar –imaginamos que impuso con amenazas– <strong>el cambio climático</strong> de las principales <strong>prioridades de la Agencia Internacional de Energía (AIE)</strong> –susceptibles a las amenazas– durante una tensa reunión ministerial en París. La sombra de la hipercoincidencia “trumpista” es alargada. </p><p>DUDA FINAL.- Me hace considerar lo escrito como circunstancia: ¿Tendrán razón los sofistas en eso que decían de que <strong>ninguna proposición está exenta de las vicisitudes del tiempo, </strong>ni de la subjetividad o las circunstancias?</p><p>¡Demos tiempo a los tiempos! Siempre acostumbran a ser complementos circunstanciales de verbos transitivos.</p><p>_______________________________________</p><p><em><strong>Carmelo Marcén</strong></em><em> </em><em><strong>Albero </strong></em><em>es doctor en Geografía por la Universidad de Zaragoza y especialista en educación ambiental.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 21 Mar 2026 05:00:46 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Carmelo Marcén Albero]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Las inundaciones y sus circunstancias]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Opinión,Cambio climático,Andalucía,PP,Donald Trump,Estados Unidos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El filibusterismo energético]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/filibusterismo-energetico_129_2155133.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/a4b2c5dc-cf0c-428a-8bbc-832d215d4d50_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El filibusterismo energético"></p><p>El mundo debería temblar solo al pronunciarlas. Durante mucho tiempo <strong>pensamos que eran empresas serias</strong>. Pero ahora sospechamos que nos desvalijan el porvenir; no solo a nosotros. Por eso las llamamos con este antiguo apelativo. Más que nada porque nos han engañado cual si fueran piratas que roban la salud de personas en el mundo entero, y cambian la biodiversa existencia; miremos solamente el calentamiento del aire y la crisis/emergencia climática. Si pensamos en las generaciones futuras se nos fosiliza el pensamiento; a punto de agotarse <strong>al ver la ligereza con la que se mueven</strong>. Confirmamos que estamos refiriéndonos a las reinas de los combustibles fósiles. No parece que les hagan algún rasguño a ciertos gobiernos que les mantienen el mercado abierto sin vigilancias. Sus ganancias llegan hasta la estratosfera y más allá, casi más que los gases de efecto invernadero emitidos con su consumo.</p><p>La lista sería larga, pero vamos a concretar. Para ello me sirvo de una noticia que me envía generosamente <em>Carbon Almanac Report</em>. El título, en español, dice mucho a quienes quieran leer con perspectiva global: <strong>“Menos empresas generan más emisiones”</strong>. Porque hemos de saber que casi la mitad de las emisiones globales de CO₂ causadas por el uso de de combustibles fósiles son <strong>fruto de las maniobras de unas 32 en 2024, cuando eran 38</strong> hace cinco años. Copio los datos de Inside Climate News, que informa sobre el último análisis de Carbon Majors de InfluenceMap. Pero no saquemos conclusiones sencillas; <strong>las emisiones totales siguen aumentando</strong>, casi un 1% entre 2023 y el año siguiente. Por otra parte, lo que preocupa cada vez más es que dos de cada tres de las 32 aumentaron sus emisiones en 2024.</p><p>Así pues, la concentración de responsabilidad (lo que hemos titulado filibusterismo energético, recae en unas pocas). Siempre según el mismo informe, dieciséis de los 20 principales emisores son estatales, luego <strong>los países incumplen sus compromisos de descarbonización del aire</strong>. Es más, entre las gigantescas Saudi Aramco, Coal India, CHN Energy, la Compañía Nacional de Petróleo de Irán y Gazprom representan el 18% del CO₂ fósil global. Mientras aquellas que señalamos como culpables del empeoramiento de nuestra salud, propiedad de inversores, como ExxonMobil, Chevron, Shell, ConocoPhillips y BP, suman en conjunto un 5,5%, que no es poco. Pero además de los números están las maniobras regulatorias. Presionan simultáneamente para debilitar la política climática. Parece que lo consiguen en las negociaciones internacionales. Se asegura que en la COP30 de Brasil, en noviembre pasado, los países productores se opusieron a una hoja de ruta de <strong>eliminación gradual acordada con el respaldo de más de 80 países</strong>. Repasemos lo ya dicho: diecisiete de los 20 principales emisores estaban controlados por países que se oponían.</p><p>Como la esperanza, por pequeña que sea, no hay que perderla nunca, esperemos a ver lo que sale en el próximo abril. Colombia y los Países Bajos se preparan para organizar la que será la primera Conferencia Internacional sobre la Transición Justa hacia el Abandono de los Combustibles Fósiles en Santa Marta (Colombia) del 24 al 29 de abril de este año. <strong>Queda por ver si la conferencia generará compromisos vinculantes</strong>, ya que reunirá a gobiernos con posturas marcadamente divergentes sobre el futuro de la producción de combustibles fósiles. Es más, en este lío bélico desatado en Oriente Medio no parece ser el mejor momento.</p><p>Se rumorea que tras el ataque de Israel y EEUU a Irán <strong>mana algo de petróleo</strong>. Sin duda todo el incógnito futuro se escribirá con repercusiones en el precio de los combustibles fósiles y en las maniobras de las compañías citadas antes; y en nuestros bolsillos. <strong>Seguro que buscarán un diferente orden energético; no sabemos cuál</strong>. Por lo que escuchamos por ahí podemos pensar que la maniobra “trumpiana” va dirigida a provocar una menor exportación energética. Eso conlleva una <strong>mayor compra de petróleo y gas a EEUU</strong>, que en los últimos años se ha convertido en un exportador neto de petróleo. Cuando en tiempos fue importador. Seguramente una parte de lo que vende sale de la fracturación hidráulica (<em>fracking</em>). Detrás empujan las energéticas yanquis.  </p><p>A la hora de redactar estas líneas <strong>ya aumentaban las turbulencias energéticas</strong>. Con un país observador muy poderoso: China. Hacia allí viaja una buena parte del petróleo a través del Golfo Pérsico y el de Omán, en torno al 12 % de todo lo que consume el gigante asiático. No nos perdamos este artículo (14/02/2026) de EOM (El Orden Mundial): “La guerra del petróleo de Trump: ahogar a Irán para golpear a China”.</p><p>Acudo, muchas veces lo hago, a <em>Social Europe</em>. En un artículo del 2 de marzo, Guillermo Duval me proporciona diez variables de lectura para entender un poco más el salto bélico: <strong>¿Una solución venezolana para Irán?; ¿Una transición pacífica a favor de Reza Pahlavi?</strong>; ¿Guerra civil y desintegración del país?; ¿Qué quiere Arabia Saudita?; ¿Netanyahu, el gran ganador? Sí, pero…; ¿Conseguirá <strong>Donald Trump</strong> salir del atolladero iraní?; <strong>Vladimir Putin</strong> tiene menos que perder de lo que parece a primera vista; <strong>Xi Jinping</strong> está asumiendo un gran riesgo y tendrá que romper su silencio; Entre los claros perdedores están las Naciones Unidas y el derecho internacional; Un desastre para la Unión Europea.</p><p>¡Que tengamos que escuchar que todo se hace para liberar al pueblo iraní del yugo de los ayatolás! Menos mal que <strong>el señor Trump tiene el contrapunto de su</strong><span class="highlight" style="--color:white;"><strong> </strong></span><strong>“</strong><a href="https://elordenmundial.com/blitz-trump-estados-unidos-junta-paz-gaza-onu/" target="_blank"><strong>Junta de Paz</strong></a><strong>”</strong>. La incógnita del futuro tiene muchas derivaciones; más ahora que se ha estrechado el Estrecho de Ormuz. Difícil entender, para quienes desconocemos lo que hay por debajo, el ofrecimiento de apoyo militar hecho desde el <strong>Reino Unido, Francia y Alemania</strong>. Veremos qué sucede pasado un tiempo. <strong>Si nos hicieran caso les rogaríamos humildemente que piensen en nosotros</strong>. ¿Seguirán mandando las energéticas ahora que resurge el empleo de los combustibles fósiles, y si son norteamericanos, mejor?</p><p>______________</p><p><em><strong>Carmelo Marcén</strong></em><em> </em><em><strong>Albero </strong></em><em>es doctor en Geografía por la Universidad de Zaragoza y especialista en educación ambiental.</em></p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[408252f9-3f9d-4a9b-8b80-80436fea8b43]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 05 Mar 2026 05:01:18 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Carmelo Marcén Albero]]></author>
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      <media:title><![CDATA[El filibusterismo energético]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Petróleo,Cambio climático,Energía,Estados Unidos,Irán]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De la pertinaz sequía a las lluvias nunca vistas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/pertinaz-sequia-lluvias-vistas_129_2141748.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/86c43ebb-9187-46dc-bd85-2256849683c2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="De la pertinaz sequía a las lluvias nunca vistas"></p><p>La primera idea era una muletilla que se empleaba hace unos años. Casi todos los males de la España muy rural eran motivados por <strong>sequías prolongadas</strong>; al menos así lo recogía el NO-DO. Daba lo mismo que se tratase de la escasez de alimentos, de la falta de trabajo, de la ausencia de materiales en las escuelas. Este noticiario de información, siempre loando al régimen, ponía al día a los españoles que iban al cine.</p><p>Habitante como era de un territorio estepario, Los Monegros, lo de la sequía lo entendíamos bien, nos sobraba lo de pertinaz. Casi nunca llovía, no teníamos cerca ningún río; por eso bebíamos agua de las balsas endorreicas que teníamos en el monte y cerca del pueblo. Cualquiera puede imaginar su calidad. La sequía era (es) permanente, que debe estar en un grado similar a pertinaz. Dice la Biblioteca Nacional de España que lo de <strong>pertinaz es un epíteto propio de la sequía</strong> (espantosa y cruel a la vez). No se suele aplicar a nada más; no es necesario unirlo a sequía. Añade que el epíteto se empezó a usar a mediados del siglo XIX pero adquirió su verdadera extensión popular durante el franquismo. </p><p>Pertinaces sequías las ha habido hace mucho tiempo. En mi tierra, las cosechas de cereales fueron en algunos años casi nulas; apenas daba para moler y sacar harina para comer pan. Racionado este después de la Guerra Civil, las menguantes cosechas debían ser entregadas al Gobierno. ¡Qué paradoja, tener trigo y no poder comer pan! Por lo que he leído sobre las graves sequías fueron especialmente duras las de Andalucía en 1930, la de 1943-1945 que afectó a casi toda España, y otras muchas que cuenta la Aemet. La agencia califica las <strong>lluvias actuales como “extraordinariamente abundantes”</strong>; un “tren de borrascas” que ha descarrilado a su paso por la península Ibérica. Por lo que he leído, las del año 1879 en las cercanías del Almanzora llegaron el año siguiente de una pertinaz sequía en 1878.</p><p>Cito textualmente el titular de un periódico de tirada nacional del día 4 de febrero: “Miles de desalojados y hogares sin luz, poblaciones incomunicadas y decenas de carreteras cortadas”. Contaba los efectos de la borrasca Leonardo. Convivir con la naturaleza supone que casi nadie está a salvo de las incertidumbres. Lo más conveniente es<strong> prepararse para afrontarlas;</strong> contar con protocolos que parece que ahora han funcionado. ¡Si hasta han tenido que cerrar el muro de defensa del Guadalquivir! Lo nunca visto. Sí, el agua circulante ha reclamado otra vez el territorio que le pertenecía.</p><p>El Sur de España (Andalucía), Extremadura, también Portugal y Marruecos están<strong> sufriendo “lo nunca visto”. </strong>También Galicia, donde parece que el aire mutó en agua. En realidad habrá ocurrido en alguna otra ocasión pero la memoria es frágil. En Grazalema, el punto donde más llueve en España, el agua sale desde dentro de la tierra, como si las casas fueran manantiales. Veo sus empinadas calles convertidas en ríos. La tierra circundante y el propio suelo calizo de la sierra ya no admiten más agua. La esponja del acuífero está sumergida. Aumentan los hidroseísmos, luego hay que evacuar a la población. </p><p>Las incertidumbres pueden generar pequeñas incomodidades o grandes catástrofes, como en este caso. Hay que repetir que<strong> las administraciones han estado alerta para hacer frente a “lo nunca visto”</strong>. En la memoria, la negativa maniobra de la negación acontecida en la zona levantina en octubre de 2024. Alguien dijo que las crisis nos hacen más precavidos, más fuertes. En este caso al menos ha servido para que las administraciones se impliquen; también para alertar a la población, que no es poco. Entre lo más lamentable de lo malo, inundaciones multiplicadas, desprendimientos de rocas y desalojos están copando la actividad. Después del socorro generoso a los afectados, hay que prevenir. Ante todo este maremágnum, <strong>los negacionistas climáticos “erre que erre”</strong>, sin querer ver lo que a veces puede suceder. ¡Y la gente sufriente también les vota!</p><p>¿Tiene que ver esto con el cambio climático?, me preguntaba una amiga. No le pude responder con certeza absoluta, pero si asegurarle que desde hace unos años se cumple un patrón: <strong>sequías más prolongadas  y periodos cortos de lluvia intensa</strong>, que el suelo no puede apenas absorber. Añadí que puede ser que la corriente en chorro (“jet stream”) se haya debilitado en algún tramo (atención a las emisiones contaminantes); que influya el bloqueo ártico de las altas presiones; que en parte se deba a unas aguas oceánicas más cálidas y con más capacidad de evaporación; que el anticiclón de las Azores no esté donde siempre en invierno. ¿Quién sabe qué?, pero el hecho cierto es que se ha producido. A todo lo cual el negacionista señor Trump preguntará: “<strong>¿Pueden los insurreccionistas medioambientales explicar qué ha ocurrido?</strong>”</p><p>Está lloviendo como nunca. Por eso, ante esta meteorología cambiante y “desordenada” (quizás sea un patrón que se consolide) cabe recomendar el principio de precaución. Por un lado nos dice que quizás volvamos a ver lluvias semejantes a las de ahora, no se sabe si pronto. Por otro, que se deben respetar las servidumbres que genera la proximidad a cauces permanentes u ocasionales<strong>. Construir mucho y sin previsión en la llanura de inundación</strong> o canal de desagüe es un riesgo que no se debería asumir. Eliminar cauces de barrancos por donde casi nunca bajaba agua no es una buena práctica. Llenar de viales los territorios sin tener en cuenta las posibles escorrentías graves, sin darles capacidad de drenaje, roza el atrevimiento. En fin, pavimentar todos los entornos urbanos provoca aceleraciones en los caudales. </p><p>Hay que reponer lo perdido. Pero no con los mismos criterios que lo formaron. Ahora tenemos un mapa de riesgos de potenciales zonas inundables (MAPRI). Alguien dijo que debería hacerse una exhaustiva planificación hidráulica; ¿aún está vigente aquella de 2005? El Congreso de España está en otros menesteres; sus <strong>señorías prefieren enlodarse a mojarse.</strong></p><p>Pues eso. <strong>Socorro generoso</strong> en estos momentos, pero <strong>previsión</strong> ante los que vendrán después. </p><p>__________________</p><p><em><strong>Carmelo Marcén</strong></em><em> </em><em><strong>Albero </strong></em><em>es doctor en Geografía por la Universidad de Zaragoza y especialista en educación ambiental.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 14 Feb 2026 05:00:43 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Carmelo Marcén Albero]]></author>
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      <media:title><![CDATA[De la pertinaz sequía a las lluvias nunca vistas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Medioambiente,Andalucía,Portugal,Extremadura,Gobierno,Donald Trump,Meteorología]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Solo se habla de Irán cuando los ogros occidentales rugen]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/habla-iran-ogros-occidentales-rugen_129_2130445.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/7009f456-369f-4f85-bb5c-c35011a1d808_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Solo se habla de Irán cuando los ogros occidentales rugen"></p><p>Irán es un extenso territorio<strong> rico en combustibles</strong>. El país alberga más de 90 millones de habitantes, casi la mitad mujeres. Al decir de la gente que sabe, todo por allí parece el mundo de la sinrazón. En esta entrada quiero sobrevolar el hipotético ámbito ecosocial iraní ligado <strong>al Cambio Climático </strong>(en adelante CC). ¡Qué ocurrencia! Pues sí. Lógicamente será un hablar casi de oídas, sujeto a muchas dificultades. Por eso me voy a imaginar un Irán dibujado y comprendido por diversos grupos de investigación y publicaciones científicas. Intento entender si una parte de la crisis actual, de las muestras de descontento de la población, no tienen que ver con alguna de las consecuencias del CC.</p><p>¿Quién sabe qué es Irán hoy? Sin duda, muchos sufrimientos y escasas satisfacciones para su población, qué decir <strong>para las mujeres</strong>. Señalemos de entrada que me apoyo en <em>Inside Climate News. </em>Se cuenta en un artículo firmado por Katie Surna (14/01/2026). Queda encuadrado en la sección “Justicia y salud”, que visto desde nuestra cultura occidental tiene relación, diacrónica muchas veces. No me cuesta imaginar lo que sucederá por allí. Reproduzco mensajes <strong>casi apocalípticos</strong>:</p><p><em>"El régimen iraní ha sobrevivido a la guerra, las sanciones y las revueltas. Quizás las crisis ambientales podrían derribarlo.</em></p><p><em>Décadas de agotamiento del agua, construcción de presas y represión de científicos y ambientalistas han llevado a Irán hacia crisis ecológicas que alimentan protestas que sacuden al país."</em></p><p>Las revueltas ciudadanas recientes parecen provocadas por dos cuestiones básicas: el <strong>colapso económico</strong> (con sus variables ecosociales) y el hartazgo de la<strong> represión política</strong> (causa y efecto de las dictaduras, sean religiosas o no). Pero pocos analistas dudan que detrás de las devaluaciones monetarias y los enfrentamientos callejeros empuja una variable más profunda y permanente:<strong> la catástrofe ecológica</strong>. </p><p>La situación no es nueva. Han pasado décadas de ignorancia hacia los científicos; se ha perseguido al activismo ecosocial. Además, se han llevado a cabo proyectos de desarrollo corruptos. Tal es así que han desencadenado una <strong>crisis hídrica </strong>extremadamente grave. De tal tamaño que el presidente Masoud Pezeshkian avisó a los residentes de Teherán que podrían verse obligados a evacuar la capital, que <strong>se hunde </strong>a medida que ceden los acuíferos secos. </p><p>El coste humano es asombroso. El deterioro de las infraestructuras, el mal diseño de los sistemas de riego y la sobreexplotación de los acuíferos han impedido que los agricultores cultiven con eficacia. Lo cual ha motivado migraciones masivas y el <strong>racionamiento de suministros básicos </strong>en las ciudades. La consecuencia humanitaria es tremenda: decenas de miles de personas, incluidos niños, <strong>mueren prematuramente</strong> cada año a causa de la grave contaminación del aire y el agua. </p><p>La crisis de contaminación atmosférica es letal. Lo saben bien quienes lo padecen en Teherán, Isfahán, Karaj, Tabriz, Mashhad y Ahvaz. Los registros de calidad del aire allí se mueven entre los rangos<strong> </strong>insalubre, muy insalubre e incluso peligroso. Teherán se encuentra entre <strong>las ciudades más contaminadas </strong>del planeta. En momentos determinados se ha optado por el cierre generalizado de colegios; a la vez se han suprimido servicios públicos y han aumentado con fuerza los casos respiratorios y cardíacos. La indignación pública ha crecido.</p><p>Para colmo, la dependencia del<strong> mazut</strong>, un fuelóleo pesado con un alto contenido en partículas y azufre, hace de respirar un envenenamiento continuado. Aún hay más. Los vehículos de Irán son<strong> de los más antiguos</strong> de la región. De hecho,<strong> </strong>más del 70% de las motocicletas de Teherán tienen más de veinte años. Solo con esto, el tráfico ordinario genera un daño desproporcionado. Además las políticas gubernamentales mantienen los precios del combustible artificialmente bajos. Lo cual provoca <strong>acumulación de emisiones </strong>en entornos urbanos densos, que tienen una circulación de aire limitada.</p><p>En realidad casi todo lo ecosocial se resiente: pobreza, desigualdad, opresión de clase, abuso de género, presión sobre las etnias no gobernantes; además de crisis hídricas y ambientales. “Todas estas calamidades son consecuencia directa de un sistema <strong>corrupto y desgastado</strong>”, al decir del comunicado que emitieron en diciembre los activistas estudiantiles.</p><p>Las protestas actuales, que estallaron a finales de diciembre, son las más grandes desde 2022-2023. El gobierno ha respondido con un apagón de comunicaciones, cortando el acceso a Internet en todo el país; han abundado las violentas medidas represivas. Varias ONG estiman que<strong> miles de personas </strong>han sido asesinadas y aún más arrestadas. Irán tiene desde hace tiempo un historial de ejecuciones de manifestantes, a menudo mediante <strong>ahorcamientos públicos</strong>.</p><p>Nos quedamos con el titular de aquella noticia publicada en <em>Euronews</em> que sintetizaba en parte la tragedia ecosocial: Irán estalla cuando la crisis climática convierte las protestas en una<strong> lucha imprescindible por sobrevivir</strong>.</p><p>Habrá que volver a leer<em><strong> Persépolis</strong></em>, de Marjane Satrapi, Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades 2024. El Irán de las personas apenas se conoce. Pero sí la muerte de Mahsa Amini, tras ser detenida por llevar mal puesto el velo. Habrá que escuchar lo que nos dice <span class="highlight" style="--color:white;"><strong> </strong></span>la premio Nobel de la Paz 2023, <strong>Narges Mohammadi</strong>. Acosada por “la justicia iraní”, mantiene la palabra viva. Denuncia continuamente las violaciones de derechos humanos en Irán; entre ellas la aplicación de la pena de muerte o <a href="https://elpais.com/babelia/2025-12-09/poemas-rotos-por-el-dolor-y-la-tristeza-de-las-mujeres-iranies.html" target="_blank">la violencia contra las mujeres </a>que no usan el velo islámico obligatorio. </p><p>Como sucede siempre, las y los iraníes lamentarán que el resto del mundo los ha dejado solos. Tras la brutal represión de las protestas, que reclamaban una mejoría de la vida ecosocial; ni más ni menos. No importa que el ogro occidental ruja para quitarle al pueblo iraní <strong>petróleo y otras riquezas</strong>.</p><p>_____________________</p><p><em><strong>Carmelo Marcén</strong></em><em> </em><em><strong>Albero </strong></em><em>es doctor en Geografía por la Universidad de Zaragoza y especialista en educación ambiental.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 03 Feb 2026 05:00:11 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Carmelo Marcén Albero]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Solo se habla de Irán cuando los ogros occidentales rugen]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Irán,Manifestaciones,Asesinatos,Protestas sociales,Ecologismo,Medioambiente]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Si la patria fuesen personas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/si-patria-fuesen-personas_129_2122928.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/e1ff97e2-29a9-43d4-a908-7774b29608d9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Si la patria fuesen personas"></p><p>La realidad está ahí, para ser cuestionada siempre. En este caso nos referimos a la patria. Esa realidad debe ser irreal pues cada cual la mira de una forma distinta; la siente, a veces sin sentido. <strong>Sentido se me confunde con sentimiento</strong>. Sentimiento adobado a base de sensaciones y percepciones. Prioritariamente sobre las personas: sus actos o padecimientos.</p><p>Personalmente, una noticia se me hace patria común si lleva consigo el sufrimiento de otros. Esos a quienes nunca conoceré, porque quién sabe si sus amarguras fueron provocadas por quienes defienden la patria, sus patrias. Esos que al mismo tiempo echarían fuera a todos de fuera; pensarán que no son personas ni patriotas. Tienen en sus caras alguna irregularidad, ya sea en el color de la piel o en sus tocados. <strong>En España son ya 9,3 millones de personas, de un total de 49.1 millones de residentes. </strong></p><p>Demasiada gente tiene la impresión de que esos habitantes son los que no hacen patria. No nacieron en nuestra tierra y vinieron de tapadillo. Algunos patriotas que venden política los acusan de haber pervertido la originaria patria. Esa que viene desde el siglo en el que los no patriotas profesaban raras religiones. Fueron expulsados por unos reyes ultracatólicos, ¡vaya paradoja! Eso sí, <strong>en defensa de la fe, que es la que construye ciudadanía y hace patria</strong>. Por la gracia de Dios, rezaban aquí las monedas antiguas. Ahora hay algún partido político que predica la pureza de nacimiento. Pero según datos de hace unos días viven en España menos irregulares pero se mantiene el mismo discurso racista de los patriotas. </p><p>Esos defensores de la patria secular quieren su parte de gobernanza en la actual. Son <strong>elegidos por los patriotas que nunca se molestaron en hacer patria</strong> compartida. Esta se construye ahora con los restos de ciudadanía. Se añora la España imperial, hecha con pedazos de territorios, algunos no patriotas. Esos inmigrantes que en 59 pueblos de Aragón (del total de 731) suponen más de la cuarta parte de su población censada. Ciudadanos sin patria que aportan mucho a la ciudadanía de cercanía; y pagan sus impuestos.</p><p>A ver si va a ser verdad aquello de que <strong>“la patria es una unidad de destino en lo universal”,</strong> convertida ahora en un ruido sin sosiego. ¡Cómo van a hacer patria quienes vinieron de fuera, en busca de una vida mejor! Hay que expatriarlos o repatriarlos, que nunca sé delimitarlo bien. ¿O acaso son apátridas? ¡Lo que estamos aprendiendo del señor Trump!</p><p>La España de los patriotas auténticos necesitaría alguna nueva canción de Cecilia. Mientras llega escuchemos <em>Mi querida España</em>. Quizás muchos de los foráneos entonen aquello de: <em><strong>pueblo de palabra y de piel amarga</strong></em><em>, dulce tu promesa; quiero ser tu tierra, quiero ser tu hierba cuando yo me muera</em>. Esta España nuestra, de las personas.</p><p>_____________________</p><p><em><strong>Carmelo Marcén</strong></em><em> </em><em><strong>Albero </strong></em><em>es doctor en Geografía por la Universidad de Zaragoza y especialista en educación ambiental.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 15 Jan 2026 05:00:57 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Carmelo Marcén Albero]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Si la patria fuesen personas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[España]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[París bien vale una misa: 2015-2025]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/paris-vale-misa-2025_129_2118104.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/f9944fa4-a16e-4003-814b-a894ce90b5c9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="París bien vale una misa: 2015-2025"></p><p>Hagamos un poco de historia. A finales del siglo XVI abundaban las peleas religiosas en Francia. Los protestantes (hugonotes) andaban a la greña con los católicos, fieles a Roma. Se cuenta que Enrique de Borbón o Navarra quería ser el rey de toda la Francia. Pero la norma decía que solo los católicos eran merecedores de ese derecho. Enrique IV fue rey porque antes se convirtió “supuestamente” al catolicismo, y así pudo ser entronizado con toda solemnidad en la misa convocada al efecto en la catedral de Chartres. Se le atribuye, sin seguridad, la frase<strong> “París bien vale una misa”.</strong></p><p>Dejemos la historia y vayamos a la realidad ecosocial de principios del siglo XXI; la<strong> antesala de muchas decisiones importantes. </strong>Hubo una celebración en la Cumbre (casi misa) del Clima de París en diciembre de 2015. Allí acudieron, sin distinción de credo religioso en principio, los dirigentes (partes) de casi todo el mundo. Barruntamos que actuarían movidos por sus respectivos dioses. Sea por lo que fuere, una vez allí firmaron un gran acuerdo. Se trataba de un <strong>tratado internacional sobre el cambio climático jurídicamente vinculante. </strong>Con el tiempo fue adoptado por 196 partes (países y similares) y entró en vigor el 4 de noviembre de 2016. Su objetivo era <strong>limitar el calentamiento mundial por debajo de 2</strong>, preferiblemente a 1,5 grados centígrados, en comparación con los niveles preindustriales. Pero además se establecían compromisos nacionales de reducción de emisiones (junto con mecanismos de transparencia y revisión periódica de metas). No faltó la promoción de la cooperación internacional (financiación climática y apoyo tecnológico a los países en desarrollo).</p><p>En diciembre de 2025 se ha recordado que han pasado ya diez años, pero sobre todo que se necesitan más “misas”. Ya se han celebrado las que <strong>homenajean a las energías renovables en auge, a la transición energética, a la disposición de normas internacionales, a la renovación de los compromisos de países </strong>en sus agendas globales y de política interna, y alguna cosilla más que empieza a ser gestionada por las mentes de una ciudadanía cada vez más atenta a su despilfarro energético y la desigualdad social.</p><p>En España hemos ido junto con otros a<strong> “misas con penitencia”</strong>. Pero hemos logrado que el<strong> </strong>Guggenheim se retire del proyecto que pretendía destruir una reserva de la Biosfera; limitar el comercio de armas con Israel,<strong> </strong>un paso clave para reducir la implicación de nuestro país en el genocidio. También hemos de celebrar el<strong> </strong>no tajante al proyecto de la macrogranja de Noviercas (Soria), y <strong>la aprobación de una ley de movilidad sostenible (un poco coja)</strong>. Ahora no me acuerdo en que fase de confusión está el derribo del mastodonte hotel El Algarrobico. Sí, aquel por cuya demolición se ha dejado la piel la gente de Greenpeace. </p><p>Pero claro, el<strong> balance no es perfecto. </strong>Las emisiones globales de GEI siguen creciendo por encima de lo deseable, la financiación escasea y la exigibilidad imprescindible se ha relajado. Nos quedan plegarias para enterrar de forma definitiva el proyecto de Altri en Galicia, impedir las prórrogas a las centrales nucleares; proteger el Pirineo de la Administración embustera que quiere convertirlo en un “Pireneland”. Y nuestros grandes retos: <strong>impulsar soluciones reales frente a los grandes incendios forestales</strong> y exigir medidas de adaptación y mayor ambición climática frente a la dependencia de los<strong> combustibles fósiles.</strong></p><p>En el contexto actual y futuro ha entrado con fuerza el gran <strong>fabulador señor Trump, que supongo irá a sus misas redentoras en las que no se habla para nada de París 2015</strong>. Debe de ser porque su inspiración divina le susurró que debía retirarse. ¡Vaya si lo hizo enseguida! A la vez, los europeos iban avanzando hacia la descarbonización, aunque se han relajado un poco (sic) por las presiones de los fabricantes de coches. </p><p>En fin, que aquel acuerdo se consideró histórico para parar la ignorancia climática; y lo fue. Pero una década después, el planeta sigue calentándose a un ritmo demasiado acelerado. Parte de los tizones son nuestros. La palmatoria que portan algunos países y ONG alumbra poco. En el púlpito mundial, el señor Trump, y otras celebridades políticas o empresariales, siguen vendiendo la falta de <a href="https://es.wikipedia.org/w/index.php?title=Sinceridad&action=edit&redlink=1" target="_blank">sinceridad</a> descarbonizadora y la ausencia de <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Convicciones" target="_blank">convicciones</a> éticas con las generaciones futuras. Se duermen en un clima general de <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Indiferentismo" target="_blank">indiferentismo</a>. No solo en Norteamérica. En Europa, muchos dirigentes y empresarios energéticos le han copiado la letanía al mandatario americano: Yo soy yo, y no quiero saber nada de las circunstancias, de otros claro. Me gustaría invitarlo a un debate con los periodistas de <em>El Mundo Today. </em>Estos recogían algunas caricaturas de las letanías climáticas: “Es falso que los océanos estén subiendo su nivel<strong>, quizá nosotros nos estamos hundiendo</strong>”; “Caballeros, ha sido un honor negar el cambio climático junto a ustedes”; “Greta Thunberg y Donald Trump ganan el Nobel de la Paz <em>ex aequo</em>”. </p><p>Esos periodistas españoles mal humorados no dejan de “atizar” el tizón climático: “<a href="https://www.elmundotoday.com/2024/06/europa-hace-balance-tras-los-ultimos-comicios-y-presenta-la-agenda-1930/" target="_blank">Europa hace balance tras los últimos comicios y presenta la Agenda 1930</a>”; “<a href="https://www.elmundotoday.com/2023/01/las-clases-altas-empiezan-a-preocuparse-por-el-cambio-climatico-al-ver-que-no-hay-nieve-en-baqueira/" target="_blank">Las clases altas empiezan a preocuparse por el cambio climático al ver que no hay nieve en Baqueira</a>”; “<a href="https://www.elmundotoday.com/2022/09/la-llegada-del-frio-a-madrid-demuestra-que-ha-sido-duro-pero-se-ha-ganado-la-lucha-contra-el-calentamiento-global/" target="_blank">La llegada del frío a Madrid en enero demuestra que ha sido duro, pero se ha ganado la lucha contra el calentamiento global</a>”; “<a href="https://www.elmundotoday.com/2022/06/los-osos-polares-empiezan-a-buscar-piso-en-tu-barrio-pues-en-el-polo-ya-no-pueden-estar/" target="_blank">Los osos polares empiezan a buscar piso en tu barrio, pues cerca del Polo ya no pueden estar</a>”. Y otras muchas más. La “justicia climática” los debería castigar por malvados con misas diarias hasta París 2035; en las cuales las homilías serían negacionistas, retardistas e incluso colapsistas.</p><p>En fin, vaya para todos el deseo de que 2026 no bata nuevos récords de calor (temperatura) mundial. Aunque para eso tengamos que ir a las “misas” de <strong>quienes piensan que los creyentes del cambio climático lo tenemos como un dogma de fe</strong>; similar en dimensión a su religiosidad anticlimática –puede que basada en el creer sin sentir que hubiera dicho Juanjo Millás–. Se me olvidaba la bélica existencia de Gaza, Sudán del Sur, Mali, Ucrania, etc. Cada una de ellas necesita muchos actos de fe global.</p><p><strong>¡Hasta París 20235! </strong>Un mundo ecosocial por construir nos interpela. </p><p>______________________________________</p><p><em><strong>Carmelo Marcén</strong></em><em> </em><em><strong>Albero </strong></em><em>es doctor en Geografía por la Universidad de Zaragoza y especialista en educación ambiental.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 26 Dec 2025 05:00:06 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Carmelo Marcén Albero]]></author>
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      <media:title><![CDATA[París bien vale una misa: 2015-2025]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Fanatismo y peste porcina africana]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/fanatismo-peste-porcina-africana_129_2109332.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/05ed26ec-667a-45a7-84fd-bf30fea83880_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Fanatismo y peste porcina africana"></p><p>El PP ha lanzado otra andanada contra quienes pensamos en la ecosociedad. Se nos acusa de haber influido en la corriente ambientalista que pide un respeto por la naturaleza y su biodiversidad, habida cuenta de los deterioros que va sufriendo. <strong>La ecuación no es sencilla, pero las palabras pueden explicarla mejor</strong>. Qué duda cabe que en algunos territorios, precisamente en los que menos enemigos naturales tienen los jabalís y sus jabatos, se nota una superpoblación. Ocurrirá con otros seres que viven en lugares en donde se ha roto la malla ecosistémica. Ahora me viene a la memoria la “plaga” de conejos que invade mi tierra.</p><p>Sabemos que la peste porcina africana <strong>es un riesgo si llega a los cerdos de las granjas</strong>. El perjuicio vital puede ser terrible, el económico ya se nota. El mundo rural español contiene la respiración. Lo saben bien todos los países europeos a los que llegó hace tiempo. Su seguimiento por las autoridades respectivas ha provocado el <strong>sacrificio de miles de ejemplares</strong>, con el cuantioso deterioro de la economía de pequeños granjeros. En Polonia esta peste es endémica desde 2014. <strong>En Alemania llegó en 2020 y ahí sigue</strong>, pero en lo que va de año no se ha detectado ninguna infección en explotaciones porcinas, pero sí 1948 nuevos casos en jabalíes. En Italia se han localizado unos 580 focos, casi siempre en jabalíes. Allí, como ahora están haciendo el Gobierno de España y el de la Generalitat, se intenta la contención de las poblaciones de jabalíes salvajes, <strong>la creación de barreras territoriales</strong>. Se van a establecer zonas de control claves y se prevé el sacrificio de los animales enfermos. Los medios especializados hablan de que se han sacrificado unos 117.000 desde 2022. Podríamos citar muchos más casos en la <strong>República Checa, Eslovaquia, Croacia, Hungría, Bulgaria y Rumanía</strong>, en donde se dice que empezó la crisis, debido seguramente a una cepa muy activa, la Armenia/07.</p><p>Luego la peste porcina africana no conoce fronteras, seguirá existiendo. Además <strong>no hay una vacuna eficaz</strong>. Por lo tanto han de diseñarse protocolos de estricto cumplimiento. Las autoridades respectivas tienen mucho que decir y hacer. Recordaremos, con el debido respeto, a la portavoz del PP que <strong>esta peste afecta a más de 40 países en todo el mundo</strong>. Además de África y Europa, infecta varias regiones de Asia (incluida China) en la actualidad. Y también a República Dominicana y Haití, que por su insularidad deberían haber estado a salvo. También hemos de reflexionar sobre el hecho de que los ecosistemas naturales viven en una entropía que favorece continuos cambios e interacciones. ¿Quién ha olvidado la supuesta relación entre el pangolín y el covid?</p><p>Para la gente curiosa, digamos que la peste porcina <strong>se identificó por primera vez en Kenia hacia 1909</strong>. Llegó a España en 1957, se dice que vía aeropuerto de Lisboa. Consiguió erradicarse en 1994-95. Resistió el paso de la dictadura a la democracia, con gobiernos muy diferentes. Si se dominó fue por las medidas de contención estrictas; ya que no se podían exportar productos de cerdo a países potencialmente grandes compradores. A partir de la liberalización vendedora porcina, <strong>la España rural acogió muchos más habitantes de cuatro patas que de dos</strong>. En Aragón, por cada habitante hay 7 cerdos. La mayor región criadora de España.</p><p>Pero volvamos al motivo de esta entrada. La portavoz del PP, que quizás cayó en un desliz no motivado, <strong>nos acusa de fanáticos a quienes defendemos una preservación</strong> del medio natural y su biodiversidad. ¡Que la población de jabalíes ha aumentando exageradamente! Pues sí. Como también ha sucedido que sus depredadores naturales <strong>ya no existen; y no eran solo los cazadores</strong>. ¿Que las autoridades se han despistado? También. Pero no olvidemos que los gobiernos de los países citados no serán todos de tinte socialista como el de aquí.</p><p>Que sepa que los “fanáticos naturalistas”, ahora ecosociales, <strong>lamentamos las pérdidas que esta peste pueda ocasionar a los criadores</strong>. Conseguir que España sea el tercer país exportador de productos de cerdo en todo el mundo, el primero en Europa, tiene sus riesgos añadidos. A mayor población más probabilidades de contagio; si no se parcelan los intercambios también. <strong>A más contagios, mayores debacles económicas en el medio rural</strong>. Por eso, siempre defendemos el papel de las alianzas en la percepción del medio natural y sus derivadas sociales.</p><p>_________________</p><p><em><strong>Carmelo Marcén</strong></em><em> </em><em><strong>Albero </strong></em><em>es doctor en Geografía por la Universidad de Zaragoza y especialista en educación ambiental.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 15 Dec 2025 05:01:12 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Carmelo Marcén Albero]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Fanatismo y peste porcina africana]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Animales,Enfermedades,PP,Ecologismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las injusticias climáticas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/injusticias-climaticas_129_2101929.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/e1ff97e2-29a9-43d4-a908-7774b29608d9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las injusticias climáticas"></p><p>El clima no tiene corazón, ni lo ablandan los daños causados. Si lo tuviera no se habría ensañado, una vez más, con <strong>Haití</strong>. Allá donde las injusticias son tan graves que no se pueden contar. <strong>La gente que sufre es anónima, además de negra</strong>. El huracán Melissa nos recordó que los haitianos son personas. Lo peor del caso es que no tienen abogados que los defiendan. Necesitan que alguien sustente que el derecho a la vida global debería ser el identificativo de las sociedades democráticas. <strong>Seguramente muchos habitantes de los países ricos ya lo habrán olvidado</strong>. El olvido hacia quienes sufren es una tremenda injusticia.</p><p>Aquí cerca tenemos tremendas desigualdades. Cada año se habla de las inequidades en las que situaciones meteorológicas adversas colocan a la gente pobre, pero no solo. <strong>Los ricos tenemos escudos de protección para hacer frente a las olas de calor </strong>y a los próximos rigores invernales.</p><p>La sociedad de los países ricos como España es injusta con esa gente. De otra manera elevaría sus quejas ante el sufrimiento veraniego de los pobres, porque carecen de refugios climáticos. <strong>Se manifestaría ante las posibles muertes de algunos “sin techo” en invierno</strong>. Llevaría ante los tribunales de Justicia a los responsables de la gobernanza social.</p><p>Por lo que parece, no es falta ni delito la desprotección humanitaria ante eventos catastróficos.<strong> Poco importa el número de damnificados.</strong></p><p>Donde existen juzgados ambientales tardan decenas de años en asignar culpabilidades y exigir reparaciones. Pongamos como ejemplo el hotel Algarrobico o las muertes provocadas por los virulentos incendios. <strong>La dana que azotó Valencia y zonas limítrofes da para escribir un tratado de la no existencia de la gobernanza climática</strong>. No se previó lo que podría suceder.<strong> ¡Habrá que ver qué dice la Justicia!</strong> Si dejan a la jueza actuar.</p><p>La Justicia, como institución, está muy alejada de las variables climáticas. <strong>¡Lo que cuesta arrancarle un dictamen de protección socioambiental! </strong>Menos mal que una llamada de ilusión nos trajo la prohibición por parte de la justicia de la <strong>macrogranja </strong>de vacas de Noviercas, que hubiera sido <strong>la mayor de Europa</strong> y la quinta más grande en todo el mundo.</p><p>Las <strong>Cumbres del Clima</strong>, la última en Belém, se han convertido en una subasta de injusticias. Los países pobres, poco causantes del Cambio Climático, se afanan por lograr financiación para mejorar la mitigación y la adaptación a sus efectos. <strong>Los países ricos, y las multinacionales limítrofes, se escabullen. </strong>Es más, si se comprometen en aportar unas migajas de fondos, el injusto tiempo hace olvidar los compromisos.</p><p>Por cierto,<strong> Estados Unidos no ha acudido a Belém porque el señor Trump</strong>, y otros intereses energéticos, predican que el cambio climático <strong>debe ser “un invento chino”</strong>. Su dogma se extiende por todo el mundo.</p><p>Valdría aquello de que la injusticia climática no es; <strong>y si fuera no nos daría ni frío ni calor.</strong> Definitivamente, el clima no tiene sentimientos.</p><p>Si se me permite, peor aún: <strong>solo los provoca en los sensibles a las injusticias</strong>, y en los damnificados puntuales. Los primeros parece que son cada vez menos. Los segundos aumentarán.<strong> ¿No será que por insistentes se les hace menos caso? </strong>A los unos y a los otros.</p><p>______________________________________</p><p><em><strong>Carmelo Marcén</strong></em><em> </em><em><strong>Albero </strong></em><em>es doctor en Geografía por la Universidad de Zaragoza y especialista en educación ambiental.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 01 Dec 2025 05:00:50 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Carmelo Marcén Albero]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Las injusticias climáticas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cambio climático,Medioambiente,Política]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El clima mundial es mío]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/clima-mundial_129_2093965.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/fe33feae-bd99-44f8-b894-414b610c4335_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El clima mundial es mio"></p><p>Contaba un canal televisivo, no recuerdo su nombre, que durante la<strong> COP30 </strong>que se celebra en Belém (Brasil) y trata del cambio climático (en adelante CC para no aburrir), un personaje –cuyo nombre no voy a citar– había comenzado su discurso en la tribuna principal con esta frase: “El clima es mío y puedo hacer con él lo que quiera, cambiarlo o dejarlo como está”. En esa gran sala, abarrotada de público y con muchas banderas de países y anuncios de las <strong>grandes energéticas</strong> que sufragaban el evento, se encontraban representantes de muchas organizaciones y países que quieren repensar el asunto del clima. Identifiqué a varios<strong> líderes europeos y a magnates</strong> de la cosa informática y la IA. En un flash rápido me di cuenta de que, tras escuchar esa <strong>contundente afirmación,</strong> abundaban los aplausos, mejor decir que atronaban. No puedo dar más detalles porque mi grado de estupefacción fue tal que rápidamente apagué el televisor. Para sosegarme me fui a dar una vuelta por el parque cercano a mi domicilio. Dicen que la naturaleza<strong> apacigua las ansiedades</strong>; a mí me funciona.</p><p>Según lo veo, esa profusión de aplausos da cuenta de una <strong>desconexión mental pavorosa</strong>. Tanto el individuo que pronunció la memez comentada como los asistentes aplaudidores debían de encontrarse en<strong> periodo mental vacacional</strong>; no se va a Brasil todos los días, y menos aún se visita el gran Amazonas y Belém, que “disfruta ahora de un aire más contaminado que cualquier ciudad”.</p><p>Me entretengo imaginando causas del CC. Así de pronto me digo que la negación de todo lo que tenga que ver con él muestra un <strong>colapso de la inteligencia</strong>. Más grave en aquellos presidentes de países presentes en la sala, en los directivos de las empresas energéticas y muchos más que no puedo nombrar porque no estuve allí. Me pregunto si no se han enterado de que se han localizado tres mosquitos (<em>Culiseta annulata</em>) en Islandia. <strong>Algo nunca visto</strong>, y a la vez señal inequívoca para algunos de que el clima ya no es lo que era. </p><p>Me da por pensar que los<strong> negacionistas del clima</strong>, entre ellos el individuo que soltó la frase comentada, están manejados por algún espíritu maligno que les ha inoculado <strong>un odio manipulado, y manipulador</strong>. Con bastante probabilidad, quienes odian el CC solamente percibirán aquellos hechos o situaciones que les reafirmen en su posición. Las mentes malévolas cuentan que el señor aludido, hace unos años, cuando visitó la zona nororiental de su país, casi sepultada por una tremenda nevada, exclamó, más o menos: ¿dónde está el calentamiento global?, venga <strong>cambio climático</strong> ahora.</p><p>Dice la gente que entiende de sociología que la atención humana no funciona bien del todo, se desvanece y ante ese estado de despiste no debe de ser capaz de resolver <strong>problemas tan complejos</strong> como el CC. Vamos, que no se concentra en el cometido obligado. Sabemos que ser humano y a la vez responsable frente a los problemas de la colectividad es complicado. Parece que la desatención ante lo que tienes delante de las narices, una<strong> previsible afectación mundial </strong>del CC, se extiende como el mal aire que respiramos. </p><p>Noté que me transformaba en un<strong> espíritu incorpóreo</strong> que recorría parte del mundo a una altura idónea. Entraba en las grandes ciudades y escuchaba afirmaciones similares a las que expulsa el aludido inicialmente; en<strong> personas aparentemente normales</strong>.  Me sumí en una situación de<strong> agobio total, existencial</strong>, con unos sudores que me parecía encontrarme dentro de una ola de calor aniquiladora como las de este verano; menos mal que desperté.</p><p>¡Todo era un sueño! Y los sueños, sueños son (Calderón de la Barca).</p><p>Al día siguiente, en la noticias de la mañana, se cuenta que tal personaje no estuvo presente, al menos corporalmente, en la <strong>Cumbre del Clima de Belém</strong>, como tampoco otros mandatarios de países grandes como <strong>China</strong>. Me digo que para qué iban a acudir si consideran que el clima mundial ya es suyo. ¿Y lo es?</p><p>______________________________________</p><p><em><strong>Carmelo Marcén</strong></em><em> </em><em><strong>Albero </strong></em><em>es doctor en Geografía por la Universidad de Zaragoza y especialista en educación ambiental.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 11 Nov 2025 05:00:56 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Carmelo Marcén Albero]]></author>
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      <media:title><![CDATA[El clima mundial es mío]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Contaminación,Cambio climático]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Dana o nada]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/dana_129_2086179.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/be02a2c0-416b-4600-b5f5-3fc8eb2dc4fe_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Dana o nada"></p><p>La <strong>dana </strong>del 29 de octubre del año pasado redujo el porvenir de muchas personas a la nada. A <strong>229 </strong>de ellas<strong> les quitó la vida, </strong>a sus allegados los dejó sumidos en la <strong>amargura permanente,</strong> porque saben que casi todo se hizo mal; siendo generosos diremos que se podría haber hecho mejor. <strong>Todo falló en los sistemas de protección, </strong>esos que se supone asegura el Estado de bienestar en el que nos dijeron que estábamos instalados. Llegaron, tarde pero fueron de gran ayuda –Cuerpos y fuerzas de Seguridad del Estado, contingentes de bomberos y mucha gente voluntaria– a paliar el <strong>efecto desastroso, </strong>movidos por su corazón herido y el impulso de su<strong> pensamiento colectivo.  </strong></p><p>De nada sirvieron las continuadas <strong>gotas frías y sus efectos </strong>que aparecen registradas en documentos antiguos y de las cuales hay 6 registros dolosos solamente en el siglo XIX. Nada, o casi nada, quedó de aquella<strong> enorme riada de 1957 </strong>que se llevó por delante la vida de 81 personas y cuantiosos daños materiales. Bueno, ahora que lo pienso, algo sí: las obras de canalización del último tramo del Turia y varias carreteras. Esas que ahora han dirigido las aguas hacia pueblos más allá del llamado <strong>Plan Sur, </strong>anegando grandes extensiones de zonas habitadas y plagadas de otras construcciones, que ahora han soportado graves afecciones. Nada se pensó para prever lo que podía suceder casi con<strong> total seguridad. </strong>La indefensión vital se limita a incertidumbres que llegarán a ser <strong>certezas.</strong></p><p>Nada es decir demasiado poco, quizás algo cambiarán las percepciones pero al final es posible que queden en casi nada, comparado con la <strong>inmensidad de tareas pendientes. </strong>Una de las principales es mejorar la gobernanza ante posibles repeticiones. En esta dana algo ha estado claro para la mayoría de la gente: <strong>no funcionó casi nada</strong> en la cadena de gobernanza de lo público. Nada ha repercutido por ahora en quienes se parapetaron detrás de la nada para no verse enfangados por la dana.</p><p>Estas ‘nadas’ nos enseñan que la vida no es fácil, que <strong>hay incertidumbres y dificultades para vivir, </strong>pero también estas pueden despertarnos. Quizás, no se sabe a ciencia cierta, <strong>esta dana nos sirva para prepararnos ante la próxima. </strong>Mario Benedetti nos poemó que “hay quienes imaginan el olvido como un depósito desierto/ una cosecha de la nada, y sin embargo, el olvido está lleno de memoria”. <strong>Memoria</strong> que expresan una parte de los damnificados en sus demandas de acción política, no exentas de proclamas contra<strong> quienes,</strong> presuntamente, <strong>no hicieron nada.</strong></p><p>Desde fuera, en otros territorios, percibimos <strong>la nada política</strong> en quienes, presuntamente, tuvieron mucha responsabilidad y su cara y una parte de sus hechos adoptan una compostura como si nada hubiese pasado. Me refugio en una estrofa de otro poema del uruguayo, aunque pienso en varios protagonistas no los delato: “alguna vez la nada será mía y yo / curioso la venderé al mejor postor y si él / a su vez / desencantado la subasta en la plaza / podré esfumarme al fin como si nada.”</p><p>Como él nos enseña proponemos decir en voz alta, para que nos escuchen todos los damnificados, una adaptación de algo suyo: <strong>No, no sufrimos de amnesia, solo queremos acordarnos de lo bonito</strong> –la claridad que se nos fue del pasado placentero-. A eso lo llamaríamos memoria selectiva –también sobre las querencias políticas– porque es muy saludable tenerla. Ponerla en práctica –quizás con nuestro voto– nos ayudará a homenajear a los damnificados, porque su dolor nos enseñará a recordar.</p><p>______________________________________</p><p><em><strong>Carmelo Marcén</strong></em><em> </em><em><strong>Albero </strong></em><em>es doctor en Geografía por la Universidad de Zaragoza y especialista en educación ambiental.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 28 Oct 2025 05:01:43 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Carmelo Marcén Albero]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Dana o nada]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Opinión,Alerta por la DANA,Valencia,Desastres,Desastres naturales,Carlos Mazón,PP,Generalitat Valenciana]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Conjeturas sobre la estupidez humana]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/conjeturas-estupidez-humana_129_2062156.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/826f967c-1300-4cb5-bb38-0527527515f4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Conjeturas sobre la estupidez humana"></p><p>Todo lo que viene a continuación no es nada más que una <strong>sospecha social; </strong>un intento de encontrar los huecos por los que la estupidez, si es que existe, ha conquistado la conducta global. Se trata de un simulacro crítico, quizás inalcanzable y estúpido, pensado con afecto. Caso de que fuese realidad en bastantes personas, sería conveniente aclarar a qué grupo social ha afectado más, para centrar el análisis. Acaso solamente lo ha hecho en<strong> los privilegiados que ordenan el mundo político </strong>y económico o, por el contrario, afecta al ser humano en general; en ambos casos en mayor o menor cantidad de esa cualidad.</p><p>Por mi tierra no se llamaba estúpidos a algunos humanos, sino batuecos; apelativo o gentilicio no asignado en este caso a los moradores de Las Batuecas, comarca emplazada en la provincia de Salamanca. La calificación también quiere decir<strong> inútil, vacío y hueco de inteligencia creativa.</strong> El asunto debió interesar mucho a mi paisano Francisco de Goya, a la vista de sus <em>Caprichos</em>;<em> </em>algo así como la crónica de la estupidez de entonces, que, mira por donde, contaba rasgos que se ven actualmente. El dibujante El Roto, o si lo prefieren <strong>Andrés Rábago García</strong>, desarrolla ahora esa función, como nadie a mi entender. Vaya para él mi admiración.</p><p>Si estamos atentos a lo que sucede en el mundo, si leemos la prensa y escuchamos otros medios de comunicación, o nos llegan flecos de <em>TikTok </em>y similares, entenderemos de lo que hablo. Me da por pensar que, presuntamente, <strong>la estupidez ha aumentado en cantidad y calidad. </strong>Incluso gobierna muchos lugares clave de la vida global. En fin, que ‘baturro’ define una tendencia humana actual, y lo hace con un “valioso” rigor popular. He mirado y no he encontrado la traducción de la palabra al inglés y al francés. Es una pena, pero por el contrario servirá para internacionalizar el español, pues los individuos batuecos abundan en cualquier país. Tras el impulso dado a la cualidad por varios <strong>dirigentes internacionales </strong>actuales, propongo que batueco-a sea declarada “palabra mundial de la década”. Me informaré si eso se puede hacer desde “change” o esos sitios. </p><p>Se cuenta que andaba A. Einstein intentando entender el universo y a los pobladores de la Tierra, cuando se dio cuenta, al menos a él se le atribuye, que dos cosas muy complejas estaban dando vueltas en su pensamiento: la una era encontrar las dimensiones de lo infinito en el universo y la otra lo mismo en la <strong>inteligencia humana.</strong> Tuvo suerte, lo primero lo percibió ilimitado. Sin embargo tenía sus dudas de que <strong>la estupidez humana</strong> –el embargo de la inteligencia operativa, lo llamamos algunos– <strong>tuviese límites aparentes y consecuentes.</strong> Al hilo de este dilema, recomendamos un artículo de <em>Social Europe</em> (9/09/2025) de Bo Rothstein donde se pregunta qué habría dicho Albert Einstein, de origen judío, sobre la catástrofe humanitaria de Gaza y Cisjordania.</p><p>Todo lo anterior, y vista la rapidez con que las modas mutan impulsadas por líderes mesiánicos y grupos de presión, me lleva a preguntarme si se extinguirá la inteligencia y todos seremos batuecos; en mayor o menor grado, eso sí. No me eximo de serlo yo mismo en lo más alto de la escala a la vista de este artículo. Por eso acudo a la sagacidad de <strong>Carlo M. Cipolla </strong>–especializado en la historia de la economía– que me separa los grados de estupidez –el “batuequismo”, si la RAE llega a aceptar la petición que le voy a cursar–. Pues bien, Cipolla se ha atrevido a enunciar las leyes fundamentales –no sé si empíricamente– de la estupidez humana, y lo publicó en su <em><strong>Allegro ma non tropo</strong></em><strong>. </strong>Reproduzco casi textualmente un párrafo de su teoría e invito a que contrastemos lo que dice con lo visto en este siglo XXI:</p><p><em>La Humanidad se encuentra en un estado deplorable. Ahora bien, no se trata de ninguna novedad. Si uno se atreve a mirar hacia atrás, se da cuenta de que siempre ha estado en una situación azarosa. El  pesado fardo de desdichas y miserias que los seres humanos han de soportar, ya sea como individuos o como miembros de una sociedad organizada, es básicamente el resultado del modo extremadamente estúpido con que fue organizada la sociedad desde sus inicios (pág. 31). </em></p><p>Trasladémoslo al clima social de España o del mundo, a la presunta <strong>convulsión batueca </strong>que se ha incrementado con mucha energía, desde la llegada de un señor rubio a la presidencia de EEUU a cómo lo pelotean el resto de los magnates y gobernantes; sin olvidarnos de los mercachifles de la electrónica, uno de los cuales fue ministro o algo parecido de EEUU y se dedica, entre otras cosas, a<strong> lanzar cohetes hacia la estratosfera</strong> y más allá. Volvamos la vista atrás hacia aquella Europa de los sueños sociales de la década de los 80 del siglo pasado, ahora imposibles. Parece que hoy se prima la estupidez y se suele castigar el talento. Menos mal que <strong>de vez en cuando surgen voces que nos recuerdan quiénes somos</strong> y hacia dónde vamos. Guillermo del Toro acaba de decir (finales de agosto de 2025) en el Festival de Venecia que le da más miedo la estupidez humana que la IA.</p><p>A nivel personal, no sé en qué grado me encuentro; me ocuparé en averiguarlo y quizás algún día lo escriba para los demás. Animo a quienes lean esto a que<strong> se radiografíen un poco sus pensamientos;</strong> a que vayan a las portadas de los medios de comunicación serios y busquen si recogen estupideces dichas o hechas por alguien (famoso-a, claro). Con cierta frecuencia, quienes nos mandan “están en las batuecas, en el quinto pino o en babia”, con minúsculas todas. El comienzo del año parlamentario español ha sido un ejemplo verbal de la <strong>escondida inteligencia de quienes nos representan. </strong>No son capaces de entenderse para apagar los incendios, tampoco lo fueron en la mortífera última Dana, sabiendo que vendrán otras y también incendios de 6ª generación. Me parece que en estos asuntos se dan todas las leyes fundamentales que exponía M. Cipolla sobre la estupidez humana.</p><p>Debo subrayar que no pretendía ofender a nadie. Intentaba solamente animar a alguien a seguir con el asunto. Lo escrito no es producto del<strong> cinismo,</strong> tampoco un ejercicio de <strong>derrotismo social;</strong> bueno, un poco sí, pero añadiéndole enfoque humanitario. Tengo ganas de leer <em>Nuevo elogio del imbécil, </em>de Primo Aprile. En el primer elogio ya decía que “la estupidez es una ventaja evolutiva porque permite la convivencia social al nivel del menos capacitado, lo que facilita la cohesión del grupo”. </p><p><strong>P.D.: </strong>Nótese que, por respeto, no se identifica con nombre propio a la supuesta legión de presuntos batuecos españoles, entre los que deben encontrarse quienes defienden que lo de Gaza no es un genocidio. Algunos predican la libertad y el aumento de la inteligencia patria que se lograría expulsando a todos los extranjeros. Valoren también que el presente ensayo está incompleto; debería haber citado a quienes niegan las evidencias del cambio climático y más, y más. Y, sobre todo, no se fustiguen si obran casi siempre según les manda la IA. Sintonicen otra onda.</p><p>__________________________________________</p><p><em><strong>Carmelo Marcén</strong></em><em> </em><em><strong>Albero </strong></em><em>es doctor en Geografía por la Universidad de Zaragoza y especialista en educación ambiental.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 07 Oct 2025 04:01:02 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Carmelo Marcén Albero]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Conjeturas sobre la estupidez humana]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Opinión,España,Estados Unidos,Donald Trump,Elon Musk,Política,Políticos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Retroalimentación entre incendios y cambio climático]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/retroalimentacion-incendios-cambio-climatico_129_2059543.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/f4ceac6f-7515-445a-95fc-2dac4a413ec7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Retroalimentación entre incendios y cambio climático"></p><p>La <strong>demagogia</strong> no sirve para explicar la reciente oleada de incendios que afectaron a la península Ibérica y al resto de Europa. Sabemos que el cambio climático casi nunca causa la inicial ignición, pero siempre aumenta la posibilidad de que se inicien, la magnitud de sus efectos, los daños materiales y personales. <strong>Ambas cuestiones interaccionan. </strong>Cuando redacto estas líneas se publica una investigación del consorcio internacional de científicos <em>World Weather  Atribution</em>. Confirma que sin el cambio climático los incendios de este año hubieran sido <strong>40 veces menos lesivos</strong>, porque las olas de calor son ya <strong>200 veces más probables</strong> y hasta 3 ºC más intensas que en la época preindustrial. Cuesta entender que los dirigentes políticos, al menos en España, gasten sus energías en criticarse y no las empleen en acordar acciones que a todos los habitantes benefician y que ayudarían a mantener una cubierta vegetal menos incinerada. Para no caer en subjetividades, que siempre brota alguna por más que quien escriba intente ser imparcial, voy a utilizar la valiosa información del sistema europeo Copernicus –entidad de la <strong>UE</strong> sujeta a serios protocolos científicos– para tratar de explicar las relaciones existentes entre incendios y cambio climático. Concluye que cada vez están más hermanados. </p><p>Por supuesto que lo que aquí escriba no servirá para la reflexión de quienes desde la derecha y ultraderecha han hecho del dogma <strong>“no existe el cambio climático” </strong>parte importante de su argumentario político, que les sirve hasta para minusvalorar los incendios y atraerse o contentar feligreses.<strong> En Europa lo defienden partidos similares a Vox y PP. </strong>Si se diese persistencia en sus creencias, enfrentadas a lo que puede suceder en la salud global y las personas que batallan contra las llamas, se les podrían imputar responsabilidades en el futuro y llevarlos ante la justicia por daños incentivados. En el hipotético caso de que el <strong>Parlamento europeo </strong>hiciese seguimiento, siquiera por inacción, de estas tesis, se colocaría en el mismo lugar y con parecidas responsabilidades. Qué estén atentos porque la <strong>Justicia climática</strong> se ha puesto en marcha.</p><p>Digamos que la entrada va dirigida a todas aquellas personas que alguna vez han dicho <strong>“el tiempo está loco” </strong>o similares expresiones que denotaban que algo está cambiando desde hace unos años. Entienden que la ola de calor de agosto de este año ha superado en magnitud y duración de días a las hasta ahora conocidas, que la que padecimos en junio tampoco fue pequeña. En fin, que están algo dubitativas y se preguntan si esta será la tónica en años sucesivos: más olas, más duración y más deterioros del territorio asociados. Citemos solo los incendios de este año en Europa (<strong>Serbia, Montenegro, Albania, Italia, Francia o Grecia</strong>, especialmente), además de los de la península Ibérica. El <strong>Sistema de Información de Incendios Forestales de la Comisión Europea</strong> (EFFIS, por sus siglas en inglés), de Copernicus, da cuenta del creciente aumento de incendios en Europa y su duración. También aporta datos que demuestran que en la península Ibérica se han medido las mayores emisiones de <strong>gases y partículas desde 2003</strong> (aquel aciago año en el que los 18.617 incendios quemaban y contaminaban media España).</p><p>Pero, junto con la alarma ante las hectáreas quemadas, alerta sobre los millones de toneladas de dióxido de carbono y humo emitidas a la troposfera, la almohadilla más cercana que nos protege. Allí van a parar los contaminantes y nadie sabe cuándo caerán. Los últimos datos publicados por el EFFIS (Sistema Europeo de Información sobre Incendios Forestales) revelan que en España ya se han superado las <strong>12,6 megatoneladas de dióxido de carbono hasta el 19 de agosto</strong>, registrando un total acumulado en lo que va de año de 17 megatoneladas. Para Europa, que se quema como casi nunca, se habían rebasado las 20,49 en el mismo periodo. En la semana del 18-24 de agosto, los incendios activos en España liberaron unos 15 millones de toneladas de CO₂, según (EFFIS). <strong>¡Ojo!, con un acumulado de 36,65 en 2025.</strong> Y todavía quedan más de cuatro meses de riesgo –sigue habiendo incendios-. Para hacernos una idea de lo que supone la emisión por incendios, digamos que la aviación comercial en España emitió aproximadamente 7,7 millones de toneladas en todo 2023.</p><p>Investigadores de la <strong>Sociedad Española de Cardiología</strong> (SEC) y la <strong>Fundación Española del Corazón</strong> (FEC) se aplicaron en buscar si había relación entre contaminación del aire y salud. Analizaron los datos de 115.071 pacientes ingresados en 122 hospitales del <strong>Sistema Nacional de Salud entre 2016 y 2021.</strong> Los datos vinculados con la contaminación del aire evidencian que, en el supuesto de una concentración de partículas finas PM₂,₅ que supere los 10 microgramos por metro cúbico, puede ser la causa de aumento, 22 por 1.000, de los infartos de los hospitalizados por urgencia. Es más, si se alcanzan el doble de microgramos aumentaría el riesgo de morir durante la hospitalización en torno a un fallecimiento adicional por cada<strong> 125 ingresos.</strong> Por eso, volviendo a los incendios, nos preocupan los efectos negativos de salud que pueden sufrir las personas que luchan sin descanso contra el fuego, tanto profesionales como voluntarios o gente de los pueblos siniestrados; la mayoría sin dispositivos de filtrado de aire adecuados.<strong> ¡El tiempo dirá!</strong></p><p>La gente ha podido ver durante días  cielos con algo parecido a neblina, lo han notado de forma especial quienes padecen problemas respiratorios u oculares, también personas que vivían a <strong>centenares de kilómetros</strong> de los incendios. Se han empezado a ver otra vez mascarillas protectoras para ir por la calle. La contaminación ambiental por partículas finas llega a zonas profundas de los pulmones y puede saltar al torrente sanguíneo. Mal asunto especialmente en la península Ibérica, donde han proliferado los incendios más que en ningún sitio. Pero cuidado, las partículas emitidas durante el incendio han llegado a<strong> Francia o Reino Unido.</strong> Otro ejemplo: cuando los terribles incendios de abril-junio de <strong>Canadá</strong>, las partículas emitidas llegaron hasta Grecia, así lo vio <strong>Copérnicus</strong>. Es de sensatos, lo asegura la ciencia, reconocer que si permanecen esas y otras partículas más grandes mucho tiempo en el aire formarán una especie de paraguas.<strong> Luego, el aire circundante al planeta se calentará más si la cosa sigue así.</strong> Para hacerlo más comprensible a la gente lo llamamos efecto invernadero, del cual han oído hablar hace años. Pero traducido al lenguaje cotidiano: una hipótesis probable es que el cambio climático incluso se agudice. <strong>Así se concreta el ciclo de la retroalimentación.</strong></p><p>De esto nada quieren saber los <strong>negacionistas</strong> (incluidos partidos políticos) que habrán sentido alguna vez lo de <strong>“el tiempo está loco”.</strong> Lo negaron algún presidente del Gobierno de España, el jefe señor Trump, además de sus seguidores mundiales (entre ellos varios de nuestros responsables autonómicos actuales). No olvidemos al señor <strong>Bolsonaro,</strong> que si hubiera gobernado más tiempo en Brasil habría dejado al aire sin el <strong>efecto captador del carbónico de la gran selva amazónica.</strong> Frente a ellos estamos quienes, fiándonos de la ciencia, llamamos cambio climático a la diferente dinámica del sistema aire/agua/suelo; no faltan quienes lo concretan en crisis o emergencia, que en cierta manera lo es. Para la confirmación de la postura preocupada, ofrecemos a quienes piensan como nosotros la posibilidad de acudir a las web del <strong>WRI</strong> (World Ressources Institut) y de <strong>GlobalForestWatch</strong>. En ellas hay mapas fiables, también se dan consejos para reducir algunos rasguños en el suelo y las toses provocadas por la contaminación. En fin, para mejorar el aire que respiramos todos.</p><p> </p><p><strong>P.D.</strong>: Cuando redactaba este artículo, un periódico cuenta que el señor Feijóo, el PP, propone la elaboración de un registro nacional de pirómanos <strong>(son apenas el 7% de los incendiarios) </strong>como actuación más sobresaliente para acabar con los incendios. ¡Ah!, y ponerles pulsera de posición para tenerlos controlados. No recuerdo dónde lo leí, pero aseguro que no era en <strong>“El Mundo Today”.</strong> Les hubiera reído la ocurrencia; si es verdad habrá que cerrar toda escucha a lo que el PP puede aportar en este asunto. Sin paliativos.</p><p>_________________________</p><p><em><strong>Carmelo Marcén</strong></em><em> </em><em><strong>Albero </strong></em><em>es doctor en Geografía por la Universidad de Zaragoza y especialista en educación ambiental.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 13 Sep 2025 04:00:24 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Carmelo Marcén Albero]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Retroalimentación entre incendios y cambio climático]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Incendios forestales,Política,Cambio climático,Medioambiente]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ensayo sobre la ceguera ética en el asunto Gaza]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/ensayo-ceguera-etica-asunto-gaza_129_2051869.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/e1ff97e2-29a9-43d4-a908-7774b29608d9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ensayo sobre la ceguera ética en el asunto Gaza"></p><p>Ni que decir tiene que no voy a tratar de emular la sabiduría expositiva de <strong>José de Saramago</strong>; nunca lo conseguiría. Solamente he tomado prestado del<strong> Premio Nobel</strong> una mínima parte de su preocupación social. Digamos que a lo largo de su vida, en sus novelas, nos dejó un muestrario amplio de las disparidades de la conciencia humana, sus despistes a la hora de generar una cierta <strong>ética universal</strong>, tarea en la que hasta la más insignes religiones, y con más seguidores, han fracasado como la evidencia histórica demuestra más de una vez. Ahora mismo, no sabría decir dónde encontrarla. Acaso dar las gracias a <strong>Antonio Guterres</strong>, otro portugués, que es la voz que clama frente a las injusticias en el desierto global. </p><p>Cuesta creer que a cualquier persona no se le despierta la conciencia en la intimidad y clama contra el asunto Gaza: <strong>un tremendo genocidio y algo más oculto</strong>. ¿O es que si se llega al poder no se aviva nunca la moralidad?, a pesar de la crueldad con que se está tratando a dos millones de seres humanos. Se supone que todos no culpables de los atentados terroristas de <strong>Hamás</strong>. Cabría decir, recuperando el pasaje de Sodoma y Gamarra del antiguo testamento, que no hay diez personas justas en Gaza para salvar a las demás del fuego eterno. Al cual fueron castigadas con una lluvia de fuego y azufre –como ahora las bombas-, debido a sus muchos pecados, según cuenta un pasaje del <strong>Génesis</strong>; hay controversia científica sobre la caída de un cuerpo celeste como causa de la destrucción. En ese caso, se supone que por su supuesto apego a las riquezas, interpretadas en el libro sagrado como falta de compasión. Ahora, no cabe hablar más que de apego de los gazatíes a la pobreza. Si se <strong>“abren las puertas del infierno”</strong> tras destruir durante meses las ciudades y los asentamientos, ya ni siquiera serán necesarios los objetos caídos del cielo pues el hambre –<strong>UNRWA </strong>cuenta que unas <strong>600.000 personas</strong> ya la sufren, y que se ceba en los niños– y las enfermedades provocarán el exterminio. </p><p>Hasta ahora hemos hablado de los sufrientes y sus circunstancias, pero cabría observar a quienes no miran, a las cegueras de la conciencia de la llamada <strong>“comunidad internacional”</strong>, que es todo menos comunidad ética. Volviendo a <strong>Saramago y sus enseñanzas</strong>, digamos que no intentamos convencer a nadie, sino ayudarles a mirar, recuperarlos de su ceguera emocional. Apuntemos que la victoria de quienes lanzan bombas nunca será definitiva y nunca las religiones enfrentadas han servido para que los seres humanos estén más próximos en su ética los unos de los otros. Pasa en aquella zona ahora y la historia nos la muestra casi siempre fue así. Repetimos textualmente una pregunta que se hacía el portugués: <strong>“¿Qué clase de hombre es este que es capaz de mandar máquinas a Marte y no hace nada para evitar la muerte de un ser humano?"</strong> Aquí reconocemos la inacción, vista en resultados, de los gobiernos demócratas; se dice que asentados en la ética global. Seguramente no han reparado en que el mayor dolor es el que se siente cuando las cosas, en este caso perversas, han corrido tanto que ya parece imposible remendarlas. </p><p>Somos, lo confieso, pesimistas prestos a mudar si se nos presenta la mínima ocasión. Saramago nos animaría puesto que los pesimistas queremos cambiar la actual ética complaciente,<strong> frente a los optimistas en que llegue un acuerdo de paz.</strong> Estos se moverán poco en su entorno cercano, pues observan el mundo que les va bien, están ciegos de conciencia. Debe ser verdad aquello de que cada uno vez con los ojos que tiene, y esos ojos, educados en no mirar observando, ven lo que quieren. Durante estos días partirán de puertos del oeste Mediterráneo unos barcos para llevar al este sus deseos de libertad. En intentos anteriores <strong>“La flotilla de la Libertad”</strong> fue detenida en el Mediterráneo, algunos participantes murieron. Ojalá ahora sirva al menos para despertar las solidaridades ocultas en los países ribereños, en tantas personas que habitan en el que en otro tiempo fue llamado <strong>Mare Nostrum</strong>, de todos y de nadie por más que los antiguos imperios o piratas los intentasen. </p><p>Los miércoles nos reunimos en la plaza principal de la ciudad en la que vivo, unos <strong>700.000 habitantes</strong>, para delatar los terribles efectos de esta guerra absurda; apenas llegaremos a los tres centenares de personas. Cuesta creer que en nuestra ciudad no haya otras muchas que sientan vergüenza de las muertes provocadas por hambrunas –la <strong>ONU </strong>acaba de declararla en la zona de Gaza–. Acaso la incomodidad de cualquier tipo las retiene en otros menesteres. <strong>¿Quizá sea verdad aquello que decía el novelista de que las tres enfermedades de nuestra sociedad son la incomunicación, la revolución tecnológica y la vida centrada en el triunfo personal? </strong>Pero lo uno –particular- no excluye lo otro –colectivo–, me digo en más de una ocasión. Para ello debemos empezar a pensar en las pequeñas cosas, de los otros también, como podría ser levantarse cada mañana y sentirse libre. Si conseguimos entenderlas –el sentido y fin de la vida- podremos llegar a comprender ciertas causas y consecuencias de las grandes cosas. <strong>Esto último dudo en aplicarlo a las clases dirigentes de los países llamados demócratas.</strong></p><p>Lo que daría por conocer la opinión de Saramago sobre el actual genocidio –al menos así es la intención de parte del Gobierno de Israel– de Gaza. Me quedo con aquello que alguna vez dijo más o menos: Por más negras y espesas que sean las nubes que vemos sobre nuestras cabezas, hemos de recordar que siempre tendrán encima un cielo azul, que se nos presentará cuando una pequeña rendija abra esos presagios de muerte. Que completaría/enfrentaría con aquella otra que decía <strong>“Creo que no nos quedamos ciegos, creo que estamos ciegos, ciegos que ven, ciegos que, viendo, no ven”</strong>. Al menos hasta el momento, eso se pueden decir de los países que consienten todo, los EE.UU. a la cabeza. Siempre queda la posibilidad de que alguno de los poderosos provoque esa rendija entre las nubes, tal que por ella entre una luz de conciencia que descabalgue a los actuales dirigentes de Israel. ¿Tan ciegos están el <strong>Primer Ministro y el Ejército israelí </strong>que no encuentran recuerdos del <strong>”holocausto nazi”</strong> en la memoria? Alguien, no sé si su Dios, debe hacerles ver que entonces casi acaban con su pueblo –parece que al menos 6 millones de judíos fueron aniquilados por sus creencias- durante la ignominiosa<strong> II Guerra Mundial.</strong></p><p><strong>P.D.</strong>: Nada de este artículo pretende ser antisemita, solamente denunciar el olvido al que la <strong>“poli(é)tica universal”</strong> somete al pueblo de Gaza, mientras sufre los efectos de las bombas y la negación de auxilio del Ejército de Israel.</p><p>_________________________</p><p><em><strong>Carmelo Marcén</strong></em><em> </em><em><strong>Albero </strong></em><em>es doctor en Geografía por la Universidad de Zaragoza y especialista en educación ambiental.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 08 Sep 2025 04:00:23 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Carmelo Marcén Albero]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Ensayo sobre la ceguera ética en el asunto Gaza]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Gaza,Bombas sobre Gaza,La invasión de Gaza,Israel,Palestina,Guerra,Genocidio]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Incendios políticos sin prevención]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/incendios-politicos-prevencion_129_2049727.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/e1ff97e2-29a9-43d4-a908-7774b29608d9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Incendios políticos sin prevención"></p><p>Muchas cuestiones ligadas a la generación y desarrollo de los incendios de estos días se mezclan en las declaraciones políticas. De todas ellas fijémonos en tres: la posible intencionalidad en su generación; la escasa voluntad de hacer de ellos una causa para el abordaje conjunto por sus dimensiones ecosociales, y los medios puestos para extinguirlos. Me produce cierto asombro leer que una portavoz del Partido Popular afirma que el 90% de los incendios de este año tienen autoría humana.<strong> </strong>A la vez leo que también la ministra del ramo achaca los incendios a la intervención humana, pero con otros matices; <strong>no es lo mismo intencionalidad que autoría.</strong> Incluso WWF ha recogido esta cuestión. Por eso hay que prevenir.</p><p>Mi enojo inicial por las palabras de la portavoz del PP se atempera cuando imagino que engloba en ese porcentaje a los <strong>sobredimensionados por el cambio climático.</strong> Supongo que tendrá datos, de los cuales no disponemos los ciudadanos, para afirmar que en España hay<strong> toda una legión de “incendiarios” y “jóvenes por diversión”</strong> que son quienes han provocado los incendios. Si así fuera, me atrevo a plantear la hipótesis de que esos jóvenes, y no tan jóvenes, que prenden la mecha lo hacen enfadados con la acción política que no hace nada más que reñir, acaso también para expresar su frustración ante demandas personales no satisfechas. Por eso hay que <strong>prevenir con educación</strong>,<strong> </strong>dentro y fuera de los parlamentos y desde los medios de comunicación.</p><p>Otra perplejidad más: ha hablado del carácter “imprevisible” de la oleada de incendios y de que la magnitud de estos está dificultando la extinción. <strong>De imprevisible, nada. </strong>Con las lluvias de primavera –cuantiosas en el oeste peninsular– que poblaron nuestros montes de biomasa y con los episodios de calor de junio que la secaron se daban las condiciones para que cualquier chispa o mano incendiaria provocase una catástrofe general: <strong>más de 350.000 hectáreas calcinadas hasta ahora</strong>, pueblos que han desaparecido y miles de personas afectadas. En un contexto de abandono del medio rural en donde la población ha emigrado (no aprovecha el bosque como antes) y la ganadería reguladora no existe. Por eso hay que prevenir, aumentando bastante el personal forestal.</p><p>También ha dicho que <strong>no es urgente el nivel de emergencia 3</strong>, pues los recursos son suficientes; lo recogieron diversos medios de comunicación. Al tiempo, los presidentes de las comunidades afectadas los consideran insuficientes y enterado estoy de que algunos de la UME se han desaprovechado. <strong>¿En qué quedamos? </strong>Pero sigo leyendo y parece que en la misma comparecencia ha cargado contra el Gobierno central, acusándolo de no movilizar más medios y ser la causa de todo malo; después rectificó un poco. Quien no lo hace es el señor <a href="https://www.infolibre.es/temas/alberto-nunez-feijoo/"  >Feijóo</a>, echando mano de cierta demagogia, que parece acusar al señor Sánchez de ser el único incendiario por su presunta negación de medios. A ambos les habrán explicado sus técnicos que se debe mejorar la gestión global de las masas boscosas. Seguro que los auxilios no han llegado a todos los lugares apartados, quizás no hay más disponibles. <strong>Por eso, además de instruir sobre pautas a seguir, hay que prevenir. </strong></p><p>Como una cortina de humo –qué oportuna la metáfora– ha sido calificada por el PP la propuesta del presidente del Gobierno de convocar un Pacto de Estado para acometer la urgencia climática en la que nos estamos metiendo. No sé si será de humo la cortina, de <em>buenismo</em> o vayamos a saber de qué. El caso es que la que suponíamos nula disposición ha saltado enseguida a la palestra; las relaciones entre partidos políticos son incendiarias y las exhiben en cada momento. Los pactos de Estado se limitaron a aquellos <strong>Pactos de la Moncloa</strong> que impulsaron una buena parte de las posteriores mejoras sociales. Se impone un <em><strong>Pacto por la naturaleza</strong></em>, con la participación de agentes sociales y la ciudadanía, a la que hay que atraer con mensajes convincentes; empezando por los consejeros de lo relacionado con la naturaleza, muy refractarios a todo que suponga responsabilidad de su (mejorable) gestión. Por eso hay que prevenir.</p><p>Uno se pregunta si no se dan las condiciones ahora de hacer lo propio: estamos ante una tragedia nacional que aún no ha terminado y volverá a suceder. <strong>La resignación ante tamaña amenaza no cabe en el contexto ecosocial.</strong> Porque eso parece que quiere decir que se asumen las consecuencias de nuestros actos para no tener que transitar hacia modelos de vida distintos. ¿De verdad no caben mejoras en la prevención dedicando más recursos –las comunidades autónomas los habían reducido en años anteriores considerablemente– y protocolos previos en zonas sensibles, coordinando a las diferentes administraciones? Si así se hace, puede que se generen menos incendios, pero de lo que no cabe duda es de que disminuirán las tragedias asociadas. Siempre saldrá más barato que extinguirlos. <strong>Por eso hay que prevenir.</strong></p><p>La mayor parte de la ciudadanía está cansada de los incendios políticos. Cada problema que surge en España echa chispas y se encienden las visiones de los posibles afectados. <strong>¿Hay mayor desgracia que el presidente del Gobierno o los de las comunidades autónomas deban visitar las zonas siniestradas casi de hurtadillas o con nocturnidad? </strong>El clima social de España está sobrecalentado cuando tanta mesura es necesaria para manejar con delicadeza las situaciones tan difíciles. Ni siquiera en estos momentos se escucha aquel antiguo eslogan de <strong>“Todos juntos contra el fuego”</strong>, una de las mejores formas de prevenir.</p><p>_________________________</p><p><em><strong>Carmelo Marcén</strong></em><em> </em><em><strong>Albero </strong></em><em>es doctor en Geografía por la Universidad de Zaragoza y especialista en educación ambiental.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 22 Aug 2025 04:00:21 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Carmelo Marcén Albero]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Incendios políticos sin prevención]]></media:title>
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    </item>
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      <title><![CDATA[Llamaradas de olvido]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/llamaradas-olvido_129_2047968.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/e1ff97e2-29a9-43d4-a908-7774b29608d9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Llamaradas de olvido"></p><p>La Tierra, que se define como un sistema complejo en donde<strong> interaccionan multitud de seres vivos</strong> <strong>con el medio físico,</strong> tiene varios indicadores de evolución, más o menos saludable. Interesa sobre todo apreciar la secuencia social. La gente de ciencia sociológica utiliza <strong>indicadores varios para valorar el estado de salud global</strong>, la apreciación mental del futuro. No las olvida, pues le sirven para establecer comparaciones con el pasado y aventurar posibles futuros. Los divulga y pone a disposición de todos. <strong>Llamaradas de coherencia</strong>.</p><p>Ahora mandan los calores en las conversaciones, qué decir en televisiones y redes. Sin reparar que son un indicador del <strong>seguro cambio climático</strong>, de la probable crisis ecosocial. Por cierto, algunos intervinientes siguen confundiendo tiempo y clima. Crisis mental cuando ciertos partidos políticos niegan con seguridad que nos encontremos en un estadio de tensión climática. Uno lo sostiene como dogma y otros lo rezan por lo bajini. Un <strong>dirigente de la extrema derecha culpa a los ecologistas de los incendios</strong> por inventarse lo del cambio climático (sic). Una presidenta de Comunidad Autónoma también culpa a los ecologistas y a la Agenda 2030 por <strong>no permitir la corta de la vegetación</strong> cercana a los cauces, causa según ella de los incendios —mucho más (sic)—. ¿No será que conocen que, sea por lo que fuere, ocuparse del estado global del medio natural <strong>ni da votos ni sostiene presupuestos</strong>? Los dardos léxicos contra el Gobierno del Estado –mero observador en este caso de competencias transferidas- parece que sí.<strong> Llamaradas de verborrea</strong>, de la que enseguida olvidan sus correligionarios, que seguirán manteniéndolos en el poder con sus votos. </p><p>Pero el calor está acalorado y provoca largas olas que sufre la biodiversidad. Sin duda las actividades humanas tienen que ver algo en ello. Estamos echando calor y además nos importa poco. Ni siquiera cuando<strong> el oeste de España arde por los cuatro costados</strong> nos acordamos del calor creciente año tras año. Que se <strong>batan récords de temperatura</strong> cada mes/año –lo dice Aemet y Copérnicus de la UE— poco importa. En verano, la felicidad de la gente se mide por la diversión, muy poco por su trascendencia vital en conservar el entorno natural para sus descendientes. ¡Es verano, fuera las preocupaciones que este cenizo remueve de continuo! <strong>Llamaradas de prepotencia irresponsable</strong>.</p><p>Pasará este verano abrasador y llegará el olvido a reinar en los montes. Callarán las llamaradas de verborrea política y el <strong>medio rural seguirá abandonado</strong>. Se quemará la Sierra de la Culebra otra vez como en 2022 y solamente servirá para la estadística. Las llamaradas del olvido se podrían recordar y llevarnos a <strong>una prevención organizada</strong>. Cuentan muchos técnicos que, sobre todo en los incendios de Castilla y León, de Galicia de este año, faltó organización. A pesar del esfuerzo de bomberos, brigadas forestales de las autonomías, BRIF y UME, y voluntarios, <strong>escasearon los medios de extinción</strong>. Sobraron fotos y declaraciones manipuladas. ¡Para qué contratar forestales durante todo el año si el monte solo se quema en verano! <strong>Llamaradas de negligencia</strong>.</p><p>Causa dolor y pena escuchar a quienes han sido desalojados, ver cómo se han quemado algunas casas. Ya sentimos decirlo, pero l<strong>os incendios de 6ª generación volverán el año próximo y los siguientes</strong>. No cabe olvidarlo. Estamos dentro de unas <strong>convulsiones climáticas desconocidas </strong>hasta ahora. Urge una amplia comunicación de que muchas más hectáreas de bosque necesitan mayores atenciones, menos descuidos particulares y negligencias incendiarias. <strong>Llamaradas de compromiso colectivo</strong>.</p><p>No sabemos cómo apagarlos del todo pero sí <strong>cómo minimizar sus efectos</strong>, no solo en zonas pobladas. En primer lugar diseñando <strong>vías de escape y cortafuegos </strong>ante posibles eventos. En algunos casos, estableciendo<strong> perímetros de seguridad </strong>en torno a las localidades rodeadas de bosques, con tomas de agua reforzadas cada x metros. También organizando <strong>formación ante incendios a la ciudanía </strong>–incluidos simulacros de evacuación-, haciéndola partícipe de que soñar con la naturaleza es una inversión vital. Se necesita disponer de protocolos revisables, adaptados a la creciente masa forestal de España: <strong>la cara amarga del éxodo rural</strong>. Sorprende que algunos políticos que están al mando durante las crisis sean ignorantes forestales, algunos incluso negacionistas del cambio climático, declarados enemigos de todo que digan colectivos conservacionistas e investigaciones de las universidades. <strong>Llamaradas de ignorancia.</strong></p><p>En resumen, en cuanto se logren apagar los incendios de este terrible verano, los t<strong>écnicos deben prevenir los del año próximo</strong>. A las administraciones sólo les cabe ejecutar sin delaciones lo que las comisiones de expertos marquen, dotar a los servicios de todos los <strong>recursos necesarios para prevenir efectos de “el clima raro”</strong>, por no llamarlo cambio climático y ofender a algunos. Lo sucedido también deja lecciones aprovechables. La ciudadanía, parte de ella ha <strong>trabajado con riesgo de su vida en la lucha contra las llamas</strong>, debe recordar a los políticos que hacen dejación de sus funciones ahora, que infradotaron servicios básicos, cuando depositen el voto en las siguientes elecciones. Pero <strong>la memoria es frágil</strong> y lo más probable es que los mismos nos gobiernen muchos años.<strong> Llamaradas de prevención democrática</strong>.</p><p>El olvido que somos, ¿y seremos? <strong>Necesitamos llamaradas de coherencia ecosocial</strong>. Siempre estamos a tiempo de incentivarlas; aunque sea poco a poco. Aunque nada más sirva para<strong> </strong>compensar un poco a las familias de los fallecidos, a los damnificados en esta abrasadora quincena de agosto de 2025: <strong>una necrológica de los bosques y del mundo rural</strong>.  </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 17 Aug 2025 04:00:36 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Carmelo Marcén Albero]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Opinión,Incendios forestales,Gobierno,Derecha,Cambio climático,Elecciones generales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las Médulas como médula de los incendios]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/medulas-medula-incendios_129_2045326.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Desde siempre, <strong>la naturaleza libre ha soportado incendios </strong>como resultado de diversos parámetros físicos. Así sucedió a lo largo de millones de años. Pero cuando los hombres primitivos aprendieron a usar el fuego la cosa cambió. A los incendios naturales se unieron los antrópicos. Unas veces eran para aclarar la vegetación, otras para cercar a enemigos o capturar animales. </p><p>Hoy mismo algunos incendios más o menos forestales tienen causas naturales. Con la ocupación de los espacios por parte de las personas, las zonas de evolución natural se han restringido. <strong>Si se origina uno, casi siempre hay población humana afectada. </strong>Los incendios forestales de hoy ya no son lo que eran. Antes, para valorar la posibilidad de su generación se empleaba la comprensible valoración del aire: más de 30 ºC de temperatura/menos del 30% de humedad/vientos superiores a 30 km/h. Ahora son más virulentos, se habla de incendios de 6ª generación. Es una clasificación que emplean los agentes forestales actuales, se dice que desde 2016, cuando Portugal ardía por los cuatro costados. </p><p>Se los califica como megaincendios en momentos de aridez extrema, con una excesiva acumulación de combustible, <strong>en un escenario de cambio climático que ayuda a incentivarlos,</strong> y en lugares poco preparados para gestionar la incertidumbre. Aquí queríamos llegar. </p><p>Cuando redacto estas líneas, Las Médulas arden sin remedio; y se producen otros nueve incendios en la provincia de León por los mismas fechas y también en otras muchas zonas de España. Aunque la médula sea un recurso conceptual cuestionable me sirve para caracterizarlos. Existe la médula vegetal, así se llama a lo que en los humanos sería la espinal. Además médula es el fondo de un asunto, sus causas, su evolución y sus consecuencias. <strong>Cualquier ecosistema se sostiene en la debilidad o fortaleza como conjunto, </strong>en la interacción de sus componentes; hasta que es antropizado y no sirven las evoluciones propias. Ya lo denunciaba Antonio Machado en su poema cuando aludía a que "el hombre de estos campos, que incendia sus pinares y su despojo aguarda como botín de guerra, antaño hubo raído los negros encinares, talado los robustos robledos de la sierra. <strong>Hoy ve a sus pobres hijos huyendo de sus lares… </strong>y en páramos malditos trabaja, sufre y yerra".</p><p>Es claro que <strong>algo raro está pasando cuando hay tantos incendios </strong>por toda la superficie terrestre. Se puede comprobar en los mapas del Sistema Europeo de Información sobre Incendios Forestales (EFFIS) y en el Sistema de Información sobre Incendios para la Gestión de Recursos (FIRMS) de la NASA, que distribuye datos de incendios activos en tiempo casi real, dentro de las 3 horas previas. No sabemos si este durará mucho habida cuenta del influjo destructor del señor Trump. <strong>Allí la médula de todo lo ambiental la está destruyendo un desconsiderado</strong> con los bienes que la naturaleza nos proporciona.</p><p>Volviendo a Las Médulas. Son patrimonios mundiales de la naturaleza con los cuales se ha adquirido un compromiso. <strong>Las administraciones son entes de inteligencia perezosa, </strong>o directamente negligente. Por eso, parece que piensan que estos enclaves y figuras mundiales solo sirven para atraer turistas. Nada más que por eso, ya merecerían mayores cuidados.<strong> Su dignificación no figura en los calendarios de las administraciones autonómicas, </strong>que los valoran preferentemente como escaparate publicitario. Quienes duden pueden pasarse por Fitur cualquier año.</p><p><strong>Desde mi espíritu boscoso miro con preocupación al Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido,</strong> que recibió un total de 651.707 personas en 2024, y eso que hubo 19 cierres. Durante los meses de julio/agosto promedia diariamente unas 1.500/2.000 visitas. Desde el año pasado se anuncia un Plan de Movilidad. Me temo que centrado más en los puntos de acceso que en la regulación de sus itinerarios y protocolos en caso de emergencia. Me tranquilizaría conocer<strong> qué se explica a los visitantes antes de recorrerlo:</strong> si se les señalan en un mapa los caminos de evacuación rápida, si están identificados los puntos de refugio en caso de incendio u otra eventualidad, si hay dispuestos retenes de guardería forestal, si se lleva a cabo una constante vigilancia vía satélite, si se dispone de sensores de temperatura colocados estratégicamente, si hay previsión de medios humanos cercanos que puedan acudir al instante, si existe una red de caminos que permite la evacuación motorizada, si funciona un sistema de alerta rápida por teléfono móvil o señales sonoras, y si está definido el umbral de temperatura o el nivel de alerta de Aemet que obliga al cierre del espacio. <strong>Tentar a la fortuna está en la médula del quehacer humano, aquí no cabe.</strong> Por cierto, en las encuestas del parque natural que he visto no se pregunta: ¿sabe lo que tiene que hacer si se declara un incendio durante la visita? No quiero pensar en la posibilidad.</p><p>En cualquier negocio, lugar público o comunidad de propietarios hay luces y señales de emergencia. ¿Por qué aquí no? <strong>No hay una médula de acción preventiva de espacios singulares. </strong>En fin, que a juicio del que escribe, no podemos descartar que hayamos de entonar el poema de Machado. </p><p>__________________________________</p><p><em><strong>Carmelo Marcén</strong></em><em> </em><em><strong>Albero </strong></em><em>es doctor en Geografía por la Universidad de Zaragoza y especialista en educación ambiental.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 12 Aug 2025 18:11:10 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Carmelo Marcén Albero]]></author>
      <media:title><![CDATA[Las Médulas como médula de los incendios]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Opinión,Incendios forestales,Bomberos,Patrimonio Nacional,Castilla y León,León]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[La naturaleza estresada]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/naturaleza-estresada_129_2041985.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/e1ff97e2-29a9-43d4-a908-7774b29608d9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La naturaleza estresada"></p><p>Conoció tiempos mejores, <strong>de verdadera autonomía</strong>, digámoslo así. Ahora sufre por toda España una invasión humana, centuplicada en apenas  cinco décadas. Cada año, cuando llega el buen tiempo, allí donde la naturaleza era libre tiemblan hasta las rocas, los riachuelos se esconden, los seres vivos se angustian y abandonan sus lugares de vida. <strong>¡Qué decir de las abarrotadas playas!</strong></p><p>Esto sucede incluso en muchos <strong>itinerarios señalizados</strong>, algunos promocionados por las administraciones, que también tienen una concepción patrimonial que potencia hacer lo que queramos, pues <strong>el lugar les/nos pertenece.</strong> Se dice que los visitantes buscan su libertad en un paisaje soñado, pero no dudan en cruzarlo en procesión, acunados por voces y chillidos; <strong>así dejan lastimado el territorio y sus moradores. </strong>Allí donde antes el silencio amplificaba las percepciones sensoriales, ahora llega incluso la música enlatada. Todo en aras de potenciar lo que se llama<strong> “el turismo ecológico”</strong>, una falsedad que se dice sostiene la vida de los moradores de los pueblos cercanos.</p><p>En verdad, quedan pocos lugares de esos a los que llamábamos <strong>“vírgenes”</strong>, un calificativo discutible, pero dejémoslo y vayamos a lo nuestro. Los enclaves singulares palidecen ante el<strong> turismo masivo</strong>, que se promociona como una experiencia de libertad –incluso se le llama turismo sostenible- y acaba siendo un supermercado de entretenimiento abarrotado. Si un lugar se difunde en redes, en pocos días recibirá muchedumbres y<strong> perderá su identidad.</strong></p><p>Sirva como ejemplo la <strong>experiencia personal.</strong> Uno tiene la fortuna de vivir cerca de donde la diosa Pirene cayó muerta y levantó los Pirineos en la orogenia alpina. En tiempos era un asiduo visitante, hasta que llegaron allí gentes y gentes llevando sus usos urbanitas. Ahora mismo, se dice que <strong>la ocupación hostelera va a llegar al 100 % en el Pirineo.</strong> A lo que hay que sumar el turismo de día, que inunda todos lugares y se convierte en<strong> “turismo </strong><em><strong>selfie</strong></em><strong>”.</strong> Los visitantes colonizan, a veces calzando zapatillas playeras, lo mismo el glaciar del Aneto que los prados cercanos al ibón del Anayet –un santuario de belleza geomorfológica- en donde plantan estos días sus tiendas de campaña, sin apenas inquietar a las administraciones. <strong>Alguien ya estará pensando en empotrar allí un camping/resort </strong>con vistas a Francia y a España. Eso sí, construyendo antes una carretera para facilitar el desplazamiento en coche. Muy cerca de la <strong>Canal Roya</strong>, un valle glaciar majestuoso en donde se pretende construir un teleférico que lo surque; <strong>¡No se va a quedar sin que le llegue el “progreso”! </strong>Cualquier enclave natural es una obra de arte milenaria, ¿acaso no merece el respeto que les otorgamos a las construcciones en donde el arte humanizado se hizo realidad?<strong> ¿Cómo se sentirían los urbanitas si soportasen atropellos similares en sus lugares emblemáticos?</strong></p><p>Bien es cierto que algunas personas compusieron un mensaje emocional y a la vez de <strong>defensa patrimonial</strong>: no inmiscuirse en los ciclos e <strong>interacciones entre el territorio y su multidiversa biodiversidad. </strong>En este caso, dieron voz a la vaca <strong>“Anayeta” </strong>que focaliza su defensa. Me siento parte de ellos, por eso no puedo visitarlo ahora, me estreso en solidaridad con la naturaleza. Por eso defendemos la limitación de las expansiones deportivas o musicales a muy pocos lugares, con ciertas limitaciones. En consecuencia,<strong> lucharemos sin denuedo</strong> para que los Pirineos no se conviertan en un <strong>parque de atracciones</strong>, colonizados por tirolinas y otros artilugios; también demandaremos que todos los refugios de biodiversidad sigan siéndolo en España. </p><p>___________________</p><p><em><strong>Carmelo Marcén</strong></em><em> </em><em><strong>Albero </strong></em><em>es doctor en Geografía por la Universidad de Zaragoza y especialista en educación ambiental.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 10 Aug 2025 04:01:03 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Carmelo Marcén Albero]]></author>
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      <media:title><![CDATA[La naturaleza estresada]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Desastres naturales,Bosques,Patrimonio Nacional]]></media:keywords>
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