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    <title><![CDATA[infoLibre - Manuel Rico Rego]]></title>
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      <title><![CDATA[IAG: ¿Legitimar el saqueo o regular como impedirlo?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/iag-legitimar-saqueo-regular-impedirlo_129_2122020.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/03d728a1-bb48-46e1-a230-91966f2155d8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="IAG: ¿Legitimar el saqueo o regular como impedirlo?"></p><p>Las<strong> decisiones</strong> adoptadas por los responsables de <strong>Meta </strong>tras la investidura, hace casi un año, del <strong>presidente Trump, </strong>en consonancia con el <strong>alineamiento de la red X, </strong>por decisión de <strong>Elon Musk, </strong>con posiciones políticas de <strong>extrema derecha</strong> y suprimiendo el sistema de verificación de la verdad de la información que se ofrece, han tenido, desde entonces, una<strong> proyección clara </strong>sobre los derechos de escritores y periodistas y sobre la <strong>libertad de expresión. </strong>También, y quizá como prolongación inevitable de esas decisiones, se ha proyectado sobre la actividad literaria y sobre el valor y el papel de la verdad en la conformación de la cultura y del periodismo. Un<strong> mundo desconocido, </strong>poblado de nubarrones, se ha abierto desde entonces ante los creadores, especialmente ante los autores literarios. </p><p>Desde años antes, a partir de 2019 con especial intensidad, una minoría que controla e impulsa las plataformas tecnológicas, con la ignorancia de sus usuarios, ha venido utilizando, sin reglas, contenidos (libros, revistas, informes, artículos) protegidos, y ateniéndose a un principio básico: <strong>la lógica del beneficio.</strong> El objetivo: alimentar y entrenar a la<strong> Inteligencia Artificial</strong> y abrir paso a su fase como herramienta “generativa”, es decir a la IAG. Mientras el<strong> inmenso colectivo</strong> que aporta la <strong>materia prima</strong> (pensamiento, conocimiento, relato, creatividad, libros, estudios, ensayos…), habituado al trabajo individual propio de todo creador,<strong> parece vivir aún en el siglo XX </strong>y, si se me apura, en el XIX, esos <strong>poderes tecnológico-mediáticos</strong> han venido actuando, pensando y configurando un “nuevo sistema” <strong>nutriéndolo </strong>con lo que millones de autores creamos (y editores publican). Sin pedir autorización, por supuesto, <strong>sin remuneración alguna </strong>y con nula transparencia, alimentan la máquina con nuestro trabajo y desaparecen o se reducen a la mínima expresión conceptos como utilidad pública, servicio a la sociedad, democracia, búsqueda de la verdad y del bienestar general y del reequilibrio económico y social, respeto y pago a los autores, siendo los objetivos dominantes meramente especulativos y de alimentación de un negocio que dinamita cualquier ética vinculada a la propiedad intelectual. La noticia hecha pública por CEDRO el pasado mes de julio en el sentido de que al menos <strong>41.000 obras sujetas a derechos de autor, </strong>previamente pirateadas, habrían sido <strong>utilizadas en el entrenamiento de los modelos en castellano</strong> de IAG, ha puesto de relieve lo que para muchos era solo un rumor y para los más informados una convicción.  </p><p>El escritor, el traductor, el periodista han vivido <strong>al margen de ese saqueo silencioso</strong> de contenidos hasta el punto de que hoy se desconoce su alcance pese a que, inevitablemente, va a afectar al futuro de su trabajo, incluso a la sostenibilidad de algunas profesiones vinculadas a la creación o a la traducción.</p><p>La <strong>legislación de propiedad intelectual,</strong> hecha para el “mundo físico”, un mundo en el que la trazabilidad de las obras era (es, todavía) una posibilidad cierta y en el que la lucha contra la piratería y la reproducción ilegal se ha saldado con ciertos éxitos, <strong>no se ha aplicado con rigor</strong> y determinación en el mundo digital, en el mundo, evanescente a veces, de Internet, de las redes sociales, de la opacidad (paradójicamente, Internet nació de la mano de la transparencia y de la democratización de la cultura), un mundo que deja de ser evanescente cuando <strong>actúa sobre nuestras vidas, </strong>sobre la cotidianidad, sobre principios básicos de convivencia o, sobre un principio elemental, acuñado en todo proyecto civilizatorio, como la propiedad intelectual, los derechos de autor. </p><p>En paralelo, se ponen en evidencia<strong> prácticas “menores” </strong>que, <strong>lejos de atenuar los efectos </strong>de esa ofensiva unilateral de las plataformas tecnológicas, <strong>los intensifican. </strong>Escuchamos, en ocasiones, cómo en<strong> medios informativos </strong>de amplia difusión y contrastada solvencia, escritores conocidos se vanaglorian, medio en broma medio en serio, de<strong> haber preguntado a Chat GPT </strong>determinadas dudas sobre cualquier tema, o de realizar sistemáticas pruebas acerca de las capacidades de la IAG para generar literatura “al estilo de…” o, simplemente, escribir relatos, poemas o crear ilustraciones. No dudo de la legitimidad para hacerlo, pero sí resalto el <strong>grado de trivialización con que a veces se trata,</strong> incluso con materiales de dominio público y no protegidos, <strong>el acceso a una herramienta</strong> cuyos fines últimos sólo conocen, por ahora, sus promotores y diseñadores y cuyos pronunciamientos públicos suelen derivar en desdén por cualquier derecho autoral y por la resistencia a asumir normas y regulaciones que salvaguarden esos derechos y, sobre todo, el control por la sociedad y sus instituciones de su posible vulneración. Es preciso aclarar que el peligro no está en el uso de la IA para documentarse, para ahorrar tiempos de búsqueda en diccionarios y enciclopedias o en hemerotecas, sino en la <strong>conversión de la “máquina” en protagonista del proceso creativo, </strong>suplantando al ser humano en una labor espiritual inalienable. </p><p>La<strong> IA, </strong>que tiene indudables beneficios y capacidades para resolver enigmas científicos y para aportar soluciones a grandes problemas del ser humano en los campos de la medicina, de la alimentación, del medio ambiente, del desarrollo económico o de las políticas de bienestar social, se utiliza, en el ámbito de la creación artística, para<strong> trasladar la imaginación humana </strong>y sus capacidades, las experiencias más íntimas del hombre o de la mujer, la memoria y la cotidianidad de la vida a un <strong>sistema de algoritmos que mueve datos sin subjetividad, </strong>sin sentimientos, sin finalidades éticas ni morales.   </p><p>Quizá nunca como en este tiempo los creadores hemos necesitado<strong> la actuación del Estado </strong>para<strong> defender el principio básico de toda creación. </strong>Estamos ante una reflexión incómoda que, inevitablemente, divide al mundo literario: de un lado, el falso paradigma de la cultura libre y gratuita que ha alimentado la piratería y los usos fraudulentos con argumentos tan simples como peregrinos, se pretende extender a todo cuanto rodea la implementación de la IAG, comenzando por los<strong> “materiales” sujetos a derechos de autor </strong>utilizados en su diseño y entrenamiento, sean procedentes de entidades privadas (editoriales, periódicos, medios asimilados), sean de instituciones públicas (bibliotecas, fondos universitarios, de fundaciones, etc…), y acabando con su explotación comercial. De otro, la concepción, elemental para la práctica totalidad de los sectores productivos, que parte de que<strong> todo trabajo ha de ser remunerado</strong> y de que detrás de toda obra humana, sea una silla, un saco de legumbres o un smartphone, hay trabajo acumulado e ideas originales y propietarios de ese trabajo que han hecho posibles tales objetos o bienes. ¿O sólo la propiedad intelectual queda fuera del nivel de protección del resto de las propiedades?</p><p>Todo cuanto he expuesto desborda nuestras capacidades prospectivas por su novedad. Pero<strong> detrás de la “invasión algorítmica” hay ideología</strong> y hay, sobre todo, un modelo de sociedad. Las<strong> dimensiones del negocio </strong>generado son<strong> incalculables </strong>y las consecuencias morales, éticas, que pueden impregnar una<strong> </strong>colectividad sometida al sistema de valores (ultraliberalismo, desprecio de los derechos humanos y del derecho internacional, censura sistematizada, odio a lo diferente y al diferente, antifeminismo) de imperios privados, con apoyos públicos o no, cuya guía fundante no es otra que el <strong>aprovechamiento económico a gran escala</strong> y la configuración de un mundo que pulveriza todo planteamiento humanista y democrático.</p><p>El <strong>Consejo Europeo de Escritores (EWC)</strong>, el <strong>Europeo de Asociaciones de Traductores Literarios </strong>y otras organizaciones, entre las que se encuentra<strong> ACE </strong>y la <strong>Conferencia de Asociaciones</strong> de nuestro país, han hecho públicas sus exigencias, basadas en la tríada <strong>Autorización, Remuneración y Transparencia,</strong> y han trasladado al Parlamento Europeo y a otras instancias internacionales unas exigencias básicas, exigencias profundamente arraigadas en la cultura moderna, en la Ilustración y en el <strong>valor universal de los derechos de autor</strong> y de la propiedad intelectual. En España, las instituciones deben atender esa demanda y es preciso<strong> buscar un lugar de encuentro, </strong>de diálogo, que conlleve el logro de un gran acuerdo para diseñar y aprobar un <strong>marco jurídico</strong> que convierta a la IAG en un sistema sostenible, democrático y respetuoso con los principios mencionados y que salvaguarde la transparencia en los usos de las obras y contenidos protegidos. Al margen de ello, solo existe<strong> la ley de la selva: </strong>es decir, la del más fuerte. ¿Estamos a tiempo? </p><p>____________________________________________</p><p><em><strong>Manuel Rico Rego</strong></em><em> es escritor y crítico literario. Sus últimos libros son 'La ficción y la vida' (2024) y 'Qué es la poesía' (2025). Preside la Asociación Colegial de Escritoras y Escritores. </em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 04 Jan 2026 05:01:24 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Manuel Rico Rego]]></author>
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