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    <title><![CDATA[infoLibre - Lucila Rodríguez-Alarcón]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/autores/lucila-rodriguez-alarcon/]]></link>
    <description><![CDATA[infoLibre - Lucila Rodríguez-Alarcón]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright infoLibre]]></copyright>
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      <title><![CDATA[¿Y si nuestra población disminuyera?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/ideas-propias/si-poblacion-disminuyera_129_2210910.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/2f6e61eb-4fb9-4346-b2f8-6a55335999cd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Y si nuestra población disminuyera?"></p><p>Desde hace unos años se habla tímidamente del momento en el que la población mundial empezará a decrecer. <strong>Si las previsiones actuales se mantienen, esto sucederá alrededor del año 2070</strong>. En Europa hemos empezado este año 2026 y Eurostat estima que la eurozona reducirá su población a partir de 2030 y calcula que en 2100 habremos perdido más del 11% de la actual, situándonos por debajo de los 400 millones, es decir unos 50 millones menos que ahora. Y entonces, ¿qué sucederá? ¿Cómo podremos mantener el estado del bienestar? Desde luego no con el modelo actual.</p><p>Allá por el año 2022 hice una entrevista sobre la situación migratoria en España para la radio estadounidense <em>NPR</em>. Al acabar la entrevista, la última pregunta era cuál pensaba yo que serían las soluciones para la supuesta crisis migratoria. <strong>2021 había acabado con la reactivación de la ruta canaria</strong> después de muchos años y en navidades había tenido lugar un pico fuerte de entradas. Respondí lo que habría contestado a día de hoy: la migración está a 50 años de dejar de ser un problema tal y como lo entendemos ahora. El decrecimiento de la población de los países de la OCDE va a <strong>convertir a la migración en algo indispensable, escaso y deseable</strong>. Cinco años más tarde no puedo dejar de sorprenderme por el hecho de que no haya mucha más gente abordando este asunto. Por eso es el gran tema que debería ocuparnos cuando hacemos proyecciones futuras.</p><p>Ya son unos cuantos los países que están en pleno <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Descenso_de_la_poblaci%C3%B3n" target="_blank">decrecimiento demográfico</a>. Unos pocos han perdido población debido a las guerras; otros, como China, por <strong>subestimar el</strong> <strong>efecto de las políticas antinatalidad</strong>; y muchos de nuestros vecinos europeos han decrecido por la combinación de emigración de nativos sumada a su incapacidad absoluta de atraer a población migrante suficiente para compensar la baja natalidad. Los países del Este son los peor parados de Europa en este sentido. <strong>Rumania y Bulgaria están a la cabeza de un pelotón que se pierde población sin remisión</strong>. Muy de cerca les siguen nuestros socios mediterráneos, liderados por Italia, que ocupa el número 10 en el ranking histórico mundial de pérdida demográfica. Junto a ese país, Grecia en el puesto 16. El <a href="https://www.bruegel.org/policy-brief/demographic-divide-inequalities-ageing-across-european-union" target="_blank"><em>think tank</em></a><a href="https://www.bruegel.org/policy-brief/demographic-divide-inequalities-ageing-across-european-union" target="_blank"> Bruegel</a> sacó el año pasado un informe analizando esta situación, anticipando lo que hoy ya es incuestionable. Los países del sur y el este de Europa se despueblan, generando una situación de extrema desigualdad en nuestra frágil Unión Europea.</p><p>¿Y qué pasa cuando pierdes población? Si las razones de esta pérdida son la <strong>combinación de una baja natalidad con una falta de atracción de población migrante</strong>, la situación demográfica del país se representa por una pirámide con forma de nube de hongo de una bomba atómica. Una base muy fina que se ensancha a partir de los 55 años. Esto significa que la población mayor de esa edad representa un porcentaje muy alto, marcando las necesidades socioeconómicas del país. En los Estados miembros de la OCDE, donde la esperanza de vida es cada vez más alta, las personas mayores comienzan a representar un grupo cada vez más numeroso que <strong>depende de las capacidades de los Estados y del resto de la población</strong> para poder sobrevivir dignamente. Y esto no es relativo a la capacidad económica individual de las personas mayores. Hay que tener en cuenta que un buen tratamiento de cáncer, por poner un ejemplo, es absolutamente inasumible por una sanidad privada. Es decir que, tomando el caso de la salud, sin un buen sistema de sanidad pública hasta las personas mayores con dinero acabarán pasándolo mal. El <a href="https://www.instagram.com/reels/DYzfAnMEq5t/" target="_blank">profesor Daniel Markovits </a>describía durante una charla reciente el <strong>decrecimiento demográfico de China, Italia, Japón o Corea como devastador</strong>. Señalaba que todas estas sociedades se han construido sobre un sistema de pensiones que grava a las generaciones futuras. Dado que dichas generaciones van a ser muy inferiores a las actuales, el sistema va a colapsar.</p><p>El punto curioso de esto es que, como también comenta en su análisis Markovits, todos estos países tienen un discurso y unas políticas antimigratorias bastante fuertes. <strong>Japón</strong> es uno de los precursores históricos de las políticas de puerta cerrada. El país enfrenta un desafío demográfico sin precedentes, con una población envejecida y una baja natalidad que amenazan su fuerza laboral. Para contrarrestar el estancamiento, <strong>el país optó por una estrategia multidimensional basada en la automatización y la robótica</strong>, evitando depender de la inmigración. En el ámbito laboral ha tenido que elevar progresivamente la edad de jubilación. También ha habido un incremento de la participación de las mujeres en el mercado laboral. Sin embargo, todas estas medidas han tenido lugar en un marco de fuerte desigualdad que se ha ido acrecentando con los años. Las mujeres y los jóvenes son los principales afectados, encontrándose con sueldos y condiciones muy inferiores a las de los hombres mayores de 55 años. El profesor Kohei Saito analiza esta situación en su superventas <em>El Capital en el Antropoceno</em>, advirtiendo que <strong>el sistema, tal y como está concebido, está destinado a derrumbarse</strong>. Mientras, el país ha tenido que ir abriendo la mano inexorablemente a la tan temida migración.</p><p>¿Y qué pasa con Europa? La <strong>Italia</strong> de Giorgia Meloni representa uno de los futuros posibles. Un país en caída libre demográfica donde la fuerza que gobierna es activamente antimigratoria. Este maridaje está llevando al país a una situación crítica. <strong>Muchos de los sectores esenciales no encuentran trabajadores</strong>. La crisis económica y la falta de calidad de vida, incluyendo la seguridad democrática como uno de los factores a tener en cuenta, han llevado a cientos de miles de italianos a abandonar su país. Y aunque Meloni anunció la emisión de medio millón de visados para trabajadores extracomunitarios, ¿quién va a querer ir a un país donde te pueden detener y deportar a Albania? La previsión del estudio de Bruegel es que esta tendencia a la despoblación de los países del sur y del este de Europa se va a agudizar con los años. <strong>Las poblaciones autóctonas europeas van a empezar a moverse a los países de la Unión que mejores condiciones de vida ofrezcan</strong>. Estas migraciones internas van a ir acompañadas de las migraciones extracomunitarias, conformando un mapa desigual de la Unión.</p><p>De modo que parece que aquella predicción del año 2022 se está cumpliendo con una celeridad impensable y en breve empezaremos a vivir este cambio de ciclo donde la migración será más que deseable.</p><p>En <strong>España</strong>, el Gobierno progresista ha conseguido frenar nuestra caída demográfica que, sin población migrante, habría sido de unas 100.000 personas en 2025. Sin duda, gracias a esto, nuestra economía es la que tiene una de las mejores previsiones de la eurozona. Sin embargo, <strong>el debate público sigue estando intoxicado por un discurso racista y antimigratorio</strong> que lidera la extrema derecha, e incluso la derecha en general. Para contrarrestar este tipo de situaciones, <a href="https://www.instagram.com/p/DZk6h05Af_h/" target="_blank"><strong>Suiza</strong></a><a href="https://www.instagram.com/p/DZk6h05Af_h/" target="_blank"> realizó un referéndum</a> hace unos días. La propuesta, impulsada precisamente por la extrema derecha del Partido Popular Suizo (UDC), planteaba limitar la población a 10 millones de habitantes para frenar la inmigración. El resultado fue un contundente "no" con el 55% de los votos. Me parece interesante cómo, a pesar de la intensa campaña de la derecha, la ciudadanía y el tejido empresarial priorizaron un enfoque pragmático y económico sobre el relato emocional y aislacionista.</p><p>En nuestro país quizás haría falta algo parecido. Es cierto que por el momento el progresismo sigue en el Gobierno y, pese a todas las miserias y corrupciones que van aflorando, la ventana de una renovación progresista no está del todo cerrada. Pero el mero hecho de que exista una posibilidad de un cambio de ciclo que deje nuestras posibilidades futuras en manos de quienes quieren aplicar las mismas medidas que Meloni da escalofríos.</p><p>El futuro de nuestros países pasa por entender que <strong>tenemos que ser competitivos en amor, entendido este como un acto político</strong>: asegurar calidad democrática, integración, servicios públicos sanos y potentes, y comunidades libres de odio. Lo contrario es declive y decadencia. Ojalá cuando llegue la hora de votar esto tenga el peso específico que se merece.</p><p>______________________________________</p><p><em><strong>Lucila Rodríguez-Alarcón </strong></em><em>es cofundadora y directora de la Fundación porCausa.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 19 Jun 2026 04:00:24 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Lucila Rodríguez-Alarcón]]></author>
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      <media:title><![CDATA[¿Y si nuestra población disminuyera?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Migración,Migraciones,Migrantes,Población,Europa]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[El arma secreta de la ultraderecha]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/ideas-propias/arma-secreta-ultraderecha_1_2203727.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>El otro día a mi amigo S.G. le dio un ataque de ansiedad después de pasar varias horas mirando las redes sociales. S.G. es un tipo de 65 años, moderno y divertido. Le gusta mucho estar informado. Y por eso se quedó en Twitter cuando se convirtió en X, para poder estar conectado con la actualidad. Pero claro, X no te da acceso a la actualidad, sino que <strong>es una caja de resonancia de las estrategias narrativas de la ultraderecha</strong>: odio, bulos e informaciones depresivas.</p><p>Unos días más tarde otra persona muy cercana, de ochenta años, acabó una conversación entrañable con un osco: "el país va fatal y hay que asumirlo". Yo estaba intentando contarle la historia de S.G. para ilustrar mi teoría de que nos alimentan con miedo. Pero eso fue demasiado para ella: "<strong>Hay cosas que no se pueden negar</strong>". "Nunca estuvimos peor", dice una compañera de 35 años y Román casi me insulta cuando hablamos de este tema y me muestro optimista.</p><p>No dejo de pensar en cómo hacerle ver, a toda esa gente que quiero y admiro, que su <strong>convicción de que todo va fatal es solo una sensación</strong> que no se corresponde con la realidad. Porque es cierto que muchas cosas van mal. Pero otras muchas van muy bien.</p><p>Nos lamentamos de “lo mal que va todo” <strong>sin pensar si realmente va “tan mal”.</strong> La ultraderecha se empeña en hablarnos de ello constantemente. En explicarnos que nos vamos al traste. En eso coincidimos casi todas. La diferencia sustancial se encuentra en cómo vemos las soluciones.</p><p>La <strong>campaña de la derecha</strong> consiste en buscar culpables: el malo malísimo es Pedro Sánchez. Luego, de cerca, están las personas migrantes, más culpables cuanto más marcado sea su color de piel o su vulnerabilidad. La solución es sencilla: acabar con él y con ellas. La solución contra la pobreza, quitar los impuestos. La solución contra el cambio climático, no pensar en él. La solución contra la falta de vivienda, liberar el mercado. La solución contra la guerra, incrementar el gasto militar.</p><p>¿Y esto funcionaría? Pues <strong>no hay más que mirar a Estados Unidos</strong>, que está precisamente llevando estas medidas al extremo. La política fiscal del país ha conseguido que tengan una de las esperanzas de vida más bajas de la OCDE, <a href="https://www.healthsystemtracker.org/chart-collection/u-s-life-expectancy-compare-countries/" target="_blank">78,4 años en comparación con los 80,5</a> de la media. Incluso la clase alta de EE.UU. <a href="https://www.brown.edu/news/2025-04-02/wealth-mortality-gap" target="_blank">tiene menos esperanza de vida</a> que nuestra debilitada clase media. La crisis de los opiáceos se está llevando por delante a 44.500 personas por sobredosis solo en 2025. La solución propuesta por Trump es invadir México. La solución propuesta por la presidenta Claudia Sheinbaum es que <strong>Estados Unidos trabaje para impedir el tráfico de fentanilo</strong> <strong>en su territorio</strong> e invierta en medidas de lucha contra la drogadicción. 2026 será el primer año en la historia de EE.UU. en que su población decrecerá. Los efectos de este fenómeno ya se dejan ver en algunas zonas. Uno de los casos más significativos está siendo Texas donde <a href="https://www.texastribune.org/2026/03/24/texas-professional-licenses-proof-of-immigration-status-undocumented-tdlr/" target="_blank">las políticas migratorias han dejado</a> sin manos el campo, la construcción y los servicios técnicos. Lo mismo está pasando en otros países donde la ultraderecha gobierna. En Italia, <strong>con Meloni, los precios al consumo han subido un 17%</strong> en los últimos cinco años mientras los salarios solo crecieron un 9,6%, lo que equivale a perder un mes entero de sueldo. Cada año 100.000 jóvenes emigran a otros países y la población lleva una década encogiéndose. En Argentina, <strong>Milei prometió la motosierra como solución</strong> y lo que ha dejado es que, aun con la bajada oficial de la pobreza, los salarios reales han perdido un 5,5% bajo su gobierno y en diez años el poder adquisitivo ha caído entre un 24% y un 40% según el sector. </p><p>El laboratorio existe. Los resultados están ahí.</p><p>Ninguna de las medidas que proponen la derecha y la ultraderecha solucionaría los problemas que preocupan a los españoles. En todo caso los empeorarían. A veces pienso que quizás debería ganar la ultraderecha para que quienes la votan vean las consecuencias devastadoras de tener a esa gente en el poder. Texas, por ejemplo —un estado que parecía roca sólida para la derecha republicana—, está mostrando <strong>grietas profundas por las políticas de Trump</strong>. En la elección especial del Distrito 9 del Senado, un escaño en manos conservadoras durante más de tres décadas, el demócrata Taylor Rehmet dio la vuelta al distrito por 14 puntos, revirtiendo de golpe una ventaja de 17 puntos que tenía Trump. Lo que <strong>impulsó un voto de castigo de las familias trabajadoras e hispanas</strong> —Trump consiguió el 55% de los votos de estas últimas en 2025—. Y en ese terreno crece el seminarista presbiteriano James Talarico, del ala de Bernie Sanders, que lidera las encuestas demócratas para el Senado combinando valores progresistas con fe cristiana. El modelo que muchos decían imposible está ocurriendo por prueba y error.</p><p>Suspiro y pienso… podría ser. Pero luego recuerdo el caso de Madrid. Veo cómo <strong>Ayuso y Almeida están destrozando la comunidad y la ciudad</strong>. La lista de horrores de la presidenta no tiene límites, pero a la vista de los resultados electorales parece que da igual. Para cuando la clase media se dé por aludida con la privatización de la sanidad, ya será demasiado tarde para recuperar el sistema público de salud. <strong>Cuando ya no queden más bancos para sentarnos, ni más sombra bajo la que cobijarnos</strong>, necesitaremos años para reponer lo que se ha quitado en meses. ¡Pero si uno de los problemas más graves de la capital es la vivienda y Ayuso no ha ejecutado la ley nacional que defiende a los más vulnerables y sigue culpando al gobierno central de algo cuyas competencias son autonómicas! Como hace con todo, por otra parte. Una dirigente que tiene en su haber la responsabilidad no asumida de la muerte de más de 7.000 ancianos en residencias públicas y <strong>no ha sido castigada electoralmente por ello</strong>. Lo imagino en el plano nacional y se me hiela la sangre. Así que no podemos dejar de luchar porque los gobiernos progresistas ganen.</p><p>Uno de los mayores problemas a los que se enfrentan las opciones de izquierdas es el pesimismo. Que todo el mundo esté de acuerdo en que todo va mal es un problema enorme. Y es un problema creado. <strong>Hay toda una maquinaria funcionando al servicio de ese fin</strong>. Tan efectiva es que se dedican millones de euros a analizar “lo mal que estamos”. Los medios de comunicación se ven arrastrados por ese flujo sin ser conscientes de que lo alimentan. Solo se habla de desgracias, de sucesos y de odio. Y las ciudadanas estamos a merced de esta narrativa destructiva. Tanto es el miedo a lo que ya está siendo que nos quedamos inmóviles, como animales deslumbrados.</p><p>Lo único que nos queda es <strong>recuperar la esperanza por un mundo mejor</strong>. La realidad es que no estamos tan mal. De hecho estamos mejor que nunca en muchos sentidos. La medicina está avanzadísima. El conocimiento en general es asombroso. La interconexión, histórica. Con las herramientas que tenemos, usadas de la forma adecuada, podríamos construir un futuro increíble, <strong>disminuyendo la desigualdad hasta límites insospechados</strong>. Solo necesitamos un horizonte hacia el que caminar y propuestas concretas para poder alcanzarlo paso a paso. Tenemos que despegarnos del presente que ya fue. Además, tenemos que mirar pequeño. Las noticias en su justa medida. Las informaciones seleccionadas. Saber “lo malo” es importante. Ponerlo en perspectiva es cuestión de vida o muerte. </p><p>Últimamente dedico parte de mi tiempo a buscar noticias positivas. La mejor que he encontrado en estos días: Vivaan, Ariana y Avyana, tres jóvenes indios de 16 años, que han creado un <strong>método natural que elimina microplásticos del agua usando polvo de semillas de tamarindo</strong>. Me parece una noticia alucinante. El sistema, que se llama <em>Plas-Stick</em>, agrupa las partículas plásticas para retirarlas fácilmente con un imán, sin necesidad de electricidad ni filtros complejos.</p><p>Pero no es fácil encontrar cosas tan chulas. Y en realidad me he dado cuenta de que no necesito “noticias positivas”. Necesito fijarme en qué cosas vivo que son inspiradoras. Porque esa es mi realidad. <strong>Que mi familia esté sana es maravilloso. Que vivir sea una opción y no una obligación es increíble</strong>. Que Fernando haya dejado su taller a su ayudante en lugar de traspasarlo a una franquicia es flipante y puedo seguir saludando todas las mañanas a este mecánico entrañable que siempre me regala una sonrisa. Que el sindicato de inquilinas logre parar un desahucio me emociona. Que en la <a href="https://bocatas.io/" target="_blank">fundación Bocatas</a> hayan formado a 30 chavales para ser cocineros y camareros este curso y estén trabajando mas de la mitad es un notición. Que en la concentración para <strong>evitar el desahucio de Mari Carmen</strong> hubiera muchas personas y cantaran Ismael Serrano y Rozalén me devuelve la esperanza en la humanidad. Mari Carmen en sí misma me parece un milagro, luchando por su vida mientras nos enseña a las demás que la vida de una es la vida de todas. Son pequeñas cosas que no son tan pequeñas.</p><p>Y mientras tanto, pico y pala construyendo. Saludando a mis vecinas, parando para escuchar y sonreír. Convencida de que el amor acabará triunfando. Porque vivir en lo bueno es vital. Es la forma más radical de resistencia que existe.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 04 Jun 2026 18:22:24 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Lucila Rodríguez-Alarcón]]></author>
      <media:title><![CDATA[El arma secreta de la ultraderecha]]></media:title>
    </item>
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      <title><![CDATA[97% íbera, ¿y tú?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/ideas-propias/97-ibera_129_2196953.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/2f6e61eb-4fb9-4346-b2f8-6a55335999cd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="97% íbera, ¿y tú?"></p><p>Yo soy vasca. O eso me dicen algunas personas cuando explico que nací en Bilbao. Ya sé que mis apellidos no suenan vascos. Rodríguez-Alarcón Martín Gómez Vargas, no parece que haya mucha vasquidad en ellos. Eso es porque son los apellidos de mi padre y de mi madre, que se conocieron en Bilbao pero venían de fuera. Mi padre nació en Madrid, pero en realidad el Rodríguez-Alarcón es gallego. ¡Qué fuerte! ¿Verdad? Mi abuelo era de un pueblito que se llama Vilaxoán (Villa Juan), en la provincia de Pontevedra, donde mis bisabuelos criaron a una familia numerosa. La familia de Villa Juan tenía doble origen. El bisabuelo José era hijo y nieto de emigrantes gallegos retornados de Argentina y procedentes de Ribeira. La bisabuela Rosario era hija de Tiburcio Alarcón, procedente de Fuensalida, Toledo, pero que tras estudiar veterinaria se fue de catedrático a la Universidad de Santiago.</p><p>El Gómez es de mi abuela Pilarona, que nació en Segovia. Sus padres se enamoraron y tuvieron que fugarse para poder estar juntos. También vivieron en París cuando mi abuela era joven –allí vive ahora mi amiga Begoña desde que hace 30 años nos fuimos de Erasmus; yo me fui a Bolonia y volví después de un año, ella se fue a París y nunca volvió–. Mi abuela y su familia veraneaban en Galicia, en Vilanova de Arousa, al lado de donde vivía mi abuelo. Así se conocieron, se enamoraron y se casaron y se fueron a Barcelona. Y luego a Madrid.</p><p>Mi madre es de Santander. Sus padres son santanderinos también, aunque la familia de mi abuela era pasiega, concretamente de Luena. Martín Vargas suena muy cántabro. Mi abuelo Pepe era moreno moreno. Y muy alto. Y muy guapo. Mi abuela, rubia, con un pelo color ceniza y los ojos ámbar. Yo siempre pensé que ese moreno tan profundo que hemos heredado los descendientes de mi abuelo tenía que venir de África en alguna generación no demasiado lejana. Pero <strong>hace diez años me hice un test de ADN y me salió que soy 97% ibera</strong>. Es decir que la familia de mi abuelo lleva por lo menos 500 años siendo así de morocha. Lo del rubio de mi abuela Teresa nunca tuve dudas que venía de la parte vikinga de los norteños. Igual sucede con los ojos profundamente azules y el pelo caramelo de mi abuelo paterno, Justino. <strong>El 3% de mi ADN que no es íbero es muy exótico</strong>. Una chispa francesa, una chispa escandinava, una chispa islandesa. Esas chispas que se suman a las trazas vikingas que deben de estar ya integradas en ese paquete íbero, que incluye un poco de todo.</p><p>Lo de la prueba de ADN es la bomba. A mí me lo regalaron por mi cumpleaños. Me decepcionó un poco la escasa variedad de mis orígenes. Pero tampoco me sorprendió. Tengo un amigo que era el nieto del hijo del alemán. Su bisabuela vivía en un pueblo donde había una fábrica alemana de componentes industriales. Esa fábrica aseguraba un trasiego regular de trabajadores alemanes que venían de forma temporal. Un día la señora se quedó embarazada. No había novio con el que casarla. Y ella se negó a dar datos sobre el padre. Así, fue madre soltera de un niño rubio como el sol. El hijo del alemán. Cuando mi amigo se hizo la misma prueba que yo, le salió 98% íbero. Nunca hubo alemán, sino un gen recesivo de un íbero puro que se coló por ahí ofreciendo a una madre soltera una historia preciosa que contar. <strong>El test no siempre te da lo que esperas. A veces te da algo que nadie pidió</strong>. Tengo otra amiga que es croata. Hija y nieta de croatas. Pero en sus resultados a ella le salió un 25% de ADN ruso. Así descubrió un terrible secreto familiar: posiblemente una de sus dos abuelas había sido violada por un soldado ruso durante el fin de la Segunda Guerra Mundial. Muchas mujeres de lo que fue la URSS tuvieron hijos fruto de esas violaciones. La primera vez que oí hablar de esto fue en uno de los libros de la <em>Trilogía del Siglo,</em> de Ken Follett.</p><p>Con mi test de ADN también descubrí que tengo un montón de carga neandertal, más de la normal. Por lo visto está en mi pelo. Desde que lo sé me gusta más mi pelo. Me parece algo increíble tener esa mezcla en mí, ser portadora de esa carga genética única que proviene de dos especies humanas diferentes, la neandertal y la cromañona. Me gusta mucho pensar que las dos especies nos mezclamos.</p><p>Estos días, con toda esta movida de la "prioridad nacional" para arriba y para abajo, yo me pregunto qué pensarán los que andan por ahí agitando sobre qué características tiene que reunir alguien para ser "nacional". <strong>¿Cuándo se es "nacional" para ser "prioritario"?</strong> Se me ocurren miles de casos que dan lugar a la confusión. Por ejemplo, ¿ser "nacional" se puede heredar? Si mi abuelo fue "nacional", ¿yo soy "nacional"? O, si he nacido en el sitio, ¿soy "nacional" aunque mis padres no lo sean? O, ¿mis hijos serán "nacionales" aunque yo no lo sea? En realidad, de estas tengo cientos de preguntas desde hace muchos años. Son las mismas que me he tenido que plantear toda mi vida sobre si soy o no soy vasca.</p><p>He de decir que, después de tantos años cuestionando mi identidad vasca, todo esto me parece una sandez. He vivido en Francia y en Italia mientras estudiaba. Tuve que irme a trabajar a Bélgica porque cuando acabé la carrera, en España no había trabajo. Después de siete años en Bruselas volví a Madrid. Nunca, jamás, he dejado de echar de menos el mar que me acompañó durante mi infancia. Aunque llevo 20 años viviendo en la capital sueño con acabar mis días en un lugar del norte con playa. Como buena bilbaína, salgo cuando llueve porque no me asusta mojarme. Pero durante los años que pasé en Bruselas, solo añoré las patatas bravas, las cañas bien tiradas y las servilletas de papel que acaban en el suelo del bar madrileño llenas de grasa formando un manto blanco de pelotitas.</p><p>Y con todo esto, ¿de dónde soy? Supongo que la respuesta vendrá en función de a quién preguntes. Ahora bien, sí sé qué siento. Me siento de todos lados y de ninguno. Me siento de mi barrio en el que llevo seis años. Me siento francesa, porque mi educación escolar lo es. Me siento vasca, aunque solo me sé tres canciones en euskera: el himno del Atleti, el <em>Olentzero </em>y <em>Sarri Sarri </em>de Kortatu. Me siento europea, a tope —recuerdo cuando entró el euro en España y empezamos a poder viajar entre países sin tener que cambiar de moneda, ¡qué pasada!—. Me siento española ahora que estoy volviendo del Foro Phileas que ha tenido lugar en Copenhague. No me siento nórdica, la verdad, pero dame tres o cuatro años en un país de esos y me hago.</p><p>Me pregunto si toda la gente que está arengando esta nueva moda de revivir estas doctrinas xenófobas de medio pelo es consciente de todas esas preguntas que yo me he hecho durante años que no sirven para nada. <strong>Me imagino viviendo en una distopía en la que para moverte, acceder a servicios públicos, optar a un trabajo, tienes que presentar la prueba de ADN</strong>. Una cosa parecida al mundo de <em>Gattaca</em>, la maravillosa película de Andrew Niccol protagonizada por Ethan Hawke, Uma Thurman y Jude Law. Porque, teniendo los tests de ADN, para qué queremos apellidos, digo yo. También confieso que me hacen gracia esas aspiraciones tontas de <em>petit maître</em>. Uno de mis pasatiempos favoritos es mirar vídeos sobre los planetas. Me encanta uno que muestra cómo se mueve el Sol en una órbita increíble en la galaxia con unos puntitos chiquitines orbitando tímidamente a su alrededor. La inmensidad a la que pertenecemos y lo paleto que es querer reducirnos a ser "nacional". ¿Nacional de qué? Del centro, porque de las afueras nunca. En serio.</p><p>Y tú, ¿de dónde eres?</p><p>______________________________________</p><p><em><strong>Lucila Rodríguez-Alarcón </strong></em><em>es cofundadora y directora de la Fundación porCausa.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 22 May 2026 04:01:01 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Lucila Rodríguez-Alarcón]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Opinión,Nacionalismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Marita no es el problema]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/ideas-propias/marita-no-problema_129_2189425.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/2f6e61eb-4fb9-4346-b2f8-6a55335999cd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Marita no es el problema"></p><p>Desde hace unos días tenemos una <strong>nueva crisis sanitaria</strong>. La crisis del <strong>Hantavirus</strong>. Cada día escala un peldaño en la actualidad informativa. Primero como un susurro, ahora en portada de todos los medios y apertura de telediarios. <a href="https://www.instagram.com/p/DYAdKLQDGW_/?img_index=3" target="_blank">La nota del Ministerio de Sanidad </a>que circula por las redes es muy tranquilizadora, es una enfermedad muy rara que se transmite con mucha dificultad. Pero da igual lo que nos cuenten. <strong>La creciente tensión se apodera de nosotras</strong> y nos retrotraemos a 2015 con la crisis del ébola. ¡Qué susto aquel! Y eso que el brote se mantuvo siempre bajo control. Pero <strong>la enfermedad es muy aparatosa</strong>, con las hemorragias sobre todo. Y luego, el covid.<strong> Se nos había olvidado ya el covid.</strong> La cantidad de gente que perdimos, los meses encerrados, las largas temporadas con mascarillas.</p><p>Pienso en todo esto y me pregunto cómo <strong>hay personas que cuestionan la regularización extraordinaria</strong>. ¿Cómo es posible que hayamos olvidado lo que sucedió durante la pandemia con las personas sin papeles? Quizás porque no se habló de ello lo suficiente. Estar en <strong>situación irregular </strong>durante el covid era <strong>no poder salir de casa sin asumir unos riesgos imposibles.</strong> Muchas de esas personas, familias enteras, vivieron el confinamiento en situaciones absolutamente precarias. Conozco a una <strong>mujer colombiana</strong> que acababa de llegar a Madrid con sus tres hijos cuando se inició el Estado de Alarma. Pasó <strong>varios meses encerrada</strong> con su familia en una habitación compartida con cinco personas más. Los niños eran pequeños. Otras muchas, principalmente mujeres, estaban cuidando a personas mayores cuyo nivel de riesgo era altísimo. No pudieron elegir qué hacer, se tuvieron que <strong>quedar sin salir, rezando porque no pasara nada,</strong> porque ¿cómo gestionar una atención sanitaria en un sistema colapsado, o hacer un desplazamiento prohibido, sin tener papeles? Presentes en todos los trabajos esenciales estaban quienes cuidaban, quienes atendían en los supermercados, quienes se encargaban de recoger las cosechas. Era tan extremo que se llegó a plantear que hubiese una <strong>especie de regularización extraordinaria</strong> para los trabajadores del campo. Los sindicatos agrícolas matizaron; no era necesario contar con esa mano de obra en una España cerrada a cal y canto. Así que los trabajadores de los campos de Almería o Huelva sin papeles siguieron trabajando de forma irregular. Y <strong>luego llegó la vacuna. </strong>Y de nuevo ese agujero negro de la irregularidad: <strong>no hay papeles, no hay vacuna.</strong></p><p>Nos olvidamos tan rápido de todo. La actualidad es de una <strong>fugacidad perturbadora</strong>. Me extraña que haya políticos que en un ejercicio absoluto de irresponsabilidad quieran boicotear el proceso de regularización extraordinaria que aporta a nuestro país orden y concierto. Son esos mismos políticos los que siguen gobernando después de haber sido los <strong>autores de protocolos</strong> que <strong>favorecieron la muerte de miles de personas mayores. </strong>Eso es lo que quienes les votan no entienden. No se trata de elegir entre unos de fuera y otros de dentro. Ese no ha sido nunca el dilema. Es más un tema de clases que un tema de orígenes. Son unas pocas personas con privilegios apoyadas en una cantidad de personas sin ellos.</p><p>Los nuevos políticos agitan miedos legítimos para convertirlos en marcos narrativos imposibles. No importa que no sean veraces. Da igual que puedan fracturar la sociedad hasta llevarla a espacios irreversibles. El control y el orden es poseer el <strong>mando securitario, antidemocrático y maligno</strong>. Así nos enfrentan entre nosotras. Encaradas somos más manejables. </p><p>Estoy rodeada de gente a la que quiero muchísimo con la que no hago más que <strong>discutir por el tema de la vivienda</strong>. Estamos quienes vivimos agarradas a un alquiler con nuestra vida en las manos de un propietario. Y luego están quienes tienen varias casas, una para vivir, otras para rentarlas o para ir de vacaciones. Pero atención, ese nunca fue el problema. Que alguien tenga la suerte de tener tres o cuatro casas no convierte el mercado inmobiliario en un carajal. La especulación inmobiliaria la hacen los <strong>grandes fondos buitre</strong>. Lo explica muy bien la nueva investigación de CIVIO sobre los <a href="https://www.instagram.com/p/DYAFW7Qle7O/?img_index=1" target="_blank">“megatenedores</a>”. <strong>Caixabank y Blackstone son los dos mayores caseros</strong> de España. Y sin embargo alguien intentará convencernos de que el problema de la vivienda es Marita, que acaba de acogerse a la regularización extraordinaria.</p><p>Siguiendo esta lógica parece ser que <strong>Marita</strong> es también la responsable de que las urgencias del Gregorio Marañón estén <strong>colapsadas</strong>. La gente olvida que <strong>la Sanidad está delegada a las autonomías</strong>. Igualmente esa gente no vincula impuestos con servicios públicos. Eso es algo sorprendente. ¿En qué momento perdimos la narrativa de "lo público"? Recuerdo cuando empecé a trabajar con <strong>Manuela Carmena</strong>. Su mayor obsesión era recuperar ese valor que se ha olvidado. La calle, el banco, las flores, las fuentes, los parques son tuyos. Tu dinero los paga. Y de nuevo ¿qué puede haber mejor que todas las personas de nuestro país paguen todos sus impuestos? Eso también<strong> lo aporta la regularización.</strong> El <strong>bien común</strong>, ese debería ser el objetivo. Pero no lo es. A raíz del colapso de la sanidad pública y de la educación pública, cada vez más personas optan por lo <strong>privado</strong>. Teniendo algunos de los mejores servicios públicos del mundo estamos permitiendo que debates partidistas nos arrebaten el futuro. Y todo esto porque un <strong>grupo de políticos mediocres bailan al son de un pequeño número de grandes fortunas</strong> que crecen caprichosamente en este sistema donde el capital genera capital.</p><p>Todo esto es entre indignante y frustrante. Pero es <strong>esperanzador que el debate esté abierto</strong>. Entre todo el ruido sobresalen las informaciones de organizaciones, profesionales y medios de comunicación que hemos aprendido a separarnos de la última hora. Pico y pala, hablamos de nuestro libro para conseguir que quienes nos leen vean más allá. <strong>Consumir la información adecuada</strong> en la cantidad necesaria es lo que nos permite elegir. Cada vez hay más gente informada. Por eso la regularización extraordinaria en nuestro país está siendo un éxito. Y todo pese a los enormes esfuerzos de grupos concretos que intentan desestabilizar el equilibrio social. Pero como suelo decir, <strong>somos </strong>más, mal que les pese.</p><p>Por todo esto quiero cerrar mi artículo de hoy recordando <a href="https://www.instagram.com/p/DX_pq58EaK1/" target="_blank">a Sol Gallego</a>, que se ha ido dejándonos a muchas con recuerdos y enseñanzas. <strong>El buen periodismo salvará la democracia</strong> y el buen lector salvará el periodismo. </p><p>______________________________________</p><p><em><strong>Lucila Rodríguez-Alarcón </strong></em><em>es cofundadora y directora de la Fundación porCausa.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 08 May 2026 04:00:45 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Lucila Rodríguez-Alarcón]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Marita no es el problema]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Opinión,Migración,Migraciones,Migrantes,Inmigración,Políticos,Política,PP]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Y Tezanos rima con…]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/ideas-propias/tezanos-rima_129_2182349.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/2f6e61eb-4fb9-4346-b2f8-6a55335999cd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Y Tezanos rima con…"></p><p>Llevamos varios días hablando de la <strong>cocina del CIS. </strong>De nuevo los sondeos electorales interpretados con el <strong>método de Tezanos</strong> dan una clara <strong>mayoría al PSOE de Pedro Sánchez. </strong>En un país dividido en burbujas sociales, una parte de la opinión pública se congratula de que las medidas sociales de las últimas semanas estén siendo reconocidas por el electorado. Otra sigue cantando "Pedro Sánchez hijo de p***" en eventos públicos, segura de que l<strong>a derecha está con un pie en la Moncloa. </strong>Pero sea como fuere, algo está pasando, aunque <strong>Tezanos rime con "</strong><em><strong>inflar los resultados de sus hermanos</strong></em><strong>".</strong></p><p>Llevamos<strong> una semana de regularización extraordinaria. </strong>Quienes, como yo, <strong>han trabajado durante seis años para llegar aquí</strong> entenderán que para mí esto es un momento de júbilo, pese a todas las trabas, las colas interminables y los toques de confusión. No dejo de hablar con personas esperanzadas porque su vida va a cambiar para siempre. <strong>Amigas, vecinas, cuidadoras de alguno de los abuelitos que viven en mi bloque. </strong>Mi barrio tiene muchos bloques que se construyeron para una población obrera y de clase media baja entre los años 60 y 70. Quienes en aquella época tenían 30 años ahora tienen entre 80 y 90. Con la gentrificación y el encarecimiento del centro, en mi barrio coexisten familias con niños pequeños, ancianitos y <strong>personas que cuidan a unos y otros.</strong> Muchas de esas personas están ahora <strong>regularizándose</strong>. La gran mayoría son mujeres latinas. Algunas tienen historias tremendas que, cuando te las cuentan, te dan ganas de llorar o de estrujar una pelota antiestrés hasta romperla. Son <strong>historias que no representan el país que yo habito,</strong> la burbuja social que me acoge. </p><p>Me preguntaban ayer en una entrevista qué pensaba yo <strong>que iba a cambiar con la regularización extraordinaria</strong>. Respondí que <strong>estamos haciendo historia, </strong>que hemos conseguido tener una sociedad unida, orgullosa de poner orden y legalidad, de reconocer derechos y responsabilidades a todas sus ciudadanas por igual. Y si <strong>hacer una regularización premia al progresismo, </strong>entonces quizás los progresistas vuelvan a serlo. Que llevamos años esperando que <strong>las políticas sociales sean la prioridad</strong> y defiendan los intereses de la mayoría y no los de una pequeña élite. Y si lo malo se pega, lo bueno también. Tenemos los ojos de millones de ciudadanos en todo el mundo pendientes de cómo saldrá esto. Y va a salir bien, y se va a convertir en el <strong>combustible que necesitan las propuestas progresistas</strong> de los países de la OCDE.</p><p>Pero por muy importante que sea para mí la regularización, hay que admitir que el punto de giro ha venido de la mano de la <strong>prórroga de los alquileres.</strong> Según el CIS, la vivienda es la mayor preocupación, con una decena de puntos sobre el resto. No sé tú, pero yo vivo rodeada de familias con niños pequeños y gente que comparte piso, todas atenazadas por la <strong>inseguridad habitacional</strong>. Yo tengo la suerte infinita de tener unos caseros que se han convertido casi en mi familia. Fuimos las primeras inquilinas de Pablo y Manuel tras la muerte repentina de sus padres. Esta es la casa donde nacieron y crecieron. Durante la primera visita, Pablo me confesó que un <em>idealista</em> le había escrito para advertirle que <strong>podía pedir 200 euros más por el alquiler. </strong>Qué asco de especulación, dijimos los dos. <strong>Aquí llevo siete años,</strong> protegida por la integridad y los valores de dos personas que, por desgracia, son excepcionales. Y por eso, porque al final esto es una lotería y no debería serlo, pago emocionada mi cuota al Sindicato de Inquilinas. Y si el Gobierno avanza lo suficiente en las medidas de <strong>vivienda</strong>, es posible que<strong> yo sea una de esas excepciones que ha identificado Tezanos</strong> y mi voto se tiña de rojo por primera vez en muchos, muchos años. Y de nuevo, todos los ojos del mundo atentos a lo que hará nuestro país para ver si merece la pena copiarlo o no. Por el momento, la encuesta encargada por el grupo europeo The Left y publicada el pasado 20 de abril aporta unos resultados absolutamente indiscutibles: <strong>el 73,6% de la población de nuestro país apoya la medida.</strong> Eso quiere decir que <strong>la mayoría de los votantes del PP y de Vox también están ahí.</strong> Y en efecto, el 65% de los votantes del PP y el 60% de los de Vox se declaran a favor de la prórroga, pero incluso un tercio de esos electores confiesa que este asunto podría llevarle a cambiar de voto.</p><p>Después de tanto miedo resulta que todo era más fácil de lo que parecía. Que la agenda puede ser progresista y ganar elecciones. Pues claro que sí. Esto ya lo predijo Piketty en el año 2013 cuando publicó <em>El Capital</em>. La distancia entre las grandes fortunas, que viven del rendimiento del capital, y el resto cada vez es mayor. La gran mayoría de las personas formamos parte de una <strong>clase media cada vez más empobrecida</strong> a la que el sistema machaca por defecto. Y hemos estado un poco confundidas con todos los cambios, tecnológicos y comunicativos, que nos obligan a correr y nos someten a una <strong>sobrecarga informativa</strong> que está siendo casi <strong>inasumible y no nos ha dejado pensar.</strong> Pero este ciclo de confusión puede estar llegando a su fin. Como anunció Piketty, parece razonable aplicar un <strong>impuesto progresivo global sobre la riqueza. </strong>El movimiento <em>Tax the Rich</em> está poco a poco más presente en países como el nuestro. Los Verdes de Reino Unido están subiendo vertiginosamente en las encuestas llevando esta propuesta como una de las principales de su campaña. Igualmente, <strong>Bernie Sanders</strong> y los demócratas socialistas en Estados Unidos, abanderados <em>del</em><a href="https://www.theguardian.com/us-news/2026/mar/02/bernie-sanders-ro-khanna-billionaires-wealth-tax-bill#:~:text=Make%20billionaires%20pay%20their%20fair%20share%20act,a%20net%20worth%20of%20$1bn%20or%20more." target="_blank"><em> Fair Share Act for Billionaires</em></a>, un impuesto del 5% para los súper ricos, suben peldaños en las encuestas. <strong>Zohran Mamdani</strong>, uno de los representantes más mediáticos de este movimiento y alcalde de Nueva York, ya ha anunciado su apoyo al llamado <em>Impuesto Pied-à-Terre</em> para las segundas residencias de lujo de los más ricos, con el fin de financiar servicios públicos.</p><p>En el debate público aparece claro que <strong>la culpa de las miserias de la clase media</strong> no la tienen ni los migrantes, ni las personas trans, ni las personas musulmanas, como nos han intentado hacer creer. Igualmente, la solución a la violencia no es la securitización sino <strong>la comunidad y la inversión cultural, </strong><a href="https://www.infobae.com/america/soluciones/2022/07/29/invertir-en-cultura-la-estrategia-para-reducir-la-violencia-que-medellin-exporta-a-otras-ciudades-latinoamericanas/" target="_blank">como en Medellín</a>, o como en Nueva York, <a href="https://smart-lighting.es/estudio-iluminacion-incidencia-crimen-nueva-york/" target="_blank">que iluminó las calles y vio cómo el crimen caía un 30%</a>. Cada vez se habla más de amor y menos de odio. Estamos recuperando la esperanza de que se pueden cambiar las cosas. Es gratificante, después de tanto tiempo, volver a sentir que tenemos voz y que nuestro voto puede ser decisivo para que nuestra vida sea mejor. Así que a lo mejor esta vez Tezanos rima con "<em>dale que nos vamos</em>" y resulta que la burbuja de "queremos una sociedad inclusiva, equilibrada, con servicios públicos de calidad, <strong>donde se proteja a las personas más vulnerables,</strong> y quienes más tienen más aporten" gana las elecciones otra vez. Ya veremos.</p><p>_______________________</p><p><em><strong>Lucila Rodríguez-Alarcón </strong></em><em>es cofundadora y directora de la Fundación porCausa.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 23 Apr 2026 18:09:44 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Lucila Rodríguez-Alarcón]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Y Tezanos rima con…]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Opinión,Vivienda,Viviendas alquiler,Ministerio de Vivienda,PSOE,Gobierno de España,Inmigración,Migración,Migrantes,Migraciones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Somos más]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/ideas-propias/somos-mas_129_2175263.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/2f6e61eb-4fb9-4346-b2f8-6a55335999cd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Somos más"></p><p>Cuando el Gobierno anunció la<strong> regularización extraordinaria </strong>el pasado 26 de enero, las redes sociales se incendiaron, como era de esperar. Todo lo relativo a la migración genera debates. No es casual; <strong>es el resultado de más de diez años de trabajo minucioso de un grupo de intereses políticos y económicos</strong>, la denominada <a href="https://porcausa.org/wp-content/uploads/2019/04/Informe_Franquicia_Antimigratoria_porCausa_abril_2019.pdf" target="_blank">Franquicia antimigración</a>, que utilizan este tema para desviar la atención de los debates realmente relevantes. Las preguntas son no sólo qué modelo de país necesitamos, sino <strong>cuál queremos y, por tanto, por cuál vale la pena luchar</strong>. En los próximos días se aprobará el Real Decreto que hará efectiva esa regularización, y hasta el 30 de junio cabe esperar que esa Franquicia movilice todos sus recursos para desestabilizar el debate público. Tienen dinero, organización y altavoces mediáticos. <strong>Nosotras tenemos la voluntad, los principios y algo que ellos nunca podrán comprar: el número</strong>. Somos más, aunque a veces nos cueste creerlo.</p><p>Soy ingeniera y me gusta analizar los números. Llevo años mirando los procesos electorales desde un prisma diferente, no desde los escaños sino desde los votos absolutos. No quiero entrar en el debate de si tendríamos que cambiar nuestro sistema con su<strong> Ley D'Hondt</strong> por otro de representación directa; eso es un melón complejo que necesitaría un artículo en sí mismo. Pero echarle un ojo a cómo vota la gente, en términos de número de votos, y su relación con un total de ciudadanos, proporciona informaciones interesantes para entender a la sociedad que está votando. Por ejemplo, este ejercicio <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Elecci%C3%B3n_de_alcalde_de_Nueva_York_de_2025" target="_blank">aplicado a las elecciones de la alcaldía de Nueva York es brutal</a>. <strong>Zohran Mamdani</strong> representa una de las victorias más sonadas del año pasado. Mirando los números de votos descubrimos que el exgobernador demócrata <strong>Andrew Cuomo</strong>, que concurrió como independiente contra Mamdani, consiguió unos 900.000 votos. Estos son unos 150.000 votos más que los que obtuvo en 2021<strong> Eric Adams</strong>, el anterior alcalde de Nueva York, que también era demócrata. Entonces, ¿cómo pudo ganar Mamdani? Porque su batalla no fue realmente contra Cuomo, al que no podía superar en su marco, sino contra la abstención. En 2021 la participación en las elecciones a la alcaldía de Nueva York fue del 23%. En 2025 la campaña de Mamdani la subió al 43%. <strong>Mamdani consiguió que más de un millón de personas creyeran que el cambio era posible</strong> y fueran conscientes de que su voto era determinante. </p><p>Si ahora miramos los resultados de nuestras últimas elecciones generales en número de votos, vemos que al PP lo votaron 8,1 millones, al PSOE 7,8 millones, a Sumar y a Vox tres millones, y se abstuvieron diez millones. Es decir, que <strong>en términos numéricos las elecciones las ganó la abstención</strong>. Las personas en España nos repartimos entre derecha e izquierda de una forma similar desde hace décadas. Las bases sociales del PSOE y del PP se mantienen y un grupo de indecisos cambia de bando en ciclos alternos. Esto se vio alterado por la pluralización de los partidos en los años posteriores a la crisis de 2008. Pero no hemos cambiado tanto como nos quieren hacer creer. Y la gran mayoría de las personas que vivimos en España <strong>queremos un país con paz, servicios públicos de calidad, vivienda asequible y un modelo laboral que nos permita vivir dignamente</strong> y, <a href="https://www.moreincommon.com/media/rqxiddo5/informe-europe-talks-migration-espan-a-2025-more-in-common.pdf" target="_blank">según las encuestas,</a> también queremos un país que acoja con dignidad y justicia a las personas que vienen de fuera a trabajar y participar de todo ello. </p><p>Entonces, <strong>¿cómo es posible que no seamos capaces de frenar el odio y parar la polarización a la que nos someten los grupos antimigratorios de los que hablamos antes?</strong> Es un tema complejo, pero hay algunas claves que son importantes. Tenemos que enfrentarnos a todo lo que está sucediendo con la convicción de que somos más personas que ellas y de que, por lo tanto, tenemos la posibilidad de pararlas. El derrotismo que inunda los debates y las conversaciones es parte de su éxito. Tenemos que encontrar la forma de actuar identificando cuáles son las herramientas que tenemos en nuestras manos. Esto implica hacer el esfuerzo de <strong>salir a manifestarse, participar en una campaña de activismo digital o formar parte de grupos de acción ciudadana</strong>. Y debemos protegernos. Hay que elegir qué consumimos sin miedo al <em>FOMO</em> y evitando caer en las distracciones que los autoritarismos nos meten en la agenda. Como sugiere el lingüista George Lakoff en <a href="https://fundacionhugozarate.com/manifiesto-de-george-lakoff-sobre-como-mantener-viva-la-democracia-en-2025/" target="_blank">su guía para mantener viva la democracia en 2025</a> hay que premiar la información veraz y apoyar el periodismo de calidad y de largo aliento.</p><p>Las noticias falsas, el odio y los bulos se pueden desactivar. Solo tenemos que ser conscientes de nuestro poder. Estamos luchando por dominar un algoritmo. Pero finalmente esto es tan sencillo como darle al espacio de debate público el contenido que queremos que nos den. En lugar de odio, darle amor. En lugar de noticias falsas, darle noticias de calidad. <strong>Llenar esa red social que usas</strong> —Instagram, LinkedIn, WhatsApp o la que sea— <strong>con contenido positivo y constructivo cada día</strong>, como una gota malaya, para desarmar el trabajo de los bots. Se puede.</p><p>La regularización extraordinaria es indispensable. No existe elección. <strong>En un sistema ordenado y avanzado no se puede tener a más de medio millón de personas sin papeles</strong>, por razones que van desde las más éticas, como que todas tenemos que ser iguales en derechos, a las más prácticas, que los trabajos esenciales de nuestro país están en manos migrantes. Por desgracia, no podemos contar con el PP, que, en un ejercicio de absoluta irresponsabilidad, está sometiendo a sus bases a una elección imposible, tensionando innecesariamente los espacios del conservadurismo moderado. De modo que tendremos que proteger el modelo de país que queremos desde la sociedad civil. Nos va a tocar volver a las redes y tapar el odio con contenidos de calidad. Tendremos que hablar de las necesidades de nuestra sociedad. Es una responsabilidad proteger con nuestro mensajes a las personas migrantes que serán el foco de las campañas y los odios. Y el 30 de junio, cuando todo haya pasado y más de medio millón de personas por fin tengan sus papeles, sentiremos que hemos participado en algo grande. <strong>Habremos vencido</strong>.</p><p>_______________________</p><p><em><strong>Lucila Rodríguez-Alarcón </strong></em><em>es cofundadora y directora de la Fundación porCausa.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 10 Apr 2026 04:01:03 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Lucila Rodríguez-Alarcón]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Somos más]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Inmigrantes,Inmigración,Inmigración irregular,Elecciones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las iglesias no eran blancas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/ideas-propias/iglesias-no-blancas_129_2167789.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/746f2b2b-7628-424d-91b4-9fca2b66ae0c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las iglesias no eran blancas"></p><p>El <em>Homo sapiens</em> no exterminó al neandertal. Los romanos no eran blancos. <strong>Las iglesias no eran de color piedra</strong>. Estas son algunas de las falsedades históricas que construyen imaginarios tóxicos al servicio del control social. Un pasado <strong>homogéneo, violento y jerárquico</strong> hace que el presente homogéneo, violento y jerárquico parezca inevitable. Y lo que parece inevitable no se cuestiona.</p><p>Sin embargo, la evidencia apunta a otra cosa: <strong>somos una especie cooperativa, diversa y profundamente social</strong>. Y vivimos mejor en sociedades inclusivas, igualitarias y justas. Ese es el modelo al que merece la pena aspirar.</p><p>Estoy haciendo una gira de presentación de mi libro por pueblos de nuestra geografía. Hace unos días este precioso periplo me llevó hasta <strong>La Rioja y Álava</strong>. Iba en coche por una carretera nacional que llega a <strong>Logroño </strong>cuando paré porque me llamó la atención una iglesia que domina elevada el paisaje de <strong>viñedos de Briones</strong>. Aparqué en la parte baja del pueblo y trepé por unas angostas escaleras hasta llegar a una plaza preciosa en la que se encontraba, con las puertas abiertas de par en par, la <strong>Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción</strong>. Entré curiosa y me quedé sin aliento.</p><p>Se trata de una <strong>construcción gótica isabelina</strong> de tres naves, con órgano, retablos, alfombras y, lo que más me impresionó, frescos originales en las paredes. Muchos parecían cuadros y tuve que acercarme para comprobar que eran pinturas directamente sobre la piedra. Simulaban ventanas, puertas, alfombras, cortinas. De repente me imaginé toda la iglesia pintada así y se me antojó mucho más acogedora.</p><p>Las iglesias románicas y góticas eran <strong>sitios de encuentro</strong>, cubiertas en su mayoría de frescos vibrantes y narrativos que ocupaban toda la superficie, desde el suelo hasta la bóveda. Contaban pasajes de la Biblia para que los fieles pudieran "leer" la fe a través de las imágenes. Durante el Renacimiento y el Barroco, muchas de esas pinturas se consideraron bastas o pasadas de moda y se cubrieron con nuevas capas de pintura o cal. <strong>Las iglesias pasaron de ser un espacio hogareño y popular a convertirse en un lugar frío y constreñido</strong>. La fe dejó de acompañar una espiritualidad colorida y cercana para volverse más gris, más impersonal, más elitista.</p><p>No es un fenómeno aislado. El mismo <strong>mecanismo </strong>—borrar la complejidad del pasado para simplificar el presente— aparece en otros ámbitos de la historia del arte y de la ciencia.</p><p>Hace unos años descubrí el trabajo de la doctora <strong>Sarah Bond</strong>. Esta profesora de la Universidad de Iowa explica que la forma en que se presenta el arte romano desde el neoclasicismo hasta hoy está marcadamente condicionada por una <strong>mirada eurocentrista y racista</strong>. Uno de los errores más extendidos consiste en creer que las esculturas romanas de mármol eran blancas, y que <strong>ese blanco simbolizaba pureza y limpieza</strong>. En realidad, los romanos usaban el mármol blanco como base para decorarlo con intensas policromías. Las estatuas eran una explosión de color y las pieles de las figuras tenían enormes matices. Con el tiempo, las pinturas de las piezas más expuestas fueron desapareciendo y hoy solo se conservan unas pocas policromías. Cuando, siglos después, se recuperaron los estilos del arte romano, se hizo aplicando los prismas racistas de cada época. Para los romanos, que clasificaban a las personas según su origen cultural, el <strong>"prejuicio del color"</strong> sencillamente no existía.</p><p>Bond publicó un artículo detallado sobre este tema que se viralizó. Lo que vino después no fue un debate académico sino una <strong>campaña de acoso organizado</strong>: amenazas, insultos, presión sobre su universidad para que la despidiera. No porque sus argumentos fueran erróneos —no lo eran— sino porque corregir ese relato resultaba políticamente incómodo para quienes necesitan un pasado homogéneo y blanco que justifique un presente homogéneo y blanco. <strong>El odio no apareció a pesar de la evidencia</strong>, sino precisamente porque era sólida.</p><p>Y lo mismo ocurre con la forma en que contamos nuestros propios orígenes como especie. Durante décadas nos han repetido que los humanos modernos exterminaron a los neandertales, como si la violencia fuera nuestro destino inevitable. Sin embargo, las investigaciones más recientes cuentan otra historia. El genetista <strong>Svante Pääbo</strong>, premio Nobel de Medicina y uno de los padres de la paleogenética, ha demostrado que los neandertales <strong>no desaparecieron en una gran catástrofe</strong> ni fueron simplemente eliminados: se mezclaron con el Homo sapiens. Fueron, en gran medida, asimilados. Hoy sabemos que las poblaciones no africanas conservan aproximadamente un 2% de ADN neandertal. No somos el resultado de una destrucción, sino de una <strong>mezcla</strong>.</p><p>Construir la imagen de un <strong>ser humano agresivo y destructivo por naturaleza</strong> justifica la necesidad de orden y control, <strong>legitima la desigualdad</strong> y hace que la falta de cooperación parezca inevitable.</p><p>Salí de aquella iglesia pensando que no solo habíamos borrado los colores de las paredes, sino también los matices de nuestra propia historia. Hemos heredado un relato en blanco y negro:<strong> estatuas blancas, templos austeros, humanos violentos</strong>. Un relato que simplifica, empobrece y, sobre todo, justifica. Esa simplificación es una herramienta. Cuando se corrige, cuando alguien como Bond demuestra con datos que el pasado era más complejo, más mezclado, más colorido, <strong>hay intereses que se rebelan contra la evidencia</strong>. El problema es que no se trata de la historia, sino del presente. Un pasado homogéneo legitima una política de homogeneización. Un origen violento justifica el autoritarismo. Una antigüedad blanca sostiene jerarquías raciales que de otro modo tendrían que defenderse solas, sin coartada.</p><p>Por eso <strong>el odio aparece cuando se tocan estas narrativas</strong>. Es una respuesta funcional destinada a proteger un relato que trabaja a favor de un sistema. </p><p>La historia, cuando se mira de cerca, está llena de mezclas, de cooperación, de color. <strong>Está llena de vida</strong>. Quizá el problema no es cómo éramos, sino cómo nos han enseñado a recordarnos. Y tal vez <strong>recuperar esos colores</strong> —en las iglesias, en las estatuas, en nuestra memoria— sea también una forma de imaginar un futuro distinto.</p><p>_______________________</p><p><em><strong>Lucila Rodríguez-Alarcón </strong></em><em>es cofundadora y directora de la Fundación porCausa.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 26 Mar 2026 20:29:21 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Lucila Rodríguez-Alarcón]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Las iglesias no eran blancas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Racismo,Política,Desigualdad social]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El amor será el final de los 'bad hombres']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/ideas-propias/amor-sera-final-bad-hombres_129_2160593.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/cda94c2d-dc82-40af-8921-84feb2038f77_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El amor será el final de los bad hombres"></p><p>El ser humano es <strong>bueno por naturaleza</strong>. Cada vez que digo esto hay alguien que me mira y me dice: <strong>"Tú eres muy optimista"</strong>. Como buena ingeniera que soy suelo responder con datos y contundencia: <strong>la biología, la neurociencia y la historia coinciden y confirman esta tesis</strong>. Pero pese a las certezas esgrimidas por estas ciencias, el sentir popular es el contrario: el ser humano es vil y malo. Así se explica que nuestra especie lidere guerras, aplaste al prójimo, destruya la tierra que lo acoge, y sea cruel y despiadado. Todos esos comportamientos no son mayoritarios aunque se presentan como universales. <strong>Esas formas de actuar son anomalías y no la generalidad</strong>. Nuestras vidas cotidianas están llenas de ejemplos de que en el día a día somos buenas personas, y en momentos críticos, como tras la dana, sin ir más lejos, solemos ser personas solidarias, comunitarias y generosas.</p><p>Pero, si esto es así, <strong>¿entonces por qué parece lo contrario?</strong> Vivimos socialmente marcados por las noticias. La función de las noticias se ha consolidado como la de informar de los <strong>sucesos extraordinarios</strong>. En los medios consumimos información que nos da solamente una visión parcial de lo que sucede en el mundo, en nuestro país, en nuestro barrio. Solo nos cuentan lo que es excepcional, lo que se sale de lo corriente. Y nosotros convertimos eso en nuestro relato de la realidad. Pero, además, llevamos muchos años cultivando la idea de que somos malos por naturaleza, lo que ayuda a <strong>justificar cualquier maldad individual que destaque</strong>, a la par que desincentiva la respuesta. <strong>Netanyahu </strong>es malo, como todos, qué le vamos a hacer.</p><p>A través de la divergencia que existe entre el conocimiento y la intuición surgen muchas de las grandes revisiones metodológicas históricas. En el caso de la naturaleza humana, el ejemplo más representativo está en las investigaciones del historiador y divulgador holandés <strong>Rutger Bregman</strong>, recogidas en su libro <em>Dignos de ser humanos</em>. Bregman desmonta uno a uno los pilares científicos y culturales que han sostenido la narrativa dominante que retrata al ser humano como un ser egoísta y violento por naturaleza. Revisitando investigaciones académicas muy afinadas pero poco mediáticas, es capaz de demostrar que tanto el experimento de la prisión de Stanford —dirigido por <strong>Philip Zimbardo</strong>— como los estudios de obediencia de <strong>Stanley Milgram</strong> presentaron<strong> fallos metodológicos que se ocultaron. </strong>En ambos casos se forzó el resultado con la intención de probar la tesis de que el ser humano es malo. El éxito mediático de ambos estudios los convirtió en incuestionables, generando una suerte de <strong>profecía autocumplida sobre la maldad humana.</strong> Ambos estudios son de los años 60 y 70, y marcan el principio de un periodo en el que<strong> dejamos de hablar de amor como un acto político</strong>, se extinguen los relatos utópicos y pasamos a vivir entre historias distópicas. Todo esto nos lleva a buscar modelos de gestión social sobre una base errónea: la que acepta que el éxito viene de la confrontación y el odio.</p><p>En este marco se desarrolla con más facilidad el concepto de <strong>salvador único que aportará ley y orden en un mundo lleno de personas malas</strong> por naturaleza. Como dijo <strong>Trump </strong>durante su primera campaña presidencial: "We have some <em>bad hombres</em> here, and we're going to get them out" ("Tenemos unos <em>bad hombres</em> aquí y los vamos a echar"). —20 de octubre de 2016.</p><p>La idea de que el mundo va fatal y el ser humano tiene una <strong>naturaleza destructiva</strong> es clave en todo lo que está sucediendo ahora. La ultraderecha liberal ha utilizado ese constructo de la maldad humana para generar un discurso que antepone la protección a la libertad. Esa es la base del triunfo de <strong>N. Bukele </strong>en El Salvador. Mientras que formalmente El Salvador sigue siendo una república presidencialista con elecciones, el <strong>desmantelamiento de los controles institucionales y la eliminación de límites al poder ejecutivo</strong> llevan a la mayoría de los expertos a considerarlo un Gobierno de carácter autoritario. En un país en el que los niveles de violencia impedían a la ciudadanía caminar por las calles, la renuncia de derechos que implica un Gobierno autocrático puede resultar un precio razonable a pagar.</p><p>Pero en <strong>Estados Unidos, Argentina, Chile, Italia o España</strong> no existen esos problemas de seguridad ciudadana. Sin embargo, los "ur-fascistas", como los denomina <strong>Umberto Eco</strong>, han creado en estos y otros países enemigos ficticios que amenazan nuestra paz. También han implantado una <strong>falsa sensación de inseguridad</strong> que convenientemente han relacionado con esos enemigos. Y con esta fórmula han desarrollado ejércitos propios usando fuerzas de seguridad de control migratorio o policías locales y regionales. Con esos mismos argumentos se están justificando una serie de ataques y guerras que incluyen genocidios en directo como el de <strong>Gaza </strong>y ahora los combates en <strong>Irán</strong>. Hay hombres muy malos con los que hay que acabar y más vale ley y orden que libertad.</p><p>Pero el amor como proyecto político resiste. Desde hace una década crece una corriente que lo reivindica como <strong>elemento esencial de la construcción social</strong>. Si priorizamos la idea de que somos fundamentalmente buenos y estamos diseñados para la empatía y la cooperación, esa convicción puede transformar de raíz nuestras instituciones, desde las cárceles hasta las escuelas, como diría Bregman. Durante los años posteriores a la <strong>gran crisis económica de 2008</strong> brillaron algunos liderazgos que defienden esta tesis. El maravilloso <strong>Pepe Mújica</strong>, que fuera presidente de <strong>Uruguay</strong>, nos dejó importantes reflexiones en el documental <em>Frágil Equilibrio</em> (2016), en el que ya se esbozan alternativas al sistema socioeconómico actual. En 2017,<strong> Jacinda Ardern</strong> en Nueva Zelanda se convirtió en la jefa de Gobierno más joven del mundo con una campaña que no se enfocó en los ataques al oponente, sino en un programa de cambio optimista. En España tuvimos a <strong>Manuela Carmena</strong>, que consiguió ganar las elecciones en 2015 y sacar al gobierno del PP del Ayuntamiento de Madrid con una campaña electoral basada en el amor y la comunidad.</p><p>Llevamos varios años con la sensación de que este tipo de liderazgos se habían desvanecido. Los <em>bad hombres</em> parecen superar al resto. Pero en el último año está teniendo lugar un cambio de narrativa global. Hablar de amor para enfrentar el odio se está convirtiendo en una corriente política real. <strong>"Hablar más de amor y menos de odio"</strong>: así abría esta semana el presidente Pedro Sánchez la presentación de HODIO, una herramienta del Gobierno contra el discurso de odio, afirmando que la mayoría social está formada por <strong>"buenas personas"</strong> que no se dejan llevar por el odio, sino que se mueven por algo <strong>"mucho más poderoso"</strong>: el amor. El presidente se suma a liderazgos como el de los Demócratas Socialistas en Estados Unidos, el de la presidenta de Irlanda, <strong>Catherine Connolly</strong> –ganó las elecciones en octubre con un discurso en el que prometía ser una <strong>"voz para la paz"</strong> y la justicia social–, y el del Green Party, que está disparado en las encuestas del Reino Unido <a href="https://www.youtube.com/watch?v=bF_a_w7Dozo" target="_blank" >con un discurso similar.</a></p><p>Estamos en un punto de giro de la historia. Volvemos a asomarnos al abismo de las dictaduras, y a la par florecen propuestas humanistas que proponen <strong>un mundo más comunitario y menos desigual</strong>. Las <strong>teorías económicas de Piketty</strong> se consolidan como ciertas en el momento en el que las cinco personas más ricas del mundo son <em>bad hombres</em> con tanto dinero que podrían acabar con la pobreza global. Como dijo la cantante <strong>Billie Eilish</strong> al recoger un premio en octubre pasado, en una gala donde estaban presentes algunos de estos hombres: "¿Si eres multimillonario, por qué eres multimillonario? Sin ánimo de ofender, pero sí, regalen su dinero". <strong>Y así, frente a los </strong><em><strong>bad hombres</strong></em><strong>, se levanta el amor, que aparece de nuevo como un acto político.</strong> De la Super Bowl de Bad Bunny, presidida por el cartel "Lo único más poderoso que el odio es el amor", al Congreso de los Diputados de España de la mano del presidente del Gobierno, que usó la frase para responder a <strong>Santiago Abascal</strong>. El amor será el final de los <em>bad hombres</em> y la continuación de un cambio histórico que interrumpió el desánimo impulsado por el capitalismo feroz de los años 70. Como decía la portavoz del Sindicato de Inquilinas el otro día en la asamblea de Madrid a una representante de Vox: <strong>"Vosotros funcionáis por dinero, nosotras por amor"</strong>.</p><p>_______________________</p><p><em><strong>Lucila Rodríguez-Alarcón </strong></em><em>es cofundadora y directora de la Fundación porCausa.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 12 Mar 2026 20:40:38 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Lucila Rodríguez-Alarcón]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Política,Donald Trump,Benjamin Netanyahu,Guerra]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El café de Rocío]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/ideas-propias/cafe-rocio_129_2151593.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/0485ad71-e5e8-4396-93fa-b95ef2806cf3_16-9-discover-aspect-ratio_default_1021314.jpg" width="798" height="449" alt="El café de Rocío / La regularización de los cuidados (son dos propuestas de título)"></p><p>Desde hace unos meses todas las mañanas, <strong>al salir de casa</strong>, me cruzo con Rocío, que desde las 8 h está en el portal empezando su jornada. Inicia el trabajo organizando y dándole una pasada al bajo donde está la salida a la calle. Es la zona más concurrida y por defecto la más sucia. Luego carga todos los enseres en el ascensor y sube hasta la planta sexta. Y de ahí va ordenando, recogiendo, barriendo y fregando en orden, descendiendo concienzuda, <strong>piso a piso</strong>. Un día me la encontré en mi rellano y la invité a un café. Lo toma solo, corto, con un poquito de azúcar. Desde entonces, cada vez que me la encontraba la invitaba a un café que ella recibía muy agradecida. Un día la vi con el labio fruncido y una expresión patente de dolor. "¿Qué te pasa, Rocío? ¿Estás bien?". "Ay, señora, estoy muy triste. <strong>Murió mi papá</strong>. He perdido a mi papá. Ya no lo voy a ver más. Y yo estoy aquí y no he podido ir a despedirle. Y ya no lo voy a ver más, nunca más". Desconsolada, aterrizó en mis brazos llorando.</p><p>Rocío no pudo ir a ver a su padre porque, si sale de España,<strong> quizás no pueda volver a entrar</strong> nunca más. Rocío no tiene papeles. Llegó a este país hace tres años desde Perú con un visado de turismo. Su hija mayor estaba aquí trabajando y vino a visitarla con su marido. Dos meses antes habían matado de un tiro a su sobrino, que trabajaba en un taxi. Así que vinieron y se quedaron <strong>a probar suerte</strong>. Ella era cocinera y repostera en Perú. Aquí friega portales. De la mañana a la noche cuida los espacios comunes de casas de vecinos y oficinas. En España, son miles las mujeres que sostienen nuestra vida cotidiana sin que el Estado las reconozca plenamente como<strong> sujetos de derechos</strong>. La regularización <strong>no es un gesto administrativo</strong>. Es la frontera entre poder despedirse de un padre o sufrir el duelo en los brazos de una conocida circunstancial.</p><p>Hablamos de<strong> "migración irregular"</strong> en abstracto. En muchos de los imaginarios es un hombre joven racializado. Pero la realidad tiene otro rostro: según las estimaciones recientes, más del 58% de las personas en situación administrativa irregular en España <strong>son mujeres</strong>. Mujeres entre 30 y 50 años, en su gran mayoría latinoamericanas, que trabajan —o intentan trabajar— en el sector que sostiene la vida: <strong>los cuidados</strong>. Limpian portales y casas, cuidan a las personas mayores y dependientes, cocinan, abrazan y quieren a los más pequeños.</p><p><strong>España envejece con rapidez</strong>. Más del 20% de la población supera los 64 años y la tasa de dependencia no deja de aumentar. Al mismo tiempo, el mercado laboral exige disponibilidad total y jornadas largas. Esa tensión entre cuidados crecientes y tiempo escaso no la ha resuelto el Estado; la han resuelto, en gran medida, <strong>mujeres migrantes</strong>. Según la Fundación porCausa en su análisis de la irregularidad de 2023, el 27% del empleo informal de la población migrante se concentra en las actividades del hogar. Dentro del Sistema Especial de Empleados de Hogar, donde<strong> el 94% son mujeres</strong>, casi la mitad<strong> son extranjeras</strong>. No se trata de un fenómeno marginal: es una columna vertebral.</p><p>Pero esa columna está construida <strong>sobre la precariedad</strong>. La asociación Territorio Doméstico denuncia jornadas de hasta 16 horas, contratos inexistentes, salarios hasta<strong> un 60% inferiores a la media</strong> del resto de actividades. Se estima que unas 40.000 mujeres trabajan como internas, viviendo en el domicilio de sus empleadores; nueve de cada diez son extranjeras. El régimen de internas, que en teoría resuelve la conciliación de las familias contratantes, en la práctica puede convertirse en aislamiento, dependencia absoluta y <strong>vulnerabilidad extrema</strong>. La irregularidad administrativa no es un detalle burocrático: es el mecanismo que abarata el coste del cuidado.</p><p>Hace unas semanas saltaba a las portadas el caso de <strong>Julio Iglesias</strong> por las denuncias de abusos sexuales de varias empleadas internas que habían trabajado para él. Este tema que sonaba lejano está lejos de serlo. Mas de la mitad de las trabajadoras migrantes del hogar de nuestro país encuestadas por Territorio Doméstico afirma haber sufrido<strong> acoso o violencia sexual</strong> en el trabajo, pero<strong> el 91% no denuncia</strong> por miedo a ser expulsada. El miedo funciona como un contrato implícito. El silencio se convierte en condición de permanencia. Así se sostiene un sistema que permite a muchas familias conciliar, mientras otras mujeres asumen el coste emocional y físico de esa conciliación.</p><p>La regularización <strong>cambiará ese equilibrio de poder</strong>. No solo porque permitirá firmar contratos y cotizar —algo que, según el último estudio de Funcas, incrementará unos 3.300 euros anuales la aportación fiscal neta por persona a través de impuestos y cotizaciones—, sino porque desactiva el arma más eficaz de la explotación: <strong>la amenaza</strong>. Con papeles, el miedo pierde fuerza. El estatus legal evita que denunciar sea un salto al vacío. La movilidad laboral se amplía con derechos reconocidos y permitirá homologar títulos, aspirar a otros sectores, abrir una cuenta bancaria o alquilar una vivienda<strong> sin intermediarios ni abusos</strong>.</p><p>La regularización no es necesaria por una cuestión de caridad. Es un acto de coherencia democrática y racionalidad económica. Una democracia sólida necesita que quienes sostienen su vida cotidiana formen<strong> parte plena del contrato social</strong>. Un país que envejece necesita cuidados. Un sistema de pensiones tensionado necesita cotizantes. La pregunta nunca fue si podemos permitirnos regularizar. El debate era si podíamos seguir sosteniendo nuestro bienestar sobre<strong> la vulnerabilidad jurídica</strong> de otras personas, principalmente otras mujeres.</p><p>Desde que lloramos juntas aquel día en el portal, Rocío y yo somos colegas. De tanto en tanto me trae alguna cosa riquísima que ha cocinado: alfajores, magdalenas, galletitas de chocolate. También he probado su causa peruana y sus empanadas. Yo le seguía sacando café hasta que un día me miró con cariño y un poco de compasión y me lo devolvió. "<strong>No tomo café</strong>, que me pone muy nerviosa y me dan palpitaciones". Me di cuenta de que llevaba meses aceptándolo por cortesía. Nunca se me ocurrió que fuera así. La regularización no creará la pertenencia de Rocío: la reconocerá. Y nos permitirá, como sociedad, cuidar <strong>a quienes llevan años cuidándonos</strong>.</p><p>_______________________</p><p><em><strong>Lucila Rodríguez-Alarcón </strong></em><em>es cofundadora y directora de la Fundación porCausa.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 26 Feb 2026 19:48:08 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Lucila Rodríguez-Alarcón]]></author>
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      <media:title><![CDATA[El café de Rocío]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Opinión,Migración,Migrantes,Mujeres,Inmigrantes,Derechos laborales,Derechos sociales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Lo que está pasando en Estados Unidos sí pasaría en España]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/ideas-propias/pasando-estados-unidos-si-pasaria-espana_129_2143679.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/fa2b92bc-f43b-47c3-bed4-4359bfbc68b9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Lo que está pasando en Estados Unidos sí pasaría en España"></p><p>Vox ha pegado un subidón histórico en Aragón. Masticando lentamente la comida resisto la inquietud que me produce la noticia expresada con detalle en el telediario de las tres.</p><p>–¿Bueno, qué pasaría si ganara Vox?, pregunta mi hijo de 15 años.</p><p>–Que echarían a todos mis amigos, responde mi hijo mayor, de 17.</p><p>–No creo, no son tan radicales.</p><p>–<strong>Son iguales que Trump, hijo</strong>.</p><p>–¡Qué va! Eso en España no pasaría.</p><p>Pues tengo malas noticias para todas las personas que piensan que eso en España no pasaría porque sí, sí pasaría. Vox participó 14 meses en gobiernos regionales junto al PP, hasta que Abascal rompiera las coaliciones en 2024. En este tiempo el partido ultra marcó una agenda plagada de simbolismo. Impulsó acciones en las líneas principales de su programa electoral. En las cinco regiones en las que gobernó en coalición, incrementó los fondos y recursos destinados a la seguridad. También promovió reformas en las leyes de coordinación de policías locales. Además, desde los ayuntamientos de esas mismas regiones, creó nuevas unidades operativas como los Grupos de Respuesta Inmediata en Valladolid o la Unidad de Seguridad, Apoyo y Prevención (USAP) en Valencia. <strong>Todo para luchar contra la </strong><em><strong>okupación</strong></em><strong> y la inmigración.</strong> También bloqueó la financiación de centros de acogida y vetó la colaboración pública con ONG que trabajan con migrantes. Además impulsó las acciones para limitar la diversidad sexual. </p><p>La situación de fuerza minoritaria de Vox no le permitió llevar a cabo cambios estructurales. Y, seguramente por eso, <strong>Santiago Abascal decidió salirse de los gobiernos a tiempo, antes de quemarse por no ser capaz de impulsar la agenda que necesitaba para controlar el sistema</strong>. Es decir, pusieron las semillas y se fueron. Y unos meses más tarde, ¡sorpresa!, cuando los gobiernos en minoría del PP se han visto obligados a repetir las elecciones, los escaños de Vox se han doblado. También hay que señalar que, a diferencia de los partidos más progresistas, en los dos casos en los que ya ha habido elecciones, Aragón y Extremadura, Vox apostó por enseñar la patita en el campo y el medio rural. Apoyó a los agricultores con ayudas directas, flexibilizó las normas ambientales en zonas rurales y promovió la "ley de caza". Escuchó las voces olvidadas y les dio pan y circo, arrancando votos a todos los partidos sin excepción. Esta es una importante nota al pie para recordar de qué va esto de la política.</p><p>El paralelismo de lo que ha hecho Vox con lo que ha hecho el presidente Trump es innegable. La combinación de narrativa de seguridad y control con migración y todo aderezado por un racismo y clasismo mediáticos es la receta de base que ambos comparten. La periodista <a href="https://www.theguardian.com/commentisfree/2026/jan/19/ice-crackdown-britain" target="_blank">Nesrim Malik</a> explica en <em>The Guardian</em> ese maridaje narrativo entre<strong> la necesidad de defenderse de un enemigo que viene de fuera y vive dentro y la ley y el orden</strong>. Según la autora esto es lo que ha permitido a Trump convertir al ICE, una policía dedicada al control migratorio, en su guardia pretoriana ante la pasividad inicial de propios y extraños. Ya durante su primer mandato Trump incrementó el presupuesto de ICE en más de 2.000 millones de dólares y firmó una orden ejecutiva para contratar a 10.000 agentes adicionales que se sumarían a los 20.000 que estaban en activo. Biden no tuvo tiempo ni fuerza para deshacer lo andado. Cuando Trump llegó a su segundo mandato ya tenía una parte del trabajo hecho. Ahora mismo el ICE tiene más financiación que muchos ejércitos nacionales, ha sumado 12.000 agentes extra a su cargo y ha triplicado su presupuesto en un año: 28.000 millones de dólares para 2026. Esto forma parte de un <em>modus operandi </em>común a todos los líderes y partidos pertenecientes <a href="https://porcausa.org/wp-content/uploads/2019/04/Informe_Franquicia_Antimigratoria_porCausa_abril_2019.pdf" target="_blank">a la franquicia antimigratoria,</a> que han bebido de las ideas de Steve Bannon y a la que pertenecen Santiago Abascal, Meloni y Donald Trump.</p><p>"¡Qué daño han hecho los ultras de izquierdas y de derechas a este país!", me comenta una señora que fue <strong>diputada del PP en tiempos de Aznar y se autodefine como “moderada”</strong>. </p><p>Señora, pienso yo, los ultras no tienen nada que ver entre sí. La ultraizquierda de la que usted habla gobernó en coalición y sacó las leyes para conseguir que todas las personas fueran respetadas como iguales. <strong>La ultraderecha está construida sobre la certeza de que solo unas pocas personas merecen un trato humano.</strong> Y la cuestión es que cuando se habla de derechos no se puede ser “moderada”, porque los derechos o son universales o son privilegios.</p><p>Este es al final el <em>quid</em> de la cuestión: la universalidad del bienestar y cómo trabajamos para custodiarla. Cuando tienes enfrente a un grupo de <em>bullies, </em>lo único que puedes hacer es ser más <em>bully </em>que ellos. Pero eso no quiere decir que tengas que usar los mismos recursos. En este sentido, el progresismo ha cometido dos errores garrafales. El primero ha sido pensar que el odio se combate con odio. Pero resulta que no, <strong>el odio se combate con amor.</strong> Así lleva dejándolo claro <a href="https://www.infolibre.es/cultura/musica/exito-bad-bunny-denuncias-gentrificacion-ice-establishment-musical-estadounidense_1_2141707.html"  >Benito Antonio Martínez Ocasio, </a><a href="https://www.infolibre.es/cultura/musica/exito-bad-bunny-denuncias-gentrificacion-ice-establishment-musical-estadounidense_1_2141707.html"  ><em>aka</em></a><a href="https://www.infolibre.es/cultura/musica/exito-bad-bunny-denuncias-gentrificacion-ice-establishment-musical-estadounidense_1_2141707.html"  > Bad Bunny, </a>en sus intervenciones públicas de los últimos días; desde <a href="https://www.youtube.com/watch?v=GC91gDEdznI" target="_blank">la recogida de su Grammy</a> al mejor álbum del año, el primero en español de la historia que se hace con este premio, a su histórica actuación en la Super Bowl. "La única cosa más poderosa que el odio es el amor", rezaba el cartel principal del estadio en el que actuó. El segundo gran error ha sido pensar, como “la señora moderada”, que disminuir la desigualdad era un mensaje ultra. El estado ideal del bienestar solo puede estar forjado en espacios igualitarios, en todos los sentidos. Amor y derechos, ese es el camino para hacer frente a todos los totalitarismos, del trumpismo a Vox.</p><p>Estos días, el presidente Pedro Sánchez ha probado esta nueva receta contra la franquicia ultra, que lo ha catapultado al estrellato internacional. Ha anunciado <a href="https://www.infolibre.es/opinion/ideas-propias/cronologia-regularizacion-extraordinaria-hito-historico_129_2135166.html"  >una regularización extraordinaria histórica</a>, por cómo se ha desarrollado en el espacio público y por su simbolismo en el momento actual. Pero lo más interesante es cómo el presidente se ha subido a la ola y ha surfeado las críticas con una narrativa del amor, los derechos y la alegría. No sé que habrá pensando al mandar esos tuits gloriosos a Elon Musk, pero a mí me ha hecho sentir de maravilla. La duda es si <strong>será capaz de aguantar el tirón de la presión nacional y si esto le servirá para mejorar su popularidad en España</strong>. </p><p>Sea como fuere es difícil pensar que el PSOE puede ocupar espacio en los segmentos más ambiciosos de nuestro espectro progresista. Con Sumar en plena caída y Podemos casi desaparecido urge una nueva propuesta que nos explote la cabeza. Parece que Rufián se ha apiadado de nosotras y va a presentar una alternativa de unión de la izquierdas incluyendo a las propuestas nacionalistas. Emocionada veo que hay previsto un conversatorio entre él y <a href="https://www.youtube.com/watch?v=P8lykt1UjJU" target="_blank">el magnífico Emilio Delgado</a>. “Es un <em>dream team</em>”, pienso. La realidad es que <strong>mis hijos conocen a muy pocos políticos y uno de ellos es Rufián.</strong> En una época llena de sucesos históricos, este punto de giro estaría desde luego a la altura de lo que necesitamos. Lo que puede protegernos del auge de la ultraderecha es un Pedro Sánchez valiente y atrevido, y <strong>una coalición de izquierdas muy fuerte e inspiradora que desactive la abstención</strong>. Porque, no lo dudemos, si la tendencia se mantiene y Vox llega al poder, hará lo que dice su programa. Y, en ese caso, es posible que dejemos de vivir en paz en este país. Es cierto que España no se parece tanto a Estados Unidos, pero Vox sí se parece a Trump. Que no se nos olvide.</p><p>________________</p><p><em><strong>Lucila Rodríguez-Alarcón</strong></em><em> es cofundadora y directora de la Fundación porCausa.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 13 Feb 2026 05:01:36 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Lucila Rodríguez-Alarcón]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Lo que está pasando en Estados Unidos sí pasaría en España]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Cronología (desde dentro) de la regularización extraordinaria: un hito histórico]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/ideas-propias/cronologia-regularizacion-extraordinaria-hito-historico_129_2135166.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/535238d9-cc78-4618-9e34-45b9b4fe09d3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cronología de la regularización extraordinaria: un hito histórico"></p><p>Cuando <strong>José Luis Escrivá</strong> tomó posesión de su cargo como ministro de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones el 13 de enero de 2020, tenía tres objetivos claros: asegurar la solvencia del sistema de pensiones a largo plazo, moderar el déficit de la Seguridad Social y <strong>gestionar flujos migratorios </strong>de forma ordenada. La realidad es que este último factor era la piedra angular de su estrategia, ya que el exministro siempre entendió la inmigración como <strong>oportunidad de crecimiento económico</strong>.</p><p>Gestionar los flujos migratorios de forma ordenada requería de dos acciones complementarias. Por un lado era indispensable eliminar toda la irregularidad sobrevenida durante 16 años de <strong>política de puerta estrecha</strong>. Por otro, había que cambiar la legislación española de extranjería para permitir una movilidad humana ordenada y segura. Existiendo la voluntad política, parecía que el principal problema para llevar todo esto a cabo era la narrativa: ¿cómo hacer para que estos procesos se pudieran llevar a cabo sin terminar inmersos en <strong>un debate polarizado y estéril? </strong>En una reunión de trabajo con el gabinete del ministro y la Fundación porCausa, llegamos todos a la conclusión de que lo mejor era no hacer mucha comunicación al respecto. Y así ha sido como se han ido aprobando varios cambios en el conjunto de <strong>las normas de extranjería</strong> que han permitido la regularización de varios colectivos, como el de los menores extranjeros no acompañados o de personas afectadas por la dana. Pero la regularización extraordinaria, <strong>acción indispensable </strong>para acabar con la irregularidad preexistente, era un tiro más largo. </p><p>El golpe de gracia a esta posible iniciativa lo asesta la covid. Cuando en marzo de 2020 se inicia la pandemia, se pierde la gran oportunidad de llevar a cabo<strong> el proceso extraordinario</strong>. A los argumentos económicos que justifican una regularización extraordinaria se sumaron inmediatamente el argumento sanitario y el productivo. Es <strong>casi temerario</strong> tener una población fuera del radar, sin asistencia sanitaria con miedo a acudir a los centros de salud por su condición de irregularidad. Además queda patente que mucha de esa población desarrolla<strong> trabajos esenciales</strong> de cuidado, de atención al público, de servicios productivos primarios que, lejos de parar durante la pandemia, se convirtieron en<strong> indispensables</strong>. Trabajos que sin estas personas no se pueden llevar a cabo.<strong> Portugal e Italia</strong> responden inmediatamente con sendas regularizaciones extraordinarias parciales pero bastante cuantiosas.</p><p>En ese momento en España suceden dos cosas. Por un lado, las personas migrantes en situación irregular se organizan en la plataforma denominada <strong>Regularización Ya</strong>. Esta es la primera organización representativa de migrantes sin papeles de nuestro país. Al mismo tiempo, la Fundación porCausa y la Universidad Carlos III publican <a href="https://porcausa.org/wp-content/uploads/2020/07/RetratodelairregularidadporCausa.pdf" target="_blank">el primer estudio en 15 años</a> que cuantifica las magnitudes y composición de la irregularidad. El informe, publicado en mayo de 2020, estima que <strong>más de medio millón</strong> de personas estaban fuera del sistema, que 8 de cada 10 procedían de América Latina y que su condición administrativa suponía<strong> un coste de oportunidad</strong> inmenso para el fisco español. Este es el punto de giro en <a href="https://www.infolibre.es/politica/gobierno-aprobara-regularizacion-extraordinaria-migrantes_1_2134709.html"  ><strong>una historia que acaba de sublimar en un éxito sin precedentes</strong></a><strong> </strong>de la comunidad migrante, la acción civil y la sociedad española.</p><p>Es difícil saber qué truncó la voluntad del ministro Escrivá de llevar a cabo la regularización extraordinaria durante la pandemia. Quizás fue <strong>la presión de Alemania</strong> durante la negociación de los fondos de rescate y de una Comisión Europea empeñada en <strong>atar en corto</strong> la política migratoria de los Estados miembros. Quizás fue el desgaste emocional del presidente Pedro Sánchez durante los primeros meses de pandemia. </p><p>En 2022 el Reglamento de Extranjería se empieza a enmendar, cambiar, ampliar, pero la regularización extraordinaria <strong>parece imposible</strong>. En ese momento resurge con fuerza el segundo envite de la plataforma Regularización Ya. El mérito de las personas que componen este movimiento es indescriptible.<strong> La mayoría</strong> <strong>son trabajadoras </strong>que se encuentran en condiciones laborales y legales muy precarias. Reunirse, trabajar en las propuestas, participar en las acciones... representa un sobreesfuerzo en personas cuya carga vital y laboral <strong>es ya excesiva</strong>. Regularización Ya se convierte en un sindicato informal, en una estructura activista y en un espacio de acogida. Alrededor de <strong>mil organizaciones </strong>de todos los tamaños y todos los colores del espectro político, desde el soviet de Getafe hasta la Conferencia Episcopal, nos reunimos para apoyar aportando lo que sabemos hacer mejor. <strong>Una voz migrante</strong> liderando un empuje colectivo.</p><p>En 2023 se organiza esta iniciativa bautizada con el nombre de <strong>Esenciales</strong>. El 12 de marzo de 2024 se presenta la Iniciativa Legislativa Popular (ILP) con<strong> más de 700.000 firmas recogidas</strong> –600.000 aceptadas–, y consigue irrumpir en el Congreso de los Diputados. Durante dos años hemos vivido un tira y afloja inaceptable a cargo sobre todo de los dos partidos mayoritarios de nuestro país.<strong> PSOE y PP </strong>–con la colaboración necesaria de un Junts escorado hacia la antinmigración– han teatralizado en este debate la disputa de egos absurda y cansina haciendo un ejercicio de<strong> irresponsabilidad política</strong>. Tras superar varios baches, la posibilidad de aprobar la ILP en el congreso murió hace unos meses.</p><p>Finalmente la regularización extraordinaria llega por Real Decreto. La vía legislativa hubiese sido más sólida jurídicamente y aún estamos a tiempo de agotarla, pero esta decisión reglamentaria <strong>era urgente y necesaria</strong>.</p><p>Tras el anuncio, cientos de miles de personas se abrazaron emocionadas. Porque al final se trata de eso: de la vida, la real, la del día a día de cientos de miles de personas. No tener papeles <strong>es no tener derechos</strong>. En términos absolutos, la razón más importante por la que nodebemos tener a gente en situación irregular en ningún sitio es esa. Ese espacio que se abre para <strong>la vulneración de derechos</strong> es lo más peligroso de la irregularidad. Ese es el hueco por el que se ha colado <strong>Trump en Estados Unidos</strong>. Ese es el espacio por el que puede entrar<strong> la ultraderecha </strong>en los países europeos. Los derechos tienen que ser universales para poder ser. Y, por supuesto, también las obligaciones que vienen asociadas a ellos. En eso consiste un sistema verdaderamente ordenado, en que<strong> todas las personas </strong>estén en situación regular. </p><p>Esta regularización extraordinaria <strong>es un hecho histórico</strong> por quienes han liderado la lucha por conseguirla y por lo que significa en estos momentos. Y el Gobierno ha vuelto a sorprender con un golpe de efecto, mezclando narrativamente varias cosas y <strong>volviendo loco</strong> al espacio de debate público. Tenemos que ver ahora cómo se lleva a cabo todo el proceso cuando estructuralmente <strong>faltan manos </strong>y recursos para atender a las más de <a href="https://www.funcas.es/prensa/el-numero-de-inmigrantes-en-situacion-irregular-en-espana-aumenta-de-107-000-en-2017-a-840-000-en-2025/" target="_blank">800.000 personas en condición irregular </a>que van a solicitar sus papeles en los próximos meses.</p><p>Pero, en cualquier caso, la regularización extraordinaria es<strong> la buena noticia del mes</strong>. Es ese chorro de esperanza que nos representa como sociedad. Y nos da aliento para seguir creyendo y <strong>para seguir luchando </strong>por lo que creemos que es justo. Porque <strong>somos muchas más</strong> las personas que apoyamos esta medida que las que no.</p><p>____________________________</p><p><em><strong>Lucila Rodríguez-Alarcón</strong></em><em> es cofundadora y directora de la Fundación porCausa. </em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 27 Jan 2026 19:34:53 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Lucila Rodríguez-Alarcón]]></author>
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