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    <title><![CDATA[infoLibre - Ana Martínez Rus]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/autores/ana-martinez-rus/]]></link>
    <description><![CDATA[infoLibre - Ana Martínez Rus]]></description>
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      <title><![CDATA[De acosos y persecuciones: un peligro para la democracia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/acosos-persecuciones-peligro-democracia_129_2189847.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/4bfe2594-0f75-4aae-b1ec-cb0fea460669_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="De acosos y persecuciones: un peligro para la democracia"></p><p>El acoso a Begoña Gómez, esposa del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, por el agitador ultraderechista, Vito Quiles, <strong>que se hace pasar por periodista</strong> y que sigue con credencial en el Congreso de los Diputados, ha generado un gran revuelo mediático y político. Pero este hecho <strong>no es una excepción ni una casualidad:</strong> responde a una estrategia muy bien organizada que defendió el expresidente del Gobierno José María Aznar con su famoso lema de 2023,<strong> "el que pueda hacer que haga",</strong> para conseguir derribar al gobierno de coalición tras las elecciones del 23 de julio del mismo año. Los acosos de este farsante de periodista son<strong> violencia política de manual, financiada por el Partido Popular a través de sus diferentes comunidades autónomas </strong>y ayuntamientos, y camuflada como publicidad institucional.</p><p>Pero este hecho no es nuevo, es una estrategia muy antigua, encaminada a <strong>crear un estado de necesidad que justifique un cambio político mediante un golpe de Estado </strong>o a través de las urnas, aunque todavía no ha habido víctimas mortales como en los años 30. Pero nunca se sabe y no deberíamos jugar con fuego. Tampoco es un hecho aislado, ya que forma parte de la deshumanización del presidente del Ejecutivo: desde el "que te vote Txapote" hasta los insultos habituales de Santiago Abascal a su persona ("mierda", "chulo putas", etc.), pasando por <strong>el grito de "Pedro Sánchez, hijo de puta", </strong>coreado en mítines del PP y Vox, en fiestas patronales o campos de fútbol. Y todo este repertorio siempre se justifica en aras de una supuesta libertad.</p><p>Además, <strong>llevamos tiempo asistiendo al acoso a políticos</strong> como Irene Montero, Pablo Iglesias, Óscar Puente o Mónica García, hijos incluidos, o a periodistas como Antonio Maestre, Rubén Sánchez, Ana Pardo de Vera, Sarah Santaolalla, entre otros muchos.</p><p>Pero, en el marco de esta estrategia, tampoco podemos olvidar el <strong>acoso sistemático a la sede del PSOE desde finales de octubre de 2023</strong>, y aunque ya no salga en los medios de comunicación, continúa todos los días, incluidos domingos, festivos y vacaciones. Afortunadamente, ahora son muchos menos que aquellas hordas que durante mes y medio secuestraron el barrio y convirtieron en una actividad de riesgo hacer cualquier compra o gestión en la calle.</p><p><strong>Sitiados por fascistas y con controles policiales para acceder a las viviendas</strong>, sin poder sacar la basura durante semanas, con el mobiliario urbano arrasado y hogueras de contenedores. Pero actualmente esos individuos faltones y mal educados intimidan a peatones y automóviles, tratando de <strong>imponer sus panfletos y su discurso de odio</strong> ante la pasividad de la policía, que también tolera todos los símbolos fascistas, vulnerando la Ley de Memoria Democrática. </p><p>Y si protestas ante la policía porque han querido meterte en tus pertenencias panfletos fascistas, la policía te contesta airada que vayas a<strong> protestar a la Delegación del Gobierno, porque la culpa de todo esto es del Gobierno</strong>. Y, para colmo, otro agente te dice que si quieres una amonestación de 600 euros o bien que circules. </p><p>Esta es la protección del ciudadano ante los insultos e intimidación de estos energúmenos. Es la misma policía a la que les gritaban los días de ruido y furia:<strong> "Ojalá os hubiera matado a todos la ETA"</strong>. Y luego escribes al delegado del Gobierno, Francisco Martín, y ni te responde. A otros ciudadanos les ha contestado ante las cartas que muchos vecinos, hartos de la situación, han escrito, pero no ha hecho nada para acabar con esta situación. </p><p><strong>De 19.30 a 21.30 horas siguen con consignas y cánticos fascistas</strong>, aparte de todo tipo de insultos amplificados con megáfono, para que los niños de las viviendas próximas sigan cenando con esos gritos tan educativos. Todo un espectáculo muy edificante. <strong>Tampoco hace nada el Ayuntamiento de Madrid por la tranquilidad de sus ciudadanos,</strong> ni la Comunidad de Madrid, porque les encanta la actuación de estos intransigentes y fanáticos: primero, porque critican al Gobierno sistemáticamente, y segundo, porque creen que los van a poder controlar y manipular. No saben que están incubando el huevo de la serpiente. </p><p>¿Alguien tiene dudas, a estas alturas, de que si esta circunstancia <strong>se hubiera dado en Génova ya hubiera acabado hace muchísimo tiempo?</strong> Ni una semana hubieran dudado. Esa es la diferencia: cómo se trata a los fascistas y acosadores y cómo se trata a los ciudadanos. Esta situación<strong> dice muy poco de la calidad de nuestra democracia</strong> y de los que nos tienen que proteger: jueces, policías y políticos. </p><p>No me extraña que Vito Quiles diga que hay que seguir apretando porque están ganando, ya que sus actuaciones están dando sus frutos. Con sus tácticas de escuadritas fascistas están amedrentando al personal. Todas estas actuaciones forman parte de la misma estrategia perfectamente coordinada: de las protestas de Ferraz a Vito Quiles, de<strong> los insultos generalizados a las declaraciones de políticos del PP y Vox</strong>, de las columnas incendiarias en periódicos a la inacción de policías y jueces. Nada es casualidad ni azar. Y luego nos llevamos las manos a la cabeza porque el 21% de los jóvenes consideran positivamente el franquismo. Hay que cuidar todos los días la democracia, y por parte de todos los servidores públicos. </p><p>_________________</p><p><em><strong>Ana Martínez Rus </strong></em><em>es profesora de Historia Contemporánea en la Universidad Complutense de Madrid.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 10 May 2026 04:00:55 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Ana Martínez Rus]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Fascismo,Medios comunicación,Opinión]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA["Madrid, ¡qué bien resistes! , mamita mía, los bombardeos", o la historia de Peironcely, 10]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/madrid-resistes-mamita-bombardeos-ayuntamiento-madrid-quiere-borrar-guerra-civil-peironcely-10_129_2157395.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/332a9acd-2a50-4567-b05f-f80c4744acb5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="«Madrid, ¡qué bien resistes! mamita mía, los bombardeos». El ayuntamiento de Madrid quiere borrar la guerra civil de Peironcely, 10"></p><p>En el ejercicio de <strong>Historia de España</strong> de la Prueba de Acceso a la Universidad (PAU) de la Comunidad de Madrid de junio de 2025, una de las fuentes a analizar era la mítica foto que el fotoperiodista<strong> Robert Capa</strong> hizo para demostrar al mundo el impacto social y psicológico de los bombardeos nazis y fascistas en colaboración con<strong> la aviación franquista </strong>a la población de Madrid. Los ciudadanos indefensos, niños, mujeres y ancianos, se convirtieron en un objetivo prioritario para lograr la rendición del Madrid resistente, la ciudad del <strong>"No pasarán"</strong>, como buen ejemplo de guerra total que abrió la Gran Guerra en 1914. De los más de cien exámenes que corregí <strong>sólo uno</strong> habló de los bombardeos de la guerra civil en Madrid y de sus consecuencias sociales. Y del aula de un colegio concertado que vigilé en la Facultad de Informática de la Universidad Complutense (UCM) al finalizar todos los exámenes, un grupo de alumnos me preguntó qué había que contestar en esa pregunta,   y yo respondí: debía hablarse de <strong>los bombardeos de Madrid</strong> y su repercusión en la ciudadanía. La contestación de ellos fue desoladora: "Ah, ¿pero es que <strong>Madrid fue bombardeada</strong>?". Me quedé impresionada y disgustada al comprobar que alumnos de 17 y 18 años no supieran que la capital de España fue masacrada, siendo la primera capital europea que recibió este duro castigo por permanecer fiel a la <strong>democracia republicana</strong>. Es muy preocupante que nuestros jóvenes de Madrid no conozcan algo tan básico y grave de nuestra historia, de la guerra civil en su ciudad y de nuestro pasado traumático. Pero, por otro lado, no me sorprendió, teniendo en cuenta lo denso de la materia de Historia de España de segundo de Bachillerato en Madrid, que empieza en Atapuerca y llega a nuestros días, porque para las autoridades autonómicas es más importante que conozcan <strong>el imperio de la monarquía hispánica</strong> que la época contemporánea de la que somos herederos y que tan mal han comprendido las derechas hispanas. Existen muchos colegios concertados y privados que dan lo que consideran del temario y de la manera que quieren, sin ningún control, tal como compruebo cuando llegan los alumnos que deciden cursar Historia o cualquier otro Grado similar a las aulas de la <strong>maltrecha e infrafinanciada </strong>Universidad Complutense.</p><p>La foto de Capa, que retrata a dos niñas sentadas sonrientes junto a un niño de espaldas y a una más mayor en el umbral de una puerta en una casa destrozada por el impacto de la metralla y de las bombas, fue identificada por el fotógrafo José Latova y su colaborador Alberto Martín Escudero, situando el escenario de la imagen en la calle <strong>Peironcely, 10, de Vallecas, </strong>entonces municipio independiente de la capital. Desde 2017, la plataforma <strong>#SalvaPeironcely10</strong>, impulsada desde la <strong>Fundación Manuel Fernández "Lito"/Anastasio de Gracia</strong>, viene trabajando en la protección y conservación del edificio fotografiado por Capa en 1936, aunque solo identificado como el situado en esa calle de Entrevías en el siglo XXI. Desde entonces, el proyecto realizado en torno a Peironcely 10 ha sido objeto de interés académico <strong>nacional e internacional</strong>, mostrando su interés y siendo visitado tanto desde la universidad española como de universidades extranjeras.</p><p>Tras el importante hallazgo, muchas asociaciones vecinales, varias fundaciones como la Fundación Anastasio de Gracia (hoy Manuel Lito) con su director <strong>José María Uría Fernández</strong>, entidades internacionales como el Goethe Institut, International Center of Photography, o Capa Haus de Leipzig, entre otras muchas, el equipo del arqueólogo del CSIC <strong>Alfredo González Ruibal</strong>, que ha excavado durante cuatro años en la zona, y un gran número de personas anónimas han trabajado para recuperar el viejo edificio y su entorno. Se desalojó a veinte familias para salvarlo e integrarlo en un <strong>centro de interpretación</strong> de la Guerra Civil y de los bombardeos de Madrid en la guerra.</p><p>Además, en 2025 fue declarado <strong>Lugar de Memoria Democrática</strong> el conjunto formado por el edificio situado en el número 10 de la calle Peironcely, el espacio conocido como Plaza del Fotógrafo Robert Capa, la zona ajardinada anexa y la parroquia de San Carlos por la importante significación histórica que tiene. Este complejo refleja el impacto de los bombardeos de una escuadrilla de Savoias fascistas en la ciudad de Madrid durante la Guerra Civil y que el fotógrafo húngaro <strong>Endre Ernő Friedmann</strong>, más conocido como Robert Capa, inmortalizó con su cámara. La casa de Peironcely 10 se hizo mundialmente famosa mostrando a la opinión pública internacional los estragos físicos, materiales y psicológicos de los bombardeos autorizados <strong>por los militares franquistas</strong> para tomar la ciudad en noviembre de 1936. Madrid tiene el triste récord de ser <strong>la primera ciudad europea</strong> donde la población civil fue bombardeada sistemáticamente. La imagen fue difundida por primera vez el 10 diciembre de 1936 en las páginas interiores de la revista <em>Regards</em> y el 18 de diciembre en la portada de la <em>Zürcher Illustrierte</em>, que tituló: “<em>Kinder in Madrid</em> (Niños en Madrid)”. En enero de 1937, la fotografía continuó viajando por todo el mundo y reproduciéndose en nuevos medios de comunicación internacionales. De este modo, el 24 de enero se publicó en <em><strong>The New York Times Magazine</strong></em>.</p><p>Después de años de incuria municipal que parecía esperar que el tiempo acabase con el viejo edificio testigo de los brutales bombardeos de Madrid, ahora el Ayuntamiento se decide a crear un edificio que nada tiene que ver con el proyecto inicial, sin ningún vínculo con el estudio de la Guerra Civil con el nombre del famoso fotógrafo para labores sociales, dirigido por la<strong> Fundación Padre Llanos</strong>. Esta es la derecha de esta ciudad, <strong>el Partido Popular de Madrid</strong>, que homenajea a los legionarios de infausto recuerdo en la historia del país en el Paseo de la Castellana, en una de las principales vías de la capital. Esos legionarios fueron protagonistas de <strong>una cruel guerra colonial</strong> en Marruecos y conquistaron Badajoz y Toledo en su avance a Madrid durante la Guerra Civil a sangre y fuego para establecer una dictadura militar brutal. Esta <strong>es la memoria </strong>que le gusta reivindicar al alcalde Martínez Almeida. La derecha que dice defender la democracia no es capaz de crear <strong>un solo centro </strong>sobre la Guerra Civil en una ciudad que fue torturada y en la que todavía quedan numerosas cicatrices en sus calles de aquella barbarie como la Ciudad Universitaria, el barrio de Argüelles o tantos edificios y barrios. Es una decisión lamentable, indignante, mezquina <strong>y sectaria</strong>. El alcalde y su concejala se han ciscado en el trabajo de miles de personas durante muchos años. Quizás esta situación se explica mejor si subrayamos que en España <strong>no hay ningún museo digno e importante</strong> a nivel nacional sobre la Guerra Civil, mientras en Francia y Alemania habría varios. Este dato objetivo y rotundo siempre se lo recuerdo a mis alumnos al hablar de las políticas públicas de memoria y de la memoria democrática. Hace falta mucha historiografía, pedagogía y difusión del pasado en este país. Luego nos llevamos las manos a la cabeza con el porcentaje de jóvenes que dicen <strong>apoyar a la ultraderecha</strong> o que piensan que con Franco se vivía mejor. Hace falta más ciencia y justicia. Salvemos Peironcely, 10 con dignidad y rigor. Dignidad para las víctimas de los bombardeos fascistas y <strong>rigor científico</strong> acorde con las investigaciones historiográficas sobre la Guerra Civil en Madrid.</p><p>_________________</p><p><em><strong>Ana Martínez Rus </strong></em><em>es profesora de Historia Contemporánea en la Universidad Complutense de Madrid</em>.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 10 Mar 2026 05:01:14 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Ana Martínez Rus]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Memoria histórica,Lugares de memoria,Madrid,Guerra civil,Guerra Civil española]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Mucho ruido y pocas nueces en la desclasificación de los papeles del 23F]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/ruido-nueces-desclasificacion-papeles-23f_129_2153336.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/3bb5ff7a-7a7e-4a5b-8a6f-c04a6220abd0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Mucho ruido y pocas nueces antes la desclasificación de los papeles del 23F"></p><p><strong>La desclasificación de los documentos del 23-F </strong>ha generado gran revuelo mediático desde que fue anunciada por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, el pasado 23 de febrero, a los 45 años de los acontecimientos. Todos investigan la culpabilidad o inocencia del rey Juan Carlos ya que su papel estuvo en cuestión, a pesar de que su actuación le valió el respaldo social que no había tenido como heredero de Franco y a falta de un plebiscito previo que lo legitimase. De hecho, el mismísimo Adolfo Suárez se lo reconoció a Victoria Prego, afirmando que incluyeron la monarquía en la Ley de Reforma Política porque hacían encuestas internas y la República ganaba como forma de gobierno. Recordemos que en el imaginario colectivo de entonces era apodado como <em>Juan Carlos I el breve</em>. Otros medios buscan su exoneración y ascenso a los altares con portadas similares a las que salieron a los pocos días del fracaso del golpe de Estado en aquel frío febrero de 1981. Pero no esperen encontrar grandes titulares reales porque algunos hechos que se presentan como novedades ya han sido publicados anteriormente en libros por los historiadores expertos en el tema. En este sentido, como decía don Manuel Azaña, la <strong>mejor manera de guardar un secreto en España es incluirlo en un libro</strong>. Por otro lado, hay que mirar detenidamente toda la documentación, y aunque no haya exclusivas importantes los historiadores saben interpretar en los márgenes y en las zonas grises, contextualizando y contrastando con otras fuentes, pero se necesita tiempo y trabajo de investigación. También falta por conocer la documentación que el Tribunal Supremo custodia en una caja fuerte, y que suponemos bajo llave de Manuel Marchena. Tampoco podemos obviar que a lo largo de todos estos años se ha expurgado y destruido documentación sensible o relevante. Incluso la referencia a las familias que financiaron el golpe en su trama civil aparece con un gran tachón en un documento de los que han visto la luz. </p><p>Lo que parece fuera de toda duda es que resulta imposible que Juan Carlos de Borbón, que instauró Franco en el trono y que por pura supervivencia apostó por democratizar el régimen de la mano de Adolfo Suárez y Torcuato Fernández Miranda,<strong> no supiera nada del malestar en los cuarteles,</strong> y más teniendo en cuenta que era jefe de las Fuerzas Armadas. Ni es creíble conociendo su relación de amistad y confianza con su preceptor Alfonso Armada, uno de los principales implicados en la intentona golpista. Resulta extraño que no hubiera oído hablar del famoso gobierno de concentración del que sería presidente el propio Armada y por lo que se desplazó al mismo Congreso de los Diputados con la autorización del mismo Juan Carlos de Borbón y de Sabino Fernández Campo, secretario general entonces de la Casa Real. Por estos motivos y otras cuestiones, a estas alturas podemos señalar que el<strong> rey incitó, animó, o jaleó el golpe con su imprudencia</strong>, irresponsabilidad y frivolidad. Estaba harto de Adolfo Suárez, quería echarlo a toda costa, esto es conocido por todos, no descubro nada nuevo. Él habló mal de Suárez delante de todos los militares que quisieron escucharle y demás personas poderosas y de confianza. Consideraba que Suárez estaba yendo demasiado lejos en la construcción de la democracia desde la legalización del PCE, el desarrollo del Estado de las autonomías, a lo que había que sumar el constante goteo de asesinatos de ETA a militares y guardias civiles en 1980. </p><p>Una vez que Suárez ganó las elecciones de 1977 y de 1979 se sintió respaldado democráticamente y desligado de las exigencias del jefe de Estado, que le había elegido a dedo en julio de 1976, siguiendo las enormes prerrogativas que el monarca tenía al haber heredado todos los poderes de Franco a su muerte. Obviamente el rey contribuyó a parar el golpe o las varias tramas del golpe de Estado al no sumarse y desautorizar a Jaime Milans de Bosch, que sacó los carros de combate a las calles de Valencia y era otro viejo conocido del monarca. Pero<strong> Juan Carlos I tardó siete horas en salir públicamente ante todos los españoles a</strong> través de los televisores con una intervención leída en la cadena pública. En realidad, quien paró el golpe de Estado veinticinco días antes fue Adolfo Suárez al dimitir para sorpresa de los golpistas y del propio jefe de Estado, el 29 de enero de 1981.</p><p>Juan Carlos I no podía sumarse al golpe por varios motivos: si salía mal su corona correría la misma suerte que la de su abuelo Alfonso XIII o la de su cuñado Constantino de Grecia, tras más de cuarenta años del exilio de su abuelo y saltarse a su padre en el escalafón dinástico; además,<strong> la motivación principal del golpe ya había desaparecido </strong>porque Suárez había dimitido; y la entrada de Antonio Tejero a tiros en el Congreso de los Diputados era <strong>demasiado</strong>. De hecho, los agujeros en el techo del hemiciclo y, sobre todo, en las paredes nos recuerdan que la tragedia estuvo a punto de consumarse, ya que las marcas están a unos pocos metros por encima de los asientos de los diputados que se situaban en los escaños más altos. Nunca se ha reconocido suficientemente el papel de<strong> Adolfo Suárez,</strong> ahora empañado por la denuncia de agresión sexual, porque fue <strong>él quien más contribuyó a parar el golpe o al menos lo neutralizó</strong>. Ni el ducado de Suárez ni el Toisón de Oro fueron suficientes reconocimientos y más después del trato que recibió por parte del monarca. Ha sido el único presidente de gobierno en ejercicio de esta etapa democrática que ha dimitido y sin explicar bien sus motivos. Estaba completamente solo, ya que la plataforma electoral que se había constituido para que se presentase a las elecciones en 1977 y 1979 –la UCD– ya había saltado por los aires. Estaba apoyado únicamente por el veterano vicepresidente y ministro de Defensa, <strong>Manuel Gutiérrez Mellado, a</strong>ntiguo jefe del espionaje franquista en Madrid durante la Guerra Civil, que además tuvo una actuación muy digna ante los guardias civiles golpistas por lo que fue zarandeado y sacado del Congreso a la fuerza. Pero el Alzheimer y la falta de unas memorias del propio Suárez hicieron que se desconociese su versión de los hechos y que su figura se diluyera hasta su muerte física en 2014. </p><p>Con lo que sabemos hasta ahora,<strong> la sombra del rey sigue siendo alargada en el 23-F y</strong> se vio obligado a no secundarlo por las circunstancias señaladas. Adolfo Suárez tuvo un papel crucial en el fracaso del golpe de Estado, intentó incluso evitarlo con su dimisión. Recordemos la famosa frase que pronunció en su discurso de despedida de diez minutos a la nación retransmitido por televisión: “<strong>Yo no quiero que el sistema democrático de convivencia sea, una vez más, un paréntesis en la historia de España”</strong>. Sin olvidar la actuación de Antonio Tejero, que cuando se enteró de las intenciones de Armada y su gobierno de concentración con socialistas en carteras ministeriales quedó espantado y no le dejó pasar al hemiciclo.</p><p>_________________</p><p><em><strong>Ana Martínez Rus </strong></em><em>es profesora de Historia Contemporánea en la Universidad Complutense de Madrid</em>.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 01 Mar 2026 05:01:04 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Ana Martínez Rus]]></author>
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      <title><![CDATA[La República no naufragó y la Guerra Civil no fue inevitable]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/republica-no-naufrago-guerra-civil-no-inevitable_129_2136736.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/4d747a7d-cd31-480c-8dc6-88a34f4f4e7a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La República no naufragó y la guerra civil no fue inevitable"></p><p>Debatir es siempre útil y positivo en cualquier ámbito de la vida <strong>y en la ciencia más</strong>. Pero hay que conocer todas las claves y tener toda la información previa. La renuncia de <strong>David Uclés</strong> a un encuentro sobre la Guerra Civil a través de un vídeo difundido en redes sociales ha desatado una batalla académica y mediática, aparte del ruido infernal de insultos en esa barra de bar que es X. El encuentro se enmarcaba en el ciclo Letras en Sevilla XI y se denominaba <em><strong>1936: La guerra que todos perdimos</strong></em>. </p><p>El título es un despropósito que enlazaba con<strong> la corriente reaccionaria mundial</strong> y con otra nacional muy arraigada de equidistancia de —todos fuimos culpables— en la contienda de 1936, que fue un conflicto civil e internacional, aunque esto último se olvida con demasiada frecuencia. La guerra la ganaron los franquistas y se beneficiaron los vencedores. Eso es indiscutible. Lo demás es una tontería que denota una intencionalidad maliciosa<strong> y un sectarismo destacado</strong>. Aunque hay que decir que el pasado miércoles por la tarde los organizadores comunicaron su aplazamiento hasta otoño por "presiones de la ultraizquierda" y para reconfigurar el programa después de las bajas que han tenido.</p><p>Yo voy a exponer mi opinión al respecto como ciudadana<strong> y como historiadora </strong>que no siempre coinciden tras analizar toda la información que se conoce públicamente. En primer lugar, hay que ver quién organiza el evento y quién lo financia. Los promotores son el escritor, periodista y académico <strong>Arturo Pérez-Reverte</strong> y el periodista de Canal Sur <strong>Jesús Vigorra</strong>, que saben de la Guerra Civil lo que yo de ferrocarriles, ahora que todo el mundo es un experto en accidentes ferroviarios y en trenes de alta velocidad. Que se lo digan a<strong> Nacho Abad</strong>, y, sobre todo, <strong>a Héctor de Miguel</strong>, que con su humor ácido e inteligente me alegraba el día con el programa <em>Hora Veintipico.</em></p><p>A continuación, hay que ver quién corre con los gastos y resulta que <strong>es un banco</strong>, motivo suficiente para desconfiar de inicio. En concreto, <strong>la Fundación Caja Sol,</strong> que sufraga actos académicos y culturales, y suponemos que ha dado completa libertad a Pérez-Reverte y a Vigorra para conformar el plantel de ponentes en las mesas y los títulos de esta actividad. Pero también ha respaldado su labor y el programa final antes del escándalo y de las bajas. </p><p>Voy a bolos académicos donde sólo me pagan <strong>desplazamiento y alojamiento</strong>, y a otros donde además recibo remuneraciones que agradezco –aunque ínfimas respecto a lo que se llevará cualquier político de relumbrón por ir a Sevilla–, pero yo soy una humilde historiadora que "predico" de mis investigaciones, como diría mi querido <strong>Julio Aróstegui</strong> (el pasado miércoles hizo 13 años que nos dejó). Me encantaría conocer su ácida y aguda opinión sobre este tema. </p><p>Como ciudadana nunca iría a un acto donde participa José María Aznar, <strong>el de las mentiras del 11M</strong> entre otras lindezas, como ha hecho David Uclés. Tampoco me apetecería ir a un acto donde se incluye a Iván Espinosa de los Monteros, que ha sido<strong> dirigente de Vox</strong>, un partido racista, ultraderechista y antifeminista, entre otras muchas virtudes. Pero, como historiadora, debería sopesar si acepto o no ir a exponer mi discurso, que discrepa de la tónica general del evento. A mí no me han invitado, por supuesto, y aunque algunos dirán que escribo desde la envidia o el rencor, nada más lejos y lo saben quiénes me conocen. Yo he trabajado mucho <strong>sobre la Segunda República</strong> y algo de Guerra Civil (como las editoriales de ambas zonas y el fenómeno del <em>biblocausto)</em>, pero no llego al nivel de especialización de otros ponentes en el tema de la guerra. Así que <strong>mi ausencia está perfectamente justificada</strong>.</p><p>Y, en segundo lugar, hay que analizar la calidad de los ponentes y los títulos de las mesas y de las ponencias. En este sentido, con un rápido vistazo al programa una se da cuenta que <strong>es un </strong><em><strong>totum revolutum</strong></em><strong> </strong>curioso porque vemos a profesionales de la academia muy reputados para hablar de la guerra, como Julián Casanova, Enrique Moradiellos, Zira Box o Gutmaro Gómez Bravo –muchos de ellos, además, buenos amigos míos–, pero también a políticos de todo pelaje, literatos, cineastas ilustres<strong> y gente pintoresca</strong>. Eso da cuenta de los intereses de los organizadores y de la Fundación, aparte de figuras de primera fila de la política, y quizás lo que menos importa es debatir de manera científica, pero<strong> blanquean y elevan el nivel</strong> del acto con la participación de historiadores de prestigio. También convendría saber si cuando ficharon a Uclés o al resto de participantes conocían la inclusión del resto de ponentes y sobre <strong>el cariz del evento</strong> o de sus títulos. Parece ser que no. Algunos incluso han desmentido a Pérez-Reverte cuando dijo que el título iba entre interrogaciones y que había habido un error de imprenta, señalando que<strong> siempre fue una afirmación</strong>, desde el principio.</p><p>Pero seguimos analizando los títulos de las ponencias y mesas redondas y entonces paso <strong>de la sorpresa a la indignación</strong> como profesional de la historia. Así vemos que hay una conferencia a cargo de Juan Pablo Fusi, catedrático emérito de Historia Contemporánea de la Universidad Complutense de Madrid (UCM), con el siguiente título:<strong> "¿Por qué naufragó la II República?"</strong>. Resulta una afirmación increíble, ahora me entero de que el régimen republicano fracasó, ni siquiera lo ponen en duda con un título menos capcioso que dejara abierto el tema: "¿Fracasó la República?". Las palabras <strong>no son neutras ni casuales</strong>, lo debería saber bien el académico de la Lengua Pérez-Reverte. Tras años de un avance increíble en la historiografía gracias a la apertura de archivos nuevos, el acceso a documentación desconocida y a las nuevas generaciones que nos hemos incorporado desde la muerte de Franco a este oficio, resulta que hemos llegado en 2026 a la siguiente conclusión: la Segunda República fracasó. Para este viaje no hacen falta alforjas, hemos retrocedido muchos años ya que <strong>eso lo decían el franquismo</strong> y los golpistas de 1936 que se sublevaron e hicieron naufragar la República. La democracia republicana no fracasó,<strong> la hicieron fracasar</strong> unos militares africanistas en connivencia con las potencias fascistas. Mientras yo pido en las clases a mis alumnos que sean rigurosos, les explico que hay que <strong>desmontar bulos y mitos</strong>, y les conmino a que se informen por bibliografía científica y a que no tomen por serio todo lo que aparece en las redes sociales, de un plumazo todo se cae desde ciertos sectores <strong>de la academia</strong>.</p><p>Este título y otros como <strong>"¿Todas las cunetas son iguales?",</strong> cuando hay miles de cadáveres de republicanos tirados todavía en cunetas, bajo el cual van a debatir la exministra Carmen Calvo y Alberto Ruiz-Gallardón (que negó en el Parlamento cuando era ministro de Justicia la contribución decisiva de los socialistas, encabezados por Manuel Cordero, en la aprobación del <strong>voto de las mujeres</strong> durante las Cortes Constituyentes de la Segunda República). O "Noventa años después ¿es posible el diálogo sobre la Guerra Civil española?", con Ester Muñoz –que precisamente <strong>se burló </strong>en el Senado del dinero destinado<strong> a las exhumaciones de las cunetas–</strong>, Antonio Maíllo de IU, María Márquez del PSOE-A (ambos ya se han borrado del evento) o Iván Espinosa de los Monteros, que <strong>justifica la dictadura y el golpe de Estado</strong> de 1936. ¿Qué entendemos por debate? ¿Alguien debatiría de manera seria con un negacionista del Holocausto o con un terraplanista? Quizás deberíamos reflexionar <strong>qué es un intercambio de opiniones</strong> y argumentos de forma respetuosa y rigurosa entre gente especialista, que sabe de lo que habla y aporta algo. ¿Se imaginan un debate científico riguroso entre un médico reputado, un científico que investiga sobre una vacuna <strong>y un tertuliano antivacunas</strong>? ¿O entre un experto en cambio climático y un negacionista del mismo?</p><p>Todas estas cuestiones nos dan idea de <strong>lo tramposo </strong>del debate que han planteado Pérez-Reverte y Vigorra con el patrocinio de la Fundación Caja Sol. Se dan por válidas muchas premisas de la historiografía neofranquista, <strong>mal llamada revisionista</strong>, que son planteamientos de la dictadura remozados con tintes de modernidad. También hay conferencias más serias con títulos más científicos como: “Final de la guerra: fue <strong>una paz o una victoria</strong>”, a cargo de Julián Casanova, o “¿Fue la Guerra Civil una contienda internacional en suelo español?”, de Enrique Moradiellos, aparte de la mesa redonda “El cine y la Guerra Civil española”, con Alejandro Amenábar, Juan Echanove, Sergio Vila-Sanjuán y Pilar Martínez-Vasseur. A mí me gusta <strong>ser justa y rigurosa</strong>. </p><p>En otra nota de prensa de la organización hace dos días, difundida en redes, afirmaron que los profesionales de la historiografía y demás ponentes que mantenían su asistencia debatirían sobre<strong> la inevitabilidad de la guerra</strong>. ¡Cáspita! Ahora resulta además que la guerra era inevitable, no lo sabía. Pero es la lógica siguiente tras afirmar que la República naufragó. <strong>Maniqueísmo y presupuestos franquistas</strong> de manual. Otra cuestión interesante sería saber en calidad de qué van los políticos: de sus cargos y responsabilidades, como ciudadanos que van a dar su opinión pero que no son anónimos, o sólo para dar caché al evento que financia la Fundación Caja Sol y para que sus declaraciones salgan en un canutazo en los telediarios y en una foto en la prensa escrita con el logo detrás de los participantes y así obtenga el patrocinador <strong>una publicidad encubierta</strong>. Sólo faltaría la financiación de la Fundación Juan March y del periódico <em>ABC</em>, que tanto hicieron por el golpe de Estado.</p><p>Yo creo que <strong>es muy loable y necesario </strong>ir a actos de diferente entidad a difundir tus investigaciones, así como debatir con gente que no piensa como tú, pero no con las cartas marcadas <strong>y el árbitro comprado</strong>. Los marcos de este evento son completamente tramposos y en un tiempo de avance de la ultraderecha <strong>conviene no callarse</strong>, por supuesto, sólo faltaba. Pero tampoco deberíamos entrar al trapo en un evento organizado por escritores que no son especialistas en el tema, financiado por un banco y donde van políticos de derecha y ultraderecha que blanquean la dictadura franquista<strong> y justifican el golpe de Estado</strong>. Es mi opinión desde una postura sosegada y respetuosa que pretende contribuir al debate con planteamientos serios y científicos. </p><p>_____________________</p><p><em><strong>Ana Martínez Rus</strong></em><em> es profesora de Historia Contemporánea en la Universidad Complutense.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 01 Feb 2026 05:01:03 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Ana Martínez Rus]]></author>
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      <title><![CDATA[Un "Me too" necesario en la universidad]]></title>
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      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/e1ff97e2-29a9-43d4-a908-7774b29608d9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un "me too" necesario en la universidad"></p><p>En estos días hemos conocido varios <strong>casos de acoso sexual a mujeres</strong> y comportamientos repugnantes en el <strong>Partido Socialista</strong> más allá del ya conocido de <strong>Paco Salazar</strong>, que fue cerrado en falso, y otros en el <strong>Partido Popular</strong>. Me parece muy bien, seguramente es un buen momento para abrir un <em>Me too</em> en la política, aunque el PP no esté respondiendo de la misma manera que el PSOE. La sombra de <strong>Nevenka Fernández</strong> todavía sobrevuela las costuras del partido. El PSOE es un partido que se define como feminista y que ha defendido y conseguido muchos derechos para las mujeres en este país a lo largo de su historia: <strong>igualdad de derechos, voto femenino, aborto, etc</strong>. Todavía estamos esperando alguna censura del Partido Popular al diputado de la Comunidad de Madrid <strong>Ángel Alonso</strong>, que con una actitud chulesca propia de barra de bar o de otro lugar peor se mofó de las diputadas de <strong>Más Madrid</strong> diciendo que le ponía que se enfadasen. Y encima el presidente de la Asamblea madrileña, <strong>Enrique Ossorio</strong>, lo negó diciendo que había dicho otra cosa, a pesar de que todos lo oímos claramente. Encima nos toman por tontos y se ríen en nuestra cara. </p><p>También ha causado un gran revuelo conocer hace unas semanas que una mujer ha denunciado al expresidente del gobierno y mito de la Transición, <strong>Adolfo Suárez</strong>, por agresión continuada durante años y que necesitó tratamiento psicológico para superar ese trauma. Y muchos se han rasgado las vestiduras. Eso es demasiado porque es un prócer de la patria. Las críticas son las habituales y otras nuevas. Desde criticar a la víctima a cuestionar las denuncias de las mujeres, que ya se están pasando: <strong>“No se puede seguir así, a dónde vamos a parar, está muerto y no se puede defender”</strong>. Como si por estar muertos fueran santos, pues los historiadores estaríamos apañados, que habitualmente trabajamos con personajes fallecidos y sociedades del pasado que no existen. A pesar del escándalo es perfectamente creíble no sólo por la denuncia y el testimonio desgarrador de la víctima sino por el contexto en el que vivió Suárez. Un hombre del franquismo, que gracias a <strong>Falange </strong>escaló en el régimen, que se crio en una sociedad machista y patriarcal… </p><p>Pero hay que abrir puertas y ventanas en otros espacios de la sociedad porque este grave problema, que es un delito, es transversal y mi lugar de trabajo, la universidad, es muy propicio a estas situaciones por varios motivos: <strong>relaciones de poder, gente joven y confiada, profesores adultos y personal de administración y servicios con experiencia</strong>. A esto hay que sumar la impunidad de la que disfrutan los agresores, la complicidad de la institución en aras de evitar el escándalo, compañeros que no quieren problemas y ocultan los <strong>“asuntos”</strong> argumentando que hay que proteger a las víctimas, pero en realidad se utiliza para amparar a los acosadores. No se toman medidas cautelares con los profesores a los que se les abre un expediente en inspección de servicios y/o incluso en los tribunales, tras una denuncia en las unidades de igualdad o de género, y siguen tratando con estudiantes, dando clases, dirigiendo Tesis Doctorales, TFGs, TFMs sin ningún problema. Ni siquiera se toman cautelares con las víctimas, <strong>que también son trabajadoras o miembros de la comunidad universitaria</strong>, quedando en un evidente desamparo. </p><p>En muchos periódicos en los últimos meses se ha dado cuenta de muchos casos de abuso, acoso y agresiones sexuales en diferentes universidades del país, incluso ha salido algún nombre mediático como el de<strong> Juan Carlos Monedero</strong>, que fue denunciado por alumnas, pero no fue condenado, aunque se reconoció un comportamiento poco decoroso, y todavía se desconoce la evolución el expediente en inspección de servicios de la <strong>Universidad Complutense.</strong> Se necesitan más denuncias y más informaciones de este tipo en todos los medios de comunicación. En realidad, se hace necesario otro<em> Me too</em> en la universidad española. Pero es muy difícil abrir ese melón porque conlleva un gran coste personal y profesional denunciar situaciones de este tipo para las víctimas, mayoritariamente chicas jóvenes, y algunas especialmente vulnerables por diferentes motivos. A mí me repugna la actitud y el comportamiento de muchos profesores, que son compañeros, colegas o conocidos del gremio, cuando te cuentan alguna de estas terribles historias o te llegan casos de denuncias. </p><p>Seguro que algunos de los que lean este artículo lo negarán a lo <strong>Soto Ivars</strong> o dirán que exagero, incluso molestará en el ámbito universitario, pero es una realidad demasiado cotidiana en nuestras aulas y pasillos desde hace mucho tiempo. Se ha callado mucho y durante mucho tiempo, ya es hora de romper el silencio y la impunidad. Hay que acabar con ese muro de silencio y de impunidad, y las autoridades académicas tienen mucha responsabilidad. De hecho, tendrán que dar muchas explicaciones cuando se conozca cómo abordan estas terribles situaciones. <strong>“A la calle que ya es hora”</strong>, como decía el poeta <strong>Gabriel Celaya</strong>. La justicia también debería ser más sensible y ágil en la resolución de estos procesos para ahorrar sufrimiento a las víctimas. Y la protección de datos no debe ocultar a delincuentes, se deben conocer los nombres para proteger a futuras víctimas. No reproduzcamos los mismos comportamientos que han ocurrido con las víctimas de la pedofilia en la Iglesia.<strong> Ya vamos tarde.</strong></p><p>_____________________</p><p><em><strong>Ana Martínez Rus</strong></em><em> es profesora en la Universidad Complutense.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 01 Jan 2026 05:00:56 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Ana Martínez Rus]]></author>
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