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    <title><![CDATA[infoLibre - Carmelo Marcén Albero]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/autores/carmelo-marcen-albero/]]></link>
    <description><![CDATA[infoLibre - Carmelo Marcén Albero]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright infoLibre]]></copyright>
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      <title><![CDATA[El humo de los incendios]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/humo-incendios_129_2234586.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/f7c85b50-9822-4571-a74d-517f036e7e27_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El humo de los incendios"></p><p><strong>España arde, el aire de España se contamina por los incendios.</strong> Queman el monte y cambian el aire de las ciudades y pueblos. No es un humo cualquiera que en poco tiempo desaparece en el aire; es persistente en sus efectos y duración. Emponzoña mucho, de forma muy diferente a como lo hacen las gasolinas y sus similares. La mala calidad del aire de estas últimas forma ya parte de nuestras vidas; además, lo que no se ve y apenas huele se sumerge en el amplio mundo de la desatención y del olvido. En cierta manera, vivimos muriendo cada día un poco.</p><p>Siempre que quiero informarme, asesorarme sobre temas de calidad del aire urbano y salud, acudo a dos sensatas y sólidas fuentes de información: el Instituto de Salud Carlos III de Madrid y el ISGlobal de Barcelona. En esta ocasión, busco si se parecen los humos de los incendios a la contaminación “normal” del aire. En un artículo publicado por el segundo centro de investigación me encuentro con una primera diferencia notable: <strong>la contaminación del aire por los incendios viaja impulsada por los fuertes vientos y calores a cientos de kilómetros.</strong> Seguramente todos estaremos enterados de que durante los recientes incendios las autoridades sanitarias habían rogado encarecidamente el confinamiento en algunas poblaciones cercanas. Eran taxativos: su salud depende de la calidad del aire que respire, con una persistencia de riesgos asociados que no se terminan enseguida.</p><p>Abundemos en esta cuestión. En el reciente incendio Toledo-Ávila- Madrid los vientos habían llevado la contaminación, habían empeorado gravemente la calidad del aire, hasta la capital del Estado. Avisa el ISGlobal: <strong>“El humo de los incendios forestales no es simplemente "polvo" u hollín.</strong> Es una mezcla compleja y cambiante de gases y partículas finas (PM₂.₅), monóxido de carbono, óxidos de nitrógeno y compuestos orgánicos volátiles. Su mezcla exacta depende del tipo de vegetación que arde y de las condiciones de combustión”. De hecho, en estos incendios tan graves los niveles de partículas finas pueden superar los máximos permitidos y exponer a grandes grupos de población, algunos millones en este caso, a niveles peligrosos de contaminación.</p><p>El ISGlobal no habla de oídas. Ha liderado, con la participación de otros centros de investigación europeos, el proyecto CATALYPSE entre 2004 y 2022. Las conclusiones del trabajo se publicaron en <em>The Lancet Planetary Health</em> en agosto del año pasado. Entre sus conclusiones más importantes y relacionadas con la vida diaria, citamos casi textualmente: la exposición a corto plazo al humo de los incendios forestales <strong>causó una media de 535 muertes al año en Europa.</strong> Advierte que considerar las partículas PM₂.₅ procedentes del humo como equivalentes a las de otras fuentes, como el tráfico, conduciría a infravalorar significativamente su impacto sobre la mortalidad. Además, insiste una vez más en que <strong>“los efectos más inmediatos se observan en los sistemas respiratorio y cardiovascular”</strong>. Niños y niñas, personas mayores, mujeres embarazadas y personas con enfermedades previas constituyen los grupos más vulnerables, registrándose un aumento de las visitas a los servicios de urgencias durante los episodios de humo.</p><p>Por si se habían olvidado a las muchas personas que en Madrid parece que no tomaron medidas precautorias, a la vista de la ocupación de terrazas en los bares, repetimos las medidas que el Ministerio de Sanidad recomendaba, entre otras, para estos sucesos: <strong>permanecer en espacios interiores, manteniendo puertas y ventanas cerradas para evitar la entrada de aire contaminado; </strong>utilizar una mascarilla FFP2 o N95 si es necesario salir al exterior; mantener una buena hidratación bebiendo agua con frecuencia y evitando el consumo de alcohol o bebidas con cafeína; seguir los avisos oficiales sobre la calidad del aire y las recomendaciones de las autoridades de salud pública.</p><p>El Ayuntamiento de Madrid añadía otros más:<strong> no realizar actividades deportivas al aire libre;</strong> mantenerse informados permanentemente; acudir a los centros sanitarios en caso de alteraciones respiratorias.</p><p>Conocer el porcentaje de personas que siguieron estas recomendaciones daría una imagen de cultura del riesgo social, también de credibilidad en las instituciones. <strong>Recordemos que la salud también es una construcción particular y no solamente sanitaria.</strong></p><p>________________________________</p><p><em><strong>Carmelo Marcén Albero </strong></em><em>es doctor en Geografía por la Universidad de Zaragoza y especialista en educación ambiental.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 07 Aug 2026 04:00:26 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Carmelo Marcén Albero]]></author>
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      <media:title><![CDATA[El humo de los incendios]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Incendios forestales,Contaminación,Salud,Cambio climático]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[La cultura del riesgo apaga incendios]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/cultura-riesgo-apaga-incendios_129_2227956.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/f7c85b50-9822-4571-a74d-517f036e7e27_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La cultura del riesgo apaga incendios"></p><p>Ante la situación actual, en la que <strong>Europa soporta olas de calor casi continuadas</strong>, solo cabe estar preparados; máxime si pensamos en lo que puede venir. <strong>La cultura del riesgo supone el cultivo —información, entrenamiento e interiorización— del sentimiento colectivo ante hechos que van o pueden distorsionar nuestras vidas.</strong> En este caso, apaga incendios porque la prevención impide que se propaguen, porque si explosionan se conoce casi siempre cómo enfrentarse a ellos. En este ejercicio reflexivo no sirve únicamente lamentar nuestra mala suerte; antes bien, habrá que pensar en lo que puede suceder en un futuro próximo. Además, debe considerarse si, en este caso, las altas temperaturas, que sobredimensionan los posibles incendios, son en parte una consecuencia de nuestros estilos de vida, de producción y consumo. Esta secuencia reflexiva afecta tanto a la vida particular como a la colectiva. Imaginemos algo distinto al momento actual de altas temperaturas y riesgo seguro de incendios. Si así lo hacemos, estaremos más cerca de esa realidad precaria que amenaza con propagarse y continuar.</p><p><strong>La cultura del riesgo frente al calor y el fuego no es una maniobra ecologista</strong>, como la calificarían los políticos de Vox que detentan ahora consejerías de Medio Ambiente —caso de Aragón, pero no solo—. Ahora mismo se ha evidenciado como una necesidad urgente para enfrentar los incendios forestales, que no son bastante más numerosos que antes, pero sí muchísimo más intensos y peligrosos. Resulta lógico pensar que la sociedad en el conjunto del país, y cada territorio concreto también, construyese sin dilación una mentalidad proactiva que sea consciente del riesgo. Dado que eso no se consigue con simples proclamas o con la formulación de una ley protectora del monte, habrá que llevarla a la política general. Habrá que aumentar la información clara y sectorizada, asimilable por los posibles afectados. Dentro de una apuesta colectiva que precisa una formación continua y un entrenamiento ante posibles eventos. Es decir, <strong>protocolos que capaciten una preparación para responder con rapidez y eficacia a la casi segura contingencia</strong>. En este contexto, <strong>la educación y la conciencia compartidas, así como la asunción de responsabilidades según sectores, son indispensables</strong>.</p><p><strong>La cultura del riesgo no incendia, sino que apaga posibles quemaduras.</strong> No es sencillo interiorizarla y formularla, ni se hace de inmediato. La costumbre de que ya habrá alguien o algo que nos salvará no sirve; la deidad protectora de la naturaleza está de vacaciones. La no meditada dejadez no afecta solo a las administraciones que nos rescatarán en un incendio y limitarán su extensión hasta apagarlo, sino que alude a una necesaria conciencia situacional. Es algo imprescindible en un país en donde la mitad del territorio es masa boscosa o similar. Una alerta de las organizaciones y entidades naturalistas se concreta en la posibilidad de que surjan auténticas piras incendiarias en nuestra masa boscosa. Siempre quedó muy lejano lo que sucedió en Pedrogao Grande, en el centro de Portugal —del 17 al 24 de julio de 2017, al menos 64 muertos y más de 1.700 heridos—, o en Mati, en Grecia —un pueblo reducido a cenizas donde murieron al menos 74 personas—; casi nadie en Europa pensaría que podía pasar en su tierra. <strong>La distancia amortigua las tragedias, aun a sabiendas de que cerrar los ojos ante la desgracia de otros no salvaguarda nuestra seguridad.</strong> Dicen por aquí que el pavoroso incendio de Guadalajara, del 16 al 20 de julio de 2005, que se cobró la vida de un equipo de extinción formado por nueve bomberos forestales y dos agentes medioambientales, además de arrasar más de 10.000 hectáreas, sirvió para mejorar los planes de prevención y custodia del monte. Por lo que vemos ahora, podemos asegurar que no del todo. La gestión que del incendio tuvo el gobierno de Castilla-La Mancha fue duramente criticada desde distintos ámbitos, ya que pareció que no se enviaron los medios aéreos y terrestres necesarios durante las primeras horas.</p><p><strong>El territorio europeo y el de España soportarán este verano centenares de incendios de mayor o menor gravedad.</strong> Por tanto, lo mismo a escala particular que colectiva, habrá que concretarlo en forma de conciencia situacional. Por parte de las administraciones, <strong>hay que prever que los incendios se van a producir; con seguridad, aunque no se sepa dónde, cuándo y con qué intensidad</strong>. Deben reconocer que durante las últimas décadas se ha dejado de pastar y cultivar una parte del monte, que el cambio climático —hasta el señor Moreno Bonilla, presidente de Andalucía, lo reconoce, aunque sus aliados de Vox lo nieguen— va a aumentar sus riesgos, y que se ha dado una ocupación habitacional del territorio —caso de Los Gallardos— que añade gravedad a cualquier fuego del monte. Se sabe que <strong>esa tendencia turística de ocupar de forma masiva la naturaleza pone en peligro la salvaguarda de muchas vidas</strong> concentradas en un paraje que no debería ser arrasado; y muchos más peligros nuevos. A veces imagino despierto lo que podría suceder si un incendio atacase el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido en uno de esos días de verano en los cuales sus sendas parecen un paseo ciudadano. Enseguida detengo la imaginación porque <strong>no estoy seguro de que las vías de evacuación funcionen y los visitantes sigan las instrucciones</strong>. ¿Serán consistentes sus esquemas mentales del riesgo individual, al menos?</p><p>De haber consolidado una cultura del riesgo ante incendios, <strong>se habrían puesto en marcha los distintos planes de prevención aprobados en los parlamentos, se habría explicado a la ciudadanía su contenido y se habrían consolidado orlas protectoras en los pueblos enclavados en montes y bosques</strong>, con protocolos muy serios y alertas explicadas. Se habría entrenado a la población de cada pueblo con simulacros efectivos y reparación de posibles fallos, se insistiría en el papel de la colaboración ciudadana; en definitiva, se habría hecho una gestión preventiva. Dentro de todo esto hay un riesgo añadido, que es el turismo de naturaleza; casa muy mal un camping o campamento rodeado por un bosque más o menos tupido. Han de readaptarse todas las normas de emplazamientos para que se minimicen los riesgos. Pero, sobre todo, es necesaria <strong>una información muy completa y razonada a los distintos sectores que puedan estar implicados en la prevención, en la gestión de las masas forestales, en el abordaje de los incendios y en la posible restitución de las masas del monte</strong>.</p><p><strong>Necesitamos una cultura del riesgo que forme parte de los cimientos de la memoria particular y colectiva</strong>, con tal consistencia que identifique las geografías del alma. Es imprescindible porque atiende al calado de las consideraciones de la supervivencia social. Se prepara ante la seguridad de que brotarán nuevos incendios, aunque no se sepa dónde, cuándo y con qué intensidad. Siempre resulta más barato prevenir que extinguir incendios; y provoca menos desgracias personales. <strong>Es un aviso para las consejerías de PP-Vox que racanean recursos para el medio ambiente.</strong></p><p><strong>P. D.: Una alerta ante el “turistificado” eclipse del 12 de agosto.</strong> Imaginamos que las administraciones habrán sido cuidadosas al valorar los riesgos de oleadas de gente en lugares concretos. Deseamos que la ciudadanía cumpla las limitaciones impuestas por las autoridades y su espíritu personal de supervivencia. <strong>Así sea.</strong></p><p>________________________________</p><p><em><strong>Carmelo Marcén Albero </strong></em><em>es doctor en Geografía por la Universidad de Zaragoza y especialista en educación ambiental.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 27 Jul 2026 04:01:52 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Carmelo Marcén Albero]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Incendios forestales,Cambio climático,Olas calor,Medioambiente]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Gobernanza compartida apaga incendios]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/incendios-parlamentarios-mediaticos_129_2222577.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/f7c85b50-9822-4571-a74d-517f036e7e27_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Incendios parlamentarios y mediáticos"></p><p>En más de una ocasión <a href="https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/despues-primavera-incendios_129_2194592.html" target="_blank">hemos reclamado </a><a href="https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/despues-primavera-incendios_129_2194592.html" target="_blank"><strong>la atención parlamentaria</strong></a><strong> hacia las dificultades que debe soportar la vida natural</strong>. Nos tememos que con escaso éxito. O sus señorías no leen este diario o no acaban de hacerse idea de la gran misión que es preservar el medioambiente. Tampoco la mayor parte de los medios de información ayudan en la buena gobernanza. No cuentan nada de lo que sucede en los parlamentos sobre estos temas; más bien se dedican a recoger solamente los combates entre Gobierno y oposición. Además, las tertulias en los medios de comunicación —una cierta gobernanza emocional— giran más en torno a exabruptos incendiarios que a política general. Así pues, sirva el presente artículo como <strong>reflexiva petición de ayuda para la educación medioambiental</strong>.</p><p>Recordemos que está en vigor el <a href="https://eur-lex.europa.eu/legal-content/ES/TXT/?uri=CELEX:32024R1991" target="_blank"><strong>Reglamento (UE) 2024/1991 del Parlamento Europeo y del Consejo</strong></a>, de 24 de junio de 2024. Se extiende en establecer objetivos específicos para el cuidado de distintos tipos de ecosistemas —agrarios, forestales, urbanos, ríos y mares—. No es una declaración de intenciones, pues <strong>requiere a los Estados miembros la adopción de un </strong><a href="https://www.miteco.gob.es/es/biodiversidad/temas/ecosistemas-y-conectividad/restauracion-de-la-naturaleza/plan-nacional-de-restauracion.html" target="_blank"><strong>Plan Nacional de Restauración</strong></a> en aras de la buena gobernanza. Si atendemos a lo que #RestoreNature expresa en su evaluación intermedia —otoño de 2025—, hay motivos para reflexionar. Por cierto, #RestoreNature es una agrupación de la que forman parte organizaciones conservacionistas y ambientales de toda Europa, entre ellas BirdLife. Lo que comunica es interesante, pero lo dejamos aquí porque se puede consultar detalladamente en su web.</p><p>Como la naturaleza quemada exigirá una restauración, no siempre acometida, vamos a hablar de <strong>los incendios crecientes que se extienden por España cuando el verano apenas ha comenzado</strong>. Insistimos en que hablar de los incendios en las Cortes de España y los distintos parlamentos autonómicos, también en los ayuntamientos, es tan necesario como preocuparse del abastecimiento con agua de calidad a todos los habitantes. Por eso los naturalistas insistimos.</p><p>Imaginamos que unos y otros políticos conocen y usan el Sistema Europeo de Información sobre Incendios Forestales (EFFIS), integrado en el Programa Copernicus de la UE. Recoge que <strong>entre el 1 de enero y el 1 de julio de 2026 los incendios forestales han quemado 50.384 hectáreas en España</strong>, el país de la UE con mayor superficie afectada en lo que va de año.</p><p>Tal situación merecería <strong>plenos monográficos, además de comisiones de investigación más creativas y resilientes</strong> que esas de las que nos informan los medios de comunicación. Al mismo tiempo, los numerosos tertulianos televisivos y radiofónicos —no digamos los <em>tiktokers</em>— hablan la mayoría de las veces desde un desconocimiento considerable; rara vez esclarecen cualidades intrínsecas de la correcta gobernanza.</p><p><strong>El ambiente político en los distintos parlamentos es irrespirable, como si un incendio de sexta generación se hubiese desatado.</strong> Lo peor es que, a lo que parece, va a continuar. ¿Cómo van a debatir sobre el Reglamento de Protección de la Naturaleza de la UE?</p><p>Pero lo más lamentable es que, tanto en los parlamentos como en los medios de comunicación, se quedan en la anécdota —triste situación— de desplazados o hectáreas quemadas —desastre ambiental—. <strong>Rara vez hacen pedagogía del evento</strong>, con un análisis, siquiera somero, del antes y el después, del horizonte próximo y futuro, del seguimiento de unos protocolos y de la gobernanza comprometida. <strong>La educación ciudadana debería primar en las palabras de unos y otros</strong>; se supone que esa es su función principal. Les rogamos que atiendan esta llamada. Lo sucedido en Andalucía lo exige todavía más.</p><p>Un sentido pésame hacia los familiares y amigos de los fallecidos en el incendio de Almería. Por lo que se conoce hasta ahora, <strong>parece que no funcionó ES-Alert o quizás no se emitió</strong>. Esas señales se lanzan en el idioma del país de la UE afectado y en inglés. Quedará siempre la duda de cuántas desgracias se podrían haber evitado.</p><p>Cabe suponer, o no, que todos los ayuntamientos de Andalucía —por extensión, España— disponen de un protocolo ante incendios, que programan simulacros de entrenamiento, que entregan casa por casa ejemplares con consejos y caminos de evacuación —en varios idiomas— para pegarlos en las puertas de salida, como en los hoteles, y seguirlos en caso de un evento como este. Además, promueven cursos de formación para los ediles en los que animan a <strong>la gobernanza comprometida de los bosques</strong>.</p><p>Los gobiernos autonómicos y algunos parlamentos olvidan que <strong>su cuidado y gestión están transferidos a las comunidades autónomas</strong>. Se puede aventurar que no fueron conscientes de los riesgos de «la no prevención en la no estrategia de anticipación», que protegería bastante a las personas que viven dentro de un bosque o en lugares limítrofes.</p><p>Si no existe toda esa estrategia de gobernanza, <strong>debería ser la primera encomienda del nuevo Gobierno y el Parlamento salidos de las elecciones andaluzas</strong>. Esa sí que sería una verdadera y constructiva «prioridad nacional». Imagino que algunos políticos de los partidos de la oposición culparán al Gobierno de España del actual desastre ecológico y humano.</p><p>Nos da la impresión de que bastantes políticos y tertulianos —amén de los <em>tiktokers</em>— no andan muy versados en el asunto de <strong>la gobernanza compartida contra los incendios</strong>. En nuestra intención de favorecer la información educativa, les facilitamos la puesta al día. Les animamos a que entren en <a href="https://xn--incendiosespaa-2nb.es/" target="_blank">https://xn--incendiosespaa-2nb.es/</a>, donde se accede a cumplida información, además de una serie de datos por días. RTVE —Radiotelevisión Española— dispone de una muy buena página: <a href="https://www.rtve.es/noticias/20260701/mapa-incendios-espana-ultima-hora/17101895.shtml" target="_blank">https://www.rtve.es/noticias/20260701/mapa-incendios-espana-ultima-hora/17101895.shtml</a>. Proporciona una visión de la gravedad de los fuegos localizados en el mapa de la península, un listado de grandes incendios hasta la fecha, cuánto tiempo llevan activos y una diferenciación de la superficie quemada —agraria o bosque— en cada uno de los sucesos graves.</p><p>Vaya todo lo anterior en aras de que <strong>bastantes incendios se apaguen en invierno en los parlamentos</strong> y de que los medios de comunicación nos hablen más de política de prevención y menos de soflamas incendiarias. Repetimos: <strong>la buena gestión del territorio y las masas boscosas sí es una prioridad nacional</strong>. «¡Cuando un monte se quema, algo se muere en el alma!», diría la sevillana del adiós. <strong>En esta ocasión, también varias personas.</strong></p><p>__________________________________________</p><p><em><strong>Carmelo Marcén Albero </strong></em><em>es doctor en Geografía por la Universidad de Zaragoza y especialista en educación ambiental.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 13 Jul 2026 04:00:50 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Carmelo Marcén Albero]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Incendios forestales,Medios comunicación,Política]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Fanatismo climático]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/fanatismo-climatico_1_2218310.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/f7c85b50-9822-4571-a74d-517f036e7e27_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Fanatismo climático"></p><p>A pesar de que muchas personas nos preocupamos por cómo adaptarnos a las variaciones climáticas consolidadas que debemos soportar, la conciencia colectiva enmudece con una frase pronunciada por el portavoz del partido Vox: <strong>el fanatismo climático no debe existir</strong>. Su presidente, el señor Abascal, dijo en los días previos a las elecciones andaluzas, y así queda recogido en su web,  que “el <a href="https://www.elperiodico.com/es/sociedad/20260623/cambio-climatico-ola-de-calor-europa-intensifica-extrema-estudio-131719678 "  >fanatismo climático</a>, que <strong>arruina nuestra población y que mata, como mató en la DANA y como mató también en el apagón</strong>, es un acto de corrupción”. Como nos podemos encontrar entre los que tilda de fanáticos climáticos querríamos explicarle, con el debido respeto, algunos detalles de nuestras preocupaciones, por ver si así se ablanda su intransigente postura, carente de fundamentos científicos.</p><p>Sentimos el dolor de las <strong>más de mil muertes impulsadas por las altas temperatura</strong> <strong>y las </strong><a href="https://www.infolibre.es/medioambiente/espana-afronta-ola-calor-cifras-contaminacion-aire-hackeo-ocurrido-febrero_1_2215492.html"  ><strong>olas de calor</strong></a> (663 por este motivo) en junio. Nos estremece pensar lo que puede suceder en los meses venideros; cuando España cierra el segundo junio más caluroso de su historia, por ahora. Los días 22 y 23 de junio fueron los dos más cálidos registrados en un mes de junio desde, al menos, 1950. Por cierto, en los últimos 10 años, <strong>la media era de 330 fallecimientos cada junio</strong> (en general por el agravamiento de ciertas patologías). No es el calor de siempre, es el cambio climático: la ola que achicharra Europa habría sido imposible hace solo 50 años. Que se lo pregunten a los franceses, alemanes, checos, polacos, etc., que se han torrado en junio.</p><p>No nos inventamos los fallecimientos sino que los hemos recogido del sistema MoMo (Sistema de Monitorización de la Mortalidad Diaria), desarrollado por el Centro Nacional de Epidemiología del Instituto de Salud Carlos III de Madrid. Su objetivo es <strong>identificar desviaciones en la mortalidad diaria</strong> por todas las causas. Los resultados, variaciones significativas entre la mortalidad observada con respecto a la mortalidad esperada debe comunicarlos al Ministerio de Sanidad a los efectos oportunos. Hay que subrayar que MoMo utiliza datos de defunciones diarias y temperaturas de cada día para medir/analizar las olas de calor y su incidencia en la salud pública. Este sistema forma parte del Plan Nacional de Actuaciones Preventivas frente a los efectos de los excesos de temperatura en la salud ciudadana; así se pueden activar medidas concretas para mitigar sus efectos.</p><p>Nos duele conocer que el calor extremo ha <strong>disparado las emergencias médicas de </strong><a href="https://www.elperiodico.com/es/sociedad/20260630/calor-extremo-emergencias-medicas-demencia-efectos-131973238?utm_source=newsletter&utm_campaign=guitar&utm_medium=email&utm_term=19525&iU=4572f290-d6d0-4ec5-9ed5-211e149dda63&fN=4361726d656c6f&dd=20260701 "  ><strong>personas con demencia</strong></a> y podría acelerar su deterioro cognitivo. Un estudio de casi una década con más de 13.680 pacientes con demencia subraya la urgencia de implementar medidas preventivas contra el calor extremo, sobre todo en el caso de personas mayores y con enfermedades neurodegenerativas, según se dijo por parte de la Academia Española de Neurología.</p><p>No son fanáticos climáticos quienes alertan de las temperaturas soportadas a finales de junio en Cantabria y el País Vasco (tradicionales refugios veraniegos). La Plataforma ClimaMeter (alojada en el Instituto Pierre Simon Laplace, sostenido por varias universidades francesas) afirma que <strong>el cambio climático ha “inyectado” hasta 4 grados a la ola de calor que atraviesa </strong><a href="https://www.infolibre.es/mediapart/ola-calor-deja-evidencia-francia-preparada-prohibir-prevenir_1_2216580.html"  ><strong>Europa</strong></a> y ha aumentado el riesgo de un episodio extremo. También recoge las olas de calor que asolaron la India en abril y la que padece la Antártida en su invierno (hasta + 3 °C de lo habitual). </p><p>Sepan quienes nos tildan de fanatistas climáticos que las noches tropicales o tórridas se provocan porque las temperaturas nocturnas (suelo y aire) no tienen tiempo de bajar antes de volver a subir. <strong>Las noches tropicales por año cada vez se dan antes y llegan a producirse más tarde</strong>. Es más, si hasta 1997 apenas eran 20 días por año, en los últimos 22 superan los 30. Mucho peor, desde 2022 se aproximan o superan los 50 días/año. En las noches ecuatoriales o tórridas la temperatura no desciende de los 25 °C. A todo esto hay que sumarle, en la ciudad, la isla de calor que provoca ella misma, con enclaves donde las temperaturas medidas esos días de olas de calor ponen en peligro las condiciones mínimas del aire saludable.</p><p>La <a href="https://www.infolibre.es/medioambiente/mediterraneo-registra-anomalia-8-oc-primera-vez-sale-escala-colores_1_2216766.html"  >caldera de Pedro Botero que es ahora el mar Mediterráneo</a>, tras muchos años de continuadas altas temperaturas, nos previene de las posibles danas que descargarán lluvias torrenciales en el camino hacia el otoño. <strong>Lo expresa bien el sistema Copernicus de la UE, que suponemos no estará entre los fanáticos</strong>. Cómo estará el asunto del calor marino que en ese portal de investigación/información han debido cambiar los modelos cartográficos porque antes solamente medían intervalos entre +5 y -5 °C con respecto a la media; ahora se superan hasta 10 grados en verano. El agua mediterránea se ha convertido en un reservorio de calor de influencia considerable en el clima de Europa, el continente que más calentamiento soporta.</p><p>No es fanatismo constatar que los incendios extremos de 2025 marcaron un punto de inflexión tras arrasar más de 524.000 hectáreas. Un estudio elaborado por investigadores de la Universidad de León concluye que la interacción entre la <strong>sequía prolongada, los fuertes vientos y la elevada carga de vegetación seca</strong> generó unas condiciones excepcionales que favorecieron la propagación de grandes incendios. Zamora y León sufrieron la peor parte de esta catástrofe ambiental sin precedentes. Me pregunto qué papel habrán jugado los defensores de una alerta climática en la generación de estos episodios. Quizás el monte se ha rebelado contra su ideología.</p><p>En síntesis, con el debido respeto, rogaríamos que aquellos que hablan de fanatismo climático sean conscientes de la <strong>negativa influencia que generan en sus seguidores</strong>, en la ciudadanía en general. A los cuales eximen de toda posibilidad de comprensión particular; así toda la culpa es del clima y sus fanáticos predicadores. Siendo que los perjudicados por estos lemas hirientes son las personas, no el innegable cambio climático en el que estamos inmersos que, recordemos, es bastante nuestro por acción u omisión.</p><p>--------------------</p><p><em><strong>Carmelo Marcén Albero </strong></em><em>es doctor en Geografía por la Universidad de Zaragoza y especialista en educación ambiental.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 06 Jul 2026 04:01:35 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Carmelo Marcén Albero]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Fanatismo climático]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cambio climático,Olas calor,Incendios forestales,verano]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[La educación en Gaza]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/educacion-gaza_129_2211867.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/f7c85b50-9822-4571-a74d-517f036e7e27_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La Educación en Gaza"></p><p>Cuando la Comisión Internacional sobre la Educación para el Siglo XXI, coordinada por Jacques Delors, entregó a la Unesco <em>La educación encierra un tesoro </em>(1996) estaba mostrando un compendio de ilusiones transformadoras para el mundo educativo de todo el mundo. Sus capítulos así lo demuestran: la educación o la utopía necesaria; de la comunidad de base a la sociedad mundial; de la cohesión social a la participación democrática; del crecimiento económico al desarrollo humano; los cuatro pilares de la educación; la educación a lo largo de la vida; de la educación básica a la universidad; el personal docente en busca de nuevas perspectivas; el papel del político es tomar decisiones en educación; la cooperación internacional para educar en la aldea planetaria. Argumentos todos ellos que entonces eran enunciados en forma de utopía realizable; de <strong>esperanza en cambiar el mundo mediante la educación</strong>. </p><p>Desde entonces han transcurrido 30 años; parecen siglos de retroceso en Gaza. UN News nos expresa con claridad lo que es evidente para quienes quieran mirar y escuchar. “<strong>La guerra ha devastado el sistema educativo de Gaza, dejando a unos 700.000 niños sin acceso a la escuela formal</strong>. Más del 90% de las infraestructuras escolares han sufrido daños totales o parciales, y muchas se utilizan como refugios para personas desplazadas. Ante esta crisis, la enseñanza se imparte principalmente de forma improvisada en tiendas de campaña y espacios seguros”. “El colapso de la educación en la Franja ha supuesto una pausa forzada y drástica para una sociedad que históricamente destacaba por sus altísimos índices de alfabetización”. </p><p>La sociedad internacional asiste muda a la evolución de la destrucción física y emocional de las personas que habitaban un lugar antes llamado Gaza; desconozco cómo lo podríamos citar ahora, ya que parece que no existe. En algún lugar lo he visto nombrado como campo de exterminio; en otros, como el estercolero de la ética internacional. Podrían asignársele muchos calificativos, todos penosos.</p><p><strong>La educación supondría un tesoro para los niños y las niñas gazatíes</strong>. Para ello sería necesario, sigo con las cifras que facilita UNRWA, no Hamas, reconstruir las infraestructuras escolares dañadas; la gran mayoría requerirán reconstrucción total o rehabilitación profunda antes de poder operar de forma normal, si ocurriese esa utopía. Porque es penosa la imposibilidad de utilizar las aulas, desde <a href="https://www.unicef.es/noticia/guerra-en-gaza-700000-ninos-fuera-de-la-escuela" target="_blank">Unicef</a> y la <a href="https://www.unesco.org/es/gaza/education" target="_blank">Unesco</a> se han empeñado en que las clases se reanuden. Eso sí, buscando los pocos sitios seguros o habilitando tiendas de campaña. En ambos casos, se prioriza el apoyo psicosocial y emocional antes que la búsqueda de acumulación de conocimientos.</p><p>Sepamos, que no lo sentimos apenas, que <strong>varios organismos internacionales advierten sobre el riesgo de una generación "perdida"</strong>. No solamente son años de no aprendizaje (el impacto académico); miles de estudiantes y docentes han muerto o resultado heridos durante el conflicto. Aun así, a pesar de los grandes bloqueos del invasor Israel y los desafíos logísticos que la situación implica, varias agencias humanitarias han comenzado a distribuir kits escolares con cuadernos, lápices y otros elementos básicos para mantener una rutina de aprendizaje. ¡Con qué poco se puede hacer mucho! Esos kits parecerían una miseria en nuestra rica y olvidadiza Europa.</p><p>Además, la escuela de aprendizaje sin escuelas estables ha sido, en los territorios invadidos, la nada ardiente y constantemente castigada con bombardeos y deportaciones. Por allí deambulan personas cargadas de odios y belicismo. Sin duda, será una generación poco estimulada hacia la paz; una quimera en un lugar abandonado por todos. Todo esto tiene unos responsables: los terroristas de Hamás, que encendieron la espita, y el Gobierno de Israel, que estaría esperando un detonante para animarse al genocidio. Todo esto en un idilio entre los presidentes de Israel y EEUU que muestra, al menos por lo que se ve, ruindades de todo tipo. Muy mal si se hace con todos los habitantes; un crimen de lesa humanidad si los perjudicados son los niños y las niñas. Nos queda comparar lo manifestado por el equipo de J. Delors con la educación en Gaza, también en el Líbano y en Cisjordania. Un informe internacional liderado por la Universidad de Cambridge (Reino Unido) estima que <strong>los niños y niñas de Gaza habrán perdido el equivalente a cinco años de educación</strong> debido a los repetidos cierres de escuelas desde 2020, primero por la covid-19 y luego por la invasión israelí.</p><p>La ilusión perdida, la desesperanza casi unánime, es ahora mismo una fractura humanitaria que apenas molesta a las llamadas democracias. Estas permiten la participación de Israel en eventos internacionales sin pedirle, por lo que se ve, nada a cambio. Al menos como contrapartida a su admisión a Eurovisiones y campeonatos deportivos, serían exigibles unos altos en la contienda. Aunque solamente fuese a título de recordatorio. <strong>Las democracias de la UE, España también, comercian a escondidas con empresas israelíes</strong>; las patatas del gran supermercado de España procedían hasta hace poco de ese país. Puestos a recordar, nos viene a la memoria cuando el mandatario americano, señor Trump, se enfadó porque no se le concedía el Nobel de la Paz tras haber estimulado tantas guerras y atropellos internacionales. Me gustaría conocer qué sintió el jurado que se lo otorgó a la opositora venezolana cuando esta regaló la concesión al incentivador de los conflictos.</p><p>"Era verde el silencio, mojada era la luz, temblaba el mes de junio como una mariposa" (Pablo Neruda). “Después de cada guerra alguien tiene que limpiar, no se van a ordenar solas las cosas, digo yo” (Wislawa Szymborska). La guerra de las democracias se volverá contra las democracias. Ennegrece la ética de todos, por acción y por omisión. Porque la ceguera de quienes mandan la incentivamos todos; a ellos los colocamos los votantes. </p><p>__________________________________________</p><p><em><strong>Carmelo Marcén Albero </strong></em><em>es doctor en Geografía por la Universidad de Zaragoza y especialista en educación ambiental.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 29 Jun 2026 04:01:29 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Carmelo Marcén Albero]]></author>
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      <media:title><![CDATA[La educación en Gaza]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Educación,Opinión,Israel,Gaza,Palestina,Derechos humanos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Frente al desprecio a las Agendas 2030]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/frente-desprecio-agendas-2030_129_2205807.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/f7c85b50-9822-4571-a74d-517f036e7e27_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Frente al desprecio a las Agendas 2030"></p><p>En nuestro empeño por llegar bien preparados a <strong>la Cima 2030,</strong> tomamos nota de los deseos humanitarios, vengan de donde vengan. Resaltan la necesidad de aminorar las desigualdades humanas, alientan una llama que nos alumbrará un mundo mejor. A decir verdad, no garantizan el éxito, expuesto a muchas variables temporales, pero permiten plantearnos preguntas que ayudan a <strong>dibujar el deseo de un futuro compartido.</strong></p><p>Contemplamos con satisfacción el eco religioso y social que ha tenido la visita del papa León XIV a España. Como pertenecemos al gran grupo de católicos solo bautizados, no nos extenderemos en el análisis de la fe expuesta. Cada cual se mira como puede en su interior; contempla sus idas y venidas hacia el ideario de su Iglesia. Recordamos la atención a la pobreza y el socorro debido que aprendimos en el catecismo: <strong>el amor al prójimo como a uno mismo</strong>. Valores que hoy serían un argumento para seguir juntos caminos más saludables e ilusionantes hacia las metas 2030. Estoy seguro de que el papa es consciente de las urgencias sociales; por eso ha enarbolado la bandera humanitaria.</p><p>En una celebración religiosa a la que asistieron millón y medio de personas, advirtió que "nadie puede arrodillarse ante el Señor y despreciar al hermano". Puede que sea una interpretación maliciosa la que vamos a exponer aquí; vayan por delante disculpas para quienes se sientan ofendidos. Tengo la impresión, no verificada por investigaciones serias, de que buena parte de los asistentes pudieran ser seguidores de lo tradicional en la cultura religiosa. Estudiarían un catecismo parecido al que yo aprendí mal, y fui reprendido con estrépito por el sacerdote examinador. En ese caso, y por cálculo estadístico borroso, me atrevo a suponer que <strong>entre los asistentes habría un alto porcentaje de votantes o simpatizantes de Vox y del PP</strong>. El primer partido ha extendido la creencia de que todos los no nacidos en España —serían el prójimo— son casi delincuentes; no merecen vivir entre nosotros. El otro le ha comprado el mensaje y lo ha convertido en acción para gobernar con él en varias comunidades autónomas. ¿Quién sabe lo que harán tras las elecciones generales en España?</p><p>Esta distopía entre el pensamiento religioso basado en el amor que predica León XIV y el deseo de desprecio hacia los no nacidos en España, regularizados o no, puede impedirnos llegar en las mejores condiciones al año 2030, cualidades que nunca serán definitivas. Porque esa cita en positivo no solamente nos sirve a nosotros, creyentes o descreídos, católicos o no. Supone una <strong>cierta salvaguarda para las generaciones futuras</strong>, aunque no sea aseguradora del entendimiento colectivo. Máxime ahora que Europa tiene prisa por poner en marcha deportaciones masivas.</p><p>Sigamos con lo dicho por el papa en Madrid, en concentraciones multitudinarias. Me parece que, en una misa, recomendó que la religiosidad no sea "un museo del pasado que visitar". Demandó compromiso al insistir en que los cristianos están "llamados a estar presentes en las situaciones y las competencias de la sociedad". Por lo que nos atañe, esas las identificamos enseguida con el fin de la pobreza; hambre cero; salud y bienestar generalizados; educación de calidad y gratuita para todos; reducción paulatina de las desigualdades; igualdad de género; respeto hacia la biodiversidad; justicia equitativa para ricos y pobres, gobernantes o gobernados, etc. Y muchas más metas que se podrían incluir, incluso sin nombrarlos, en los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), tan denostados por los partidos políticos. En suma, toda una <strong>Agenda 2030 social que no arranca todavía en el Congreso</strong> de los Diputados de España; todos los partidos allí representados, también los que se autotitulan progresistas, tienen sus responsabilidades.</p><p>Seguro que las entidades y grupos de acción relacionados con la Iglesia católica —Cáritas y muchas parroquias de toda España, en especial de los barrios pobres de las ciudades—, que se dedican a la ayuda al diferente, se habrán sentido gratificados. León XIV les ha traído un empuje ético, valora lo que estas entidades llevan haciendo desde hace mucho tiempo a favor del prójimo. Me permito aventurar que <strong>estos grupos creerán también en la necesidad de los ODS para poder compartir futuros</strong>, con independencia de la religión, el lugar de nacimiento, la lengua y el género.</p><p>Por el debido respeto, nada diré de los, a mi juicio, inmovilismos tradicionales de la fe católica citados por el papa como cualidades inherentes. Alejados, sin duda, de lo que predican instituciones como la ONU sobre la consideración de las mujeres, o UNICEF y su protección de la infancia. Sin duda, <strong>los conservatismos siempre están demasiado alejados del cambiante bien humanitario colectivo</strong>. Allá cada cual con su fundamento doctrinario. Solamente llamar la atención reflexiva de quienes predican el respeto a los demás.</p><p>Nos gustaría saber cómo les han sentado, en su fuero interno, a los diputados y senadores de los dos partidos firmantes del acuerdo de las exclusiones la apelación de León XIV al desarme del lenguaje despreciativo; a que toda decisión de las autoridades públicas toca a personas de carne y hueso; al "trágico drama" de quienes se ven obligados a dejarlo todo "para buscar paz, seguridad y futuro"; a desterrar el rechazo a los diferentes; al reclamo de una acogida respetuosa con posibilidades reales de integración. Suponemos que algunos asistentes al discurso del día 8 en el Congreso habrán considerado una injerencia de un jefe de Estado extranjero en la política nacional; otros le recriminarán su apoyo a algunas tesis del "nefasto" presidente Sánchez, aunque haya criticado políticas del Gobierno socialista con respecto al aborto, la eutanasia o la potencia de la enseñanza privada. Nos tememos que la mayoría de sus señorías se olvidarán pronto de lo dicho. <strong>Estaría bien que algunas de las ideas papales quedasen reflejadas en plenos de las cámaras dedicadas a temáticas de bienestar humanitario</strong>.</p><p>Con todo, hay que agradecer al papa que se haya atrevido a levantar la voz ante las problemáticas ecosociales que amenazan al mundo entero. Esperemos que en Roma y aquí los cristianos, y sus señorías de cualquier partido político, vean algo positivo en la agenda propuesta por los ODS. ¿Por qué han de seguir siendo una quimera, habida cuenta de la alta carga social que tienen?</p><p>__________________________________________</p><p><em><strong>Carmelo Marcén Albero </strong></em><em>es doctor en Geografía por la Universidad de Zaragoza y especialista en educación ambiental.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 17 Jun 2026 04:00:41 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Carmelo Marcén Albero]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Frente al desprecio a las Agendas 2030]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Papa León XIV,Religión,Congreso de los Diputados]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Contra el medioambiente]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/medioambiente_129_2201787.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/f7c85b50-9822-4571-a74d-517f036e7e27_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Contra el medioambiente"></p><p>Hoy, 5 de junio, el calendario de las efemérides mundiales nos marca el <strong>Día Internacional del Medio Ambiente</strong>. Esto de señalar un día concreto apenas tiene ventajas, porque el recuerdo efímero deja paso al olvido casi generalizado. Personalmente me sirve para recordar y homenajear a quienes avisaron hace años de los riesgos ambientales que corríamos si no escuchábamos las señales emitidas. Agasajo a <strong>Eunice Foote, quien en 1856, con unos aparatajes rudimentarios, demostró el efecto invernadero</strong> (influencia de la contaminación en el calor del aire), la antesala del aumento global de temperaturas. Pero claro, era mujer y científica, dos buenas razones en el siglo XIX para no hacerle ningún caso. Para colmo era sufragista. La otra homenajeada es Rachel Carson (1907-1964). Su <em>Primavera silenciosa</em> (1964), <em>Silent Spring</em> en 1962, vino a decirnos que los humanos no somos dueños de la naturaleza, sino uno más de sus engranajes; así nacía el movimiento ecologista proactivo. Advirtió que eran muchos los atentados que la especie humana estaba cometiendo en su “propia circunstancia”. En particular, señaló la contaminación del aire, de la tierra, de los ríos y de los mares. Por supuesto que la industria intentó silenciarla con ataques a su obra y a su persona. <strong>Luchó contra la aplicación del DDT </strong>—un insecticida muy extendido en el siglo XX— <strong>como insecticida en la naturaleza</strong>, e incluso en la fumigación de las ciudades (Atenas, octubre de 1947). Está prohibido en España desde 1994. </p><p>Como aquí nos importa lo que se debería acometer para acomodar nuestras acciones a la mejora de la vida colectiva, vamos a tratar algunas cuestiones básicas en torno a decisiones políticas recientes. Los últimos resultados electorales en las CCAA han devenido en los llamados acuerdos o pactos PP-Vox. En mi candidez <strong>pensaba que habría un apartado dedicado al medioambiente</strong>. No ha sido así, a pesar de que es un escenario determinante en el mundo social, en la vida diaria. Es más, la forma en que las problemáticas ambientales son contempladas en los acuerdos de gobernabilidad (sic) firmados hasta ahora en las CCAA sonroja a quienes tengan un mínimo de sensibilidad ecosocial. A la vez, supone una <strong>grave incógnita, por alusión u olvido</strong>, para el bienestar colectivo. Este último asunto debería haber guiado los acuerdos; de otra manera parecen un corta y pega de los unos y de los otros, al menos en los pactos similares de Extremadura y Aragón. En Castilla y León han enunciado una <strong>colección de aforismos increíbles</strong>, casi como una construcción de lego. </p><p>Se dice que los mantras de cada cual se identifican en los textos. Ignorante y descreído como soy, me pregunto si a los partidos de la derecha europea se les ha inoculado el virus del odio al medioambiente. <strong>Me lanzo a comentar unos pocos detalles</strong> (cuidado de la naturaleza, salud ambiental, aumento de calor con sus olas, y poco más). En mi buena intención me digo que no se puede entrar en detalles en un pacto como estos (más centrados en otras prioridades nacionales y desregularizadoras). Siempre cabe la posibilidad de que poco a poco subsanen algunos de sus olvidos más flagrantes. Pero sepan que la ecosociedad es el entramado de la vida actual. </p><p>Sabemos de siempre que el menosprecio intencionado hacia el medioambiente es una de las señas de Vox; en unos sitios habla de “aquelarre climático”, “suicidio de políticas verdes”, <strong>“el fanatismo climático pone en peligro a la población”.</strong> Incluso alguno de sus dirigentes ha llegado a preguntarse a propósito de la dana de finales de 2024: "¿Cómo vamos a restaurar la naturaleza, si lo que tenemos que hacer es dominarla?". Toda una muestra del menosprecio hacia el entorno que acuna nuestras vidas; que <strong>son esencialmente ecodependientes</strong>. Una gran falta: la revisión de las sequías y sus consecuencias les debería llevar a una reflexión más seria. Pero la palabra/estado vivencial sequía no aparece en los pactos firmados. ¿Cómo se puede olvidar la prevención ante un estado de la naturaleza tan común en España? Se supone que algo tendrá que ver con la economía social del mundo rural que dicen que van a proteger. ¿Y qué expresan sobre la ola de calor que azotó en mayo a Europa? <strong>Las glaciaciones prehistóricas y la “Pequeña Edad de Hielo” europea</strong> (siglos XVI al XVIII) refuerzan a quienes afirman que “siempre ha habido cambios climáticos”. No es consuelo; sabemos que el actual se ha generado en pocos años y es de una magnitud desconocida. Si tienen dudas, consulten la evolución del glaciar Aneto-Maladeta en las investigaciones del Instituto Pirenaico de Ecología (IPE-CSIC).</p><p>Hubiera sido pertinente incluir las incógnitas que plantean las continuas y serias perturbaciones meteorológicas. Nos están proyectando un futuro difícil. Me digo que puede que “el olvido que seremos y padeceremos” por la inacción de los partidos firmantes viene incentivado por su estilo de nacionalidad. Sepan que las <strong>continuadas trasgresiones climáticas desconocidas hasta ahora son parte del cambio climático global</strong>, aunque no reconozcan su posibilidad. La ola de calor que hemos padecido ya en mayo sugiere que sea contemplada esta emergencia en un pacto de gobierno. El Servicio de Cambio Climático Copernicus de la UE avisa de que abril de 2026 ha sido el tercero más cálido desde que existen registros. Sabemos que cada año vendrán más; como los 38,8 ºC (29/05/2026) en Caspe (Zaragoza). ¿Cómo protegerán a la ciudadanía y a la actividad económica, a esa agricultura y ganadería que dicen querer como revulsivo rural? Atentos a la previsión de Copernicus: “Además de emergencia climática, <strong>la negación es desidia e incompetencia</strong> con el medioambiente rural y urbano sin una perspectiva de futuro incógnito”. Es más, con políticas manifiestamente cortoplacistas en el continuo periodo bélico electoral que España soporta desde hace unos años. Las consecuencias de la dana de 2024, su repercusiones todavía latentes, servirían como epítome y a la vez epitafio del mundo al revés.</p><p>Es deber de quien mira la ciencia advertir que <strong>cualquier anomalía en el sistema suelo-tierra-aire tiene repercusiones sociales</strong>. Pongamos por ejemplo Aragón. En el acuerdo pactado se deja libertad para contaminar el aire a discreción. Supongo que los firmantes o sus asesores son conocedores de las numerosas muertes y enfermedades atribuibles a la mala calidad del aire, en particular el urbano; si no <strong>que se informen en ISGlobal Barcelona o en el Instituto Carlos III de Madrid</strong>. El Sistema de Monitorización de la Mortalidad Diaria (MoMo) estima que alrededor de 3.832 fallecimientos en España en el periodo comprendido entre el 16 de mayo y el 30 de septiembre de 2025 se debieron al exceso de temperatura; la mayor parte mayores de 65 años.</p><p>Podemos afirmar sin rubor que el fanatismo contra <strong>la “Agenda verde la UE” es una de las banderas ideológicas</strong> de los partidos firmantes y sus equivalentes europeos. ¿Quién sabe lo que puede suceder dentro de un año en España tras las elecciones generales? De hecho, los pactos muestran la disposición de los firmantes a restituir el dinero de las multas a los infractores ambientales que lleguen desde Bruselas. </p><p>El odio a las renovables de los políticos de la derecha se renueva e incrementa. En la declaración de principios firmada en Castilla y León se dice (punto 31): “Exigiremos al gobierno de la Nación revertir una política energética que ha perjudicado a las familias y reducido la competitividad de las empresas” (sic). Cuando es de todos conocida la <strong>aportación eléctrica de las renovables en España</strong> ante el episodio de la guerra de Israel y EEUU contra el pueblo palestino e Irán, que provocó el cierre del Estrecho de Ormuz. Los precios de los combustibles, que proporcionaron <strong>elevados beneficios a las “pobres empresas energéticas</strong>”, provocaron subidas en muchos productos; dejaron a bastantes países pobres al borde del colapso total. Hubieran ahogado a la agroganadería de no ser por las ayudas. Será por eso que en Extremadura se han inventado “El Mapa de Capacidad de Acogida” de las fotovoltaicas y han anunciado la eliminación de la ecotasa a la Almaraz nuclear.</p><p>Estos partidos, y estos pactos, aumentan la ignorancia incentivada. Sin embargo, atraen a muchos votantes. Su desidia acumulada se convertirá seguramente en daño generacional; imaginamos lo que se encontrarán sus hijos y nietos. <strong>Los infractores del futuro merecen ser llevados ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ).</strong> ¡No se puede/debe consentir tanto daño! Sin embargo, parece que la UE y el Parlamento europeo han abandonado en parte sus preocupaciones ecosociales. ¡Lo importante es que el PIB crezca!</p><p>Finalicemos <strong>felicitando a David Attenborough</strong>. El gran comunicador de la esencia de la biodiversidad al alcance de todos; nada se dice en los pactos de esa, como no sea potenciar la caza y acabar con “las alimañas”. Attenborough lleva con honor y claridad mental sus 100 años. Durante muchos cursos encaminé su palabra, sus documentales, a mis clases. Seguro que se pueden bajar de internet. Los encontraremos sin duda en la web de <em>National Geographic</em>. Nos quedamos con una frase premonitoria, imprescindible para repensar este día internacional. Declaraba y demostraba una y otra vez: "No podemos realmente amenazar a la Tierra. Lo que estamos amenazando es nuestra supervivencia".</p><p><strong>Pensemos en las generaciones futuras</strong>; una buena manera de reflexionar en el Día Internacional del Medioambiente.</p><p>__________________________________________</p><p><em><strong>Carmelo Marcén Albero </strong></em><em>es doctor en Geografía por la Universidad de Zaragoza y especialista en educación ambiental.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 05 Jun 2026 04:01:56 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Carmelo Marcén Albero]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Contra el medioambiente]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Después de la primavera de incendios]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/despues-primavera-incendios_129_2194592.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/ac6faec5-77f8-43e9-9262-5878814f71a3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Después de la primavera de incendios"></p><p>Durante esta primavera se socarran los bosques. No es el titular de un diario catastrofista. Lo saben bien en los <strong>Países Bajos</strong>, donde están soportando una <strong>inusual ola de incendios</strong>. Tanto es así que han tenido que pedir ayuda al <strong>Centro Europeo de Coordinación de la Ayuda de Emergencia (ERCC, por sus siglas en inglés)</strong>. Lo ocurrido podría situase en las orillas del Mediterráneo, o en California. Pero no en un país que antes llamábamos Holanda. ¿Será casualidad? Parece que no, pues los meteorólogos advierten de que <strong>los fuegos cada vez serán más frecuentes </strong>debido al cambio del clima. </p><p>A pesar de los <strong>anuncios, los gobiernos y la ciudadanía</strong> padecen una <strong>sordera creciente</strong>, incentivada por creencias propias y desafortunadas ocurrencias mediáticas. La falta de escucha voluntaria se extiende en el caso de las <strong>grandes energéticas fósiles</strong>, que ganan miles de millones de euros por <strong>contaminar el aire</strong> y la vida cada día más. Bueno, en realidad les venden los combustibles a otros; se dice que así no se puede perseguir a quien se limita a satisfacer las necesidades del mundo entero. La verdad es que <strong>provocan incendios descontrolados en los bolsillos</strong> y los pulmones. Este caos (energético) es un orden (de algunos) sin descifrar; hubiera dicho más o menos <strong>José Saramago</strong>. ¿O es que nadie se atreve, quiere, desenmascararlo?</p><p>Situémonos en España, verano de 2026. <strong>El Roto (Andrés Rábago),</strong> una enciclopedia que sabe plasmar la sensatez perdida, nos legó aquella imagen que representaba un bosque incendiado. Clamaba ese lamento en “solo nos veis cuando ardemos”. Esta <strong>sociedad sin sentido colectivo ensalza a los bosques,</strong> solo así se entiende la invasión desordenada de los fines de semana y los veranos; sin embargo los tiene en el olvido. <strong>Antonio Machado</strong> ya expresó la desidia boscosa en <em>Por tierras de España</em>: El hombre de estos campos que incendia los pinares/ y su despojo aguarda como botín de guerra,/ antaño hubo raído los negros encinares,/talado los robustos robledos de la sierra. </p><p>Dado que el verano viene enseguida, imagino que las Cortes españolas y los Parlamentos de las CC.AA. habrán programado ya sesiones monográficas para el <em>Diseño de una política de prevención y tratamientos de los incendios en el medio rural. Acciones de dimensión colectiva, sin partidismos políticos; para que no nos pase como siempre. Parte I</em>. Desconozco si la citada iniciativa <strong>debiera materializarse en forma de decreto, de proyecto de ley o la figura que sea.</strong> He buscado en varias web de los parlamentos y poco se dice. </p><p>¡Qué tiempos aquellos, junio de 2024, en los que la UE aprobaba la <strong>Ley de Restauración de la Naturaleza</strong>! Por cierto, el Parlamento europeo la confirmó en julio de aquel año. Los y las eurodiputados apoyaron la propuesta de la Comisión de poner en marcha <strong>medidas de restauración</strong> para 2030 que <strong>cubriesen al menos el 20% de todas las áreas</strong> terrestres (supongo que las quemadas entre ellas) y marítimas de la UE. Es más, rezaba que “en la totalidad de los hábitats que lo necesiten para 2050”. Hay que decir que desde entonces la composición del Parlamento se ha escorado sustancialmente hacia la derecha, precisamente esa que a menudo solo ve los bosques cuando se incendian.</p><p>Hagamos un inciso. Me dicen mis informantes algo que me atrevo a calificar como <strong>esperpéntico</strong>, con el debido respeto. Los incendios y la restauración de la naturaleza no consiguieron hacerse oír en las campañas previas a las elecciones en <strong>Extremadura, Castilla y León, Aragón y Andalucía.</strong> Tampoco en los debates televisivos, que no vi para evitar socarrados cerebrales. Claro, nuestros representantes están más ocupados en lanzarse soflamas incendiarias que en pensar en la <strong>indefensa masa boscosa</strong> que debe soportar fuertes calores veraniegos, cada vez más y más largos. Total, el año 2025 solamente ardieron 354.793 hectáreas de superficie forestal en España (1,3% del total) según el INE. Además, este año la primavera lluviosa en buena parte de España ha añadido vegetación herbácea que será combustible pirotécnico cuando se seque. </p><p>Es más, la forma en la que NO están recogidas prevenciones de salvaguarda de los bosques en los pactos firmados entre PP-Vox en las diferentes comunidades autónomas da que pensar a los mismos bosques y sus defensores. Porque los <strong>ecosistemas boscosos</strong> tienen su ánima, como en <em>El bosque animado </em>(1943) de <strong>Wenceslao Fernández Flores</strong>; aquel que <strong>José Luis Cuerda</strong> elevó a los altares cinematográficos en la película del mismo título (1987). </p><p>En España, <strong>“cuando un bosque se quema algo se muere en el alma”</strong>, podría haber dicho <strong>Antonio Machado</strong>. Quedaría bien recogerlo en el estribillo de una cantata sevillana para lamentar que algún amigo se va. Acaso valdría aquello que fue motivo de campaña proteccionista, me parece que en el año 1962, que proclamaba: <strong>Cuando un monte se quema, algo suyo se quema</strong>. Así añadía el matiz de la <strong>pérdida individual</strong> de una riqueza no soñada.</p><p> Unos años después se difundía lo que cambiaba la segunda parte por “algo suyo se quema, señor conde”. Se rumorea que un tal <strong>Jaume Perich Escala</strong> lanzó la nueva versión en una novela <em>Autopista</em> (1971). Los mal pensados aseguran que quiso parodiar <em>Camino</em>, de <strong>Escrivá de Balaguer. </strong>Sea como fuere, nos dejó una crónica de la España franquista y el mundo de esa época; también una serie de pensamientos humorísticos y sarcásticos (¿incendiarios?) perfectamente válidos hoy. No solo para la <strong>clase política antes aludida, </strong>sino también para buena parte de la ciudadanía en general.</p><p>A nuestro pesar, los bosques eran, y siguen siendo, propiedad de todos para disfrutarlos; mientras que no tienen dueño para protegerlos, como nos ilustraba <strong>El Roto</strong>. ¡Claro!, como decía J. Perich, “estamos viviendo en un<strong> futuro imperfecto”. </strong></p><p>_______________________________</p><p><em><strong>Carmelo Marcén Albero </strong></em><em>es doctor en Geografía por la Universidad de Zaragoza y especialista en educación ambiental.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 26 May 2026 04:00:57 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Carmelo Marcén Albero]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Después de la primavera de incendios]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Opinión,Incendios forestales,Política,Políticos,PP,PSOE,Vox,Derecha]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Espabilado idiota]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/espabilado-idiota_129_2191188.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/9a29174d-179a-4667-88bb-0812ca56f182_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Espabilado idiota"></p><p>Removiendo en la biblioteca personal viene a buscarme <strong>Richard S. Scorer.</strong> Su libro <em>El idiota espabilabo. Lo verdadero y lo falso de la catástrofe ecológica  </em>me esperaba para facilitarme una relectura más rigurosa que la primera, hace ya muchos años. Se trata de una edición de 1980 de la editorial Blume; esa que tanto aportó a la <strong>cultura naturalista y ecológica en España</strong>. ¡Honor y gloria!</p><p>Su lectura da para muchos artículos pero aquí vamos a reseñar únicamente unas cuantas ideas que siguen vigentes hoy, 46 años después de su publicación. La primera y principal: <strong>la vida ha transformado el mundo, y sigue haciéndolo.</strong> La revolución industrial desencadenó la primera gran depredación; acompañada, eso sí, por un sistema retributivo que aportó riquezas inesperadas. Estas se sobrepusieron a ciertos estímulos morales tradicionales. Es más, por una vez, el capitalismo liberal y el marxismo práctico se pusieron de acuerdo en la depredación de la Tierra. El PIB se hizo dueño de la situación, sin querer enterarse de que <strong>cuanto más rápido fuese el crecimiento, antes se acercaría la escasez</strong>. En un contexto de demografía desatada, el consumo nubló las mentes de los gobernantes y la ciudadanía. No se dieron cuenta de que los grandes detentadores del poder económico los utilizaban para aumentar el consumo y de paso pillarlos en una falta global de libertad inteligente.</p><p>Así pues, estamos en manos de <strong>idiotas espabilados</strong>, ahora plenos de influencia económica y política; en definitiva: vital. No es seguro que podamos <strong>abrigar esperanzas de liberarnos de ellos</strong>. Nos enfrentamos al <strong>enorme poder de la nueva plutocracia</strong> formada por los señores <strong>Musk, Bezos, Zuckerberg, Sam Altman</strong> (dijo hace un par de años que la IA resolvería el cambio climático), etc., y sus amistades. Ahora quieren secuestrarnos los cerebros con “su” —cada uno la suya— IA.</p><p>Por eso, me quedo con una frase de <strong>Joseph Stiglitz</strong>, premio Nobel de Economía 2001: “La ideología de los millonarios tiene actualmente un<strong> grado de egoísmo alucinante”.</strong> Él, gran conocedor de que la información asimétrica distorsiona casi todo, especialmente cuando retuerce los mercados; así se explican <strong>fenómenos como el desempleo y el racionamiento del crédito</strong>. Digamos adiós a la <strong>dignidad colectiva.</strong> En suma, <strong>el mundo de todos en manos de unos pocos y su IA sin corazón.</strong></p><p>Con todo, el espabilado idiota piensa que <strong>la ciencia resolverá todos los problemas,</strong> siendo que la inteligencia y la conciencia instintiva están en conflicto. Así nunca se llegará a esa sociedad ideal que ya se buscaba en el Neolítico; si fuera posible. Por eso, tenemos que <strong>aprender a vivir sin conclusiones</strong>. Sabedores de que no hay soluciones generalizables, sino salidas de callejones oscuros. <strong>Los problemas es posible que se aminoren </strong>cuando aprendamos <strong>a vivir sin ser una plaga. </strong></p><p>Necesito a veces consolarme y centrarme contra quien debo elevar mis plegarias. Por eso, de vez en cuando le echo algún vistazo a <em>La vacuna contra la estupidez</em> (2025), de <strong>José Antonio Marina</strong>. Me clarifica aquello que se magnifica en la actualidad, y contra lo cual pueda inventarse una vacuna. Para completar mi mirada crítica me dedico a leer artículos de opinión de <strong>Manuel Vicent</strong>, que me resitúan en el mundo de los ricos y los pobres. Sobre todo cuando <strong>su ironía la emplea para jugar con el lenguaje</strong> dentro de su desparpajo de siempre.</p><p><strong>P.D.</strong> A veces dudo, por mi condición de austero estepario monegrino. Entonces me pregunto si todo lo anterior es una simulación perceptiva con el horizonte 2030; escrito por un duende mientras yo dormía. Si acaso no me puedo considerar también un espabilado idiota. ¡Y los sueños, sueños son!, al decir de don Pedro Calderón de la Barca.</p><p>__________________________</p><p><em><strong>Carmelo Marcén</strong></em><em> </em><em><strong>Albero </strong></em><em>es doctor en Geografía por la Universidad de Zaragoza y especialista en educación ambiental.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 13 May 2026 04:01:39 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Carmelo Marcén Albero]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Espabilado idiota]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Opinión,Elon Musk,Estados Unidos,Inteligencia artificial,Tecnología digital]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Abundio Trump]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/abundio-trump_129_2184063.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/2b00096b-eccb-4367-a032-10fcd7d77aea_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Abundio Trump"></p><p>Se dice por las redes que le ha salido un <strong>competidor apócrifo al presidente de Estados Unidos</strong>. El citado personaje se prodiga. Manifiesta vivir en la Casa Blanca II, que ha llenado de pasquines con su foto; en total 8637. Además se ha hecho acuñar varios millones de monedas de 10 dólares con su nombre. <strong>Puesto a glorificarse</strong> ha decidido celebrar los 250 años de su país con un sello de correos de 1000 dólares con su efigie y la escritura contorneada de la frase: <strong>Trump II cumple 250 años</strong>. Ha decidido que todas las corbatas que se vendan en ese gran país lleven su foto junto a un lema victorioso: Trump II tenía razón en todo, por más que le quisieran hacer “trumpas”.</p><p>Sus correligionarios han decidido ponerse una gorra, roja para más señas, que no se quitarán ni para dormir. Porta serigrafiado el lema: <strong>Trump II te desea felices sueños, </strong>cuando despiertes nuestro país será más grande. Tanto que llegará hasta Oriente Medio. Habita en un despacho octogonal, repleto de espejos que van de suelo a techo, en donde con mirarse en uno se ve ocho veces; como <strong>queriendo recalcar su poderío. </strong>Es tan buena persona que se ha hecho una foto en ese lugar con los líderes de todas las religiones dominantes en su país. La han distribuido por la redes, bueno básicamente TikTok, cuyo pie titula: <strong>Los salvadores del mundo junto a su jefe</strong>. La piensan llevar en el próximo viaje a Marte. Un secreto: va a obligar al <em>New York Times</em> a despedir a todos los periodistas ya que su antecesor <strong>Trump I fue un flojo que no se atrevió.</strong></p><p>Ha hecho instalar un tiovivo delante de su <strong>Casa Blanca II</strong>. Invita a montarse en él a todos los mandatarios mundiales que van a rendirle pleitesía, más los muchos que acuden a adorar a Trump I. Tan buena persona es que ha prometido <strong>no enfadarse con nadie</strong>, excepto con un larguirucho español apellidado <strong>Sánchez II, </strong>que es como don Quijote pero en moderno. Además tiene un apellido vulgar, como muchos de los latinoamericanos que sobran en EEUU. El citado Sánchez es quien más veces le dice no. Es más, <strong>ni siquiera ha pedido visitarlo en la Casa Blanca II; </strong>por supuesto que le hubiera negado la entrada.</p><p>Su partido, con el nombre todavía en estudio, le pertenece. ¡Qué es eso de la democracia en las elecciones!<strong> Lo convertirá en la mayor sociedad socializadora del mundo;</strong> a su manera, claro.<strong> </strong>Quienes quieran salir en la foto de Navidad del año próximo, la harán desde un satélite, ya saben que no pueden contradecirle. Dicha imagen será enviada a todos los hogares de su país para bendecir el año venidero y todos los demás. El nuevo criterio de felicidad o no ya no será el <em>Día de la marmota</em>, sino la llegada del mensaje del almanaque anual. </p><p>Está pensando utilizar un escudo como el jefe galo <em>Vercingetorix</em>. Cada vez que salga habrá nuevos porteadores, previo pago de 10.000 dólares. Lo recaudado servirá para <strong>colocar una bandera en un mástil kilométrico</strong>, para que se vea desde todo el mundo; incluso desde la Estación Espacial Internacional. En la bandera aparecerá solamente su imagen, no la del Trump I, rodeada de 49 estrellas. Dice que lo de Puerto Rico da más de un quebradero de cabeza y obliga a emplear paracetamol, y no es el caso. Con ocasión de grandes eventos organizará <strong>fiestas multitudinarias.</strong> Tendrá lugar en ese estadio de beisbol en donde los malos americanos se metieron con Trump I, hasta casi dejarlo en ridículo. Sé de buena tinta que <strong>ambos Trump se han peleado espiritualmente alguna vez, </strong>si bien no recuerdo si me lo contaron o fue en sueños. Lo que sí leí hace poco es que un tal Eugene recomendó al segundo de la saga que fuese más duro con España y el “ultraizquierdista” Sánchez II. ¿Lo publicó <em>The Wall Street Journal</em>? No estoy seguro.</p><p>Abundio no solo significa tontuna, como tal se utiliza en España. En realidad viene de abundante, de latinajo origen, por eso se asocia a extremadamente generoso. Así, el personaje del que hablamos <strong>va a repartir los dineros ganados vendiendo armas y petróleo</strong> tras su incursión en Irán. Pero solo a los magnates que le subvencionaron la tropelía; al resto de los norteamericanos no, porque eso supondría una crisis económica mayor que la de 1929. De repartir las ganancias sacadas del <em>fracking</em> no ha dicho nada. </p><p><strong>Me lo contó un sabiondo californiano, </strong>de cuyo nombre no me acuerdo; lo único que sé es que no hacía cine. Me dijo también que este señor, el número II, era un narcisista. ¡A saber! Ni quito ni pongo. Yo he actuado únicamente de escuchante escribidor. Así que dudo si es cierto o no lo que cuento. Es posible que todo parecido con la realidad sea pura coincidencia. ¿Acaso en una soñada lectura de <em>El Mundo Today</em>?</p><p>A pesar de todo, con el debido respeto. San Abundio de Como está pintado en un fresco de la iglesia románica de San Pedro de Gemonio (Italia).</p><p>____________________________</p><p><em><strong>Carmelo Marcén</strong></em><em> </em><em><strong>Albero </strong></em><em>es doctor en Geografía por la Universidad de Zaragoza y especialista en educación ambiental.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 04 May 2026 04:01:39 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Carmelo Marcén Albero]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Abundio Trump]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Opinión,Estados Unidos,Donald Trump,Derecha,Pedro Sánchez,PSOE]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[La inmensa mayoría piensa en el cambio climático]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/inmensa-mayoria-piensa-cambio-climatico_129_2177907.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/81ea8cac-5bdb-4cc4-87ee-24ea696a2c15_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La inmensa mayoría piensa en el cambio climático"></p><p>La señora Cayetana Álvarez de Toledo (PP) ha moderado en Madrid la presentación del libro <em>El ecologista de derechas</em>. Al decir de los dos economistas que lo han escrito, el cambio climático (en adelante CC) va a afectar de manera importante a España pero <strong>sus consecuencias no serán catastróficas</strong>. El hecho de que las derechas de siempre apadrinen este libro indicaría que sí, ahora sí, las evidencias científicas los han convencido: el CC está aquí y ha llegado para quedarse. Parece que los autores manifiestan que la mitigación es menos importante que la adaptación. Por eso defienden el uso de las renovables, en concreto de las furgonetas eléctricas. Además, afirman que lo que hagamos aquí no es importante. El meollo de la cuestión climática está en lo que hagan China e India. </p><p>Hemos de anotar lo que se ha publicado de lo dicho por el expresidente don José María Aznar sobre el libro: “Contribuye a la construcción de un marco conceptual para abordar <strong>uno de los debates decisivos de nuestro tiempo, el medioambiental</strong>, desde una perspectiva de centroderecha”. El mismo que en 2008 apadrinaba la publicación del libro <em>Planeta azul (no verde)</em> del presidente checo Václac Klaus (un negacionista de la gravedad del calentamiento ya visible entonces), editado por FAES. Entonces criticaba a los "abanderados del apocalipsis climático" y animaba a "plantar cara a todos los enemigos de la libertad" (sic).</p><p>Debemos congratularnos de que <strong>esta percepción climática sea muy diferente a aquella</strong> que manifestaba en el año 2007 otro anterior presidente del Gobierno de España, también del PP, por cierto. Negaba la existencia del CC porque un primo suyo de Sevilla, físico y profesor de universidad para más señas, le había desmentido lo que por todo el mundo se veía claro. Hace unos años, el señor Trump reclamaba el uso del calentamiento global para mitigar los efectos de las intensas nevadas del noreste de su país, en una visita a Nueva York. </p><p>Parece que la preocupación por el CC empieza a generalizarse. <em>Covering Climate Now</em> nos hace llegar la iniciativa “Proyecto del 89%”, destinada a evidenciar que existe una <strong>mayoría silenciosa global que quiere, demanda, una acción climática continua</strong>. <em>The 89 Percent Project</em> es básicamente una iniciativa periodística global. Se basa en que la inmensa mayoría de la población mundial —entre el 80% y el 89%, según estudios científicos recientes— exige que los gobiernos tomen medidas más contundentes contra el CC. Sin embargo, este hecho no se refleja en la cobertura informativa. En España sucede algo parecido, según el INE. </p><p>En realidad, lo que se persigue es evitar la espiral del silencio. Se lo han propuesto periódicos de alcance global tan importantes como <em>The Guardian,</em> que daba a conocer, a comienzo de este año, un estudio en el que se demostraba que “los parlamentarios británicos subestiman el apoyo a las políticas medioambientales”. A pesar de conocer los <strong>retos de la energía solar y la eficiencia energética</strong>, o los impuestos a la carne y los gravámenes a los viajeros frecuentes, los políticos no lograron comprender el interés de la ciudadanía por las políticas que abordan el calentamiento global. Los políticos de allí se mostraron menos dispuestos a votar a favor de las políticas socioambientales o a defenderlas. Da la impresión de que los parlamentarios españoles “son muy británicos”.</p><p>Aun con todo, demos la bienvenida a la llegada del PP a la lucha por el clima. A ver en qué consiste la perspectiva de centroderecha.</p><p>__________________</p><p><em><strong>Carmelo Marcén</strong></em><em> </em><em><strong>Albero </strong></em><em>es doctor en Geografía por la Universidad de Zaragoza y especialista en educación ambiental.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 20 Apr 2026 04:00:59 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Carmelo Marcén Albero]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Medioambiente,Cambio climático,PP]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Amargas bombas climáticas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/amargas-bombas-climaticas_129_2165933.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/1446b9a5-fc95-42b2-b148-e6c81ec917b2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Amargas bombas climáticas"></p><p>Una destructiva bomba social extremadamente peligrosa es que el poder actúe contra la ciudadanía mundial. Lo tenemos muy cerca; lo sentimos muy lejos, si solamente nos asimos a la visible e inmediato. Podemos considerar como axioma global la idea de que la <strong>violencia tapa el sentido común</strong>; ese que nos inclina a pensar que el diálogo siempre es preferible a un conflicto brutal. Lo son las actuales guerras, aunque aquí vamos a referirnos solamente a la actual en Oriente Medio. Tras el preludio del genocidio de Gaza, viene ahora  el epítome de la guerra iniciada por el señor Netanyahu con el patrocinio del señor Trump. Todas las guerras comportan demasiadas amarguras en forma de bajas civiles, con previsibles <strong>daños ambientales</strong> y unas vergonzosas violaciones del derecho internacional.</p><p>El actual atraco militar que desempeñan Israel, Estados Unidos y el Irán represor de los ayatolás son los principales <strong>contaminadores del equilibrio humanitario</strong> siempre deseable. Refuerzan los vínculos entre la guerra, el poder y la destrucción ambiental; todo es amargura ética. Otro tanto sucede en Ucrania y en todos esos lugares de los que las grandes agencias no nos sirven noticias. </p><p>Los impactos de la guerra actual del petróleo –nos atrevemos a llamarla así aunque lleva el hiriente contaminador moral del caudillo israelí– son tremendos. Nos tememos que serán perturbadores duraderos de la vida de los más pobres. Escasearán el petróleo, el gas o la energía comunitaria; o serán tan caros que los países pobres se sumirán en el desconsuelo social. La <strong>cascada inflacionista la pagarán los más pobres,</strong> incluso las clases medias; por todo el mundo.</p><p>Parece que la Agencia Internacional de Energía (IEA por sus siglas en inglés) ha aconsejado a sus países miembros que adopten  medidas para responder a los posibles amargos efectos de la guerra, y la consiguiente crisis energética. Entre otras, reducir la velocidad en las autopistas y fomentar el teletrabajo. Teme una interrupción del suministro ahora que las dianas de los bombardeos buscan instalaciones petroleras. La AIE también manifestó estar dispuesta a liberar las reservas de los países para mitigar la que declaró la <strong>"mayor interrupción del suministro en la historia del mercado petrolero".</strong> Me pregunto las afecciones ambientales, económicas y sociales que la guerra provocará en las poblaciones pobres de las mega ciudades africanas o asiáticas. El estrecho de Ormuz se estrecha mucho más para Asia, a donde va casi el 90 % del GLP (gas licuado del petróleo) que lo atraviesa. </p><p>Todo lo anterior interacciona con la preocupación climática. Estos días hemos leído justificaciones de que la acción climática es demasiado costosa. Ya se encargan la extrema derecha y las grandes empresas de instrumentalizar la inestabilidad social para bloquear el bienestar global. <strong>Despliegan sus batallas o guerras contra la protección del medioambiente</strong>. Se comenta que la misma Unión Europea se está rearmando con dineros hurtados a la protección ambiental y a la cooperación internacional para reducir desigualdades. </p><p>Se hubieran paliado una parte de los efectos si las energías renovables fuesen el pegamento vivencial de los estados. Se dice que en España –después de tres años de fuertes inversiones en eólica y solar– el gas ha determinado el precio de la electricidad, por ahora, <strong>solo en el 15% de las horas en 2026, en comparación con el 89% en Italia.</strong> La diferencia viene motivada por los años de inversión en energía solar y eólica, con aciertos y errores, pero generadores de electricidad. Ayudaría reconocer que el gas es un débil eslabón climático y productivo. Cuanta más energía se autogenere un país, en forma de energías renovables respetuosas con el entorno, menos dependerá del exterior. Se suprimen amarguras varias.</p><p>En realidad, mucho nos tememos que medidas como las subvenciones, que vendrán, no hagan sino reposicionar a los combustibles fósiles. Ya se encargan de difundir esta solución los<strong> mensajes públicos de las grandes petroleras sobre el cambio climático</strong> en los últimos años, en los que invierten elevadas sumas de dinero. Los medios de comunicación, complacientes con ellas, difuminan los efectos contaminadores. Se olvidan de que la quema de petróleo, gas y carbón es la principal causa del aumento de la temperatura global y de las olas de calor, sequías, tormentas y subida del nivel del mar que de él se derivan. Una noticia publicada en <em>Reuters </em>estos días informaba de que “en respuesta al conflicto, las compañías eléctricas en Asia están "aumentando la generación de energía a partir del carbón para reducir costos y salvaguardar el suministro energético",</p><p>Me impresiona la claridad con la que ve esta amarga guerra bélica y climática un artículo publicado en <em>Social Europe</em> (19/03/2026) titulado libremente como “¿Conflicto armado o supervivencia mutua? Viene a esclarecernos que el <strong>militarismo y el colapso ecológico no son emergencias separadas</strong>. Sino la misma contingencia, que se retroalimenta en una espiral que la humanidad no puede permitirse ignorar. Copiamos casi textualmente. El mundo se hunde en el militarismo, las confrontaciones múltiples y la guerra que amenaza al mundo entero. Justo cuando la humanidad más necesita una cooperación internacional para afrontar la crisis climática.</p><p>Lo podemos comprobar en el compadreo con el que hablan algunos presidentes de países –el señor Trump a la cabeza– que demandan un aumento vertiginoso de los presupuestos militares; no les importa justificar la destrucción. Es más, cargó contra España porque el presidente Sánchez “solo” se comprometió a que apenas alcanzase el 2%. Donald Trump habría declarado que Estados Unidos podría atacar varias veces el mayor centro de exportación de petróleo de la isla de Kharg, en Irán; "solo por diversión". La bravuconería es moralmente grosera. La cultura política que este señor exhibe, y sus muchos imitadores en países diversos con una incultura políticosocial “en la que la <strong>devastación de lugares lejanos se discute con ligereza</strong>, como si la matanza de extranjeros apenas importara”.</p><p>En ese artículo tan inspirador, anteriormente mencionado, se remarca que la guerra no es solo una catástrofe humanitaria; también es una catástrofe ambiental. Algunas estimaciones sobre las emisiones durante el genocidio de Gaza afirman que las de GEI se acercaron al total anual de 36 pequeños países. La<strong> militarización no es inocua para el medioambiente: </strong>consume enormes cantidades de combustible, energía, acero, hormigón, materiales escasos, talento científico y recursos públicos. Además, las bombas contra la ética global no hacen sino incrementar el miedo de la población, la rivalidad entre países diversos. En suma, la amenaza de la militarización actual trunca la cooperación internacional de la que depende la construcción de un mundo sostenible; ¡Cuántas reuniones para los llamados “alto el fuego” de Gaza, o la reducción de la supuesta amenaza nuclear iraní han fracasado! La inutilidad de las malas intenciones.</p><p>Wislawa Szimborska (Nobel de Literatura 1996) se preguntaba en su poema “Principio y fin”:<strong> “Después de cada guerra alguien tiene que limpiar… </strong>Aquellos que sabían de qué iba la cosa, tendrán que dejar su lugar a los que saben poco. Y menos que poco. E incluso prácticamente nada.” Recordemos la cordura de Rosa Regàs: “No hay cosa más amarga que la inutilidad.”</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 11 Apr 2026 04:00:58 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Carmelo Marcén Albero]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Amargas bombas climáticas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Medioambiente,Desarrollo sostenible,Guerra,Guerra en Oriente Medio,Donald Trump,Benjamin Netanyahu,Irán,Israel,Estados Unidos,Europa,Gasolina,Petróleo,Gas y Electricidad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las inundaciones y sus circunstancias]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/inundaciones-circunstancias_129_2153830.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/f07d899c-da5e-4d69-8224-ea37e3b64b69_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las inundaciones y sus circunstancias"></p><p>Era Ortega y Gasset quien hablaba de <strong>valor de las circunstancias </strong>para afirmar que<strong> cada cual es como es por ellas; </strong>que si no las sabe gestionar difícilmente llegará a ser individuo y estar colectivamente. En esta encomienda se plantean dudas. No falta gente por ahí que defiende que <strong>hay que someterlas, no someterse a ellas;</strong> cual discípula del poeta latino Horacio. De cualquier manera, las circunstancias no deberían ser obstáculos irresolubles. Ahora nos movemos en un <strong>exceso de autocrítica.</strong> Lo cual convierte a las<strong> incertidumbres en montañas inaccesibles.</strong> Como tales, mucha gente las obvia. No será que ya no pensamos en lo que debemos hacer sino en lo que nos apetece, así se lo pregunta <strong>Victoria Camps. </strong>Seguramente se deba a que la libertad se haya vuelto egoísta y no repare nada en las circunstancias. Según ella, “La verdadera libertad implica pensar en los demás, actuar con responsabilidad y reconocer que no vivimos solos<strong>”.</strong></p><p>Las circunstancias de la <strong>gobernanza ecosocial </strong>adquieren en estos momentos un <strong>protagonismo especial. </strong>Los partidos, los partidarios, de su libertad “ad hoc”, se mostraron satisfechos de que no se enviasen mensajes ES-alert tempranos a toda la ciudadanía expuesta a riesgos por las inundaciones de octubre de 2024. Durante estos meses de enero-febrero de 2026, las<strong> autoridades autonómicas </strong>de varias comunidades gobernadas por el PP <strong>han hecho uso de ellos. </strong>La buena gobernanza se demuestra <strong>actuando. </strong>Quedará en el anecdotario cuántas vidas se podrían haber evitado en la dana de octubre del 2024, cuánto debemos de agradecer la prevención ante estas lluvias de enero-febrero. Las circunstancias políticas deben cambiar en la dirección de<strong> proteger a la ciudadanía.</strong> El presidente andaluz, que en 2024 prefería no alarmar de forma infundada a la población, ahora ha preferido <strong>utilizar la prudencia</strong> y avisar a sus paisanos de los posibles riesgos. Las circunstancias políticas aparecen como un argumento compensatorio.</p><p>Millones de teléfonos móviles en Catalunya y otros territorios recibieron últimamente una<strong> alerta oficial que pide precaución extrema</strong> ante los temporales de viento o lluvias previstos. Las clases y otras actividades se suspendieron. <strong>La derecha no ha protestado </strong>en esta ocasión, pero nos acordamos de cuando a algunos les parecía que estos mensajes eran un<strong> “intrusión del Estado</strong> en la privacidad del ciudadano”. De cuando <strong>evacuar o confinar,</strong> como ha hecho el Gobierno del PP estos días en Grazalema y otras localidades, eran <strong>verbos prohibidos.</strong> Ya no lo son. Hablamos de cómo la meteorología ha cambiado drásticamente: muchas precipitaciones y vientos. Cabe la posibilidad de que <strong>el clima, </strong>un cúmulo interactivo de las circunstancias, <strong>esté cambiando. </strong></p><p>Una seria incidencia es la irregularidad de las precipitaciones. Vendrán seguramente en tropel, o faltarán cuando más se necesitan. Además, <strong>nunca llueve a gusto de todos.</strong> Los comerciantes y hoteles de zonas turísticas podrían estar pensando en demandar, ¿a quién?, por los daños sufridos o los no ingresos percibidos. Los más de 2500 litros caídos en Grazalema son el ápice que asoma cuando miramos al cielo con temor. <strong>Empequeñece nuestra perspectiva</strong> antrópica hacia todo lo natural, pues <strong>creíamos dominarlo. </strong>Las situaciones encadenadas han provocado microsismos en varios pueblos de la sierra. Me empapo de lo que el Instituto Cervantes dice sobre el papel de la causalidad en mi admirado don Quijote: algún experto ha señalado que la casualidad, las circunstancias, <strong>los sucesos ocurren de forma fortuita.</strong> En las inundaciones ha habido muchos motivos, circunstancias orográficas e hidrográficas que han desembocado en sucesos; además de pretextos diversos. <strong>Causalidades meteorológicas y de pésima gestión del territorio; </strong>circunstancias orográficas que han motivado que las nubes descarguen sin clemencia en algunas zonas y dejen fluir el agua buscando llegar a zonas más bajas. </p><p>Aleatoridad de precipitaciones, en forma de tren de borrascas y otros fenómenos meteorológicos. Se sabe que sucesos similares ya dilataron la conquista de Granada. Los Reyes Católicos debieron someterse al tiempo, por eso su conquista iniciada en 1482 se demoró hasta 1992 con la caída de Boabdill. En este caso todo fue más difícil, tanto que los historiadores achacan a la<strong> meteorología adversa el mayor número de bajas en el ejército cristiano,</strong> y no causadas por el enemigo.</p><p>Contingente es el hecho de que Aemet considere<strong> el enero más lluvioso del último cuarto de siglo </strong>y el que menos horas de sol tuvo desde 1996. Las precipitaciones alcanzaron de media los 119 litros por metro cuadrado en la España peninsular, un 85% por encima del promedio de 1991-2020. Todos estos fenómenos nos hacen sospechar que el calentamiento global tiene varias caras. Un estudio publicado un año después en <em>Nature Communications </em>(17/02/2026) constató la<strong> influencia antrópica, vía cambio climático</strong>, en la <strong>magnitud de las inundaciones</strong> de octubre de 2024 en la costa levantina y Albacete.</p><p>Circunstancial es que en este comienzo del año <strong>las intensas lluvias</strong> hayan inundado una parte de España y Portugal. No lo digo solo yo. El geógrafo y climatólogo <strong>Jorge Olcina</strong> –pocas personas hay en España más autorizadas para habla de este tema– atribuye la intensidad del tren de borrascas al<strong> calentamiento global. </strong>En ese contexto, la atmósfera está intentando encontrar su propio equilibrio térmico; para eso mueve enormes masas de aire de manera mucho más frecuente y con más intensidad. Una advertencia de Olcina: danas como la de Valencia puede repetirse cada cinco años en la próxima década. </p><p>Incidencia nada fortuita: La <strong>presión de EEUU</strong> logró eliminar –imaginamos que impuso con amenazas– <strong>el cambio climático</strong> de las principales <strong>prioridades de la Agencia Internacional de Energía (AIE)</strong> –susceptibles a las amenazas– durante una tensa reunión ministerial en París. La sombra de la hipercoincidencia “trumpista” es alargada. </p><p>DUDA FINAL.- Me hace considerar lo escrito como circunstancia: ¿Tendrán razón los sofistas en eso que decían de que <strong>ninguna proposición está exenta de las vicisitudes del tiempo, </strong>ni de la subjetividad o las circunstancias?</p><p>¡Demos tiempo a los tiempos! Siempre acostumbran a ser complementos circunstanciales de verbos transitivos.</p><p>_______________________________________</p><p><em><strong>Carmelo Marcén</strong></em><em> </em><em><strong>Albero </strong></em><em>es doctor en Geografía por la Universidad de Zaragoza y especialista en educación ambiental.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 21 Mar 2026 05:00:46 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Carmelo Marcén Albero]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Las inundaciones y sus circunstancias]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Opinión,Cambio climático,Andalucía,PP,Donald Trump,Estados Unidos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El filibusterismo energético]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/filibusterismo-energetico_129_2155133.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/a4b2c5dc-cf0c-428a-8bbc-832d215d4d50_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El filibusterismo energético"></p><p>El mundo debería temblar solo al pronunciarlas. Durante mucho tiempo <strong>pensamos que eran empresas serias</strong>. Pero ahora sospechamos que nos desvalijan el porvenir; no solo a nosotros. Por eso las llamamos con este antiguo apelativo. Más que nada porque nos han engañado cual si fueran piratas que roban la salud de personas en el mundo entero, y cambian la biodiversa existencia; miremos solamente el calentamiento del aire y la crisis/emergencia climática. Si pensamos en las generaciones futuras se nos fosiliza el pensamiento; a punto de agotarse <strong>al ver la ligereza con la que se mueven</strong>. Confirmamos que estamos refiriéndonos a las reinas de los combustibles fósiles. No parece que les hagan algún rasguño a ciertos gobiernos que les mantienen el mercado abierto sin vigilancias. Sus ganancias llegan hasta la estratosfera y más allá, casi más que los gases de efecto invernadero emitidos con su consumo.</p><p>La lista sería larga, pero vamos a concretar. Para ello me sirvo de una noticia que me envía generosamente <em>Carbon Almanac Report</em>. El título, en español, dice mucho a quienes quieran leer con perspectiva global: <strong>“Menos empresas generan más emisiones”</strong>. Porque hemos de saber que casi la mitad de las emisiones globales de CO₂ causadas por el uso de de combustibles fósiles son <strong>fruto de las maniobras de unas 32 en 2024, cuando eran 38</strong> hace cinco años. Copio los datos de Inside Climate News, que informa sobre el último análisis de Carbon Majors de InfluenceMap. Pero no saquemos conclusiones sencillas; <strong>las emisiones totales siguen aumentando</strong>, casi un 1% entre 2023 y el año siguiente. Por otra parte, lo que preocupa cada vez más es que dos de cada tres de las 32 aumentaron sus emisiones en 2024.</p><p>Así pues, la concentración de responsabilidad (lo que hemos titulado filibusterismo energético, recae en unas pocas). Siempre según el mismo informe, dieciséis de los 20 principales emisores son estatales, luego <strong>los países incumplen sus compromisos de descarbonización del aire</strong>. Es más, entre las gigantescas Saudi Aramco, Coal India, CHN Energy, la Compañía Nacional de Petróleo de Irán y Gazprom representan el 18% del CO₂ fósil global. Mientras aquellas que señalamos como culpables del empeoramiento de nuestra salud, propiedad de inversores, como ExxonMobil, Chevron, Shell, ConocoPhillips y BP, suman en conjunto un 5,5%, que no es poco. Pero además de los números están las maniobras regulatorias. Presionan simultáneamente para debilitar la política climática. Parece que lo consiguen en las negociaciones internacionales. Se asegura que en la COP30 de Brasil, en noviembre pasado, los países productores se opusieron a una hoja de ruta de <strong>eliminación gradual acordada con el respaldo de más de 80 países</strong>. Repasemos lo ya dicho: diecisiete de los 20 principales emisores estaban controlados por países que se oponían.</p><p>Como la esperanza, por pequeña que sea, no hay que perderla nunca, esperemos a ver lo que sale en el próximo abril. Colombia y los Países Bajos se preparan para organizar la que será la primera Conferencia Internacional sobre la Transición Justa hacia el Abandono de los Combustibles Fósiles en Santa Marta (Colombia) del 24 al 29 de abril de este año. <strong>Queda por ver si la conferencia generará compromisos vinculantes</strong>, ya que reunirá a gobiernos con posturas marcadamente divergentes sobre el futuro de la producción de combustibles fósiles. Es más, en este lío bélico desatado en Oriente Medio no parece ser el mejor momento.</p><p>Se rumorea que tras el ataque de Israel y EEUU a Irán <strong>mana algo de petróleo</strong>. Sin duda todo el incógnito futuro se escribirá con repercusiones en el precio de los combustibles fósiles y en las maniobras de las compañías citadas antes; y en nuestros bolsillos. <strong>Seguro que buscarán un diferente orden energético; no sabemos cuál</strong>. Por lo que escuchamos por ahí podemos pensar que la maniobra “trumpiana” va dirigida a provocar una menor exportación energética. Eso conlleva una <strong>mayor compra de petróleo y gas a EEUU</strong>, que en los últimos años se ha convertido en un exportador neto de petróleo. Cuando en tiempos fue importador. Seguramente una parte de lo que vende sale de la fracturación hidráulica (<em>fracking</em>). Detrás empujan las energéticas yanquis.  </p><p>A la hora de redactar estas líneas <strong>ya aumentaban las turbulencias energéticas</strong>. Con un país observador muy poderoso: China. Hacia allí viaja una buena parte del petróleo a través del Golfo Pérsico y el de Omán, en torno al 12 % de todo lo que consume el gigante asiático. No nos perdamos este artículo (14/02/2026) de EOM (El Orden Mundial): “La guerra del petróleo de Trump: ahogar a Irán para golpear a China”.</p><p>Acudo, muchas veces lo hago, a <em>Social Europe</em>. En un artículo del 2 de marzo, Guillermo Duval me proporciona diez variables de lectura para entender un poco más el salto bélico: <strong>¿Una solución venezolana para Irán?; ¿Una transición pacífica a favor de Reza Pahlavi?</strong>; ¿Guerra civil y desintegración del país?; ¿Qué quiere Arabia Saudita?; ¿Netanyahu, el gran ganador? Sí, pero…; ¿Conseguirá <strong>Donald Trump</strong> salir del atolladero iraní?; <strong>Vladimir Putin</strong> tiene menos que perder de lo que parece a primera vista; <strong>Xi Jinping</strong> está asumiendo un gran riesgo y tendrá que romper su silencio; Entre los claros perdedores están las Naciones Unidas y el derecho internacional; Un desastre para la Unión Europea.</p><p>¡Que tengamos que escuchar que todo se hace para liberar al pueblo iraní del yugo de los ayatolás! Menos mal que <strong>el señor Trump tiene el contrapunto de su</strong><span class="highlight" style="--color:white;"><strong> </strong></span><strong>“</strong><a href="https://elordenmundial.com/blitz-trump-estados-unidos-junta-paz-gaza-onu/" target="_blank"><strong>Junta de Paz</strong></a><strong>”</strong>. La incógnita del futuro tiene muchas derivaciones; más ahora que se ha estrechado el Estrecho de Ormuz. Difícil entender, para quienes desconocemos lo que hay por debajo, el ofrecimiento de apoyo militar hecho desde el <strong>Reino Unido, Francia y Alemania</strong>. Veremos qué sucede pasado un tiempo. <strong>Si nos hicieran caso les rogaríamos humildemente que piensen en nosotros</strong>. ¿Seguirán mandando las energéticas ahora que resurge el empleo de los combustibles fósiles, y si son norteamericanos, mejor?</p><p>______________</p><p><em><strong>Carmelo Marcén</strong></em><em> </em><em><strong>Albero </strong></em><em>es doctor en Geografía por la Universidad de Zaragoza y especialista en educación ambiental.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 05 Mar 2026 05:01:18 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Carmelo Marcén Albero]]></author>
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      <media:title><![CDATA[El filibusterismo energético]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Petróleo,Cambio climático,Energía,Estados Unidos,Irán]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De la pertinaz sequía a las lluvias nunca vistas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/pertinaz-sequia-lluvias-vistas_129_2141748.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/86c43ebb-9187-46dc-bd85-2256849683c2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="De la pertinaz sequía a las lluvias nunca vistas"></p><p>La primera idea era una muletilla que se empleaba hace unos años. Casi todos los males de la España muy rural eran motivados por <strong>sequías prolongadas</strong>; al menos así lo recogía el NO-DO. Daba lo mismo que se tratase de la escasez de alimentos, de la falta de trabajo, de la ausencia de materiales en las escuelas. Este noticiario de información, siempre loando al régimen, ponía al día a los españoles que iban al cine.</p><p>Habitante como era de un territorio estepario, Los Monegros, lo de la sequía lo entendíamos bien, nos sobraba lo de pertinaz. Casi nunca llovía, no teníamos cerca ningún río; por eso bebíamos agua de las balsas endorreicas que teníamos en el monte y cerca del pueblo. Cualquiera puede imaginar su calidad. La sequía era (es) permanente, que debe estar en un grado similar a pertinaz. Dice la Biblioteca Nacional de España que lo de <strong>pertinaz es un epíteto propio de la sequía</strong> (espantosa y cruel a la vez). No se suele aplicar a nada más; no es necesario unirlo a sequía. Añade que el epíteto se empezó a usar a mediados del siglo XIX pero adquirió su verdadera extensión popular durante el franquismo. </p><p>Pertinaces sequías las ha habido hace mucho tiempo. En mi tierra, las cosechas de cereales fueron en algunos años casi nulas; apenas daba para moler y sacar harina para comer pan. Racionado este después de la Guerra Civil, las menguantes cosechas debían ser entregadas al Gobierno. ¡Qué paradoja, tener trigo y no poder comer pan! Por lo que he leído sobre las graves sequías fueron especialmente duras las de Andalucía en 1930, la de 1943-1945 que afectó a casi toda España, y otras muchas que cuenta la Aemet. La agencia califica las <strong>lluvias actuales como “extraordinariamente abundantes”</strong>; un “tren de borrascas” que ha descarrilado a su paso por la península Ibérica. Por lo que he leído, las del año 1879 en las cercanías del Almanzora llegaron el año siguiente de una pertinaz sequía en 1878.</p><p>Cito textualmente el titular de un periódico de tirada nacional del día 4 de febrero: “Miles de desalojados y hogares sin luz, poblaciones incomunicadas y decenas de carreteras cortadas”. Contaba los efectos de la borrasca Leonardo. Convivir con la naturaleza supone que casi nadie está a salvo de las incertidumbres. Lo más conveniente es<strong> prepararse para afrontarlas;</strong> contar con protocolos que parece que ahora han funcionado. ¡Si hasta han tenido que cerrar el muro de defensa del Guadalquivir! Lo nunca visto. Sí, el agua circulante ha reclamado otra vez el territorio que le pertenecía.</p><p>El Sur de España (Andalucía), Extremadura, también Portugal y Marruecos están<strong> sufriendo “lo nunca visto”. </strong>También Galicia, donde parece que el aire mutó en agua. En realidad habrá ocurrido en alguna otra ocasión pero la memoria es frágil. En Grazalema, el punto donde más llueve en España, el agua sale desde dentro de la tierra, como si las casas fueran manantiales. Veo sus empinadas calles convertidas en ríos. La tierra circundante y el propio suelo calizo de la sierra ya no admiten más agua. La esponja del acuífero está sumergida. Aumentan los hidroseísmos, luego hay que evacuar a la población. </p><p>Las incertidumbres pueden generar pequeñas incomodidades o grandes catástrofes, como en este caso. Hay que repetir que<strong> las administraciones han estado alerta para hacer frente a “lo nunca visto”</strong>. En la memoria, la negativa maniobra de la negación acontecida en la zona levantina en octubre de 2024. Alguien dijo que las crisis nos hacen más precavidos, más fuertes. En este caso al menos ha servido para que las administraciones se impliquen; también para alertar a la población, que no es poco. Entre lo más lamentable de lo malo, inundaciones multiplicadas, desprendimientos de rocas y desalojos están copando la actividad. Después del socorro generoso a los afectados, hay que prevenir. Ante todo este maremágnum, <strong>los negacionistas climáticos “erre que erre”</strong>, sin querer ver lo que a veces puede suceder. ¡Y la gente sufriente también les vota!</p><p>¿Tiene que ver esto con el cambio climático?, me preguntaba una amiga. No le pude responder con certeza absoluta, pero si asegurarle que desde hace unos años se cumple un patrón: <strong>sequías más prolongadas  y periodos cortos de lluvia intensa</strong>, que el suelo no puede apenas absorber. Añadí que puede ser que la corriente en chorro (“jet stream”) se haya debilitado en algún tramo (atención a las emisiones contaminantes); que influya el bloqueo ártico de las altas presiones; que en parte se deba a unas aguas oceánicas más cálidas y con más capacidad de evaporación; que el anticiclón de las Azores no esté donde siempre en invierno. ¿Quién sabe qué?, pero el hecho cierto es que se ha producido. A todo lo cual el negacionista señor Trump preguntará: “<strong>¿Pueden los insurreccionistas medioambientales explicar qué ha ocurrido?</strong>”</p><p>Está lloviendo como nunca. Por eso, ante esta meteorología cambiante y “desordenada” (quizás sea un patrón que se consolide) cabe recomendar el principio de precaución. Por un lado nos dice que quizás volvamos a ver lluvias semejantes a las de ahora, no se sabe si pronto. Por otro, que se deben respetar las servidumbres que genera la proximidad a cauces permanentes u ocasionales<strong>. Construir mucho y sin previsión en la llanura de inundación</strong> o canal de desagüe es un riesgo que no se debería asumir. Eliminar cauces de barrancos por donde casi nunca bajaba agua no es una buena práctica. Llenar de viales los territorios sin tener en cuenta las posibles escorrentías graves, sin darles capacidad de drenaje, roza el atrevimiento. En fin, pavimentar todos los entornos urbanos provoca aceleraciones en los caudales. </p><p>Hay que reponer lo perdido. Pero no con los mismos criterios que lo formaron. Ahora tenemos un mapa de riesgos de potenciales zonas inundables (MAPRI). Alguien dijo que debería hacerse una exhaustiva planificación hidráulica; ¿aún está vigente aquella de 2005? El Congreso de España está en otros menesteres; sus <strong>señorías prefieren enlodarse a mojarse.</strong></p><p>Pues eso. <strong>Socorro generoso</strong> en estos momentos, pero <strong>previsión</strong> ante los que vendrán después. </p><p>__________________</p><p><em><strong>Carmelo Marcén</strong></em><em> </em><em><strong>Albero </strong></em><em>es doctor en Geografía por la Universidad de Zaragoza y especialista en educación ambiental.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 14 Feb 2026 05:00:43 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Carmelo Marcén Albero]]></author>
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      <media:title><![CDATA[De la pertinaz sequía a las lluvias nunca vistas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Medioambiente,Andalucía,Portugal,Extremadura,Gobierno,Donald Trump,Meteorología]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Solo se habla de Irán cuando los ogros occidentales rugen]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/habla-iran-ogros-occidentales-rugen_129_2130445.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/7009f456-369f-4f85-bb5c-c35011a1d808_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Solo se habla de Irán cuando los ogros occidentales rugen"></p><p>Irán es un extenso territorio<strong> rico en combustibles</strong>. El país alberga más de 90 millones de habitantes, casi la mitad mujeres. Al decir de la gente que sabe, todo por allí parece el mundo de la sinrazón. En esta entrada quiero sobrevolar el hipotético ámbito ecosocial iraní ligado <strong>al Cambio Climático </strong>(en adelante CC). ¡Qué ocurrencia! Pues sí. Lógicamente será un hablar casi de oídas, sujeto a muchas dificultades. Por eso me voy a imaginar un Irán dibujado y comprendido por diversos grupos de investigación y publicaciones científicas. Intento entender si una parte de la crisis actual, de las muestras de descontento de la población, no tienen que ver con alguna de las consecuencias del CC.</p><p>¿Quién sabe qué es Irán hoy? Sin duda, muchos sufrimientos y escasas satisfacciones para su población, qué decir <strong>para las mujeres</strong>. Señalemos de entrada que me apoyo en <em>Inside Climate News. </em>Se cuenta en un artículo firmado por Katie Surna (14/01/2026). Queda encuadrado en la sección “Justicia y salud”, que visto desde nuestra cultura occidental tiene relación, diacrónica muchas veces. No me cuesta imaginar lo que sucederá por allí. Reproduzco mensajes <strong>casi apocalípticos</strong>:</p><p><em>"El régimen iraní ha sobrevivido a la guerra, las sanciones y las revueltas. Quizás las crisis ambientales podrían derribarlo.</em></p><p><em>Décadas de agotamiento del agua, construcción de presas y represión de científicos y ambientalistas han llevado a Irán hacia crisis ecológicas que alimentan protestas que sacuden al país."</em></p><p>Las revueltas ciudadanas recientes parecen provocadas por dos cuestiones básicas: el <strong>colapso económico</strong> (con sus variables ecosociales) y el hartazgo de la<strong> represión política</strong> (causa y efecto de las dictaduras, sean religiosas o no). Pero pocos analistas dudan que detrás de las devaluaciones monetarias y los enfrentamientos callejeros empuja una variable más profunda y permanente:<strong> la catástrofe ecológica</strong>. </p><p>La situación no es nueva. Han pasado décadas de ignorancia hacia los científicos; se ha perseguido al activismo ecosocial. Además, se han llevado a cabo proyectos de desarrollo corruptos. Tal es así que han desencadenado una <strong>crisis hídrica </strong>extremadamente grave. De tal tamaño que el presidente Masoud Pezeshkian avisó a los residentes de Teherán que podrían verse obligados a evacuar la capital, que <strong>se hunde </strong>a medida que ceden los acuíferos secos. </p><p>El coste humano es asombroso. El deterioro de las infraestructuras, el mal diseño de los sistemas de riego y la sobreexplotación de los acuíferos han impedido que los agricultores cultiven con eficacia. Lo cual ha motivado migraciones masivas y el <strong>racionamiento de suministros básicos </strong>en las ciudades. La consecuencia humanitaria es tremenda: decenas de miles de personas, incluidos niños, <strong>mueren prematuramente</strong> cada año a causa de la grave contaminación del aire y el agua. </p><p>La crisis de contaminación atmosférica es letal. Lo saben bien quienes lo padecen en Teherán, Isfahán, Karaj, Tabriz, Mashhad y Ahvaz. Los registros de calidad del aire allí se mueven entre los rangos<strong> </strong>insalubre, muy insalubre e incluso peligroso. Teherán se encuentra entre <strong>las ciudades más contaminadas </strong>del planeta. En momentos determinados se ha optado por el cierre generalizado de colegios; a la vez se han suprimido servicios públicos y han aumentado con fuerza los casos respiratorios y cardíacos. La indignación pública ha crecido.</p><p>Para colmo, la dependencia del<strong> mazut</strong>, un fuelóleo pesado con un alto contenido en partículas y azufre, hace de respirar un envenenamiento continuado. Aún hay más. Los vehículos de Irán son<strong> de los más antiguos</strong> de la región. De hecho,<strong> </strong>más del 70% de las motocicletas de Teherán tienen más de veinte años. Solo con esto, el tráfico ordinario genera un daño desproporcionado. Además las políticas gubernamentales mantienen los precios del combustible artificialmente bajos. Lo cual provoca <strong>acumulación de emisiones </strong>en entornos urbanos densos, que tienen una circulación de aire limitada.</p><p>En realidad casi todo lo ecosocial se resiente: pobreza, desigualdad, opresión de clase, abuso de género, presión sobre las etnias no gobernantes; además de crisis hídricas y ambientales. “Todas estas calamidades son consecuencia directa de un sistema <strong>corrupto y desgastado</strong>”, al decir del comunicado que emitieron en diciembre los activistas estudiantiles.</p><p>Las protestas actuales, que estallaron a finales de diciembre, son las más grandes desde 2022-2023. El gobierno ha respondido con un apagón de comunicaciones, cortando el acceso a Internet en todo el país; han abundado las violentas medidas represivas. Varias ONG estiman que<strong> miles de personas </strong>han sido asesinadas y aún más arrestadas. Irán tiene desde hace tiempo un historial de ejecuciones de manifestantes, a menudo mediante <strong>ahorcamientos públicos</strong>.</p><p>Nos quedamos con el titular de aquella noticia publicada en <em>Euronews</em> que sintetizaba en parte la tragedia ecosocial: Irán estalla cuando la crisis climática convierte las protestas en una<strong> lucha imprescindible por sobrevivir</strong>.</p><p>Habrá que volver a leer<em><strong> Persépolis</strong></em>, de Marjane Satrapi, Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades 2024. El Irán de las personas apenas se conoce. Pero sí la muerte de Mahsa Amini, tras ser detenida por llevar mal puesto el velo. Habrá que escuchar lo que nos dice <span class="highlight" style="--color:white;"><strong> </strong></span>la premio Nobel de la Paz 2023, <strong>Narges Mohammadi</strong>. Acosada por “la justicia iraní”, mantiene la palabra viva. Denuncia continuamente las violaciones de derechos humanos en Irán; entre ellas la aplicación de la pena de muerte o <a href="https://elpais.com/babelia/2025-12-09/poemas-rotos-por-el-dolor-y-la-tristeza-de-las-mujeres-iranies.html" target="_blank">la violencia contra las mujeres </a>que no usan el velo islámico obligatorio. </p><p>Como sucede siempre, las y los iraníes lamentarán que el resto del mundo los ha dejado solos. Tras la brutal represión de las protestas, que reclamaban una mejoría de la vida ecosocial; ni más ni menos. No importa que el ogro occidental ruja para quitarle al pueblo iraní <strong>petróleo y otras riquezas</strong>.</p><p>_____________________</p><p><em><strong>Carmelo Marcén</strong></em><em> </em><em><strong>Albero </strong></em><em>es doctor en Geografía por la Universidad de Zaragoza y especialista en educación ambiental.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 03 Feb 2026 05:00:11 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Carmelo Marcén Albero]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Solo se habla de Irán cuando los ogros occidentales rugen]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Irán,Manifestaciones,Asesinatos,Protestas sociales,Ecologismo,Medioambiente]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Si la patria fuesen personas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/si-patria-fuesen-personas_129_2122928.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/e1ff97e2-29a9-43d4-a908-7774b29608d9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Si la patria fuesen personas"></p><p>La realidad está ahí, para ser cuestionada siempre. En este caso nos referimos a la patria. Esa realidad debe ser irreal pues cada cual la mira de una forma distinta; la siente, a veces sin sentido. <strong>Sentido se me confunde con sentimiento</strong>. Sentimiento adobado a base de sensaciones y percepciones. Prioritariamente sobre las personas: sus actos o padecimientos.</p><p>Personalmente, una noticia se me hace patria común si lleva consigo el sufrimiento de otros. Esos a quienes nunca conoceré, porque quién sabe si sus amarguras fueron provocadas por quienes defienden la patria, sus patrias. Esos que al mismo tiempo echarían fuera a todos de fuera; pensarán que no son personas ni patriotas. Tienen en sus caras alguna irregularidad, ya sea en el color de la piel o en sus tocados. <strong>En España son ya 9,3 millones de personas, de un total de 49.1 millones de residentes. </strong></p><p>Demasiada gente tiene la impresión de que esos habitantes son los que no hacen patria. No nacieron en nuestra tierra y vinieron de tapadillo. Algunos patriotas que venden política los acusan de haber pervertido la originaria patria. Esa que viene desde el siglo en el que los no patriotas profesaban raras religiones. Fueron expulsados por unos reyes ultracatólicos, ¡vaya paradoja! Eso sí, <strong>en defensa de la fe, que es la que construye ciudadanía y hace patria</strong>. Por la gracia de Dios, rezaban aquí las monedas antiguas. Ahora hay algún partido político que predica la pureza de nacimiento. Pero según datos de hace unos días viven en España menos irregulares pero se mantiene el mismo discurso racista de los patriotas. </p><p>Esos defensores de la patria secular quieren su parte de gobernanza en la actual. Son <strong>elegidos por los patriotas que nunca se molestaron en hacer patria</strong> compartida. Esta se construye ahora con los restos de ciudadanía. Se añora la España imperial, hecha con pedazos de territorios, algunos no patriotas. Esos inmigrantes que en 59 pueblos de Aragón (del total de 731) suponen más de la cuarta parte de su población censada. Ciudadanos sin patria que aportan mucho a la ciudadanía de cercanía; y pagan sus impuestos.</p><p>A ver si va a ser verdad aquello de que <strong>“la patria es una unidad de destino en lo universal”,</strong> convertida ahora en un ruido sin sosiego. ¡Cómo van a hacer patria quienes vinieron de fuera, en busca de una vida mejor! Hay que expatriarlos o repatriarlos, que nunca sé delimitarlo bien. ¿O acaso son apátridas? ¡Lo que estamos aprendiendo del señor Trump!</p><p>La España de los patriotas auténticos necesitaría alguna nueva canción de Cecilia. Mientras llega escuchemos <em>Mi querida España</em>. Quizás muchos de los foráneos entonen aquello de: <em><strong>pueblo de palabra y de piel amarga</strong></em><em>, dulce tu promesa; quiero ser tu tierra, quiero ser tu hierba cuando yo me muera</em>. Esta España nuestra, de las personas.</p><p>_____________________</p><p><em><strong>Carmelo Marcén</strong></em><em> </em><em><strong>Albero </strong></em><em>es doctor en Geografía por la Universidad de Zaragoza y especialista en educación ambiental.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 15 Jan 2026 05:00:57 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Carmelo Marcén Albero]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[España]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[París bien vale una misa: 2015-2025]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/paris-vale-misa-2025_129_2118104.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/f9944fa4-a16e-4003-814b-a894ce90b5c9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="París bien vale una misa: 2015-2025"></p><p>Hagamos un poco de historia. A finales del siglo XVI abundaban las peleas religiosas en Francia. Los protestantes (hugonotes) andaban a la greña con los católicos, fieles a Roma. Se cuenta que Enrique de Borbón o Navarra quería ser el rey de toda la Francia. Pero la norma decía que solo los católicos eran merecedores de ese derecho. Enrique IV fue rey porque antes se convirtió “supuestamente” al catolicismo, y así pudo ser entronizado con toda solemnidad en la misa convocada al efecto en la catedral de Chartres. Se le atribuye, sin seguridad, la frase<strong> “París bien vale una misa”.</strong></p><p>Dejemos la historia y vayamos a la realidad ecosocial de principios del siglo XXI; la<strong> antesala de muchas decisiones importantes. </strong>Hubo una celebración en la Cumbre (casi misa) del Clima de París en diciembre de 2015. Allí acudieron, sin distinción de credo religioso en principio, los dirigentes (partes) de casi todo el mundo. Barruntamos que actuarían movidos por sus respectivos dioses. Sea por lo que fuere, una vez allí firmaron un gran acuerdo. Se trataba de un <strong>tratado internacional sobre el cambio climático jurídicamente vinculante. </strong>Con el tiempo fue adoptado por 196 partes (países y similares) y entró en vigor el 4 de noviembre de 2016. Su objetivo era <strong>limitar el calentamiento mundial por debajo de 2</strong>, preferiblemente a 1,5 grados centígrados, en comparación con los niveles preindustriales. Pero además se establecían compromisos nacionales de reducción de emisiones (junto con mecanismos de transparencia y revisión periódica de metas). No faltó la promoción de la cooperación internacional (financiación climática y apoyo tecnológico a los países en desarrollo).</p><p>En diciembre de 2025 se ha recordado que han pasado ya diez años, pero sobre todo que se necesitan más “misas”. Ya se han celebrado las que <strong>homenajean a las energías renovables en auge, a la transición energética, a la disposición de normas internacionales, a la renovación de los compromisos de países </strong>en sus agendas globales y de política interna, y alguna cosilla más que empieza a ser gestionada por las mentes de una ciudadanía cada vez más atenta a su despilfarro energético y la desigualdad social.</p><p>En España hemos ido junto con otros a<strong> “misas con penitencia”</strong>. Pero hemos logrado que el<strong> </strong>Guggenheim se retire del proyecto que pretendía destruir una reserva de la Biosfera; limitar el comercio de armas con Israel,<strong> </strong>un paso clave para reducir la implicación de nuestro país en el genocidio. También hemos de celebrar el<strong> </strong>no tajante al proyecto de la macrogranja de Noviercas (Soria), y <strong>la aprobación de una ley de movilidad sostenible (un poco coja)</strong>. Ahora no me acuerdo en que fase de confusión está el derribo del mastodonte hotel El Algarrobico. Sí, aquel por cuya demolición se ha dejado la piel la gente de Greenpeace. </p><p>Pero claro, el<strong> balance no es perfecto. </strong>Las emisiones globales de GEI siguen creciendo por encima de lo deseable, la financiación escasea y la exigibilidad imprescindible se ha relajado. Nos quedan plegarias para enterrar de forma definitiva el proyecto de Altri en Galicia, impedir las prórrogas a las centrales nucleares; proteger el Pirineo de la Administración embustera que quiere convertirlo en un “Pireneland”. Y nuestros grandes retos: <strong>impulsar soluciones reales frente a los grandes incendios forestales</strong> y exigir medidas de adaptación y mayor ambición climática frente a la dependencia de los<strong> combustibles fósiles.</strong></p><p>En el contexto actual y futuro ha entrado con fuerza el gran <strong>fabulador señor Trump, que supongo irá a sus misas redentoras en las que no se habla para nada de París 2015</strong>. Debe de ser porque su inspiración divina le susurró que debía retirarse. ¡Vaya si lo hizo enseguida! A la vez, los europeos iban avanzando hacia la descarbonización, aunque se han relajado un poco (sic) por las presiones de los fabricantes de coches. </p><p>En fin, que aquel acuerdo se consideró histórico para parar la ignorancia climática; y lo fue. Pero una década después, el planeta sigue calentándose a un ritmo demasiado acelerado. Parte de los tizones son nuestros. La palmatoria que portan algunos países y ONG alumbra poco. En el púlpito mundial, el señor Trump, y otras celebridades políticas o empresariales, siguen vendiendo la falta de <a href="https://es.wikipedia.org/w/index.php?title=Sinceridad&action=edit&redlink=1" target="_blank">sinceridad</a> descarbonizadora y la ausencia de <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Convicciones" target="_blank">convicciones</a> éticas con las generaciones futuras. Se duermen en un clima general de <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Indiferentismo" target="_blank">indiferentismo</a>. No solo en Norteamérica. En Europa, muchos dirigentes y empresarios energéticos le han copiado la letanía al mandatario americano: Yo soy yo, y no quiero saber nada de las circunstancias, de otros claro. Me gustaría invitarlo a un debate con los periodistas de <em>El Mundo Today. </em>Estos recogían algunas caricaturas de las letanías climáticas: “Es falso que los océanos estén subiendo su nivel<strong>, quizá nosotros nos estamos hundiendo</strong>”; “Caballeros, ha sido un honor negar el cambio climático junto a ustedes”; “Greta Thunberg y Donald Trump ganan el Nobel de la Paz <em>ex aequo</em>”. </p><p>Esos periodistas españoles mal humorados no dejan de “atizar” el tizón climático: “<a href="https://www.elmundotoday.com/2024/06/europa-hace-balance-tras-los-ultimos-comicios-y-presenta-la-agenda-1930/" target="_blank">Europa hace balance tras los últimos comicios y presenta la Agenda 1930</a>”; “<a href="https://www.elmundotoday.com/2023/01/las-clases-altas-empiezan-a-preocuparse-por-el-cambio-climatico-al-ver-que-no-hay-nieve-en-baqueira/" target="_blank">Las clases altas empiezan a preocuparse por el cambio climático al ver que no hay nieve en Baqueira</a>”; “<a href="https://www.elmundotoday.com/2022/09/la-llegada-del-frio-a-madrid-demuestra-que-ha-sido-duro-pero-se-ha-ganado-la-lucha-contra-el-calentamiento-global/" target="_blank">La llegada del frío a Madrid en enero demuestra que ha sido duro, pero se ha ganado la lucha contra el calentamiento global</a>”; “<a href="https://www.elmundotoday.com/2022/06/los-osos-polares-empiezan-a-buscar-piso-en-tu-barrio-pues-en-el-polo-ya-no-pueden-estar/" target="_blank">Los osos polares empiezan a buscar piso en tu barrio, pues cerca del Polo ya no pueden estar</a>”. Y otras muchas más. La “justicia climática” los debería castigar por malvados con misas diarias hasta París 2035; en las cuales las homilías serían negacionistas, retardistas e incluso colapsistas.</p><p>En fin, vaya para todos el deseo de que 2026 no bata nuevos récords de calor (temperatura) mundial. Aunque para eso tengamos que ir a las “misas” de <strong>quienes piensan que los creyentes del cambio climático lo tenemos como un dogma de fe</strong>; similar en dimensión a su religiosidad anticlimática –puede que basada en el creer sin sentir que hubiera dicho Juanjo Millás–. Se me olvidaba la bélica existencia de Gaza, Sudán del Sur, Mali, Ucrania, etc. Cada una de ellas necesita muchos actos de fe global.</p><p><strong>¡Hasta París 20235! </strong>Un mundo ecosocial por construir nos interpela. </p><p>______________________________________</p><p><em><strong>Carmelo Marcén</strong></em><em> </em><em><strong>Albero </strong></em><em>es doctor en Geografía por la Universidad de Zaragoza y especialista en educación ambiental.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 26 Dec 2025 05:00:06 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Carmelo Marcén Albero]]></author>
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      <media:title><![CDATA[París bien vale una misa: 2015-2025]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Fanatismo y peste porcina africana]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/fanatismo-peste-porcina-africana_129_2109332.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/05ed26ec-667a-45a7-84fd-bf30fea83880_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Fanatismo y peste porcina africana"></p><p>El PP ha lanzado otra andanada contra quienes pensamos en la ecosociedad. Se nos acusa de haber influido en la corriente ambientalista que pide un respeto por la naturaleza y su biodiversidad, habida cuenta de los deterioros que va sufriendo. <strong>La ecuación no es sencilla, pero las palabras pueden explicarla mejor</strong>. Qué duda cabe que en algunos territorios, precisamente en los que menos enemigos naturales tienen los jabalís y sus jabatos, se nota una superpoblación. Ocurrirá con otros seres que viven en lugares en donde se ha roto la malla ecosistémica. Ahora me viene a la memoria la “plaga” de conejos que invade mi tierra.</p><p>Sabemos que la peste porcina africana <strong>es un riesgo si llega a los cerdos de las granjas</strong>. El perjuicio vital puede ser terrible, el económico ya se nota. El mundo rural español contiene la respiración. Lo saben bien todos los países europeos a los que llegó hace tiempo. Su seguimiento por las autoridades respectivas ha provocado el <strong>sacrificio de miles de ejemplares</strong>, con el cuantioso deterioro de la economía de pequeños granjeros. En Polonia esta peste es endémica desde 2014. <strong>En Alemania llegó en 2020 y ahí sigue</strong>, pero en lo que va de año no se ha detectado ninguna infección en explotaciones porcinas, pero sí 1948 nuevos casos en jabalíes. En Italia se han localizado unos 580 focos, casi siempre en jabalíes. Allí, como ahora están haciendo el Gobierno de España y el de la Generalitat, se intenta la contención de las poblaciones de jabalíes salvajes, <strong>la creación de barreras territoriales</strong>. Se van a establecer zonas de control claves y se prevé el sacrificio de los animales enfermos. Los medios especializados hablan de que se han sacrificado unos 117.000 desde 2022. Podríamos citar muchos más casos en la <strong>República Checa, Eslovaquia, Croacia, Hungría, Bulgaria y Rumanía</strong>, en donde se dice que empezó la crisis, debido seguramente a una cepa muy activa, la Armenia/07.</p><p>Luego la peste porcina africana no conoce fronteras, seguirá existiendo. Además <strong>no hay una vacuna eficaz</strong>. Por lo tanto han de diseñarse protocolos de estricto cumplimiento. Las autoridades respectivas tienen mucho que decir y hacer. Recordaremos, con el debido respeto, a la portavoz del PP que <strong>esta peste afecta a más de 40 países en todo el mundo</strong>. Además de África y Europa, infecta varias regiones de Asia (incluida China) en la actualidad. Y también a República Dominicana y Haití, que por su insularidad deberían haber estado a salvo. También hemos de reflexionar sobre el hecho de que los ecosistemas naturales viven en una entropía que favorece continuos cambios e interacciones. ¿Quién ha olvidado la supuesta relación entre el pangolín y el covid?</p><p>Para la gente curiosa, digamos que la peste porcina <strong>se identificó por primera vez en Kenia hacia 1909</strong>. Llegó a España en 1957, se dice que vía aeropuerto de Lisboa. Consiguió erradicarse en 1994-95. Resistió el paso de la dictadura a la democracia, con gobiernos muy diferentes. Si se dominó fue por las medidas de contención estrictas; ya que no se podían exportar productos de cerdo a países potencialmente grandes compradores. A partir de la liberalización vendedora porcina, <strong>la España rural acogió muchos más habitantes de cuatro patas que de dos</strong>. En Aragón, por cada habitante hay 7 cerdos. La mayor región criadora de España.</p><p>Pero volvamos al motivo de esta entrada. La portavoz del PP, que quizás cayó en un desliz no motivado, <strong>nos acusa de fanáticos a quienes defendemos una preservación</strong> del medio natural y su biodiversidad. ¡Que la población de jabalíes ha aumentando exageradamente! Pues sí. Como también ha sucedido que sus depredadores naturales <strong>ya no existen; y no eran solo los cazadores</strong>. ¿Que las autoridades se han despistado? También. Pero no olvidemos que los gobiernos de los países citados no serán todos de tinte socialista como el de aquí.</p><p>Que sepa que los “fanáticos naturalistas”, ahora ecosociales, <strong>lamentamos las pérdidas que esta peste pueda ocasionar a los criadores</strong>. Conseguir que España sea el tercer país exportador de productos de cerdo en todo el mundo, el primero en Europa, tiene sus riesgos añadidos. A mayor población más probabilidades de contagio; si no se parcelan los intercambios también. <strong>A más contagios, mayores debacles económicas en el medio rural</strong>. Por eso, siempre defendemos el papel de las alianzas en la percepción del medio natural y sus derivadas sociales.</p><p>_________________</p><p><em><strong>Carmelo Marcén</strong></em><em> </em><em><strong>Albero </strong></em><em>es doctor en Geografía por la Universidad de Zaragoza y especialista en educación ambiental.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 15 Dec 2025 05:01:12 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Carmelo Marcén Albero]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Animales,Enfermedades,PP,Ecologismo]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Las injusticias climáticas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/injusticias-climaticas_129_2101929.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/e1ff97e2-29a9-43d4-a908-7774b29608d9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las injusticias climáticas"></p><p>El clima no tiene corazón, ni lo ablandan los daños causados. Si lo tuviera no se habría ensañado, una vez más, con <strong>Haití</strong>. Allá donde las injusticias son tan graves que no se pueden contar. <strong>La gente que sufre es anónima, además de negra</strong>. El huracán Melissa nos recordó que los haitianos son personas. Lo peor del caso es que no tienen abogados que los defiendan. Necesitan que alguien sustente que el derecho a la vida global debería ser el identificativo de las sociedades democráticas. <strong>Seguramente muchos habitantes de los países ricos ya lo habrán olvidado</strong>. El olvido hacia quienes sufren es una tremenda injusticia.</p><p>Aquí cerca tenemos tremendas desigualdades. Cada año se habla de las inequidades en las que situaciones meteorológicas adversas colocan a la gente pobre, pero no solo. <strong>Los ricos tenemos escudos de protección para hacer frente a las olas de calor </strong>y a los próximos rigores invernales.</p><p>La sociedad de los países ricos como España es injusta con esa gente. De otra manera elevaría sus quejas ante el sufrimiento veraniego de los pobres, porque carecen de refugios climáticos. <strong>Se manifestaría ante las posibles muertes de algunos “sin techo” en invierno</strong>. Llevaría ante los tribunales de Justicia a los responsables de la gobernanza social.</p><p>Por lo que parece, no es falta ni delito la desprotección humanitaria ante eventos catastróficos.<strong> Poco importa el número de damnificados.</strong></p><p>Donde existen juzgados ambientales tardan decenas de años en asignar culpabilidades y exigir reparaciones. Pongamos como ejemplo el hotel Algarrobico o las muertes provocadas por los virulentos incendios. <strong>La dana que azotó Valencia y zonas limítrofes da para escribir un tratado de la no existencia de la gobernanza climática</strong>. No se previó lo que podría suceder.<strong> ¡Habrá que ver qué dice la Justicia!</strong> Si dejan a la jueza actuar.</p><p>La Justicia, como institución, está muy alejada de las variables climáticas. <strong>¡Lo que cuesta arrancarle un dictamen de protección socioambiental! </strong>Menos mal que una llamada de ilusión nos trajo la prohibición por parte de la justicia de la <strong>macrogranja </strong>de vacas de Noviercas, que hubiera sido <strong>la mayor de Europa</strong> y la quinta más grande en todo el mundo.</p><p>Las <strong>Cumbres del Clima</strong>, la última en Belém, se han convertido en una subasta de injusticias. Los países pobres, poco causantes del Cambio Climático, se afanan por lograr financiación para mejorar la mitigación y la adaptación a sus efectos. <strong>Los países ricos, y las multinacionales limítrofes, se escabullen. </strong>Es más, si se comprometen en aportar unas migajas de fondos, el injusto tiempo hace olvidar los compromisos.</p><p>Por cierto,<strong> Estados Unidos no ha acudido a Belém porque el señor Trump</strong>, y otros intereses energéticos, predican que el cambio climático <strong>debe ser “un invento chino”</strong>. Su dogma se extiende por todo el mundo.</p><p>Valdría aquello de que la injusticia climática no es; <strong>y si fuera no nos daría ni frío ni calor.</strong> Definitivamente, el clima no tiene sentimientos.</p><p>Si se me permite, peor aún: <strong>solo los provoca en los sensibles a las injusticias</strong>, y en los damnificados puntuales. Los primeros parece que son cada vez menos. Los segundos aumentarán.<strong> ¿No será que por insistentes se les hace menos caso? </strong>A los unos y a los otros.</p><p>______________________________________</p><p><em><strong>Carmelo Marcén</strong></em><em> </em><em><strong>Albero </strong></em><em>es doctor en Geografía por la Universidad de Zaragoza y especialista en educación ambiental.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 01 Dec 2025 05:00:50 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Carmelo Marcén Albero]]></author>
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