<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[infoLibre - Alberto Fandos Portella]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/autores/alberto-fandos-portella/]]></link>
    <description><![CDATA[infoLibre - Alberto Fandos Portella]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright infoLibre]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <item>
      <title><![CDATA[Activismo de sofá]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/activismo-sofa_129_2180328.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/b3f96900-4e7b-4e61-b1be-544e1ab1becc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Activismo de sofá"></p><p>Todo el mundo tiene una opinión sobre todo. Incluso cuando creemos no tenerla, ya estamos tomando posición. Opinar es, en esencia, una forma de<strong> obligarse a pensar</strong>. A ordenar ideas, a confrontarlas, a entender lo que ocurre. Y es gratis. </p><p>Es el primer paso de cualquier <strong>conciencia crítica</strong>. Y, en un contexto cada vez más complejo, cada vez más necesario. Pero desde el sofá.</p><p>Quizá nunca habíamos opinado tanto. O, mejor dicho, generado tanto ruido. La <strong>conversación pública</strong> es constante, inmediata, inagotable. Todo genera reacción. <strong>Todo exige posicionamiento</strong>. Hemos interiorizado que participar es estar, y que estar es decir. Como si el juicio —rápido, muchas veces superficial— fuese equivalente al compromiso.</p><p>Sin embargo, mientras hablamos más que nunca, la capacidad real de transformar lo que nos indigna parece cada vez más lejana. Opinar se ha convertido en un gesto suficiente en sí mismo. <strong>Se reacciona, se comparte, se comenta</strong>. Y con eso, de alguna forma, se cumple. Una pequeña palmadita en la espalda. <strong>Dopamina fugaz</strong>. La sensación de haber hecho algo, cuando en realidad apenas se ha empezado.</p><p>Opinar no es un problema. Al contrario. Bendito sea. Y que no se pierda. Pero <strong>cuando participar no cuesta nada, tampoco obliga a nada</strong>.</p><p>Hemos construido un espacio público donde la expresión constante reduce la exigencia del <strong>compromiso</strong>. Donde el posicionamiento sustituye a la implicación y donde las cuestiones sociopolíticas, cada vez más, se convierten en algo que se siente, no en algo que se hace. <strong>La indignación encuentra salida</strong> y, con suerte, viralidad, pero rara vez recorrido.</p><p>Y en ese proceso se ha instalado una<strong> forma silenciosa de desafección</strong>. No la del que se desentiende, sino la del que participa sin consecuencias. La del que habla, pero no espera nada. Todo ocurre, pero todo se disuelve rápido. Todo cuenta… pero nada pesa demasiado.</p><p>Es casi automático. Vemos, reaccionamos, opinamos, y pasamos a lo siguiente. <strong>La emoción se consume en el gesto</strong>. El conflicto se diluye en el comentario. Es un cierre emocional sin apertura real.</p><p>En ese contexto, el ruido ocupa el lugar de la política y de todo dilema popular. No porque haya más debate, sino porque <strong>hay menos fricción real</strong>. Menos conflicto que obligue a moverse, a organizarse, a sostener posiciones más allá del instante.</p><p>El sistema no necesita que participes. Solo <strong>necesita que opines</strong>.</p><p>Porque opinar mantiene viva la <strong>sensación de implicación</strong>. Sostiene una democracia que parece activa, dinámica, incluso intensa. Pero lo hace sin alterar nada esencial, sin generar el coste que implica cualquier cambio real. <strong>El ruido sustituye la pugna</strong>. La expresión, a la transformación.</p><p>Nunca habíamos tenido tantas herramientas para participar. Y, a su vez, pocas veces había sido tan fácil quedarse en la superficie. <strong>Opinar se ha vuelto inmediato</strong>. Implicarse, sin embargo, sigue siendo exigente.</p><p>Y en esa diferencia - cómoda, casi invisible - no solo hemos rebajado el umbral de la participación. <strong>Hemos redefinido su significado</strong>. Pero desde el sofá. No vaya a ser…</p><p>_____________________</p><p><em><strong>Alberto Fandos Portella</strong></em><em> es periodista y director de comunicación y marketing.</em></p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[33c5ba0d-505d-4e05-928a-6eb0c73fbc21]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 21 Apr 2026 04:00:54 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Alberto Fandos Portella]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/b3f96900-4e7b-4e61-b1be-544e1ab1becc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="91109" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/b3f96900-4e7b-4e61-b1be-544e1ab1becc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="91109" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Activismo de sofá]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/b3f96900-4e7b-4e61-b1be-544e1ab1becc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Política,Redes sociales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mi pepita de la suerte]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/pepita-suerte_129_2139472.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/aa829add-996e-4e26-9f82-d1878ba41fb9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Mi pepita de la suerte"></p><p>El amor no avisa. No manda una notificación ni se deja encontrar cuando uno lo busca con empeño.<strong> Llega, sencillamente</strong>. Y, cuando lo hace, no pide permiso. Irrumpe, descoloca, reordena prioridades y obliga a mirar el mundo desde otro sitio. Desde un<strong> lugar más vulnerable</strong>, pero también más pleno.</p><p>Hay personas que pasan la vida hablando del amor como si fuera un proyecto. Otras tienen la suerte –porque lo es– de vivir dentro de él sin haberlo planificado. Como quien, sin esperarlo, encuentra una <strong>Pepita de la Suerte en mitad del camino y comprende que ya nada vuelve a ser exactamente igual</strong>. No porque todo sea fácil, sino porque todo cobra sentido. </p><p>Habitar en una dimensión difícil de explicar a quien no la ha pisado. <strong>No es euforia constante ni felicidad impostada</strong>. Es algo más silencioso y, por eso mismo, más profundo. Una especie de calma eléctrica. La sensación de que incluso los días normales tienen una textura distinta. Que lo extraordinario existe, sí, pero que, muchas veces, lo verdaderamente valioso ocurre en lo pequeño. Y en la capacidad natural de convertir ese extraordinario en cotidiano. Ese estado difícil de explicar y fácil de reconocer en el que la vida parece una canción continua. Como si vivieras un estribillo hecho de frases de <strong>Leiva, Marlon y Dani Martín</strong>. Imperfecto, luminoso, honesto. Brutal. </p><p>En una mirada que entiende antes de que hables.<strong> En una risa compartida por algo que a nadie más le haría gracia</strong>. En los mensajes que no dicen nada importante y, precisamente por eso, lo dicen todo. En la complicidad que se construye sin esfuerzo, como si siempre hubiera estado ahí, esperando.</p><p>El amor del bueno no necesita grandes discursos. Se reconoce en los gestos mínimos, en la atención, en el cuidado casi involuntario. <strong>En saber cuándo estar y cuándo dejar espacio</strong>. En celebrar sin ruido y acompañar sin condiciones. En entender que compartir no es perder, es ensanchar la vida.</p><p>Quizá por eso se parece tanto a la suerte. <strong>Porque no se controla, no se merece ni se calcula</strong>. Ocurre. Y, cuando ocurre, lo cambia todo. No el mundo, que sigue siendo caótico, pero sí la forma de estar en él. Como si alguien te devolviera una versión de ti mismo más serena, más consciente, más viva.</p><p><strong>Hay quien vive persiguiendo momentos extraordinarios</strong> y quien descubre que lo extraordinario consiste en tener a alguien con quien lo ordinario importa. En compartir lo cotidiano sin aburrimiento y lo excepcional sin miedo. En caminar con esa certeza íntima de que, pase lo que pase, hay algo –o alguien– que convierte el trayecto en hogar. </p><p>Y quizá de eso va todo. De entender que la fortuna existe, que a veces es grande y brilla sin disimulo. Como una <strong>Pepita de la Suerte</strong> que no solo se encuentra, sino que te acompaña y te enseña a vivir con la música un poco más alta. </p><p>_____________________</p><p><em><strong>Alberto Fandos Portella</strong></em><em> es periodista y director de comunicación y marketing.</em></p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[b3cad91d-ebc3-4bcc-8b26-28be09c0e1cf]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 07 Feb 2026 05:00:33 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Alberto Fandos Portella]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/aa829add-996e-4e26-9f82-d1878ba41fb9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="581324" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/aa829add-996e-4e26-9f82-d1878ba41fb9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="581324" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Mi pepita de la suerte]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/aa829add-996e-4e26-9f82-d1878ba41fb9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Literatura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Tu pequeño Trump interior]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/pequeno-trump-interior_129_2130304.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/cf17ee32-dfc9-43b2-972b-4b5ea21078b1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Tu pequeño Trump interior"></p><p>Todos llevamos un <strong>pequeño Trump dentro</strong>. No hace falta pelo naranja ni cuenta en X. Basta con esa pulsión primitiva de dominar, de imponerse, de confundir poder con razón. Ese impulso que convierte discusiones en combates y diferencias en enemigos a aplastar.</p><p>Vivimos en un imperio invisible, gobernado por gestos, miradas y silencios que hieren más que cualquier arma. La fuerza no se mide en músculos ni votos. Se mide en quién consigue que los demás se muevan primero, que bajen la voz, que se retracten. Todo lo que nos hace sentir arriba, aunque la mayoría del tiempo estemos inseguros,<strong> hambrientos de reconocimiento</strong> y enganchados a esa dosis inmediata de superioridad.</p><p>Te dirán que es decisión, estrategia, racionalidad. Pero la verdad es otra. <strong>Miedo disfrazado de control</strong>. Miedo a quedarse atrás, a no ser suficiente, a descubrir que los gestos de dominio no cambian nada fuera de nuestro pequeño mundo. Y que, por mucho que empujemos, el mundo sigue girando.</p><p>El pequeño Trump no solo habita en los grandes nombres. Está en nosotros cada vez que elegimos aplastar en lugar de dialogar, humillar en lugar de escuchar, ganar aunque no haga falta. Se alimenta de cada victoria efímera, de cada gesto de <strong>dominio simbólico</strong>. Y, cuanto más lo alimentamos, más crece el imperio invisible que nos gobierna.</p><p>Quizá no haya que derribar nada ni a nadie. Quizá la verdadera fuerza sea contenerlo, respirar, resistir la pulsión de imponerse, y aceptar que no siempre hay que ganar para sentirse poderoso. Que el imperio más sólido que podemos construir es <strong>el que no destruye a otros para existir</strong>.</p><p>Y al final, cuando te miras al espejo, reconoces a tu pequeño Trump interior. </p><p>_______________</p><p><em><strong>Alberto Fandos Portella</strong></em><em> es periodista y director de comunicación y marketing.</em></p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[462d3300-9583-4f4f-9d23-85ea84eb9fd1]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 23 Jan 2026 05:01:18 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Alberto Fandos Portella]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/cf17ee32-dfc9-43b2-972b-4b5ea21078b1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="201761" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/cf17ee32-dfc9-43b2-972b-4b5ea21078b1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="201761" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Tu pequeño Trump interior]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/cf17ee32-dfc9-43b2-972b-4b5ea21078b1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
  </channel>
</rss>
